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"On Taxidermy", carta publicada en 1833 en "The Mechanics' Magazine".


En julio del año 1833 M. Salmon, editor de la revista londinense The Mechanics' Magazine, publicó un artículo titulado On Taxidermy, que en realidad consistía en la reproducción literal del extracto “de una carta a un amigo suyo” quien debió solicitar a un experto algunas directrices para comenzar a disecar pájaros. El remitente, cuya identidad desconocemos, firmaba desde Ashton upon Ribble, un pueblo cercano a Preston, al norte de Manchester. 

El texto de On Taxidermy, que ocupaba cuatro páginas y no se acompañaba de dibujos o grabados, nos revela que su autor era conocedor de algunos tratados franceses e ingleses, puesto que citaba a René Antoine Ferchault de Réaumur, a Louis Dufresne, a Charles Waterton y a Tesser Samuel Kuckahn. Había visitado además los museos de Historia Natural de Londres y Manchester, que también citaba e incluso compararaba. Mientras elogiaba la buena preparación de los especímenes del Museo de Manchester, “sin rival en el país”, lamentaba la deficiente preparación de los excelentes especímenes del Museo de Historia Natural de Londres, “algunos parecen caricaturas”, escribía. 
 

Principio de la carta publicada en The Mechanics' Magazine en 1833.

Las instrucciones para naturalistas de 1795 de la Massachusetts Historical Society.

La Massachusetts Historical Society, fundada en Boston en 1791, editó en 1795 un volumen en el que, junto a sus estatutos y su régimen de funcionamiento interno, se adjuntaban, entre otros, unos breves apéndices con instrucciones a sus socios naturalistas sobre cómo recolectar y preservar animales, plantas, minerales y fósiles. Aquella publicación se reimprimiría años después, en 1835. Repasemos esos anexos que apenas ocupan ocho páginas.

Índice con el listado de apéndices con instrucciones.

"Méthode de Préparer et Conserver les Animaux", el tratado de Pierre-François Nicolas.


Portada del libro.
En 1800 apareció Méthode de Préparer et Conserver les Animaux de toutes les classes, pour les Cabinets d’Histoire Naturelle, Método para preparar y conservar toda clase de animales, para gabinetes de Historia Natural, un tratado de Taxidermia escrito por Pierre-François Nicolas, un reputado químico y farmacéutico de Nancy que hacía tres años había llegado a París. En aquel momento Nicolas se presentaba como miembro no residente del Institut National y antiguo profesor de Química y de Historia Natural. Aquel traslado lo hizo sin la compañía de su familia, pero tanto esa como otras circunstancias personales se recogerán en su biografía. 

El libro, que tiene doscientas treinta páginas, diez grabados y un tamaño de octavo mayor, está dedicado a Lucien Bonaparte, Ministro del Interior, a quien considera un “Ministro reparador que se ocupa, con bastante celo en su actividad, en rendir a las Ciencias y a las Artes el impulso que la fogosidad revolucionaria había olvidado, y a hacerlas brillar con un destello desconocido hasta nuestros días, ...”. Las técnicas de Nicolas fueron bastante efímeras, sobre todo su forma de desollar. Sus licores y su pomada perduraron algo más que su técnica con el escalpelo. No obstante, su aportación al conocimiento de la historia de la Taxidermia es de suma importancia gracias al empeño que puso a la hora de detallar y criticar los métodos de autores precedentes. Todo ello lo veremos a continuación. Algunos de los grabados del libro ilustran este artículo.

La instrucciones de Philippe Pinel destinadas a la expedición d'Entrecasteaux.

Pinel retratado por Anne Mérimée.
En agosto del año 1791 apareció publicada en Observations sûr la Physique, sûr l’Histoire Naturelle et sûr les Arts, el journal editado por el abad RozierMémoire sur les moyens de préparer les Quadrupèdes et les Oiseaux destinés à former des Collections d'Histoire Naturelle, Memoria sobre los métodos para preparar los cuadrúpedos y las aves destinados a formar colecciones de Historia Natural. El texto, que fue leído con anterioridad en la Société d'Histoire Naturelle, lo firmaba el médico y zoólogo Philippe Pinel, ocupaba catorce páginas, no se acompañaba de figuras ni grabados, y sería utilizado por los naturalistas que viajaron a bordo de las dos fragatas de la expedición d'Entrecasteaux, que zarpó de Brest  al mes siguiente, en septiembre de 1791, con el objetivo de hallar a los supervivientes de una expedición anterior, la que partió en 1785 comandada por Jean François de La Péyrouse y cuyo objetivo consistía en la exploración del océano Pacífico. Fue precisamente la Sociedad de Historia Natural la que, según cuenta el propio Pinel, en vistas de la inminente expedición, invitó a sus miembros a que hicieran públicas sus investigaciones, para contribuir así al éxito de aquella expedición.

"The Naturalist's and Traveller's Companion" de John Coakley Lettsom.

Grabado coloreado de la primera edición.
John Coakley Lettsom publicó en 1772 The Naturalist's and Traveller’s Companion, containing instructions for collecting and preserving objects of Natural History (El compañero del naturalista y del viajero, con instrucciones para la recogida y la conservación de objetos de historia natural). La primera edición la financió el propio autor, cuyo nombre no aparece en la portada. La buena acogida que obtuvo aquel manual demandó una segunda edición ampliada en 1774. Aparecerían más ediciones, en 1799 y en 1816, un año después del fallecimiento de su autor. En 1775 se publicaría la traducción al francés, edición que, por comodidad con el idioma, es la consultada para la redacción de este artículo. La primera edición francesa, en formato de octavo tiene, además de las de cortesía, 211 páginas más un grabado, y adjunta un anexo de 42 páginas titulado El arte de calmar las olas del mar o ensayos de los efectos del aceite en las olas del mar, donde se reproducen cartas leídas en la Royal Society de Londres con las experiencias de Benjamin Franklin, William Brownrigg y M. Farish. Es llamativo ese anexo, pues nada tiene que ver con el contenido que le precede. Sólo como curiosidad, y para dejar aparcado el asunto, Franklin -un personaje que ya ha aparecido en un par de artículos en Taxidermidades- durante su viaje por Gran Bretaña en 1771 se hospedó en casa de Brownrigg a quien le demostró en el lago Derwentwater su experimento de calmar el oleaje vertiendo aceite sobre la superficie, experiencias que se publicarían en Philosophical Transactions.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 3.


Mauduyt, en cambio, sí redactaría una dúplica. La Réponse a la seconde Critique de M. Bécoeur aparecería publicada el mes siguiente, noviembre de 1774, en Observations, el Journal de Physique del abad Rozier. En esta ocasión, la carta, que apenas ocupaba cuatro páginas, obligaba al editor a añadir largas notas a pie de página con el propósito de ayudar al lector a no perserse, algo que a estas alturas podia ocurrir sin no mucha dificultad, como de hecho a nosotros casi nos está sucediendo. El texto era el siguiente: 
 
Respuesta de Mauduyt a la segunda crítica de Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 1.


El enfrentamiento público entre Bécoeur y Mauduyt es un hecho conocido por quienes se han acercado a la historia de la Taxidermia. La publicación en agosto de 1773 en el Journal de Physique de los métodos de conservación de aves del inglés Kuckahn, incitó a Mauduyt a puntualizar y a exponer los suyos, entre los que se encontraba la fumigación con vapor sulfuroso de las aves ya preparadas, una técnica que había usado Réaumur décadas antes. Un mes después de esa primera carta Mauduyt publicaría una memoria sobre la preparación de especímenes, destinada a viajeros y corresponsales. Bécoeur se sintió, cómo no, concernido. Mauduyt, conocido suyo y conocedor de sus métodos, no se había referido ni a él ni a su jabón arsenical, y Bécoeur publicó una carta de réplica en un tono belicoso que hacía prever lo que sucedería después. Tres cartas más, de Mauduyt a Bécoeur, de Bécoeur a Mauduyt y una última de Mauduyt en noviembre de 1774. Cada uno defendiendo su método como el mejor posible. En aquel duelo también intervendrían Bonnet, un naturalista de Ginebra, Nicolas un farmacéutico de Nancy, y los editores del Journal. Año y medio de disputas, varios concernidos, siete cartas, dos memorias y unas 140 páginas publicadas, todo ello no es más que una muestra de la importancia que llegaron a adquirir los gabinetes de Historia Natural en aquel tiempo. La lectura de esas cartas nos permite, además, descubrir la personalidad de sus protagonistas, y también conocer sus ambiciones.  
 

Las cartas de Kuckahm en el Journal de Physique.

Mauduyt, defensor de las fumigaciones sulfurosas.


Médico, físico y naturalista, Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne (1), hijo de François Pierre Mauduyt de la Varenne, abogado del Parlamento y de Marie Jeanne Loverjat, nace en París hacia 1732 (2). Durante la Guerra de los Siete Años, entre 1758 y 1760, Mauduyt es un joven estudiante bachiller de Medicina. Prueba el camino de la literatura escribiendo L'étude de la nature, épitre à Madame... (1771), que presenta al premio de la Academia Francesa, aunque sin demasiada fortuna. Doctor regente de la Facultad de Medicina de París, en 1776 es elegido miembro de la recién creada Société Royale de Médecine, sociedad que llegaría a dirigir. Por aquel entonces la Sociedad de Medicina estaba empeñada en frenar las enfermedades epidémicas y estudiar la correlación de estas con las fluctuaciones meteorológicas y climáticas. En ese escenario, a Mauduyt se le asignó el estudio de la influencia de los fenómenos eléctricos sobre la salud. Ese encargo le llevó a colaborar con la Académie Royale des Sciences, algunos de cuyos miembros también se sentaban en la de Medicina, como por ejemplo el naturalista Félix Vicq d'Azyr. Como veremos en breve, para nosotros será precisamente esa época, en la que Mauduyt se volcó en el estudio y la preparación de las aves y la conservación de las colecciones, la que centrará nuestro interés. Pero antes un párrafo más para resolver su biografía y no perder el hilo. 
 

Grabado de Mémoire sur les differentes manières d'administrer l'électricité (1784).

Las breves instrucciones de Johann Reinhold Forster.

Johann Reinhold Forster.
Johann Reinhold Forster es conocido sobre todo por tratarse del naturalista que acompañó al capitán James Cook en su segunda expedición al Océano Pacífico. En 1771, un año antes de emprender aquel viaje, publicó en Londres A Catalogue of the Animals of North America. Containing an enumeration of the know Quadrupeds, Birds, Reptiles, Fish, Insects, Crustaceous and Testaceous Animals; many of wich are New, and never described before. To which are added, Short Directions for Collecting, Preserving, and Transporting all Kinds of Natural History Curiosities (Catálogo de los animales de América del Norte; que contiene una enumeración de los cuadrúpedos, aves, reptiles, peces, insectos, crustáceos y testáceos conocidos; muchos de los cuales son nuevos, y nunca antes se han escrito. A lo que se añaden unas breves instrucciones para coleccionar, preservar, y transporte de toda clase curiosidades de Historia Natural). El librito tiene 43 páginas más las de cortesía y un grabado en el frontispicio. En 1882 The Willughby Society, una sociedad ornitológica londinense fundada en 1879 y que tenía como objeto reeditar antiguos tratados de esa temática, reimprimió el libro.

La carta del capitán Davies.


Thomas Davies remitió el 12 de marzo de 1770 una carta a John Ellis, naturalista inglés y miembro de la Royal Society. Esa carta se publicó en The Philosophical Transactions of the Royal Society of London en el mes de enero de 1771 bajo el título A Letter from Captain Davies to John Ellis, Esq., F.R.S., on a Method of Preparing Birds for Preservation. El destinatario de aquella carta era un hombre de negocios, comerciante de lino, agente colonial y naturalista aficionado, que había mantenido correspondencia con Carl von Linné, que había destacado por sus estudios sobre las coralinas y que más tarde lo haría de nuevo con un estudio sobre la naturaleza animal de los zoofitos.
 

Las cascadas del Niágara en 1766. Acuarela de Thomas Davies (1).

 
Davies nació en el año 1737 en Shooter's Hill (Londres, Inglaterra). En 1755, con dieciocho años, ingresó como cadete en el Royal Military College de WoolwichEstudió dibujo topográfico y, como muchos de sus compañeros, también dominaba el dibujo artístico. Al año siguiente fue ascendido a teniente. En 1757 participó en la fallida campaña de Louisbourg (Cape Breton Island), donde pintó la ciudad de Halifax. Es su primera acuarela conocida. En 1759 se unió a la expedición Amherst del lago Champlain. Dibujó Ticonderoga, cerca de Nueva York y la fortaleza británica de Crown Point. En 1760 participó como artillero en la campaña de Montreal, donde fue de los primeros en levantar la bandera británica. Los siguientes años los pasó remontando el río San Lorenzo y sus afluyentes, el lago Ontario y el río Niágara. De esa época se conservan sus acuarelas con imágenes de las cataratas y de la ciudad de Montreal vista desde la isla de Santa Elena, y en ellas se observa la especial atención que dedicaba a la fauna y a la flora. En 1763 finalizó la Guerra de los Siete años. Davies permaneció durante un año en Nueva York, hasta que en 1767 su compañía embarcó de vuelta a Inglaterra (2). Ya en Londres, expuso sus dibujos en la Royal Academy y en 1768 publicó una serie de seis grabados con imágenes de la región canadiense de Amherst y de sus cascadas.

Las cuatro cartas de Kuckahn.


Las cuatros cartas en Philosophical Transactions.
Tesser Samuel Kuckahn envía a mediados de 1770 cuatro cartas a Philosophical Transactions, publicación editada por la Royal Society de Londres, en las que expone sus métodos de conservación de aves. Esas cartas lo convierten en un autor indispensable en la historia de la Taxidermia. Abordemos su contenido.

En la primera carta de fecha 22 de mayo de 1770, Kuckahn revisa tres métodos utilizados hasta ahora para preservar las aves. Objeta sobre la utilización de la mezcla de alumbre, sal común y pimienta negra que, según el autor, generalmente se utilizaba como relleno de la cavidad ventral y en el cuello, en el método de evisceración del ave. El autor objeta que la sal favorece la humedad y la corrosión de los alambres que dan una forma natural a las aves. Los ojos si son de vidrio conservan su vivacidad, pero el resto del cuerpo se deforma, se pierden las actitudes, el color... Kuckahn afirma que "la experiencia ha demostrado que las aves así conservadas se corrompen tarde o temprano, y que son pasto de insectos". Sobre el método de inmersión en licor, Kuckahn dice que es bueno desde el punto de vista de la preservación, pero que no mantiene las proporciones, actitudes, las “gracias”, y por tanto, el ave no tiene vida y movimiento. El tercer método consiste en desollar las aves y preservar la piel con alumbre, sal y pimienta. El autor comenta que es el practicado en Alemania y Holanda, y el más generalizado en Francia desde hace bastante tiempo. Kuckahn admite que no es un mal método, pero plantea tres objeciones: que presenta gran dificultad, sobre todo en el desollado de pequeños pájaros muertos con arma; que una vez desollada la piel, muchas personas no guardan bien las proporciones del ave a la hora de montarla, especialmente el cuello, que desollado dobla su longitud; y que estos métodos no llegan a descarnar las alas y los cuartos traseros y que, consecuentemente, no se pueden aplicar productos preservativos. Finalmente, el autor propone su método como mejor, enfatizando que no sólo lo es desde el punto de vista de preservación del ave, sino también en lo referente a guardar las proporciones y las actitudes naturales. Y anuncia que lo tratará en futuras cartas. 

El jabón arsenical de Bécoeur.


Ejabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur (Metz, 1718-1777) es, sin lugar a dudas, el producto preservativo más conocido de la historia de la Taxidermia.

Preocupado por la conservación de las colecciones y por los efectos destructivos de los insectos, a partir de 1738 Bécoeur comienza a experimentar la efectividad de unos cincuenta productos químicos para determinar cual de ellos es el más eficaz, aplicándolos a aves preparadas por él mismo. Cuatro años más tarde sólo cuatro pájaros se salvaron de la voracidad de los insectos, y decide combinar los cuatro productos químicos empleados en ellos (alcanfor, arsénico, sal tártara y cal) en una sola preparación, añadiéndole jabón. En 1743 Bécoeur crea el jabón arsenical.

Hasta entonces se habían utilizado toda clase de productos para conservar la piel. Por citar sólo algunos, Olina (1622) prepara las pieles con vinagre, sal y alumbre. Woodward (1696) usa sublimado de mercurio (sublimado corrosivo). Réaumur (1747 y 1753) aplica aloe, mirra, incienso, pimienta, cal pulverizada y alcanfor. Turgot (1758) además de pimienta y alumbre propone, como el más seguro, el alcanfor.  Davies (1770) usa alumbre, alcanfor y canela a partes iguales. En las fórmulas propuestas por Kuckahn (1770) encontramos productos como esencia de trementina, alcanfor, tabaco, pimienta negra y corrosivo sublimado.

Bécoeur jamás dio a conocer públicamente la composición de su exitosa fórmula, lo que le valió numerosas críticas. Algunos naturalistas acusaron a Bécoeur de mantenerla en secreto para poder lucrarse. Bécoeur respondía a estas acusaciones afirmando que ésta había sido el resultado de largas y costosas investigaciones.