Los Verreaux, naturalistas y taxidermistas.

Fue en plena edad dorada de la Taxidermia. En el año 1803 Pierre-Jacques Verreaux, taxidermista, abrió una tienda en la Place des Vosges de París. Verreaux se había casado con Joséphine Delalande, hermana de Pierre-Antoine Delalande, taxidermista en el Museo Nacional de Historia Natural de París, e hija de Adrien Delalande, que fue preparador primero en el Museo de Versalles y después en el Jardin de Plantas. Verreaux y su esposa Joséphine tuvieron tres hijos, Jules, Édouard y Alexis. Los dos mayores siguieron las pasos de su padre e hicieron de la Maison Verreaux un lugar obligado para coleccionistas y museos de todo el mundo. Pierre Boitard, autor de manuales de taxidermia, escribía en 1825 que el el señor Verreaux era "uno de los pocos taxidermistas con tienda, honestos, con talento y digno de estimación".

Jules Verreaux en 1860.
Jules-Pierre Verreaux (París, 14 de agosto de 1807- Londres, 7 de septiembre de 1873), el hermano major, además de taxidermista fue botánico y ornitólogo. El ambiente familiar favoreció que Jules fuera naturalista. En 1818, cuando contaba once años, acompañó a su tío Pierre-Antoine Delalande a una expedición a Sudáfrica. Regresó a París tres años más tarde habiendo recolectado para el Museo de París más de 13.000 especímenes, sobretodo plantas, pero también unos 300 mamíferos, unas 2.000 aves, unas 4.000 conchas y caracoles, unos 1.000 insectos, etc. Asistió a las clases de los naturalistas George Cuvier y Géoffroy Saint-Hilaire. Tras la muerte de su tío Delalande en el año 1825, por encargo de su padre el joven Jules regresó a Ciudad del Cabo donde permaneció durante trece años. De 1829 a 1838 trabajó como taxidermista en el Museo del South African Literary and Scientific Institution que cofundó junto al zoólogo Andrew Smith, y que albergaba las colecciones del barón Carl Ludwig, la del mismo Smith y, en calidad de préstamo, la colección privada de Jules Verreaux. Durante todos aquellos años en África Jules acumuló y envió grandes cantidades de animales que abastecieron la tienda familiar. En 1827, la Maison Verreaux cobraba 3.000 francos por un elefante o un hipopótamo, 500 por un rinoceronte, 200 por un tigre ó 40 francos por una mangosta. Con el propósito de hacer los preparativos del envío de las colecciones a París, llamó a su hermano Édouard, para que lo ayudara. Éste y Alexis llegaron a Sudáfrica en 1830.

"L'Empailleur", un óleo de Léon Brunin.

Léon Brunin (1).
Léon de Meutter Brunin, pintor flamenco, nació en Amberes (Bélgica) el 20 de noviembre de 1861. Practicó la escultura, disciplina que abandonó para dedicarse a la pintura bajo la dirección de los reconocidos pintores, también amberinos, Polydore Beufaux y Charles Verlat, que influyeron en la obra de Brunin, como más tarde lo hizo Henri De Braekeleer. Fue profesor de la Academia de Amberes a partir de 1886. Además de pintura al óleo utilizó la técnica del aguafuerte y del grabado. Admirador de Rembrandt, sus interiores y paisajes se inspiran en el siglo XVII holandés. A menudo pinta escenas de género con artesanos en un contexto histórico. Fue miembro fundador del movimiento Als Ik Kan, (lo mejor que pueda), que defendía la virtud del trabajo duro como manera de acercarse a la perfección aún sabiendo que nunca se conseguiría. Léon Brunin murió el 13 de marzo de 1949. Parte de su obra se expone en el Museo Real de Bellas Artes de Amberes.

El cuadro que nos ha invitado a hablar de Brunin es L'Empailleur (El taxidermista), un óleo sobre lienzo, de 80x65,5 cm., no datado, firmado en el anverso con "Léon Brunin Anvers" y en el reverso sobre una vieja etiqueta pegada que dice "Léon Brunin je soussigne declare avoir peint le tableau ci-contre L'Empailleur". La última ocasión que L'empailleur pudo verse en público fue en la exposición de los lotes que la empresa Christie's subastó el 15 de junio de 1999 en Nueva York. El óleo, estimado entonces entre 3.000 y 5.000 dólares, se remató por 9.200.

L'Empailleur de Léon de Meutter Brunin (1).

"Correo árabe atacado por leones" de Jules Verreaux.

El Correo árabe atacado por leones (1867) es una de las obras maestras de la Taxidermia creada por la Maison Verreaux de París. Atribuida tradicionalmente a Jules-Pierre Verreaux (París, 1807- Londres, 1873), recientemente los conservadores del Carnegie Museum of Natural History de Pittsburgh, donde se expone en la actualidad, ponen en duda su autoría y la asignan a su hermano Jean-Baptiste Édouard Verreaux (París, 1810-1868).

El Correo árabe en el Museo de Pittsburgh (fotografía de Melinda McNaugher, CMNH)

La Maison Verreaux, ubicada en la Place des Vosges, fue fundada en el año 1803 por Pierre-Jacques Verreaux, pero fueron sus hijos Jules, Édouard y Alexis quienes hicieron de ella un lugar indispensable para coleccionistas y museos de Historia Natural de todo el mundo. A partir de 1834 Édouard se hizo cargo de un boyante negocio que más tarde se trasladaría al número 6 del Boulevard Montmartre y al número 9 de la Place du Collège de France, también en París. Se cuenta que aquel inmenso almacén de objetos de Historia Natural llegó a disponer, en su momento de mayor esplendor, de más de 3.000 mamíferos disecados y de 40.000 aves. A la muerte de Édouard Verreaux en 1868, su viuda fue liquidando las existencias, hasta el cierre del establecimiento en 1899.

En 1867 se iba a celebrar en París la Exposición Universal y los Verreaux vieron aquel evento como una oportunidad inigualable para mostrar su trabajo. El Correo árabe es un diorama ubicado en el desierto y con cuatro figuras, un dromedario, su jinete y una pareja de leones. El objetivo del artista era retratar la vida en movimiento y emocionar al espectador.Como puede apreciarse en la fotografía, en el suelo yace una leona abatida por un disparo, y un león macho se abalanza sobre un dromedario al que le clava las garras y su jinete, aferrándose a su montura y sobre el cuello del animal, intenta hender una daga al felino. La ambiciosa y realista escena transmite movimiento, la fiereza del león, el espanto del dromedario, la desesperada defensa del jinete. El objetivo del artista era retratar la vida en movimiento y emocionar al espectador. Ciertamente, la obra de la Maison Verreaux impresionó y fue premiada con una medalla de oro en aquella Exposición. La teatralidad de la escena, además de innovadora, fue inspiradora para otros taxidermistas europeos.

Herman H. ter Meer, el dermoplástico más reconocido.

Herman H. ter Meer es el miembro más conocido de una dinastía de taxidermistas de larga tradición. A la saga ya le hemos dedicado un artículo.

Hermanus Hendrikus ter Meer júnior (Leiden, Países Bajos, 1871- Leipzig, Alemania 1934) como sus antepasados, comenzó de aprendíz de taxidermista en el taller del Museo Nacional (Rijksmuseum) de Historia Natural de Leiden, con su padre. Durante los años en los que coincidieron padre e hijo en el museo, el padre se dedicó casi exclusivamente al montaje de aves y ter Meer jr. se centró en la preparación de mamíferos. Al cumplir los 18 años, ter Meer sénior envió a su hijo a Stuttgart, para que trabajara como ayudante y aprendiera nuevos métodos en el taller de un conocido suyo, el taxidermista profesional alemán Friedrich Kerz. Hans Völkel, el biógrafo de ter Meer, asegura que la elección de Kertz no fue casual. Friedrich Kerz era uno de los más reputados y avanzados taxidermistas europeos, alumno de Philipp Leopold Martin, considerado como el iniciador a mediados del s. XIX de la Dermoplastia moderna y autor de manuales que ya en 1870 (1) divulgaban aquella técnica, y del taxidermista de Mainz W. Nicolaus, que también la practicó; Kerz fue, además, sucesor de L. P. Martin como jefe del taller de taxidermia del Museo de Historia Natural de Stuttgart desde 1877 hasta su muerte en 1915.

Herman H. ter Meer en su taller del museo de Leiden en 1902 (2).

A su vuelta al Rijksmuseum ter Meer jr. tuvo que conformarse con seguir trabajando sin sueldo o a tiempo parcial. Sólo fue a partir del 1 de febrero de 1895, cuando consiguió una plaza de taxidermista.

La dinastía ter Meer.

Herman H. ter Meer júnior, taxidermista dermoplástico que desarrolló su trabajo entre Leiden (Países Bajos) y Leipzig (Alemania), es el último y más conocido miembro de una dinastía de taxidermistas holandeses de larga tradición. Conozcamos algo más de esta saga de orígenes humildes.

Christoffel Termeer (1) (Leeuwarden?, ?-Leiden, 1803), el tatarabuelo, era taxidermista aficionado. Tenía un taller-gabinete de creación artística. Se ganaba la vida en la calle explicando historias para adultos y cuentos infantiles, manipulando marionetas y muñecos de cera que él mismo construía y explicando noticias ayudado por cuadros que pintaba. Esos conocimientos sirvieron, sin duda, a sus sucesores para desarrollar la técnica dermoplástica. En el Rotterdamse courant del 27 de agosto de 1799 encontramos un anuncio que dice "se anuncia que llegó CHRISTOFFEL TERMEER con el hermoso nuevo GABINETE de WASSEBEELDKN, que se muestra en la Vlasmarkt". Durante algunos años vivió con su familia en Amsterdam. Tuvo seis hijos.

Autoretrato de H. H. Ter Meer (2)
El segundo de los hermanos, el primer varón, fue Hermanus Hendricus Ter Meer (Leiden, 1774- Leiden, 1819), el bisabuelo del Herman ter Meer de Leipzig.  La taxidermia la aprendió en su niñez. En un principio siguió los pasos de su padre, trabajando como titiritero, pero no ganaba lo suficiente para mantener una familia. Fue maestro de profesión y trabajó como taxidermista por su cuenta. Se pluriempleó como bombero y jefe de los serenos de su ciudad, empleos no muy bien considerados y mal pagados. Algunos de sus trabajos de taxidermia, entre los que se incluían algunos animales del zoológico local, formaron parte de la primera colección permanente del recién creado Museo Nacional (Rijksmuseum) de Historia Natural de Leiden. Hans Völkel, biógrafo de los ter Mer, especula en que quizás Hermanus Ter Meer fuera el primer taxidermista profesional que hubo en los Países Bajos.

Jacobus ter Meer en el taller del museo de Leiden (3).
Jacobus Thomas ter Meer (Leiden, 1803- Leiden, 1877), el primer hijo varón de los diez hermanos fue el continuador de la saga. El abuelo ter Meer también ayudaba a su padre en el taller de Taxidermia. Ayudado de un talento natural pronto se interesó por los animales y, sobre todo, por su anatomía. Su padre murió cuando Jacobus contaba 16 años. Em 1821, a la edad de 24 años ingresó como taxidermista en el Museo Imperial de Historia Natural. Primero trabajó como aprendíz sin paga y, más tarde, su primer sueldo permitió que sus hermanos abandonaran el orfanato y regresaran a su casa, con su madre. A partir de 1866 fue nombrado jefe del equipo de taxidermistas, cargo que ocupó hasta su muerte. De esa época se conserva una fotografía de un barbudo, canoso y tocado con gorro Jacobus ter Meer en el laboratorio de Historia Natural del Rijksmuseum, acompañado por dos aprendices. En esa fotografía le vemos rodeado de esculturas de yeso y arcilla, y de algún dibujo preliminar, lo que evidencia una práctica dermoplástica. Años antes, en 1835, cuando Jacobus contaba 32, éste ya montó la piel de un elefante sobre un maniquí de madera. De ello se conserva un grabado y una crónica del periódico Staatscourant del 4 de noviembre de 1835. Fue uno de los primeros intentos en la utilización de la técnica dermoplástica en un elefante.