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| Federico II de Hohenstaufen (1). |
Se desconoce el origen exacto de la práctica de la cetrería, que aparece citada en antiguos textos chinos, plasmada en una moneda y cerámicas íberas, y que se popularizó en toda Europa durante la Edad Media. El empleo de señuelos para el adiestramiento de rapaces se remonta a los inicios de esta práctica, y a él se alude en Kitab dawarir at-tayr (El libro de las aves de presa, s. VIII), el primer tratado de este tipo de caza conocido, obra de Al-Gitrif ibn Qudama al-Gassani. El proceso de fabricación de dichos señuelos, confeccionados con partes o pieles de otras aves o mamíferos, preservadas de alguna forma, aparece descrito en uno de los tratados más influyentes, De arte venandi cum avibus (Sobre el arte de cazar con aves), de entre 1241 y 1248, manuscrito encargado por Federico II de Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, con anotaciones de su hijo Manfredo, que más tarde sería rey de Sicilia. La obra se basa en parte en el Liber Moaminus, tratado árabe de origen desconocido, que Teodoro de Antioquía tradujo al latín por orden del emperador.

