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El "Album di uccelli" de un "taxidermista piamontés".


Representación de una cacatúa (1).
Es una de las joyas de la Biblioteca del Museo Real de Turín. Se trata del Album di uccelli atribuido a un supuesto "taxidermista piamontés" que lo realizaría hacia 1600-1630. El volumen, de un tamaño de 44x65 cm., contiene 16 láminas donde se representan 18 aves, la mayoría locales y alguna exótica. Sobre un dibujo bastante fiel sobre papel de seda de cada una, se adhirieron las plumas originales del pájaro. A diferencia de otras composiciones similares en las que se empleaban además otros elementos originales como piel, patas, etc., como ocurre con su contemporáneo Libro di piume (1618) de Dionisio Minaggio, en esta ocasión las extremidades, el pico y los ojos se pintaron al temple, creando un efecto de cierto realismo sin suponer demasiado grosor. De autor anónimo, el volumen sigue la tradición de los libros de plumas de los siglos XVI y XVII.
 

El ave del paraíso "disecada" pintada por Rubens en 1609.


Detalle del ave del paraíso del tocado del rey Baltasar de la Adoración de Rubens (1).


En al menos una decena de óleos del Museo Nacional del Prado de Madrid vemos representados ejemplares de aves del paraíso: en dos paraísos de Jan Brueghel el Joven, en otro de Pieter Brueghel el Joven, en una obra de Denis van Alsloot y Hendrick de Clerck, en otra de Jan Brueghel el Viejo y Hendrick van Balen, en Las cuatro partes del Mundo de Jan van Kessel el Viejo, en el Concierto de aves de Frans Snyders, en Las ciencias y las artes de Adriaen van Stalbent, en El Aire de Martin de Vos, en otro El Aire anónimo, en Eolo atribuido a un seguidor de Pedro Pablo Rubens, y en La adoración de los Reyes Magos (1609) del propio Rubens, además de en algunas aguatintas y litografías. Un elemento común es que se tratan de obras de los siglos XVI y XVII. La mayoría se las aves del paraíso se representan volando, algunas muertas preparadas "en piel", como es el caso en  La Adoración de Rubens decorando el tocado del rey Baltasar. 
 

La semilla que viajó en el interior de un pájaro disecado.


Conyza canadensis (1).
Sus nombres comunes en español son, entre otros, zarramaga, hierba carnicera, erígero del Canadá, o simplemente coniza o erígero. Su nombre científico Conyza canadensis, anteriormente Erigeron canadensis. Es fácilmente reconocible puesto que es muy común. Todos la hemos visto y la reconocemos al instante, por ejemplo observando la imagen de la derecha.

Se trata de una planta herbácea de ciclo anual que alcanza el metro de altura, de tallo erguido, ramificado, con hojas lanceoladas lineales alternas, cuyas flores se producen en inflorescencias con varias arracimadas libremente en cada tallo. Posee ciertas propiedades medicinales. Es astringente y antidiarreica, diurética, empleada en caso de cistitis y como anticatarral.
 

Las directrices para la preparación de pieles de aves de Johann Conrad Aitinger.


Portada de la primera edición (4).
En 1631 el aficionado a la caza y funcionario de los landgraviatos (1) de Hesse Johann Conrad Aitinger publicó Kurtzer und einfältiger Bericht von dem Vogelstellen (1626) (2), en español Memoria breve y sencilla sobre avistamiento de aves, un volumen de poco más de trescientas páginas ilustradas con numerosos grabados a partir de dibujos del propio autor. Para nuestro interés, algunos fragmentos de la obra contienen directrices acerca de la conservación de las pieles de las aves y su montaje con el propósito de emplearlas como señuelo (3) o lo contrario, como espantapájaros. Así pues, la de Aitinger se añade a otras obras con instrucciones taxidérmicas primerizas, como las de Pierre Belon (1555), Giovanni Pietro Olina (1622) o posteriores, siguiendo en el siglo XVII, las de Jean Baptiste Tabernier (1676), Robert Boyle (1666 y 1692), John Woodward (1696) o James Petiver (1698).

La Taxidermia durante los siglos XVI y XVII. Visión general.


Durante este período, siglos XVI y XVII, los viajes de vuelta de los navíos provenientes de otros continentes transportan frecuentemente objetos de Historia Natural, restos animales, plantas y minerales sorprendentes y desconocidos en Europa. En el caso de la fauna mayormente se trata de cráneos y otros huesos, cornamentas, pezuñas, y pieles secas, sobre todo de reptiles y algunos peces curiosos. Algunas de esas pieles, sin tratamiento conservante alguno, se rellenan toscamente intentando recuperar la forma del animal en vida. De aquella época se conservan en la actualidad numerosos caimanes y cocodrilos que penden en edificios religiosos de España, Italia y Francia. Ejemplo de uno de los más antiguos es el caimán que proveniente de Panamá trajo consigo en 1540 Fray Tomás Enríquez y que se expone en la Colegiata de Nuestra Señora del Mercado de Berlanga de Duero,  en Soria, España. Contemporáneo del anterior es el cocodrilo de la iglesia de Santa Maria di Anunziata en Ponte Nose, cercana a Bérgamo, Italia.
 
 
Cocodrilo del santuario de Curtatone, Italia (1).
 

Las "Breves Instrucciones" de conservación de James Petiver.


La primera página de Breves Instrucciones (1).

En 1698 el boticario y naturalista inglés James Petiver, miembro de la Royal Society, publicó un impreso de cuatro páginas con Breves Instrucciones acerca de la conservación de animales y plantas, un folleto que envió a sus correspondientes como apéndice de Museo Petiveriani, Centuria Secunda et Tertia, la segunda entrega del inventario de su colección. Petiver había editado con anterioridad, en 1696, el folleto Museo Petiveriani, Centuria Prima, Rariora Naturae, un primer catálogo con el listado del primer centenar de especímenes de su museo. El texto íntegro de aquellas recomendaciones es el siguiente:
 

Testimonio de Tabernier de cómo los persas rellenaban pieles a mediados del s. XVII.

Portada del libro.
Jean-Baptiste Tabernier (París, 1605-Moscú, 1689), hijo de un geógrafo de Amberes, fue un viajero y uno de los pioneros del comercio con la India. En 1630 inicia un viaje que le llevaría a Constantinopla, Armenia e Ispahan (Irán), retornando a París tres años después. Hasta 1668 realizaría cinco viajes más en los que alcanzaría la India y la isla de Java. Al año siguiente el rey Luis XIV le otorga carta de nobleza y Tabernier compra el castillo y la baronía de Aubonne. En 1676 publica Les six voyages de Jean Baptiste Tabernier, Écuyer Baron d'Aubonne, qu'il à fait en Turquie, en Perse et aux Indes, donde relata sus vivencias viajeras durante casi cuarenta años.

En el tercer capítulo del libro cuarto de la primera parte, titulado Los animales de servicio, los peces y las aves de Persia, Tabernier se refiere a los domésticos caballos, las mulas, los asnos y camellos, y a los salvajes leones, leopardos y osos o el puercoespín. En este punto el viajero relata que "en el fuerte que los holandeses han hecho en el Cabo de Buena Esperanza, conservan el cuerpo de un león [¿disecado?] que fue encontrado muerto en el campo, tras haber sido perforado por cuatro o cinco de estos aguijones [de puercoespín]". El viajero sigue relacionando peces, cangrejos y aves, entre estas últimas las de presa, y se entretiene en comentar "el magnífico equipo de caza del rey persa" y las aves de cetrería, y prosigue:

Los caballos disecados del rey Gustavo II Adolfo de Suecia.

En 1630, diez años después de su inicio, Suecia comenzó su participación en la Guerra de los Treinta Años contra el Sacro Imperio Románico Germánico de los Habsburgo. Las tropas suecas, que desembarcaron en Rügen, estuvieron comandadas por el propio rey Gustavo II Adolfo, el león del norte salvador de la europa protestante. Tras vencer en la Batalla de Rain am Lech, el ejército sueco se dirigió hacia Ingolstadt, donde Maximiliano de Babiera los esperaba con sus tropas. El 30 de abril, durante una expedición de reconocimiento por los alrededores de la ciudad, el caballo blanco del rey Gustavo fue alcanzado por un disparo, que según cuenta la tradición fue de un cañón falconet, cayendo la montura sobre el rey que no obstante sólo resultaría ligeramente magullado, no así su acompañante Christoph von Baden-Durlach, que murió a causa de otra bala. El rey fue conducido de regreso al campamento sueco y el caballo recibió un tiro de gracia para evitar su sufrimiento. El asedio a la ciudad de Ingolstadt se prolongó durante tres días y fue infructuoso. Fue la primera ciudad alemana que logro evitar la invasión sueca. Tras perder unos 2.000 soldados y el campamento a causa de un incendio, Gustavo II Adolfo se retiró. Informados de que aquel animal abatido pertenecía al rey enemigo, los bávaros se apresuraron en recuperar el cadáver del caballo y transportarlo hasta la ciudad, donde se desolló y curtió la piel, y se montó sobre una escultura de madera.


Schwedenschimmel en el Museo Municipal de Ingolstadt (1).

El hipopótamo del Museo de la Universidad de Pavía.

El hipopótamo de la Universidad de Pavía (1).


Según escribió Georges Louis Leclerc, conde de Buffon, en su Historia Natural, a mediados del siglo XVI Pierre Belon describió imperfectamente un hipopótamo que vio en Constantinopla. En 1600 el cirujano italiano Federico Zerenghi capturó dos ejemplares en el delta del Nilo, junto a la ciudad de Damieta, y tres años después editó Vera Descrittione dell'Hippopotamo, un opúsculo de unas veinte páginas que el naturalista francés valoraría como la primera descripción fiable y de primera mano. El siguiente fragmento pertenece a la obrita de Zerenghi:
   "Más tarde, el día diecinueve me interné allí con ese propósito, vimos a unas doce millas de Damiata dos hipopótamos, macho y hembra, pastando. Fue el veinte de julio del año de nuestra salud de 1600 cuando los hombres que apostados a este efecto cavaron un hoyo en tierra del tamaño necesario, no muy lejos del lugar donde fueron vistos en el río, cubierto sutilmente con ramas, tierra y hierba, colocado de modo que no se pudiera conocer de modo alguno el engaño. Durante el ocaso del mismo día, cuando regresaban de pastar, ambos volvieron al río por el mismo camino. Gran cosa fue que ambos en un mismo punto cayeran en la fosa, lo cual fue presenciado por los hombres que los vigilaban. Enterado fui con mi jenízaro (2), y disparamos tres arcabuzazos en la cabeza, con arcabuces más grandes de lo ordinario, de cuyos tiros murieron casi al instante sin más que un doloroso mugido más parecido al del búfalo que al del caballo. Al día siguiente los mandé sacar de la fosa, desollarlos con diligencia, salar sus pieles y llenarlas de hojas de caña de azúcar, y de allí las envié a El Cairo donde con mayor comodidad las mandé resalar, algo para lo que se precisaron cuatrocientas libras de sal por piel. Cuando a mi regreso en el año 1601 las llevé a Venecia, y de allí a Roma, mostrándolas a numerosos médicos y entendidos simplistas (3), muy pocos de ellos los conocían. (...) Permítanme nombrar aquí al señor Gieronimo Aquapendente, médico ilustre en Padua, que dijo no encontrar diferencia alguna entre el hipopótamo y este individuo, sólo los dientes, y que quería remodelarlo (4) según él lo imaginaba para desengañar a la gente. Lo conocía el señor Ulisse Aldrovandri, según me escribió Alessandro, mi hermano de Bolonia, que me pidió en una suya que, después de dejarle ver el hipopótamo macho en su domicilio de Bolonia, le haría gracia que le mandara el dibujo de la hembra, y que en agradecimiento por ello en su volumen, que estaba al punto de llevar a imprenta, haría una honorable mención a mi nombre."

El "Hipopótamo de Bóboli" del Museo de la Universidad de Florencia.

Considerado erróneamente durante algun tiempo el mamífero disecado más antiguo conservado, su restauración y estudio en el año 2012 permitió conocer algunos detalles más sobre el hipopótamo de la Sección de Zoología de La Specola del Museo de Historia Natural de la Universidad de Florencia. 
 

El Hipopótamo de Bóboli del Museo La Specola de Florencia (1).


Robert Wilson Shufeldt, conservador honorario del Museo Smithsonian de Washington, publicó en 1892 Scientific Taxidermy for Museums. Al principio de su trabajo, al abordar una inexacta aproximación a la historia de la Taxidermia, anotó a pie de página lo siguiente:
   "Probablemente, como me informa el señor Goode, el especimen de museo más antiguo que existe es un rinoceronte aún conservado en el Museo Real de Vertebrados de Florencia. Este fue durante mucho tiempo distintivo del Museo de los Médicis de Florencia, y fue originalmente montado para el museo de Ulises Aldrovandus en Bolonia. Data del siglo dieciseis."

Los caballos de los archiduques Alberto de Austria e Isabel.

Detalle del caballo del archiduque Alberto (1).
El archiduque Alberto de Austria (1559-1621), hijo del emperador Maximiliano II de Habsburgo y de María de Austria, cardenal que había sido virrey e inquisidor general de Portugal y arzobispo de Toledo, en 1596 fue nombrado gobernador general de Flandes. En 1599, un año después de colgar los hábitos, contrajo matrimonio con su prima la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II de España. El rey español traspasó la soberanía de aquel territorio al matrimonio con la condición de que si no tenían descendencia el territorio volvería a la Corona española. La pareja tuvo tres hijos pero ninguno sobrevivió, por lo que al fallecer el archiduque Alberto en 1621, su esposa quedó como gobernadora de los Países Bajos en nombre de su sobrino Felipe IV, rey de España.

Más de cuatro siglos después siguen expuestos en el Museo Real del Ejército e Historia Militar Porte de Hal de Bruselas, perteneciente a los Museos Reales de Arte e Historia de Bélgica, dos de los caballos de los archiduques. Uno es el que montó Isabel durante su recibimiento en Bruselas en 1599. El segundo lo cabalgó Alberto y de él cuenta la tradición que salvó la vida a su jinete durante la batalla de Nieuport en 1600. Están considerados como piezas emblemáticas del museo. Los dos animales fueron disecados y con el tiempo se han convertido en los caballos conservados más antiguos del mundo (2).

El gabinete de curiosidades de los Tradescant.


En julio de 1638 el estudiante de leyes alemán Georg Christoph Stirn (1616-1669) lo describió así en su diario de viaje, un manuscrito que se conserva en la Biblioteca Bodleiana de Oxford:
   "En el museo del señor John Tradescant se encuentran los siguientes objetos: en primer lugar, en el patio reposan dos costillas de ballena, también un ingenioso barquito hecho de corteza; a continuación, en el jardín, todo tipo de plantas extranjeras que están contenidas en un pequeño libro específico que el Sr. Tradescant ha mandado imprimir sobre ellas. En el museo en sí vimos una salamandra, un camaleón, un pelícano, una rémora, un lanhado (sic) de África, una perdiz blanca, un ganso que creció en Escocia en un árbol, una ardilla voladora, otra ardilla como un pez (sic), todo tipo de aves de colores brillantes de la India, una serie de objetos convertidos en piedra (1), entre otros, un pedazo de carne humana en hueso, calabazas, aceitunas, un trozo de madera, la cabeza de un mono, un queso, etc; todo tipo de conchas, la mano de una sirena, la mano de una momia, una mano de cera muy natural conservada bajo cristal, todo tipo de piedras preciosas, monedas, una imagen hecha con plumas, un pequeño trozo de madera de la cruz de Cristo, imágenes en perspectiva de Enrique IV y Luis XIII de Francia, que se muestran, como al natural, en un espejo de acero pulido cuando la imagen está centrada, una pequeña caja con la perspectiva de un paisaje, imágenes de la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla, copiadas de un libro por un judío, dos tazas de [cuernos de] rinoceronte, una taza de alcedo (sic) de la de India Oriental que es una especie de unicornio (2), calzado y botas tanto turco como extranjero, un loro marino, un pez-sapo, una pata de alce con tres pezuñas, un murciélago tan grande como una paloma, un hueso humano de 42 libras de peso, flechas indias utilizadas por los ejecutores de la Indias occidentales cuando condenan a muerte a una persona, que de espaldas muere a causa de ellas; un instrumento utilizado por los judíos para la circuncisión, un poco de madera muy ligera de África, las vestiduras del rey de Virginia, un par de copas de ágata, un ceñidor como el que los turcos visten en Jerusalén, la pasión de Cristo tallada muy delicadamente en piedra, una gran piedra magnética, un San Francisco en cera bajo cristal, también un San Jerónimo, el Padrenuestro del Papa Gregorio XV, pipas de las Indias Orientales y Occidentales, una piedra que se encuentra en el agua en las Indias Occidentales, en al que se tallaron Jesús, María y José; un hermoso regalo del duque de Buckingham, de oro y diamantes fijados a una pluma significando los cuatro elementos, un Natura hominis de Isidoro, un flagelo con el que, se cuenta, Carlos V se azotaba; una banda de sombrero hecha de huesos de la serpiente."

El Museo Kircheriano.

En 1651 el aristócrata Alfonso Donnini legó su colección de antigüedades al jesuita Colegio Romano de Roma. Puso como única condición que pudiera ser visitada por el público. Fue el entonces profesor de Matemáticas, de Física y de lenguas orientales, el padre Athanasius Kircher, quien se ocupó de aquella donación, a la que añadiría un buen número de objetos tecnológicos, científicos, arqueológicos, objetos de Historia Natural suyos que había recogido durante sus expediciones a Sicilia y Malta, así como instrumentos musicales y máquinas creadas por él mismo. Se agregaron también numerosas antigüedades egipcias provenientes de la herencia del asimismo multidisciplinar estudioso y coleccionista francés Nicolas-Claude Fabri de Peiresc, a quien Kircher conoció durante su estancia en el colegio jesuíta de Aviñón. Kircher aprovechó además su privilegiada ubicación en Roma para aumentar aquel gabinete de curiosidades con objetos naturales y etnográficos exóticos gracias a sus contactos con compañeros de congregación destacados en misiones de ultramar.

Frontispicio de Romani Colegii Societatis Jesu Musaeum Celeberribum (1678).

El Museo Cospiano.


Grabado de Giuseppe Maria Mitelli del Museo Cospiano.


La xilografía anterior ha convertido al Museo Cospiano, de mediados del siglo XVII, en uno de los gabinetes de curiosidades más reconocidos. Una gran estancia con tres paredes cubiertas de estanterías repletas con centenares de objetos de todo tipo, mezclados, expuestos no de una forma sistemática sino ornamental, simétrica. Del techo y de la parte superior de los muros penden algunas decenas de piezas más.  Una escultura de Dante Alighieri ocupa un lugar preferente sobre la estantería superior. En la parte central inferior del grabado aparece el escudo familiar de su propietario, Ferdinando di Vincenzo Cospi, sostenido por dos putti. El propio Cospi está representado a la derecha con el brazo levantado mostrando su museo (1). El segundo personaje no es otro que Sebastiano Biavati, enano, "miembro viviente de la colección" y conservador de dicho Museo (2).

Breve fragmento de "El avaro", la comedia de Molière.

"... una piel de lagarto de tres pies y medio, rellena de heno, curiosidad agradable para colgar del techo" (1).

El avaro (1668) es una obra teatral cómica, una de las últimas escritas por Jean-Baptiste PoquelinMolière. El tema central es la ridículización de la avaricia. A modo de resumen, Harpagón es un hombre viudo rico y avaro que hace vivir a su familia en la más exagerada escasez. Su hija Elisa está enamorada de Valerio, el intendente de su padre, un joven de origen italiano que se halla en París para intentar reencontrarse con su padre. Cleanto, el hijo de Harpagón, quisiera casarse con Mariana, una joven que vive en la pobreza con su madre y a quien Harpagón también pretende como esposa. El tacaño padre desea casar a sus hijos con ricos viudos, a Elisa con Anselmo y a Cleanto con una tía, con el único objetivo de seguir aumentando su patrimonio. Tras algunos líos y malentendidos, se descubre que el rico Anselmo es en realidad el padre que Mariana creía desaparecido en un naufragio, y que esta tiene además un hermanastro, casualmente Valerio. Anselmo, ahora con la familia reunida, convencerá a Harpagón de que los hijos de ambos se casen por amor. El reaparecido y adinerado Anselmo pagará los gastos de las bodas y así el ridículo avaro Harpagón no deberá afrontar dispendio alguno.

El gabinete de Manfredo Settala.


Manfredo Settala (1).
Algunos de sus notables antepasados fueron un obispo de Milán en el siglo V; Passaguado Settala, el cónsul que dirigió las labores de reconstrución de la ciudad tras haber sido arrasada por Federico I Barbarroja en 1162; Enrico I da Settala (?-1230), arzobispo milanés que participó en 1220 en las Cruzadas y consagró la abadía de Clervaux, Luxemburgo; el beato Manfredo Settala (?-1217), ermitaño en el Monte San Giorgio, Suiza; y el beato Lanfranco Settala (1201-1264), prior del convento agustiniano anexo a la iglesia de San Marco. Su padre, Ludovico Settala (1552-1633), médico y político, además de senador llegó a ser el protomédico responsable de la salud pública de la ciudad, entonces posesión española, un personaje que uno de los mayores escritores italianos, Alessandro Manzoni, incluyó en su novela más conocida, Los novios (1842), o Los desposados o Los prometidos esposos según qué traducciones, que se desarrolla en parte con la terrible epidemia de peste de 1630 de fondo. Su cada vez más extensa familia, tuvo dieciocho hijos, obligó a Ludovico a construir un palacio más amplio en la entonces plaza de San Ulderico, más tarde número 26 de la calle Pantano, que pudiera acoger además de a los suyos y a sus  numerosos sirvientes, su extensa biblioteca y su importante colección de pintura.

Pierre-François Nicolas, boticario, químico y revolucionario.

Boticario, químico, revolucionario y autor de varios trabajos sobre Taxidermia. Pierre-François Nicolas nace el 26 de diciembre de 1743 en Saint Mihiel, Lorena, Francia, en el seno de una familia pudiente. Es el sexto de los hermanos. Su padre explotaba salinas en Saint-Nicolas-de-Port. Pierre-François asiste al colegio local de los Canónicos y más tarde al de los Jesuitas de Saint-Nicolas, donde empieza a interesarse por la química. Aunque no hay constancia, sus biógrafos (1) creen que Nicolas asiste a la Universidad de Pont-à-Mousson, donde obtuvo una maestría en Artes. Participa entre 1759 y 1763 en la campaña de Alemania de la Guerra de los Siete Años como farmacéutico militar. Ahí despertará su vocación como químico y farmacéutico. A su vuelta, en 1768 es nombrado Inspector Honorario de Minas, y se le encarga la reorganización de las minas de la región de los Vosgos. Durante ese periodo redacta por encargo un estudio sobre la posibilidad de fabricar acero a partir del hierro extraído en las minas de Lorena y Alsacia. Ese cometido lo compatibiliza ejerciendo como farmacéutico practicante en Nancy, obteniendo el grado de maestría en Farmacia en diciembre de 1768 y más tarde ejerciendo ya como farmacéutico. Nicolas había adquirido una farmacia en la calle Pont Mouja de Nancy, cerca de la plaza de Saint-Sébastien, un negocio que regentó hasta 1779, fecha en que lo traspasaría a un sobrino de su esposa. 

Carta de Nicolas en el Journal de Physique en agosto de 1774.

El museo de Ole Worm.

Sin duda, una de las facetas más conocidas del médico Ole Worm fue la de naturalista y coleccionista. Como investigador se encuentra entre la ciencia pre-moderna y la moderna. Worm, determinó en 1638 que los unicornios no existían y que aquellos supuestos cuernos en realidad pertenecían a narvales, a pesar de lo cual experimentó con animales domésticos sus supuestas propiedades como antídoto anti-veneno. También escribió sobre la piedra bezoar. Investigó si el lemming era roedor o no, como pensaban algunos, y demostró que no caían del cielo, como decía la leyenda noruega, sino que tenían genitales y se reproducían como el resto de mamíferos. También fue de los primeros en dibujar un ave del paraíso confirmando que, en contra de la creencia popular, disponía de patas como el resto de las aves (1). Worm, que había visitado en Italia los gabinetes de Ferrante Imperato y de Ulisse Aldrovandi, acumuló gran cantidad de especímenes en una colección que incluía desde objetos etnográficos y científicos, hasta fósiles y animales disecados. Su gabinete de curiosidades ha llegado a ser uno de los más conocidos gracias a la publicación en 1655, un año después de su muerte, del catálogo de su museo, Museum Wormianum, seu, Historia rerum rariorum : tam naturalium, quam artificialium, tam domesticarum, quam exoticarum, quae Hafniae Danorum in aedibus authoris servantur, una obra que supervisó su hijo Willum y que incluye el famoso grabado que sigue, tallado por G. Wingendorp.

El Museum Wormianum de Ole Worm.

Las instrucciones de John Woodward.

En 1696 se publicó en Londres Brief instructions for making observations in all parts of the World: as also for collecting, preserving, and sending over natural things, being an attempt to settle an universal correspondence for the advancement of knowledge both natural and civil (Breves Instrucciones para la realización de observaciones en todas las partes del mundo: así como para recolectar, conservar y enviar objetos naturales; siendo este un intento de establecer una correspondencia universal para el avance del conocimiento, tanto natural como civil), un librito de veinte páginas, sin el nombre de su autor en la portada y que, como otros de esa época, estaba destinado a viajeros de paises lejanos y facilitaba unas instrucciones básicas y algo rudimentarias sobre cómo preparar objetos de historia natural.

Portada de Brief Instructions.
Esas técnicas de preparación están contenidas en el apartado titulado Directions for the Collecting, Preserving, and Sending over Natural things, from Foreign Countries, donde se puede leer que bastará con traer uno o dos ejemplares de cada mamífero, pez o ave, desollados cuidadosamente. Los pájaros, peces y reptiles de menor tamaño simplemente se eviscerarán y se secarán. Los especímenes más raros y curiosos se introducirán en pequeños tarros de vidrio llenos de ron, brandy o alcohol. De esponjas, corales, cangrejos, conchas, etc., se enviarán cinco o seis ejemplares variados. Las conchas se vaciarán. Las estrellas de mar se podrán enviar secas o en brandy. Los ejemplares secos en cajas y entre algodón. Los corales y el ámbar envueltos en papel y en una caja con algodón, salvado o paja. Los gusanos, escarabajos, arañas, etc., se enviarán también sumergidos en brandy. Las mariposas, moscas se secarán clavándolas con alfileres y fijándolas al fondo de cajas.


"Aurora Chymica" por Edward Bolnest.

Portada de Aurora Chymica.
El médico inglés Edward Bolnest escribió el tratado Aurora Chymica: or a rational way of preparing animals, vegetables ans minerals, for a Physical Use; … (Aurora Química: o método racional para preparar animales, vegetales y minerales, para su uso médico; ...) en 1672. Tres años más tarde se reeditaría en latín. En su libro, Bolnest, seguidor de la medicina paracélsica, describe diversos procesos como la putrefacción, la destilación, la calcinación o la sublimación, para la preparación de diversos animales con fines medicinales. El autor define un método general de preparación y describe cómo obtener la quintaesencia y cuáles son las virtudes de los preparados obtenidos a partir de algunos animales como el cangrejo marino, el oso, el ciervo, la serpiente, la lombríz terrestre, la golondrina, etc. Eso es todo. 

Algun autor incluye este libro en los listados de bibliografía taxidérmica. Un ejemplo es el inglés Montagu Browne, autor de Practical Taxidermy (1879), que cita al de Bolnest como "el primer tratado sobre esta materia". Tras leer a Bolnest, sinceramente, no comparto la opinión de que sus métodos de obtención de esencias naturales a partir de los animales deban ser considerados como taxidérmicos, o que se trate de técnicas o aportaciones coadyuvantes a la historia de la Taxidermia (1).