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El "Album di uccelli" de un "taxidermista piamontés".


Representación de una cacatúa (1).
Es una de las joyas de la Biblioteca del Museo Real de Turín. Se trata del Album di uccelli atribuido a un supuesto "taxidermista piamontés" que lo realizaría hacia 1600-1630. El volumen, de un tamaño de 44x65 cm., contiene 16 láminas donde se representan 18 aves, la mayoría locales y alguna exótica. Sobre un dibujo bastante fiel sobre papel de seda de cada una, se adhirieron las plumas originales del pájaro. A diferencia de otras composiciones similares en las que se empleaban además otros elementos originales como piel, patas, etc., como ocurre con su contemporáneo Libro di piume (1618) de Dionisio Minaggio, en esta ocasión las extremidades, el pico y los ojos se pintaron al temple, creando un efecto de cierto realismo sin suponer demasiado grosor. De autor anónimo, el volumen sigue la tradición de los libros de plumas de los siglos XVI y XVII.
 

Sobre preparación de aves por Johann Albrecht Gesner.


Die todten Vögel schon und lange zeit zu erhalten (1753) de Gesner.


El médico y farmacéutico alemán Johann Albrecht Gesner contribuyó con diecisiete artículos a la obra Selecta Physico-Oeconomicaoder Sammlungen von allerhand zur Naturforschung und Haushaltungskunst gehörigen Begebenheiten (1749-1756), una compilación de textos a caballo entre las Ciencias Naturales y la economía doméstica. En el segundo volumen, publicado en 1753, lo hizo con uno titulado Die todten Vögel schon und lange zeit zu erhalten, en español  Para conservar bien y durante tiempo las aves muertas. El texto íntegro es el siguiente:

Imágenes antiguas del Museo de Historia Natural de Lyon.


 
 
El esqueleto fósil del Pleistoceno tardío de un "ciervo con cuernos gigantescos de las turberas de Irlanda" aparece en la postal. Se trata de un Megaloceros giganteus, un alce extinto que vivía en Eurasia, conocido popularmente como alce irlandés puesto que en la isla se hallaron numerosos ejemplares. A su alrededor, pedestales, expositores y vitrinas repletas de especímenes. La tarjeta, sin circular, es el típico recuerdo que comercializa cualquier museo, en este caso el Museo de Ciencias Naturales de Lyon, Francia. Rebusco en internet más postales -las encuentro- e información sobre aquella institución.
 

Artículo de 1917 sobre el nuevo Museo de la Academia de Ciencias de California.


El artículo de Samuel Hubbard en Scientific American.


La Academia de Ciencias Naturales de California fundada en 1853 en San Francisco se redenominaría quince años después Academia de Ciencias de California. Su primer museo se inauguró en 1874 en el cruce de las calles California y Dupont. En 1891 se mudó a un edificio más grande en Market Street que quedaría arrasado por el terremoto de 1906. Diez años después, en septiembre de 1916, se inauguraría en Golden Gate Park el nuevo Pabellón de Aves y Mamíferos de Norteamérica, al que la revista Scientific American dedicó la doble página central de su número de 10 de febrero de 1917.
 
Firmado por Samuel Hubbard (1), titulado Where Science Joins Hands with Art, y subtitulado The Modern Taxidermy as Revealed in San Francisco's Great New Museum, en español Donde la ciencia se une al arte. La taxidermia moderna revelada en el nuevo gran museo de San Francisco, el texto está ilustrado con siete fotografías de dioramas que reproducen algunos de los montajes taxidérmicos que representan localizaciones del estado de California: un grupo de focas en las rocas de Pebble Beach, otro de leones marinos en la Isla de Santa Cruz, un grupo de aves marinas en acantilados de los Farallones, otro de aves del Valle de San Joaquín, un grupo de ciervos en el Valle de California, una escena invernal con ciervos mulo, y un grupo de muflones de las Rocosas. El resto de instalaciones que completaban el nuevo pabellón, hasta quince, eran una escena estival con ciervos de cola negra, otra otoñal con antílopes americanos, un grupo de leones marinos en el roquedal Año Nuevo, un grupo de aves del desierto, además de grupos más reducidos como las guaridas de un puma, la de un oso negro, la de coyotes o la de mapaches.
 

La semilla que viajó en el interior de un pájaro disecado.


Conyza canadensis (1).
Sus nombres comunes en español son, entre otros, zarramaga, hierba carnicera, erígero del Canadá, o simplemente coniza o erígero. Su nombre científico Conyza canadensis, anteriormente Erigeron canadensis. Es fácilmente reconocible puesto que es muy común. Todos la hemos visto y la reconocemos al instante, por ejemplo observando la imagen de la derecha.

Se trata de una planta herbácea de ciclo anual que alcanza el metro de altura, de tallo erguido, ramificado, con hojas lanceoladas lineales alternas, cuyas flores se producen en inflorescencias con varias arracimadas libremente en cada tallo. Posee ciertas propiedades medicinales. Es astringente y antidiarreica, diurética, empleada en caso de cistitis y como anticatarral.
 

Frank Blake Webster, taxidermista y comerciante de Historia Natural.


El primero de los edificios de Webster en Hyde Park (1).


Frank Blake Webster nació el 16 de junio de 1850 en Pawtucket, Rhode Island, Estados Unidos. En 1867, tras graduarse en la Academia Militar de Highland en Worcester, Massachusetts, trabajó como administrativo en una empresa mercantil mientras que por las tardes aprendía Taxidermia, estudiaba ornitología y recogía especímenes. El propio Webster se refiere a aquella época en el número de noviembre de 1890 en la revista Ornithologist and Oölogist, escribiendo en tercera persona:

La contribución de Claude-Nicolas Le Cat sobre la conservación en alcohol.


Las figuras 1 y 2 representan el tarro propuesto por Le Cat.


Una pequeña contribución más con el objeto de conservar especímenes. En esta ocasión fue el cirujano francés Claude-Nicolas le Cat quien remitió en 1748 a la Royal Society de Londres una comunicación en la que exponía una mejora en el cierre de los frascos de vidrio destinados a contener muestras anatómicas y también objetos de Historia Natural, con el propósito de evitar la evaporación del alcohol. Su escrito, traducido por el médico inglés, miembro asimismo de la Sociedad, Thomas Stack, se público en marzo de 1749 en Philosophical Transactions. Acompañado de la ilustración superior, el texto completo es el siguiente:
 

La compilación de bibliografía taxidérmica de Georg Rudolf Böhmer.


Conservatio Corporum Naturalium.
Otro listado de bibliografía de época, en esta ocasión de 1785. En el primer volumen de su Bibliotheca scriptorum historiae naturalis oeconomiae aliarumque artium ac scientiarum ad illam pertinentium realis systematica, en español Manual sistemático-literario de historia natural, economía y otras ciencias y artes afines, el botánico polaco-alemán y profesor de la Universidad de Wittemberg Georg Rudolf Böhmer incluyó nueve páginas con obras relacionadas de uno u otro modo con la conservación y preparación de animales. La obra completa abarca cinco tomos editados entre 1785 y 1789 y conforma uno de los más completos listados bibliográficos de su tiempo sobre Historia Natural.

En el apartado Conservatio corporum naturalium, donde se recoge la compilación taxidérmica (1), exhaustiva aunque incompleta, entre las obras citadas  hallamos abundantes títulos de autores ampliamente conocidos por los historiadores de este arte. En algunos casos se incluyen traducciones o adaptaciones a otros idiomas. Recordando su límite temporal, nos encontramos a finales del siglo XVIII, en la relación se encuentran la Mémoire instructif (1758) de François-Étienne Turgot; The Naturalist's and Traveller’s Companion (1772) de John Coakley Lettsom; la Mémoire y alguna de las cartas de Pierre Jean-Claude Mauduyt publicadas en 1773 y 1774 en el Journal de Physique del abad Rozier; el artículo de Lewis Nicola An Easy method of preserving subjects in spirits publicado en el primer volumen de Transactions of the  America Philosophical Society (1769-1771); la versión inglesa de Differents moyens d'empêcher de se corrompre les oiseaux morts  (1747) de René Antoine Ferchault de Réaumur; las cuatro cartas de Samuel Kuckahn (2) y la de Thomas Davies sobre conservación de aves, publicadas todas en 1770 en Philosophical Transactions; A Method of preparing Specimens of Fish, by drying their Skins de Johan Frederik Gronovius publicado en 1742 asimismo en Philosophical Transactions; o Sur les moyens de conserver espèces d'Insectes et de Poissons dans les Cabinets d'Histoire Naturelle (1774) de Charles Bonnet, memoria publicada en el Journal de Physique.
 

Llamamiento de los Museos de Historia Natural.


Hace algunos días apareció publicado en la revista Science el artículo A global approach for natural history museum collections, en español Un enfoque global para las colecciones de los museos de historia natural, un texto promovido por Kirk R. Johnson, paleontólogo y director del Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian de Washington, Ian F. P. Owens, del Laboratorio de Ornitología de la Universidad Cornell de Ithaca, Nueva York, que ha contado con la aprobación de Global Collection Group, un grupo de formado por los mayores 73 museos de Historia Natural de 28 paises que suman una colección de 1.147.934.687 especímenes.
 

Pasillo del almacén de la colección de insectos del Museo Smithsonian de Washington (1).

El "Licor balsámico" como conservante, contribución anónima de 1756.


Vor Verwahrung der Vögel (1756).
En las páginas 92 a 95 del volumen 16, primera parte, del Hamburgisches Magazin (1), publicado en 1756, hallamos una contribución anónima titulada Von Verwahrung der Vögel und Thiere mit einem sonderlichen balsamischen Geiste, en español Conservación de aves y animales con un licor balsámico especial. El artículo detalla la experiencia de preservación de animales del autor con un licor balsámico de su creación, y cita además a Réaumur, considerado como uno de los precursores de la Taxidermia. El texto completo es el siguiente:

   "Conservación de aves y animales con un licor balsámico especial.
 
    Se menciona en los populares Physikalische Belustigungen (2) en las páginas 76 y 77, en la primera parte del primer volumen, una sugerencia para coleccionar y preservar pájaros, con agua húngara (3) o cal o tabaco, y tiene al señor Réaumur de París como hábil autor. Como mi intención es la de referirme en estas sugerencias a otro espíritu balsámico, no me detendré en su descripción, que seguidamente expongo, y comentaré además los intentos que he hecho con él. Es lo que sigue:
 

Las "Breves Instrucciones" de conservación de James Petiver.


La primera página de Breves Instrucciones (1).

En 1698 el boticario y naturalista inglés James Petiver, miembro de la Royal Society, publicó un impreso de cuatro páginas con Breves Instrucciones acerca de la conservación de animales y plantas, un folleto que envió a sus correspondientes como apéndice de Museo Petiveriani, Centuria Secunda et Tertia, la segunda entrega del inventario de su colección. Petiver había editado con anterioridad, en 1696, el folleto Museo Petiveriani, Centuria Prima, Rariora Naturae, un primer catálogo con el listado del primer centenar de especímenes de su museo. El texto íntegro de aquellas recomendaciones es el siguiente:
 

"Das Ausstopfen und Skelettisieren von Säugertieren und Vögeln" de A. y G. Ortleb


Primera lámina y portada de Ausstopfen und Skelettisieren.


Este pequeño manual alemán de iniciación, Das Ausstopfen und Skelettisieren von Säugertieren und Vögeln, en español Disecado y montaje de esqueletos de mamíferos y aves, de tapa dura y letra gótica, tamaño octavo menor, de sesenta y cuatro páginas y cuatro láminas con grabados, obra de Alexander y Gustav Ortleb se publicó en Berlín hacia 1885. De sus autores, hermanos o acaso padre e hijo, desconocemos detalles, aunque debieron tratarse de publicistas profesionales, puesto que escribieron decenas de compilaciones sobre las más dispares materias. Este tratado forma parte de una colección de veinticuatro, todos de los Ortleb, titulada Der emsige Naturforscher und Sammler, El naturalista y coleccionista ocupado, que abarca temática tan variada como la astronomía, el coleccionismo botánico, de minerales o de antigüedades, la cría del canario o de otras aves en casa, por poner algunos ejemplos.

El Museo de Historia Natural de Venecia.


La fachada del Museo desde el Gran Canal (1).


El Museo de Historia Natural de Venecia tiene su origen en la cesión de sus colecciones y el edificio que las contenían que el patricio local Teodoro Correr legó a la ciudad con la condición de que se convirtiera en museo público y los fondos se mantuvieran y aumentaran. Correr, que a su fallecimiento en 1830 dejó también una importante dotación económica para ello, había acumulado además de objetos de historia natural, libros, manuscritos, grabados, pinturas, antigüedades, armas, numismática y filatelia, mientras vivió permitió a escritores y académicos el acceso a Ca' Correr, palacio ubicado en la plaza de San Marcos.

"Fregilupus", grabado publicado en "Illustrirte Zeitung" en 1889


Fregilupus, un ave extinta de la isla de Reunión.


El grabado sin firma está finamente tallado, su leyenda enuncia Fregilupus, ein ausgestorbener Vogel von der Insel Réunion, en español Fregilupus, un ave extinta de la isla de Reunión, y se publicó en 1889 en el semanario Illustrirte Zeitung (1), editado en Leipzig. La imagen representa al ave disecada "a partir de una fotografía". No podía ser de otra forma puesto que el estornino crestado de Reunión (Fregilipus varius), un pájaro de unos 30 centímetros, blanco y grisáceo, con picos y patas amarillentos y cresta eréctil curvada hacia delante, se cree que se extinguió hacia 1860.

El naturalista y taxidermista Charles J. Maynard. Su manual de Taxidermia.

Charles Johnson Maynard (1).
Charles Johnson Maynard nació en Newton, Massachusetts, Estados Unidos, el 6 de mayo de 1845. A los dieciséis años abandonó la escuela para ayudar en la granja familiar. Su temprano interés por la Historia Natural y la recolección y conservación de especímenes lo condujo al aprendizaje de la Taxidermia y muy pronto a la creación en 1865, con tan sólo veinte años, de la empresa C. J. Maynard & Co, domiciliada en Boston y dedicada a suministrar útiles, material y ejemplares a taxidermistas y naturalistas. Entre sus primeros clientes contó con, entre otros, Edward August Samuels, conservador del Gabinete Estatal para la Commonwealth; Joel Asaph Allen, conservador entonces del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard y años más tarde conservador de mamíferos y aves en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York; y William Brewster, conservador asimismo del Museo de Harvard. Uno de sus primeros encargos consistió en reunir una extensa colección de aves para la Sociedad de Historia Natural de Boston.

John Edmonstone, el esclavo que enseñó Taxidermia a Charles Darwin.


John Edmonstone enseñando Taxidermia a Charles Darwin (1).


El excéntrico Charles Waterton (1782-1835) rememorando los primeros días de su tercer viaje en 1820 a la Guayana Británica escribió en su libro Wanderings in South America, the North-West of the United States, and the Antilles (1825): 
   "Tras permanecer algunos días en la ciudad, subí a mi antigua morada junto al arroyo en la residencia de Demerara, de mi digno amigo el señor Edmonstone, en el arroyo Mibiri. 
   La casa había sido abandonada hacía algunos años. (...) Contraté algunos negros de un leñador de otro arroyo para reparar el tejado, y luego la casa o lo que quedaba de ella, convirtiéndola en cuartel general de historia natural. (...). 
   Fue en aquella colina (2) cuando en el pasado intenté enseñarle a John, el esclavo negro de mi amigo el señor Edmonstone, la forma correcta de montar pájaros. Pero John era poco hábil y requería abundantes tiempo y paciencia para enseñarle cualquier cosa. Algunos años más tarde, su patrón lo llevó a Escocia donde, una vez libre, John lo dejó, consiguió empleo en Glasgow, y más tarde en el Museo de Edimburgo. El señor Robert Edmonstone, sobrino del anterior, disponía de un mulato capaz de aprender cualquier cosa. Me pidió que le enseñara el arte. Lo hice, era dócil y resuelto, y estuvo conmigo todo el tiempo en el bosque. Lo dejé allí para que siguiera este nuevo arte de conservar aves y lo enseñara a los demás." 

"Taxidermie" en el "Dictionnaire de la Conversation et de la Lecture" (1839).



En 1839, en pleno auge de la Taxidermia sobre todo en Francia, el Dictionnaire de la Conversation et de la Lecture incluía la siguiente descripción, algo alambicada y aderezada con alguna referencia histórica:
"TAXIDERMIA (de taxis, preparación; derma, piel). La introducción de la clasificación natural en la zoología ha hecho indispensable la formación de vastas colecciones de historia natural, que tienden cada día a completarse; y estas a su vez, han precisado la creación de un nuevo arte, la taxidermia, cuya finalidad es la de preparar las especies animales de manera que conserven todos los caracteres genéricos y específicos, y sustraerlas, a ser posible, de la influencia de los diversos tipos de destrucción. Y, como los caracteres genéricos y específicos de los animales se traducen en modificaciones del aparato pasivo de la locomoción (el esqueleto óseo) y del aparato tegumentario (lo relacionado con la piel), es sobre todo a la preparación y conservación del esqueleto y la piel de los animales a lo que la taxidermia se aplica. En consecuencia, la taxidermia puede dividirse en dos ramas: 1ª el arte de preparar y consrvar el sistema óseo de los animales, manteniendo entre las diferentes partes del sistema las relaciones de posición que tenía el animal vivo; 2ª el arte de preparar y conservar la envoltura tegumentaria, dando a esta envoltura la forma que presentaba con el animal en vida. Es sobre todo a esta segunda rama a la que se reserva la denominación de taxidermia.

"Naturalezas recreadas". Catálogo de la exposición de homenaje a los Benedito.

Cubierta del catálogo (1).
Hasta junio de 2020 se podrá visitar en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN) la exposición Naturalezas recreadas. La obra taxidérmica de los hermanos Benedito, de homenaje a José María y Luis Benedito Vives, destacados taxidermistas que ejercieron en el Museo.

Con dicho motivo se ha editado el catálogo de la misma, libro cuidadosamente editado, de 190 páginas, coordinado por Cristina Cánovas Fernández, vicedirectora de Exposiciones del MNCN. Acompañado de ilustraciones en color, el volumen aborda el papel de la Taxidermia, su contribución a la Ciencia, el papel de las colecciones zoológicas taxidermizadas en la historia del Museo, detalles biográficos de los Benedito, su legado, y el acercamiento a algunas de sus obras que permanecen expuestas.

"Il naturalista preparatore" de Raffaello Gestro.

Cubierta del libro.
El naturalista genovés Raffaello Gestro publicó en 1883 Il naturalista preparatore (imbalsamatore-tassidermista), un tratado taxidérmico muy elemental dirigido a profanos con ganas de iniciarse. El libro se incluyó en Manuali Hoepli, una colección enciclopédica de libritos (15x11 cm.) cuyo propósito era "difundir de una manera sencilla pero exhaustiva las letras, las ciencias, las artes y la industria" (1). El texto no tenía muchas pretensiones y además Gestro era un especialista en coleópteros, lo que explica los déficits de este manual. A pesar de ello algunos autores citaron la obra, como por ejemplo Areny-Plandolit (1909) o Browne (1896). El volumen se reeditaría regularmente sin grandes cambios hasta 1926 (2).  El ejemplar de que dispongo se trata de la quinta edición, publicada en 1915, de 214 páginas y 52 ilustraciones insertadas entre el texto, que se presentaba como revisada y aumentada. Por aquella fecha Gestro cumplía dos años como director del Museo Cívico de Génova.

El Museo Nacional de Historia Natural de Santiago de Chile.

Fachada del MNHN de Chile (1).


En 1813 se acordó la creación de un museo de Historia Natural en la Real Universidad de San Felipe, que tres décadas y media más tarde se convertiría en la Universidad de Chile, pero no fue hasta 1822 cuando Bernardo O'Higgins, Director Supremo (2) del país, nombra por adelantado al militar y aventurero francés Jean Joseph Dauxion Lavaysse director de la institución y le encarga su fundación; pero este moriría en 1829 sin cumplir lo convenido. Otro francés, el naturalista Claude Gay, que había llegado a Chile para ejercer como profesor en un colegio, sería quien en 1830 recibiría de nuevo la encomienda de crearlo. Gay viajó por el pais recogiendo tanto objetos de Historia Natural como de Paleontología y Prehistoria. La primera sala del primer museo nacional del joven país abrió en 1838 en una dependencia de la Biblioteca Nacional, en la calle Catedral de Santiago, próxima al Congreso Nacional. En 1853 se ampliaría a una segunda sala.