"El Taxidermista" (1990), historieta de Santipérez.


Primera página de la primera publicación de El Taxidermista (1).


"Tráigame el cadáver y su esposa no le abandonará jamás". ¿Puede un taxidermista ayudar a un hombre abatido a causa de la enfermedad terminal de su pareja? Con El Taxidermista el dibujante y guionista Santiago Pérez Santipérez Domínguez ganó en 1990  el concurso para aficionados de las revista de cómics Zona 84 y Totem el Comix de Toutain Editor. La historieta, de seis páginas en blanco y negro, mucho negro, ofrece respuesta a la pregunta.
 

"El Taxidermista de la plaça Reial", perpetuando su recuerdo.


Cubierta del  libro.
Se acaba de publicar El Taxidermista de la plaça Reial (Ed. Alpina, 2021). El volumen, escrito en catalán y financiado mediante suscripción popular, de formato cuarto mayor, de 166 páginas, abundantemente ilustrado y bien editado, repasa la historia del popular establecimiento de Taxidermia que permaneció abierto en la plaza Real de Barcelona durante buena parte del siglo XX: su fundación por Lluís Soler Pujol en 1899, su traslado a la plaza Real en 1919, los miembros de la saga familiar Soler Palaus, clientes y personajes famosos que lo frecuentaban, trabajos destacados, hasta llegar al definitivo cierre.
 
El volumen se divide en tres partes. Una primera titulada Olors a cargo de Núria Viladevall Palaus,  bisnieta de Lluís Soler e impulsora de la iniciativa, que revive recuerdos personales de la tienda y conversaciones familiares. Una segunda escrita por Miquel Carandell Baruzzi, especialista en Historia de la Ciencia, que reconstruye la historia del establecimiento a partir de la documentación familiar. Mientras que la última reúne el testimonio de personas ajenas a la saga pero que en algún momento tuvieron relación con ella, bien como clientes o como visitantes de la tienda.
 

"Modern Taxidermist", la revista de Taxidermia más longeva, de momento.


Colección de Modern Taxidermist de los años 40, 50 y 60.


Se publicó durante cincuenta y un años. Joseph Bruchac, un joven taxidermista afincado en Greenfield Center, propietario de Adirondack Taxidermy Studios, comenzó a editar Modern Taxidermist en diciembre de 1934 o enero de 1935 (1). La tirada inicial fue de 1.200 ejemplares. De pequeño formato, 14'2x21'5 cm., en su primera época comenzó con 16 páginas, un número que con el paso del tiempo aumentaría hasta sobrepasar frecuentemente el medio centenar al final de su vida. El precio de cada ejemplar era de 25 centavos y la suscripción anual a dólar y medio. Durante su primer año no tuvo una periodicidad constante; a partir de 1936 aparecería ocho veces al año, en los meses de enero, marzo, mayo, julio, septiembre, octubre, noviembre y diciembre; y a partir de 1947 y hasta 1986 cuatro veces al año.

Viñeta de "Belvedere" de Nat Greenwood.



"¡No, no creo que le añada un bonito toque de realismo!"


La viñeta se reprodujo en el número de primavera de 1967 de la revista Modern Taxidermist, editada por el taxidermista Joseph Bruchac. Se trata de un dibujo de Nat Greenwood de su serie Belvedere que se debió publicar con anterioridad en algún periódico.

Grabados de especímenes americanos disecados del Museo de Madrid.


Cóndor y pingüino real.


Coincidiendo con la celebración del Cuarto Centenario del Descubrimiento de América la revista La Ilustración Española y Americana del 30 de junio de 1892 incluyó en su ejemplar algunos grabados que reproducían animales americanos disecados y conservados en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid, entonces ubicado en el Palacio de Goyeneche, en la calle de Alcalá. Las figuras complementaban textos conmemorativos e históricos y crónicas de algunas conferencias que habían tenido lugar en la capital con dicho motivo. En la primera estampa aparecía un cóndor y un pingüino rey, y en el segunda un perezoso. El texto alusivo era el siguiente:
 

Las "Breves Instrucciones" de conservación de James Petiver.


La primera página de Breves Instrucciones (1).

En 1698 el boticario y naturalista inglés James Petiver, miembro de la Royal Society, publicó un impreso de cuatro páginas con Breves Instrucciones acerca de la conservación de animales y plantas, un folleto que envió a sus correspondientes como apéndice de Museo Petiveriani, Centuria Secunda et Tertia, la segunda entrega del inventario de su colección. Petiver había editado con anterioridad, en 1696, el folleto Museo Petiveriani, Centuria Prima, Rariora Naturae, un primer catálogo con el listado del primer centenar de especímenes de su museo. El texto íntegro de aquellas recomendaciones es el siguiente:
 

Anotaciones de taxidermistas de finales siglo XIX o principios del XX.


Se trata de dos regalos que incluía el volumen Methods in the Art of Taxidermy (1891, edición para suscriptores) de Oliver Davie de mi colección. Una anotación se encontraba en una de las hojas de respeto del final. La otra en una cuartilla rayada suelta olvidada entre las páginas. Ambas, a lápiz pero con distinta distinta caligrafía, pertenecientes a disecadores que quizá las redactaran a finales del siglo XIX o principios del XX.
 

Las notas manuscritas.
 

La delirante "¡Oh papá, pobre papá, mamá te ha metido en el armario...".


Madame Rosepettle y su difunto marido (1).


Delirante es el adjetivo más empleado en las críticas que he leído acerca de la comedia negra !Oh papá, pobre papá, mamá te ha metido en el armario, y a mí me da tanta pena! (Oh Dad, Poor Dad, Mamma's Hung You in the Closet and I'm Feelin' So Sad), película de 1967. Más allá del título, su sinopsis es la que sigue: La excéntrica Madame Rosepettle (Rosalind Russell) viaja de vacaciones al Caribe junto a su marido (Jonathan Winters) y su infantiloide hijo Jonathan Junior (Robert Morse), con la intención de descansar y relajarse. Un pequeño detalle de importancia es que papá lleva tiempo muerto, su viuda mandó disecarlo, y la familia lo lleva consigo, una circunstancia que conllevará algunas complicaciones. Otros actores principales que completan el reparto son Barbara Harris (Rosalie) niñera del hotel que se enamora del joven, y Hugh Griffith (comodoro Roseabove), quien corteja a la madre.
 

"The Taxidermist", la primera revista de Taxidermia de la Historia.


Quizá se trate de la primera revista de Taxidermia que se publicó. En julio de 1891 apareció The Taxidermist, editada por E. W. Martin, joven taxidermista de Medina, Ohio, Estados Unidos, que defínia su proyecto como "una revista mensual dedicada sobre todo a interesados en la taxidermia, pero interesante para los estudiosos de la naturaleza". Aquel primer número tenía ocho paginas, costaba 3 centavos el ejemplar, la suscripción anual 35 y la semestral 20 centavos.
 
 
Portada del primer número de The Taxidermist.

 

El lustro de los grandes tratados de Taxidermia publicados (1891-1896).


Los tres grandes tratados de Taxidermia publicados entre 1891 y 1896.


Aunque hay referencia escrita a ciertas formas de conservación de animales y preparación de pieles en textos de los siglos XVI y XVII, la literatura taxidérmica se desarrolla a lo largo del XVIII. A mediados de este último en forma de manuscritos y algún artículo, y a finales ya con formato de libro. Durante el XIX, el siglo de oro de la Taxidermia, los manuales se publican en toda Europa y el arte se extiende a Estados Unidos y el resto del mundo. Los libros instructivos de Taxidermia son mayormente de tamaño mediano o pequeño, escasamente ilustrados y con un número de páginas que raramente excede el centenar. Quizá por ello llama nuestra atención el hecho de que durante la primera mitad de la década de 1890 aparecieran tres voluminosos tratados, Taxidermy and Zoological Collecting (1891) de William T. Hornaday, Methods in the Art of Taxidermy (1894) de Oliver Davie, y Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling (1896) de Montagu Browne.
 

Evocaciones de un taxidermista. Oliver Davie.


Oliver Davie en su estudio, rodeado de libros y especímenes disecados (1).


El taxidermista, ornitólogo, librero y escritor Oliver Davie  (Columbus, Ohio, Estados Unidos, 1856-1911), autor de dos tratados de Taxidermia, The Naturalist's Manual (1882) y Methods of the Art of Taxidermy (1894), publicó además Reveries and Recollections (1898), en español Ensueños y recuerdos de un naturalista, un libro biográfico en el que combinaba vivencias y anécdotas con reflexiones y algunas notas ornitológicas. Acerca de su faceta de taxidermista Davie escribió:

Los tratados de Oliver Davie. "Methods in the Art of Taxidermy".


The Naturalist's Manual.
El taxidermista, ornitólogo y librero Oliver Davie (Xenia, Ohio, Estados Unidos, 1856- Columbus, Ohio, 1911), a cuya biografía nos aproximamos ya en un capítulo anterior, publicó dos tratados de Taxidermia. El primero en 1882 fue The Naturalist's Manual, El manual del naturalista, un volumen de 130 páginas en tamaño octavo y escasamente ilustrado que contenía una descripción de nidos y huevos de aves norteamericanas de las familias de túrdidos y tráupidos, y a continuación un breve y básico tratado de Taxidermia de aves y otro sobre captura y preparación de insectos.
 
Davie dedicó el libro a Theodore Jasper, "mi primer instructor en Taxidermia", y en el breve prefacio, en lo referente al disecado, el autor escribía sencillamente que "se espera que el nuevo método para montar aves sea de valor tanto para el taxidermista experimentado como para el principiante". La sección de Taxidermia ocupa 24 páginas y se subdivide en Preparación de pieles de aves para gabinetes, el Montaje de aves con las alas cerradas, el Montaje de aves con las alas abiertas y finalmente Diversas recetas, etc. Entre estas últimas detalla la formulación de una solución alcohólica para sumergir durante algunos días los pajarillos y conservarlos enteros y secos; la de una cola para fijar las plumas, compuesta por goma arábiga, azúcar, jabón arsenical, almidón y agua; y la del jabón arsenical de Bécoeur modificada, como preservativo para la piel (2 libras  de jabón blanco, 2 más de arsénico pulverizado, 5 onzas de alcanfor, 6 onzas de carbonato potásico, 2 de cal y 8 onzas de alcohol (1)). Dicha subsección miscelánea contiene además instrucciones sobre cómo confeccionar ramas y rocas artificiales.

Oliver Davie, taxidermista, ornitólogo, librero y poeta.

 
Retrato de Oliver Davie hacia 1901 (1).
Hijo de emigrantes escoceses oriundos de Dundee -su padre fue uno de los primeros pioneros del condado de Franklin-, Oliver Davie nació en Xenia, Ohio, Estados Unidos, el 15 de julio de 1856 (2). Tenía tres hermanos. Vivió en Columbus, Ohio, toda su vida. Aficionado de niño a la Historia Natural, especialmente a la Ornitología, salía al campo por los alrededores de la ciudad a observar pájaros. Aprendió Taxidermia con el médico, naturalista, ilustrador y taxidermista de origen alemán Theodore Jasper (3). Dos años más tarde comenzaría su colección. Su padre Robert Davie regentaba a principios de los setenta una tienda de "artículos variados" en el número 172 de North High Street. Una fotografía del año 1872 (4) de la fachada de la Variety Store de Robert Davie nos muestra que ya entonces  el establecimiento vendía objetos de Historia Natural. Varios rótulos rezan "Emporium of Natural History", "Minerals, corals, shells, & naturalists' supplies". En la fotografía distinguimos máscaras, la cabeza disecada de un león o una jaula para pájaros. Davie comenzó su colección
 

"Los problemas de un taxidermista", relato del taxidermista Oliver Davie.


El taxidermista, ornitólogo, librero y poeta estadounidense Oliver Davie (Columbus, 1856-1911), autor de The Naturalist's Manual (1882) y del excelente tratado Methods in the Art of Taxidermy (1894), publicó en 1902 Odds and Ends of Prose and Verse, un libro de poemas y prosa breve en el que hallamos el siguiente relato titulado Los problemas de un Taxidermista:
   "MUCHAS personas no son conscientes de que el material generalmente empleado para formar los cuerpos artificiales de las aves es la estopa común de los tapiceros.
   Es fundamental para la conservación de las pieles no utilizar para el relleno nada que pueda ser atacado por insectos.
   Hace algunos años estuve a punto de arruinar mi reputación como taxidermista al intentar montar quinientas pieles de pájaros, originarios de Tierra Santa, que estaban rellenas de viejas ropas de lana de los árabes y pelo de cuadrúpedos. Con ello, las polillas se habían alimentado y vuelto gordas y robustas. Las pieles y plumas recibieron más tarde su atención. El estrago que causaron es indescriptible.
   Una noche, después de una lucha desesperada con el centésimo espécimen de estos manojos de pieles y plumas, me entregué a ensoñaciones de duras realidades: cómo la paciencia a veces se detiene, cómo el ingenio se tambalea cuando falla la inventiva, cómo a veces se pierde el tiempo y la labor hecha con amor.
   Me senté en mi estudio hasta que los últimos rayos oblicuos del sol doraron las paredes, hasta que los objetos que tenía ante mí se volvieron borrosos en el crepúsculo, y con la imaginación vi a Job en un rincón de mi taller sonriendo por mi impaciencia, y escuché a Shakespeare a su lado susurrando: "¡Qué tontos son estos mortales!"."

"Schwettmann's Taxidermy" de Fredericksburg, Texas.


Schwettmann's Taxidermy de Fredericksburg, Texas, Estados Unidos (1).


Atrayente imagen la de la fachada de este establecimiento de Taxidermia. Tres escaparates y dos puertas de entrada protegidos por una marquesina profusamente decorada con cornamentas de ciervo, y sobre ella un gran rótulo con el nombre del negocio, Schwettmann's Taxidermy. En su interior apenas distinguimos otro cartel, más cornamentas de ciervo y una decorativa rueda de carro. Una banderola de reclamo en el exterior reza "Taxidermy, Native, Exotic, Game, Hunting, Information. Visitors welcome". La única información que ofrece la Gillespie County Historical Society, propietaria de la fotografía, cuyo museo se encuentra por cierto en la misma acera a pocos metros, es que se ubica en el número 305 West Main Street de Fredericksburg, Texas.
 

"Mr. Chopping, Taxidermist", óleo de John Kynnersley Kirby.


El señor Chopping, taxidermista es un óleo sobre lienzo del pintor inglés John Kynnersley Kirby de alrededor de 1934, adquirido aquel año por el Bristol Museum & Art Gallery. Mide 74'9x62'2 cm. El cuadro lo protagoniza el mencionado disecador, tocado con boina y trajeado -camisa, chaleco y chaqueta- aunque con mandil atado a la cintura, posando tras su banco de trabajo y ante un diorama de estilo victoriano colgado de la pared con un enorme lucio. Sobre la mesa una lechuza sobre su percha, algunas herramientas -un martillo, una lezna-, estopa y un fanal de cristal destinado a contener el ave. Nada más. Sobre el personaje, el señor Chopping, según la imagen un septuagenario de apariencia bonachona, no hallé ninguna pista, salvo que realmente existió y que tenía una tienda en Stansted, Essex, Inglaterra, el pueblo donde vivió Kirby buena parte de su vida. 
 
 
Mr. Chopping, Taxidermist (ca. 1934) de John Kynnersley Kirby (1).

"Samuel Hunzinger, Taxidermist" (1938) serie de fotografías de Charles Driver.


Las siguientes imágenes fueron tomadas por el fotoperiodista Charles Driver el 7 de enero de 1938 para el diario The Pantagraph de Bloomington, Illinois, Estados Unidos, y sus negativos se conservan en el archivo de la McLean County Historical Society. En ellas aparece el disecador Samuel Hunzinger, que entonces contaba 53 años, en su sencillo taller. No se trata de un reconocido taxidermista sino de un modesto aficionado, y es dicha condición, y la belleza de las fotografías, lo que precisamente me empuja a reproducirlas y a elaborar un texto en su recuerdo.
 
 
Samuel Hunzinger posa para el fotógrafo simulando pintar el pico de un ánade.

Roy Chapman Andrews, taxidermista y explorador, inspirador de "Indiana Jones".

George Lucas y Steven Spielberg jamás han revelado qué personaje real inspiró al de ficción, el protagonista de la serie de películas de aventuras Indiana Jones (1981-2008). Se ha venido especulando con al menos media docena de candidatos, a saber, los arqueólogos estadounidenses Sylvanus Griswold Morley, estudioso de la cultura maya;  Robert John Braidwood, especialista en Mesopotamia; el explorador inglés Percy Harrison Fawcett, que desapareció mientras buscaba la ciudad perdida de El Dorado; o el aventurero inglés Frederick Albert Mitchell-Edges, protagonista de dudosos hallazgos en Centroamérica. Aunque parece que los mejor posicionados, quizá los más citados, son los estadounidenses Hiram Bingham, el explorador redescubridor del Machu Picchu, y Roy Chapman Andrews, protagonista de este artículo.
 
 
Roy Chapman Andrews, a la derecha, en Mongolia junto a un nido de dinosaurios (1).

   "En los [primeros] quince años [de trabajo de campo], puedo recordar una decena de ocasiones en las que por poco escapé de la muerte. Dos de ellas atrapado en tifones, una cuando nuestro barco fue atacado por una ballena herida, en otra ocasión mi esposa y yo estuvimos a punto de ser devorados por perros salvajes, en otra estuvimos a merced de un grupo de sacerdotes lama fanáticos, en dos más oí la llamada de la muerte al caerme por unos acantilados, en otra casi me atrapa una gigantesca pitón, y en otras dos pude haber sido asesinado por bandidos."
                                             Roy Chapman Andrews, Under a Lucky Star (1943). 

El gran pez diablo disecado expuesto en Barcelona en 1898.


Noticia sobre el pez diablo publicada en La Vanguardia.
El 24 de septiembre de 1898 el diario La Vanguardia de Barcelona publicaba la siguiente noticia:
   "Ayer se abrió al público en la plaza de la Paz un pabellón en el que se halla expuesto un pescado de forma rara y poco conocido, que se le denomina Pez Diablo y que recientemente fue cogido en aguas de Rosas.
   Los expositores, que han decorado e iluminado el local de un modo conveniente y adecuado, vieron ayer colmados sus esfuerzos con el despacho de buen número de entradas que es de esperar irán en aumento estos días de fiesta por el deseo, natural an el público, de ver un ejemplar curioso, como lo son siempre los monstruos del mar.
   El dictamen que del mismo ha dado el doctor Mir es el siguiente:

"Nouveaux Procédés de Taxidermie" (1889) de Amédée Alléon.


Portada de la edición de 1889.
En 1889 se publicó en París Nouveaux Procédés de Taxidermie expérimentés et décrits par M. Amédée Alléon. Jean Gérard Amédée Alléon, fue un naturalista, taxidermista y cazador, miembro de una acaudalada saga familiar francesa residente en Constantinopla desde alrededor de 1730. Amédée, el pequeño de nueve hermanos, nació en Büyükdere, Estambul, en la costa del Bósforo, pocos días antes del fallecimiento de su último hermano varón vivo y, por tanto, en principio estaba destinado a heredar los negocios familiares. Se aficionó temprano a observar y dibujar las aves y más tarde aprendería a disecarlas.
 
Con veinticinco años, en 1863, su padre, Jacques Alléon, financiero, consejero del gobierno otomano, impulsor del Banco de Constantinopla, inversor -cofinanció el canal de Suez-, propietario de numerosos inmuebles en París y Estambul, ennoblecido en 1838 con el título de conde palatino por el papa Gregorio XVI, oficial de la legión de Honor, lo señaló como sucesor, pero Amédée no aceptó. La negativa del hijo obligaría al padre a vender sus participaciones en negocios, retirándose a Francia. En octubre de aquel año el joven se casaría en París con Madeleine Asseline de Villequier, hija de un barón normando, un matrimonio de conveniencia concertado por los padres y aceptado por los novios. Y también en 1863 Amédée heredaría en diciembre el título nobiliario, después de que el papa Pío IX accediera a la petición del padre de cederlo en vida. El joven matrimonio se instalaría en 1865 en una mansión recién construida en Makrikeui, actual Bakirköy, a orillas del Mármara.