Mostrando entradas con la etiqueta manuscritos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta manuscritos. Mostrar todas las entradas

Preparación de señuelos para cetrería en "De arte venandi cum avibus".


Federico II de Hohenstaufen (1).
Se desconoce el origen exacto de la práctica de la cetrería, que aparece citada en antiguos textos chinos, plasmada en una moneda y cerámicas íberas, y que se popularizó en toda Europa durante la Edad Media. El empleo de señuelos para el adiestramiento de rapaces se remonta a los inicios de esta práctica, y a él se alude en Kitab dawarir at-tayr (El libro de las aves de presa, s. VIII), el primer tratado de este tipo de caza conocido, obra de Al-Gitrif ibn Qudama al-Gassani. El proceso de fabricación de dichos señuelos, confeccionados con partes o pieles de otras aves o mamíferos, preservadas de alguna forma, aparece descrito en uno de los tratados más influyentes, De arte venandi cum avibus (Sobre el arte de cazar con aves), de entre 1241 y 1248, manuscrito encargado por Federico II de Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, con anotaciones de su hijo Manfredo, que más tarde sería rey de Sicilia. La obra se basa en parte en el Liber Moaminus, tratado árabe de origen desconocido, que Teodoro de Antioquía tradujo al latín por orden del emperador.
 

Correspondencia de Ter Meer a Ignacio Bolívar, director del Museo de Madrid.


La carta, escrita en francés y dirigida al "señor director del Museo de Historia Natural de Madrid", está fechada en Leiden, Países Bajos, el 22 de abril de 1895: 

La fotografía que adjuntó Ter Meer a su carta (1).
   "Señor,
   Puesto que uno aspira hace ya tiempo en perfeccionar el arte de montar los animales y que los museos aprecian disponer de ejemplares bien montados en las colecciones, tengo el honor de comunicarle que acabo de lograr componer una masa petrificable, con la que puedo modelar los animales con los detalles más delicados de la musculatura.
   No es preciso recalcar que esta operación es de gran interés para la taxidermia.
   Es algo que no se puede alcanzar jamás montando los animales con heno, de paja, etc. Saber hacer un cuerpo compacto sobre el cual se colocan todas las formas originales, se consigue con esta invención.
   Adjunto una fotografía (1) de un joven orangután hembra montado por mí, representando la forma modelada sobre la cual la piel todavía no se colocado.
   En el Museo de historia natural de Leiden hay un grupo de búfalos (macho, hembra y joven) trabajados con este novedoso método.
   Si mi trabajo le interesa y estuviera interesado en enviarme objetos para montar para su museo me sería agradable corresponderle.
   Agradezca señor los humildes respetos de su servidor
                                                       H. H. ter Meer júnior.
                                       Preparador en el Museo de Historia Natural de Leiden."
 

El intrigante disecador del Real Gabinete Pascal Moineau.


No exageramos si consideramos que Pascal Moineau, disecador que fue del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid entre 1800 y 1808 y entre 1825 y 1833, debió de suponer una pesadilla para los gestores del que a partir de 1815 pasaría a denominarse Real Museo de Ciencias Naturales, actual Museo Nacional de Ciencias Naturales. En la historia del Museo el paso de este taxidermista, personaje ambicioso, intrigante, mezquino, saqueador, rebelde, ingrato, inconformista, aprovechado, oportunista, y que contó sin duda con influyentes benefactores, siempre se ha descrito como un episodio oscuro de la institución. Su incorporación, su escasa producción, su colaboración en el saqueo del Museo durante la ocupación francesa, su huída a Francia, su reingreso como responsable de la Escuela de Taxidermia, su escaso éxito como enseñante, su aspiración a ser designado Jefe del Laboratorio de Taxidermia, sus continuas reivindicaciones, su nombramiento como Disecador de Cámara del Rey, su constante enfrentamiento con la Junta gestora, su inquina hacia algún profesor; he creído que valía la pena profundizar en el conocimiento de su paso por el establecimiento, lidiar con fechas y detalles, aún cuando ello supusiera extenderme bastante más de lo acostumbrado. Comenzamos.
 

 
Se desconoce su fecha de nacimiento, aunque sabemos que nació en Montauban, ciudad del sur de Francia a unos 50 kilómetros al norte de Toulouse. El primer rastro que disponemos de su presencia en España lo hallamos en la sección Noticias sueltas del Diario de Madrid del 25 de julio de 1797:
   "Se halla en esta Corte un mozo de nación francés, llamado Pascual, que posee el secreto de imitar perfectamente y a lo natural el bronce antiguo y moderno encima de cualquier figura de yeso, madera, y todos metales; diseca con la misma perfección toda clase de pájaros, y tiene el secreto de conservarlos sin que se apolillen: las personas que deseen ver sus obras o emplearle en estos trabajos, los que hará con toda equidad, acudirán a la calle Sta. Maria del Arco (1), frente al Cuartel de Walones, número 15."

Carta de Ter Meer a Benedito. Efectos de una crisis económica.


Como hemos tenido ocasión de comprobar con frecuencia aquí en Taxidermidades al abordar biografías de taxidermistas, los hemos conocido exitosos económicamente, pocos;  privados, con su fase ascendente incluidos traslados a locales más amplios y céntricos, y descendente, replegándose; a tiempo parcial, compatibilizando su afición con otros trabajos; de museo, con sueldos de funcionario; o pluriempleados, en nómina de un museo y a la vez con taller propio. Entre estos últimos se encuentra nuestro protagonista.
 
 
Carta de Herman H. ter Meer a Luis Benedito Vives (1).

 
El documento no está fechado pero su contenido nos permite acotarlo. Se trata de una carta del conocido taxidermista dermoplástico Herman Hendrikus ter Meer, empleado en el Museo del Instituto Zoológico de la Universidad de Leipzig, a su discípulo Luis Benedito Vives, del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Ambos se comunicaban en francés. Benedito se encontraba en el trance de montar la piel del elefante africano del Museo y mandó un dibujo a su maestro para que éste le certificara si algunas medidas eran factibles o precisas. Aquel esbozo retornó a Madrid y en el reverso Ter Meer escribió lo siguiente:   

El "indio" Mateo Sánchez y su particular técnica de "disecar" aves.


Promovida por el botánico Martín Sessé Lacasta, médico militar, que desde 1785 era el comisionado en México del Real Jardín Botánico de Madrid y promotor de la cátedra de Botánica en la Real y Pontificia Universidad de México, y con el beneplácito de Carlos III, en 1787 se inició la Real Expedición Botánica a Nueva España, un periplo que hasta 1803 recorrió México, la entonces española costa del Pacífico de los actuales Estados Unidos, parte de Centroamérica y las islas de Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba. El objetivo era proseguir el trabajo de clasificación de flora y fauna de aquel virreinato que el botánico y ornitólogo Francisco Hernández de Toledo realizó por encargo de Felipe II entre 1571 y 1577. La colección se obtuvo por duplicado, una parte se mandó a Madrid y la otra se depositó en la Universidad de México.
 
Son varios los disecadores citados en la correspondencia de la Expedición. Entre quienes prepararon restos de animales se encuentran el cirujano y naturalista José Longinos Martínez Garrido, el farmacéutico Jaime Senseve, el escribiente Julián Villar Pardo que también colaboró en la tarea, y el mexicano Mateo Sánchez, personaje que aparece referido de forma destacada.
 
 
Un envío al Gabinete de Madrid, notas de Francisco de las Barras (1).

Las recetas de conservación de peces y aves de Pierre Chardavoine. Manuscrito de 1750.


La memoria de Pierre Chardavoine (1).



Un nuevo descubrimiento en Taxidermidades. El 15 de febrero de 1750 Pierre Chardavoine (2), farmacéutico aficionado mayormente a la botánica, entrega una memoria manuscrita a la Academia Real de Ciencias, Bellas Letras y Artes de Burdeos con algunas indicaciones para conservar aves y peces con el propósito de reunir un gabinete. El texto íntegro, de poco más de una página, que se conserva en la Biblioteca Municipal de Burdeos, es el siguiente:

Manuscrito alemán de un taxidermista de finales del XIX con una fórmula conservante.



La cuartilla, manuscrita en alemán por las dos caras, la encontré entre las páginas del volumen Taxidermie (1869) de Philipp Leopold Martin. Desconozco quien la escribió, con seguridad algún disecador que en cierto momento poseyó el libro. Su pulcritud sugería que el texto fuera copiado, y el título "Wilh. Meves Konservierungssalbe", en español "Pomada conservante de Wilh. Meves", apenas dejaba margen para la duda.

Anotaciones de taxidermistas de finales siglo XIX o principios del XX.


Se trata de dos regalos que incluía el volumen Methods in the Art of Taxidermy (1891, edición para suscriptores) de Oliver Davie de mi colección. Una anotación se encontraba en una de las hojas de respeto del final. La otra en una cuartilla rayada suelta olvidada entre las páginas. Ambas, a lápiz pero con distinta distinta caligrafía, pertenecientes a disecadores que quizá las redactaran a finales del siglo XIX o principios del XX.
 

Las notas manuscritas.
 

Índice manuscrito de la biblioteca de un aficionado a la naturaleza.


Los libros de Taxidermia que poseía F. E. Wood.


Cubierta del cuaderno.
Las imágenes pertenecen a un cuadernillo con un listado manuscrito con alrededor de dos centenares de libros de una biblioteca relacionada con la caza y la pesca, detallando título y autor, y clasificados por temas: pesca -la mayoría-, caza, captura, perros, aves, taxidermia y miscelánea. Las anotaciones están acompañadas de una marca de verificación a la derecha, probablemente motivo de algún inventario.

Los autores que aparecen en la sección de Taxidermia, Oliver Davie, Frank Blake Webster, William Temple Hornaday, Charles Johnson Maynard, Charles K. y Cherster A. Reed, John Stewart Rowley, Leon Luther Pray y Benjamin Harry Warren, lo son de manuales casi todos publicados entre la década de los ochenta del siglo XIX y los años veinte del siglo pasado, lo que nos revela que su propietario, un tal F. E. Wood, del que no tengo noticias, era estadounidense y vivía en aquella época.

Testimonio de agradecimiento de Luis Benedito a Ter Meer por su hospitalidad.

 "Si tuviera que expresar todo el sentimiento de admiración, gratitud y cariño que guarda mi alma por la noble y hospitalaria familia del Señor Ter Meer podría llenar este libro elogiando, sincera y justamente, su elevada caballerosidad y su exquisita cortesía. Pero mi profundo agradecimiento llegaría al egoísmo, si, al escribir más de lo que discretamente debo, privara del derecho a los que detrás de mí podrán, también, dar fe de la generosidad de sentimientos y del espíritu delicado y culto de esta hidalga familia.
   Cinco meses he vivido en este hogar de harmonía y de felicidad. Las bondades y las atenciones con que aquí me distinguieron han sido tantos y tan delicados, que llegaron a no hacerme sentir la nostalgia de mi Patria, ni el sufrimiento que siempre me produjo el estar separado de los míos.
   A la virtuosa y distinguida Señora de Ter Meer, ejemplo de esposa buena y de madre celosa y tierna, todo mi respeto e intenso reconocimiento por los solícitos y maternales cuidados que tuvo con este impertinente huésped.
  
Agradecimiento manuscrito de Luis Benedito a la familia Ter Meer (1).

Anotaciones con fórmulas de un taxidermista inglés de finales del XIX.



Encontré estas notas entre las páginas de  un ejemplar de la segunda edición de Practical Taxidermy (1884) de Alexander Montagu Browne. Escritas a lápiz, sobre una cuartilla rayada bastante amarilla y quebradiza debido al paso del tiempo y la escasa calidad del papel, la caligrafía casi coincide con la firma del posiblemente primer propietario del tratado. El texto es el siguiente:

Felicitación navideña de José Luis Benedito López.

Durante la Navidades de 1964 José Luis Benedito López envió a sus clientes y amistades la felicitación de la derecha. En el anverso de esta tarjeta troquelada aparecen la fotografía de un águila culebrera disecada con las alas plegadas, posada sobre una roca artificial, un montaje firmado y datado en aquel mismo año; las felicitaciones impresas; y la firma a bolígrafo del taxidermista. En el reverso, el texto manuscrito a pluma "José Luis Benedito, Juan Pérez Zúñiga, 38, Madrid-17".

Miembro de la saga, Benedito López (1931-1998) fue nieto del taxidermista valenciano José María Benedito Mendoza (?-1899), hijo de Luis Benedito Vives (1885-1955), sobrino de José María Benedito Vives (1873-1952), ambos empleados en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, y padre de José Luis Benedito Bruñó (1959-2011). A la muerte de su padre, José Luis Benedito López se hizo cargo del negocio familiar y su trabajo más destacable fueron los dioramas que realizó para el Museo de la Caza del Palacio de Riofrío (Segovia).

Manuscrito sobre Taxidermia de 1840 del médico cirujano Tomàs Birani Colominas.

Portada del manuscrito.
Lo he citado en artículos anteriores y estaba obligado a dedicarle uno. Hace ya algunos años llegó a mis manos un volumen encuadernado que reunía algunas obras de temática médica y farmacéutica y que curiosamente guardaba insertado y casi oculto entre ellas un manual de Taxidermia manuscrito aparentemente anónimo. La relación de obras que contenía aquel tomo era, por este mismo orden, el siguiente: la Disertación médico-práctica en que se trata de las muertes aparentes (1777) del doctor José Ignacio Sanponts Cabanas; el Arte de curarse uno mismo, o Régimen y curación radical de las enfermedades sifilíticas por el método vegetal (1834) del médico de la Facultad de París Giraudeau de Saint-Gervais; un Codex Formularum publicado por el Real Colegio de Cirugía de Barcelona en 1771, con recetas curativas de todo tipo; el manuscrito taxidérmico titulado Arte de desollar, armar, y conservar los pájaros, "traducido por D. T. B. de C. M. C." y datado en 1840; un Reglamento para el Régimen y Gobierno del Real Cuerpo de Farmacia Militar publicado en Madrid en 1831; un Reglamento de la Sociedad Médica de Emulación de Barcelona del año 1842; y finalmente los Apuntes impresos por el médico José María Agea, "Primer ayudante honorario con destino al Segundo Batallón de Aragón número 21", publicado en Cádiz en 1845 por la Imprenta de la Sociedad de la Revista Médica. Obras las anteriores que en otras circunstancias no citaría, pero que contribuirán en breve a la identificación del responsable de nuestro autógrafo.

El manuscrito Arte de desollar, armar y conservar los pájaros, de fina escritura a pluma sobre papel de un tamaño de 15x20,5 centímetros, alcanza las sesenta páginas y contiene al final una hoja con cuatro figuras alusivas dibujadas a lápiz. La portada del ológrafo, que imita la de un libro, está fechada en el año 1840 y lo ubica en la calle del Carmen de Barcelona. La inscripción "traducido por" nos predisponía además a buscar el texto original entre alguna obra extranjera. El tratado arrancaba con una sección titulada Arte de Desollar, Armar y Conservar los Pájaros que encabezaba el siguiente párrafo:

Dibujos de un taxidermista de mediados del siglo XIX.


Pliego de papel dibujado por el taxidermista Eusebi Verdiell a mediados del siglo XIX.

En ocasiones la compra de un libro depara alguna sorpresa: la firma de alguno de sus anteriores propietarios, un sello, inscripciones a lápiz, pasajes subrayados, cuartillas con anotaciones, hojas de plantas o flores prensadas, e incluso una vez hallé una carta manuscrita del propio autor de la obra. Para el bibliófilo ese dichoso suceso supone un regalo añadido. Me ocurrió cuando llegó a mis manos Manual del naturalista disector (1833), la traducción de Santiago de Alvarado y de la Peña de la segunda edición del exitoso Manuel du Naturaliste Préparateur (1828) de los naturalistas franceses Pierre Boitard y Emmanuel Canivet. En el reverso de la portada del ejemplar su primer propietario había anotado la inicial de su nombre y su apellido, "E. Verdiell", una identidad que me resultaba familiar. En la guarda de la contraportada había adherido un pliego de papel fino, casi cebolla, de un tamaño de 42x25,5 centímetros, que contenía treinta y cinco dibujos trazados con pluma, algunos sombreados a lápiz, representando un buen número de herramientas y diferentes fases del disecado de varios animales. Es la lámina que encabeza este artículo. La ortografía de los textos de esa hoja coincide con la firma del principio y, por lo tanto, debemos pensar que el responsable de los dibujos debió ser el tal E. Verdiell. 

Manuscrito de clases de Taxidermia de mediados del siglo XIX.


El manuscrito que sigue, reunido en diecisiete páginas de un cuaderno, sin datar y de autor anónimo, recoge los apuntes de un alumno que tomó clases de Taxidermia a mediados del siglo XIX. Lo poco que de él se sabe y las circunstancias que lo rodean lo comentaremos después de su transcripción, que sigue a este párrafo. En esta ocasión me he limitado a trasladar el texto tal cual, manteniendo sus abreviaciones, la ortografía castellana de la época, y sus faltas ortográficas y errores gramaticales, hecho que, sin duda alguna, lo volverá incomprensible al lector precisado de herramientas de traducción, y que lamento.
 

Primera página del manuscrito.

Una carta manuscrita de Jacques Marie Mouton-Fontenille.

Anverso de la carta.

Lo conté en un artículo anterior. Entre las páginas del Traité élémentarire d'Ornithologie, suivi de l'art d'empailler les oiseaux, un libro escrito por Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte y publicado en Lyon en 1811, encontré una carta manuscrita del autor, fechada el 10 de mayo de 1802. En realidad, el libro no era más que una reedición del tratado de taxidermia de aves que había escrito con su amigo, recientemente fallecido, Jacques Marie Hénon, y que el autor había completado con un tratado de ornitología, compilado en parte de las obras de Linné y Buffon. Tanto el libro como la biografía se comentan en artículos aparte.

El texto de la carta, traducido del francés, es el siguiente: