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El ave del paraíso "disecada" pintada por Rubens en 1609.


Detalle del ave del paraíso del tocado del rey Baltasar de la Adoración de Rubens (1).


En al menos una decena de óleos del Museo Nacional del Prado de Madrid vemos representados ejemplares de aves del paraíso: en dos paraísos de Jan Brueghel el Joven, en otro de Pieter Brueghel el Joven, en una obra de Denis van Alsloot y Hendrick de Clerck, en otra de Jan Brueghel el Viejo y Hendrick van Balen, en Las cuatro partes del Mundo de Jan van Kessel el Viejo, en el Concierto de aves de Frans Snyders, en Las ciencias y las artes de Adriaen van Stalbent, en El Aire de Martin de Vos, en otro El Aire anónimo, en Eolo atribuido a un seguidor de Pedro Pablo Rubens, y en La adoración de los Reyes Magos (1609) del propio Rubens, además de en algunas aguatintas y litografías. Un elemento común es que se tratan de obras de los siglos XVI y XVII. La mayoría se las aves del paraíso se representan volando, algunas muertas preparadas "en piel", como es el caso en  La Adoración de Rubens decorando el tocado del rey Baltasar. 
 

El gabinete de Manfredo Settala.


Manfredo Settala (1).
Algunos de sus notables antepasados fueron un obispo de Milán en el siglo V; Passaguado Settala, el cónsul que dirigió las labores de reconstrución de la ciudad tras haber sido arrasada por Federico I Barbarroja en 1162; Enrico I da Settala (?-1230), arzobispo milanés que participó en 1220 en las Cruzadas y consagró la abadía de Clervaux, Luxemburgo; el beato Manfredo Settala (?-1217), ermitaño en el Monte San Giorgio, Suiza; y el beato Lanfranco Settala (1201-1264), prior del convento agustiniano anexo a la iglesia de San Marco. Su padre, Ludovico Settala (1552-1633), médico y político, además de senador llegó a ser el protomédico responsable de la salud pública de la ciudad, entonces posesión española, un personaje que uno de los mayores escritores italianos, Alessandro Manzoni, incluyó en su novela más conocida, Los novios (1842), o Los desposados o Los prometidos esposos según qué traducciones, que se desarrolla en parte con la terrible epidemia de peste de 1630 de fondo. Su cada vez más extensa familia, tuvo dieciocho hijos, obligó a Ludovico a construir un palacio más amplio en la entonces plaza de San Ulderico, más tarde número 26 de la calle Pantano, que pudiera acoger además de a los suyos y a sus  numerosos sirvientes, su extensa biblioteca y su importante colección de pintura.

El museo de Ole Worm.

Sin duda, una de las facetas más conocidas del médico Ole Worm fue la de naturalista y coleccionista. Como investigador se encuentra entre la ciencia pre-moderna y la moderna. Worm, determinó en 1638 que los unicornios no existían y que aquellos supuestos cuernos en realidad pertenecían a narvales, a pesar de lo cual experimentó con animales domésticos sus supuestas propiedades como antídoto anti-veneno. También escribió sobre la piedra bezoar. Investigó si el lemming era roedor o no, como pensaban algunos, y demostró que no caían del cielo, como decía la leyenda noruega, sino que tenían genitales y se reproducían como el resto de mamíferos. También fue de los primeros en dibujar un ave del paraíso confirmando que, en contra de la creencia popular, disponía de patas como el resto de las aves (1). Worm, que había visitado en Italia los gabinetes de Ferrante Imperato y de Ulisse Aldrovandi, acumuló gran cantidad de especímenes en una colección que incluía desde objetos etnográficos y científicos, hasta fósiles y animales disecados. Su gabinete de curiosidades ha llegado a ser uno de los más conocidos gracias a la publicación en 1655, un año después de su muerte, del catálogo de su museo, Museum Wormianum, seu, Historia rerum rariorum : tam naturalium, quam artificialium, tam domesticarum, quam exoticarum, quae Hafniae Danorum in aedibus authoris servantur, una obra que supervisó su hijo Willum y que incluye el famoso grabado que sigue, tallado por G. Wingendorp.

El Museum Wormianum de Ole Worm.

Fragmento de "Romeo y Julieta" de William Shakespeare.

El dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare publicó en 1597 Romeo y Julieta, la historia de dos jóvenes veroneses enamorados que, pese a la oposición de sus familias, los Capuleto y los Montesco, rivales entre sí, deciden casarse en secreto y vivir juntos. La presión y la fatalidad, no obstante, abocarán al suicidio de la pareja, suceso que precipitará la reconciliación de las familias. Aunque el autor no ubica temporalmente la obra, esta se puede situar a finales del siglo XV.

En el acto 5, escena 1, Romeo recita:
(…) Recuerdo un boticario, que vive por aquí. Le ví hace poco, cubierto de andrajos, con cejas muy pobladas, recogiendo hierbas. Estaba macilento; su penuria le había enflaquecido. En su pobre tienda pendía una tortuga, un caimán disecado y varias pieles de peces deformes; y por los estantes, expuestas y apenas separadas, un número exiguo de cajas vacías, cazuelas verdes, vejigas, semillas rancias, hilos bramantes y panes de rosa ya pasados. (…)
Romeo con el boticario (1).

El gabinete de curiosidades de Ulisse Aldrovandi.


Uno de los gabinetes de curiosidades naturales más conocidos es, sin duda, junto al de Ferrante Imperato o el de Francesco Calzolari, el que formó Ulisse Aldrovandi (Ulysses Aldrovandus). Todos ellos formaron sus museos con el propósito común de coleccionar, observar, comparar, investigar y comunicar sus avances, a diferencia de otros gabinetes de curiosidades, los conocidos como studiolos, recintos cerrados al público donde los nobles o príncipes renacentistas de retiraban a reflexionar y contemplar su preciada colección de objetos, adquiridos en su inmensa mayoría.
 

El gabinete Aldrovandi conservado en el Palazzo Poggi  (1).

El gabinete de Francesco Calzolari.

Retrato de Francesco Calzolari.
Francesco Calzolari o Calceolari nació en Verona el 10 de julio de 1522, donde Giacomo, su padre, regentaba la farmacia conocida como Alla campana d'oro en la plaza Erbe. Francesco, conocido por su resistencia a alejarse de su ciudad natal, tuvo como maestro al médico, filósofo y humanista Girolamo Fracastoro, un veronés al que ya en 1517 sus observaciones de fósiles marinos le llevaron a afirmar que algunas montañas se habían formado bajo el mar, lo que anticipaba teorías que se enunciarían siglos más tarde. Predestinado a continuar con la farmacia familiar, sabemos que en los años 1548 y 1549 Calzolari asistió a la Universidad de Padua, donde recibió las enseñanzas de Luigi Anguillara, encargado del Orto botanico, y donde trabó amistad con el naturalista boloñés Ulisse Aldrovandri, con quien mantuvo abundante correspondencia científica durante más de cuarenta años (1), y quien le presentó a Luca Ghini, maestro de multitud de naturalistas de la segunda mitad del siglo XVI, y con quien colaboró herborizando y escribiendo algunos trabajos.

El "Teatro de la Naturaleza" de Ferrante Imperato.

Ferrante Imperato describía su gabinete de curiosidades como un "Teatro de la Naturaleza". Sabios contemporáneos como el científico y naturalista Federico Cesi, el médico y naturalista alemán Johann Faber en 1608, el erudito y mecenas Cassiano dal Pozzo y el médico danés Ole Worm lo visitaron y se sorprendieron. Ubicado cerca del Palazzo Gravina de Nápoles, aquel gabinete de maravillas, a medio camino de un laboratorio científico, contenía mamíferos, aves y peces disecados, conchas y caracolas, minerales y piedras preciosas, fósiles y, sobretodo, dada su condición de boticario, una gran colección botánica que ocupaba, según las distintas fuentes, entre diez y ochenta volúmenes de plantas prensadas. En total, unos 35.000 especímenes.

Portada de la edición de 1599.
En el año 1599 Imperato publicó Historia Naturale... nella quale ordinatamente si trata della diversa condition di Minere, Pietre pretiose, & altre curiosità. Con varie Historie di Piante, & Animale,... , el catálogo de su colección que, según algunos autores, elaboró Nicolás Antonio Stigliola. El volumen, el primero sobre Historia Natural escrito en italiano en vez de latín, de casi 800 páginas, se divide en 28 libros y contiene 119 xilograbados de autor desconocido. El grabado más famoso, el del frontispisio, en el que se muestra su museo, es la imagen más antigua de un gabinete de curiosidades. Conocemos la existencia de otros gabinetes anteriores, como el de Ulisse Aldrovandri, pero sólo los podemos imaginar. La Historia Naturale de Ferrante Imperato se reeditó, revisada y ampliada por Giovanni Maria Ferro, en Venecia en 1672, y más tarde se tradujo al latín y se publicó en Colonia y Leipzig en 1695.

"El Rinoceronte" de Durero.


En el año 1514, el sultán Muzafar II de Gujarat, en el oeste de la India, envió como regalo al rey Emanuel I de Portugal –que dominaba extensas regiones en aquel lugar- un exótico animal: un rinoceronte. En realidad, el sultán hizo su regalo al gobernador de la India portuguesa, don Jaime de Albuquerque que, no sabiendo muy bien qué hacer con el animal, se lo envió a su soberano. El rinoceronte llegó a Lisboa el 20 de mayo de 1515. El 3 de junio el rey de Portugal hizo enfrentar al rinoceronte, que se alojaba en la casa de fieras del palacio de Ribera, con uno de sus elefantes más jóvenes, para comprobar lo que el romano Plinio el Viejo había escrito en su Historia Naturalis en el año 77, que estos dos animales eran grandes enemigos. El elefante, espantado ante la muchedumbre que quería presenciar el combate, huyó aterrorizado ante el lento avance de su adversario.
 

Dibujo a tinta del Rinoceronte de Alberto Durero. Museo Británico.

 
Pronto, el rey de Portugal decidió regalar el rinoceronte, de nombre Ganda, al zoológico del Papa León X. Un año antes, el rey ya había regalado un elefante indio al Papa, que quedó muy satisfecho. Esos regalos perseguían obtener los favores papales que ayudaran a mantener los privilegios portugueses en las tierras exploradas en Extremo Oriente. En diciembre embarcó de nuevo el rinoceronte,  junto a otros suntuosos regalos, con destino a Roma.

Los Gabinetes de Curiosidades.

Los principios de la taxidermia están ligados a las necesidades científicas y naturalistas. Durante el Renacimiento los naturalistas identificaban los animales que se habían descrito en la Antigüedad y enriquecían el conocimiento con sus propias observaciones y comentarios. A partir del siglo XVII, ya en el Barroco, los estudiosos de la naturaleza trabajaban cada vez menos con ideas preconcebidas y se vuelcan en una zoología más científica. En el siglo XVIII, la necesidad de conocer la Historia Natural incita a los gobernantes a ordenar expediciones científicas a las exóticas tierras descubiertas a partir del siglo XVI. Los naturalistas dibujan y explican, en obras que se publicaban a su retorno, la fauna y flora que encontraban en las nuevas regiones del mundo. Además, proveían de objetos las colecciones de Historia Natural que muchos aficionados, la mayoría ricos, acumulaban en museos privados. Es en esa época, a finales del XVIII, es cuando nacen los principales Museos de Historia Natural, que pronto empiezan a nutrirse de las donaciones de colecciones particulares.

Si retrocedemos algo hasta finales del Renacimiento y principio del Barroco, nos encontramos con los precursores de los actuales Museos de Historia Natural, los Gabinetes de Curiosidades. Esos Cuartos de Maravillas, como también son conocidos en español, albergaban multitud de objetos raros para la época que, generalmente, estaban organizados en los tres Reinos de la naturaleza: animalia, vegetalia y mineralia. Entre esos objetos, como podremos comprobar en las siguientes imágenes, también había animales disecados.

Retrato de Ulisse Aldrovandi.
Ulisse Aldrovandi (1522-1605) fue médico, naturalista y profesor de fossilibus, plantis et animalibus en la Universidad de Bolonia. Acusado de herejía en 1549, estuvo confinado en Roma durante 18 meses a la espera de juicio, periodo en el que descubrió la botánica, la zoología y la geología. Se doctoró en medicina y en filosofía en el año 1553. En 1555 es profesor de filosofía y dos años más tarde se convierte en el primer profesor de Historia Natural de la Universidad de Bolonia. Su Gabinete, uno de los más famosos en su época y del que no disponemos imágenes, albergaba en 1595 unos 18.000 especímenes. Dejó su legado a la Universidad y fue el origen de su museo actual. Aldrovandi inició la publicación -en vida sólo vio tres volúmenes- de una vasta enciclopedia de Historia Natural.

Algunos de los animales disecados más antiguos que se conservan.


El hipopótamo de La Specola de Florencia (1)


Uno de los animales naturalizados más antiguos que se se conservan es el hipopótamo que se puede admirar en el Museo de la Universidad de Pavía. El ejemplar fue capturado en Egipto y su piel llevada a Italia por el médico Federigo Zerenghi; montado hacia 1602 por el cirujano y anatomista Girolamo Fabrici d'Acquapendente, profesor de la Universidad de Padua; se expuso en el gabinete de maravillas del Palacio Ducal de los Gonzaga y en el Liceo de enseñanza media de Mantua, y finalmente en 1783 trasladado al Museo de Pavía. Un ejemplar de parecido aspecto es el hipopótamo que se expone en la Sezione di Zoologia La Specola del Museo di Storia Naturale dell’Università degli Studi di Firenze en Florencia, Italia. Parece ser que fue un regalo que recibió en 1677 el gran duque Cosme III de Médicis y que durante un tiempo vivió en el Jardín de Bóboli. Este hipopótamo ya figuraba en el catálogo-inventario que Giovanni Targioni Tozzetti, médico y director del Orto Botanico, hizo en 1763 de los objetos de Historia Natural que se conservaban en la Galleria Imperiale de Florencia, antecedente del actual museo.

Pierre Belon. Primeras instrucciones para la conservación de las aves.


Belon en un grabado de Ambroise Tardieu.
Pierre Belon du Mans (1517-1564 ó -1565?), nacido en Soultière (Francia), pasó su juventud en Armorique donde ya se interesaba por la fauna y la flora costeras. Primero ayudante de boticario y más tarde boticario de Guillaume du Prat –obispo de Clermont-Ferrand-. En 1535 pasa a depender de la protección de René du Bellay, hermano del poeta y obispo de  Mans, que le anima a trasladarse a Wittenberg en 1540. Conoce a Lutero y se alía con el médico Valerius Cordus, con quien viaja durante un año por Alemania, Bohemia, Flandes e Inglaterra para profundizar sus conocimientos sobre herboristeria. En 1542, Belon estudia en París y entra al servicio del cardenal François de Tournon, en calidad de farmacéutico. A partir de 1546 Belon forma parte, en calidad de botánico y con el beneplácito del cardenal, de una embajada francesa a Turquía. El viaje lo lleva hasta Egipto e Israel, tierra santa. Belon retorna a Francia en 1548. En 1549 acompaña al cardenal de Tournon a Roma y retorna solo a Francia al año siguiente. Reemprende sus estudios de medicina, varias veces interrumpidos. Entre los años 1551 y 1555  es el periodo escogido por Belon para escribir sus principales obras. Permanece en la corte de Enrique II algunos meses, casi un año. Tiene en la cabeza algunos proyectos que cuentan con el asentimiento del rey y con la incumplida promesa de una pensión vitalicia. Decepcionado, viaja por Francia hasta llegar a Suiza, donde en abril de 1557 es bien acogido en casa de Conrad Gessner. En 1558 se licencia como médico –el último de una promoción de dieciocho-,  aunque nunca se pudo doctorar. Hasta 1561 permanece en Saint-Germain-des-Prés. En abril de 1564 ó 1565 es asesinado en el Bois de Boulogne por un enemigo suyo del que nada se sabe.

Grab. de anatomía comparada de su Nature.
Belon fue el primero en iniciar la anatomía comparada. “Tratábamos de disecar todas las aves que caían en nuestras manos”, dijo. Comparó el esqueleto de las aves con el del hombre y advirtió sus similitudes. Por ejemplo, la estructura de las alas de un ave es como la mano del hombre. A partir de él, los científicos empezaron a sospechar que los animales superiores derivaban de los inferiores. Darwin confirmó esa sospecha.

Algunas de sus obras son De arboribus coniferis, De admirabili operum, De aquatilibus, La Cronique de Pierre Belon de Mans, Histoire de la Nature des Oyseaux, Histoire Naturelle des estranges poissons, La nature et diversité des Poissons, Les observations de plusieurs singularitez, Portraits d'oyseaux, animaux, serpents, y Les remonstrances sur le default du labour.