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El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.


Fachada del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (1).


El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN) tiene su origen en los fondos cedidos a la corona española en 1771 por el comerciante español residente en París Pedro Franco Dávila. Aquella colección, compuesta por una biblioteca y miles de especímenes de minerales, plantas, y animales, además de piedras bezoar, objetos artísticos, medallas y cuadros de célebres pintores, entre otros, dio origen al año siguiente a la creación por el rey Carlos III del Real Gabinete de Historia Natural. El donante, Franco Dávila, sería nombrado director vitalicio con un sueldo anual de 1.000 doblones sencillos. El Gabinete, que se instaló en 1773 en el segundo piso del Palacio de Goyeneche, en el número 13 de la calle de Alcalá, edificio compartido con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, abrió al público en 1776.

"En la piel de un animal" de Santiago Aragón.


Sobrecubierta del libro.
La lectura de En la piel de un animal. El Museo Nacional de Ciencias Naturales y sus colecciones de Taxidermia, libro de reciente aparición escrito por Santiago Aragón, nos acerca a la historia del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, uno de los grandes y más longevos museos de Historia Natural del mundo y, sin duda, uno de los más desatendidos. La obra, que abarca desde su fundación como Real Gabinete en 1771 hasta el final de la Guerra Civil, escoge como testimonio la colección de taxidermia para trazar un relato que nos conduce desde la adquisición por el rey Carlos III del gabinete del comerciante español residente en París Pedro Franco Dávila, que se convertiría en su primer director, al periplo de sus colecciones, que pasaron de un segundo piso del Palacio de Goyeneche de la calle de Alcalá, al Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, la actual Biblioteca Nacional, en 1895 -tras un desahucio decretado por el Ministerio de Hacienda-, hasta su actual ubicación del Paseo de la Castellana, que lo es desde 1910. Obligado desalojo, el de 1895, que condenó a clausurar el museo durante seis años y a almacenar sus colecciones en salas inadecuadas e insufucientes. Triste recorrido, el de miles de especímenes disecados, que incluso llegaron a soñar en un primer momento con instalarse en el Museo del Prado, encargado por Carlos III en 1785 a Juan de Villanueva, precisamente con el propósito de albergarlos, edificio que, no obstante, desde su inauguración sería destinado a pinacoteca.
 
   "La siempre difícil combinación de instrucción y recreo, de educación y diversión, ha tenido históricamente en la taxidermia una de sus más cultivadas vías. Y el modo en que el desarrollo y la evolución de las técnicas taxidérmicas se han influido mutuamente con el desenvolvimiento de las ideas y modelos científicos, y con la propia reconfiguración cultural e institucional de los museos, es algo que el lector inteligente podrá ir descubriendo en las páginas que siguen."
                                                Fragmento del prólogo del libro a cargo de Santos Casado.

"Taxidermy and Zoological Collecting", el tratado de W. T. Hornaday.


Grabado del frontispicio del manual de Hornaday.
Si limitamos su biografía a su faceta como taxidermista, William Temple Hornaday (1854-1937) empezó a acariciar la idea disecar animales al ver unos algunos en el escaparate de una armería de Indianápolis. Aprendió el oficio con un zoólogo práctico mientras estudiaba en el College de Ames, Iowa. Trabajó siete años en el famoso Henry Augustus Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, que, además de para clientes particulares, proveía de objetos de Historia Natural a numerosos museos de todo el mundo. Aquella estancia le permitió visitar, junto a Henry Ward, los principales museos europeos y establecer contactos, y además participar en varias expediciones. Durante los años 1877 y 1878 recorrió Asia recogiendo especímenes. A su vuelta montó un diorama con orangutanes de Borneo (1879), una pieza que tuvo una notable acogida y que supuso, además, un punto de inflexión hacia una representación más científica de los animales disecados. Años más tarde realizó su pieza más emblemática, el Grupo de Bisontes (1888). En 1880 cofundó la National Society of American Taxidermists. Trabajó como jefe del Departamento de Taxidermia del U.S. National Museum of Natural History de Washington entre los años 1882 y 1890. Abandonó su puesto por sus desavenencias con el entonces director de la institución. Al año siguiente, en 1891,  publicó Taxidermy and Zoological Collecting, un tratado que llegó a reeditarse hasta en 1943. El lector interesado en una biografía más completa de Hornaday la encontrará aquí.

Juan Mieg, autor del primer tratado de Taxidermia en español.


Juan Mieg nació en Basilea, Suiza, el 5 de noviembre en 1780. Era hijo de un comerciante de tejidos y de la segunda esposa de este. Estudió humanidades en Friburgo de Brisgovia, Alemania. En 1802 marchó a París para ampliar sus estudios en matemáticas, ciencias naturales, física y química, y dibujo en la Escuela Central de las Cuatro Naciones. En París recibió clases de Biot, Cuvier o Duméril. Allí conoció a Louis Dufresne, jefe del Laboratorio de Taxidermia del Museo de Historia Natural de París. Entre 1807 y 1812 fue catedrático de Ciencias Naturales y Lengua en Blois (Francia). Su sueldo era de 1.500 francos. De un viaje de visita a sus padres en Suiza en 1809 volvió a Francia con Elisabeth Eislin, la que más tarde sería su esposa, a quien él llamaba "Tía cigüeña". Convivió con ella y tuvieron cinco hijos, y no fue hasta 1830 cuando acabaron casándose.
 

Mieg y su esposa, en el despacho del alcalde en Historia romántica (1841).