"Carnages" (2002), de Delphine Gleize.


"Un joven torero; una actriz que busca el significado de su existencia; una profesora que se cree espiada por una niña; un filósofo que se reconvierte a patinador artístico; una pareja que espera quintillizos y deja de comunicarse… Aparentemente nada vincula a estos personajes, pero las diferentes partes de un toro muerto, en su itinerario por distintos países, contribuye a que todos ellos se encuentren y reencuentren en situaciones absurdas, emocionantes, crueles, estrafalarias…"

Es el texto promocional que acompaña a la película Carnages (2002), el primer largometraje de la francesa Delphine Gleize. Se trata de una coproducción europea (Francia-España-Suiza-Bélgica), encasillada como comedia dramática, con reparto internacional -aparecen Ángela Molina, Chiara Mastrianni y Lio- y guión escrito por la propia directora. Su metraje supera las dos horas. En la cartelera española mantuvo el título original, mientras que en la inglesa se renombró como Carnage.

Luc, sentado ante su mesa de trabajo, recibe el regalo de su madre (1).

"Mounting a Deer Head", artículo de "Popular Science Monthly" de 1933.

En noviembre de 1933 la revista de divulgación estadounidense Popular Science Montly publicaba un artículo cuyo título completo era Leonard F. Merrill, cazador y guía, revela el secreto del Montaje de una cabeza de ciervo para que no se note henchida. El texto completo, que se extendía a lo largo de tres páginas y que se acompañaba con cinco fotografías y un dibujo, es el siguiente:
  "Una cabeza de ciervo BIEN MONTADA es una fuente de continua satisfacción para el cazador que captura el animal, y si prepara la cabeza su gozo se incrementa cien veces.
 

El Museo de Historia Natural de México.

La renovada Sala de la Clasificación de los Seres Vivos (1)

Los orígenes del Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental de la ciudad de México se remontan a los últimos años de dominación española. Fue en 1788 cuando el naturalista español José Longinos Martínez (1756-1802), miembro de la Real Expedición Botánica a la Nueva España llegó al continente americano. En 1790 abandonaría aquella expedición y se instalaría en el número 89 de la calle de Plateros, la actual calle Madero, domicilio donde también ubicó las colecciones de su gabinete particular. Aquel museo, casi contemporáneo del de Charles Wilson Peale en Filadelfia, ambos pioneros en el continente americano, se enriqueció gracias a donaciones de algunos particulares como la del ingeniero de minas Fausto Fermín Delhuyar (1755-1833) o la del sacerdote y naturalista José Antonio Alzate Ramírez (1737-1799). Durante la Guerra de Independencia (1810-1821) se perdió parte de la colección y los objetos que se salvaron peregrinaron por varios edificios hasta que finalmente fueron ubicados en en la biblioteca del Colegio de San Ildefonso de la Universidad, junto a piezas arqueológicas igualmente rescatadas.

Felicitación navideña de José Luis Benedito López.

Durante la Navidades de 1964 José Luis Benedito López envió a sus clientes y amistades la felicitación de la derecha. En el anverso de esta tarjeta troquelada aparecen la fotografía de un águila culebrera disecada con las alas plegadas, posada sobre una roca artificial, un montaje firmado y datado en aquel mismo año; las felicitaciones impresas; y la firma a bolígrafo del taxidermista. En el reverso, el texto manuscrito a pluma "José Luis Benedito, Juan Pérez Zúñiga, 38, Madrid-17".

Miembro de la saga, Benedito López (1931-1998) fue nieto del taxidermista valenciano José María Benedito Mendoza (?-1899), hijo de Luis Benedito Vives (1885-1955), sobrino de José María Benedito Vives (1873-1952), ambos empleados en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, y padre de José Luis Benedito Bruñó (1959-2011). A la muerte de su padre, José Luis Benedito López se hizo cargo del negocio familiar y su trabajo más destacable fueron los dioramas que realizó para el Museo de la Caza del Palacio de Riofrío (Segovia).