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La Taxidermia durante los siglos XVI y XVII. Visión general.


Durante este período, siglos XVI y XVII, los viajes de vuelta de los navíos provenientes de otros continentes transportan frecuentemente objetos de Historia Natural, restos animales, plantas y minerales sorprendentes y desconocidos en Europa. En el caso de la fauna mayormente se trata de cráneos y otros huesos, cornamentas, pezuñas, y pieles secas, sobre todo de reptiles y algunos peces curiosos. Algunas de esas pieles, sin tratamiento conservante alguno, se rellenan toscamente intentando recuperar la forma del animal en vida. De aquella época se conservan en la actualidad numerosos caimanes y cocodrilos que penden en edificios religiosos de España, Italia y Francia. Ejemplo de uno de los más antiguos es el caimán que proveniente de Panamá trajo consigo en 1540 Fray Tomás Enríquez y que se expone en la Colegiata de Nuestra Señora del Mercado de Berlanga de Duero,  en Soria, España. Contemporáneo del anterior es el cocodrilo de la iglesia de Santa Maria di Anunziata en Ponte Nose, cercana a Bérgamo, Italia.
 
 
Cocodrilo del santuario de Curtatone, Italia (1).
 

La historia del elefante "Solimán".


Grabado representando a Solimán en el Dioscórides (1558) de Pietro Mattioli (1).


Cuando leí El viaje del elefante (2009) hace una década desconocía el final taxidérmico de su protagonista. El premio Nobel José Saramago se basó en el periplo de Salomón para construir una historia reflexiva acerca de la debilidad humana. En efecto, y ya refiriéndome a la historia real, se supone que nuestro elefante nació en Ceilán hacia 1540 en los establos reales del rey de Kotte Bhuvanekabahu VII. En 1542 viajó hasta Lisboa como obsequio de una embajada diplomática a Juan III. Su esposa, Catalina de Austria, era una gran amante de los animales exóticos. Los reyes portugueses lo regalarían a su vez a su nieto Carlos, hijo mayor de Felipe II de España. El paquidermo fue trasladado en octubre de 1549 de Lisboa hasta Aranda de Duero, ciudad próxima a Valladolid, capital de la Corte, donde se encontraba el príncipe de Asturias. El caro y complicado mantenimiento del animal favoreció que fuera finalmente adoptado por el archiduque Maximiliano II de Habsburgo, regente de España mientras el rey estuvo ausente a causa de su viaje por Europa. Recién casado con María de Austria, hermana de Felipe II, al finalizar su regencia en 1551 Maximiliano se lo llevó consigo de regreso a Viena. De nombre Salomón, Solimán o Suleimán, el mismo nombre con diferentes grafías (2), se cuenta que el elefante fue bautizado así en honor del sultán otomano Suleimán el Magnífico, enemigo acérrimo del Imperio Austro-húngaro. Fue aquella una forma de mostrar poderío, la de poseer un animal domesticado de aquel gran tamaño con semejante nombre.

Fragmento de "Romeo y Julieta" de William Shakespeare.

El dramaturgo, poeta y actor inglés William Shakespeare publicó en 1597 Romeo y Julieta, la historia de dos jóvenes veroneses enamorados que, pese a la oposición de sus familias, los Capuleto y los Montesco, rivales entre sí, deciden casarse en secreto y vivir juntos. La presión y la fatalidad, no obstante, abocarán al suicidio de la pareja, suceso que precipitará la reconciliación de las familias. Aunque el autor no ubica temporalmente la obra, esta se puede situar a finales del siglo XV.

En el acto 5, escena 1, Romeo recita:
(…) Recuerdo un boticario, que vive por aquí. Le ví hace poco, cubierto de andrajos, con cejas muy pobladas, recogiendo hierbas. Estaba macilento; su penuria le había enflaquecido. En su pobre tienda pendía una tortuga, un caimán disecado y varias pieles de peces deformes; y por los estantes, expuestas y apenas separadas, un número exiguo de cajas vacías, cazuelas verdes, vejigas, semillas rancias, hilos bramantes y panes de rosa ya pasados. (…)
Romeo con el boticario (1).

El gabinete de curiosidades de Ulisse Aldrovandi.


Uno de los gabinetes de curiosidades naturales más conocidos es, sin duda, junto al de Ferrante Imperato o el de Francesco Calzolari, el que formó Ulisse Aldrovandi (Ulysses Aldrovandus). Todos ellos formaron sus museos con el propósito común de coleccionar, observar, comparar, investigar y comunicar sus avances, a diferencia de otros gabinetes de curiosidades, los conocidos como studiolos, recintos cerrados al público donde los nobles o príncipes renacentistas de retiraban a reflexionar y contemplar su preciada colección de objetos, adquiridos en su inmensa mayoría.
 

El gabinete Aldrovandi conservado en el Palazzo Poggi  (1).

El gabinete de Francesco Calzolari.

Retrato de Francesco Calzolari.
Francesco Calzolari o Calceolari nació en Verona el 10 de julio de 1522, donde Giacomo, su padre, regentaba la farmacia conocida como Alla campana d'oro en la plaza Erbe. Francesco, conocido por su resistencia a alejarse de su ciudad natal, tuvo como maestro al médico, filósofo y humanista Girolamo Fracastoro, un veronés al que ya en 1517 sus observaciones de fósiles marinos le llevaron a afirmar que algunas montañas se habían formado bajo el mar, lo que anticipaba teorías que se enunciarían siglos más tarde. Predestinado a continuar con la farmacia familiar, sabemos que en los años 1548 y 1549 Calzolari asistió a la Universidad de Padua, donde recibió las enseñanzas de Luigi Anguillara, encargado del Orto botanico, y donde trabó amistad con el naturalista boloñés Ulisse Aldrovandri, con quien mantuvo abundante correspondencia científica durante más de cuarenta años (1), y quien le presentó a Luca Ghini, maestro de multitud de naturalistas de la segunda mitad del siglo XVI, y con quien colaboró herborizando y escribiendo algunos trabajos.

El "Teatro de la Naturaleza" de Ferrante Imperato.

Ferrante Imperato describía su gabinete de curiosidades como un "Teatro de la Naturaleza". Sabios contemporáneos como el científico y naturalista Federico Cesi, el médico y naturalista alemán Johann Faber en 1608, el erudito y mecenas Cassiano dal Pozzo y el médico danés Ole Worm lo visitaron y se sorprendieron. Ubicado cerca del Palazzo Gravina de Nápoles, aquel gabinete de maravillas, a medio camino de un laboratorio científico, contenía mamíferos, aves y peces disecados, conchas y caracolas, minerales y piedras preciosas, fósiles y, sobretodo, dada su condición de boticario, una gran colección botánica que ocupaba, según las distintas fuentes, entre diez y ochenta volúmenes de plantas prensadas. En total, unos 35.000 especímenes.

Portada de la edición de 1599.
En el año 1599 Imperato publicó Historia Naturale... nella quale ordinatamente si trata della diversa condition di Minere, Pietre pretiose, & altre curiosità. Con varie Historie di Piante, & Animale,... , el catálogo de su colección que, según algunos autores, elaboró Nicolás Antonio Stigliola. El volumen, el primero sobre Historia Natural escrito en italiano en vez de latín, de casi 800 páginas, se divide en 28 libros y contiene 119 xilograbados de autor desconocido. El grabado más famoso, el del frontispisio, en el que se muestra su museo, es la imagen más antigua de un gabinete de curiosidades. Conocemos la existencia de otros gabinetes anteriores, como el de Ulisse Aldrovandri, pero sólo los podemos imaginar. La Historia Naturale de Ferrante Imperato se reeditó, revisada y ampliada por Giovanni Maria Ferro, en Venecia en 1672, y más tarde se tradujo al latín y se publicó en Colonia y Leipzig en 1695.

"El Rinoceronte" de Durero.


En el año 1514, el sultán Muzafar II de Gujarat, en el oeste de la India, envió como regalo al rey Emanuel I de Portugal –que dominaba extensas regiones en aquel lugar- un exótico animal: un rinoceronte. En realidad, el sultán hizo su regalo al gobernador de la India portuguesa, don Jaime de Albuquerque que, no sabiendo muy bien qué hacer con el animal, se lo envió a su soberano. El rinoceronte llegó a Lisboa el 20 de mayo de 1515. El 3 de junio el rey de Portugal hizo enfrentar al rinoceronte, que se alojaba en la casa de fieras del palacio de Ribera, con uno de sus elefantes más jóvenes, para comprobar lo que el romano Plinio el Viejo había escrito en su Historia Naturalis en el año 77, que estos dos animales eran grandes enemigos. El elefante, espantado ante la muchedumbre que quería presenciar el combate, huyó aterrorizado ante el lento avance de su adversario.
 

Dibujo a tinta del Rinoceronte de Alberto Durero. Museo Británico.

 
Pronto, el rey de Portugal decidió regalar el rinoceronte, de nombre Ganda, al zoológico del Papa León X. Un año antes, el rey ya había regalado un elefante indio al Papa, que quedó muy satisfecho. Esos regalos perseguían obtener los favores papales que ayudaran a mantener los privilegios portugueses en las tierras exploradas en Extremo Oriente. En diciembre embarcó de nuevo el rinoceronte,  junto a otros suntuosos regalos, con destino a Roma.

Los Gabinetes de Curiosidades.

Los principios de la taxidermia están ligados a las necesidades científicas y naturalistas. Durante el Renacimiento los naturalistas identificaban los animales que se habían descrito en la Antigüedad y enriquecían el conocimiento con sus propias observaciones y comentarios. A partir del siglo XVII, ya en el Barroco, los estudiosos de la naturaleza trabajaban cada vez menos con ideas preconcebidas y se vuelcan en una zoología más científica. En el siglo XVIII, la necesidad de conocer la Historia Natural incita a los gobernantes a ordenar expediciones científicas a las exóticas tierras descubiertas a partir del siglo XVI. Los naturalistas dibujan y explican, en obras que se publicaban a su retorno, la fauna y flora que encontraban en las nuevas regiones del mundo. Además, proveían de objetos las colecciones de Historia Natural que muchos aficionados, la mayoría ricos, acumulaban en museos privados. Es en esa época, a finales del XVIII, es cuando nacen los principales Museos de Historia Natural, que pronto empiezan a nutrirse de las donaciones de colecciones particulares.

Si retrocedemos algo hasta finales del Renacimiento y principio del Barroco, nos encontramos con los precursores de los actuales Museos de Historia Natural, los Gabinetes de Curiosidades. Esos Cuartos de Maravillas, como también son conocidos en español, albergaban multitud de objetos raros para la época que, generalmente, estaban organizados en los tres Reinos de la naturaleza: animalia, vegetalia y mineralia. Entre esos objetos, como podremos comprobar en las siguientes imágenes, también había animales disecados.

Retrato de Ulisse Aldrovandi.
Ulisse Aldrovandi (1522-1605) fue médico, naturalista y profesor de fossilibus, plantis et animalibus en la Universidad de Bolonia. Acusado de herejía en 1549, estuvo confinado en Roma durante 18 meses a la espera de juicio, periodo en el que descubrió la botánica, la zoología y la geología. Se doctoró en medicina y en filosofía en el año 1553. En 1555 es profesor de filosofía y dos años más tarde se convierte en el primer profesor de Historia Natural de la Universidad de Bolonia. Su Gabinete, uno de los más famosos en su época y del que no disponemos imágenes, albergaba en 1595 unos 18.000 especímenes. Dejó su legado a la Universidad y fue el origen de su museo actual. Aldrovandi inició la publicación -en vida sólo vio tres volúmenes- de una vasta enciclopedia de Historia Natural.

Algunos de los animales disecados más antiguos que se conservan.


El hipopótamo de La Specola de Florencia (1)


Uno de los animales naturalizados más antiguos que se se conservan es el hipopótamo que se puede admirar en el Museo de la Universidad de Pavía. El ejemplar fue capturado en Egipto y su piel llevada a Italia por el médico Federigo Zerenghi; montado hacia 1602 por el cirujano y anatomista Girolamo Fabrici d'Acquapendente, profesor de la Universidad de Padua; se expuso en el gabinete de maravillas del Palacio Ducal de los Gonzaga y en el Liceo de enseñanza media de Mantua, y finalmente en 1783 trasladado al Museo de Pavía. Un ejemplar de parecido aspecto es el hipopótamo que se expone en la Sezione di Zoologia La Specola del Museo di Storia Naturale dell’Università degli Studi di Firenze en Florencia, Italia. Parece ser que fue un regalo que recibió en 1677 el gran duque Cosme III de Médicis y que durante un tiempo vivió en el Jardín de Bóboli. Este hipopótamo ya figuraba en el catálogo-inventario que Giovanni Targioni Tozzetti, médico y director del Orto Botanico, hizo en 1763 de los objetos de Historia Natural que se conservaban en la Galleria Imperiale de Florencia, antecedente del actual museo.

Pierre Belon. Primeras instrucciones para la conservación de las aves.


Belon en un grabado de Ambroise Tardieu.
Pierre Belon du Mans (1517-1564 ó -1565?), nacido en Soultière (Francia), pasó su juventud en Armorique donde ya se interesaba por la fauna y la flora costeras. Primero ayudante de boticario y más tarde boticario de Guillaume du Prat –obispo de Clermont-Ferrand-. En 1535 pasa a depender de la protección de René du Bellay, hermano del poeta y obispo de  Mans, que le anima a trasladarse a Wittenberg en 1540. Conoce a Lutero y se alía con el médico Valerius Cordus, con quien viaja durante un año por Alemania, Bohemia, Flandes e Inglaterra para profundizar sus conocimientos sobre herboristeria. En 1542, Belon estudia en París y entra al servicio del cardenal François de Tournon, en calidad de farmacéutico. A partir de 1546 Belon forma parte, en calidad de botánico y con el beneplácito del cardenal, de una embajada francesa a Turquía. El viaje lo lleva hasta Egipto e Israel, tierra santa. Belon retorna a Francia en 1548. En 1549 acompaña al cardenal de Tournon a Roma y retorna solo a Francia al año siguiente. Reemprende sus estudios de medicina, varias veces interrumpidos. Entre los años 1551 y 1555  es el periodo escogido por Belon para escribir sus principales obras. Permanece en la corte de Enrique II algunos meses, casi un año. Tiene en la cabeza algunos proyectos que cuentan con el asentimiento del rey y con la incumplida promesa de una pensión vitalicia. Decepcionado, viaja por Francia hasta llegar a Suiza, donde en abril de 1557 es bien acogido en casa de Conrad Gessner. En 1558 se licencia como médico –el último de una promoción de dieciocho-,  aunque nunca se pudo doctorar. Hasta 1561 permanece en Saint-Germain-des-Prés. En abril de 1564 ó 1565 es asesinado en el Bois de Boulogne por un enemigo suyo del que nada se sabe.

Grab. de anatomía comparada de su Nature.
Belon fue el primero en iniciar la anatomía comparada. “Tratábamos de disecar todas las aves que caían en nuestras manos”, dijo. Comparó el esqueleto de las aves con el del hombre y advirtió sus similitudes. Por ejemplo, la estructura de las alas de un ave es como la mano del hombre. A partir de él, los científicos empezaron a sospechar que los animales superiores derivaban de los inferiores. Darwin confirmó esa sospecha.

Algunas de sus obras son De arboribus coniferis, De admirabili operum, De aquatilibus, La Cronique de Pierre Belon de Mans, Histoire de la Nature des Oyseaux, Histoire Naturelle des estranges poissons, La nature et diversité des Poissons, Les observations de plusieurs singularitez, Portraits d'oyseaux, animaux, serpents, y Les remonstrances sur le default du labour.