El "método Gannal" de embalsamamiento humano aplicado a los animales.

Jean-Nicolas Gannal (4).
El químico, farmacéutico e inventor Jean-Nicolas Gannal (1) desarrolló alrededor de 1832 y patentó cinco años después un método de embalsamamiento humano que tuvo bastante repercusión tanto en Europa como en Norteamérica, consistente en inyectar a través de la arteria carótida, sin drenar la sangre, una solución de acetato y alumbre (2). Su procedimiento lo describió en su Histoire des embaumements (1838), librito de éxito que se reeditó en numerosas ocasiones y que se tradujo al inglés en 1840 (3). En 1839 fue acusado de emplear arsénico en su solución, y en 1844 perdió judicialmente el monopolio del procedimiento mediante la inyección en la carótida. En 1845 vendió a funerarias norteamericanas los derechos sobre el fluido empleado, composición conservante que volvió a patentar en 1847. No obstante su mezcla fue prontamente superada por la de J.-P. Sucquet, formulada a base de cloruro de zinc.

Postal de 1912 del taxidermista E. P. Hotaling de Gloversville, Nueva York.

Tarjeta postal del taxidermista E. P. Hotaling.


La anterior postal, obra del fotógrafo local F. W. Woolworth, fue editada por el taxidermista E. P. Hotaling de Gloversville, estado de Nueva York, alredededor de 1910. Mide 13,5x8,5 centímetros y se empleó papel Souvo Chrome. El matasellos es de la oficina local de correos del 9 de junio de 1912 y en el texto escrito una pareja felicita a un conocido por su cumpleaños. La imagen, una fotografía coloreada, nos muestra un sala con techo bastante alto y ventanas, atestada de trofeos disecados colgados en las paredes, aves y pequeños mamíferos sobre los bancos laterales, la chimenea del fondo y en el suelo, y algunas alfombras de oso también en el suelo.

Manuscrito sobre Taxidermia de 1840 del médico cirujano Tomàs Birani Colominas.

Portada del manuscrito.
Lo he citado en artículos anteriores y estaba obligado a dedicarle uno. Hace ya algunos años llegó a mis manos un volumen encuadernado que reunía algunas obras de temática médica y farmacéutica y que curiosamente guardaba insertado y casi oculto entre ellas un manual de Taxidermia manuscrito aparentemente anónimo. La relación de obras que contenía aquel tomo era, por este mismo orden, el siguiente: la Disertación médico-práctica en que se trata de las muertes aparentes (1777) del doctor José Ignacio Sanponts Cabanas; el Arte de curarse uno mismo, o Régimen y curación radical de las enfermedades sifilíticas por el método vegetal (1834) del médico de la Facultad de París Giraudeau de Saint-Gervais; un Codex Formularum publicado por el Real Colegio de Cirugía de Barcelona en 1771, con recetas curativas de todo tipo; el manuscrito taxidérmico titulado Arte de desollar, armar, y conservar los pájaros, "traducido por D. T. B. de C. M. C." y datado en 1840; un Reglamento para el Régimen y Gobierno del Real Cuerpo de Farmacia Militar publicado en Madrid en 1831; un Reglamento de la Sociedad Médica de Emulación de Barcelona del año 1842; y finalmente los Apuntes impresos por el médico José María Agea, "Primer ayudante honorario con destino al Segundo Batallón de Aragón número 21", publicado en Cádiz en 1845 por la Imprenta de la Sociedad de la Revista Médica. Obras las anteriores que en otras circunstancias no citaría, pero que contribuirán en breve a la identificación del responsable de nuestro autógrafo.

El manuscrito Arte de desollar, armar y conservar los pájaros, de fina escritura a pluma sobre papel de un tamaño de 15x20,5 centímetros, alcanza las sesenta páginas y contiene al final una hoja con cuatro figuras alusivas dibujadas a lápiz. La portada del ológrafo, que imita la de un libro, está fechada en el año 1840 y lo ubica en la calle del Carmen de Barcelona. La inscripción "traducido por" nos predisponía además a buscar el texto original entre alguna obra extranjera. El tratado arrancaba con una sección titulada Arte de Desollar, Armar y Conservar los Pájaros que encabezaba el siguiente párrafo:

Artículo publicado en la revista catalana "Esplai" en 1935.



En noviembre de 1935 el semanario ilustrado catalán Esplai incluyó un reportaje de dos páginas de temática taxidermista titulado Una selva de animales salvajes en Londres, acompañado de un buen número de fotografías. El texto que las acompañaba es el siguiente: