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Llamamiento de los Museos de Historia Natural.


Hace algunos días apareció publicado en la revista Science el artículo A global approach for natural history museum collections, en español Un enfoque global para las colecciones de los museos de historia natural, un texto promovido por Kirk R. Johnson, paleontólogo y director del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian de Washington, Ian F. P. Owens, del Laboratorio de Ornitología de la Universidad Cornell de Ithaca, Nueva York, que ha contado con la aprobación de Global Collection Group, un grupo de formado por los mayores 73 museos de Historia Natural de 28 paises que suman una colección de 1.147.934.687 especímenes.
 

Pasillo del almacén de la colección de insectos del Museo Smithsonian de Washington (1).

Los tratados de conservación de animales de la biblioteca de Joseph Banks.


Primera página de a sección De Animalibus colligendis et servandis.


El botánico sueco Jonas Carlsson Dryander (Gotemburgo, 1748- Londres, 1810), alumno de Carl von Linné en la Universidad de Upsala, que se trasladó a Inglaterra en 1777 y fue vicepresidente de la Sociedad Linneana de Londres, director de la Biblioteca de la Royal Society, y correspondiente de la Real Academia de Ciencias de Suecia, y a su vez ayudante y bibliotecario del naturalista Joseph Banks, es el autor de Catalogus Bibliothecae Historico-Naturalis Josephi Banks, una obra en cinco volúmenes publicada entre 1796 y 1800. El catálogo de la biblioteca de Banks ha llegado a ser considerado como la mejor y más completa bibliografía de Ciencias Naturales del siglo XIX, y en su segundo tomo, datado en 1796, hallamos tres páginas con obras agrupadas bajo el título De Animalibus colligendis et servandis, es decir, sobre recolección y conservación de animales.
 

El Museo de Historia Natural de Venecia.


La fachada del Museo desde el Gran Canal (1).


El Museo de Historia Natural de Venecia tiene su origen en la cesión de sus colecciones y el edificio que las contenían que el patricio local Teodoro Correr legó a la ciudad con la condición de que se convirtiera en museo público y los fondos se mantuvieran y aumentaran. Correr, que a su fallecimiento en 1830 dejó también una importante dotación económica para ello, había acumulado además de objetos de historia natural, libros, manuscritos, grabados, pinturas, antigüedades, armas, numismática y filatelia, mientras vivió permitió a escritores y académicos el acceso a Ca' Correr, palacio ubicado en la plaza de San Marcos.

El naturalista y taxidermista Charles J. Maynard. Su manual de Taxidermia.

Charles Johnson Maynard (1).
Charles Johnson Maynard nació en Newton, Massachusetts, Estados Unidos, el 6 de mayo de 1845. A los dieciséis años abandonó la escuela para ayudar en la granja familiar. Su temprano interés por la Historia Natural y la recolección y conservación de especímenes lo condujo al aprendizaje de la Taxidermia y muy pronto a la creación en 1865, con tan sólo veinte años, de la empresa C. J. Maynard & Co, domiciliada en Boston y dedicada a suministrar útiles, material y ejemplares a taxidermistas y naturalistas. Entre sus primeros clientes contó con, entre otros, Edward August Samuels, conservador del Gabinete Estatal para la Commonwealth; Joel Asaph Allen, conservador entonces del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard y años más tarde conservador de mamíferos y aves en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York; y William Brewster, conservador asimismo del Museo de Harvard. Uno de sus primeros encargos consistió en reunir una extensa colección de aves para la Sociedad de Historia Natural de Boston.

El Museo Nacional de Historia Natural de Santiago de Chile.

Fachada del MNHN de Chile (1).


En 1813 se acordó la creación de un museo de Historia Natural en la Real Universidad de San Felipe, que tres décadas y media más tarde se convertiría en la Universidad de Chile, pero no fue hasta 1822 cuando Bernardo O'Higgins, Director Supremo (2) del país, nombra por adelantado al militar y aventurero francés Jean Joseph Dauxion Lavaysse director de la institución y le encarga su fundación; pero este moriría en 1829 sin cumplir lo convenido. Otro francés, el naturalista Claude Gay, que había llegado a Chile para ejercer como profesor en un colegio, sería quien en 1830 recibiría de nuevo la encomienda de crearlo. Gay viajó por el pais recogiendo tanto objetos de Historia Natural como de Paleontología y Prehistoria. La primera sala del primer museo nacional del joven país abrió en 1838 en una dependencia de la Biblioteca Nacional, en la calle Catedral de Santiago, próxima al Congreso Nacional. En 1853 se ampliaría a una segunda sala.

El Museo Nacional de Ciencia y Naturaleza de Tokio.

Fachada del Museo Nacional de Ciencia y Naturaleza de Tokio (Kahaku) (1).

Aunque el antecedente sea la Sala de Exposiciones que el Ministerio de Educación japonés creó en 1871 y que se renombró en 1875 como Museo de Tokio, se considera 1877 como el año de su fundación, coincidiendo con otro cambio de denominación, Museo de la Educación, y con la inauguración del nuevo edificio ubicado en Ueno en el Templo Nishiyonkenji, que actualmente alberga la Universidad de las Artes de Tokio. Los cambios de nombres son una constante, Museo de la Educación de Tokio (1881), Museo de Tokio (1921), Museo de la Ciencia de Tokio (1931), Museo Nacional de Ciencias (1949). También algunas reorganizaciones y traslados. En septiembre de 1923 el terremoto de Kanto destruyó totalmente las instalaciones y las colecciones. El Museo reabrió sus puertas en 1931.

El Museo Nacional de Historia Natural de Washington.


Fachada del Museo (1).


El Museo Nacional de los Estados Unidos de Washington se fundó en 1846 como parte de la Institución Smithsoniana. Su primera sala de exposiciones abrió al público en 1858. Se ubicó en la propia sede del Instituto, en el conocido como el Castillo, un edificio de arenisca roja de falso estilo normando que en la actualidad alberga las oficinas administrativas, y que está ubicado cerca del National Mall, justo detrás del Museo de Arte Africano. El primer conservador fue el ornitólogo Spencer Fullerton Baird y la primera colección contenía objetos y especímenes de la Expedición de Exploración de los Estados Unidos (1838-1842). El incremento de las colecciones obligó a levantar un nuevo edificio que se bautizaría como Museo Nacional, y que es el que ahora se conoce como Edificio de Artes e Industrias. Con una superficie de 9.100 metros cuadrados, se construyó en tan sólo 15 meses, y fue inaugurado en marzo de 1881.

El ornitólogo y taxidermista John Gould.

John Gould hacia 1860.
Hijo de un jardinero, John Gould nació el 14 de septiembre de 1804 en Lyme Regis, Dorset, Inglaterra. Tenía cuatro hermanas. En 1818 su padre fue nombrado capataz de los jardines reales del castillo de Windsor y el joven Gould empezó trabajar como aprendiz de jardinero, practicando la Taxidermia como afición para ganarse un sobresueldo, vendiendo pájaros disecados a los estudiantes universitarios del vecino Eton (1). Poco después se empleó también como jardinero en el castillo de Ripley, Yorkshire, compaginando su trabajo con su formación, asistiendo a las clases de la Royal Zoological Society. No sabemos a ciencia cierta en qué fecha se trasladó a Londres, pero en 1822 Gould ya tenía abierto un negocio de Taxidermia en el número 20 de Broad Street, en  Golden Square, actividad que compatibilizaba con la de disecador de la Sociedad Zoológica. Esa circunstancia nos la confirma el naturalista y también excelente dibujante William Swainson, autor de algunas obras que incluían instrucciones taxidérmicas, en su The Naturalist Guide (1822), cuando se refería "al señor Gould (Conservador de animales de la Zoological Society) de Golden Square como el mejor de los ornitólogos científicos comerciales de Londres y un excelente disecador de animales en general".

El Museo de Ciencias Naturales de Madrid a principios del siglo XX. Imágenes inéditas.

Las fotografías recuperadas.
El 3 de agosto de 1895 una Real Orden del Ministerio de Fomento ordenaba el traslado del Museo de Ciencias Naturales al Palacio de Biblioteca y Museos, el edificio que acoge los actuales Museo Arqueológico Nacional y Biblioteca Nacional de España en el Paseo de Recoletos. El Ministerio de Hacienda deseaba ampliarse y el Gobierno optó por expulsar al vecino Museo del Palacio de Goyeneche, un inquilino que lo era desde su apertura en 1773. A pesar de que los naturalistas miembros de la Comisión de mudanza advirtieron de la insuficiencia e inadecuidad de las salas, el 28 de septiembre una segunda Real Orden establecía además que el traslado se verificase a la mayor brevedad, aprovechando los días que faltaban para comenzar las clases, es decir, cuarenta y ocho horas. Fue materialmente imposible. A pesar de la advertencia de que manifiestamente las salas y el mobiliario eran insuficientes, y de que el presupuesto asignado era ridículo, el traslado se llevó a cabo. El trasiego se prolongó durante un año.

El Museo de Historia Natural de México.

La renovada Sala de la Clasificación de los Seres Vivos (1)

Los orígenes del Museo de Historia Natural y Cultura Ambiental de la ciudad de México se remontan a los últimos años de dominación española. Fue en 1788 cuando el naturalista español José Longinos Martínez (1756-1802), miembro de la Real Expedición Botánica a la Nueva España llegó al continente americano. En 1790 abandonaría aquella expedición y se instalaría en el número 89 de la calle de Plateros, la actual calle Madero, domicilio donde también ubicó las colecciones de su gabinete particular. Aquel museo, casi contemporáneo del de Charles Wilson Peale en Filadelfia, ambos pioneros en el continente americano, se enriqueció gracias a donaciones de algunos particulares como la del ingeniero de minas Fausto Fermín Delhuyar (1755-1833) o la del sacerdote y naturalista José Antonio Alzate Ramírez (1737-1799). Durante la Guerra de Independencia (1810-1821) se perdió parte de la colección y los objetos que se salvaron peregrinaron por varios edificios hasta que finalmente fueron ubicados en en la biblioteca del Colegio de San Ildefonso de la Universidad, junto a piezas arqueológicas igualmente rescatadas.

"A Treatise on Taxidermy" (1840) de William Swainson.

Grabado de The Naturalist's Guide (1822).
El naturalista inglés William Swainson, contando apenas diecinueve años y mientras se encontraba cumpliendo su servicio militar en Sicilia, a sugerencia del museo de Liverpool publicó en 1808 un opúsculo titulado Instructions for Collecting and Preserving all Subjects of Natural History and Botany (Instrucciones para la recogida y preservación de toda clase de sujetos de Historia Natural y Botánica). Años más tarde, ya dedicado por completo al estudio de la Historia Natural, publicaría en Londres en 1822 una ampliada The Naturalist's Guide for Collecting and Preserving all Subjects of Natural History and Botany. Intended for the use of Students and Travellers (Guía del naturalista para la recolección y preservación de toda clase de sujetos de Historia Natural y Botánica. Destinada al uso de estudiantes y viajeros), un libro ilustrado por él mismo, de poco más de setenta páginas, dedicado como su nombre indica a facilitar unas instrucciones básicas sobre todo para exploradores. Así, mientras que para los grandes cuadrúpedos recomendaba simplemente transportar el cráneo limpio (1), proponía desollar los de menor tamaño para extraer su piel, tratar esta con jabón arseniado, rellenarla con algodón o estopa tratando de que al henchirla recuperase sus formas naturales, y coserla y secarla al sol durante un par de días. Y añadía Swainson a continuación:
   "A menos que el interesado tenga la intención de formar un Museo de cuadrúpedos, su montaje en su posición natural supone tantos problemas y molestias, que el coste de los instrumentos necesarios, etc., superaría el precio que cobraría cualquier profesional. Aquí he de mencionar al señor Gould (Conservador de animales de la Zoological Society) de Golden Square como el mejor de los ornitólogos científicos comerciales de Londres y un excelente disecador de animales en general (2). El señor Havell del número 77 de Oxford Street también, tiene uno o dos artistas capacitados para este tipo de trabajo, y dispone además una gran colección de pieles de aves en venta a precios ajustados (3)".

Ponencia de Lluís Soler en el Primer Congreso de Naturalistas Españoles de 1908.


Memoria de Lluís Soler.
Discípulo de Francesc Darder Llimona, en 1908 Lluís Soler Pujol hacía ya diez años que había abierto su establecimiento de Taxidermia en la esquina de las calles Rauric y Heures, un local próximo a la plaza Real donde una década más tarde se trasladaría. Aquel año fue bastante fructuoso para Soler, publicó su Manual de Taxidermia y en noviembre se adjudicó la plaza de Disecador del Museo de Ciencias Naturales de Barcelona. Un mes antes participó en el Primer Congreso de Naturalistas Españoles que se celebró entre los días 7 a 10 de octubre en Zaragoza. Soler se tomó sus veinte minutos en la lectura de su memoria que tituló Taxidermia: su proceso de formación. Taxidermia moderna: sus aplicaciones científico-industriales, una ponencia en la que resumía brevemente el progreso de la Taxidermia, apuntaba algunos detalles de la novedosa técnica dermoplástica (1) y mencionaba algunos de los beneficios de este arte. El texto completo del discurso de Lluís Soler, que leyó en la sección del congreso dedicada a las Aplicaciones de la Historia Natural, es el siguiente: 

"Taxidermy", obra de la naturalista e ilustradora Sara Bowdich Lee.


Portada de la primera edición de Taxidermy.
En 1820 se publicó en Londres Taxidermy: or the art of collecting, preparing and mounting objects of Natural History. En aquellos momentos la naturalista inglesa Sarah Bowdich, autora del libro, se encontraba en París junto a su marido, el también naturalista Edward Thomas Bowdich. Allí permanecieron entre 1820 y 1823, mantuvieron contacto con Alexander von Humboldt, asistieron a las clases de Historia Natural y estudiaron las colecciones de Georges Cuvier, profesor del Museo Nacional de Historia Natural. Fue en aquel periodo cuando Sarah Bowdich conoció las más avanzadas técnicas de montaje de animales que se practicaban en el Museo de París, y también el influyente texto Taxidermie (1803), que Louis Dufresne (1753-1832), director del laboratorio de Taxidermia de la institución, publicó como artículo en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle. De hecho se atribuye a Dufresne tanto la creación de la nueva denominación de Taxidermia como la divulgación de la secreta fórmula del popular jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur. Louis Dufresne comparaba precisamente en Taxidermie la situación del arte de disecar tanto en Francia como en Inglaterra:

El Museo Darder de Banyoles.

Fachada del Museo Darder. En la parte posterior se aprecia la ampliación (1).

Francesc d'Assis Darder Llimona (Barcelona, 1851-1918) cerró en 1915 su Museo Darder, un establecimiento de Veterinaria, Taxidermia y venta, entre otros artículos, de objetos de Historia Natural, emplazado en aquella última etapa en la Gran Vía Diagonal de Barcelona. Todo su contenido, casi 1.600 objetos incluido el mobiliario, lo donó a la ciudad de Banyoles, Girona, que con el legado creó en su honor el Museo Municipal Darder de Historia Natural en un edificio municipal ubicado en el número 2 de la plaza dels Estudis, que antes había albergado un convento, la escuela municipal y correos. Darder, que pasaba estancias en Banyoles, había sido distinguido años antes con el título de hijo adoptivo por su exitosa Fiesta del Pezuna iniciativa cuyo propósito era repoblar el lago. Darder apenas tuvo tiempo de disfrutar de su Museo, fallecería en abril de 1918. 

El Museo de Historia Natural de Viena.

Fachada del Museo de Historia Natural de Viena (1).

El Museo de Historia Natural de Viena (Naturhistorisches Museum Wien) tiene su origen en 1750 cuando el esposo de la emperatriz María Teresa, Francisco I Esteban de Lorena, aficionado a las Ciencias Naturales y consumado coleccionista de monedas y minerales, adquiere la mayor colección de Historia Natural de la época, unos 30.000 objetos, perteneciente al naturalista Johann Ritter von Baillou (1679-1758). Von Baillou ya había sido designado en 1745 director de las colecciones imperiales y tras la compra sería nombrado conservador de las mismas, instaladas en el palacio imperial de Hofburg, que no tardaría en quedarse pequeño. La urbanización de la Ringstrasse emprendida por Francisco José I, conllevó también la construcción de dos nuevos edificios en esa gran avenida destinados a albergar museos, el de Historia Natural y el Museo de Historia del Arte. La imponente nueva sede del Museo de Historia Natural de la Maria-Theresien-Platz (Burgring, 7), de estilo historicista vienés, se inauguró el 10 de agosto de 1889.

Las instrucciones para naturalistas de 1795 de la Massachusetts Historical Society.

La Massachusetts Historical Society, fundada en Boston en 1791, editó en 1795 un volumen en el que, junto a sus estatutos y su régimen de funcionamiento interno, se adjuntaban, entre otros, unos breves apéndices con instrucciones a sus socios naturalistas sobre cómo recolectar y preservar animales, plantas, minerales y fósiles. Aquella publicación se reimprimiría años después, en 1835. Repasemos esos anexos que apenas ocupan ocho páginas.

Índice con el listado de apéndices con instrucciones.

El primer anuncio de un taxidermista publicado en España.

El día 24 de junio de 1777 la Gaceta de Madrid publicaba un anuncio que decía así (1): 
    "Dase noticia como en la calle de Jacometrezo número 7 vive Luis Enequin, quien diseca y embalsama toda suerte de animales preservándolos de corrupción, y polilla, y dándoles bella postura natural: los vende para Gabinetes, como también otras cosas curiosas de historia natural. Es escultor de miniatura en marfil y piedra, y discípulo de la Real Academia de San Fernando." 

El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.


Fachada del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (1).


El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN) tiene su origen en los fondos cedidos a la corona española en 1771 por el comerciante español residente en París Pedro Franco Dávila. Aquella colección, compuesta por una biblioteca y miles de especímenes de minerales, plantas, y animales, además de piedras bezoar, objetos artísticos, medallas y cuadros de célebres pintores, entre otros, dio origen al año siguiente a la creación por el rey Carlos III del Real Gabinete de Historia Natural. El donante, Franco Dávila, sería nombrado director vitalicio con un sueldo anual de 1.000 doblones sencillos. El Gabinete, que se instaló en 1773 en el segundo piso del Palacio de Goyeneche, en el número 13 de la calle de Alcalá, edificio compartido con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, abrió al público en 1776.

El Museo Zoológico de Hamburgo en imágenes.

Las siguientes fotografías del Museo Zoológico de Hamburgo (Zoologisches Museum Hamburg) fueron tomadas en el mes de Agosto de 2014. En ellas aparecen algunas de las piezas más destacadas de la exposición permanente. Si desea conocer la historia del Museo y otros detalles curiosos, remito al lector al artículo El Museo Zoológico de Hamburgo publicado también en Taxidermidades.

El acceso al Museo.

La entrada compartida con el Instituto Zoológico de la Universidad.

El Museo Zoológico de Hamburgo.

El Museo de Historia Natural de Hamburgo fue fundado en mayo de 1843 a partir de la fusión de las colecciones de Historia Natural del Colegio Johanneum (Gelehrtenschule Johanneum), que había sido fundado en 1529 y que disponía de un gabinete de curiosidades iniciado en 1649, y de la Sociedad de Historia Natural de Hamburgo (Naturwissenschaftlichen Vereins Hamburg), fundada en 1837 y que inició su museo dos años después.

El Museo de Historia Natural de Hamburgo en Steintorwall a principios del s. XX (1).