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| El Museo a principios del siglo XX. |
En 1885 concluyó en Berlín la Conferencia en la que las potencias colonizadoras solventaron sus diferencias en el reparto del continente africano, y se le concedió al rey Leopoldo II, no a Bélgica, la posesión del que se denominó Estado Libre del Congo. La explotación económica de su dominio privado convirtió a Leopoldo II en multimillonario, y la población congoleña, que trabajó en régimen de esclavitud, se redujo a la mitad, diez millones de personas. Se secuestraban hombres, mujeres y niños, y si un esclavo se negaba a recolectar caucho, la materia prima indispensable para la fabricación de neumáticos en la incipiente industria del automóvil, se mataba a su esposa.

