Las instrucciones de John Woodward.

En 1696 se publicó en Londres Brief instructions for making observations in all parts of the World: as also for collecting, preserving, and sending over natural things, being an attempt to settle an universal correspondence for the advancement of knowledge both natural and civil (Breves Instrucciones para la realización de observaciones en todas las partes del mundo: así como para recolectar, conservar y enviar objetos naturales; siendo éste un intento de establecer una correspondencia universal para el avance del conocimiento, tanto natural como civil), un librito de veinte páginas, sin el nombre de su autor en la portada y que, como otros de esa época, estaba destinado a viajeros de paises lejanos y facilitaba unas instrucciones básicas y algo rudimentarias sobre cómo preparar objetos de historia natural.

Portada de Brief Instructions.
Esas técnicas de preparación están contenidas en el apartado titulado Directions for the Collecting, Preserving, and Sending over Natural things, from Foreign Countries, donde se puede leer que bastará con traer uno o dos ejemplares de cada mamífero, pez o ave, desollados cuidadosamente. Los pájaros, peces y reptiles de menor tamaño simplemente se eviscerarán y se secarán. Los especímenes más raros y curiosos se introducirán en pequeños tarros de vidrio llenos de ron, brandy o alcohol. De esponjas, corales, cangrejos, conchas, etc., se enviarán cinco o seis ejemplares variados. Las conchas se vaciarán. Las estrellas de mar se podrán enviar secas o en brandy. Los ejemplares secos en cajas y entre algodón. Los corales y el ámbar envueltos en papel y en una caja con algodón, salvado o paja. Los gusanos, escarabajos, arañas, etc., se enviarán también sumergidos en brandy. Las mariposas, moscas se secarán clavándolas con alfileres y fijándolas al fondo de cajas.

Bellas y Bestias. Parte 3. Años 50 y 60.

Marilyn Monroe en 1953.

Llegamos a las décadas de los años cincuenta y sesenta. En realidad no se aprecian muchas diferencias respecto de las dos décadas anteriores: estrellas de cine de cabello predominantemente rubio platino, posando con glamour junto animales disecados o pieles curtidas, en su mayoría alfombras de osos polares. Al repasar las biografías de esas actrices no podemos evitar la tentación de ralentizar el paso hasta casi detenernos en aquellas que tuvieron menos suerte. Suele suceder cuando nos enfrentamos a mitos.

"Nociones de Taxidermia" de Joan Grau-Bassas.

Grabado de Nociones de Taxidermia (1849).
Joan Grau-Bassas Torà publicó Nociones de Taxidermia. Manual de disecar y embalsamar los animales en 1849. El libro, de un tamaño de 11x16 cm., tiene 144 páginas, varias ilustraciones en nueve láminas recogidas en un pliego y una ilustración entre el texto. Nociones, que tuvo una segunda edición ese mismo año, es el primer manual de Taxidermia publicado por un autor español. En 1817, Juan Mieg publicó en Madrid Instrucción sobre el arte de conservar los objetos de Historia Natural, pero en aquella ocasión, el autor era suizo y el texto en francés fue traducido al español por un discípulo suyo. El tratado de Mieg, publicado más de treinta años antes que el de Grau-Bassas, como no podía ser de otra manera, era un tratado con unas instrucciones más primitivas. Las técnicas, sobre todo en Francia y en esas tres décadas, evolucionaron notablemente. En 1833 se había publicado en Madrid Manual del Naturalista Disector, una traducción de Santiago de Alvarado de la segunda edición del exitoso original en francés Manuel du Naturaliste Préparateur (1825) de Pierre Boitard y Emmanuel Canivet. Finalmente, en 1842, Alberto José Pulido, en Riquezas de Bellas Artes y Oficios, dedicó un apéndice al Método completo de disecar en general, que no era más que una copia incompleta de la traducción de Alvarado.

Joan Grau-Bassas Torà.

Portada de Nociones de Taxidermia (1849).
No disponemos de mucha información acerca de la biografía de Joan Grau-Bassas Torà, el primer autor español que publicó un manual de taxidermia. Miembro de una familia de farmacéuticos y médicos, su padre, Josep Grau-Bassas tenía su botica en el número 10 de la calle del Carmen de Barcelona, donde permaneció entre 1831 y 1836, y más tarde en la calle Santa Ana esquina con Canuda. El primogénito, Josep Miquel Grau-Bassas Torà, asimismo boticario, tras el traslado del padre permanece como titular de la botica familiar de la calle del Carmen. Josep Miquel se trasladaría a las Islas Canarias a principios de los años cincuenta. Otro hermano de Joan, Agustí Grau-Bassas Torà, médico y cirujano, cambió de domicilio en tres ocasiones en veinte años. Se estableció primero en la calle Baños, más tarde en la calle Sant Pau, y finalmente en el número 5 de la calle Santa Ana. Finalmente, Joan Grau-Bassas Torà, nuestro protagonista, que había nacido en Barcelona en 1819, seguramente el menor de los hermanos, aparece en la Guía General de Barcelona de 1849 y de 1854 como médico-cirujano, con domicilio en la calle del Carmen número 10, justo donde su hermano mayor regentaba la primigenia botica familiar.

"El esqueleto de la señora Morales" de Rogelio A. González.

Arturo de Córdova es el taxidermista Pablo Morales, protagonista de El esqueleto (1).

"Pablo Morales, el taxidermista.- "¿Qué, mucho trabajo?"
Padre Artemio Familiar, el cura.- "Si es ironía, sepa usted que trabajo es también mi ministerio, y bastante más difícil que el suyo!"
P. Morales.- "¿Pero quién lo duda? Salvar el alma de un pecador debe ser mucho más complicado que disecar una iguana."
                               Fragmento del primer encuentro entre el taxidermista y el cura.
 
¿Existe el crimen perfecto? Esa es una pregunta que se hace y a la que da respuesta el protagonista, taxidermista de profesión, de esta comedia negra, una de las películas mejor consideradas de la cinematografía mexicana.