La saga de los Gerrard.

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Edward Gerrard cuarto articulando un esqueleto en su taller (1).
El primer Edward Gerrard -como comprobaremos nombre y apellido se repetirán en la saga hasta casi la confusión- nació en Oxford en 1810. Se trasladó a Londres con su familia y en 1836 comenzaría a trabajar como conservador adjunto en el museo de la Sociedad Zoológica de Londres. Al año siguiente se casó con Mary Ann Maltby, con quien tendría dos hijas, Sarah Elizabeth y Mary Ann Emma, y un hijo, Edward, hermano mediano. En 1841 ingresaría como taxidermista en el Museo Británico -antecedente del actual Museo de Historia Natural de Londres-. Sus primeras tareas consistieron en colaborar en el traslado de las colecciones desde Montagu House al nuevo edificio del British en Bloomsbury y en la organización y montaje de preparaciones osteológicas. Hacía 1850 había enviudado y el domicilio familiar se encontraba en Robert Street, Saint Pancras, donde vivía con sus hijos y una sirvienta. Más adelante se trasladaría a St. Stephen, Saint Pancras. En 1862 redactó el Catalogue of the Bones of Mammalia in the British Museum. El Museo le encomendaría la supervisión de las colecciones taxidérmicas de vertebrados. Interesado en la Historia Natural ingresó como miembro en la Sociedad Lineana de Londres, donde se amistó con Charles Darwin, para quien disecaría algunos especímenes. En 1850 fundó la empresa familiar Edward Gerrard & Sons, poco antes de que Edwind Henry Ward, iniciador de otra saga londinense, su gran competidor, estableciera la suya. Edward Gerrard siguió no obstante empleado en el Museo Británico, encomendando a su hijo la dirección del negocio radicado siempre en la casa familiar, y a partir de 1879 ubicado en un patio interior del número 61 de College Place, Camdem, un lugar próximo al zoológico londinense, proveedor de buen número de los especímenes que montó la empresa.

La historia del elefante "Solimán".


Grabado representando a Solimán en el Dioscórides (1558) de Pietro Mattioli (1).


Cuando leí El viaje del elefante (2009) hace una década desconocía el final taxidérmico de su protagonista. El premio Nobel José Saramago se basó en el periplo de Salomón para construir una historia reflexiva acerca de la debilidad humana. En efecto, y ya refiriéndome a la historia real, se supone que nuestro elefante nació en Ceilán hacia 1540 en los establos reales del rey de Kotte Bhuvanekabahu VII. En 1542 viajó hasta Lisboa como obsequio de una embajada diplomática a Juan III. Su esposa, Catalina de Austria, era una gran amante de los animales exóticos. Los reyes portugueses lo regalarían a su vez a su nieto Carlos, hijo mayor de Felipe II de España. El paquidermo fue trasladado en octubre de 1549 de Lisboa hasta Aranda de Duero, ciudad próxima a Valladolid, capital de la Corte, donde se encontraba el príncipe de Asturias. El caro y complicado mantenimiento del animal favoreció que fuera finalmente adoptado por el archiduque Maximiliano II de Habsburgo, regente de España mientras el rey estuvo ausente a causa de su viaje por Europa. Recién casado con María de Austria, hermana de Felipe II, al finalizar su regencia en 1551 Maximiliano se lo llevó consigo de regreso a Viena. De nombre Salomón, Solimán o Suleimán, el mismo nombre con diferentes grafías (2), se cuenta que el elefante fue bautizado así en honor del sultán otomano Suleimán el Magnífico, enemigo acérrimo del Imperio Austro-húngaro. Fue aquella una forma de mostrar poderío, la de poseer un animal domesticado de aquel gran tamaño con semejante nombre.

"Das Ausstopfen und Skelettisieren von Säugertieren und Vögeln" de A. y G. Ortleb


Primera lámina y portada de Ausstopfen und Skelettisieren.


Este pequeño manual alemán de iniciación, Das Ausstopfen und Skelettisieren von Säugertieren und Vögeln, en español Disecado y montaje de esqueletos de mamíferos y aves, de tapa dura y letra gótica, tamaño octavo menor, de sesenta y cuatro páginas y cuatro láminas con grabados, obra de Alexander y Gustav Ortleb se publicó en Berlín hacia 1885. De sus autores, hermanos o acaso padre e hijo, desconocemos detalles, aunque debieron tratarse de publicistas profesionales, puesto que escribieron decenas de compilaciones sobre las más dispares materias. Este tratado forma parte de una colección de veinticuatro, todos de los Ortleb, titulada Der emsige Naturforscher und Sammler, El naturalista y coleccionista ocupado, que abarca temática tan variada como la astronomía, el coleccionismo botánico, de minerales o de antigüedades, la cría del canario o de otras aves en casa, por poner algunos ejemplos.

"Pin-ups" y Taxidermia.


Obra de Donald L. Rust.

Hace un lustro publiqué una serie titulada Bellas y Bestias donde aparecían fotografías de modelos o actrices, también actores, posando semidesnudos junto a animales disecados o sobre alfombras de animales. Durante la selección de aquellas imágenes, que abarcaban todo el siglo XX, reservé las que reproduzco a continuación, las dibujadas o pintadas pertenecientes todas ellas a una genuina estética pin-up.

"Récord mundial de oso Kodiak", fotopostal de alrededor de 1940.


"Récord mundial de oso Kodiak. Kodiak, Alaska".


La fotopostal en papel brillante y en blanco y negro es de alrededor de los años cuarenta del pasado siglo. En el anverso vemos un enorme oso Kodiak disecado de pie, observado muy de cerca por un grupo de personas en el interior de un salón. El personaje de la derecha con el brazo alzado me recuerda a alguien. La leyenda dice "World's Record Kodiak Bear. Kodiak, Alaska" y el reverso  carece de información adicional. La tarjeta, que no circuló, mide 9x13'8 cm.

El Museo de Historia Natural de Venecia.


La fachada del Museo desde el Gran Canal (1).


El Museo de Historia Natural de Venecia tiene su origen en la cesión de sus colecciones y el edificio que las contenían que el patricio local Teodoro Correr legó a la ciudad con la condición de que se convirtiera en museo público y los fondos se mantuvieran y aumentaran. Correr, que a su fallecimiento en 1830 dejó también una importante dotación económica para ello, había acumulado además de objetos de historia natural, libros, manuscritos, grabados, pinturas, antigüedades, armas, numismática y filatelia, mientras vivió permitió a escritores y académicos el acceso a Ca' Correr, palacio ubicado en la plaza de San Marcos.

"Fregilupus", grabado publicado en "Illustrirte Zeitung" en 1889


Fregilupus, un ave extinta de la isla de Reunión.


El grabado sin firma está finamente tallado, su leyenda enuncia Fregilupus, ein ausgestorbener Vogel von der Insel Réunion, en español Fregilupus, un ave extinta de la isla de Reunión, y se publicó en 1889 en el semanario Illustrirte Zeitung (1), editado en Leipzig. La imagen representa al ave disecada "a partir de una fotografía". No podía ser de otra forma puesto que el estornino crestado de Reunión (Fregilipus varius), un pájaro de unos 30 centímetros, blanco y grisáceo, con picos y patas amarillentos y cresta eréctil curvada hacia delante, se cree que se extinguió hacia 1860.

"Ausstopfen von Vögeln und Säugertieren" de Max Graeser.

Cubierta del manual.
Ausstopfen von Vögeln und Säugertieren. Konservieren von Schlangen, Muscheln, Fischen, Eiern, Schmetterlingen, usw., cuya traducción sería Disecado de aves y mamíferos. Conservación de serpientes, moluscos, peces, huevos, mariposas, etc.", es un un manual de cuarenta y ocho páginas firmado por Max Graeser, que debió aparecer a finales de los años treinta del pasado siglo. El cuadernillo está ilustrado -diez dibujos insertados entre el texto- por el propio autor y la única fecha que encontramos en el libro aparece en la firma de la ilustración de la cubierta, 1938. El volumen es el número 306 de la colección de autoaprendizaje Wie baue ich mir Selbst? (1) editada en Leipzig por Hermann Beyer Verlag, que se inició en 1912 y como anécdota contaremos que sino el último, Ausstopfen fue de los últimos de la serie (2). Rebuscando sobre el autor no he hallado ninguna relación de Graeser con la Taxidermia. Con toda probabilidad se trató de un publicista que escribía por encargo puesto que aparecen algunos títulos suyos más en la misma colección de Beyer como un libro de autoayuda, otro de modelado o un tercero sobre pesca, o un diccionario para otra editorial.

"Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox" de Pío Baroja.

"Los ejemplares zoológicos más notables. todos disecados por Silvestre, eran: una avutarda, un gran duque (1), un gipaeto barbudo (2), un hurón, un caimán, varias ratas blancas y una comadreja.
   Silvestre tenía ideas propias acerca de la disecación. Creía buenamente que disecando animales era el número uno de España.
   - Porque disecar -decía Paradox- no es rellenar de paja la piel de un animal y ponerle después ojos de cristal. Hay algo más en la disecación, la parte del espíritu; y para definir esto -añadía- hay que dar idea de la actitud, marcar la expresión propia del animal, sorprender su gesto, dar idea de su temperamento, de su idiosincrasia, de las condiciones generales de la raza y de las particulares del individuo.
   Y como muestra de sus teorías enseñaba su búho, un bicho huraño, grotesco y pensativo, que parecía estar recitando por lo bajo el soliloquio de Hamlet, y la obesa avutarda, toda candor, pudor y cortedad, y su caimán, que colgaba del techo con un alambre, con su sonrisa macabra, llena de doblez y de falsía, y sus ojos entornados, hipócritas y mefistofélicos."

Cubierta de la edición de Estampa de 1930.
El fragmento pertenece al sexto capítulo y describe parte del gabinete del protagonista. Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox fue la segunda novela que escribió Pío Baroja. Apareció publicada como folletín entre 1900 y 1901. No tiene un argumento definido y en ella el autor retrata el ambiente bohemio de Madrid de finales del XIX, vivencias, anécdotas, situaciones cómicas, la decadencia de la burguesía, a través de Silvestre Paradox un científico inventor y medio filósofo, hijo de un profesor de Ciencias Naturales del Instituto Cardenal Cisneros (3). Huérfano, Silvestre de niño leía Robinson Crusoe, las novelas de Julio Verne, y soñaba con viajes maravillosos. Sirviente de una pareja inglesa, vendedores ambulantes y embaucadores, con ellos viajó por Francia. De nuevo en Madrid se instaló en la buhardilla de una casa de huéspedes. Sin trabajo ni recursos, inmerso en el mundo de la picaresca, sus humorísticas aventuras y un final inesperado y abierto proporcionarán a Baroja la oportunidad de escribir una segunda parte, Paradox Rey.

Serie de cromos sobre Taxidermia de la empresa cafetera Lavazza.


Anverso de los dos primeros cromos de la serie Cómo se disecan los animales, editada por Lavazza.


Los cromos empezaron a popularizarse a partir de la aparición de la técnica de impresión conocida como cromolitografía. Las primeras estampas documentadas se editaron con motivo de la Exposición Universal de París de 1867. Aunque pueden venderse o distribuirse sueltos, desde sus inicios las marcas comerciales los emplearon como un elemento publicitario y mercadotécnico, editando series o colecciones, incluso con álbumes. Directamente los incluían en productos o bien podían obtenerse a cambio de puntos. Los de la empresa cafetera italiana Luigi Lavazza pertenecen a esta última categoría. Determinados tipos de sus productos contenían sellos de un cuarto, medio o un punto, que los consumidores acumulaban y podían cambiar por cromos sueltos o series temáticas de seis cromos.

El "Traité" del naturalista Sébastien Gérardin.


Comienzo del tratado taxidérmico en el Récueil de Planches de Gérardin. Reedición de 1822.

El naturalista y sacerdote Sébastien Gérardin publicó en 1803 Tableau Élémentaire d'Ornithologie, ou Histoire Naturelle des Oiseaux que l'on rencontre communément en France; précédé d'un Traité sur la manière de conserver leurs dépouilles pour en former collections, es decir, dos volúmenes en tamaño octavo que contenían un tratado ornitológico de aves francesas y un tercero, Récueil de Planches del Tableau, en tamaño cuarto, consistente en un atlas con cuarenta y un grabados, la mayoría de aves, comentados y dibujados por el propio autor, en el que incluyó además un tratado taxidérmico, no solamente de aves.

"Sirvienta leyendo en la biblioteca", óleo de Édouard Menta.




La imagen representa a una criada en una pausa en plena tarea de desempolvar la librería, subida a una escalera y con el plumero bajo el brazo, sosteniendo entre sus manos y hojeando entretenida uno de los desgastados libros. En la biblioteca, perteneciente a un amante de la Historia Natural, vemos, sobre las mesa, además de un cráneo humano y una pecera con carpines, algunos frascos con ejemplares sumergidos en alcohol; y en los estantes de abajo a arriba, tras el cristal un esqueleto de mamífero, dos murciélagos disecados, un cráneo de pelícano pendiendo, y en al parte más alta varias aves disecadas: un pelícano, un pavo, una gaviota, una cotorra, una zancuda y un par de pájaros más.

Apenas dispongo de información de la obra ni del autor. Evocador de la lectura y frecuentemente reproducido en internet, el cuadro Sirvienta leyendo en la biblioteca es un óleo sobre masonita de 23x18'5 cm. de alrededor de 1915  del pintor suizo (1) Édouard Menta.

Imagen de 1911 del establecimiento del taxidermista Edward Darbey de Winnipeg.

La siguiente imagen, donde vemos la fachada del establecimiento de Edward Wade Darbey con once cráneos de búfalo alineados a pie de calle, fue tomada en la primavera en 1911 por el fotógrafo Lewis Benjamin Foote y se conserva en los Archivos de Manitoba, Winnipeg, Canadá. El paleontólogo e historiador James A. Burns en su artículo Edward Darbey, Taxidermy, the Last Buffaloes, publicado en la revista Manitoba History en 2010, nos descubre tanto al taxidermista como las razones del porqué de esos búfalos en el suelo.


El establecimiento de Edward W. Darbey (1).


"Castidermia" (2012), cortometraje de terror gore.

"De mi padre heredé la habilidad y las herramientas de su taller de taxidermia. Y de mi madre la pulcritud espiritual y los valores morales. Pero ya no están. Me llamo Casto, y estoy solo. Mi fascinación por alterar el aspecto físico normal de los seres vivos se remonta a muchos años atrás. De joven descubrí que no hay demasiada diferencia entre los animales y los humanos… siendo estos una especie susceptible de mejora… Y poco a poco, sin darme cuenta, empecé a iniciarme en el arte de la hibridación."                                                                                                                            Voz en off inicial.

Casto, el taxidermista protagonista, con una de sus creaciones, aparentemente un inofensivo faisán (1).


Taxidermia y cine gore, sangre y vísceras. Sinopsis oficial: "Hijo de taxidermista, Casto es un hombre siniestro que vive aislado del mundo en la conserjería de una vieja fábrica abandonada. Es verano un grupo de adolescentes del pueblo se instala delante de su guarida para reírse de él. Hoy las chicas acuden a la cita habitual con sus amigos, dando pie a un inoportuno cruce de caminos".  Mofarse de un pobre hombre tenía un precio. No desaprovechemos la ocasión para añadir otro siniestro taxidermista más a nuestro listado.
 

Testimonio de Tabernier de cómo los persas rellenaban pieles a mediados del s. XVII.

Portada del libro.
Jean-Baptiste Tabernier (París, 1605-Moscú, 1689), hijo de un geógrafo de Amberes, fue un viajero y uno de los pioneros del comercio con la India. En 1630 inicia un viaje que le llevaría a Constantinopla, Armenia e Ispahan (Irán), retornando a París tres años después. Hasta 1668 realizaría cinco viajes más en los que alcanzaría la India y la isla de Java. Al año siguiente el rey Luis XIV le otorga carta de nobleza y Tabernier compra el castillo y la baronía de Aubonne. En 1676 publica Les six voyages de Jean Baptiste Tabernier, Écuyer Baron d'Aubonne, qu'il à fait en Turquie, en Perse et aux Indes, donde relata sus vivencias viajeras durante casi cuarenta años.

En el tercer capítulo del libro cuarto de la primera parte, titulado Los animales de servicio, los peces y las aves de Persia, Tabernier se refiere a los domésticos caballos, las mulas, los asnos y camellos, y a los salvajes leones, leopardos y osos o el puercoespín. En este punto el viajero relata que "en el fuerte que los holandeses han hecho en el Cabo de Buena Esperanza, conservan el cuerpo de un león [¿disecado?] que fue encontrado muerto en el campo, tras haber sido perforado por cuatro o cinco de estos aguijones [de puercoespín]". El viajero sigue relacionando peces, cangrejos y aves, entre estas últimas las de presa, y se entretiene en comentar "el magnífico equipo de caza del rey persa" y las aves de cetrería, y prosigue:

Índice manuscrito de la biblioteca de un aficionado a la naturaleza.


Los libros de Taxidermia que poseía F. E. Wood.


Cubierta del cuaderno.
Las imágenes pertenecen a un cuadernillo con un listado manuscrito con alrededor de dos centenares de libros de una biblioteca relacionada con la caza y la pesca, detallando título y autor, y clasificados por temas: pesca -la mayoría-, caza, captura, perros, aves, taxidermia y miscelánea. Las anotaciones están acompañadas de una marca de verificación a la derecha, probablemente motivo de algún inventario.

Los autores que aparecen en la sección de Taxidermia, Oliver Davie, Frank Blake Webster, William Temple Hornaday, Charles Johnson Maynard, Charles K. y Cherster A. Reed, John Stewart Rowley, Leon Luther Pray y Benjamin Harry Warren, lo son de manuales casi todos publicados entre la década de los ochenta del siglo XIX y los años veinte del siglo pasado, lo que nos revela que su propietario, un tal F. E. Wood, del que no tengo noticias, era estadounidense y vivía en aquella época.

"El sueño del taxidermista", lápiz en gran formato de Javier Garcés.


El sueño del Taxidermista (2017) de Javier Garcés (1).


El artista Javier Garcés, pintor y escultor, me visitó a mediados de 2016. No nos conocíamos. Tenía el encargo de dibujar una abubilla y, como lo hace siempre del natural, me pidió si disponía de alguna y si le permitiría dibujarla. La propuesta suponía tan solo dejarle un pequeño espacio de trabajo. Una más. Por la peculiaridad de mi oficio con cierta frecuencia recibo proposiciones similares y la respuesta suele ser la misma. Trabajo solo, me organizo a mi manera, me incomoda compartir mi espacio. A Garcés también le dije que no. Le sugerí que preguntara en el cercano Museo Darder de Banyoles. Quizá allí aceptarían. Tiempo más tarde le pediría disculpas.

El manejo de productos químicos tóxicos en Taxidermia. Precauciones. Historia.

Ejemplar de mediados del siglo XIX restaurado.
A modo de introducción histórica recordemos que en las instrucciones taxidérmicas que Giovanni Pietro Olina incluyó en su Uccelliera (1622) este empleaba sal, vinagre y alumbre (1) para conservar la piel de las aves. René Antoine Ferchault de Réaumur (1747 y 1753), considerado como el precursor del arte de la Taxidermia, utilizaba aloe (2), mirra (3), pimienta, cal (4) y alcanfor (5). Otras sustancias empleadas como preservativos fueron el tabaco, la canela, el almizcle (6), el cardenillo (7), el azufre (8) o la esencia de trementina (9), por citar algunos. La ineficiencia de la mayoría condujo a la búsqueda y hallazgo de algunos compuestos tan eficaces como venenosos. Se tiene conciencia además del riesgo de algunos de ellos, para la salud de quien los manipula, casi desde el principio de su empleo. Uno de los primeros fue John Woodward, quien en su Brief instructions for making observations in all parts of the World (1696) facilitaba la fórmula de una "solución de mercurio sublimado" -mercurio mezclado con agua y alcohol- y avisaba de la peligrosidad de este veneno. Los siguientes autores que lo recomendaron fueron Tesser Samuel Kuckhan (1770), Thomas Davies (1771) o Johann Reinhold Forster (1771), este último advertía asimismo de su nocividad. El corrosivo sublimado o bicloruro de mercurio se emplearía ampliamente sobre todo en Inglaterra durante la totalidad el siglo XIX, tanto como preservativo para la piel como protector superficial del plumaje. He contabilizado alrededor de una cincuentena de tratados editados durante ese siglo y primer cuarto del XX que lo mencionan. Quien más lo popularizó fue el excéntrico Charles Waterton a partir de la publicación en 1825 de su Wanderings in South America.

George Marshall restaurando los trofeos de caza de Roosevelt en 1923.

La siguiente fotografía fue tomada el 5 de mayo de 1923 y en ella aparece George Marshall, decano entonces de los taxidermistas del Museo Nacional de Historia Natural de Washington, con algunos de los trofeos de caza históricos de la Casa Blanca que se disponía a restaurar. El estado en que se encuentran las piezas es bastante lamentable, sucias y resquebrajadas. Hay bastante historia en esa imagen. Todas las cabezas, distinguimoss una de alce, dos de oso, una de ciervo, una de reno, dos ciervos de Virginia, dos carneros de las Rocosas y un antílope, colgaban de las paredes del Comedor de Estado durante la época en que Theodore Roosevelt, consumado cazador, presidió los Estados Unidos entre 1901 y 1909. Eran sus trofeos de caza.


El taxidermista George Marshall con los trofeos de caza de Roosevelt (1).


Viñeta de Arthur Wallis Mills.



"Nuestro regalo de Navidad para tía Jane, querido. Tiene casi de todo, pero estoy casi segura de que no tiene eso."
[comenta la señora de la casa a su sorprendido marido mostrándole un enorme y terrible espécimen disecado que acaba de descargar el taxidermista]