"L'art d'empailler les oiseaux" de Hénon y Mouton-Fontenille.

Portada de la edición de 1801.
En el año 1801 se publicó Observations et experiences sur l’art d’empailler et de conserver les oiseaux, Observaciones y experiencias sobre el arte de disecar las aves. El tratado, escrito a medias por Jacques Marie Hénon, profesor de la Escuela Veterinaria de Lyon, y Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte, un botánico que más tarde ejercería como profesor de historia natural en la Facultat de Ciencias de esa ciudad, en tamaño octavo y sin grabados, tiene 98 páginas más las preliminares. Los autores, en la introducción de su obra, explican que ésta fue analizada y leída en el Athénée de Lyon, del que eran miembros, y que suponía la contribución anual que se les exigía. Afirman, además, de forma preventiva para aplacar futuras críticas, que sus experiencias se basan en más de tres mil aves montadas siguiendo diferentes métodos. Al final del libro se adjunta un extracto del proceso verbal, donde el secretario del Ateneo afirma que los métodos se han ensayado con éxito, y que entre las aves disecadas se encuentran dos perdices, un faisán dorado, etc.

Los autores abordan su obra con una primera parte dedicada a la preparación de las aves donde se subraya la importancia de devolver al ave su apariencia natural. Avisan de que la mayoría de los grabados que sirven de muestra a los preparadores presentan a las aves mal montadas, lo que ayuda a propagar el error de no representarlas en una actitud natural. Destacan la necesidad de observar las aves vivas, en su estado de libertad, en sus diferentes actitudes. Consideran indispensable el conocimiento anatómico de las aves. Para ello parten de los seis órdenes o familias del Sistema Natural de Linné y describen sus características principales. A continuación, Hénon y Mouton-Fontenille, relacionan los errores más usuales que los ornitólogos preparadores cometen. Así, algunos empiezan desollando las aves mediante incisiones en los laterales, o en forma de V partiendo del ano, o por el dorso, o desde la punta del esternón hasta la mitad del vientre. Para vaciar el cráneo hay quienes lo parten en dos, con lo que no se pueden fijar el alambre que lo ha de sostener. Continúan relatando los errores que se cometen con el alambrado del cuello y de las patas, con el desollado de las alas, con la confección del maniquí que sustituirá el cuerpo, con la manera de fijar y colocar las plumas de la cola para su secado, con la manera de colocar los ojos utilizando goma arábiga, y con la manera de coser. Aunque los autores no los citan, en todos esos errores reconocemos los sistemas de Réaumur, Kuckahn, Mauduyt, Manesse, Dufresne, Nicolas... 

Grabado de la segunda edición.

Antes de proceder al desollado del ave, Hénon y Mouton-Fontenille creen convenientes algunos trabajos preliminares como son el considerar el color de los ojos, el volumen y la forma del cuerpo, la longitud y la dirección de las patas; o rellenar de algodón el pico, la naríz, el ano o los agujeros del tiro. Proponen romper los huesos de las alas para facilitar el desollado, extraer los tendones de las patas, preparar tres alambres esmaltados, etc. Inician el desollado partiendo de una incisión longitudinal entre el esternón y el ano. Separan la piel del cuerpo y la van humectando con agua mezclada con algo de alumbre. Cortan por la rótula y descarnan los huesos de las patas. Cuelgan el ave para facilitar su desollado. Separan la rabadilla, cortan las alas por donde las han fracturado y desuellan el cuello y la cabeza hasta el principio del pico. La cabeza de los patos y de otras aves la desuellan haciendo una incisión longitudinal por la parte inferior del cuello –no por encima como autores anteriores- para no desfigurar las crestas de plumas, etc. El cuello lo cortan tras el occipital y se vacía y se descarna completamente el cráneo.

Grabado de la segunda edición.
Los autores modelan el maniquí teniendo en cuenta las dimensiones y proporciones del cuerpo que han extraído. El cuerpo con su cuello lo confeccionan de estopa, cordel y uno de los alambres, y será compacto. Rellenan de algodón las órbitas oculares y vuelven la piel de la cabeza. Antes espolvorean la piel de producto preservativo -más adelante los autores indicarán cuál-. Introducen el maniquí en la piel, lo guían a través del cuello, y lo introducen por el agujero occipital hasta que el alambre atraviesa el cráneo. Alambran las patas y con estopa forman el relleno de los muslos. Tras presentar las patas en su posición correcta, atraviesan el maniquí con los alambres afilados y, tras darles forma de gancho, los reclavan al cuerpo para fijarlos. Si lo consideran necesario, rellenan el interior de la piel con algo más de estopa. Cosen la incisión, situan las alas en su posición natural y las fijan con la ayuda de agujas largas o de ensalmar.

Grabado de la segunda edición.
Dependiendo de si el ave perchea o no, la fijan a una plancha de madera o a un tronco vertical u horizontal, según proceda. Arreglan y ordenan las plumas, sujetan la cola con la ayuda de un alambre y colocan los ojos, que se introducen por el pico hasta situarlos en su lugar. El pico lo cierran con la ayuda de una aguja. Envuelven el cuerpo con tiras de gasa, papel fino o tela para que las plumas no se muevan durante el secado. Si es necesario, colorean las membranas de la cabeza y cuello, las patas y el pico, y luego las barnizan. Una vez seca el ave, retiran las tiras de tela. Hénon y Mouton-Fontenille desaconsejan montar las aves de gran tamaño con las alas abiertas, pero si aún así éstas han de ir extendidas, tras descarnar las alas, las atraviesan con alambres y rellenan alrededor del hueso con algodón empapado de una esencia cualquiera. Los alambres los sujetan como los de las patas.

La segunda parte de la obra aborda la conservación de las aves. Los autores descartan el uso del arsénico blanco (1), del arsénico rojo (2), del sublimado corrosivo (3), del vitriolo azul (4) y del verdete o cardenillo (5) por peligrosos. Además, los dos últimos pueden manchar las plumas. Describen las propiedades de otros conservantes como el jabón arsenical de Bécoeur, usado en el Museo de Historia Natural de París, el alumbre, la esencia de trementina -que los autores usan para dar lustre a las plumas-, el licor curtiente de Nicolas, o el éter sulfúrico. También describen las fumigaciones de vapor de azufre hirviendo que algunos autores usan para eliminar los insectos que atacan a los animales disecados, y las inmersiones en agua hirviendo de pieles de animales introducidas en cajas metálicas herméticas (Le Vaillant), también para eliminar los insectos y las larvas.

Grabado de la segunda edición.
Hénon y Mouton-Fontenille fabrican un licor curtiente a partir de la mezcla de una onza de quina, una onza de corteza de granada, una onza de corteza de encina o roble, una onza de raíz de genciana, una onza de ajenjo, una onza de tabaco, cuatro onzas de alumbre en polvo y dos libras de agua común. Consideran que para los pájaros pequeños será suficiente con humectar la piel con este licor, mientras que los de mayor tamaño se deberán sumergir hasta seis horas. Los autores decriben las ventajas e inconvenientes de los diferentes materiales que pueden servir de relleno, como el “heno de mar" (6), el musgo, la estopa, el algodón, la crin, las esponjas enceradas, la arena y la arcilla, y el corcho. Describen cómo algunos ornitólogos construyen un cuerpo de estopa y crin, lo sumergen en cera fundida y, aún caliente, lo bañan en alumbre y arsénico pulverizados, con el fin de eliminar la eventual posibilidad de que los insectos ataquen al cuerpo. Hénon y Mouton-Fontenille, prefieren las vitrinas a los armarios, a pesar de que resulte más caro. Las urnas de vidrio que contienen a un pequeño número de especies disminuyen la posibilidad de que los insectos puedan acabar con toda una colección. Éstas deberán ser de “cristal blanco ordinario”, preferible al cristal de Bohemia que retiene la humedad. Y avisan: “la destrucción de la mayor parte de las colecciones se debe a la negligencia de sus poseedores”. Proponen que, anualmente, a la superficie del plumaje se le aplique esencia de trementina.

Grabado de la segunda edición.
Al repasar qué autores anteriores se han citado en este manual, comprobamos que aparece Kuckahn cuando se resalta la importancia de dar a las aves una actitud natural en el momento de montarlas. En el prefacio, Hénon y Mouton-Fontenille citan a Buffon cuando éste se refiere en su Histoire Naturelle a los egipcios, que empleaban el arte del embalsamamiento para conservar los cuerpos de los animales sagrados, entre los que el ibis ocupaba el primer rango. Relatan las primeras tentativas de conservación: líquidos espirituosos o sépticos, el barníz, el secado al sol o al horno, etc. Los autores citan a Mauduiyt, que en su obra atribuye al célebre Réaumur el ser uno de los precursores de la idea de, además de preservar la piel, rellenarla y sostenerla de manera que el animal así preparado conservase sus “gracias naturales”. “Este sabio” –decía Mauduyt- fue “quien presentó al público una sucesión de aves que conservaban más o menos su apariencia de vida” y quien despertó el gusto por las colecciones de este género. También citan los títulos de tratados anteriores como los firmados por Kuckahn, Mauduyt, Manesse, Daudin y el libro de Nicolas, “de reciente aparición”. Al abordar los métodos de preparación, Hénon y Mouton-Fontenille repasan y desestiman los métodos de desollado y montaje de autores, aunque sin citarlos, como comentaba en el segundo párrafo. Cuando tratan el tema de la conservación sí citan explícitamente a Bécoeur, Nicolas, y Le Vaillant. Además, cuando los autores rechazan algunos preservativos, reconocemos quienes eran sus valedores. En las notas que figuran al final del libro, además de los ya relacionados, aparece el “Chevalier de Chatelux” -en la 2ª ed. ya lo citarán por su apellido, Turgot- como autor de una Mémoire instructif...

Como principales aportaciones de la obra de Hénon y Mouton-Fontenille cabe destacar en primer lugar la exposición y análisis de buena parte de las técnicas y los productos preservativos que se habían usado hasta ese momento, detallando sus ventajas e inconvenientes. En segundo lugar, y dada la difusión del libro, contribuyeron a consolidar algunas ideas o técnicas, como la necesidad de que el ave, una vez disecada, presentara una apariencia natural; o iniciar el desollado del ave partiendo de la incisión longitudinal, tal y como se practica en la actualidad. También insistieron en la entonces incipiente idea de considerar a la Taxidermia como un Arte, y lo hacen además en el título de la obra. En su faceta de innovadores, crearon un licor curtiente propio y propusieron la rotura de los huesos de las alas para facilitar el desollado, propuesta, ésta última, que merecidamente no cuajó.

En las notas del final del libro los autores describen los dos gabinetes más célebres de Lyon, el de Montriblou y el de Soubri, cuyos numerosos especímenes fueron preparados por el profesor Fourcault. En el primero se guardaban las aves en grandes armarios vidriados, se formó entre los años 1760 a 1763, y fue casi totalmente destruido por los insectos en 1780. La colección de Soubri, contemporánea de la primera "y que todavía se conserva" -escriben-, siguió el método de cerrar pocas especies en urnas de vidrio bien selladas. "También siguió este método el Musée de l’École Centrale de Lyon que tiene unas cuatrocientas especies desde hace unos 40 años, preparadas casi todas por el profesor Fourcault".

Portada de la segunda edición.

Al año siguiente, el libro se reeditó con el título L’art d’empailler les oiseaux, contenant des principes nouveaux et sûrs pour leur conserver leurs formes et leurs attitudes naturelles, avec la méthode de les classer d’après le Systeme de Linné, cuya traducción sería El arte de disecar las aves, conteniendo nuevos y seguros principios para conservar sus formas y sus actitudes naturales, con el método para su clasificación a partir del Sistema de Linné. Ahora ampliado, el libro en tamaño octavo alcanzaba las 284 páginas más las preliminares, y se añadían 5 grabados dibujados por Heberhard Gogell. Los autores, que dedican esta segunda edición a Chaptal, ministro del Interior de Francia, en su “plan de la obra” anuncian que tras el éxito de la primera edición, lanzan esta segunda, "que precederá a otros tres opúsculos que tratarán 'l’art d’empailler' los mamíferos, los anfibios y los peces".

Primera página del tratado de 1802.
La primera parte de la obra comprende una descripción de los detalles más característicos de cada género de aves: posición de las alas, patas, cabeza, forma del cuello, del pecho, cola, etc. Las técnicas que se describen en el tratado de taxidermia que ocupa la segunda parte son las mismas que las de la primera edición, aunque el texto ha sido revisado. En la tercera parte del libro los autores incluyen el sistema de clasificación de las aves de Linné, un índice alfabético con los nombres franceses de familias y géneros, otro con los nombres en latín de los géneros, y un catálogo de las aves observadas en el departamento del Rhône con su nombre según Linné, Buffon, y con su nombre lionés.

Además de los citados en la edición de 1801, en la introducción de esta segunda edición los autores citan por su nombre a Turgot y a su Mémoire. En las notas, Hénon y Mouton-Fontenille citan también al abad Vincenzo Rosa, conservador del Museo de Historia Natural de la Universidad de Pavía y autor de Metodo di preparare e conservare gli Uccelli per i Gabinetti di Storia Naturale, aparecido en 1789. Finalmente se refieren el gabinete de historia natural de Grenoble, perteneciente a Gabriel-Joseph-Xavier Ricard, prefecto del departamento del Isère, como uno de los mejores gabinetes de entre los departamentos vecinos. Este gabinete se cita en esta edición a la vez que Mouton-Fontenille aparece como corresponsal del Lycée de Grenoble, y tras una estancia suya de tres años en Grenoble herborizando los especímenes botánicos de los Alpes.

Portada de la edición de 1811.
En 1811 aparece Traité élémentaire d'Ornithologie, suivi de l’Art d’empailler les oiseaux, Tratado elemental de Ornitología, seguido del Arte de disecar las aves. En esta tercera edición, en la que injustamente desaparece el nombre de Hénon -había fallecido dos años antes, pero seguía siendo coautor-, se publicó en dos volúmenes. El primero contiene el tratado de ornitología -159 páginas más las preliminares-, el de taxidermia -174 páginas más las preliminares- y cinco grabados de autor desconocido, posiblemente de Gogell -los dibujos son muy parecidos a los de 1802-, en los que aparecen piezas seguramente preparadas por Mouton y exhibidas en el museo de Lyon, excepto dos, que el autor, en la introducción, nos comenta que han sido realizados "por el célebre Barrabaud". En el segundo volumen, de 496 páginas y 5 grabados, Mouton-Fontenille el autor analiza el sistema de Linné sobre las aves. Este tratado de ornitología pretendía, según su autor, aunar los trabajos de Linné y Buffon. Sigue las descripciones de Buffon, que prefiere por "su manera de filosofar", pero elige la clasificación por géneros de Linné, "más natural". Lo cierto es que recibió críticas que lo acusaron de ser un mero compilador, y que le obligaron a publicar un nuevo libro en el que no solamente se defendía, sino que atacaba encarnizadamente a sus críticos.

Grabado de la tercera edición.
En el "plan de la obra" de la parte dedicada a la taxidermia, Mouton-Fontenille se acuerda de Jacques-Marie Hénon, con quien escribió sus obras de 1801 y 1802, y comenta que ha habido adiciones necesarias, "los descubrimientos útiles para el progreso de este arte". Pero tras la leer esta tercera edición descubrimos que realmente se ha añadido muy poco. A saber. Propone extraer la lengua y curtirla al alumbre, para luego utilizarla. Y cuando relaciona las sustancias preservativas usadas por otros autores, añade la pomada jabonosa de Nicolas. A los ya citados en las ediciones anteriores, Mouton-Fontenille cita expresamente el artículo Taxidermie de Louis Dufresne, ayudante naturalista del Museo de París, aparecido en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle (1803), y acepta "después del bautismo de Dufresne" la acepción "taxidermia de aves" como "el arte de rellenar –'empailler'- sus pieles".

Grabado de la tercera edición.
Un par de curiosidades. En la introducción Mouton incluye un fragmento del tercer canto de las Géorgiques Françaises que el poeta Jacques Delille publicó en 1800: "Surtout des animaux consultez l'habitude; (…)", una oda a la Taxidermia que aparecerá citada en otras tratados de esta temática (7). La segunda se trata de que el autor afirmaba, además, que a esta obra le seguirían otras que abordarían el disecado de cuadrúpedos, peces, serpientes, etc. Ese compromiso también lo adquirió en privado. Entre las páginas de este libro hallé una carta manuscrita de Mouton-Fontenille, fechada el 10 de mayo de 1802, en la que se comprometía a dar continuidad a su tratado. Sabemos que, sino escribirlas, al menos, no consiguió publicarlas.


Fragmento del Tercer Canto de las Géorgiques Françaises de Delille.

La obra está dedicada a Lacépède, senador, ministro de Estado y naturalista "quien ha situado mi obra bajo la protección augusta del émulo de Buffon y de su rival Linné"; y fue presentada por Mouton-Fontenille a la Academia de las Ciencias de Francia, donde en la sesión del lunes 16 de septiembre de 1811 el naturalista Geoffroy Saint-Hilaire hizo un informe verbal. En esa sesión, Cuvier y Jussieu también informaron verbalmente de otras obras de Mouton-Fontenille. 

La obra también recibió alguna reprobación. En 1811 el escritor lionés, que dos años se había trasladado a París, Louis-Aimé Martin publicó Lettres à Sophie sur la Physique, la Chimie et l'Histoire Naturelle, la obra con la que se dio a conocer, simultáneamente a la de Mouton-Fontenille. Poco después, en el mes de agosto, Martin publicó una crítica en Le Moniteur donde criticaba severamente el Traité. El siguiente es un pasaje:
   "Para comenzar rogaría al señor Mouton-Fontenille que sinceramente se interrogara, y que se preguntara si alguien puede denominarse autor de un libro por haber cosido juntos, la mayor de las veces sin citarlos, veinte páginas de Buffon, cien de Linné, diez de Virey, tres ó cuatro de Lettres à Sophie y, en fin, algunas líneas de Belon, Gesner, Aldrovandi, Jonston, le Vaillant, Brisson, etc. Cuando el señor Mouton-Fontenille haya respondido afirmativamente a mi pregunta, entonces yo hablaré del Traité d'ornithologie como si él fuera el autor; mientras tanto, se me permitirá ubicarlo en la categoría de las compilaciones, y entre éstas, entre las hechas con poco esmero."
Mouton-Fontenille, terriblemente ofendido, publicó en 1812 su respuesta en forma de libro, de 64 páginas, con un título queno ofrecía dudas, Réponse a M. Louis-Aimé Martin, sur la critique du Traité Élémentaire d'Ornithologie de M. Mouton-Fontenille.

Algunos autores posteriores como el francés Bourdet de la Nièvre (1820) o el inglés Montagu Browne (1878) citaron a Hénon y Mouton-Fontenille. El norteamericano Samuel Kettell (1831) lamentaba que sólo trataran las aves, y destacaba el análisis que hacen de autores anteriores, comparando sus métodos con los suyos propios que –dice Kettell- son lentos y "no satisfacen la impaciencia de los ornitólogos".


Notas.- 
(1) arsénico blanco.- óxido de arsénico. 
(2) arsénico rojo.- óxido de arsénico sulfurado rojo. 
(3) sublimado corrosivo.- muriato de mercurio corrosivo.
(4) vitriolo azul.- sulfato de cobre. 
(5) verdete o cardenillo.- óxido de cobre verde.
(6) “heno de mar".- traducción literal de "foin de mer", Schoenoplectus pungens.
(7) Este canto, el original en francés y su traducción , se reproduce en el artículo La oda a la Taxidermia del poeta Jacques Delille en Taxidermidades.


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Taxidermidades, 2013.


Bibliografía: 
Pierre-François-Marie Bourdet de la Nièvre  Mémoire à Messieurs les Professeurs-Administrateurs du Muséum d'Histoire-Naturelle au Jardin du Roi, sur les qualités et les conaissances que doit avoir un Naturaliste-Voyageur, sur les moyens de recueillir, de conserver et d'expédier una grande quantité d'onjets d'histoire-naturelle, le plus sûrement et le plus écononomiquement possible; suivi d'un traité de Taxidermie ,  Walthard et Burgdorfer, Fischer y Desrogis, Berna, Lausana y Ginebra, 1820.
Montagu Browne   Practical Taxidermy. A Manual of Instruction to the Amateur in Collecting, Preserving, and Setting up Natural History Specimens of all Kinds  ,  Ed. The Bazaar, Londres, 1878.
François Marie Daudin Sur l'art de la Taxidermie considéré par rapport aux Oiseaux; c'est-à-dire, sur l'art de dépouiller, de droguer, de conserver et de monter les Peaux d'Oiseaux , en Traité élémentaire et complet d’Ornithologie, ou Histoire Naturelle des Oiseaux, tome I, Bertrandet, París, 1800. 
Louis Dufresne  Taxidermie , en Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle, apliquée aux Arts, tomo XXI, Ed. Deterville, Paris, 1803.
Jacques Marie Hénon y Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte  Observations et experiences sur l’art d’empailler et de conserver les oiseaux  , Ed. Bruyset Ainé et Compagnie, Lyon, 1801. (libro electrónico)
Jacques Marie Hénon y Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte   L’art d’empailler les oiseaux, contenant des principes nouveaux et sûrs pour leur conserver leurs formes et leurs attitudes naturelles, avec la méthode de les classer d’après le Systeme de Linné ,  Ed. Bruyset Ainé et Compagnie, Lyon, 1802. (libro electrónico)
[Samuel Kettell]  Manual of the practical naturalist, or directions for collecting, preparing, and preserving subjetcts of Natural History , Ed. Lilly and Wait, Carter & Babcock, Boston, 1831.
Tesser Samuel Kuckahn  Four Letters from Mr. T. S. Kuckhan, to the President and Members of the Royal Society, on the Preservation of dead Birds en The Philosophical Transactions of the Royal Society of London,  Londres, 1770.
Denis Joseph Manesse   Traité sur la manière d’empailler et de conserver les animaux, les pelleteries, et les laines ,  Guillot, Paris, 1787.
Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne  Manière de préparer et d’envoyer des oiseaux morts, pour en former des collections , en  Encyclopédie Méthodique, Histoire naturelle des oiseaux (Encyclopédie de Diderot y D’Alembert), 5ª ed., tomo 1º, 2ª parte, París, 1784.
Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte  Traité elementaire d'Ornithologie, suivi de l’Art d’empailler les oiseaux ,  Ed. Yvernault et Cabin, Lyon, 1811. (libro electrónico)
Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte   Réponse à M. Louis-Aimé Martin, sur sa critique du Traité élémentaire d'Ornithologie de M. Mouton-Fontenille , Étienne Cabin, Lyon, 1812.
Pierre-François Nicolas  Méthode de Préparer et Conserver les Animaux de toutes les classes, pour les Cabinets d’Histoire Naturelle  , Ed. F. Buisson, París, 1800.
René Antoine Ferchault de Réaumur  Differents moyens d'empêcher de se corrompre les oiseaux morts qu'on veut envoyer dans des pays éloignez et de les y faire arriver bien condittionez. Quelques-uns des ces mêmes moyens peuvent être aussi employez pour conserver des quadrupèdes, des reptiles, des poissons et des insectes  , Imprimerie Royale, Paris, 1747.
René Antoine Ferchault de Réaumur  Manière de conserver les oiseaux morts avec un air de vie . 6e mémoire,  Manuscrito no publicado del  Fonds  Réaumur de la Académie des Sciences de Paris, [1753].
[René Antoine Ferchault de Réaumur]  Moyen facile de conserver les oiseaux qu'on veut faire arriver sains dans les Pays éloignez ,  en Encyclopédie ou Dictionnaire Raisonné des Sciences, des Arts et des Métiers  (Diderot y D'Alembert), tomo XXIII, París, 1780.
[Étienne François Turgot]  Mémoire instructif sur la manière de rassembler, de préparer, de conserver et d’envoyer les diverses curiosités d’histoire naturelle  ,Ed. Jean Marie Bruyset, París y Lyon, 1758.

Recursos:
Artículo Hénon y Mouton Fontenille: sus biografías en Taxidermidades.
Artículo Una carta manuscrita de Jacques Marie Mouton-Fontenille en Taxidermidades.
Artículo La oda a la Taxidermia del poeta Jacques Delille en Taxidermidades.