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La utilidad de la Taxidermia, según el filósofo Julien Offray de La Mettrie.


La sorpresa es notable. ¿Instrucciones taxidérmicas en una obra filosófico-médica? Conozcamos primero el contexto. El libro Ouvrage de Pénélope, ou Machiavel en médecine (1748), Obra de Penélope, o Maquiavelo en medicina, del filósofo francés Julien Offray de La Mettrie, es una crítica satírica de la medicina ineficaz practicada por sus colegas médicos, como también de las artimañas empleadas para venderla a enfermos y moribundos. El autor, que a causa de sus investigaciones tuvo que exiliarse, ataca el maquiavelismo médico, su corporativismo y su código de conducta profesional, y a la Facultad de Medicina de París que determinaba qué áreas de investigación eran las apropiadas para formar un médico exitoso, en detrimento de otras, como la fisiología y la aceptación de nuevos descubrimientos.

Ouvrage de Pénelope de La Mettrie (1).
La obra se publicó en tres tomos, dos datan de 1748 y el tercero de 1750. En el primero, La Mettrie titula la primera parte De la inutilidad de la Medicina y los capítulos abordan la inutilidad de varias parcelas relacionadas como la anatomía, la botánica, la química, la física, o la cirugía, mientras que en la segunda parte titulada De la utilidad de los conocimientos ajenos a la medicina, por el contrario se aborda la utilidad de disciplinas tales como la literatura, la ictiología, la anfibiología, la ornitología, la tetrapodología
(2), la música o la geometría. ¿Por qué esas cuatro disciplinas relacionadas con la Zoología? Probablemente por su concepción naturalista. En el segundo volumen el autor trata sobre la Política de los médicos, la relación entre ellos, con los enfermos, en relación con la religión o la medicina descrita como una comedia; y ofrece su "anti maquiavelismo", su alternativa positiva de una medicina al servicio de los ciudadanos. En el tercer volumen La Mettrie describe las cualidades que creía debían poseer los médicos, la utilidad de los conocimientos ajenos a la medicina (lógica, retórica, escultura, pintura, también danza, cocina, etc.), razona el porqué de su obra, y termina respondiendo a un libelo.
 

"The Naturalist's Pocket-Book" de George Graves.

Portada del libro.
En 1825 un joven Charles Darwin compró en Londres un ejemplar de The Naturalist's Pocket-Book para utilizarlo durante los paseos que a partir de octubre de ese año planeaba dar junto a su hermano Erasmus, ambos estudiantes en la Universidad de Edimburgo. Efectivamente, durante los domingos del siguiente invierno los hermanos Darwin recorrieron las orillas del estuario del río Forth recolectando especímenes y anotando sus hallazgos en un cuaderno. Durante el siguiente curso Charles se convertiría en miembro activo de las sociedades de estudiantes naturalistas y continuaría recogiendo muestras en las orillas de la ría. Se puede afirmar, pues, que ese libro influyó de alguna manera en la formación del celebrado Darwin.

La primera edición de The Naturalist’s Pocket-Book, or Tourist’s Companion: being a brief introduction to the different branches of Natural History: with approved methods for collecting and preserving the various productions of Nature, ese es su título completo, se publicó en Londres en 1817. El libro, de tamaño octavo mayor, tiene 335 páginas más las de cortesía y ocho láminas dibujadas y grabadas por el propio autor, George Graves. Al año siguiente aparecería una segunda edición. Algunas referencias a este Libro de bolsillo del naturalista se refieren a él como una obra que sigue el método científico de Francis Bacon (1561-1626), personaje que consolidaría el método inductivo y daría paso al empirismo, y que justificaba el estudio de la Historia Natural por los beneficios que la naturaleza podía aportar a los seres humanos. De hecho, el libro, además de métodos de recolección y preparación de especímenes animales, vegetales y minerales, y de su clasificación y características, reproduce a modo de ejemplo algunas páginas del cuaderno de campo del propio Graves, con anotaciones de datos ordenados en columnas. Se suele subrayar ese último detalle como algo que animaría a numerosos naturalistas, como ocurrió con Darwin, a ir siempre acompañados de una libreta donde registraban observaciones y descripciones.

"El Naturalista", grabado de Bernardo Rico de 1882.


El grabado que sigue apareció en la revista La Ilustración Española y Americana el 30 de mayo de 1882.

 
Grabado de Bernardo Rico de El naturalista, cuadro de Ferrándiz.

El texto alusivo decía: 
    "El Naturalista, cuadro de Ferrándiz. 
    La Exposición de Bellas Artes que ha organizado el Sr. D. Pedro Bosch, y cuya inauguración se efectuó en la tarde del 26 del corriente, es un supremo esfuerzo de la iniciativa individual: al par de cuadros originales de ilustres maestros de las escuelas españolas, hay expuestos algunos centenares de producciones artísticas, lienzos al óleo, acuarelas y dibujos al carbón de casi todos los autores contemporáneos. 
    El Sr. Bosch merece un aplauso; el público ilustrado de Madrid se le tributa sinceramente, al visitar las salas de la Exposición. 
    Allí está el cuadro de Ferrandiz, que reproducimos en el grabado de la pág. 336: titúlase El Naturalista, y parece, por su asunto, composición picaresca de Teniers (1). 
    El grave doctor está archivando los cachivaches de su gabinete, y la linda doméstica, que se alza sobre el frágil peldaño de una escalera de mano, coloca ordenadamente en el armario los objetos que le indica el émulo de Linneo... 
    Pero ¿creéis que ese austero naturalista dirige su mirada al pájaro disecado o a la brillante estalagtita? 
    '¡Y bien!, -diríase él, contestando acaso a las objeciones que le presente, con ceño de enojo, su amor a la ciencia- no es verdadero naturalismo contemplar con sabrosa delectación la torneada pierna de mi doméstica?'" 

Pierre-François Nicolas, boticario, químico y revolucionario.

Boticario, químico, revolucionario y autor de varios trabajos sobre Taxidermia. Pierre-François Nicolas nace el 26 de diciembre de 1743 en Saint Mihiel, Lorena, Francia, en el seno de una familia pudiente. Es el sexto de los hermanos. Su padre explotaba salinas en Saint-Nicolas-de-Port. Pierre-François asiste al colegio local de los Canónicos y más tarde al de los Jesuitas de Saint-Nicolas, donde empieza a interesarse por la química. Aunque no hay constancia, sus biógrafos (1) creen que Nicolas asiste a la Universidad de Pont-à-Mousson, donde obtuvo una maestría en Artes. Participa entre 1759 y 1763 en la campaña de Alemania de la Guerra de los Siete Años como farmacéutico militar. Ahí despertará su vocación como químico y farmacéutico. A su vuelta, en 1768 es nombrado Inspector Honorario de Minas, y se le encarga la reorganización de las minas de la región de los Vosgos. Durante ese periodo redacta por encargo un estudio sobre la posibilidad de fabricar acero a partir del hierro extraído en las minas de Lorena y Alsacia. Ese cometido lo compatibiliza ejerciendo como farmacéutico practicante en Nancy, obteniendo el grado de maestría en Farmacia en diciembre de 1768 y más tarde ejerciendo ya como farmacéutico. Nicolas había adquirido una farmacia en la calle Pont Mouja de Nancy, cerca de la plaza de Saint-Sébastien, un negocio que regentó hasta 1779, fecha en que lo traspasaría a un sobrino de su esposa. 

Carta de Nicolas en el Journal de Physique en agosto de 1774.

"Méthode de Préparer et Conserver les Animaux", el tratado de Pierre-François Nicolas.


Portada del libro.
En 1800 apareció Méthode de Préparer et Conserver les Animaux de toutes les classes, pour les Cabinets d’Histoire Naturelle, Método para preparar y conservar toda clase de animales, para gabinetes de Historia Natural, un tratado de Taxidermia escrito por Pierre-François Nicolas, un reputado químico y farmacéutico de Nancy que hacía tres años había llegado a París. En aquel momento Nicolas se presentaba como miembro no residente del Institut National y antiguo profesor de Química y de Historia Natural. Aquel traslado lo hizo sin la compañía de su familia, pero tanto esa como otras circunstancias personales se recogerán en su biografía. 

El libro, que tiene doscientas treinta páginas, diez grabados y un tamaño de octavo mayor, está dedicado a Lucien Bonaparte, Ministro del Interior, a quien considera un “Ministro reparador que se ocupa, con bastante celo en su actividad, en rendir a las Ciencias y a las Artes el impulso que la fogosidad revolucionaria había olvidado, y a hacerlas brillar con un destello desconocido hasta nuestros días, ...”. Las técnicas de Nicolas fueron bastante efímeras, sobre todo su forma de desollar. Sus licores y su pomada perduraron algo más que su técnica con el escalpelo. No obstante, su aportación al conocimiento de la historia de la Taxidermia es de suma importancia gracias al empeño que puso a la hora de detallar y criticar los métodos de autores precedentes. Todo ello lo veremos a continuación. Algunos de los grabados del libro ilustran este artículo.

La instrucciones de Philippe Pinel destinadas a la expedición d'Entrecasteaux.

Pinel retratado por Anne Mérimée.
En agosto del año 1791 apareció publicada en Observations sûr la Physique, sûr l’Histoire Naturelle et sûr les Arts, el journal editado por el abad RozierMémoire sur les moyens de préparer les Quadrupèdes et les Oiseaux destinés à former des Collections d'Histoire Naturelle, Memoria sobre los métodos para preparar los cuadrúpedos y las aves destinados a formar colecciones de Historia Natural. El texto, que fue leído con anterioridad en la Société d'Histoire Naturelle, lo firmaba el médico y zoólogo Philippe Pinel, ocupaba catorce páginas, no se acompañaba de figuras ni grabados, y sería utilizado por los naturalistas que viajaron a bordo de las dos fragatas de la expedición d'Entrecasteaux, que zarpó de Brest  al mes siguiente, en septiembre de 1791, con el objetivo de hallar a los supervivientes de una expedición anterior, la que partió en 1785 comandada por Jean François de La Péyrouse y cuyo objetivo consistía en la exploración del océano Pacífico. Fue precisamente la Sociedad de Historia Natural la que, según cuenta el propio Pinel, en vistas de la inminente expedición, invitó a sus miembros a que hicieran públicas sus investigaciones, para contribuir así al éxito de aquella expedición.

"The Naturalist's and Traveller's Companion" de John Coakley Lettsom.

Grabado coloreado de la primera edición.
John Coakley Lettsom publicó en 1772 The Naturalist's and Traveller’s Companion, containing instructions for collecting and preserving objects of Natural History (El compañero del naturalista y del viajero, con instrucciones para la recogida y la conservación de objetos de historia natural). La primera edición la financió el propio autor, cuyo nombre no aparece en la portada. La buena acogida que obtuvo aquel manual demandó una segunda edición ampliada en 1774. Aparecerían más ediciones, en 1799 y en 1816, un año después del fallecimiento de su autor. En 1775 se publicaría la traducción al francés, edición que, por comodidad con el idioma, es la consultada para la redacción de este artículo. La primera edición francesa, en formato de octavo tiene, además de las de cortesía, 211 páginas más un grabado, y adjunta un anexo de 42 páginas titulado El arte de calmar las olas del mar o ensayos de los efectos del aceite en las olas del mar, donde se reproducen cartas leídas en la Royal Society de Londres con las experiencias de Benjamin Franklin, William Brownrigg y M. Farish. Es llamativo ese anexo, pues nada tiene que ver con el contenido que le precede. Sólo como curiosidad, y para dejar aparcado el asunto, Franklin -un personaje que ya ha aparecido en un par de artículos en Taxidermidades- durante su viaje por Gran Bretaña en 1771 se hospedó en casa de Brownrigg a quien le demostró en el lago Derwentwater su experimento de calmar el oleaje vertiendo aceite sobre la superficie, experiencias que se publicarían en Philosophical Transactions.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 3.


Mauduyt, en cambio, sí redactaría una dúplica. La Réponse a la seconde Critique de M. Bécoeur aparecería publicada el mes siguiente, noviembre de 1774, en Observations, el Journal de Physique del abad Rozier. En esta ocasión, la carta, que apenas ocupaba cuatro páginas, obligaba al editor a añadir largas notas a pie de página con el propósito de ayudar al lector a no perserse, algo que a estas alturas podia ocurrir sin no mucha dificultad, como de hecho a nosotros casi nos está sucediendo. El texto era el siguiente: 
 
Respuesta de Mauduyt a la segunda crítica de Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 2.


En mayo en el Journal de Physique y en junio en el Journal Encyclopédique, apareció publicada la carta de réplica de Mauduyt de la Varenne a Bécoeur en la que confirmaba su autoría de la anterior y en la que contraargumentaba a su oponente. Una nota al pie de página a cargo del editor, sobre la carta de Bécoeur, decía: 
   "Todos los hechos enunciados en esta Carta, relativos a la colección del Gabinete del Rey, son de público conocimiento. No ha escrito sobre este tema ni una sola palabra que no sea conforme a la más estricta y rigurosa verdad. No obstante, si alguien albergara dudas sobre la realidad de algunos de estos hechos; si el señor Bécoeur refutara uno sólo de ellos, invito al lector a suspender su opinión, y a no pronunciarse más que después de haber consultado a los señores Conservadores del Gabinete."
Carta de respuesta de Mauduyt a Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 1.


El enfrentamiento público entre Bécoeur y Mauduyt es un hecho conocido por quienes se han acercado a la historia de la Taxidermia. La publicación en agosto de 1773 en el Journal de Physique de los métodos de conservación de aves del inglés Kuckahn, incitó a Mauduyt a puntualizar y a exponer los suyos, entre los que se encontraba la fumigación con vapor sulfuroso de las aves ya preparadas, una técnica que había usado Réaumur décadas antes. Un mes después de esa primera carta Mauduyt publicaría una memoria sobre la preparación de especímenes, destinada a viajeros y corresponsales. Bécoeur se sintió, cómo no, concernido. Mauduyt, conocido suyo y conocedor de sus métodos, no se había referido ni a él ni a su jabón arsenical, y Bécoeur publicó una carta de réplica en un tono belicoso que hacía prever lo que sucedería después. Tres cartas más, de Mauduyt a Bécoeur, de Bécoeur a Mauduyt y una última de Mauduyt en noviembre de 1774. Cada uno defendiendo su método como el mejor posible. En aquel duelo también intervendrían Bonnet, un naturalista de Ginebra, Nicolas un farmacéutico de Nancy, y los editores del Journal. Año y medio de disputas, varios concernidos, siete cartas, dos memorias y unas 140 páginas publicadas, todo ello no es más que una muestra de la importancia que llegaron a adquirir los gabinetes de Historia Natural en aquel tiempo. La lectura de esas cartas nos permite, además, descubrir la personalidad de sus protagonistas, y también conocer sus ambiciones.  
 

Las cartas de Kuckahm en el Journal de Physique.

Mauduyt, defensor de las fumigaciones sulfurosas.


Médico, físico y naturalista, Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne (1), hijo de François Pierre Mauduyt de la Varenne, abogado del Parlamento y de Marie Jeanne Loverjat, nace en París hacia 1732 (2). Durante la Guerra de los Siete Años, entre 1758 y 1760, Mauduyt es un joven estudiante bachiller de Medicina. Prueba el camino de la literatura escribiendo L'étude de la nature, épitre à Madame... (1771), que presenta al premio de la Academia Francesa, aunque sin demasiada fortuna. Doctor regente de la Facultad de Medicina de París, en 1776 es elegido miembro de la recién creada Société Royale de Médecine, sociedad que llegaría a dirigir. Por aquel entonces la Sociedad de Medicina estaba empeñada en frenar las enfermedades epidémicas y estudiar la correlación de estas con las fluctuaciones meteorológicas y climáticas. En ese escenario, a Mauduyt se le asignó el estudio de la influencia de los fenómenos eléctricos sobre la salud. Ese encargo le llevó a colaborar con la Académie Royale des Sciences, algunos de cuyos miembros también se sentaban en la de Medicina, como por ejemplo el naturalista Félix Vicq d'Azyr. Como veremos en breve, para nosotros será precisamente esa época, en la que Mauduyt se volcó en el estudio y la preparación de las aves y la conservación de las colecciones, la que centrará nuestro interés. Pero antes un párrafo más para resolver su biografía y no perder el hilo. 
 

Grabado de Mémoire sur les differentes manières d'administrer l'électricité (1784).

Las breves instrucciones de Johann Reinhold Forster.

Johann Reinhold Forster.
Johann Reinhold Forster es conocido sobre todo por tratarse del naturalista que acompañó al capitán James Cook en su segunda expedición al Océano Pacífico. En 1771, un año antes de emprender aquel viaje, publicó en Londres A Catalogue of the Animals of North America. Containing an enumeration of the know Quadrupeds, Birds, Reptiles, Fish, Insects, Crustaceous and Testaceous Animals; many of wich are New, and never described before. To which are added, Short Directions for Collecting, Preserving, and Transporting all Kinds of Natural History Curiosities (Catálogo de los animales de América del Norte; que contiene una enumeración de los cuadrúpedos, aves, reptiles, peces, insectos, crustáceos y testáceos conocidos; muchos de los cuales son nuevos, y nunca antes se han escrito. A lo que se añaden unas breves instrucciones para coleccionar, preservar, y transporte de toda clase curiosidades de Historia Natural). El librito tiene 43 páginas más las de cortesía y un grabado en el frontispicio. En 1882 The Willughby Society, una sociedad ornitológica londinense fundada en 1879 y que tenía como objeto reeditar antiguos tratados de esa temática, reimprimió el libro.

Los inicios de la Taxidermia en Barcelona.

Los primeros taxidermistas profesionales aparecieron en Barcelona avanzado el siglo XIX. Hasta ese momento solamente había sido practicada como afición por cirujanos, médicos y boticarios, aprovechando las habilidades adquiridas con su profesión.

Médicos, cirujanos y boticarios, los primeros taxidermistas.

La renovación de los estudios médicos en Barcelona tuvo lugar la segunda mitad del siglo XVI con el establecimiento de varias cátedras como la de anatomía o la de cirugía en el marco de los estudios de medicina que se impartían en el Estudio General de la ciudad y en el Hospital de la Santa Creu. Así, los estudios anatómico-quirúrgicos del siglo XVII ya incluían prácticas de disección tanto en cadáveres de personas como de animales, una habilidad que algunos alumnos aprovecharían para dedicarse parcialmente a la Taxidermia.
 

Real Colegio de Cirugía de Barcelona (s. XVIII). Fotografía de Josep Renalias.

Hénon y Mouton-Fontenille: sus biografías.


En el año 1801 apareció Observations et experiences sur l'art d'empailler et de conserver les oiseaux, un tratado de Taxidermia escrito a medias por Jacques Marie Hénon y Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte. El primero era un profesor de la Escuela Veterinaria de Lyon y el segundo, veinte años más joven, un botánico y naturalista que años más tarde sería profesor de historia natural en la Facultad de Ciencias de Lyon. El trabajo, una obra clave en la historia de la Taxidermia, se reeditó al año siguiente con el título L’art d’empailler les oiseaux, contenant des principes nouveaux et sûrs pour leur conserver leurs formes et leurs attitudes naturelles, avec la méthode de les classer d’après le Systeme de Linné. En 1811, volvió a aparecer una tercera edición, firmada por Mouton-Fontenille -Hénon había fallecido un par de años antes-, titulada Traité élémentaire d'ornithologie, suivi de l’art d’empailler les oiseaux. Las tres ediciones se comentan en un artículo aparte. 
 

Firma de Jacques Marie Mouton-Fontenille de la Clotte.

El Rinoceronte de Luis XV.


El Rinoceronte de Luis XV en el MNHN de París  (1).
Jean-Baptiste Chevalier de Conan, el entonces gobernador francés del territorio indio de Chandernagore, cercano a Calcuta, compró en 1769 un rinoceronte y se lo ofreció a Luis XV, que aceptó el regalo. El destino sería la Menagérie Royal de Versailles. Se cree que el animal fue capturado en el norte de Bengala. En efecto, el temible animal embarcó el 22 de diciembre en el puerto de Ingeli (India) y viajó a bordo del Duc de Praslin, un barco mercante perteneciente a la Compañía de las Indias Orientales capitaneado por François de Magny, con destino al puerto francés de Lorient. El barco hizo escala en Isla Mauricio, en la isla de Reunión y en Santa Elena, donde sus habitantes pudieron subir al barco y contemplar el animal. El aventurero, botánico y escritor Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre, uno de los visitantes del barco en su escala de Isla Mauricio, describió al animal como "fuerte y desagradable". También escribió que el animal embestía contra todo aquel que se le acercase, excepto con una cabritilla que comía heno entre sus patas. El barco arribó a Lorient el 4 de junio de 1770, pero el rinoceronte fue encerrado en los establos del muelle donde tuvo que esperar dos meses y medio hasta que se acabara de construir la carreta especial que se utilizaría para su transporte hasta el zoológico particular del rey Luis XV, en Versailles. El rinoceronte, encerrado en el muelle de Lorient quedó a cargo de dos carniceros, Jean Goulet y Benoist Baudet. Se valoró la posibilidad de transportar el animal en un carguero por río, vía Rouen y París, pero se desestimó la idea. El 24 de agosto partió la expedición, formada por el carro con el animal y las tres personas que lo custodiaban, que llevaban consigo seis botes de aceite de pescado para ir frotando la piel del rinoceronte durante el trayecto. El viaje se hizo vía Laval y Alençon y, tras superar diversos imprevistos durante el camino, el animal llegó finalmente a Versailles el 11 de septiembre de 1770. La Corte al completo acudió a recibirlo. Los gastos del traslado ascendieron a 5.388 libras.

El Museo Nacional de Historia Natural de París.


La Grande Galerie de l'Evolution desde el Jardin des Plantes  (1).
En el año 1635 el rey Luis XIII, por consejo de uno de sus médicos personales, Guy de La Brosse, y también por recomendación del cardenal Richelieu, crea un Jardin des Plantes Médicinales para el estudio y enseñanza de la botánica, la química y la anatomía. El Jardín incluía un château que albergaba el Gabinete Real que iría acumulando una colección de "rarezas de la naturaleza". El impulso definitivo del Jardín Real de Plantas se consiguió bajo la dirección del reconocido naturalista Georges Louis Leclerc, conde de Buffon, autor de la monumental obra Historia Natural, General y Particular. Buffon, que murió en 1788, dirigió el Jardín durante cincuenta años. Durante su mandato, amplió el château ordenando la construcción de un anfiteatro con capacidad para albergar las colecciones que crecían a un ritmo considerable. En 1758 se incorporó la colección de aves disecadas de Réaumur, y en 1760 la colección formada en Senegal por Michel Adanson. Corría el año 1790 y al amparo de la reciente Revolución se creyó conveniente asumir el Jardin Royal, asegurar el ingente legado de su último director y crear un nuevo museo que, de acuerdo con las premisas republicanas, perteneciera a la nación. Así, el 10 de junio de 1793 se crea por decreto el Muséum National d'Historie Naturelle (MNHN) de París, y ese año es el que se establece como la fecha oficial de su fundación. Se crea una dirección colegiada por doce catedráticos pertenecientes a distintas disciplinas de la Historia Natural. Entre sus directores reconocemos a grandes naturalistas como Daubenton, Jussieu, Lacépède, Fourcray, Cuvier, Milne-Edwards o Geoffroy Saint-Hilaire.

El abad Vincenzo Rosa, autor de los primeros manuales en italiano.


Portada del Metodo del abad Rosa de 1817.
Vincenzo Rosa nació en Palazzolo sull'Oglio el 24 de agosto del año 1750. Era el segundo hijo de Francesco Alberto Rosa y de Angela Maria Costa, lo que suponía estar abocado a la carrera sacerdotal. Comenzó con un maestro privado, continuó su enseñanza en la escuela pública della Carità. Entre 1750 y 1760 fue anotando los fenómenos astronómicos que avistaba: cometas o auroras boreales... También ejercía de historiógrafo local anotando sucesos de Palazzolo. Siguió los cursos de gramática, humanidades, retórica y filosofía que impartía el canónigo de la parroquia. Con diecinueve años Rosa se trasladó a Brescia donde estudió Derecho y Teología. En 1785 comenzó a escribir Memoria mia, sus memorias que a su muerte ocuparían diecisiete volúmenes. En Brescia enseñó durante un año geografía y retórica en el Collegio dei Padri Somaschi. Un decreto del gobierno de Milán de fecha 25 de noviembre de 1787 lo nombra conservador de la sección "del Reino animal" del Museo de Historia Natural de la Universidad de Pavía, que había sido fundado en 1771, y le encarga además la confección de un catálogo con los objetos del museo. Ese mismo año publicó Geografia per i fanciulli studenti. En 1789 el abad Vincenzo Rosa escribió Metodo de preparare e conservare gli Uccelli per i Gabinetti di Storia Naturale. Tres años más tarde, en 1792, emprende una expedición de ocho meses a Cerdeña y al norte de África con el objeto de proveer al museo de nuevos especímenes y ampliar las colecciones, sobretodo de mamíferos y aves, que ordenó de acuerdo con el método Linneano.

La carta del capitán Davies.


Thomas Davies remitió el 12 de marzo de 1770 una carta a John Ellis, naturalista inglés y miembro de la Royal Society. Esa carta se publicó en The Philosophical Transactions of the Royal Society of London en el mes de enero de 1771 bajo el título A Letter from Captain Davies to John Ellis, Esq., F.R.S., on a Method of Preparing Birds for Preservation. El destinatario de aquella carta era un hombre de negocios, comerciante de lino, agente colonial y naturalista aficionado, que había mantenido correspondencia con Carl von Linné, que había destacado por sus estudios sobre las coralinas y que más tarde lo haría de nuevo con un estudio sobre la naturaleza animal de los zoofitos.
 

Las cascadas del Niágara en 1766. Acuarela de Thomas Davies (1).

 
Davies nació en el año 1737 en Shooter's Hill (Londres, Inglaterra). En 1755, con dieciocho años, ingresó como cadete en el Royal Military College de WoolwichEstudió dibujo topográfico y, como muchos de sus compañeros, también dominaba el dibujo artístico. Al año siguiente fue ascendido a teniente. En 1757 participó en la fallida campaña de Louisbourg (Cape Breton Island), donde pintó la ciudad de Halifax. Es su primera acuarela conocida. En 1759 se unió a la expedición Amherst del lago Champlain. Dibujó Ticonderoga, cerca de Nueva York y la fortaleza británica de Crown Point. En 1760 participó como artillero en la campaña de Montreal, donde fue de los primeros en levantar la bandera británica. Los siguientes años los pasó remontando el río San Lorenzo y sus afluyentes, el lago Ontario y el río Niágara. De esa época se conservan sus acuarelas con imágenes de las cataratas y de la ciudad de Montreal vista desde la isla de Santa Elena, y en ellas se observa la especial atención que dedicaba a la fauna y a la flora. En 1763 finalizó la Guerra de los Siete años. Davies permaneció durante un año en Nueva York, hasta que en 1767 su compañía embarcó de vuelta a Inglaterra (2). Ya en Londres, expuso sus dibujos en la Royal Academy y en 1768 publicó una serie de seis grabados con imágenes de la región canadiense de Amherst y de sus cascadas.

El caballero Turgot y su "Mémoire instructif".


Retrato de Étienne-François Turgot.
Étienne-François Turgot publicó en 1758 su Mémoire instructif sur la manière de rassembler, de préparer, de conserver et d’envoyer les diverses curiosités d’histoire naturelle (Memoria instructiva sobre la manera de recoger, preparar, conservar y enviar las diversas curiosidades de historia natural). El libro, editado por Jean Marie Bruyset en París y Lyon, tiene XVI + 236 páginas, un tamaño de 14,5x21,3 cm y 25 xilograbados dibujados por Marguerite le Comte y tallados por Durand.

Étienne-François Turgot, marqués de Sousmons, conde de Mesnil, caballero de la Orden de Malta, fue el último señor de Brucourt y señor de Entrépagny, de Sousmons, de Bons y de Ussy. Nació en París el 16 de junio de 1721. Su padre fue presidente del Parlamento, alcalde de París y consejero de Estado. Anne-Robert Jacques Turgot, su hermano menor, fue ministro de economía del último rey de Francia. Luis XVI. Heredó el título de marqués de su padre. Su familia, original de Sousmons, cerca de Caen (Normandía), y propietaria del dominio de Bons y del castillo de Manneville en Lantheuil, influyó para que el joven Étienne-François se dedicara a la carrera militar. Sirvió junto al mariscal de Saxe en las campañas de Flandes y de Bohemia. Aunque se distinguió durante el sitio de Praga en 1742, aquella campaña le sirvió para reafirmar su repugnancia a la vida militar. 


Las cuatro cartas de Kuckahn.


Las cuatros cartas en Philosophical Transactions.
Tesser Samuel Kuckahn envía a mediados de 1770 cuatro cartas a Philosophical Transactions, publicación editada por la Royal Society de Londres, en las que expone sus métodos de conservación de aves. Esas cartas lo convierten en un autor indispensable en la historia de la Taxidermia. Abordemos su contenido.

En la primera carta de fecha 22 de mayo de 1770, Kuckahn revisa tres métodos utilizados hasta ahora para preservar las aves. Objeta sobre la utilización de la mezcla de alumbre, sal común y pimienta negra que, según el autor, generalmente se utilizaba como relleno de la cavidad ventral y en el cuello, en el método de evisceración del ave. El autor objeta que la sal favorece la humedad y la corrosión de los alambres que dan una forma natural a las aves. Los ojos si son de vidrio conservan su vivacidad, pero el resto del cuerpo se deforma, se pierden las actitudes, el color... Kuckahn afirma que "la experiencia ha demostrado que las aves así conservadas se corrompen tarde o temprano, y que son pasto de insectos". Sobre el método de inmersión en licor, Kuckahn dice que es bueno desde el punto de vista de la preservación, pero que no mantiene las proporciones, actitudes, las “gracias”, y por tanto, el ave no tiene vida y movimiento. El tercer método consiste en desollar las aves y preservar la piel con alumbre, sal y pimienta. El autor comenta que es el practicado en Alemania y Holanda, y el más generalizado en Francia desde hace bastante tiempo. Kuckahn admite que no es un mal método, pero plantea tres objeciones: que presenta gran dificultad, sobre todo en el desollado de pequeños pájaros muertos con arma; que una vez desollada la piel, muchas personas no guardan bien las proporciones del ave a la hora de montarla, especialmente el cuello, que desollado dobla su longitud; y que estos métodos no llegan a descarnar las alas y los cuartos traseros y que, consecuentemente, no se pueden aplicar productos preservativos. Finalmente, el autor propone su método como mejor, enfatizando que no sólo lo es desde el punto de vista de preservación del ave, sino también en lo referente a guardar las proporciones y las actitudes naturales. Y anuncia que lo tratará en futuras cartas.