Postales de principios del siglo XX: Taxidermia y niños.

Una nueva entrega de tarjetas postales antiguas donde la Taxidermia es coprotagonista, en este caso, junto a los niños. La época dorada de este tipo de correspondencia tradicional fue a principios del siglo XX y las de esta temática, por los textos que se pueden leer en los reversos, solían mandarlas mayormente parientes y recibirlas niños y niñas por su cumpleaños u onomástica. Un ejemplo es la siguiente en la que el remitente escribió el  8 de febrero de 1907 en el anverso un "Feliz cumpleaños" en la postal dirigida a una mademoiselle de Montrouge, ciudad periférica de París. La fotografía, la número 3281 impresa por Éditions du Croissant, es de Roger Sazerac, un profesional que tenía su estudio en el número 43 de la rue Saint Lazare de París, y que trabajaba además como fotógrafo oficial en el Ministerio de Guerra y de la Marina, circunstancia chocante con la dulce imagen coloreada en la que una niña sostiene en sus manos un canario -disecado- liberado de su jaula.


Joseph H. Batty. "Practical Taxidermy and Home Decoration".

Retrato de J. H. Batty (1).
"El señor J. H. Batty, durante los últimos tres años y medio, recolector de especímenes de historia natural, principalmente aves y mamíferos, para el Museo Americano de Historia Natural, murió en el acto a causa de la descarga accidental de su arma mientras recolectaba cerca de Pijijiapan, al sur del estado de Chiapas, México, el 26 de mayo de 1906. Anteriormente había recolectado abundantemente en la provincia de Chiriquí, Panamá, y en la región del Cauca de Colombia. Esas colecciones también pertenecen ahora en buena parte al Museo Americano, obtenidos en parte por compra y en parte como donación del Sr. Batty. El Sr. Batty nació hace unos sesenta años en Springfield, Massachusetts, donde recibió educación secundaria y se preparó para la universidad, pero sus salidas al campo y la afición por la caza lo llevaron a abandonar temprano sus estudios universitarios. Tenía gran interés por la historia natural, y en 1873 fue colector de aves y mamíferos en las montañas de Colorado en la Expedición de Hayden (2). Durante años tuvo un negocio de taxidermia en la ciudad de Nueva York, y publicó un libro sobre Taxidermia y decoración del hogar que ha tenido una amplia venta. Más tarde se dedicó a la caza de la pluma, en los primeros días de ese desafortunado asunto (3), visitando con ese fin Florida, el oeste de México, América Central y el norte de América del Sur, cuyo continente atravesó de océano a océano. Durante los últimos ocho años estuvo involucrado en la recolección legítima de historia natural, obteniendo nuevas especies en Colombia y Panamá, antes de su compromiso formal con el Museo Americano. Era un cazador experto, e inusualmente exitoso en la captura de los carnívoros más grandes. Fue un hombre de gran resistencia física, coraje, persistencia y entusiasmo, y fue probablemente quien mejor se familiarizó con una gran porción de la naturaleza tropical de América, más que cualquier otro viajero o explorador. Durante los últimos tres años ha recogido extensamente en los estados de Durango, Sinaloa, Jalisco y Chiapas, México, habiendo enviado como resultado de su trabajo más de 3.000 mamíferos y unas 6.000 aves al Museo de Nueva York. En el momento de su muerte tenía contrato con esta institución para continuar su trabajo a través de la costa del Pacífico de Guatemala, y desde allí trasladar su campo de operaciones a regiones aún imperfectamente exploradas del suroeste de Colombia. Su muerte prematura es, por lo tanto, una grave pérdida para la institución a la que ha servido tan fielmente. En lo personal era un hombre de la más amable naturaleza, confiado y concienzudo en su trabajo."

Tervuren, de "Museo del Congo Belga" a "Museo de África".

El Museo a principios del siglo XX.
Hace un par de años un amigo coleccionista (1) me regaló la postal de la derecha donde aparece un elefante y un rinoceronte blanco disecados, un esqueleto de elefante y algunos esqueletos más en vitrinas. La tarjeta no circuló y en el reverso se lee "Tervueren - Musée du Congo Belge". Fue editada por Ernest Thill bajo la marca Nels de Bruselas con posterioridad a 1913. El Museo del Congo de Tervuren, Bélgica, se trató de un proyecto personal inaugurado en 1898 por el rey Leopoldo II. De 2013 a 2018 este, el último museo colonial, permaneció cerrado por reformas. Hace pocos meses reabrió renovado, con un discurso actualizado, y rebautizado como Museo de África. Quizá sea el momento de repasar su historia.

En 1885 concluyó en Berlín la Conferencia en la que las potencias colonizadoras solventaron sus diferencias en el reparto del continente africano, y se le concedió al rey Leopoldo II, no a Bélgica, la posesión del que se denominó Estado Libre del Congo. La explotación económica de su dominio privado convirtió a Leopoldo II en multimillonario, y la población congoleña, que trabajó en régimen de esclavitud, se redujo a la mitad, diez millones de personas. Se secuestraban hombres, mujeres y niños, y si un esclavo se negaba a recolectar caucho, la materia prima indispensable para la fabricación de neumáticos en la incipiente industria del automóvil, se mataba a su esposa.

Anuncios de taxidermistas de principios del siglo XX.

La ilusión del irlandés William Smyth (1838-1913) que en 1868 se instaló en Caversham, Dunedin, Nueva Zelanda, hubiera sido trabajar en un museo de Historia Natural, pero tuvo que conformarse con  dirigir su propio negocio entre 1873 y 1912. Algunos de sus trabajos en cambio, sobre todo aves, sí engrosaron las estanterías de algunos museos públicos nacionales y extranjeros, llegando incluso al de la Universidad de Oxford y el Carnegie de Pittsburgh. El siguiente anuncio es de alrededor de 1902.