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El innovador Francesco Comba, taxidermista del Museo de Turín.


Retrato de Francesco Comba (1).
Quizá el texto donde hallamos mayor número de detalles biográficos de Francesco Comba, nuestro protagonista, taxidermista del Museo de Ciencias Naturales de Turín, sea el que le dedicara Alipio de Miranda Ribeiro, entonces preparador interino de la sección de Zoología del Museo Nacional de Río de Janeiro, en su informe Os processos de Taxidermia e o Museo Nacional do Rio de Janeiro (1912), que redactó tras haber visitado numerosos museos de Historia de Natural de Europa y de Estados Unidos:
   "Los principales preparaciones que merecen ser mencionados en Italia se encuentran en el Instituto Zoológico de Roma, el Museo de Vertebrados de Florencia, el Museo Cívico de Génova y el Museo de Historia Natural de Turín.
   En el Instituto de Roma vi una pantera que inmediatamente me llamó la atención. Sin la gordura que normalmente se encuentra en estas preparaciones de felinos, toda la anatomía del animal se representaba con una verdad deslumbrante; y su expresión mostraba claramente el genio de quien la había preparado.
   En Turín fui a ver un elefante del mismo maestro, un león verdaderamente soberbio; era tan bueno que había sido retirado de las vitrinas para que sirviera de modelo para el montaje de otro que, en aquella ocasión, montaba el doctor Peracca (2).
   Preguntando por el autor de estas maravillas de la Taxidermia, me informaron que ya había fallecido. De hecho, su valor lo había convertido en el favorito de Víctor Manuel II, quien le había confiado la preservación de sus piezas de caza. Así era como el profesor de Geología de la Universidad de Turín, el señor M. Baretti, informaba del fallecimiento de ese taxidermista:

La Taxidermia en la Exposición Universal de Londres de 1851.


Crónica del Illustrated London News.
Promovida por el príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria, entre el 1 de mayo y el 15 de octubre de 1851 se celebró en Londres la Gran Exposición de los Trabajos de la Industria de todas las Naciones. Se trató de la primera de las Exposiciones Universales que periódica y sucesivamente organizarían diferentes ciudades. Para el certamen de Londres, en el que participaron veintiocho países y que concluyó con más de seis millones de visitantes, se construyó en Hyde Park el Crystal Palace, un edificio de unas siete hectáreas de superficie, que acogió a unos 14.000 expositores que mostraron alrededor de 100.000 objetos.
 
Según se recoge en el volumen Reports by the Juries on the Subjects in the thirty classes into which the Exhibition was divided, los taxidermistas presentes fueron veintiséis, de ellos la mitad británicos, y se encuadraron mayormente en la Clase 29 correspondiente a Manufacturas misceláneas y pequeñas mercancías.
 
Entre los disecadores londinenses se encontraba James Gardner, de Oxford Street, "disecador de las aves de la reina de Inglaterra" según su publicidad, que mostró en la Gran Exposición numerosas aves extranjeras y de presa. Un artículo de Illustrated London News fechado el 26 de julio de 1851 criticó el trabajo expuesto por Gardner, comparándolo con el de John Hancock de Newcastle, a quien me referiré más adelante: