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Preparación de señuelos para cetrería en "De arte venandi cum avibus".


Federico II de Hohenstaufen (1).
Se desconoce el origen exacto de la práctica de la cetrería, que aparece citada en antiguos textos chinos, plasmada en una moneda y cerámicas íberas, y que se popularizó en toda Europa durante la Edad Media. El empleo de señuelos para el adiestramiento de rapaces se remonta a los inicios de esta práctica, y a él se alude en Kitab dawarir at-tayr (El libro de las aves de presa, s. VIII), el primer tratado de este tipo de caza conocido, obra de Al-Gitrif ibn Qudama al-Gassani. El proceso de fabricación de dichos señuelos, confeccionados con partes o pieles de otras aves o mamíferos, preservadas de alguna forma, aparece descrito en uno de los tratados más influyentes, De arte venandi cum avibus (Sobre el arte de cazar con aves), de entre 1241 y 1248, manuscrito encargado por Federico II de Hohenstaufen, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, con anotaciones de su hijo Manfredo, que más tarde sería rey de Sicilia. La obra se basa en parte en el Liber Moaminus, tratado árabe de origen desconocido, que Teodoro de Antioquía tradujo al latín por orden del emperador.
 

Sobre preparación de aves por Johann Albrecht Gesner.


Die todten Vögel schon und lange zeit zu erhalten (1753) de Gesner.


El médico y farmacéutico alemán Johann Albrecht Gesner contribuyó con diecisiete artículos a la obra Selecta Physico-Oeconomicaoder Sammlungen von allerhand zur Naturforschung und Haushaltungskunst gehörigen Begebenheiten (1749-1756), una compilación de textos a caballo entre las Ciencias Naturales y la economía doméstica. En el segundo volumen, publicado en 1753, lo hizo con uno titulado Die todten Vögel schon und lange zeit zu erhalten, en español  Para conservar bien y durante tiempo las aves muertas. El texto íntegro es el siguiente:

Paul Louis Steenhuizen, taxidermista del Artis de Ámsterdam.


Paul Louis Steenhuizen (1).


Sin duda es un posado. Lo que más me llamó la atención de la fotografía fueron los lustrosos zapatos de paseo. Nuestro personaje, perfectamente peinado, viste una impecable bata bajo la que asoma una camisa blanca de cuello club collar, corbata y jersey, y unos pantalones de lana; ropa de vestir, no de trabajo. Su mirada se alza por encima de la supuesta acción que realiza con las manos. Se supone que está ajustando el relleno de la escultura de un chimpancé, puesto que sujeta un cuchillo con la mano diestra y papel de lija con la izquierda. El relleno es turba desecada, que complementa y da forma a una estructura confeccionada a partir de perfiles de tablero de madera. La figura del simio reposa sobre una cajonera a modo de banqueta, junto a dos galgas. El suelo está impoluto, evidentemente el taxidermista no ha realizado ninguna acción, no ha lijado ni recortado la turba sobrante, lo básico de la escultura del animal estaba ya terminado, y tampoco hay piel alguna que comprobar sobre el maniquí. En realidad, sin pretenderlo el fotógrafo, son dos los sujetos quienes protagonzan la imagen, el disecador y el chimpancé, ambos sentados uno frente al otro.

Christiaan Eykman. Su manual de Taxidermia.


Christiaan Eykman preparando un ánade (1).



Christiaan Eykman (2) nació en Leiden, Países Bajos, el 9 de junio de 1882. Estudió bachillerato en Ámsterdam, Veterinaria en Utrech, y se doctoró en 1916 en la Universidad de Berna. A partir de 1907 ejerció como veterinario en IJsselstein, en 1912 fue nombrado subdirector del matadero de Nimega, y a partir de 1915 director del matadero de Dordrecht, cargo que ocupó hasta su jubilación en 1947. Naturalista aficionado, fue cofundador en 1901 de la Sociedad Ornitológica Holandesa (Nederlandsche Ornithologische Verenigin) y socio desde su fundación en 1911 del Club de Ornitólogos Holandeses, donde llegó a ejercer como secretario y nombrado finalmente Miembro Honorario. Autor de numerosos artículos científicos, publicó tres libros: De Nederlandsche Vogels (3 vols., 1936-1949) y De Nederlandsche Zoogdieren (1937), ambas guías de campo de identificación de las aves y mamíferos de los Países Bajos, y Taxidermie ten behoeve van wetenschappelijke Natuur-Historische Collecties (1944), en español Taxidermia para colecciones científicas de Historia Natural. Eykman falleció en Oosterbeek el 14 de agosto de 1965.
 

La triste historia de Julia Pastrana.


Cuerpo disecado de Julia Pastrana (1).


Se cree que Julia Pastrana, nativa mexicana de étnia ocoroni, perteneciente al grupo de los cahítas, un pueblo que habitaba en el estado de Sinaloa, nació hacia 1834. Padecía hipertricosis congénita, enfermedad conocida como síndrome del hombre lobo, y prognatismo con hiperglasia gingival. Su deformidad facial y su cuerpo con exceso de vello le conferían un aspecto simiesco. Se conoce que hasta abril de 1854 trabajó como sirvienta en Culiacán, en casa de Pedro Sánchez, quien lustros antes había ostentado el cargo de gobernador del Estado de Sinaloa.
 

Imágenes antiguas del Museo de Historia Natural de Lyon.


 
 
El esqueleto fósil del Pleistoceno tardío de un "ciervo con cuernos gigantescos de las turberas de Irlanda" aparece en la postal. Se trata de un Megaloceros giganteus, un alce extinto que vivía en Eurasia, conocido popularmente como alce irlandés puesto que en la isla se hallaron numerosos ejemplares. A su alrededor, pedestales, expositores y vitrinas repletas de especímenes. La tarjeta, sin circular, es el típico recuerdo que comercializa cualquier museo, en este caso el Museo de Ciencias Naturales de Lyon, Francia. Rebusco en internet más postales -las encuentro- e información sobre aquella institución.
 

La historia con final triste de Angelo Soliman.


Angelo Soliman (1).
Su nombre original era Mmadi Make, probablemente pertenecía al pueblo kanuri, establecido en el entonces reino de Bornu, en el noreste de la actual Nigeria, junto al lago Chad. De niño fue hecho esclavo, vendido y trasladado a Sicilia. En aquella época la ciudad era un puerto de entrada de los esclavos a Europa. En 1731, con tan solo alrededor de diez años pasó al servicio de una noble de Mesina, Sicilia, que se encargaría de su educación. Fue bautizado un 11 de septiembre, fecha que elegiría para su cumpleaños, adoptando el nombre de Angelo por afecto a Angelina, una de las sirvientas, y el apellido Soliman. Se especula con que quizá sirvió en casa de los condes de Solima, Mesina, adoptando el apellido de la familia, y que más tarde derivó en Soliman. El joven aprendió alemán, inglés, latín, checo, francés e italiano, idiomas que hablaba con fluidez. Excelente jugador de ajedrez, se cuenta que tenía también talento para las matemáticas.
 
Tras varias peticiones, fue presentado al príncipe Johann Georg Christian, príncipe de Lobkowitz, entonces gobernador de la isla de Sicilia, en aquella época en poder de los Habsburgo, que hacia 1735 lo tomó como ayudante de cámara en su finca rural de Bohemia y como soldado acompañándole en sus campañas militares por Europa. Se cuenta que Soliman inclusó salvó la vida del príncipe, lo que le permitió mejorar su posición. Su llegada a Viena se produce hacia 1754.
 

"La taxidermie moderne", de Henry Larsen.


Cubierta del libro.
Nos encontramos ante un tratado sencillo. Escrito por Henry Larsen, un buen taxidermista de museo, La taxidermie moderne (1945), con 142 páginas más 47 láminas con 96 fotografías, tamaño cuarto, es efectivamente un manual alcanzable para principiantes que aborda además métodos taxidérmicos avanzados. El ejemplar que consulto está firmado por el autor.
 
El libro comienza con algunas Notas históricas que consisten únicamente en citas de Méthode de préparer et conserver les animaux (1801) de Pierre-François Nicolas que justificarían el servicio que la Taxidermia presta al conocimiento de la Historia Natural. En esos pasajes aparecen nombres conocidos como Réaumur, Mauduyt, Manesse, Daudin y Kuckahn, algunos de los personajes del siglo XVIII que contribuyeron al avance del arte.
 

Artículo de 1917 sobre el nuevo Museo de la Academia de Ciencias de California.


El artículo de Samuel Hubbard en Scientific American.


La Academia de Ciencias Naturales de California fundada en 1853 en San Francisco se redenominaría quince años después Academia de Ciencias de California. Su primer museo se inauguró en 1874 en el cruce de las calles California y Dupont. En 1891 se mudó a un edificio más grande en Market Street que quedaría arrasado por el terremoto de 1906. Diez años después, en septiembre de 1916, se inauguraría en Golden Gate Park el nuevo Pabellón de Aves y Mamíferos de Norteamérica, al que la revista Scientific American dedicó la doble página central de su número de 10 de febrero de 1917.
 
Firmado por Samuel Hubbard (1), titulado Where Science Joins Hands with Art, y subtitulado The Modern Taxidermy as Revealed in San Francisco's Great New Museum, en español Donde la ciencia se une al arte. La taxidermia moderna revelada en el nuevo gran museo de San Francisco, el texto está ilustrado con siete fotografías de dioramas que reproducen algunos de los montajes taxidérmicos que representan localizaciones del estado de California: un grupo de focas en las rocas de Pebble Beach, otro de leones marinos en la Isla de Santa Cruz, un grupo de aves marinas en acantilados de los Farallones, otro de aves del Valle de San Joaquín, un grupo de ciervos en el Valle de California, una escena invernal con ciervos mulo, y un grupo de muflones de las Rocosas. El resto de instalaciones que completaban el nuevo pabellón, hasta quince, eran una escena estival con ciervos de cola negra, otra otoñal con antílopes americanos, un grupo de leones marinos en el roquedal Año Nuevo, un grupo de aves del desierto, además de grupos más reducidos como las guaridas de un puma, la de un oso negro, la de coyotes o la de mapaches.
 

Correspondencia de Ter Meer a Ignacio Bolívar, director del Museo de Madrid.


La carta, escrita en francés y dirigida al "señor director del Museo de Historia Natural de Madrid", está fechada en Leiden, Países Bajos, el 22 de abril de 1895: 

La fotografía que adjuntó Ter Meer a su carta (1).
   "Señor,
   Puesto que uno aspira hace ya tiempo en perfeccionar el arte de montar los animales y que los museos aprecian disponer de ejemplares bien montados en las colecciones, tengo el honor de comunicarle que acabo de lograr componer una masa petrificable, con la que puedo modelar los animales con los detalles más delicados de la musculatura.
   No es preciso recalcar que esta operación es de gran interés para la taxidermia.
   Es algo que no se puede alcanzar jamás montando los animales con heno, de paja, etc. Saber hacer un cuerpo compacto sobre el cual se colocan todas las formas originales, se consigue con esta invención.
   Adjunto una fotografía (1) de un joven orangután hembra montado por mí, representando la forma modelada sobre la cual la piel todavía no se colocado.
   En el Museo de historia natural de Leiden hay un grupo de búfalos (macho, hembra y joven) trabajados con este novedoso método.
   Si mi trabajo le interesa y estuviera interesado en enviarme objetos para montar para su museo me sería agradable corresponderle.
   Agradezca señor los humildes respetos de su servidor
                                                       H. H. ter Meer júnior.
                                       Preparador en el Museo de Historia Natural de Leiden."
 

"Prepareren", manual neerlandés de Kroon y Van Nes.


Prepareren de Kroon y Van Nes (1936).
El tratado neerlandés Prepareren. Eenvoudige methoden voor het prepareren van allerlei dieren en planten (1936), en español Preparar. Métodos sencillos para preparar todo tipo de animales y plantas, es un sencillo y poco ambicioso manual, cuyos autores, J. U. A. Kroon y Johannes Gerardus Theodorus van Nes, proclaman en el prefacio su creencia de que será de gran utilidad para los amantes de la naturaleza, pero que sin embargo no es su intención fomentar la fiebre del coleccionismo, "al contrario, deploramos profundamente el desarraigo indiscriminado de plantas por parte de los botánicos, el robo de huevos de los nidos de las aves, la matanza sin sentido de aves, mamíferos, insectos, etc.", y prosiguen, "por ello hemos elaborado este folleto únicamente para aquellos que necesitan una o varias colecciones para cualquier propósito, por ejemplo, estudio, educación, incluso como pasatiempo". Añadiendo al final que sólo se recolectarán los ejemplares necesarios, los huevos y nidos abandonados, animales hallados muertos. El libro cuenta 68 páginas y 26 ilustraciones, y sus dieciocho capítulos listados en el índice nos revelan que el contenido de cada uno es sucinto. A modo de ejemplo, los dedicados a la preparación de mamíferos y aves  ocupan seis y siete páginas respectivamente. Le damos la razón a los autores, que lo tildan de folleto.
 

"Mungo", elefante montado por William T. Hornaday.


Mungo en su vitrina del Museo Nacional de Historia Natural de Washington hacia 1885 (1).


William Temple Hornaday, cofundador de la Sociedad de Taxidermistas Americanos, ingresó el 16 de marzo de 1882 en el Museo Nacional de Historia Natural de  Washington como taxidermista jefe. Apenas tres semanas después afrontó un inesperado encargo, preparar el elefante Mungo. Un ejemplar macho no muy grande de unos seis años, 455 kilos de peso y una altura de poco más de metro y medio. El animal formaba parte de la Ménagerie del Circo Forepaugh, con base en Filadelfia, que tras haber sido expuesto entre el 6 y el 8 de abril en Washington, había fallecido a causa de una neumonía y, se dice, de unos cacahuetes mal horneados. Su propietario, Adam Forepaugh lo donó al Smithsonian, que encargó al recién llegado el trabajo de montaje. Hornaday tenía experiencia, durante casi siete años había trabajado en el Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, el mayor proveedor de objetos de Historia Natural y Taxidermia de los incipientes museos estadounidenses, unas instituciones que precisamente por aquella época comenzaron a incorporar taxidermistas a sus plantillas.
 

Postales de dioramas del Museu de Catalunya de la década de 1920.


Zampullines.


El actual Museo de Ciencias Naturales de Barcelona tiene sus orígenes en el Museo Martorell, ubicado en el Parque de la Ciudadela, fundado en 1882 a partir la donación de las colecciones de Francesc Martorell Peña. En 1920 las colecciones zoológicas se trasladan al vecino Castillo de los Tres Dragones, un edificio construido con motivo de la Exposición Universal de Barcelona de 1888. El Museo de Ciencias Naturales pasa entonces a tener dos sedes, el Museo Martorell, que alberga las colección geológica, y el Museo de Cataluña, que contiene la zoológica. La denominación Museo de Cataluña se mantendría durante una década, hasta que pasa a llamarse Museo de Zoología. Ambas sedes seguirían como Museo de Ciencias Naturales hasta el año 2010, cuando colecciones y exposición permanente se trasladan al Edificio Fórum.
 

La utilidad de la Taxidermia, según el filósofo Julien Offray de La Mettrie.


La sorpresa es notable. ¿Instrucciones taxidérmicas en una obra filosófico-médica? Conozcamos primero el contexto. El libro Ouvrage de Pénélope, ou Machiavel en médecine (1748), Obra de Penélope, o Maquiavelo en medicina, del filósofo francés Julien Offray de La Mettrie, es una crítica satírica de la medicina ineficaz practicada por sus colegas médicos, como también de las artimañas empleadas para venderla a enfermos y moribundos. El autor, que a causa de sus investigaciones tuvo que exiliarse, ataca el maquiavelismo médico, su corporativismo y su código de conducta profesional, y a la Facultad de Medicina de París que determinaba qué áreas de investigación eran las apropiadas para formar un médico exitoso, en detrimento de otras, como la fisiología y la aceptación de nuevos descubrimientos.

Ouvrage de Pénelope de La Mettrie (1).
La obra se publicó en tres tomos, dos datan de 1748 y el tercero de 1750. En el primero, La Mettrie titula la primera parte De la inutilidad de la Medicina y los capítulos abordan la inutilidad de varias parcelas relacionadas como la anatomía, la botánica, la química, la física, o la cirugía, mientras que en la segunda parte titulada De la utilidad de los conocimientos ajenos a la medicina, por el contrario se aborda la utilidad de disciplinas tales como la literatura, la ictiología, la anfibiología, la ornitología, la tetrapodología
(2), la música o la geometría. ¿Por qué esas cuatro disciplinas relacionadas con la Zoología? Probablemente por su concepción naturalista. En el segundo volumen el autor trata sobre la Política de los médicos, la relación entre ellos, con los enfermos, en relación con la religión o la medicina descrita como una comedia; y ofrece su "anti maquiavelismo", su alternativa positiva de una medicina al servicio de los ciudadanos. En el tercer volumen La Mettrie describe las cualidades que creía debían poseer los médicos, la utilidad de los conocimientos ajenos a la medicina (lógica, retórica, escultura, pintura, también danza, cocina, etc.), razona el porqué de su obra, y termina respondiendo a un libelo.
 

El intrigante disecador del Real Gabinete Pascal Moineau.


No exageramos si consideramos que Pascal Moineau, disecador que fue del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid entre 1800 y 1808 y entre 1825 y 1833, debió de suponer una pesadilla para los gestores del que a partir de 1815 pasaría a denominarse Real Museo de Ciencias Naturales, actual Museo Nacional de Ciencias Naturales. En la historia del Museo el paso de este taxidermista, personaje ambicioso, intrigante, mezquino, saqueador, rebelde, ingrato, inconformista, aprovechado, oportunista, y que contó sin duda con influyentes benefactores, siempre se ha descrito como un episodio oscuro de la institución. Su incorporación, su escasa producción, su colaboración en el saqueo del Museo durante la ocupación francesa, su huída a Francia, su reingreso como responsable de la Escuela de Taxidermia, su escaso éxito como enseñante, su aspiración a ser designado Jefe del Laboratorio de Taxidermia, sus continuas reivindicaciones, su nombramiento como Disecador de Cámara del Rey, su constante enfrentamiento con la Junta gestora, su inquina hacia algún profesor; he creído que valía la pena profundizar en el conocimiento de su paso por el establecimiento, lidiar con fechas y detalles, aún cuando ello supusiera extenderme bastante más de lo acostumbrado. Comenzamos.
 

 
Se desconoce su fecha de nacimiento, aunque sabemos que nació en Montauban, ciudad del sur de Francia a unos 50 kilómetros al norte de Toulouse. El primer rastro que disponemos de su presencia en España lo hallamos en la sección Noticias sueltas del Diario de Madrid del 25 de julio de 1797:
   "Se halla en esta Corte un mozo de nación francés, llamado Pascual, que posee el secreto de imitar perfectamente y a lo natural el bronce antiguo y moderno encima de cualquier figura de yeso, madera, y todos metales; diseca con la misma perfección toda clase de pájaros, y tiene el secreto de conservarlos sin que se apolillen: las personas que deseen ver sus obras o emplearle en estos trabajos, los que hará con toda equidad, acudirán a la calle Sta. Maria del Arco (1), frente al Cuartel de Walones, número 15."

Carta de Ter Meer a Benedito. Efectos de una crisis económica.


Como hemos tenido ocasión de comprobar con frecuencia aquí en Taxidermidades al abordar biografías de taxidermistas, los hemos conocido exitosos económicamente, pocos;  privados, con su fase ascendente incluidos traslados a locales más amplios y céntricos, y descendente, replegándose; a tiempo parcial, compatibilizando su afición con otros trabajos; de museo, con sueldos de funcionario; o pluriempleados, en nómina de un museo y a la vez con taller propio. Entre estos últimos se encuentra nuestro protagonista.
 
 
Carta de Herman H. ter Meer a Luis Benedito Vives (1).

 
El documento no está fechado pero su contenido nos permite acotarlo. Se trata de una carta del conocido taxidermista dermoplástico Herman Hendrikus ter Meer, empleado en el Museo del Instituto Zoológico de la Universidad de Leipzig, a su discípulo Luis Benedito Vives, del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. Ambos se comunicaban en francés. Benedito se encontraba en el trance de montar la piel del elefante africano del Museo y mandó un dibujo a su maestro para que éste le certificara si algunas medidas eran factibles o precisas. Aquel esbozo retornó a Madrid y en el reverso Ter Meer escribió lo siguiente:   

El "indio" Mateo Sánchez y su particular técnica de "disecar" aves.


Promovida por el botánico Martín Sessé Lacasta, médico militar, que desde 1785 era el comisionado en México del Real Jardín Botánico de Madrid y promotor de la cátedra de Botánica en la Real y Pontificia Universidad de México, y con el beneplácito de Carlos III, en 1787 se inició la Real Expedición Botánica a Nueva España, un periplo que hasta 1803 recorrió México, la entonces española costa del Pacífico de los actuales Estados Unidos, parte de Centroamérica y las islas de Santo Domingo, Puerto Rico y Cuba. El objetivo era proseguir el trabajo de clasificación de flora y fauna de aquel virreinato que el botánico y ornitólogo Francisco Hernández de Toledo realizó por encargo de Felipe II entre 1571 y 1577. La colección se obtuvo por duplicado, una parte se mandó a Madrid y la otra se depositó en la Universidad de México.
 
Son varios los disecadores citados en la correspondencia de la Expedición. Entre quienes prepararon restos de animales se encuentran el cirujano y naturalista José Longinos Martínez Garrido, el farmacéutico Jaime Senseve, el escribiente Julián Villar Pardo que también colaboró en la tarea, y el mexicano Mateo Sánchez, personaje que aparece referido de forma destacada.
 
 
Un envío al Gabinete de Madrid, notas de Francisco de las Barras (1).

La Crosby Frisian Fur Company de Rochester.


Tarjeta postal de Crosby Frisian Fur Co. de 1911.


En el anverso leemos: "Déjenos curtir su piel. El mayor y mejor edificio equipado dedicado íntegramente al curtido de pieles por encargo, taxidermia y montaje de cabezas en este o cualquier otro país". Y en el reverso: "Fue un buen y viejo cuáquero quien dijo: 'Si hay algo bueno que pueda hacer por tí, déjame hacerlo ahora, porque no volveré a pasar por aquí.' Esta tarjeta va dirigida a tí, confiando en que puedas precisar piel de vaca o caballo, de ternera u otras pieles para confeccionar abrigos, capas, alfombras u otros artículos. (...)". El texto proseguía instando al receptor de la tarjeta a que probase a encargarles el curtido de una piel. 
 
Esta postal con matasellos de 1911, cuyo receptor se encontraba en la población de Orange, Massachusetts, nos muestra la The Crosby Frisian Fur Company, una curtiduría industrial de Rochester, Nueva York, Estados Unidos, que disponía de una seción de Taxidermia, en sus años de esplendor. Su actividad se prolongó entre finales del siglo XIX y mediados el siglo XX. 
 

"Home Taxidermy for Pleasure and Profit" de Albert B. Farnham.


Albert B. Farnham.
La primera noticia que tengo de Albert Burton Farnham (1870-?), taxidermista de Benning, Washington D.C., Estados Unidos, la hallo en el Informe Anual del Museo Smithsonian de Washington del año 1890, donde aparece en el apartado Estudiantes como "asistente voluntario en el departamento de taxidermia". Aficionado a la caza y a la ornitología, en mayo de 1894 la revista The Oölogist publicó una reseña suya en la que describía cómo construir una barca de forma económica. Al año siguiente Farnham mandó una carta a la revista Natural Science News quejándose del escaso rigor de algunas publicaciones divulgativas de Historia Natural. Años más tarde, en abril de 1899 la revista Recreation publicó otra contribución en la que describía cómo para evitar la posible pérdida de especímenes antes de llevarlos al taxidermista, una vez eviscerado el animal, éste se podía sumergir en una mezcla de una parte de formol con de 9 a 14 partes de agua. Ello era válido, aseguraba, para ejemplares de hasta el tamaño de un zorro, y el método funcionaba, afirmaba, igualmente en aves y reptiles que en mamíferos, y añadía que "al retirarlos de la solución, se pueden desollar y montar tan fácilmente como los especímenes frescos". Farnham colaboró en la revista Modern Taxidermist; por ejemplo en octubre de 1941 escribió sobre las afectaciones de la Primera y Segunda Guerras Mundiales en la Taxidermia.
 

"Das Ausstopfen der Tiere" de Hermann Wohlbold.


Das Ausstopfen der Tiere, edición de 1921.
Publicado por vez primera en 1916, el manual Das Ausstopfen der Tiere, en español El disecado de animales, obra de Hermann Wohlbold, ocupa 61 páginas y tan sólo contiene tres ilustraciones, las que acompañan el texto de este artículo. Fue editado en Leipzig por Hachmeister & Thal, que lo incluyó en la serie Lehrmeister Bücherei, la Biblioteca del Profesor, una serie con centenares de libritos instructivos de temas variados. El tratado se reimprimiría en 1921 -la edición de que dispongo- y en 1931. Desconozco datos del autor.
 
La introducción advierte de que la publicación sólo "puede considerarse, por supuesto, como una primera guía para aquellos que deseen trabajar en este campo. Puede mostrarle cuál es la razón, consejos a seguir. Lo que no puede ofrecerle es la habilidad para ejecutarlo, que sólo puede adquirirse mediante práctica prolongada. El principiante a menudo fracasará, sus dedos no obrarán con suficiente habilidad y su ojo deberá encontrar su correcto punto". Y prosigue con consejos comunes en este tipo de tratados: prestar atención a los detalles, observar los animales en la naturaleza, trabajar sin prisa, etc.