El hipopótamo del Museo de la Universidad de Pavía.

El hipopótamo de la Universidad de Pavía (1).


Según escribió Georges Louis Leclerc, conde de Buffon, en su Historia Natural, a mediados del siglo XVI Pierre Belon describió imperfectamente un hipopótamo que vio en Constantinopla. En 1600 el cirujano italiano Federico Zerenghi capturó dos ejemplares en el delta del Nilo, junto a la ciudad de Damieta, y tres años después editó Vera Descrittione dell'Hippopotamo, un opúsculo de unas veinte páginas que el naturalista francés valoraría como la primera descripción fiable y de primera mano. El siguiente fragmento pertenece a la obrita de Zerenghi:
   "Más tarde, el día diecinueve me interné allí con ese propósito, vimos a unas doce millas de Damiata dos hipopótamos, macho y hembra, pastando. Fue el veinte de julio del año de nuestra salud de 1600 cuando los hombres que apostados a este efecto cavaron un hoyo en tierra del tamaño necesario, no muy lejos del lugar donde fueron vistos en el río, cubierto sutilmente con ramas, tierra y hierba, colocado de modo que no se pudiera conocer de modo alguno el engaño. Durante el ocaso del mismo día, cuando regresaban de pastar, ambos volvieron al río por el mismo camino. Gran cosa fue que ambos en un mismo punto cayeran en la fosa, lo cual fue presenciado por los hombres que los vigilaban. Enterado fui con mi jenízaro (2), y disparamos tres arcabuzazos en la cabeza, con arcabuces más grandes de lo ordinario, de cuyos tiros murieron casi al instante sin más que un doloroso mugido más parecido al del búfalo que al del caballo. Al día siguiente los mandé sacar de la fosa, desollarlos con diligencia, salar sus pieles y llenarlas de hojas de caña de azúcar, y de allí las envié a El Cairo donde con mayor comodidad las mandé resalar, algo para lo que se precisaron cuatrocientas libras de sal por piel. Cuando a mi regreso en el año 1601 las llevé a Venecia, y de allí a Roma, mostrándolas a numerosos médicos y entendidos simplistas (3), muy pocos de ellos los conocían. (...) Permítanme nombrar aquí al señor Gieronimo Aquapendente, médico ilustre en Padua, que dijo no encontrar diferencia alguna entre el hipopótamo y este individuo, solo los dientes, y que quería remodelarlo (4) según él lo imaginaba para desengañar a la gente. Lo conocía el señor Ulisse Aldrovandri, según me escribió Alessandro, mi hermano de Bolonia, que me pidió en una suya que, después de dejarle ver el hipopótamo macho en su domicilio de Bolonia, le haría gracia que le mandara el dibujo de la hembra, y que en agradecimiento por ello en su volumen, que estaba al punto de llevar a imprenta, haría una honorable mención a mi nombre."

El "Hipopótamo de Bóboli" del Museo de la Universidad de Florencia.

Considerado erróneamente durante algun tiempo el mamífero disecado más antiguo conservado, su restauración y estudio en el año 2012 permitió conocer algunos detalles más sobre el hipopótamo de la Sección de Zoología de La Specola del Museo de Historia Natural de la Universidad de Florencia.

El Hipopótamo de Bóboli del Museo La Specola de Florencia (1).


Robert Wilson Shufeldt, conservador honorario del Museo Smithsonian de Washington, publicó en 1892 Scientific Taxidermy for Museums. Al principio de su trabajo, al abordar una inexacta aproximación a la historia de la Taxidermia, anotó a pie de página lo siguiente:
   "Probablemente, como me informa el señor Goode, el especimen de museo más antiguo que existe es un rinoceronte aún conservado en el Museo Real de Vertebrados de Florencia. Este fue durante mucho tiempo distintivo del Museo de los Médicis de Florencia, y fue originalmente montado para el museo de Ulises Aldrovandus en Bolonia. Data del siglo dieciseis."

Pablo Neruda y el oso polar disecado del duque de Alba.

En sus memorias tituladas Confieso que he vivido publicadas en 1974, un año después de su muerte, el poeta Pablo Neruda se refiere en varias ocasiones a su afición por la malacología (1) y las Ciencias Naturales. En el capítulo titulado "Palacios reconquistados describe además con cierto humor su descubrimiento durante la Guerra Civil del oso polar disecado que el duque de Alba tenía en su residencia del Palacio de Liria de Madrid:
   (…) Fui invitado a Rumania y acudí a la cita. Los escritores me llevaron a descansar a su casa de campo colectiva, en medio de los bellos bosques transilvanos. La residencia de los escritores rumanos había sido antes el palacio de Carol (2), aquel tarambana cuyos amores extrarreales llegaron a ser comidilla mundial. El palacio, con sus muebles modernos y sus baños de mármol, estaba ahora al servicio del pensamiento y de la poesía de Rumania. Dormí muy bien en la cama de su majestad la reina y, al día siguiente, nos dimos a visitar otros castillos convertidos en museos y casas de reposo o vacaciones. (...)
Dos milicianos del 5º Regimiento entre obras de arte. A fondo a la derecha el oso polar (3).

"The Taxidermist", escena de François Brunery.




The Taxidermist o A visit to the Taxidermist, como se conoció en algún momento, es un óleo sobre lienzo de un tamaño de 79x59 cm. sin datar pintado hacia 1900 por el artista François Brunery. La composición de la escena es algo desconcertante. Los muebles de marquetería, entre ellos una librería escritorio, no concuerdan con los del taller de un disecador, ausente además de herramientas. Quizá en el rincón opuesto de la sala se ubique una sencilla mesa de trabajo con tijeras, escalpelos, tenazas, alambre, estopa e hilo. Acaso el disecador se haya trasladado al gabinete del adinerado cliente, un naturalista aficionado, que en el cuadro observa sorprendido a través de una lupa, asistido por un ayudante, un objeto que no acertamos a distinguir. Es lo más probable.

Postales de principios del siglo XX: Taxidermia y niños.

Una nueva entrega de tarjetas postales antiguas donde la Taxidermia es coprotagonista, en este caso, junto a los niños. La época dorada de este tipo de correspondencia tradicional fue a principios del siglo XX y las de esta temática, por los textos que se pueden leer en los reversos, solían mandarlas mayormente parientes y recibirlas niños y niñas por su cumpleaños u onomástica. Un ejemplo es la siguiente en la que el remitente escribió el  8 de febrero de 1907 en el anverso un "Feliz cumpleaños" en la postal dirigida a una mademoiselle de Montrouge, ciudad periférica de París. La fotografía, la número 3281 impresa por Éditions du Croissant, es de Roger Sazerac, un profesional que tenía su estudio en el número 43 de la rue Saint Lazare de París, y que trabajaba además como fotógrafo oficial en el Ministerio de Guerra y de la Marina, circunstancia chocante con la dulce imagen coloreada en la que una niña sostiene en sus manos un canario -disecado- liberado de su jaula.


Joseph H. Batty. "Practical Taxidermy and Home Decoration".

Retrato de J. H. Batty (1).
"El señor J. H. Batty, durante los últimos tres años y medio, recolector de especímenes de historia natural, principalmente aves y mamíferos, para el Museo Americano de Historia Natural, murió en el acto a causa de la descarga accidental de su arma mientras recolectaba cerca de Pijijiapan, al sur del estado de Chiapas, México, el 26 de mayo de 1906. Anteriormente había recolectado abundantemente en la provincia de Chiriquí, Panamá, y en la región del Cauca de Colombia. Esas colecciones también pertenecen ahora en buena parte al Museo Americano, obtenidos en parte por compra y en parte como donación del Sr. Batty. El Sr. Batty nació hace unos sesenta años en Springfield, Massachusetts, donde recibió educación secundaria y se preparó para la universidad, pero sus salidas al campo y la afición por la caza lo llevaron a abandonar temprano sus estudios universitarios. Tenía gran interés por la historia natural, y en 1873 fue colector de aves y mamíferos en las montañas de Colorado en la Expedición de Hayden (2). Durante años tuvo un negocio de taxidermia en la ciudad de Nueva York, y publicó un libro sobre Taxidermia y decoración del hogar que ha tenido una amplia venta. Más tarde se dedicó a la caza de la pluma, en los primeros días de ese desafortunado asunto (3), visitando con ese fin Florida, el oeste de México, América Central y el norte de América del Sur, cuyo continente atravesó de océano a océano. Durante los últimos ocho años estuvo involucrado en la recolección legítima de historia natural, obteniendo nuevas especies en Colombia y Panamá, antes de su compromiso formal con el Museo Americano. Era un cazador experto, e inusualmente exitoso en la captura de los carnívoros más grandes. Fue un hombre de gran resistencia física, coraje, persistencia y entusiasmo, y fue probablemente quien mejor se familiarizó con una gran porción de la naturaleza tropical de América, más que cualquier otro viajero o explorador. Durante los últimos tres años ha recogido extensamente en los estados de Durango, Sinaloa, Jalisco y Chiapas, México, habiendo enviado como resultado de su trabajo más de 3.000 mamíferos y unas 6.000 aves al Museo de Nueva York. En el momento de su muerte tenía contrato con esta institución para continuar su trabajo a través de la costa del Pacífico de Guatemala, y desde allí trasladar su campo de operaciones a regiones aún imperfectamente exploradas del suroeste de Colombia. Su muerte prematura es, por lo tanto, una grave pérdida para la institución a la que ha servido tan fielmente. En lo personal era un hombre de la más amable naturaleza, confiado y concienzudo en su trabajo."

Tervuren, de "Museo del Congo Belga" a "Museo de África".

El Museo a principios del siglo XX.
Hace un par de años un amigo coleccionista (1) me regaló la postal de la derecha donde aparece un elefante y un rinoceronte blanco disecados, un esqueleto de elefante y algunos esqueletos más en vitrinas. La tarjeta no circuló y en el reverso se lee "Tervueren - Musée du Congo Belge". Fue editada por Ernest Thill bajo la marca Nels de Bruselas con posterioridad a 1913. El Museo del Congo de Tervuren, Bélgica, se trató de un proyecto personal inaugurado en 1898 por el rey Leopoldo II. De 2013 a 2018 este, el último museo colonial, permaneció cerrado por reformas. Hace pocos meses reabrió renovado, con un discurso actualizado, y rebautizado como Museo de África. Quizá sea el momento de repasar su historia.

En 1885 concluyó en Berlín la Conferencia en la que las potencias colonizadoras solventaron sus diferencias en el reparto del continente africano, y se le concedió al rey Leopoldo II, no a Bélgica, la posesión del que se denominó Estado Libre del Congo. La explotación económica de su dominio privado convirtió a Leopoldo II en multimillonario, y la población congoleña, que trabajó en régimen de esclavitud, se redujo a la mitad, diez millones de personas. Se secuestraban hombres, mujeres y niños, y si un esclavo se negaba a recolectar caucho, la materia prima indispensable para la fabricación de neumáticos en la incipiente industria del automóvil, se mataba a su esposa.

Anuncios de taxidermistas de principios del siglo XX.

La ilusión del irlandés William Smyth (1838-1913) que en 1868 se instaló en Caversham, Dunedin, Nueva Zelanda, hubiera sido trabajar en un museo de Historia Natural, pero tuvo que conformarse con  dirigir su propio negocio entre 1873 y 1912. Algunos de sus trabajos en cambio, sobre todo aves, sí engrosaron las estanterías de algunos museos públicos nacionales y extranjeros, llegando incluso al de la Universidad de Oxford y el Carnegie de Pittsburgh. El siguiente anuncio es de alrededor de 1902.


Anuncios de taxidermistas de los siglos XVIII y XIX.

La Taxidermia, una actividad artesana practicada mayormente de forma individual en un pequeño taller, como sucede en otros sectores, es un oficio que no permite dedicar mucho presupuesto a publicidad. Por contra, algunas empresas que alcanzaron cierta entidad sí se anunciaron en prensa u otras publicaciones, hecho que contribuyó a su crecimiento y reconocimiento. Los reclamos que reproduzco a continuación son una selección de algunos de los siglos XVIII y XIX.

El primer anuncio de un taxidermista -en aquella época todos eran disecadores- del que tengo conocimiento es el siguiente de Luis Enequin, que como reza en el texto había estudiado Bellas Artes en la Real Academia de San Fernando. Allí debió coincidir con Francisco de Eguía y Arrese, también de origen vasco, y con el valenciano Juan Bautista Bru de Ramón, los primeros taxidermistas que trabajaron en el Real Gabinete de Historia Natural.
En aquella época la Real Academia y el Real Gabinete compartían edificio, el madrileño Palacio de Goyeneche, y fueron varios los alumnos de la primera que se incorporarían al segundo. Eguía falleció en 1777 a los pocos meses de ocupar la plaza de disecador, siendo sustituido por Bru, y cabe la posibilidad que Enequin aspirara a la vacante. En cualquier caso, lo que demuestra el anuncio que publicó La Gaceta de Madrid el 24 de junio de 1777 es que Luis Enequin se puso por cuenta propia ofreciendo sus servicios a particulares.


Materiales de relleno. Del henchido de la piel a los maniquíes de poliuretano.


Perro momificado, mascota de Amenofis II (1427-1397 a.C.) (1).
Por entonces la Taxidermia no se practicaba como tal, como un arte que consistía en aprovechar la piel de los animales, preservarla y rellenarla, con el propósito de dotarlos de una apariencia de vida, aunque algunos pueblos de la Antigüedad sí empleaban algunos, llamémosles, métodos pretaxidérmicos con sus familiares difuntos. Así pues, las momias más antiguas y complejas de la cultura Chinchorro, nos encontramos en el norte de Chile hace entre 7.500 y 4.500 años, se trata de cuerpos que fueron desollados, cuya piel fue descarnada y secada al fuego después de haberla rellenado con arcilla, lana, fibras vegetales y ceniza, incluso con palos longitudinales de refuerzo en su interior desde los pies hasta el cráneo. Por su parte, el proceso de momificación en el Antiguo Egipto, que en buen número de las introducciones históricas de los manuales se cita como un antecedente de la Taxidermia, consistía en una evisceración y vaciado del cerebro, la aplicación de natrón (2) y aceites y el vendaje del cuerpo, con mayor o menor  esmero  dependiendo de la capacidad económica de la familia del fallecido. Los materiales de relleno variaron, desde líquenes las momias más antiguas, hasta serrín, trapos, paja o arena, ya en la Dinastía XXI (1.050-950 años a.C.). Durante todo el periodo del Antiguo Egipto (3.000-31 a C.) se momificaron animales empleando las técnicas más sencillas y en general sin rellenar.

Los primeros osos panda gigantes disecados. Las fotografías de Karen Bean.


Diorama del Museo de Chicago con los osos panda gigantes cazados por los Roosevelt en 1929 (1).

En marzo 1869 en China un cazador le mostró al misionero y naturalista francés Armand David la piel de un oso blanco y negro. Fue el primer occidental que vio uno. David comunicó su hallazgo y envió la piel al zoólogo Henri Milne-Edwards, director del Museo Nacional de Historia Natural de París, donde sigue conservándose. Otro naturalista, el alemán Hugo Weigold miembro de la expedición de Walther Stötzner (1913-1919), se convirtió en 1916 en el primer occidental que vio uno vivo, e inclusó compró un cachorro que fallecería al cabo de poco tiempo. Tres años después, en diciembre 1919 el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York exhibió por vez primera un oso panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) disecado, el de la siguiente fotografía. Fue capturado durante la expedición asiática de Paul. J. Rayney y el naturalista Edmund Heller (1918-1919), amparada por el Museo.


Esculturodermia de una gacela, paso a paso, por Carl Akeley (1897).

Carl Akeley, considerado como el padre de la taxidermia moderna en los Estados Unidos, innovador a nivel mundial de la técnica dermoplástica de montaje, la que se conocería décadas después con el nombre de esculturodermia (sculpturdermy), comenzó su etapa en el entonces recién inaugurado Museo Field de Historia Natural de Chicago en el año 1894, con apenas treinta años. Había trabajado en el Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, el mayor proveedor de objetos de Historia Natural de la época, y en el Museo de Milwaukee, donde no había podido desarrollar su técnica escultórica, y había recibido además una oferta para trabajar en el Museo de Historia Natural de Londres que no aceptó. Dos años después no rechazó en cambio la posibilidad de realizar su primera expedición a África organizada precisamente por el museo londinense. Fue precisamente en Somalia durante aquel viaje iniciático en el que un Akeley desarmado se enfrentó a un leopardo herido, un suceso que dio la vuelta al mundo. Uno de los ejemplares que Akeley se llevó de vuelta a Chicago fue un macho de gacela de Soemmerring que cazó el 5 de septiembre de 1896 y cuyo montaje paso a paso empleando su novedosa técnica inmortalizaría probablemente él mismo en una serie de fotografías (1) -una de sus aficiones- con el motivo de mostrarlas en una Exposición Internacional de Arte Taxidérmico que desconozco si el Field Museum llegó a organizar. La sucesión ordenada de estas imágenes documenta de primera mano la técnica de Carl Akeley de montaje de mamíferos de gran tamaño -la emplearía para montar varios elefantes, tanto en Chicago como años más tarde en Nueva York-, un sistema que seguiría popularizando uno de sus discípulos, Louis Paul Jonas.

Artículo de 1843 sobre Taxidermia en el periódico "La Colmena".

Ángel Villalobos (1), por entonces profesor de Literatura Española en la universidad King's College, escribía y editaba desde Londres La Colmena, un periódico trimestral sobre Ciencias, Artes, Historia y Literatura. En el segundo tomo de 1843 insertó un artículo titulado Taxidermia que comenzaba con la siguiente introducción histórica:
   "Dase este nombre al arte de preservar toda clase de animales según los vemos en los museos y gabinetes de Historia natural. Este arte tan importante al progreso de la ciencia, y aún podemos decir indispensable al naturalista, ha sido solo practicado con algun acierto durante los últimos sesenta años. Al principio de este periodo el célebre Réaumur (2) publicó una memoria sobre el modo de preservar la piel y plumaje de las aves para enviarlos a climas distantes, pero el método que empleaba resultó ser imperfecto e insuficiente.
Ilustración del artículo (3).

Los hermanos Klineburger de Seattle.

Gene, Bert y Chris Klineburger con el gobernador de Texas en 1963 (1).

Eugene nació en Tucson, Arizona, el 27 de abril de 1919. Albert en Bisbee, Arizona, el 11 de marzo de 1926 y Christian también en Bisbee en 1927. Los hermanos Klineburger se interesaron por la naturaleza, la caza y la Taxidermia desde niños. De hecho Gene, el mayor, siendo niño perdió la visión de un ojo causa del balinazo de un amigo. Y fue él quien con dieciséis años, habiendo fallecido su padre en plena Gran Depresión, empezó a trabajar en una mina para ayudar a la familia. Durante la Segunda Guerra Mundial Gene se alistó en el ejército y sirvió como policía militar custodiando prisioneros alemanes e italianos. De vuelta a los Estados Unidos, mientra todavía servía en Ogden, Utah, conoció y se casó en 1944 con Betty Thurman. La pareja se instalaría en Tucson, donde nacerían sus tres hijos y donde Gene empezaría a trabajar como electricista en la Tucson General Electric. Bert, el mediano, al concluir su servicio militar marchó a finales de los años cuarenta a Seattle para trabajar en la sucursal de Jonas Brothers Taxidermy, empresa que había sido fundada en 1939 por Guy Jonas (2). A Bert le siguió su hermano Chris, que al acabar con la milicia en 1951 también se incorporó a la Jonas Brothers de Seattle. No mucho tiempo después, en 1954 se les presentó la oportunidad de comprar la empresa y llamaron a su lado a Gene, que de inmediato se trasladó con su familia a Bellevue, tomando los tres hermanos las riendas de Jonas Brothers Taxidermy, que entonces se ubicaba en el número 1517 de la 12th Avenue.

Gene Klineburger posando en 1979 junto a un oso polar disecado.

Gene Klineburger en 1979 (1).
El personaje de la imagen que posa acariciando el oso polar disecado es el taxidermista Eugene Gene D. Klineburger, el mayor de los hermanos Klineburger que en 1954 le compraron a Guy Jonas la sucursal de Jonas Brothers Taxidermy en Seattle, Washington. El reverso de la fotografía original, procedente del archivo del The Seattle Times, tomada en blanco y negro y positivada en papel de un tamaño de 25'5x20 cm., nos aporta más información: el nombre del protagonista anotado, el tampón con el crédito del fotógrafo, y adherido un recorte de parte del artículo del periódico con su fecha de publicación.

La imagen, tomada por Greg Gilbert a raíz del cierre y alquiler del local de uno de los negocios familiares, ilustraba un reportaje firmado por Richard Buck que se publicó el 3 de noviembre de 1979. Gene Klineburger tenía entonces 60 años y seguiría en activo tres años más. Las secciones de Taxidermia y la de agencia de viajes de caza funcionaban bien, el reportero escribía incluso que tres trabajadores se dedicaban a tiempo completo a empaquetar trofeos disecados para expedirlos a todos los rincones del mundo. La parte de la empresa que habían liquidado se trataba de la tienda de vestimenta de caza y pesca Klineburger Outdoor World, que se mantuvo abierta durante once años en la confluencia de la 12th Avenue con East Pine Street, en Capitoll Hill, Seattle. Como se puede apreciar en la foto el local está vacío y solo algunos de los animales disecados que lo decoraban permanecen todavía. Al fondo sobre una especie de altillo distinguimos tres machos monteses y un rebeco enteros, y dos carteles hacen referencia al Museo y a la Agencia de Viajes.

La Galería de Zoología del Museo de París pintada por Jürg Kreienbühl

Escojo una tarjeta postal de la colección, la de la siguiente imagen, de tamaño considerable, 21x17 cm., impresa en 1992 en Cormeilles-in-Parisis, precisamente en el lugar donde, como veremos, residía por entonces nuestro protagonista. En un lateral del anverso se lee: "Musée National d'Histoire Naturelle. Paris. Jürg Kreienbühl (1932). Galerie de Zoologie. Vue d'ensemble avec Éléphants, Girafes et Gorilles des montagnes, 1983-1985. Peinture 180x189 cm. Collection privée, Paris".

Postal con el cuadro Galería de Zoología. Vista general con elefantes, jirafas y gorilas de las montañas (1983-85).

   "Lo que vi superó todo lo antes imaginado. Fue una conmoción inmediata y violenta que barrió de golpe los proyectos de los meses siguientes. Adiós bosque de Cormeilles, adiós árboles, adiós sol. La visión de la sala, enorme como una estación de ferrocarril, me dejó clavado. De la penumbra emergió un elefante africano con orejas erguidas, un grupo de jirafas con cuellos elegantemente curvados y gigantescos esqueletos de ballenas. En una ligera bruma azulada se adivinaban manadas de cebras, de búfalos y fieras al acecho. La emoción me invadió convirtiéndose en escalofríos y sudores. Mi corazón latía más rápido, mis oídos zumbaban y recordé estas palabras de Courbet: "Estoy conmovido"."
                                                                                                Jürg Kreienbühl

El artículo "Taxidermie" en el "Nouveau Dictionnaire des Origines" (1827).

En 1827 se publicó en París el Nouveau Dictionnaire des Origines, Inventions et Découvertes, obra de François Noel (1) y de L. J. M. Carpentier (2). El libro incluye la voz Taxidermie cuyo artículo, que traduzco, transcribo íntegro y comento a continuación en las notas, supone un ligero repaso a su historia: 
   "TAXIDERMIA, del griego "τάξις" (arreglo, disposición), compuesta de "τάσσω" (colocar, ordenar) y "δέρμα" (piel). 
   Término recientemente creado (3) para explicar el arte de preparar, montar y conservar los animales.
   Parece ser que fue Réaumur (4) el primero en publicar algunos principios sobre el arte de salvar de la descomposición las pieles de las aves. Sus métodos consistían en sumergirlas en espíritu de vino para conservarlas durante el viaje y la travesía, y montarlas a continuación sobre un alambre de latón. Los animales más grandes se atiborraban de paja, de donde viene la palabra empajar (5), que los naturalistas modernos han reformado sustituyéndola por montar.
   Schoeffer (6), veinte años después, se conformaba cortando las aves en dos partes, después de haberlas desollado, rellenándolas de yeso. Este método perfeccionado se sigue aún en Alemania.

El elefante "Chief".

Chief disecado durante su traslado a la Universidad de Cincinnati (1).

El elefante Chief (2) fue capturado a la edad de unos ocho años en algún lugar de Asia y trasladado en 1872 a los Estados Unidos, poco antes de la Exposición Universal de Filadelfia, y, como otros congéneres famosos, obligado a actuar en el circo, en este caso en el de John Robinson (3). Su historia también es muy triste. Como sucede en ocasiones con algunos elefantes adultos, sobretodo durante el conocido periodo must (4), se manifestaba contra sus cuidadores. En la primavera de 1880, harto de la actitud del animal, el propietario del circo quiso darle un escarmiento, mandó atarlo a un árbol, golpearlo y espolearlo, y quemarle el vientre con queroseno. Testigos del castigo aseguraronn que jamás antes oyeron semejantes barritos.

"La dama del velo", telefilm de Hercules Poirot.

Lady Milicent sentada ante un diorama atestado de aves.

La serie Agatha Christie's Poirot, adaptación inglesa para la televisión de las novelas breves del famoso detective belga Hercules Poirot creado por Agatha Christie, está ambientada en los años cuarenta y cincuenta y la arquitectura y decoración predominantes son de estilo art déco. No obstante, cuando su característico protagonista se desplaza al campo para descubrir el correspondiente asesino, descubrimos que en la decoración de las mansiones victorianas abundan los animales disecados enteros, aves y peces en pequeños dioramas que cuelgan de las paredes o bien los trofeos de caza, algo frecuente. Aunque quizá sea en el episodio titulado La dama del velo (The Veiled Lady, 1990, 49 minutos) donde la Taxidermia adquiera mayor protagonismo.

Imágenes curiosas de traslados de grandes ejemplares disecados.

La ballena de Malm por las calles de Gotemburgo en 1918 (1).

En 1865 una ballena azul quedó varada en las rocas de la bahía de Askim, Suecia, y sería montada por el taxidermista del Museo de Gotemburgo August Wilhelm Malm. La que se conoce popularmente como la ballena de Malm se preparó seccionada en tres partes y con un habitáculo en su interior. Viajó mucho. Durante dos años recorrió Europa exponiéndose entre otras capitales en Estocolmo, París, Londres, Berlín y Hamburgo. La imagen superior corresponde a su traslado en 1918 del ejemplar desde la antigua sede del Museo de Historia Natural de Gotemburgo en el Stora Hamnkanalen hasta la nueva sede en Slottskogen. En la fotografía de abajo su entrada al nuevo Museo, donde permanece un siglo después. Se trata del único ejemplar de esta especie disecado en el mundo.