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El manual "Taxidermia, entomología y herbarios" de Carlos Morganti.


Cubierta de la 1ª edición.
Ni rastro de detalles biográficos de Carlos Morganti, autor de Taxidermia, entomología y herbarios. El manual, publicado por la Editorial Hobby de Buenos Aires, Argentina, en 1952, se vendió bastante -hoy es fácilmente encontrable en librerías anticuarias- y tuvo una larga vida, puesto que se reeditó en 1955, 1965 y 1978. De formato cuarto, encuadernado en rústico, de 178 páginas con 146 ilustraciones, numerosas del propio autor, el libro en cuanto a su contenido no obedece el orden temático al que estamos acostumbrados.
 
El tratado comienza con el curtido de pieles de "animales comunes", se entiende que de mamíferos, que se desinfectan y desengrasan en un baño compuesto por 30 gramos de "jabón amarillo" (1) y 10 de "soda común de lavar" (2) disueltos en 1 litro de agua, y se curten en el tradicional baño de 100 gramos de alumbre y 50 de sal por cada litro de agua.
 

El "Traité" del naturalista Sébastien Gérardin.


Comienzo del tratado taxidérmico en el Récueil de Planches de Gérardin. Reedición de 1822.


El naturalista y sacerdote Sébastien Gérardin publicó en 1803 Tableau Élémentaire d'Ornithologie, ou Histoire Naturelle des Oiseaux que l'on rencontre communément en France; précédé d'un Traité sur la manière de conserver leurs dépouilles pour en former collections, es decir, dos volúmenes en tamaño octavo que contenían un tratado ornitológico de aves francesas y un tercero, Récueil de Planches del Tableau, en tamaño cuarto, consistente en un atlas con cuarenta y un grabados, la mayoría de aves, comentados y dibujados por el propio autor, en el que incluyó además un tratado taxidérmico, no solamente de aves.

El manejo de productos químicos tóxicos en Taxidermia. Precauciones. Historia.


Ejemplar de mediados del siglo XIX restaurado.
A modo de introducción histórica recordemos que en las instrucciones taxidérmicas que Giovanni Pietro Olina incluyó en su Uccelliera (1622) este empleaba sal, vinagre y alumbre (1) para conservar la piel de las aves. René Antoine Ferchault de Réaumur (1747 y 1753), considerado como el precursor del arte de la Taxidermia, utilizaba aloe (2), mirra (3), pimienta, cal (4) y alcanfor (5). Otras sustancias empleadas como preservativos fueron el tabaco, la canela, el almizcle (6), el cardenillo (7), el azufre (8) o la esencia de trementina (9), por citar algunos. La ineficiencia de la mayoría condujo a la búsqueda y hallazgo de algunos compuestos tan eficaces como venenosos. Se tiene conciencia además del riesgo de algunos de ellos, para la salud de quien los manipula, casi desde el principio de su empleo. Uno de los primeros fue John Woodward, quien en su Brief instructions for making observations in all parts of the World (1696) facilitaba la fórmula de una "solución de mercurio sublimado" -mercurio mezclado con agua y alcohol- y avisaba de la peligrosidad de este veneno. Los siguientes autores que lo recomendaron fueron Tesser Samuel Kuckhan (1770), Thomas Davies (1771) o Johann Reinhold Forster (1771), este último advertía asimismo de su nocividad. El corrosivo sublimado o bicloruro de mercurio se emplearía ampliamente sobre todo en Inglaterra durante la totalidad el siglo XIX, tanto como preservativo para la piel como protector superficial del plumaje. He contabilizado alrededor de una cincuentena de tratados editados durante ese siglo y primer cuarto del XX que lo mencionan. Quien más lo popularizó fue el excéntrico Charles Waterton a partir de la publicación en 1825 de su Wanderings in South America.

La revelación de la fórmula secreta del jabón arsenical de Bécoeur.

Página de Instruction donde se revela la fórmula.
Tras cinco años de pruebas, Jean-Baptiste Bécoeur (1718-1777) creó en 1748 el jabón arsenical, uno de los productos preservativos más conocidos de la historia de la Taxidermia. Una exitosa y efectiva mezcla, aunque nociva para la salud del disecador, que el boticario de Metz mantuvo siempre en secreto, lo que le valió ser criticado en numerosas ocasiones y acusado de querer lucrarse con ello. La mayor polémica la mantuvo durante varios meses de 1773 y 1774 con el médico Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne en las páginas del Journal de Physique del abad Rozier y en el Journal Encyclopédique editado por Rousseau. Mauduyt defendía sus fumigaciones sulfurosas como el mejor método de conservación de las colecciones de animales disecados a la vez que, "por el bien de la ciencia", conminaba a Bécoeur a hacer pública su fórmula (1). A aquella controversia se sumó el químico, y también boticario y taxidermista de Nancy, Pierre-François Nicolas.

Las directrices para la conservación de objetos de Historia Natural de Vicq d'Azyr.


Portada de Instruction sur la manière.
El entonces profesor del Museo de Historia Natural de París, Félix Vicq d'Azyr, publicó en 1793, el año dos de la recién instaurada Primera República Francesa, Instruction sur la manière d'inventorier et de conserver, dans toute l'étendue de la République, tous les objets qui peuvent servir aux arts, aux sciences et à l'enseignement, en español Instrucción sobre la manera de inventariar y conservar, en el ámbito de la República, todos aquellos objetos que sirven a las artes, a las ciencias y a la enseñanza. El texto, de setenta páginas, fue encargado por la Comisión Temporal de las Artes tras la incautación de bienes bajo la Revolución, y adoptado por el Comité de Instrucción Pública de la Convención Nacional. En su sección dedicada a la Historia Natural, Vicq d'Azyr escribía (1):

Artículo de 1863 sobre Taxidermia en el semanario "The Sientific American".


El 18 de abril de 1863 apareció en Scientific American, el "periódico semanal de información práctica en arte, ciencia, mecánica, química y manufacturas", un artículo sobre Taxidermia con el sencillo título Taxidermy - Stuffing birds, en español Taxidermia, disecado de aves. Sin firmar, no muy extenso, no más de una columna, y sin grabados, en realidad se trataba de una primera entrega, puesto que una semana después se completaría con una segunda parte dedicada a mamíferos, peces e insectos.
 

La cabecera de The Scientific American.

 
El primer párrafo del texto incluía algunas referencias históricas. Se calificaba a la Taxidermia de un arte "relativamente moderno", se recordaba al "sabio francés" Réaumur como el primer escritor que redactó una memoria con el método para preservar aves, consistente en sumergirlos en alcohol, alambrarlos y colocarles dos bolitas negras a modo de ojos. También se citaba el tratado del abad Manesse, cuyo "método se practicó bastante de forma general para rellenar, aunque las sustancias que recomendaba como preservativos no se adecuaban al propósito". A continuación se facilitaba la fórmula "de la composición para tratar las pieles que se utiliza en el Museo de París, que se mantiene como la mejor", sin referirse en un primer momento a ella por su nombre de jabón arsenical, ni nombrando a su creador Jean-Baptiste Bécoeur. En cuatro líneas más se relacionaban las herramientas y los materiales que se precisarían.
 

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 3.


Mauduyt, en cambio, sí redactaría una dúplica. La Réponse a la seconde Critique de M. Bécoeur aparecería publicada el mes siguiente, noviembre de 1774, en Observations, el Journal de Physique del abad Rozier. En esta ocasión, la carta, que apenas ocupaba cuatro páginas, obligaba al editor a añadir largas notas a pie de página con el propósito de ayudar al lector a no perserse, algo que a estas alturas podia ocurrir sin no mucha dificultad, como de hecho a nosotros casi nos está sucediendo. El texto era el siguiente: 
 
Respuesta de Mauduyt a la segunda crítica de Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 2.


En mayo en el Journal de Physique y en junio en el Journal Encyclopédique, apareció publicada la carta de réplica de Mauduyt de la Varenne a Bécoeur en la que confirmaba su autoría de la anterior y en la que contraargumentaba a su oponente. Una nota al pie de página a cargo del editor, sobre la carta de Bécoeur, decía: 
   "Todos los hechos enunciados en esta Carta, relativos a la colección del Gabinete del Rey, son de público conocimiento. No ha escrito sobre este tema ni una sola palabra que no sea conforme a la más estricta y rigurosa verdad. No obstante, si alguien albergara dudas sobre la realidad de algunos de estos hechos; si el señor Bécoeur refutara uno sólo de ellos, invito al lector a suspender su opinión, y a no pronunciarse más que después de haber consultado a los señores Conservadores del Gabinete."
Carta de respuesta de Mauduyt a Bécoeur.

La polémica entre Bécoeur y Mauduyt. Parte 1.


El enfrentamiento público entre Bécoeur y Mauduyt es un hecho conocido por quienes se han acercado a la historia de la Taxidermia. La publicación en agosto de 1773 en el Journal de Physique de los métodos de conservación de aves del inglés Kuckahn, incitó a Mauduyt a puntualizar y a exponer los suyos, entre los que se encontraba la fumigación con vapor sulfuroso de las aves ya preparadas, una técnica que había usado Réaumur décadas antes. Un mes después de esa primera carta Mauduyt publicaría una memoria sobre la preparación de especímenes, destinada a viajeros y corresponsales. Bécoeur se sintió, cómo no, concernido. Mauduyt, conocido suyo y conocedor de sus métodos, no se había referido ni a él ni a su jabón arsenical, y Bécoeur publicó una carta de réplica en un tono belicoso que hacía prever lo que sucedería después. Tres cartas más, de Mauduyt a Bécoeur, de Bécoeur a Mauduyt y una última de Mauduyt en noviembre de 1774. Cada uno defendiendo su método como el mejor posible. En aquel duelo también intervendrían Bonnet, un naturalista de Ginebra, Nicolas un farmacéutico de Nancy, y los editores del Journal. Año y medio de disputas, varios concernidos, siete cartas, dos memorias y unas 140 páginas publicadas, todo ello no es más que una muestra de la importancia que llegaron a adquirir los gabinetes de Historia Natural en aquel tiempo. La lectura de esas cartas nos permite, además, descubrir la personalidad de sus protagonistas, y también conocer sus ambiciones.  
 

Las cartas de Kuckahm en el Journal de Physique.

El jabón arsenical de Bécoeur.


Ejabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur (Metz, 1718-1777) es, sin lugar a dudas, el producto preservativo más conocido de la historia de la Taxidermia.

Preocupado por la conservación de las colecciones y por los efectos destructivos de los insectos, a partir de 1738 Bécoeur comienza a experimentar la efectividad de unos cincuenta productos químicos para determinar cual de ellos es el más eficaz, aplicándolos a aves preparadas por él mismo. Cuatro años más tarde sólo cuatro pájaros se salvaron de la voracidad de los insectos, y decide combinar los cuatro productos químicos empleados en ellos (alcanfor, arsénico, sal tártara y cal) en una sola preparación, añadiéndole jabón. En 1743 Bécoeur crea el jabón arsenical.

Hasta entonces se habían utilizado toda clase de productos para conservar la piel. Por citar sólo algunos, Olina (1622) prepara las pieles con vinagre, sal y alumbre. Woodward (1696) usa sublimado de mercurio (sublimado corrosivo). Réaumur (1747 y 1753) aplica aloe, mirra, incienso, pimienta, cal pulverizada y alcanfor. Turgot (1758) además de pimienta y alumbre propone, como el más seguro, el alcanfor.  Davies (1770) usa alumbre, alcanfor y canela a partes iguales. En las fórmulas propuestas por Kuckahn (1770) encontramos productos como esencia de trementina, alcanfor, tabaco, pimienta negra y corrosivo sublimado.

Bécoeur jamás dio a conocer públicamente la composición de su exitosa fórmula, lo que le valió numerosas críticas. Algunos naturalistas acusaron a Bécoeur de mantenerla en secreto para poder lucrarse. Bécoeur respondía a estas acusaciones afirmando que ésta había sido el resultado de largas y costosas investigaciones.