"Hachikō", el "perro fiel" que durante una década esperó a su amo fallecido.

Hachikō expuesto en el Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio (1).

Hachikō (ハチ公), más conocido como el perro fiel Hachikō, es uno de los iconos del Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio (Kokuritsu Kagaku Hakubutsukan o Kahaku). Se trata de un perro de raza akita cuya vida, como veremos, merece ser recordada. Nació el 10 de noviembre de 1923 en la granja de Yoshikazu Saito en Ochiuchi, provincia de Akita, actual ciudad de Odate, Japón. Sus padres se llamaban Oshinai -por el distrito donde vivía- y Goma -Sésamo-. A principios de 1924 el profesor del Departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Hidesaburō Ueno lo compró. Ueno había tenido hasta no hacía mucho una perra cuya muerte le afectó y, aunque en un principio no estaba dispuesto a quedárselo, la insistencia de su hija adolescente por tener un perro de raza akita propició que Ueno acabara comprándolo por treinta yenes, una cantidad nada despreciable en aquel tiempo, a una persona llamada Shosai. Ueno metió al cachorro en una caja y lo facturó como equipaje en el tren expreso 702 que lo llevaría desde Odate hasta la estación tokiota de Shibuya. El animal viajó durante veinte horas en el vagón de mercancías y a su llegada el profesor creyó que el animal no sobreviviría. Al llegar a su domicilio de Shibuya, le acercó un plato con leche y el perro se reanimó. Ueno observó que tenía las patas delanteras algo desviadas por lo que decidió bautizarlo como Hachi, en japonés Ocho, por el parecido con el ideograma que representa el número ocho (八), y porque ese número en Japón se considera como afortunado.

Hachikō poco antes de su muerte.
Al cabo de poco tiempo, al trasladarse la hija del profesor a vivir a la casa familiar de su esposo, Ueno se planteó regalar a Hachi, pero se prendó del perro que asimismo se había encariñado con él. Hachi compartía la casa de Ueno con otros dos sabuesos, y le favoreció que el perro dominante lo protegiera. El animal siempre esperaba a su amo en la puerta del domicilio para darle la bienvenida, y más tarde le acompañaría a diario a la estación, una rutina que no pasaba inadvertida a viajeros ni comerciantes de los alrededores. El 21 de mayo de 1925 el profesor Ueno sufrió una hemorragia cerebral en el transcurso de una reunión de profesores en la Universidad y falleció repentinamente. Hachi no comió nada durante tres días y el 25 de mayo junto con los otros dos perros del profesor fue a la estación a esperar a su amo. Yaeko, la viuda del profesor mandaría a Hachi a unos parientes suyos que vivían en la ciudad de Nigahashi Uragama, que a su vez lo regalaron a Takahashi Konnichi. Los problemas de su nuevo propietario con el vecindario a causa de su nueva mascota propició que Hachi regresara al domicilio de los Ueno. Sus visitas a la estación a esperar a su amo no cesaron en aquel tiempo. En una de sus salidas campestres, ya en 1927, Hachi llegó hasta casa del jardinero Kozaburo Kobayashi, que había trabajado para Ueno y que vivía en Tomigaya, que empezó a atenderlo. Hachi se acostumbró a caminar hasta la estación de Shibuya donde pasaba el día esperando al profesor y a regresar a comer a casa de Kobayashi. Se cuenta que en ocasiones se detenía ante el domicilio del profesor y miraba a través de las ventanas.

La escultura en la estación de Shibuya (2).
La mayoría de los transeúntes lo ignoraban y algunos incluso llegaron a maltratarlo. La historia de Hachi llegó en 1932 a oídos de Hiroyoshi Saito, presidente de la Sociedad de Conservación del Perro Japonés (Nihon Ken Hozonkai), que se compadeció y contribuyó que el periódico local Tokio Asahi Shimbun publicara un artículo haciéndose eco de la vida del perro. Durante 1934 otros periódicos publicaron sobre Hachi y los lectores empezaron a apiadarse de aquel popular perro fiel. A partir de entonces los trabajadores y los viajeros de la estación comenzarían a cuidarlo y alimentarlo y le añadieron el apodo de el perro fiel. en japonés significa fiel, y fue entonces cuando se le empezó a conocer como el perro Hachikō (忠犬ハチ公), es decir el perro fiel Hachi. En abril de 1934 se inauguró una estatua de bronce en su honor en la estación de Shibuya, obra de Teru Ando, por encargo de la Sociedad de Conservación del Perro Japonés, y sufragada mediante suscripción popular y algunas donaciones notables como la de las autoridades ferroviarias, y a cuya inauguración, además de unos trescientos invitados, asistió el propio Hachikō. Aquel mismo año él y su estatua de bronce aparecerían en la película Propósito general del director Kajiro Yamamoto.

El cadáver de Hachikō velado en la estación por ferroviarios y por la viuda de Ueno, la segunda por la derecha (3).

La tragedia. Hacia las 6 de la tarde del 8 de marzo de 1935 Hachikō fue hallado muerto cerca del puente Inari sobre el río Shibuya, justo en el lado opuesto de la estación donde acostumbraba a vérsele. Una fotografía del periódico Yamato Shimbun inmortalizó la escena al día siguiente en la que se puede ver al animal muerto en la sala de equipajes rodeado de trabajadores ferroviarios velando su cadáver y en la que además de un niño aparece en primera fila la viuda de Hidesaburō Ueno. La gente depositó coronas de flores alrededor de su estatua. El día 12 tuvo lugar una ceremonia fúnebre como si de un ser humano se tratara. A la celebración asistieron Yaeko Ueno, la viuda del profesor, y Kozaburo Kobayashi, que lo atendió durante años, y fue oficiada por monjes del templo de Myokoji. Las cartas y telegramas de condolencia que se recibieron superaron los 180 y se recaudaron 200 yenes para su entierro.

Su cuerpo se entregó al Museo de Ciencias Naturales para que fuera disecado. Durante la necropsia se halló filaria parasitaria en el corazón y el hígado, y también palillos de brochetas en su estómago, pero se observó que las paredes de dicho órgano no estaban dañadas, por lo que se descartó como causa de muerte. Se tomaron muestras de Hachikō, que se mantendrían conservadas en formalina (4) en la Facultad de Agricultura (5), gracias a las cuales recientemente, ya en marzo de 2011, se pudo determinar que el animal había sufrido un cáncer terminal y que la filariosis -infección con gusanos- no fue causa determinante. Los restos no empleados para su preparación se enterraron en el cementerio de Aoyama, Minmi-Aoyama, justo al lado de la tumba de Hidesaburō Ueno, donde además se erigió un monolito con su nombre.

Los taxidermistas Sakamoto y Honda junto a Hachikō recién terminado (6).

Aunque generalmente se suele atribuir a Kiichi Sakamoto, realmente el trabajo de montaje de Hachikō fue obra del taxidermista Susumu Honda que empleó la conocida técnica dermoplástica consistente en realizar una escultura recubierta de una capa escayola sobre la que se ajusta la piel, un método que a mediados del XIX se modernizó en Alemania y que en Japón se conoce con el nombre de técnica Sakamoto por Fujuki Sakamoto, el primer taxidermista en aplicarla en aquel país. Se cuenta que Kiichi Sakamoto, hijo de Fujuki Sakamoto, en aquella época jefe del taller de Taxidermia del Museo, no participó en el montaje del perro debido a su avanzada edad (7). El cadáver de Hachikō presentaba un estado lamentable, sucio y pestilente. Además de la necropsia algunas inyecciones habían obligado a afeitar algunas zonas de las patas, lo que obligaría al taxidermista a parchearlas con piel de otras partes del cuerpo (8). Honda dio por terminado el trabajo el 13 de junio y dos días más tarde Hachikō se expuso en la colección permanente del entonces denominado Museo de la Ciencia de Tokio. Medio siglo después Susumu Honda confesaría que en la estructura interna de la escultura de Hachikō insertó una cápsula del tiempo con una nota que decía cuándo murió y cuándo y quien lo montó. Algún día alguien la encontrará.

La escultura de Ueno y Hachikō en la Facultad de Agricultura (9).
Entre 1937 y 1945 se desarrolló la Segunda Guerra Sino-japonesa y entre 1939 y 1945 la Segunda Guerra Mundial. En 1941 un real decreto ordenó el requisamiento de todos los metales para fabricar armamento, incluídas las campanas y las esculturas y, aunque se trató de impedir, la estatua de bronce de Hachikō acabó desmontándose de su pedestal el 12 de octubre de 1944, se trasladó a un almacén a la espera de que fuera reclamada, y el destino quiso que se fundiera justo un día antes de la rendición de Japón, el 14 de agosto de 1945. El metal se empleó en la fabricación de una locomotora de tren que cubriría la línea Tokaido. No obstante, en agosto de 1948 se repondría una réplica en la salida número 8 de la misma estación de Shibuya, en un lateral de la plaza Hachikō donde permanece en la actualidad. La escultura sirve como punto de encuentro a pesar de que las frecuentes aglomeraciones lo dificultan. Cada ocho de marzo se homenajea a Hachikō junto a su escultura. Pocos meses después de su fallecimiento, el 8 de julio de 1935 se instaló junto al andén 1 de la estación de Odate una segunda escultura de bronce en homenaje a Hachikō, que también se tuvo que fundir y que se repondría años después, y que a diferencia de la de Shibuya que tiene la oreja izquierda caída característica del perro en sus últimos años de vida, ésta tiene las dos orejas erguidas. Entre otras estatuas de homenaje a Hachikō destacan dos en las que aparece junto a Hidesaburō Ueno, una ubicada en la estación Kuii de Hisai Shinmachi, provincia de Mie, lugar de nacimiento de Ueno, inaugurada en 2012; y una segunda, la que se encuentra en la Facultad de Agricultura de la Universidad de Tokio, en el Campus Yayoy, donde trabajó Ueno, que se inauguró en 2015 coincidiendo con el octogésimo aniversario de la muerte del profesor.

Además de un sinnúmero de libros, su historia protagonizó la película Hachikō Monogatari (1987), que fue un éxito de taquilla. En 2009 se estrenó la versión estadounidense Hachi: A Dog's Tale producida y protagonizada por Richard Gere, que en España se estrenó con el título Siempre a tu lado, Hachiko, en la que la acción transcurría en los Estados Unidos. También en la película de dibujos animados Scooby Doo y la espada del samurái (2009) se recuerda su historia cuando los protagonistas pasan por la estación de Shibuya, ven al perro y Vilma explica que se trata de Hachikō. Numerosos programas, documentales y series de televisión han homenajeado al famoso perro. En 2013 el Museo de Folclore y Literatura del distrito de Shibuya le dedicó una exposición coincidiendo con el nonagésimo aniversario de su nacimiento. En el Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio Hachikō está acompañado por otros dos perros célebres, se trata de Taro y Giro, que participaron en el primer campamento antártico japonés entre 1956 y 1960, y que fallecieron en 1970 y 1960 respectivamente.


Notas y créditos.-
(1) Fotografía de Muramasa/Wikimedia Commons.
(2) Fotografía de Daniel Ramírez/Wikimedia Commons.
(3) Imagen publicada por el periódico Yamato Shimbun.
(4) Formol rebajado con agua.
(5) En la actualidad siguen expuestos en el Museo de Agricultura del Campus Yayoi.
(6) Imagen propiedad del Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio.
(7) Si mis datos son precisos, fallecería el 13 de enero de 1938 a la edad de 64 años.
(8) Esos parches en las patas delanteras son notables.
(9) Imagen propiedad de la Universidad de Tokio.


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Taxidermidades, 2019.

Recursos:
Artículo Hachikō en Wikipedia. (en japonés)

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