La fotografía muestra la fachada del negocio de Walter Gilmore. El taxidermista, que posa de pie y con la cabeza baja, expone su trabajo en el exterior del edificio: cinco cabezas de bisonte, dos de ciervo, un osezno y pieles de coyotes y panteras. Lo que más llama nuestra atención, no obstante, son los dos niños, probablemente los hijos del disecador. Ella sentada en los escalones con su vestidito claro y un gran lazo en el pelo, indiferente, sosteniendo una muñeca. Su hermanito, algo mayor, de pie ante la puerta de entrada, mirando a cámara, con una mano en el bolsillo y con la otra sosteniendo un rifle de caza.
