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Eggleston & Miller, taxidermistas de Palatka, Florida.




La estereofotografía se conserva en el archivo del Museo Nacional de Historia de los Estados Unidos (1). A simple vista vemos una carreta de carga tirada por bueyes, en cuya plataforma contamos cinco hombres, dos de pie, dos más sentados sobre sacos, y el último en el borde; pero observando con mayor atención descubrimos más en esa imagen.
 

Paul Louis Steenhuizen, taxidermista del Artis de Ámsterdam.


Paul Louis Steenhuizen (1).


Sin duda es un posado. Lo que más me llamó la atención de la fotografía fueron los lustrosos zapatos de paseo. Nuestro personaje, perfectamente peinado, viste una impecable bata bajo la que asoma una camisa blanca de cuello club collar, corbata y jersey, y unos pantalones de lana; ropa de vestir, no de trabajo. Su mirada se alza por encima de la supuesta acción que realiza con las manos. Se supone que está ajustando el relleno de la escultura de un chimpancé, puesto que sujeta un cuchillo con la mano diestra y papel de lija con la izquierda. El relleno es turba desecada, que complementa y da forma a una estructura confeccionada a partir de perfiles de tablero de madera. La figura del simio reposa sobre una cajonera a modo de banqueta, junto a dos galgas. El suelo está impoluto, evidentemente el taxidermista no ha realizado ninguna acción, no ha lijado ni recortado la turba sobrante, lo básico de la escultura del animal estaba ya terminado, y tampoco hay piel alguna que comprobar sobre el maniquí. En realidad, sin pretenderlo el fotógrafo, son dos los sujetos quienes protagonzan la imagen, el disecador y el chimpancé, ambos sentados uno frente al otro.

Frank J. Smatlak, taxidermista de Rice Lake.


Frank. J. Smatlak, taxidermista científico.


La fotografía sorprende. La descubrimos en el libro History of Barron County editado en 1922. El condado de Barron se encuentra al noroeste del estado de Wisconsin, Estados Unidos, bastante próximo a la ciudad de Minneapolis. La imagen nos muestra al titular del negocio posando en la fachada de su establecimiento, rotulado con un Frank. J. Smatlak, taxidermista científico, y lo que realmente llama la atención, decenas y decenas de piezas preparadas por él, quizá entre cien y doscientas, sobre todo cabezas de ciervo, colocadas en la entrada la mayoría, pero también colgadas en paredes y hasta la altura del segundo piso. El texto que la acompaña es el siguiente:

Watson Mondell Perrygo, taxidermista del Smithsonian.


Watson Mondell Perrygo montando una paloma en su taller del Smithsonian en 1933 (1).


La colección de fotografías del Archivo del Museo Nacional de Historia Natural de Washington en las que aparece el taxidermista Watson M. Perrygo es notable. Nuestro protagonista trabajó en el Smithsonian durante cuarenta años. Comenzó como aprendiz y terminó como responsable del taller de Taxidermia, preparó toda clase de animales y además participó en numerosas expediciones de recolección de especímenes para el Museo. Las imágenes son la coartada para recordar su biografía.
 

Fotografías de 1900 del cazador y taxidermista Ernest L. Brown.


Ernest L. Brown posa delante de su establecimiento (1).


Las fotografías fueron tomadas por el médico y ornitólogo Thomas Sandler Roberts el 28 de junio de 1900. En una de ellas contemplamos al cazador, guía y taxidermista Ernest Linwood Brown de Warren, Minnesota, Estados Unidos, posando orgulloso ante su negocio; otras dos imágenes son del interior del establecimiento; en la cuarta Brown aparece ataviado como cazador; y en las dos últimas vemos con mayor detalle dos de sus trabajos.

Fotografía de la Taxidermia de Walter Gilmore de Salt Lake City.



La fotografía muestra la fachada del negocio de Walter Gilmore. El taxidermista, que posa de pie y con la cabeza baja, expone su trabajo en el exterior del edificio: cinco cabezas de bisonte, dos de ciervo, un osezno y pieles de coyotes y panteras. Lo que más llama nuestra atención, no obstante, son los dos niños, probablemente los hijos del disecador. Ella sentada en los escalones con su vestidito claro y un gran lazo en el pelo, indiferente, sosteniendo una muñeca. Su hermanito, algo mayor, de pie ante la puerta de entrada, mirando a cámara, con una mano en el bolsillo y con la otra sosteniendo un rifle de caza.
 

Sybil Costanzo, taxidermista del Museo de Historia Natural de Washington.

Sybil Costanzo dando los últimos retoques a una cebra (1).


En varias ocasiones he encontrado fotografías en las que ella aparece. Contaba poco más de veinte años cuando comenzó a trabajar en el Museo Nacional de Historia Natural Smithsonian de Washington a mediados del pasado siglo, donde permaneció ocho años, siendo la única mujer contratada como taxidermista en aquel tiempo. Sybil M. Costanzo (Leonardtown, Maryland, Estados Unidos, 1939), apellido de soltera Greenwell, la novena de doce hermanos, hija de un cultivador de tabaco, se incorporó al museo hacia 1958, ya casada. Siguió el camino de su hermano Francis Frank Mattingly Greenwell (1936-2020) que un año antes había ingresado en el Smithsonian, también como taxidermista, de la mano de William L. Brown para incorporarse al equipo que se disponía a montar el elefante Fénykövi, puesto que mantendría durante 43 años hasta su jubilación, donde llegó incluso a desempeñar el cargo de taxidermista jefe durante algún tiempo. En aquella época el taller de Taxidermia del Museo se reforzó para responder a la carga de trabajo.
 

Fotografías de Eugène Trutat del Museo de Toulouse.


Esta serie de ocho fotografías del Museo de Historia Natural de Toulouse fueron tomadas por Eugène Trutat hacia finales del siglo XIX y quizá durante la primera década del XX. Nos muestran el taller de Taxidermia, algunas salas y algunos de los trabajadores del Museo. Se trata en su mayoría de negativos sobre placas de vidrio al gelatino de bromuro de plata.

En la primera imagen contemplamos al taxidermista Victor Bonhenry, desenfocado, rodeado de trabajos: un picozapato, un tapir, una cabeza y un rebeco entero, varios mamíferos y aves de menor tamaño, peces, una tortuga, pieles y fragmentos de esqueletos. Observamos con curiosidad la disposición de las piezas, de las herramientas y de los materiales.

 
El taller de Taxidermia del Museo de Toulouse (1).

Fotografías del establecimiento del taxidermista F. B. Finley en Portland.


F. B. Finley Taxidermist de Portland, Estados Unidos, hacia 1911.


Las tres primeras fotografías son de alrededor de 1911. La de arriba nos muestra al taxidermista F. B. Finley posando ante la puerta de su negocio entre cabezas de ciervo. En la segunda imagen, la siguiente, ya sin el disecador, comprobamos que en cierto momento añadió un servicio más, el de arreglo de pieles.

Aquellos taxidérmicos sombreros de señora.


 Kate Fearing Strong en 1883 como gatita en el baile de disfraces de los Vanderbilt.


La moda cambia con el tiempo, digamos que afortunadamente. Ciertos eventos, como por ejemplo la cita anual de las carreras de Ascot, se mantienen como escaparate de la la artesanía sombrerera extravagante. Se busca llamar la atención. En la actualidad todavía son habituales algunos tocados luciendo plumas de aves. No obstante la excentricidad se manifestó sin duda sin complejos durante las épocas victoriana, eduardiana y los felices años veinte, cuando se emplearon piezas de Taxidermia como adorno de los sombreros. Algunas actrices de los años cuarenta también los lucieron. Las siguientes imágenes son una muestra.

McFadden & Son de Denver.


C. L. McFadden & Son en el 412 de la 17th Street de Denver, hacia  finales de 1910 (1).


Las cuatro fotografías que dan origen a este artículo, de autor desconocido, se conservan en la Biblioteca Pública de Denver, Estados Unidos, y corresponden al negocio C. L. McFadden & Son. Taxidermists & Furriers. La información que proporciona el archivo es que aquella tienda se encontraba en el número 412 de la 17th Street de Denver, y databa las imágenes aproximadamente hacia 1910. Sólo eso. Nuestras pesquisas nos permitirán conocer algo más sobre los McFadden.
 

La taxidermista Zipporah J. Shaw de Hampton.


Zipporah J. Shaw hacia 1892.

"El hermoso plumaje fue lo que primero atrajo a la niña Zipporah J. Shaw. Su hermano solía cazar charas azules (1) en el maizal y, a veces, guardaba las plumas; y ella le suplicaba que le proporcionara alguna para disecar. Finalmente le dio un pajarillo azul y le enseñó a desollarlo. Lo hizo tan bien que él pronto le proporcionó todo lo que precisaba y frecuentemente le proporcionaba aves. Más adelante, la gente comenzó a llevarle trabajo. Estudió manuales de taxidermia y practicó tan bien las lecciones que hace ya tiempo se convirtió un una famosa taxidermista conocida en todas partes y que, sin publicidad, alcanza un promedio anual de cien aves, disecadas y montadas con sus propias manos en primavera y otoño, trabajo que se extiende al invierno con los búhos. De estos, la señora Jenness (2) disecó treinta y cuatro en el invierno de 1889-90, dieciséis de ellos árticos, cazados en Hampton."

"J. W. Geltz, taxidermista y curtidor", fotografía de 1910.


J. W. Geltz, Taxidermist & Tanner, fotografía de J. P. Lee de 1910 (1).


La fotografía se tomó el 15 de septiembre de 1910 en el número 401 de Kilbourne Street (actual N. 36th St.) de Seattle, estado de Washington, Estados Unidos,  y en ella contemplamos el comercio de John William Geltz, taxidermista y curtidor. La instantánea no nos permite apreciar el interior del establecimiento, cuyos escaparates apenas exponen algunas cuernas de ciervo, y en cuya fachada destaca sobre todo el gran rótulo. Del personaje apenas sabemos gracias a los censos que nació en 1867 en Oklahoma, que estaba casado con Beatrice, de su misma edad y originaria de Missouri, que la pareja ya con 73 años seguía con vida en 1940, y que el negocio aparece listado en varios directorios desde 1915 hasta 1928.
 

"Schwettmann's Taxidermy" de Fredericksburg, Texas.


Schwettmann's Taxidermy de Fredericksburg, Texas, Estados Unidos (1).


Atrayente imagen la de la fachada de este establecimiento de Taxidermia. Tres escaparates y dos puertas de entrada protegidos por una marquesina profusamente decorada con cornamentas de ciervo, y sobre ella un gran rótulo con el nombre del negocio, Schwettmann's Taxidermy. En su interior apenas distinguimos otro cartel, más cornamentas de ciervo y una decorativa rueda de carro. Una banderola de reclamo en el exterior reza "Taxidermy, Native, Exotic, Game, Hunting, Information. Visitors welcome". La única información que ofrece la Gillespie County Historical Society, propietaria de la fotografía, cuyo museo se encuentra por cierto en la misma acera a pocos metros, es que se ubica en el número 305 West Main Street de Fredericksburg, Texas.
 

"Samuel Hunzinger, Taxidermist" (1938) serie de fotografías de Charles Driver.


Las siguientes imágenes fueron tomadas por el fotoperiodista Charles Driver el 7 de enero de 1938 para el diario The Pantagraph de Bloomington, Illinois, Estados Unidos, y sus negativos se conservan en el archivo de la McLean County Historical Society. En ellas aparece el disecador Samuel Hunzinger, que entonces contaba 53 años, en su sencillo taller. No se trata de un reconocido taxidermista sino de un modesto aficionado, y es dicha condición, y la belleza de las fotografías, lo que precisamente me empuja a reproducirlas y a elaborar un texto en su recuerdo.
 
 
Samuel Hunzinger posa para el fotógrafo simulando pintar el pico de un ánade.

Taxidermia, publicidad y sexismo.

Algunas de las siguientes imágenes bien podrían haberse incluido en la serie Bellas y Bestias o en el artículo "Pin-ups" y Taxidermia, aquí en Taxidermidades. Tienen en común con las anteriores su sexismo, y claro está, que las modelos comparten protagonismo o interactúan con alfombras o animales disecados, pero además una característica añadida, que formaron parte de anuncios. La publicidad sexista, la que representa a la mujer como estereotipo o directamente sumisa o inferior respecto al hombre, ha variando con el paso del tiempo. En la actualidad es más sutil y se está legislando para intentar combatirla. Veamos pues algunos ejemplos.
 

Pin-up anunciando lociones para hombres.

"Niño y León", fotografía de los años 60-70.




Se trata de una fotografía familiar anónima probablemente de finales de los años sesenta o principios de los setenta. Mide 7'2x10'5 cm. No está anotada, aunque reconozco de inmediato el lugar donde fue tomada, ante el diorama de los leones del Museo de Ciencias Naturales El Carmen de Onda, Castellón, España. La vitrina, toscamente ambientada, contiene entre otros carnívoros una familia de leones. El niño protagonista posa apoyado en el cristal y observa el feroz macho que muestra sus fauces. Es una bonita instantánea.

Carpeta de láminas en homenaje a Carl Akeley del Museo Field de Chicago.

Grupo de bueyes almizcleros (1897).


Carpeta de homenaje del Field.
Un año después del fallecimiento de Carl Akeley, el Museo Field de Chicago, institución en la que el taxidermista trabajó, editó en 1927 una carpeta que contenía treinta y ocho fotograbados de trabajos de mamíferos preparados por él de forma individual o en grupo, nueve más con esculturas en bronce, y uno último con un retrato del homenajeado. Las láminas miden 23x30,5 cm. y se acompañan de una hoja doble con el listado de ellas y un texto de Wilfred Hudson Osgood, conservador de Zoología del Museo, zoólogo que trabajó en aquella institución entre 1909 y 1940, escrito que reproduzco a continuación:

Postales antiguas del Museo de Chicago.

Las cinco postales siguientes tienen en común que son aproximadamente de la misma época, de alrededor de 1930, y del mismo museo, el Field de Chicago. Miden 14x9 centímetros y no circularon. En ellas aparecen algunos trabajos de Taxidermia notables. Las comentamos.

El Field Museum of Natural History de Chicago se inauguró en 1894. Dos años después fue nombrado jefe del taller de Taxidermia un joven talentoso Carl Ethan Akeley, un personaje al que décadas después se le consideraría como el padre de la Taxidermia moderna estadounidense. En las tres primeras tarjetas de esta serie aparecen trabajos suyos.
 

The Fighting African Elephants (1909) de Carl Akeley.
 

Fotografía postal de 1917 de la sala de trofeos del "McAlpin's Camp Comfort".

Sala de trofeos de caza del McAlpin's Camp Comfort.


Fotopostal en blanco y negro de 8x13,8 cm. con el reverso en blanco. Ninguna pista salvo que en la imagen aparecen, además de alguno africano -jirafa- o asiático -tigre-, mayoritariamente trofeos de caza norteamericanos, cabezas de alce, de ciervo, de reno, de felinos y muflones, de osos negros, también enteros, un lobo, un zorro, un par de faisanes, y una colección de armas, todo ello dispuesto con cierta simetría. Se trata sin duda de la sala de trofeos de algún cazador. La dato aproximadamente hacia los años veinte del pasado siglo.

Sin mucho esfuerzo la búsqueda proporciona sus frutos. Encuentro media docena más de fotografías de esa misma sala desde tomadas distintos ángulos. Y también una imagen del exterior del edificio. Se trata de la sala de trofeos de un complejo turístico denominado McAlpin's Camp Comfort, ubicado a orillas del lago Brandeth, en Withney Park, en las montañas de Adirondack, condado de Hamilton, estado de Nueva York, Estados Unidos. La imagen fue tomada alrededor de 1917.