Manuscrito de clases de Taxidermia de mediados del siglo XIX.

El manuscrito que sigue, reunido en diecisiete páginas de un cuaderno, sin datar y de autor anónimo, recoge los apuntes de un alumno que tomó clases de Taxidermia a mediados del siglo XIX. Lo poco que de él se sabe y las circunstancias que lo rodean lo comentaremos después de su transcripción, que sigue a este párrafo. En esta ocasión me he limitado a trasladar el texto tal cual, manteniendo sus abreviaciones, la ortografía castellana de la época, y sus faltas ortográficas y errores gramaticales, hecho que, sin duda alguna, lo volverá incomprensible al lector precisado de herramientas de traducción, y que lamento.

Primera página del manuscrito.

Pierre-François Nicolas, boticario, químico y revolucionario.

Boticario, químico, revolucionario y autor de varios trabajos sobre Taxidermia. Pierre-François Nicolas nace el 26 de diciembre de 1743 en Saint Mihiel, Lorena, Francia, en el seno de una familia pudiente. Es el sexto de los hermanos. Su padre explotaba salinas en Saint-Nicolas-de-Port. Pierre-François asiste al colegio local de los Canónicos y más tarde al de los Jesuitas de Saint-Nicolas, donde empieza a interesarse por la química. Aunque no hay constancia, sus biógrafos (1) creen que Nicolas asiste a la Universidad de Pont-à-Mousson, donde obtuvo una maestría en Artes. Participa entre 1759 y 1763 en la campaña de Alemania de la Guerra de los Siete Años como farmacéutico militar. Ahí despertará su vocación como químico y farmacéutico. A su vuelta, en 1768 es nombrado Inspector Honorario de Minas, y se le encarga la reorganización de las minas de la región de los Vosgos. Durante ese periodo redacta por encargo un estudio sobre la posibilidad de fabricar acero a partir del hierro extraído en las minas de Lorena y Alsacia. Ese cometido lo compatibiliza ejerciendo como farmacéutico practicante en Nancy, obteniendo el grado de maestría en Farmacia en diciembre de 1768 y más tarde ejerciendo ya como farmacéutico. Nicolas había adquirido una farmacia en la calle Pont Mouja de Nancy, cerca de la plaza de Saint-Sébastien, un negocio que regentó hasta 1779, fecha en que lo traspasaría a un sobrino de su esposa. 

Carta de Nicolas en el Journal de Physique en agosto de 1774.

"Ciervo en el escaparate", una postal norteamericana.

Foto postal norteamericana de los años cuarenta o cincuenta del pasado siglo veinte. En principio no tenemos más pistas. Quizá se trate de publicidad de una tienda de taxidermia o de algún motel. Esa es nuestra primera impresión. Posiblemente no sea otra cosa que una fotografía privada. No tiene título ni inscripciones en el reverso, tampoco está escrita. La bautizaremos como Ciervo en el escaparate. Mide 8,8x13,7 cm.



"Méthode de Préparer et Conserver les Animaux", el tratado de Pierre-François Nicolas.

Portada del libro.
En 1800 apareció Méthode de Préparer et Conserver les Animaux de toutes les classes, pour les Cabinets d’Histoire Naturelle, Método para preparar y conservar toda clase de animales, para gabinetes de Historia Natural, un tratado de Taxidermia escrito por Pierre-François Nicolas, un reputado químico y farmacéutico de Nancy que hacía tres años había llegado a París. En aquel momento Nicolas se presentaba como miembro no residente del Institut National y antiguo profesor de Química y de Historia Natural. Aquel traslado lo hizo sin la compañía de su familia, pero tanto esa como otras circunstancias personales se recogerán en su biografía. 

El libro, que tiene doscientas treinta páginas, diez grabados y un tamaño de octavo mayor, está dedicado a Lucien Bonaparte, Ministro del Interior, a quien considera un “Ministro reparador que se ocupa, con bastante celo en su actividad, en rendir a las Ciencias y a las Artes el impulso que la fogosidad revolucionaria había olvidado, y a hacerlas brillar con un destello desconocido hasta nuestros días, ...”. Las técnicas de Nicolas fueron bastante efímeras, sobre todo su forma de desollar. Sus licores y su pomada perduraron algo más que su técnica con el escalpelo. No obstante, su aportación al conocimiento de la historia de la Taxidermia es de suma importancia gracias al empeño que puso a la hora de detallar y criticar los métodos de autores precedentes. Todo ello lo veremos a continuación. Algunos de los grabados del libro ilustran este artículo.

Escena de "Moulin Rouge", película de 1952.

En 1952 se estrenó Moulin Rouge. Basada en la novela biográfica que Pierre La Mure publicó en 1950, la película fue escrita y dirigida por John Huston y protagonizada por José Ferrer en el papel de un atormentado pintor y cartelista Henri de Toulouse-Lautrec, y por Zsa Zsa Gabor encarnando a la popular bailarina Jane Avril. La acción se desarrolla en el barrio de Montmartre y en uno de sus locales más emblemáticos, el cabaret Moulin Rouge. 

La escandalizada visitante recibe las explicaciones de Toulouse-Lautrec (1).

La Taxidermia no tiene protagonismo, al contrario, sólo disfruta de una fugaz aparición. Se limita al diálogo que tiene lugar en una de las primeras exposiciones -quizás la primera- de Toulouse-Lautrec, en la que el pintor se presenta ebrio el día de su inauguración. Su galerista lo recibe a la puerta y lo acompaña en su recorrido. Una visitante se escandaliza al observar un cuadro donde se vé una señora ciñéndose el corsé en presencia de un señor sentado y con chistera, y recrimina al galerista por atreverse a exponer ese cuadro. La escena es la siguiente: 

"Muerte en el Museo", episodio de "Rex, un policía diferente".

Rex se detiene ante la vitrina que alberga a un antecesor suyo (1).

Christa Augustin (Hemma Clementi), fotógrafa profesional, pasa las tardes fotografiando especímenes en el Naturhistorischen Museum Wien, el Museo de Historia Natural de Viena, para elaborar su primer reportaje, un trabajo que le ayudará a aliviar sus deudas tras la compra de su estudio. Se encuentra sola en una sala del primer piso. Retrata a un elefante. Luego a un oso pardo puesto en pie. Al enfocar el ejemplar se da cuenta de que el pelaje de la espalda está algo despeinado. Se acerca para alisarle el pelo y advierte que la piel está cortada. Hurga en su interior y descubre una bolsita que contiene algo. No sabemos qué. La fotógrafa decide guardársela. Un personaje llamado Benesch (Klaus Ofczarek) con algún problema psíquico, que se pasa todos los días "velando para que los visitantes no molesten a los animales y los dejen tranquilos", le recrimina para que acabe de una vez con su trabajo.

La instrucciones de Philippe Pinel destinadas a la expedición d'Entrecasteaux.

Pinel retratado por Anne Mérimée.
En agosto del año 1791 apareció publicada en Observations sûr la Physique, sûr l’Histoire Naturelle et sûr les Arts, el journal editado por el abad RozierMémoire sur les moyens de préparer les Quadrupèdes et les Oiseaux destinés à former des Collections d'Histoire Naturelle, Memoria sobre los métodos para preparar los cuadrúpedos y las aves destinados a formar colecciones de Historia Natural. El texto, que fue leído con anterioridad en la Société d'Histoire Naturelle, lo firmaba el médico y zoólogo Philippe Pinel, ocupaba catorce páginas, no se acompañaba de figuras ni grabados, y sería utilizado por los naturalistas que viajaron a bordo de las dos fragatas de la expedición d'Entrecasteaux, que zarpó de Brest  al mes siguiente, en septiembre de 1791, con el objetivo de hallar a los supervivientes de una expedición anterior, la que partió en 1785 comandada por Jean François de La Péyrouse y cuyo objetivo consistía en la exploración del océano Pacífico. Fue precisamente la Sociedad de Historia Natural la que, según cuenta el propio Pinel, en vistas de la inminente expedición, invitó a sus miembros a que hicieran públicas sus investigaciones, para contribuir así al éxito de aquella expedición.

"Barry", el perro San Bernardo del Museo de Berna.

Se cuenta que Barry salvó la vida a unas cuarenta personas en aquellas montañas.

Barry, en la actualidad (1).

En plenos Alpes peninos suizos, a 2.469 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Paso del Gran San Bernardo, que une el cantón suizo de Valais con el valle italiano de Aosta. Allí se encuentra ubicado desde el siglo XI el Hospicio del Gran San Bernardo, un albergue regentado por religiosos agustinos que atendía a los arriesgados viajeros que seguían aquella ruta. Los guías locales, acompañados de perros robustos de variadas razas, recorrían el difícil camino socorriendo a quien lo precisara. Se calcula que los canes que se criaron y vivieron en el Hospicio rescataron con vida a más de dos mil personas. La presencia de los primeros perros en el Hospicio del Gran San Bernardo, que en un principio fueron utilizados solamente como guardianes, está datada en 1695. Más tarde empezarían a colaborar en el rescate de viajeros y montañeros.

La Taxidermia visita otros museos.

Es un hecho que se ha repetido en los últimos meses, la Taxidermia ha tenido entrada en museos distintos de los de Ciencias Naturales, lugares éstos últimos en los que tradicional y naturalmente ha estado presente.

El toro de Veragua de Luis Benedito junto al Rapto de Europa de Rubens (1).

"La calma del más fuerte" de Veit Heinichen.

La calma del más fuerte, Die Ruhe des Stärkeren, es la sexta entrega protagonizada por el comisario Proteo Laurenti, el protagonista de una serie de novelas policíacas escrita por Veit Heinichen. La sinopsis que aparece en su contraportada es la siguiente: 
"La noche en que el comisario Laurenti regresa a Trieste tras asistir a una conferencia internacional sobre la seguridad en la Comunidad Europea, en su mismo tren se comete el asesinato del taxidermista Marzio Manfredi. Las pistas indican que éste se ganaba la vida con el contrabando de drogas y animales de especies protegidas. Para la investigación, Laurenti no puede contar con su nueva compañera, Pina, porque acaba de ser atacada por un pitbull. Casualmente, es atendida en la villa de un tiburón de las finanzas un tanto sospechoso, al otro lado de la frontera italo-eslovena. Pina no imagina que se encuentra en pleno corazón del crimen financiero. Goran Newman, su anfitrión, gana miles de millones en los mercados internacionales gracias a sus negocios inmobiliarios y al comercio de cereales sometidos a manipulación genética. Un intento de atentar contra el millonario por parte de un grupo de radicales de la ultraderecha croata procura aún mayor estrés al comisario..."
Cubierta del libro.
Veit Heinichen, escritor alemán afincado en Trieste, publicó La calma del más fuerte en Austria en 2009. Al año siguiente apareció una excelente traducción al español a cargo de Isabel García Adánez. Aunque algo menos conocido, es inevitable la comparación del comisario Laurenti de Heinichen, con el atípico detective Pepe Carvalho de Manuel Vázquez Montalbán, con el comisario Salvo Montalbano de Andrea Camilleri, o con el comisario Brunetti de Donna Leon, y como las novelas mencionadas, la televisión alemana ARD serió entre 2006 y 2009 las cinco primeras entregas de Heinichen. La calma del más fuerte no cuenta, de momento pues, con capítulo televisivo. Laurenti comparte además con Cavalho y Montalbano su afición por la buena mesa.

El museo de Ole Worm.

Sin duda, una de las facetas más conocidas del médico Ole Worm fue la de naturalista y coleccionista. Como investigador se encuentra entre la ciencia pre-moderna y la moderna. Worm, determinó en 1638 que los unicornios no existían y que aquellos supuestos cuernos en realidad pertenecían a narvales, a pesar de lo cual experimentó con animales domésticos sus supuestas propiedades como antídoto anti-veneno. También escribió sobre la piedra bezoar. Investigó si el lemming era roedor o no, como pensaban algunos, y demostró que no caían del cielo, como decía la leyenda noruega, sino que tenían genitales y se reproducían como el resto de mamíferos. También fue de los primeros en dibujar un ave del paraíso confirmando que, en contra de la creencia popular, disponía de patas como el resto de las aves (1). Worm, que había visitado en Italia los gabinetes de Ferrante Imperato y de Ulisse Aldrovandi, acumuló gran cantidad de especímenes en una colección que incluía desde objetos etnográficos y científicos, hasta fósiles y animales disecados. Su gabinete de curiosidades ha llegado a ser uno de los más conocidos gracias a la publicación en 1655, un año después de su muerte, del catálogo de su museo, Museum Wormianum, seu, Historia rerum rariorum : tam naturalium, quam artificialium, tam domesticarum, quam exoticarum, quae Hafniae Danorum in aedibus authoris servantur, una obra que supervisó su hijo Willum y que incluye el famoso grabado que sigue, tallado por G. Wingendorp.

El Museum Wormianum de Ole Worm.

Bellas y Bestias. Parte 4. Años 50 y 60 (continuación).

Fotografía de Slim Aarons.
Cuarta parte de la serie Bellas y Bestias, y continuación de las décadas de los cincuenta y sesenta del pasado siglo. Ésta es una entrega más de fotografías de atractivas modelos y actrices, y también de algunas mujeres anónimas posando junto a feroces animales disecados o alfombras, imagen que, posiblemente usted haya visto en alguna ocasión y le resulte familiar. A mí la serie me ha desbordado. Supera los tres capítulos previstos y ya comienza a agotarme. No se crea, querido lector, en algún momento me he preguntado qué demonios debe haber pasado por la cabeza de un taxidermista para que, en un espacio dedicado a divulgar la Taxidermia, haya creado una parcela de semejante temática. Por favor, ahórreme, la respuesta.

"The Naturalist's and Traveller's Companion" de John Coakley Lettsom.

Grabado coloreado de la primera edición.
John Coakley Lettsom publicó en 1772 The Naturalist's and Traveller’s Companion, containing instructions for collecting and preserving objects of Natural History (El compañero del naturalista y del viajero, con instrucciones para la recogida y la conservación de objetos de historia natural). La primera edición la financió el propio autor, cuyo nombre no aparece en la portada. La buena acogida que obtuvo aquel manual demandó una segunda edición ampliada en 1774. Aparecerían más ediciones, en 1799 y en 1816, un año después del fallecimiento de su autor. En 1775 se publicaría la traducción al francés, edición que, por comodidad con el idioma, es la consultada para la redacción de este artículo. La primera edición francesa, en formato de octavo tiene, además de las de cortesía, 211 páginas más un grabado, y adjunta un anexo de 42 páginas titulado El arte de calmar las olas del mar o ensayos de los efectos del aceite en las olas del mar, donde se reproducen cartas leídas en la Royal Society de Londres con las experiencias de Benjamin Franklin, William Brownrigg y M. Farish. Es llamativo ese anexo, pues nada tiene que ver con el contenido que le precede. Sólo como curiosidad, y para dejar aparcado el asunto, Franklin -un personaje que ya ha aparecido en un par de artículos en Taxidermidades- durante su viaje por Gran Bretaña en 1771 se hospedó en casa de Brownrigg a quien le demostró en el lago Derwentwater su experimento de calmar el oleaje vertiendo aceite sobre la superficie, experiencias que se publicarían en Philosophical Transactions.

"Modern Taxidermy: Mounting the Indian Elephant", un documental de 1927.

Hace tiempo escribí en Taxidermidades sobre su vida y su obra en el artículo Carl Akeley, el padre de la Taxidermia moderna. Sobre su método de montaje comentaba: 
   "Se especializó en los grandes mamíferos africanos, utilizando y mejorando la técnica dermoplástica que ya se usaba en los museos europeos y realizando una escultura muy realista en la que destacaba el marcado de músculos, arrugas y venas. Ideó el método de, a partir de esculturas, aplicar a la superficie de éstas papel maché y laca, cortarlas, vaciarlas y volver a unir la capa de papel maché. Con ese método, y combinándolo con pegamentos y muselina, se conseguía un maniquí ligero e impermeable al agua. Dependiendo del tamaño del animal, se aplicarían hasta cuatro capas antes de montar la piel. "Creo que hoy todavía no se ha ideado un mejor método de taxidermia que el descrito aquí y su uso ha llegado a ser casi universal. Aunque no toma mucho tiempo para contarlo, el montaje de un animal de esta manera es un proceso largo y tedioso", cuenta en su libro. Su técnica supone una evolución en la técnica de la dermoplastia."

Precisamente ese proceso es lo que muestra el siguiente vídeo. Carl Ethan Akeley, trabajó en el Field Museum of Natural History de Chicago, donde montó dos elefantes que el mismó cazó en 1905, y en el American Museum of Natural History de Nueva York (AMNH) donde, además de haber creado multitud de dioramas, la Sala de Mamíferos Africanos que lleva su nombre está presidida por una manada de ocho elefantes de los que cuatro son obra suya. Entre sus alumnos más aventajados destacó Paul Louis Jonas, su aprendiz durante cuatro años en el museo neoyorkino y colaborador suyo en el diseño de la manada de elefantes. En relación con todo ello, la técnica de montaje de Akeley fue empleada y popularizada por Jonas con el nombre de sculpturdermy. Para saber más sobre ella recomiendo la lectura de La técnica de la esculturodermia, un artículo que se hace eco del aparecido en enero de 1938 en la revista americana Popular Science, donde Louis Jonas explicaba, además gráficamente, esa técnica durante el proceso montaje de tres gorilas capturados durante la expedición Vanderbilt, y destinados a un diorama de la Academia de Ciencias Naturales de Filadelfia.

El Museo Zoológico de Hamburgo en imágenes.

Las siguientes fotografías del Museo Zoológico de Hamburgo (Zoologisches Museum Hamburg) fueron tomadas en el mes de Agosto de 2014. En ellas aparecen algunas de las piezas más destacadas de la exposición permanente. Si desea conocer la historia del Museo y otros detalles curiosos, remito al lector al artículo El Museo Zoológico de Hamburgo publicado también en Taxidermidades.

El acceso al Museo.

La entrada compartida con el Instituto Zoológico de la Universidad.

El Museo Zoológico de Hamburgo.

El Museo de Historia Natural de Hamburgo fue fundado en mayo de 1843 a partir de la fusión de las colecciones de Historia Natural del Colegio Johanneum (Gelehrtenschule Johanneum), que había sido fundado en 1529 y que disponía de un gabinete de curiosidades iniciado en 1649, y de la Sociedad de Historia Natural de Hamburgo (Naturwissenschaftlichen Vereins Hamburg), fundada en 1837 y que inició su museo dos años después.

El Museo de Historia Natural de Hamburgo en Steintorwall a principios del s. XX (1).

"Visita al Taxidermista", un óleo de Leopold Löffler.

Visita al Taxidermista (ca. 1870) de Leopold Löffler.

El óleo Visita al Taxidermista, fue pintado alrededor de 1870 por Leopold Löffler [Loeffler]. Es un lienzo sobre cartón, con unas medidas de 69,3x55,5 centímetros, firmado en su margen inferior izquierdo. Fue subastado en el año 2008 alcanzando un precio aproximado de 17.000 Euros.

"En la piel de un animal" de Santiago Aragón.

Sobrecubierta del libro.
La lectura de En la piel de un animal. El Museo Nacional de Ciencias Naturales y sus colecciones de Taxidermia, libro de reciente aparición escrito por Santiago Aragón, nos acerca a la historia del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, uno de los grandes y más longevos museos de Historia Natural del mundo y, sin duda, uno de los más desatendidos. La obra, que abarca desde su fundación como Real Gabinete en 1771 hasta el final de la Guerra Civil, escoge como testimonio la colección de taxidermia para trazar un relato que nos conduce desde la adquisición por el rey Carlos III del gabinete del comerciante español residente en París Pedro Franco Dávila, que se convertiría en su primer director, al periplo de sus colecciones, que pasaron de un segundo piso del Palacio de Goyeneche de la calle de Alcalá, al Palacio de Bibliotecas y Museos Nacionales, la actual Biblioteca Nacional, en 1895 -tras un desahucio decretado por el Ministerio de Hacienda-, hasta su actual ubicación del Paseo de la Castellana, que lo es desde 1910. Obligado desalojo, el de 1895, que condenó a clausurar el museo durante seis años y a almacenar sus colecciones en inadecuados sótanos. Triste recorrido, el de miles de especímenes disecados, que incluso llegaron a soñar en un primer momento con instalarse en el Museo del Prado, encargado por Carlos III en 1785 a Juan de Villanueva, precisamente con el propósito de albergarlos, edificio que, no obstante, desde su inauguración sería destinado a pinacoteca.

"La siempre difícil combinación de instrucción y recreo, de educación y diversión, ha tenido históricamente en la taxidermia una de sus más cultivadas vías. Y el modo en que el desarrollo y la evolución de las técnicas taxidérmicas se han influido mutuamente con el desenvolvimiento de las ideas y modelos científicos, y con la propia reconfiguración cultural e institucional de los museos, es algo que el lector inteligente podrá ir descubriendo en las páginas que siguen."
                                                Fragmento del prólogo del libro a cargo de Santos Casado.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 3.

Mauduyt, en cambio, sí redactaría una dúplica. La Réponse a la seconde Critique de M. Bécoeur aparecería publicada el mes siguiente, noviembre de 1774, en Observations, el Journal de Physique del abad Rozier. En esta ocasión, la carta, que apenas ocupaba cuatro páginas, obligaba al editor a añadir largas notas a pie de página con el propósito de ayudar al lector a no perserse, algo que a estas alturas podia ocurrir sin no mucha dificultad, como de hecho a nosotros casi nos está sucediendo. El texto era el siguiente: 
Respuesta de Mauduyt a la segunda crítica de Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 2.

En mayo en el Journal de Physique y en junio en el Journal Encyclopédique, apareció publicada la carta de réplica de Mauduyt de la Varenne a Bécoeur en la que confirmaba su autoría de la anterior y en la que contraargumentaba a su oponente. Una nota al pie de página a cargo del editor, sobre la carta de Bécoeur, decía: 
"Todos los hechos enunciados en esta Carta, relativos a la colección del Gabinete del Rey, son de público conocimiento. No ha escrito sobre este tema ni una sola palabra que no sea conforme a la más estricta y rigurosa verdad. No obstante, si alguien albergara dudas sobre la realidad de algunos de estos hechos; si el señor Bécoeur refutara uno solo de ellos, invito al lector a suspender su opinión, y a no pronunciarse más que después de haber consultado a los señores Conservadores del Gabinete."
Carta de respuesta de Mauduyt a Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 1.

El enfrentamiento público entre Bécoeur y Mauduyt es un hecho conocido por quienes se han acercado a la historia de la Taxidermia. La publicación en agosto de 1773 en el Journal de Physique de los métodos de conservación de aves del inglés Kuckahn, incitó a Mauduyt a puntualizar y a exponer los suyos, entre los que se encontraba la fumigación con vapor sulfuroso de las aves ya preparadas, una técnica que había usado Réaumur décadas antes. Un mes después de esa primera carta Mauduyt publicaría una memoria sobre la preparación de especímenes, destinada a viajeros y corresponsales. Bécoeur se sintió, cómo no, concernido. Mauduyt, conocido suyo y conocedor de sus métodos, no se había referido ni a él ni a su jabón arsenical, y Bécoeur publicó una carta de réplica en un tono belicoso que hacía prever lo que sucedería después. Tres cartas más, de Mauduyt a Bécoeur, de Bécoeur a Mauduyt y una última de Mauduyt en noviembre de 1774. Cada uno defendiendo su método como el mejor posible. En aquel duelo también intervendrían Bonnet, un naturalista de Ginebra, Nicolas un farmacéutico de Nancy, y los editores del Journal. Año y medio de disputas, varios concernidos, siete cartas, dos memorias y unas 140 páginas publicadas, todo ello no es más que una muestra de la importancia que llegaron a adquirir los gabinetes de Historia Natural en aquel tiempo. La lectura de esas cartas nos permite, además, descubrir la personalidad de sus protagonistas, y también conocer sus ambiciones. 

Las cartas de Kuckahm en el Journal de Physique.

"Una visita al taxidermista", un grabado de 1871.

"El taller de un taxidermista es un museo en miniatura. En él se pueden observar pájaros disecados, animales y reptiles de todas clases, desde osos polares a focas diseñados para colecciones zoológicas, hasta canarios y caniches embalsamados para propietarios sentimentales. Esta última rama de actividad constituye buena parte del negocio de la taxidermia. También se preparan gran cantidad de aves para los sombreros de las señoras, pues cada año los sombrereros precisan unos cuantos miles. Con todo, el taxidermista ha de ser un poco artista; no sólo ha de rellenar el ave o animal, de tal manera que conserve sus proporciones, sino que ha de hacerlo y representarlo de forma natural, proporcionándole con los ojos de vidrio de color una expresión de vida. Se cuenta que de todos los animales, el perro es de los más dificiles de preparar de manera satisfactoria. En el bonito dibujo de la página 392, la niña parece pertenecer a la clase de dolientes antes mencionada. Ella, llorosa, mira el pájaro que sostiene, evidentemente tratando de reconocer en su forma rígida cualquier parecido con su favorito perdido; mientras, su hermano patalea y grita en el regazo de su madre, con una mueca de espanto, asustado por la visión de un mono con que su padre ha tratado de hacerle gracia. Alrededor, una habitación llena de búhos, focas, ciervos, águilas, perros, etc. evidencia el arte de la taxidermia e incita el interés y la curiosidad de los visitantes."
A Visit to the Taxidermist (1871).

Al pie del grabado, que apareció en la revista semanal Harper's Bazar del sábado 24 de junio de 1871, se lee: "A VISIT TO THE TAXIDERMIST.- Dibujado por W. L. Sheppard, a partir de un boceto de M. Woolf.- [vea página 394]". La lámina ocupa toda una página apaisada y mide 41,5x20 cm.

Mauduyt, defensor de las fumigaciones sulfurosas.

Médico, físico y naturalista, Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne (1), hijo de François Pierre Mauduyt de la Varenne, abogado del Parlamento y de Marie Jeanne Loverjat, nace en París hacia 1732 (2). Durante la Guerra de los Siete Años, entre 1758 y 1760, Mauduyt es un joven estudiante bachiller de Medicina. Prueba el camino de la literatura escribiendo L'étude de la nature, épitre à Madame... (1771), que presenta al premio de la Academia Francesa, aunque sin demasiada fortuna. Doctor regente de la Facultad de Medicina de París, en 1776 es elegido miembro de la recién creada Société Royale de Médecine, sociedad que llegaría a dirigir. Por aquel entonces la Sociedad de Medicina estaba empeñada en frenar las enfermedades epidémicas y estudiar la correlación de éstas con las fluctuaciones meteorológicas y climáticas. En ese escenario, a Mauduyt se le asignó el estudio de la influencia de los fenómenos eléctricos sobre la salud. Ese encargo le llevó a colaborar con la Académie Royale des Sciences, algunos de cuyos miembros también se sentaban en la de Medicina, como por ejemplo el naturalista Félix Vicq d'Azyr. Como veremos en breve, para nosotros será precisamente esa época, en la que Mauduyt se volcó en el estudio y la preparación de las aves y la conservación de las colecciones, la que centrará nuestro interés. Pero antes un párrafo más para resolver su biografía y no perder el hilo.

Grabado de Mémoire sur les differentes manières d'administrer l'électricité (1784).

"Taxidermia, o poéticamente hipócrita", un poema de José Saramago.

¿Puedo hablar de muerte mientras vivo?
¿Puedo aullar de hambre imaginada?
¿Puedo luchar en versos escondido?
¿Puedo fingirlo todo, siendo nada?

¿Puedo sacar verdades de mentiras
O inundar de fuentes un desierto?
¿Puedo cambiar de cuerdas y de liras,
Y hacer de mala noche sol abierto?

Si todo a vanas palabras se reduce
Y con ellas cubro mi retirada,
Desde la cima de la sombra niego la luz
Como la canción se niega embalsamada.

Ojos de cristal y alas prisioneras,
Gastadas las palabras me he quedado
Cual rastro de las cosas verdaderas.                          

Los métodos de conservación en alcohol del ilustrado Lewis Nicola.

Lewis Nicola es conocido por haber sido el coronel que en plena Guerra de la Independencia Americana escribió una carta al Comandante en Jefe George Washington proponiéndole que se coronara rey. Si Washington le hubiera hecho caso quizá los Estados Unidos se gobernarían hoy como monarquía. Tanto la vida del curioso personaje como ese pasaje los conoceremos más adelante, después de entretenernos tres breves párrafos con el objeto que justifica su liviana presencia en esta modesta historia de la Taxidermia. Nos ha sucedido en ocasiones anteriores. Un personaje con una humilde aportación oculta una sugestiva biografía.


Como veremos, más que ante un naturalista, nos encontramos ante un hombre ilustrado. No son muchas. Una de las escasas contribuciones de Lewis Nicola a la Historia Natural la encontramos en el primer volumen de Transactions of the American Philosophical Society (1769-71). En An Easy method of preserving subjects in spirits (Método fácil para conservar especímenes en alcohol), Nicola empezaba describiendo los métodos de conservación en alcohol de objetos de Historia Natural que Réaumur había publicado en 1746 en Histoire de l'Académie Royale des Sciences. El primer método consistía en llenar de alcohol el recipiente de vidrio, suspender el sujeto usando un alambre de latón, añadir una pequeña cantidad de mercurio, y cerrarlo con un tapón cónico de vidrio envuelto en piel o vejiga, con el propósito de que resultara hermético. El recipiente se invertía para que el mercurio se introdujera entre el cuello de la botella y el tapón e impidiera la evaporación del alcohol. También se podía sustituir el mercurio por aceite de nuez espesado al aire, hasta que éste consiguiera una consistencia melosa. El segundo método propuesto por Réaumur no precisaba tapón de vidrio y consistía en aplicar una capa de aceite de nuez espesado directamente sobre el trozo de vejiga que debía cubrir el cuello de las botellas, invertirlas y colocarlas sobre tablones de madera con orificios con una obertura suficiente como para recibir los cuellos de esos frascos.

El Pájaro Loco en "La clase del taxidermista".


Private Eye Pooch se tituló en español La clase del taxidermista a pesar de que la traducción literal del título en inglés, Chucho detective privado, se correspondía mejor con la historia de este corto. Este capítulo de El Pájaro Loco es el episodio número 61 de la serie Woody and his friens, tiene un metraje de 6'05" y se estrenó el 9 de mayo de 1955. Como todas las de Woody Woodpecker, está producida por Walter Lanz, dirigida por Paul J. Smith y distribuida por Universal International. Esta es otra historia, y hay unas cuantas, en la que el Pájaro Loco se las tiene con un taxidermista.

Las breves instrucciones de Johann Reinhold Forster.

Johann Reinhold Forster.
Johann Reinhold Forster es conocido sobre todo por tratarse del naturalista que acompañó al capitán James Cook en su segunda expedición al Océano Pacífico. En 1771, un año antes de emprender aquel viaje, publicó en Londres A Catalogue of the Animals of North America. Containing an enumeration of the know Quadrupeds, Birds, Reptiles, Fish, Insects, Crustaceous and Testaceous Animals; many of wich are New, and never described before. To which are added, Short Directions for Collecting, Preserving, and Transporting all Kinds of Natural History Curiosities (Catálogo de los animales de América del Norte; que contiene una enumeración de los cuadrúpedos, aves, reptiles, peces, insectos, crustáceos y testáceos conocidos; muchos de los cuales son nuevos, y nunca antes se han escrito. A lo que se añaden unas breves instrucciones para coleccionar, preservar, y transporte de toda clase curiosidades de Historia Natural). El librito tiene 43 páginas más las de cortesía y un grabado en el frontispicio. En 1882 The Willughby Society, una sociedad ornitológica londinense fundada en 1879 y que tenía como objeto reeditar antiguos tratados de esa temática, reimprimió el libro.

Fragmento de "Romeo y Julieta" de William Shakespeare.

El dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare publicó en 1597 Romeo y Julieta, la historia de dos jóvenes veroneses enamorados que, pese a la oposición de sus familias, los Capuleto y los Montesco, rivales entre sí, deciden casarse en secreto y vivir juntos. La presión y la fatalidad, no obstante, abocarán al suicidio de la pareja, suceso que precipitará la reconciliación de las familias. Aunque el autor no ubica temporalmente la obra, esta se puede situar a finales del siglo XV.

En el acto 5, escena 1, Romeo recita:
(…) Recuerdo un boticario, que vive por aquí. Le ví hace poco, cubierto de andrajos, con cejas muy pobladas, recogiendo hierbas. Estaba macilento; su penuria le había enflaquecido. En su pobre tienda pendía una tortuga, un caimán disecado y varias pieles de peces deformes; y por los estantes, expuestas y apenas separadas, un número exiguo de cajas vacías, cazuelas verdes, vejigas, semillas rancias, hilos bramantes y panes de rosa ya pasados. (…)
Romeo con el boticario (1).

El Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia de Buenos Aires.

Fachada del Museo Argentino de Ciencias Naturales  Bernardino Rivadavia (1).

El Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (MACN) es, junto al Museo de La Plata, uno de los dos grandes museos de ciencias naturales de Argentina. Impulsado por Bernardino Rivadavia, secretario del Primer Triunvirato surgido tras la Revolución de 1810, se firmó en 1812 una resolución para adoptar las medidas "...que conduzcan a acelerar el establecimiento del Museo del País, especialmente en todos los ramos de la historia natural" e invitaba a las provincias a reunir materiales para "dar principio al establecimiento en la Capital de un Museo de Historia Natural", lo que se concretó en otra resolución firmada por el entonces ministro Rivadavia en 1823. Anteriormente, en 1814, el presbítero Bartolomé Muñoz hizo una primera donación de objetos e instrumentos con el propósito de "empezar a formar un gabinete".
 

El gabinete de curiosidades de Ulisse Aldrovandi.

Uno de los gabinetes de curiosidades naturales más conocidos es, sin duda, junto al de Ferrante Imperato o el de Francesco Calzolari, el que formó Ulisse Aldrovandi (Ulysses Aldrovandus). Todos ellos formaron sus museos con el propósito común de coleccionar, observar, comparar, investigar y comunicar sus avances, a diferencia de otros gabinetes de curiosidades, los conocidos como studiolos, recintos cerrados al público donde los nobles o príncipes renacentistas de retiraban a reflexionar y contemplar su preciada colección de objetos, adquiridos en su inmensa mayoría.

El gabinete Aldrovandi conservado en el Palazzo Poggi  (1).

Las instrucciones de John Woodward.

En 1696 se publicó en Londres Brief instructions for making observations in all parts of the World: as also for collecting, preserving, and sending over natural things, being an attempt to settle an universal correspondence for the advancement of knowledge both natural and civil (Breves Instrucciones para la realización de observaciones en todas las partes del mundo: así como para recolectar, conservar y enviar objetos naturales; siendo éste un intento de establecer una correspondencia universal para el avance del conocimiento, tanto natural como civil), un librito de veinte páginas, sin el nombre de su autor en la portada y que, como otros de esa época, estaba destinado a viajeros de paises lejanos y facilitaba unas instrucciones básicas y algo rudimentarias sobre cómo preparar objetos de historia natural.

Portada de Brief Instructions.
Esas técnicas de preparación están contenidas en el apartado titulado Directions for the Collecting, Preserving, and Sending over Natural things, from Foreign Countries, donde se puede leer que bastará con traer uno o dos ejemplares de cada mamífero, pez o ave, desollados cuidadosamente. Los pájaros, peces y reptiles de menor tamaño simplemente se eviscerarán y se secarán. Los especímenes más raros y curiosos se introducirán en pequeños tarros de vidrio llenos de ron, brandy o alcohol. De esponjas, corales, cangrejos, conchas, etc., se enviarán cinco o seis ejemplares variados. Las conchas se vaciarán. Las estrellas de mar se podrán enviar secas o en brandy. Los ejemplares secos en cajas y entre algodón. Los corales y el ámbar envueltos en papel y en una caja con algodón, salvado o paja. Los gusanos, escarabajos, arañas, etc., se enviarán también sumergidos en brandy. Las mariposas, moscas se secarán clavándolas con alfileres y fijándolas al fondo de cajas.

Bellas y Bestias. Parte 3. Años 50 y 60.

Marilyn Monroe en 1953.

Llegamos a las décadas de los años cincuenta y sesenta. En realidad no se aprecian muchas diferencias respecto de las dos décadas anteriores: estrellas de cine de cabello predominantemente rubio platino, posando con glamour junto animales disecados o pieles curtidas, en su mayoría alfombras de osos polares. Al repasar las biografías de esas actrices no podemos evitar la tentación de ralentizar el paso hasta casi detenernos en aquellas que tuvieron menos suerte. Suele suceder cuando nos enfrentamos a mitos.

"Nociones de Taxidermia" de Joan Grau-Bassas.

Grabado de Nociones de Taxidermia (1849).
Joan Grau-Bassas Torà publicó Nociones de Taxidermia. Manual de disecar y embalsamar los animales en 1849. El libro, de un tamaño de 11x16 cm., tiene 144 páginas, varias ilustraciones en nueve láminas recogidas en un pliego y una ilustración entre el texto. Nociones, que tuvo una segunda edición ese mismo año, es el primer manual de Taxidermia publicado por un autor español. En 1817, Juan Mieg publicó en Madrid Instrucción sobre el arte de conservar los objetos de Historia Natural, pero en aquella ocasión, el autor era suizo y el texto en francés fue traducido al español por un discípulo suyo. El tratado de Mieg, publicado más de treinta años antes que el de Grau-Bassas, como no podía ser de otra manera, era un tratado con unas instrucciones más primitivas. Las técnicas, sobre todo en Francia y en esas tres décadas, evolucionaron notablemente. En 1833 se había publicado en Madrid Manual del Naturalista Disector, una traducción de Santiago de Alvarado de la segunda edición del exitoso original en francés Manuel du Naturaliste Préparateur (1825) de Pierre Boitard y Emmanuel Canivet. Finalmente, en 1842, Alberto José Pulido, en Riquezas de Bellas Artes y Oficios, dedicó un apéndice al Método completo de disecar en general, que no era más que una copia incompleta de la traducción de Alvarado.

Joan Grau-Bassas Torà.

Portada de Nociones de Taxidermia (1849).
No disponemos de mucha información acerca de la biografía de Joan Grau-Bassas Torà, el primer autor español que publicó un manual de taxidermia. Miembro de una familia de farmacéuticos y médicos, su padre, Josep Grau-Bassas tenía su botica en el número 10 de la calle del Carmen de Barcelona, donde permaneció entre 1831 y 1836, y más tarde en la calle Santa Ana esquina con Canuda. El primogénito, Josep Miquel Grau-Bassas Torà, asimismo boticario, tras el traslado del padre permanece como titular de la botica familiar de la calle del Carmen. Josep Miquel se trasladaría a las Islas Canarias a principios de los años cincuenta. Otro hermano de Joan, Agustí Grau-Bassas Torà, médico y cirujano, cambió de domicilio en tres ocasiones en veinte años. Se estableció primero en la calle Baños, más tarde en la calle Sant Pau, y finalmente en el número 5 de la calle Santa Ana. Finalmente, Joan Grau-Bassas Torà, nuestro protagonista, que había nacido en Barcelona en 1819, seguramente el menor de los hermanos, aparece en la Guía General de Barcelona de 1849 y de 1854 como médico-cirujano, con domicilio en la calle del Carmen número 10, justo donde su hermano mayor regentaba la primigenia botica familiar.

"El esqueleto de la señora Morales" de Rogelio A. González.

Arturo de Córdova es el taxidermista Pablo Morales, protagonista de El esqueleto (1).

"Pablo Morales, el taxidermista.- "¿Qué, mucho trabajo?"
Padre Artemio Familiar, el cura.- "Si es ironía, sepa usted que trabajo es también mi ministerio, y bastante más difícil que el suyo!"
P. Morales.- "¿Pero quién lo duda? Salvar el alma de un pecador debe ser mucho más complicado que disecar una iguana."
                               Fragmento del primer encuentro entre el taxidermista y el cura.
 
¿Existe el crimen perfecto? Esa es una pregunta que se hace y a la que da respuesta el protagonista, taxidermista de profesión, de esta comedia negra, una de las películas mejor consideradas de la cinematografía mexicana.

La “Historia Natural de la Guayana" de Edward Bancroft.

Edward Bancroft, médico y negociante, y con una biografía bastante agitada, publicó An Essay on the Natural History of Guiana in South America (Ensayo sobre la Historia Natural de la Guayana en América del Sur) en Londres en el año 1769. Como describe la portada del libro, de 402 páginas más las hojas de cortesía, éste contiene "una descripción de muchas producciones curiosas de los sistemas animales y vegetales de ese país, con anotaciones sobre religión, costumbres de las varias tribus de indios que lo habitan, intercaladas con una variedad de observaciones literarias y médicas".

Portada del libro.
Poco antes del ecuador del libro, en la segunda carta donde se describen los animales que se encuentran en aquel país, encontramos el pasaje donde, tras referirse al bello plumaje de algunas aves exóticas, Bancroft dedica tres páginas a una descripción no muy detallada de los métodos de conservación de las aves que se practicaban en la Guayana británica. El autor se refiere a la gran cantidad de personas de esa colonia que, juntamente con sus esclavos y sus empleados, se dedicaban a matar y a conservar aves destinadas a los gabinetes de naturalistas europeos. Al ser distinto que en el Viejo Continente, y sin citar autor alguno, primero describe el modo europeo de preservar los cuerpos de las aves, eviscerando y haciendo incisiones en "diferentes partes del cuerpo" y rellenando la cavidad del tórax y el abdomen con una mezcla de sal y alumbre que "en su momento fue publicada en una revista mensual, el nombre de cuyo autor no recuerdo" (1). En cambio, el método de conservación de las aves en la Guayana consistía en introducirlas en recipientes de vidrio, cubrirlas con alcohol de alta graduación, y mantenerlas sumergidas durante veinticuatro o más horas, dependiendo de su tamaño, para que el alcohol penetrara en todo el cuerpo. Pasado ese tiempo se sacaba el ave del tarro, se ordenaban las plumas y se colocaban la cabeza, patas, alas, cuello, etc., tal y como los tenía en vida. Una vez todo en su lugar, se dejaba secar en un lugar ventilado para que mantuviera su posición natural, sin peligro de putrefacción. Bancroft advertía, no obstante, de que este método quizá resultara demasiado caro para ser practicado en Inglaterra.