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El "Hipopótamo de Bóboli" del Museo de la Universidad de Florencia.

Considerado erróneamente durante algun tiempo el mamífero disecado más antiguo conservado, su restauración y estudio en el año 2012 permitió conocer algunos detalles más sobre el hipopótamo de la Sección de Zoología de La Specola del Museo de Historia Natural de la Universidad de Florencia. 
 

El Hipopótamo de Bóboli del Museo La Specola de Florencia (1).


Robert Wilson Shufeldt, conservador honorario del Museo Smithsonian de Washington, publicó en 1892 Scientific Taxidermy for Museums. Al principio de su trabajo, al abordar una inexacta aproximación a la historia de la Taxidermia, anotó a pie de página lo siguiente:
   "Probablemente, como me informa el señor Goode, el especimen de museo más antiguo que existe es un rinoceronte aún conservado en el Museo Real de Vertebrados de Florencia. Este fue durante mucho tiempo distintivo del Museo de los Médicis de Florencia, y fue originalmente montado para el museo de Ulises Aldrovandus en Bolonia. Data del siglo dieciseis."

La Galería de Zoología del Museo de París pintada por Jürg Kreienbühl

Escojo una tarjeta postal de la colección, la de la siguiente imagen, de tamaño considerable, 21x17 cm., impresa en 1992 en Cormeilles-in-Parisis, precisamente en el lugar donde, como veremos, residía por entonces nuestro protagonista. En un lateral del anverso se lee: "Musée National d'Histoire Naturelle. Paris. Jürg Kreienbühl (1932). Galerie de Zoologie. Vue d'ensemble avec Éléphants, Girafes et Gorilles des montagnes, 1983-1985. Peinture 180x189 cm. Collection privée, Paris".

Postal con el cuadro Galería de Zoología. Vista general con elefantes, jirafas y gorilas de las montañas (1983-85).

   "Lo que vi superó todo lo antes imaginado. Fue una conmoción inmediata y violenta que barrió de golpe los proyectos de los meses siguientes. Adiós bosque de Cormeilles, adiós árboles, adiós sol. La visión de la sala, enorme como una estación de ferrocarril, me dejó clavado. De la penumbra emergió un elefante africano con orejas erguidas, un grupo de jirafas con cuellos elegantemente curvados y gigantescos esqueletos de ballenas. En una ligera bruma azulada se adivinaban manadas de cebras, de búfalos y fieras al acecho. La emoción me invadió convirtiéndose en escalofríos y sudores. Mi corazón latía más rápido, mis oídos zumbaban y recordé estas palabras de Courbet: "Estoy conmovido"."
                                                                                                Jürg Kreienbühl

"Hachikō", el "perro fiel" que durante una década esperó a su amo fallecido.

Hachikō expuesto en el Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio (1).

Hachikō (ハチ公), más conocido como el perro fiel Hachikō, es uno de los iconos del Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio (Kokuritsu Kagaku Hakubutsukan o Kahaku). Se trata de un perro de raza akita cuya vida, como veremos, merece ser recordada. Nació el 10 de noviembre de 1923 en la granja de Yoshikazu Saito en Ochiuchi, provincia de Akita, actual ciudad de Odate, Japón. Sus padres se llamaban Oshinai -por el distrito donde vivía- y Goma -Sésamo-. A principios de 1924 el profesor del Departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Hidesaburō Ueno lo compró. Ueno había tenido hasta no hacía mucho una perra cuya muerte le afectó y, aunque en un principio no estaba dispuesto a quedárselo, la insistencia de su hija adolescente por tener un perro de raza akita propició que Ueno acabara comprándolo por treinta yenes, una cantidad nada despreciable en aquel tiempo, a una persona llamada Shosai. Ueno metió al cachorro en una caja y lo facturó como equipaje en el tren expreso 702 que lo llevaría desde Odate hasta la estación tokiota de Shibuya. El animal viajó durante veinte horas en el vagón de mercancías y a su llegada el profesor creyó que el animal no sobreviviría. Al llegar a su domicilio de Shibuya, le acercó un plato con leche y el perro se reanimó. Ueno observó que tenía las patas delanteras algo desviadas por lo que decidió bautizarlo como Hachi, en japonés Ocho, por el parecido con el ideograma que representa el número ocho (八), y porque ese número en Japón se considera como afortunado.

"Sparkie Williams", el periquito parlanchín.

Sparkie Williams (1).
Fue toda una celebridad en Inglaterra. Apareció en prensa, radio y televisión, e incluso grabó un disco. Sparkie Williams, que en español vendría a ser Chispa Williams, un periquito de color verde, con cabeza y  babero amarillos, manchas negras en las alas y cola de color azul, nació en 1954 en una pajarería de Houghton-le-Spring. Mattie Williams, su propietaria, profesora de profesión, lo compró con seis semanas, lo llevó a su domicilio del número 34 de Grandville Place, de Forest Hall, próximo a Newcastle-upon-Tyne, y lo bautizó con ese nombre porque según ella era "una chispa pequeña y brillante". Al cabo de tres semanas el lorito ya decía "Pretty Sparkie", "chispa linda", y poco después ya recitaba su dirección "por si acaso se perdía". Mattie le enseñaba palabras nuevas cada día, durante horas, y también rimas y refranes. En sólo nueve meses asimiló 300 palabras. En cuatro años llegó a aprender un vocabulario de 583 palabras y memorizar 383 frases y ocho canciones de cuna, todo ello con un distinguible acento Geordie (2). Traducidas, sus frases favoritas eran "Sólo soy un chico loco y confundido" y "¿Qué estás mirando?". Incluso fue inscrito en el Libro Guiness de los Récords.

"Forcejeo con la presa" (1851) de John Hancock.

Struggle with the quarry, en español Forcejeo con la presa, en la que un halcón gerifalte lucha con una garza real, es la obra emblemática del taxidermista y ornitólogo inglés John Hancock (Newcastle-upon-Tyne, 1808-1890). Este fue uno de los cuatro montajes que mostró en la Gran Exposición de Londres de 1851, trabajos todos ellos que sorprendieron a los visitantes por su realismo y rigor científico. Otros dos también estaban protagonizados por halcones gerifalte, aunque en reposo, uno de ellos con la cabeza cubierta con un capuchón de cetrería. El cuarto montaje se trataba de un quebrantahuesos, un ejemplar que debió obtener durante su expedición en 1847 a los Alpes junto a su gran amigo el naturalista William Chapman Hewitson. No se sabe con exactitud la fecha de cada trabajo. El quebrantahuesos debió ser anterior, pero los tres halcones que se expusieron en Londres se vienen datando en 1851, fecha de aquella cita en el Crystal Palace del Hyde Park londinense.


Struggle with the quarry (1).

"Fritz", el elefante del Museo de Bellas Artes de Tours.

Fritz expuesto en los jardines del Museo de Bellas Artes de Tours (1).


El elefante Fritz nació hacia 1820 en algún lugar de Asia. No sabemos cuándo llegó a Hamburgo pero sí que los hermanos Hagenbeck, comerciantes de animales ubicados en el barrio portuario de Sankt Pauli, lo vendieron en noviembre de 1873 al empresario circense estadounidense Phineas Taylor Barnum, propietario del circo que llevaba su apellido. Fritz formaba parte de un lote de animales, entre ellos seis elefantes, por los que Barnum abonó 4.000 dólares. En 1880 Barnum se asociaría con James Anthony Bailey, propietario del London Circus, y con James L. Hutchinson, y crearía el que se conoció como el mayor espectáculo del Mundo. En 1882 se encapricharía y compraría a Jumbo, el elefante africano estrella del Zoológico de Londres, por el que llegó a pagar 10.000 dólares. Durante tres años Fritz y Jumbo compartirían la pista (2).

Las etiquetas comerciales de Lluís Soler y sus sucesores. Cronología.

Son numerosos los especímenes disecados centenarios, algunos en domicilios de particulares o la mayoría en colecciones de Historia Natural de museos e instituciones educativas, que disponen de alguna etiqueta comercial que permiten datarlos aproximadamente. Algunos centros conservan en sus archivos el libro de registro donde se iban anotando las adquisiciones que se producían a lo largo del tiempo, pero la ausencia de documentos históricos dificulta la tarea de establecer el origen y fechar los sujetos. Era una práctica bastante habitual y extendida entre los taxidermistas o vendedores de objetos de Historia Natural adherir en la peana una etiqueta de papel o cartón, o clavar una de latón con su nombre comercial y dirección. Y en ocasiones será precisamente esa etiqueta la que nos facilite su datación. Hace ya algunos meses publiqué un artículo similar a este donde reproducía algunas de las etiquetas del veterinario, taxidermista y comerciante barcelonés Francesc Darder Llimona, repasaba sucintamente la historia de su establecimiento de Taxidermia, que permaneció abierto entre 1878 y 1915, y en el que teniendo en cuenta sus múltiples mudanzas, ubicaba en el tiempo sus etiquetas. Espero que el presente, dedicado a Lluís Soler Pujol y sus sucesores, sirva de ayuda a quienes posean alguna de sus piezas. 
 

Etiqueta correspondiente al periodo 1890-1919 (1).


Lluís Soler Pujol (1871-1923), discípulo del taxidermista Francesc Darder, se estableció por su cuenta en 1889 (2). Tenía dieciocho años. Hacia 1900 la Casa Luis Soler Pujol se ubicaba en la esquina de las calles Rauric, 16 y 18, y Heures, 8 y 10, de Barcelona, un local que disponía de dos entradas, una por cada calle, además de tres escaparates.

Las etiquetas comerciales de Francesc Darder. Cronología.

Tucán de pico acanalado (1).
La actividad como taxidermista y comerciante de objetos de Historia Natural de Francesc d'Assis Darder Llimona fue bastante intensa y la compatibilizó tanto con su actividad como veterinario, como con la de promotor zootécnico en campos como la cunicultura, la avicultura o la piscicultura, autor de libros, editor de revistas, conferenciante, embalsamador de cadáveres humanos, director del Parque Zoológico de Barcelona y vendedor de los más variados artículos relacionados con lo anterior como manuales, incubadoras, comederos y bebederos, termómetros y ovóscopos, productos zoosanitarios como insecticidas, ungüentos y alimentos reconstituyentes, modelos anatómicos, coronas fúnebres y material de Taxidermia y Entomología. Cursó Veterinaria en Madrid donde se licenció en 1874. De vuelta a casa trabajó en la consulta veterinaria de su padre Geroni durante un año, se casó, y en 1876 se estableció por su cuenta en la actualmente desaparecida calle de la Cadena de Barcelona.
 

Etiqueta correspondiente al periodo 1878-1882 (1).

El periplo del elefante "Hans".


Nació en Negombo, en la costa oeste de Ceilán, la actual Sry Lanka, alrededor de 1783. Al año siguiente sería capturado junto a una hembra y embarcados ambos rumbo a Holanda. La pareja de elefantes era el regalo que la poderosa Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales ofrecía a su soberano. En 1784, año del fin de la Cuarta Guerra Anglo-Holandesa, arribaron al puerto de Vlissingen y fueron trasladados a Kleine Loo, palacete de recreo de la familia real holandesa, distante un kilómetro de La Haya, en la Holanda Meridional. Durante aquella corta estancia, según nos cuenta el escritor, dibujante, grabador y naturalista francés Jean-Pierre Houel (1) en su Histoire naturelle des deux éléphans mâle et femelle du Muséum de Paris venus de Hollande en France en l’an VI (1803), la pareja de elefantes serían bautizados con los nombres de Hans y Parkie. En varias ocasiones recorrieron el camino entre Het Kleine Loo y La Haya para que fueran admirados tanto por la corte como por los habitantes de la ciudad. Houel cuenta que los dos jóvenes elefantes caminaban con libertad por los jardines del palacete, y que incluso entraban en él, recorriendo apartamentos y subiendo y bajando escaleras, y asistiendo a los almuerzos donde los comensales les ofrecían bebida y comida que los paquidermos prendían con la trompa.
 

Hans y Parkie. Frontispicio de una obra alusiva de Vignier publicada en 1798 (2).

"Barry", el perro San Bernardo del Museo de Berna.

Se cuenta que Barry salvó la vida a unas cuarenta personas en aquellas montañas.

Barry, en la actualidad (1).

En plenos Alpes peninos suizos, a 2.469 metros sobre el nivel del mar, se encuentra el Paso del Gran San Bernardo, que une el cantón suizo de Valais con el valle italiano de Aosta. Allí se encuentra ubicado desde el siglo XI el Hospicio del Gran San Bernardo, un albergue regentado por religiosos agustinos que atendía a los arriesgados viajeros que seguían aquella ruta. Los guías locales, acompañados de perros robustos de variadas razas, recorrían el difícil camino socorriendo a quien lo precisara. Se calcula que los canes que se criaron y vivieron en el Hospicio rescataron con vida a más de dos mil personas. La presencia de los primeros perros en el Hospicio del Gran San Bernardo, que en un principio fueron utilizados solamente como guardianes, está datada en 1695. Más tarde empezarían a colaborar en el rescate de viajeros y montañeros.

La Taxidermia visita otros museos.

Es un hecho que se ha repetido en los últimos meses, la Taxidermia ha tenido entrada en museos distintos de los de Ciencias Naturales, lugares estos últimos en los que tradicional y naturalmente ha estado presente.

El toro de Veragua de Luis Benedito junto al Rapto de Europa de Rubens (1).

El Museo Zoológico de Hamburgo en imágenes.

Las siguientes fotografías del Museo Zoológico de Hamburgo (Zoologisches Museum Hamburg) fueron tomadas en el mes de Agosto de 2014. En ellas aparecen algunas de las piezas más destacadas de la exposición permanente. Si desea conocer la historia del Museo y otros detalles curiosos, remito al lector al artículo El Museo Zoológico de Hamburgo publicado también en Taxidermidades.

El acceso al Museo.

La entrada compartida con el Instituto Zoológico de la Universidad.

El "jackalope", "Wolpertinger" o lebrílope.

Grabado del Tableau Encyclopédique Métodique de Panckoucke (1789).

Artistas actuales crean esculturas de animales desconocidos a partir de partes de varios animales. El único mérito para algunos de ellos ha sido el conseguir ingresar en el circuito del arte y lograr unas cotizaciones de sus obras nada despreciables. Pero esas creaciones de animales mitológicos o inexistentes han sido para muchos taxidermistas una travesura que hemos practicado en alguna ocasión y que, desde sus principios, siempre se ha dado en la historia de la taxidermia: montar las alas o patas de ave a un mamífero, o la cabeza de un mamífero a un ave, o combinar varios animales para crear otro.

El Museo de Historia Natural de Berlín en imágenes.

Las imágenes de este artículo han sido tomadas en agosto de 2013. Esta nota introductoria se hace indispensable a sabiendas de que desde hace años el museo se encuentra en fase de rehabilitación. Salas que visité en el año 2004 se encuentran ahora cerradas. He descubierto otras que se han inaugurado en este intervalo. Alguna sala de las que aparecen en este reportaje se cerrará para ser reconstruída, y algunas de las que ahora están cerradas, se reabrirán en 2014. La dirección del Museo de Historia Natural de Berlín prevé que el Museo esté totalmente rehabilitado en el año 2016.

Fachada del Naturkunde Museum.

El Museo se encuentra en el número 43 de la Invalidenstrasse.

El uso del corcho aglomerado en la Taxidermia. El elefante del Museo de Toulouse.


Así se proclamaba en un artículo de tres páginas en la revista quincenal francesa La Nature del 15 de marzo de 1928:
   "Desde los arcaicos y rudos disecados que se obtenían rellenando de paja, serrín o estopa las pieles de los animales, procedimientos de lo más variado y satisfactorios se han utilizado con éxito en el difícil arte y delicada ciencia que es la taxidermia.
   La lectura de una reciente obra sobre los modernos procedimientos de naturalización nos ha permitido constatar una laguna, tanto más lamentable cuando el sistema que describiremos a continuación no ha sido mencionado, aún siendo indudablemente el más perfeccionado.
   Este olvido o ignorancia no puede provenir más que de la gran modestia del naturalista que desde hace 20 años opera con éxito todos sus montajes por un procedimiento personal que, es una pena, falto de publicidad, no se haya popularizado.
   Para su primer ensayo, nuestro inventor aplicó su sistema de montaje a un elefante que es la admiración de todos los visitantes del Museo de Historia Natural de Toulouse."

El elefante en el Museo de Toulouse a principios del s. XX.

 
Norbert Casteret, el autor del artículo nos remitía a la comunicación que Philippe Lacomme, el segundo taxidermista que tuvo el Museo de Historia Natural de Toulouse, remitió a la Société Zoologique de France en el año 1911. El escrito titulado Un noveau procédé de montage et de naturalisation des grands animaux au moyen du liège armé, en español, Un nuevo procedimiento de montaje y de naturalización de grandes animales utilizando corcho aglomerado, fue leído en París por Louis Roule, profesor del museo de Toulouse y miembro de la Sociedad, en la sesión del 13 de junio de 1911. Vale la pena traducir el texto original y conocer de primera mano el novedoso método:

El Museo de Historia Natural de Leipzig.


Detalle de la fachada (1).
En 1859, Emil Adolf Rossmaessler, profesor de zoología en la ciudad de Leipzig, lanzó la idea de crear el Landesmuseums für Vaterländische Naturgeschichte und Industrie, el Museo Estatal de Historia Natural y de la Industria Nacional. Pero no fue hasta 1906, durante los actos de celebración del centenario del nacimiento de Rossmaessler, el momento en que la Asociación de Maestros de Ciencias de Leipzig (Naturwissenschaftlichen Vereinigung des Leipziger Lehrervereins) decide intentar hacer realidad el museo. Finalmente. el 5 de junio de 1912, abrió el Museo de Historia Natural en el antiguo edificio de la Exposición Industrial en en el número 1 de Tröndlinring. Ocupaba unos modestos 93 metros cuadrados. Gracias a la financiación pública, en 1923 el museo se trasladó al actual edificio del Goerdelerring, en el número 3 de la Lortzingstrasse, que había sido construído en 1838 y utilizado como escuela secundaria superior. En un primer momento el museo, siete habitaciones del segundo piso, compartía edificio con la escuela.

El Rinoceronte de Luis XV.


El Rinoceronte de Luis XV en el MNHN de París  (1).
Jean-Baptiste Chevalier de Conan, el entonces gobernador francés del territorio indio de Chandernagore, cercano a Calcuta, compró en 1769 un rinoceronte y se lo ofreció a Luis XV, que aceptó el regalo. El destino sería la Menagérie Royal de Versailles. Se cree que el animal fue capturado en el norte de Bengala. En efecto, el temible animal embarcó el 22 de diciembre en el puerto de Ingeli (India) y viajó a bordo del Duc de Praslin, un barco mercante perteneciente a la Compañía de las Indias Orientales capitaneado por François de Magny, con destino al puerto francés de Lorient. El barco hizo escala en Isla Mauricio, en la isla de Reunión y en Santa Elena, donde sus habitantes pudieron subir al barco y contemplar el animal. El aventurero, botánico y escritor Jacques-Henri Bernardin de Saint-Pierre, uno de los visitantes del barco en su escala de Isla Mauricio, describió al animal como "fuerte y desagradable". También escribió que el animal embestía contra todo aquel que se le acercase, excepto con una cabritilla que comía heno entre sus patas. El barco arribó a Lorient el 4 de junio de 1770, pero el rinoceronte fue encerrado en los establos del muelle donde tuvo que esperar dos meses y medio hasta que se acabara de construir la carreta especial que se utilizaría para su transporte hasta el zoológico particular del rey Luis XV, en Versailles. El rinoceronte, encerrado en el muelle de Lorient quedó a cargo de dos carniceros, Jean Goulet y Benoist Baudet. Se valoró la posibilidad de transportar el animal en un carguero por río, vía Rouen y París, pero se desestimó la idea. El 24 de agosto partió la expedición, formada por el carro con el animal y las tres personas que lo custodiaban, que llevaban consigo seis botes de aceite de pescado para ir frotando la piel del rinoceronte durante el trayecto. El viaje se hizo vía Laval y Alençon y, tras superar diversos imprevistos durante el camino, el animal llegó finalmente a Versailles el 11 de septiembre de 1770. La Corte al completo acudió a recibirlo. Los gastos del traslado ascendieron a 5.388 libras.

"Correo árabe atacado por leones" de Édouard Verreaux.


El Correo árabe atacado por leones (1867) es una de las obras maestras de la Taxidermia creada por la Maison Verreaux de París, atribuida a Jean-Baptiste Édouard Verreaux (París, 1810-1868).
 

El Correo árabe en el Museo de Pittsburgh (1).


La Maison Verreaux, ubicada en la Place des Vosges, fue fundada en el año 1803 por Pierre-Jacques Verreaux, pero fueron sus hijos Jules, Édouard y Alexis quienes hicieron de ella un lugar indispensable para coleccionistas y museos de Historia Natural de todo el mundo. A partir de 1834 Édouard se hizo cargo de un boyante negocio que más tarde se trasladaría al número 6 del Boulevard Montmartre y al número 9 de la Place du Collège de France, también en París. Se cuenta que aquel inmenso almacén de objetos de Historia Natural llegó a disponer, en su momento de mayor esplendor, de más de 3.000 mamíferos disecados y de 40.000 aves. A la muerte de Édouard Verreaux su viuda fue liquidando las existencias, hasta el cierre del establecimiento en 1899.

El oso disecado, signo de riqueza y posición social.


Oso disecado por Edwin Ward.
Tener un oso disecado en el recibidor fue, en un tiempo, signo de poder y riqueza. Se puso de moda a partir de la época victoriana entre la alta sociedad y los burgueses con aspiraciones de ascenso social. Algunas imágenes y textos parecen demostrarlo.

En un ejemplar de La Ilustración Española y Americana del 30 de enero de 1875 nos encontramos con la xilografia de la izquierda, tallada a partir de un dibujo de P. Larson, en cuyo pie aparece el siguiente texto: "Mr. Bruin, el copero mudo. Oso cazado por Lord Suffield, y armado de esta forma por el disector y naturalista Mr. Ward". El texto que acompaña al grabado es el siguiente: 

   "Entre los festejos con que la corte imperial de Rusia solemnizó el matrimonio de los Duques de Edimburgo en enero del año anterior, figuraba principalmente una partida de caza de osos en los bosques inmediatos a San Petersburgo.
   Lord Suffield y su guía, extraviados en la espesura del bosque, fueron a dar de repente en la boca de una profunda cueva, donde se alojaba un soberbio oso, con dos cachorros ya crecidos; el peligro fue inminente para el magnate inglés, porque aquel feroz animal intentó arrojarse sobre el intruso que llegaba a turbar la paz de sus dominios forestales; pero lord Suffield tuvo serenidad bastante para esperar la acometida, preparó su escopeta y sepultó dos balas en el pecho del oso, que cayó instantáneamente exánime. Los dos cachorros huyeron, y el oso muerto fue recogido por lord Suffield, quien hizo trasladarlo después a Londres, y lo confió al reputado naturalista Mr. Edwin Ward (Wigmore Street) para que fuese disecado y armado de la manera que representa el grabado de la pág. 69.
   Así se guarda en el vestíbulo que precede al comerdor en el palacio de lord Suffield, en Londres, y es conocido por el siguiente nombre: Mr. Bruin, a dumb waiter (Mr. Moreno, un copero mudo)."

"El Rinoceronte" de Durero.


En el año 1514, el sultán Muzafar II de Gujarat, en el oeste de la India, envió como regalo al rey Emanuel I de Portugal –que dominaba extensas regiones en aquel lugar- un exótico animal: un rinoceronte. En realidad, el sultán hizo su regalo al gobernador de la India portuguesa, don Jaime de Albuquerque que, no sabiendo muy bien qué hacer con el animal, se lo envió a su soberano. El rinoceronte llegó a Lisboa el 20 de mayo de 1515. El 3 de junio el rey de Portugal hizo enfrentar al rinoceronte, que se alojaba en la casa de fieras del palacio de Ribera, con uno de sus elefantes más jóvenes, para comprobar lo que el romano Plinio el Viejo había escrito en su Historia Naturalis en el año 77, que estos dos animales eran grandes enemigos. El elefante, espantado ante la muchedumbre que quería presenciar el combate, huyó aterrorizado ante el lento avance de su adversario.
 

Dibujo a tinta del Rinoceronte de Alberto Durero. Museo Británico.

 
Pronto, el rey de Portugal decidió regalar el rinoceronte, de nombre Ganda, al zoológico del Papa León X. Un año antes, el rey ya había regalado un elefante indio al Papa, que quedó muy satisfecho. Esos regalos perseguían obtener los favores papales que ayudaran a mantener los privilegios portugueses en las tierras exploradas en Extremo Oriente. En diciembre embarcó de nuevo el rinoceronte,  junto a otros suntuosos regalos, con destino a Roma.