La historia con final triste de Angelo Soliman.


Angelo Soliman (1).
Su nombre original era Mmadi Make, probablemente pertenecía al pueblo kanuri, establecido en el entonces reino de Bornu, en el noreste de la actual Nigeria, junto al lago Chad. De niño fue hecho esclavo, vendido y trasladado a Sicilia. En aquella época la ciudad era un puerto de entrada de los esclavos a Europa. En 1731, con tan solo alrededor de diez años pasó al servicio de una noble de Mesina, Sicilia, que se encargaría de su educación. Fue bautizado un 11 de septiembre, fecha que elegiría para su cumpleaños, adoptando el nombre de Angelo por afecto a Angelina, una de las sirvientas, y el apellido Soliman. Se especula con que quizá sirvió en casa de los condes de Solima, Mesina, adoptando el apellido de la familia, y que más tarde derivó en Soliman. El joven aprendió alemán, inglés, latín, checo, francés e italiano, idiomas que hablaba con fluidez. Excelente jugador de ajedrez, se cuenta que tenía también talento para las matemáticas.
 
Tras varias peticiones, fue presentado al príncipe Johann Georg Christian, príncipe de Lobkowitz, entonces gobernador de la isla de Sicilia, en aquella época en poder de los Habsburgo, que hacia 1735 lo tomó como ayudante de cámara en su finca rural de Bohemia y como soldado acompañándole en sus campañas militares por Europa. Se cuenta que Soliman inclusó salvó la vida del príncipe, lo que le permitió mejorar su posición. Su llegada a Viena se produce hacia 1754.
 
Fallecido el príncipe en 1755, Soliman pasó al servicio de José Venceslao, príncipe de Liechtenstein, que había sido gobernador general de Italia, alcanzando el puesto de jefe de la casa principesca, lo que le permite establecer relación con el archiduque y futuro emperador José II y con el conde Franz Moritz von Lazy, mariscal de campo e íntimo amigo del archiduque. En 1761 el salario de Soliman era de 150 florines anuales, y de 200 el año siguiente. En la época se contaban unos 40 africanos sirviendo a la nobleza vienesa.
 
 
Soliman en un banquete junto al príncipe Georg de Lobkowitz y Juan Gascón de Médici, duque de la Toscana (2).

 
En 1760 Soliman formó parte de la comitiva del príncipe de Liechtenstein, que acompañó a Isabel de Borbón Parma, la futura esposa del archiduque José, hasta Viena. Los suntuosos trajes de gala y de ciudad del chambelán africano costaron la suma de 600 florines, e incluían un sable turco. Nuestro protagonista aparece en un cuadro del taller de Martin von Meytens que ilustra la llegada a Viena de la princesa. En 1764 Soliman acompañó de nuevo a José Venceslao a Fránckfort, quien viajaba en condición de embajador de los Habsburgo a la ceremonia de elección del nuevo emperador José II. Precisamente en Fránckfort Soliman ganó la nada despreciable suma de 20.000 florines jugando al Faraón, un juego de cartas de puro azar, el equivalente a 100 salarios anuales, dinero que en una pequeña parte invirtió en acciones de las minas de Schaldming, probablemente con el propósito de acceder a una mejor posición social.
 
En 1768 Angelo Soliman se casó en secreto con Magdalena von Kellermann en la catedral vienesa de San Esteban, un matrimonio de conciencia, legal de acuerdo con una bula papal dictada en 1741. Tuvo que jurar que no era esclavo. Como miembro de la corte, Soliman no podía casarse sin el consentimiento del príncipe, que generalmente no lo permitía para ahorrarse las futuras pensiones a los familiares supervivientes. Se especula con que quizá lo mantuvieron en secreto para ahorrarle al príncipe una humillación. Con los ahorros familiares Magdalena compró una casa en el popular suburbio de Weißgärbern. Aquel matrimonio liberó a Soliman de una relación feudal, lo que también significó la pérdida de su empleo y del alojamiento en la corte y le abrió el futuro a una vida burguesa y familiar.
 
Fruto del matrimonio en 1772 nació Josephine, que en 1797 se casaría con el ingeniero militar Ernst Frehierr von Feuchtersleben. Al año siguiente nace Eduard von Feuchtersleben, nieto de Soliman, que ejercería como ingeniero de minas y administrador de unas salinas en Bad Aussee. Josefina falleció en 1801.
 
 
Llegada a Viena de la comitiva de Isabel de Borbón, y detalle del cuadro de Von Meytens donde aparece Soliman (3)
 
 
En 1773 el príncipe Francisco José de Liechtenstein, a modo de reparación llamó de nuevo a Soliman a la corte como preceptor de su hijo, el futuro príncipe Luis I. Soliman, en aquel momento desempleado y con serias dificultades económicas, negoció un contrato para, en caso de muerte del príncipe, permanecer junto al príncipe heredero hasta su mayoría de edad o matrimonio, ello con un salario de 600 florines anuales y con pensión de viudedad para su esposa y descendientes. Dos años después Soliman y su esposa, que habían vivido humildemente en Weißgärbernde forma menos holgada de lo previsto, él sin empleo hasta su reincorporación, se trasladan a un apartamento anejo al palacio, en el 130 de la Herrengasse
 
En marzo de 1781 Soliman ingresa en la logia masónica Zur wahren Eintracht (Verdadera concordia), la mayor y más aristócrata de Viena, en la que alcanzaría los cargos de Hermano preparador, y más tarde Vicemaestro de ceremonias. A finales de 1781 propuso el ingreso de su amigo, el mineralogista y naturalista Ignaz von Born. En ese entorno a partir de 1786 entabla amistad con el escritor húngaro Ferenc Kazinczy, el máximo promotor de la reforma literaria y lingüística húngara de finales del XVII, y también con los músicos Joseph Haydn y Wolgang Amadeus Mozart.
 
En 1783, coincidiento con la mayoría de edad del príncipe heredero, Soliman se jubila, manteniendo su pensión y su residencia en el palacio. Aquel año la familia vende la casa de WeißgärbernSoliman enviudaría en 1786. En 1790, coincidiendo con la remodelación del palacio de los Liechtenstein, nuestro personaje establece su domicilio en el 165 de la plaza Freyung, un céntrico barrio burgués, donde alquila un modesto apartamento por el que abona 120 florines al año.
 
Ya alejado de la vida pública, Soliman fallece el 21 de noviembre de 1796 a causa de un derrame cerebral. El escultor Franz Thaler realizó una máscara mortuoria, sus órganos internos enterrados y su cráneo y piel, sin el conocimiento de la familia, taxidermizados por Carl Eberle, hermano del abad Simon Eberle, director del Gabinete Imperial de Historia Natural, que ya había preparado algunos animales. Un caso más de antropotaxidermia que añadir a nuestra lista.
 
Angelo Soliman, que en vida se había convertido en un exponente de la sociedad vienesa, que sirvió a príncipes, tras su muerte sus restos disecados fue exhibidos hasta 1806 en una vitrina con cortinas en el Gabinete Imperial de Historia Natural como un nativo africano semidesnudo, en taparrabos, representado de pie, con el pie derecho hacia atrás, con un cinturón de plumas alrededor de la cintura y un tocado de plumas de avestruz teñidas de color rojo, blanco y azul en la cabeza, con los brazos y piernas adornados con collares de cuentas blancos, y un ancho collar de conchas de porcelana (Cyprea monetacolor blanco amarillento que le colgaba hasta el pecho. A partir de 1798 le acompañaría el cuerpo disecado de una niña, también de raza negra, de seis años, que la reina de Nápoles regaló al emperador; y hacia 1800 el cuerpo de Michael Anjou, cuidador del zoológico de Schönbrunn, originario del Índico.
 
No se sabe a ciencia cierta si Soliman donó voluntariamente su cuerpo para ser exhibido y recordado, algunos historiadores creen que fue persuadido por amigos para ello, aunque parece improbable; o si fue el propio emperador del Sacro Imperio quien ordenó preparar el cadáver a instancias del director del Gabinete, más verosímil. Su hija Josephine von Feuchtersleben, protestó por aquella exhibición de su padre como una curiosidad más y solicitó en vano al gobierno estatal, mediante el príncipe arzobisbo de la archidiócesis, que sus restos fueran enterrados cristianamente.
 
La reorganización del museo con un enfoque más científico promovida por el nuevo director Carl von Schreibers en 1806, relegó los restos de humanos disecados al almacén. A modo de disculpa la figura de Soliman fue etiquetada con una placa que rezaba "Vi nec e merito est Angelus inter bestias situs", "Por coacción, y no porque lo mereciera, un ángel fue colocado entre fieras". En octubre de 1848 el almacén de la colección real quedó destruido por un incendio, suceso ocurrido durante la reconquista de Viena por el ejército imperial tras el levantamiento popular.
 
La biografía de Angelo Soliman ha inspirado numerosas obras literarias, una película y alguna obra de teatro; y a modo de homenaje protagonizó una emisión de sellos, una exposición en el Museo de Arte de Viena, y un paso peatonal vienés bajo el canal del Danubio bautizado con su nombre lo recuerda. Su máscara mortuoria se exhibe en el Museo Rollett de Baden bei Wien.
 
Créditos.-
(1) Retrato de alrededor de 1750 de Johann Nepomuk Steiner.
(2) Banquete de caza del Gran Duque Juan Gastón de Toscana, último Médici, en presencia del Príncipe Georg von Lobkowitz, Gobernador Imperial de Lombardía, y del asistente personal moro Angelo Soliman (ca. 1736)óleo sobre cobre de Peter Jakob Horemans.
(3) Llegada de la novia, (1760), cuadro del taller de Martin van Meytens.
 
 
© All rights reserved. ® Reservados todos los derechos.
Taxidermidades, 2025.
 
 
Recursos:
Página dedicada a  Angelo Soliman enla web del Southern Africa Documentation and Cooperation Centre (SADOCC).