El "Traité de Taxidermie" de Le Roye.

Cubierta de la 1ª edición  (1).
Incluído en su colección Bibliothèque artistique la editorial parisina D. Renauld publicó en 1879 el manual Taxidermie ou l'art d'embaumer apliqué à la conservation indefinie et sans mutilation des oiseaux, quadrupèdes, etc., en español Taxidermia o el arte de embalsamar aplicado a la conservación indefinida y sin mutilación de aves, cuadrúpedos, etc., un tratado en formato octavo de setenta páginas escrito por Le Roye, un personaje del que nada se sabe. Ése era el título que aparecía en la cubierta, mientras que en el de la portada se leía Traité de Taxidermie ou l'art d'empailler et monter les oiseaux et les mammifères suivi de leur préparation pour l'anatomie comparée, en español, Tratado de Taxidermia o el arte de disecar y montar las aves y los mamíferos seguido de su preparación para la anatomía comparada, una notable y curiosa diferencia. Por "preparación para anatomía comparada" debemos entender la preparación de esqueletos. El libro ignoraba la preparación de peces, reptiles, moluscos, etc. Ninguna de las trece ilustraciones que contiene alude a procedimientos, acaso solamente muestran actitudes en vida de algunas especies.

Salvador Dalí y la Taxidermia.

Dali en su suite del hotel Ritz de Barcelona (1).
La  Taxidermia estuvo muy presente en la vida de Salvador Dalí Domènech (Figueres, España, 1904-1989). En buena parte de su obra aparecen como motivo ciertos animales como hormigas, saltamontes, caballos o rinocerontes, sujetos con simbolismo que el artista atribuiría también a algunos de los montajes taxidérmicos con los que convivió y que todavía están presentes en su Museo y en las casas del artista, abiertas al público.

Dalí estudió en el Instituto Ramon Muntaner de Figueres, uno de los más antiguos de España, un centro que disponía de una sala que albergaba un pequeño museo con decenas de animales disecados (2). Quizá aquel fuera su primer contacto con la Taxidermia. En 1926, después de ser expulsado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, marcha a París, donde conoce a Pablo Picasso y se une al grupo de los surrealistas. Allí visitaria en varias ocasiones la centenaria tienda de Taxidermia Maison Deyrolle, un comercio donde precisamente Woody Allen filmó una escena de su Midnight in Paris (2011) en la que el actor Adrien Brody encarnaba al pintor.

"Sparkie Williams", el periquito parlanchín.

Sparkie Williams (1).
Fue toda una celebridad en Inglaterra. Apareció en prensa, radio y televisión, e incluso grabó un disco. Sparkie Williams, que en español vendría a ser Chispa Williams, un periquito de color verde, con cabeza y  babero amarillos, manchas negras en las alas y cola de color azul, nació en 1954 en una pajarería de Houghton-le-Spring. Mattie Williams, su propietaria, profesora de profesión, lo compró con seis semanas, lo llevó a su domicilio del número 34 de Grandville Place, de Forest Hall, próximo a Newcastle-upon-Tyne, y lo bautizó con ese nombre porque según ella era "una chispa pequeña y brillante". Al cabo de tres semanas el lorito ya decía "Pretty Sparkie", "chispa linda", y poco después ya recitaba su dirección "por si acaso se perdía". Mattie le enseñaba palabras nuevas cada día, durante horas, y también rimas y refranes. En sólo nueve meses asimiló 300 palabras. En cuatro años llegó a aprender un vocabulario de 583 palabras y memorizar 383 frases y ocho canciones de cuna, todo ello con un distinguible acento Geordie (2). Traducidas, sus frases favoritas eran "Sólo soy un chico loco y confundido" y "¿Qué estás mirando?". Incluso fue inscrito en el Libro Guiness de los Récords.

"Rogue Taxidermy" o "Taxidermia engañosa".

En el Musaeum Tradescantianum de Londres según su catálogo se exhibía a mediados del siglo XVII un grifo, criatura legendaria mitad águila mitad león. El Jackalope, la liebre con cornamenta, es una marca registrada en 1965 en el estado de Wyoming, y allí la tienen como algo muy norteamericano, reclamo y negocio, pero sus orígenes se remontan al siglo XVI centroeuropeo, también en forma de leyenda con el nombre de Wolpertinger, aunque las primeras evidencias taxidérmicas de montajes de liebres con cuernos ensamblados son del siglo XIX, unas creaciones que debieron llegar a los Estados Unidos con la emigración alemana. Un caso parecido es el de las sirenas, cuyo origen más lejano es la representación de una deidad asiria de hace 3.000 años, que tuvo continuidad en la Antigua Grecia, y así hasta hoy, cuando las sirenas siguen protagonizando algunas historias, y cuyos primeros testimonios claros de montajes parataxidérmicos se remontan también a mediados del siglo XIX en Japón, donde algunos pescadores las confeccionaban empleando el torso de monos y la parte trasera de algún pescado y las vendían, frecuentemente a viajeros occidentales. Numerosos museos exponen en la actualidad algunas de aquellas sirenas, aunque la más famosa fue sin duda la Sirena de Fiji que expuso a partir de 1842 en su Museo de Nueva York el empresario del espectáculo P. T. Barnum.

Goth Griffin (2004) de Sarina Brewer (1).

"Forcejeo con la presa" (1851) de John Hancock.

Struggle with the quarry, en español Forcejeo con la presa, en la que un halcón gerifalte lucha con una garza real, es la obra emblemática del taxidermista y ornitólogo inglés John Hancock (Newcastle-upon-Tyne, 1808-1890). Éste fue uno de los cuatro montajes que mostró en la Gran Exposición de Londres de 1851, trabajos todos ellos que sorprendieron a los visitantes por su realismo y rigor científico. Otros dos también estaban protagonizados por halcones gerifalte, aunque en reposo, uno de ellos con la cabeza cubierta con un capuchón de cetrería. El cuarto montaje se trataba de un quebrantahuesos, un ejemplar que debió obtener durante su expedición en 1847 a los Alpes junto a su gran amigo el naturalista William Chapman Hewitson. No se sabe con exactitud la fecha de cada trabajo. El quebrantahuesos debió ser anterior, pero los tres halcones que se expusieron en Londres se vienen datando en 1851, fecha de aquella cita en el Crystal Palace del Hyde Park londinense.


Struggle with the quarry (1).

El ornitólogo y taxidermista John Hancock.

John Hancock (1).
John Hancock nació en Newcastle-upon-Tyne el 24 de febrero de 1808. Su padre, un ferretero con inclinación hacia la Historia Natural, debió influir para que su hijo se interesara a edad temprana por las aves. Viviendo ya la familia en la casa de campo de Bensham, con cuatro años Hancock recorría el campo persiguiendo pájaros junto a su hermana Mary. Aquel mismo año de 1812 falleció el padre y la familia se trasladó a Windmill Hills, Gateshead, donde los hermanos siguieron sus correrías campestres. Fue a la escuela de las señoritas Prowitt, más tarde a la de Henry Atkinson en High Bridge, la mejor de la ciudad, y finalmente a la centenaria Royal Grammar School. Cuando abandonó el colegio se incorporó al negocio familiar de ferretería y talabardería que se encontraba justo al final de Tyne Bridge, aunque no por mucho tiempo. Acordó con su hermano Thomas abandonar la tienda y decidió aprender y dedicarse a la Taxidermia. Hancock aprendió a disecar en el taller que Richard Wingate tenía en Strawberry Place, Newcastle. Su primer montaje que él mismo consideró digno fue un chorlito dorado (1829) que todavía se conserva en el Great North Museum, heredero del Hancock Museum.

Los caballos de los archiduques Alberto de Austria e Isabel.

Detalle del caballo del archiduque Alberto (1).
El archiduque Alberto de Austria (1559-1621), hijo del emperador Maximiliano II de Habsburgo y de María de Austria, cardenal que había sido virrey e inquisidor general de Portugal y arzobispo de Toledo, en 1596 fue nombrado gobernador general de Flandes. En 1599, un año después de colgar los hábitos, contrajo matrimonio con su prima la infanta Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II de España. El rey español traspasó la soberanía de aquel territorio al matrimonio con la condición de que si no tenían descendencia el territorio volvería a la Corona española. La pareja tuvo tres hijos pero ninguno sobrevivió, por lo que al fallecer el archiduque Alberto en 1621, su esposa quedó como gobernadora de los Países Bajos en nombre de su sobrino Felipe IV, rey de España.

Más de cuatro siglos después siguen expuestos en el Museo Real del Ejército e Historia Militar Porte de Hal de Bruselas, perteneciente a los Museos Reales de Arte e Historia de Bélgica, dos de los caballos de los archiduques. Uno es el que montó Isabel durante su recibimiento en Bruselas en 1599. El segundo lo cabalgó Alberto y de él cuenta la tradición que salvó la vida a su jinete durante la batalla de Nieuport en 1600. Están considerados como piezas emblemáticas del museo. Los dos animales fueron disecados y con el tiempo se han convertido en los caballos conservados más antiguos del mundo (2).

Friedrich y Joseph Kerz, padre e hijo. Su tratado de Taxidermia.

Frontispicio y portada de Sammeln, Präparieren und Ausstellen der Wilbertiere (1).

Friedrich Kerz (Stuttgart, Alemania, 1842- Darmstadt, Alemania 1915) es el eslabón que une a Philipp Leopold Martin (Gnadenberg, Polonia, 1815- Stuttgart, 1885), considerado como uno de los iniciadores de la dermoplastia moderna, con Herman H. ter Meer júnior (Leiden, Paises Bajos, 1871-Leipzig, Alemania, 1934), el máximo divulgador de esa técnica taxidérmica. Martin había trabajado en el Museo Zoológico de Berlín y a continuación, entre 1858 y 1873, en el Gabinete Real de Historia Natural de Stuttgart, el Stuttgarter Königliche Naturalienkabinett. En el Gabinete de Stuttgart Martin reemplazaba a otro preparador destacado, Hermann Ploucquet, que había abandonado su empleo para ejercer como taxidermista privado. Martin publicó en 1870 Dermoplastik und Museologie, el segundo volumen de su trilogía taxidérmica donde describía una modernizada dermoplastia (2), una técnica que enseñaría a taxidermistas jóvenes como Robert Banzer, que a su vez la transmitiría a contemporáneos de Ter Meer, como Robert Reichert, Karl Krell o Hugo Bleil.

"Fritz", el elefante del Museo de Bellas Artes de Tours.

Fritz expuesto en los jardines del Museo de Bellas Artes de Tours (1).


El elefante Fritz nació hacia 1820 en algún lugar de Asia. No sabemos cuándo llegó a Hamburgo pero sí que los hermanos Hagenbeck, comerciantes de animales ubicados en el barrio portuario de Sankt Pauli, lo vendieron en noviembre de 1873 al empresario circense norteamericano Phineas Taylor Barnum, propietario del circo que llevaba su apellido. Fritz formaba parte de un lote de animales, entre ellos seis elefantes, por los que Barnum abonó 4.000 dólares. En 1880 Barnum se asociaría con James Anthony Bailey, propietario del London Circus, y con James L. Hutchinson, y crearía el que se conoció como el mayor espectáculo del Mundo. En 1882 se encapricharía y compraría a Jumbo, el elefante africano estrella del Zoológico de Londres, por el que llegó a pagar 10.000 dólares. Durante tres años Fritz y Jumbo compartirían la pista (2).

Postal de 1922 de la escuela Saint-Nicolas de Igny.

En la postal, escrita el 5 de noviembre de 1922, leemos:
   "Queridos amigos,
   Creía que recibiría una carta suya antes de Todos los Santos. Si no he pasado a verles ha sido porque mamá tenía trabajo y he debido ayudarla.
   Termino estas pocas palabras abrazándoles muy fuerte."

Postal del gabinete de Física e Historia Natural de la escuela Saint-Nicolas de Igny.

El remitente, un alumno de la escuela Saint-Nicolas de Igny, una población a unos quince kilómetros de París, la enviaba a unos parientes o amigos de la familia que vivían en Levallois Perret, un municipio vecino a la capital. El colegio, como otros muchos religiosos de la época, albergaba un gabinete de Física e Historia Natural, que es el que aparece en nuestra imagen. En ocasiones las piezas más exóticas que contenían estas colecciones eran remitidas por misioneros, o bien eran los padres cazadores de algunos alumnos quienes donaban sus capturas, aunque la mayoría de ejemplares se solían comprar en los comercios de Historia Natural que abundaban durante el siglo XIX.

Henry Wichers Inchumuk, uno de los últimos taxidermistas norteamericanos de museo.

Diorama del lobo gris, uno de los mejores trabajos de Inchumuk (1).


Henry C. Wichers Inchumuk está considerado como uno de los últimos grandes taxidermistas norteamericanos de museo. Nació en Russell, Kansas, el 22 de junio de 1921. Fascinado ya de niño por la naturaleza, se cuenta que a la edad de ocho años hizo sus primeras tentativas para preparar algunos animales, como con un gavilán que él mismo cazó. La familia Wichers vivía entonces en el sur de Louisiana. Con catorce años aprendería formalmente Taxidermia tras abonarse al curso por correspondencia de la famosa Northwestern School of Taxidermy de Omaha, Nebraska, una escuela que enseñaría a disecar a centenares de miles de alumnos de los Estados Unidos. La crisis de los años treinta obligaría a la familia Wichers a regresar a Kansas, donde el cabeza de familia reabrió su negocio de fotografía. Henry trabajaría como aprendiz con Elmer Johnson, un taxidermista comercial de origen sueco.

"¿Esos animales son reales?", un libro divulgativo para niños.


El montaje de un pelícano.

Are Those Animals Real? How Museums Prepare Wildlife Exhibits, en español ¿Esos animales son reales? Cómo preparan los museos exposiciones de naturaleza, es un libro para niños que se publicó en 1984 y cuyas autoras son Judy Cutchins y Ginny Johnston, miembros entonces del equipo educacional del Fernbank Science Center de Atlanta, Georgia, Estados Unidos. En 1995 aparecería una segunda edición revisada que es a la que corresponden las ilustraciones de esta reseña.
 

"Guide du naturaliste préparateur" de Guillaume Capus.

Portada de Guide du naturaliste.
Guillaume Capus, un veinteañero luxemburgués estudiante en el Museo de Historia Natural de París, publicó en 1879 Guide du naturaliste préparateur et du naturaliste collectionneur pour la recherche, la chasse, la récolte, le transport, l’empaillage, le montage, et la conservation des animaux, végétaux, minéraux et fossiles, un manual de unas trescientas cincuenta páginas y un centenar de ilustraciones, que contenía instrucciones acerca de cómo recoger y preparar especímenes de Ciencias Naturales.

Dedica Capus la primera parte de su obra a los minerales y fósiles, y la segunda a los vegetales. Es en la tercera donde se ocupa de la preparación de animales. A su vez subdividida en capítulos, en el primero se refiere a la captura de sujetos, y en el segundo a la conservación de los animales empleando alcohol, cloruro de sodio, alumbre o éter. También se refiere a la acción curtiente del tanino (1) como reforzante del curtido en algunas preparaciones anatómicas, y al uso del aguardiente, la glicerina, o aceites. El autor particulariza comentando la conservación de zoófitos, gusanos, moluscos, larvas, arácnidos y crustáceos; la conservación en alcohol de reptiles, peces, tortugas y batracios; y mediante inyecciones, de aves pequeñas y grandes, y mamíferos. Capus explica la conservación "en seco" utilizando como preservativos el arsénico blanco (2), el arsénico rojo (3), el sublimado corrosivo (4), la caparrosa (5), el cardenillo (6), el jabón arsenical de Bécoeur (7), el alumbre en polvo (8), la esencia de trementina (9), el licor curtiente y la pomada jabonosa de Nicolas (10), el éter sulfúrico (11), el azufre, los aceites y las sustancias vegetales olorosas como el romero, la manzanilla, el ajo, la pimienta, el tabaco, la lavanda, etc… El autor opta no obstante por la utilización del jabón arsenical de Bécoeur y transcribe la fórmula que Léonard Dupont –lo cita- incluye en su libro. Describe las fumigaciones sulfurosas (12) o de arsénico, las inmersiones en agua hirviendo, el curtido -mezclando tanino y agua, o tanino, alcohol, alumbre y sal-, las maceraciones conservantes -cita un procedimiento de Gannal-. Describe los peligros que pueden afectar a las colecciones como los insectos destructores, el calor, la luz, el aire, la humedad.; y concluye aludiendo al embalsamamiento (13).

"Matar a Dios" (2017).

Fotograma de Matar a Dios (1).


Una comedia negra más. Una familia se prepara para celebrar el fin de año en una aislada casa en medio del bosque -una mansión decorada con abundante Taxidermia-, cuando irrumpe un misterioso vagabundo; es enano, dice ser Dios y amenaza con exterminar a la especie humana al amanecer. Sólo se salvarán dos personas, y la familia ha sido elegida para escoger a esos dos únicos supervivientes. El destino de la humanidad recae en cuatro desgraciados que, evidentemente, van a querer salvarse.

El Museo Morse de Warren.

Tarjeta postal del Museo Morse de Warren de alrededor de 1930.

Rebuscando en la caja de las postales antiguas escogí la anterior para intentar descubrir algo más sobre ella. Una imagen de los años treinta del pasado siglo del Morse Museum, de Warren, New Hampshire, Estados Unidos, en la que observamos una amplia y excesivamente luminosa sala repleta de trofeos de caza de mamíferos africanos, y abundantes pieles curtidas cubriendo las paredes. Entre la piezas disecadas que se exponen, numerosas cabezas, a la izquierda un par de rinocerontes, un búfalo, una gacela de Grant, un órice y un facochero; a la derecha algunas gacelas y antílopes, y una cabeza de jirafa debajo de su propia piel curtida. Sobre el suelo, entre las vitrinas que contienen objetos etnográficos también africanos, algunos animales enteros: tres hienas escoltando una pareja de leones en el centro de la sala; y junto a la puerta de la derecha un leopardo y algunos primates. Apenas una sombra, casi nos pasa desapercibido un personaje, su propietario, sentado junto a una mesita a la izquierda. En el reverso de esta tarjeta sin circular, sólo el crédito del fotógrafo, Putnam Photo, Antrim, N.H.

"El taxidermista", obra teatral de Ángel García Pintado

El 24 de mayo de 1982 se estrenó en el Teatro María Guerrero del Centro Dramático Nacional de Madrid la obra El taxidermista, escrita por Ángel García Pintado en 1979. El montaje fue dirigido por Jordi Mesallés e interpretado por Nicolás Dueñas (Pablo), Magüi Mira (Virginia) y Juan José Otegui (Amador, el taxidermista), y permaneció un mes en cartelera. El recordado crítico Ángel Fernández-Santos, con motivo de la presentación de la temporada del Centro Dramático Nacional, escribió el 31 de enero de 1982 en el periódico El País:
   "El taxidermista es una obra de una sola situación, desdoblada en muchas variantes, con solo tres personajes. Es una parodia y un homenaje a formas teatrales tradicionales, que se disuelven en una nueva, que las asimila y destruye. Hay alta comedia, vodevil, realismo fantástico, farsa, surrealismo, estética pop, teatro mágico, acumulación de objetos según las fórmulas del teatro del absurdo, en una especie de almoneda de formas, estilos teatrales unificados por el propio estilo del escritor y una técnica de apisonadora que las neutraliza al mismo tiempo que las usa."
Caricatura de José Luis Dávila alusiva a la obra publicada en ABC (1).

"The Bird Stuffer", grabado publicado en "The Illustrated London News"


The Bird Stuffer, grabado a partir de un dibujo de W.Rainey.

El anterior grabado titulado The Bird Stuffer, en español, El disecador de aves, lo publicó el 15 de noviembre de 1884 la revista The Illustrated London News. De un tamaño aproximado de 32 por 22 centímetros -ocupa toda la página- el dibujo es obra del artista inglés William Rainey y fue tallado sobre madera. El texto que lo acompañaba es el siguiente:

"Taxidermy without a Teacher" de Walter Porter Manton.

Taxidermy without a Teacher.
Es éste un manual con un título ciertamente más original y comercial que los que habían aparecido hasta aquel momento, Taxidermy without a Teacher de Walter Porter Manton, en español Taxidermia sin maestro, se publicó en South Framingham, Massachussets, Estados Unidos, en 1876. En octubre de aquel año la revista The American Naturalist recogía la siguiente crítica:
   "A pesar de que cincuenta céntimos sea un precio elevado para este librito, y de que las ilustraciones consistan en tres toscos diagramas, es lo suficientemente explícito como para permitir aprender cómo disecar un pájaro o un mamífero si no se pueden tomar algunas lecciones de un maestro."

Crítica del libro en The American Naturalist.

Dos instantáneas del fotoperiodista Pepe Encinas.


Miratge (1987) de Pepe Encinas (1).

Las imágenes que acompañan este texto fueron tomadas por el fotoperiodista Pepe Encinas en 1987 desde el interior de la tienda de Taxidermia Palaus de la Plaza Real de Barcelona. Aquella era una época de cierta decadencia y degradación de la plaza. En ellas se ve a una joven punk fumando, con su camiseta de tirantes y cinturón de estoperoles plateados, observando las piezas que se exponen en uno de los escaparates, algunos minerales y esculturas africanas talladas en madera, una mandíbula de tiburón, un par de patos, un leopardo, una cobra y una grulla coronada que compite en estética tras el vidrio con la chica. La que encabeza este texto, titulada en catalán Miratge, en español Espejismo, ilustró un artículo que el diario El Periódico dedicó a dicho establecimiento. La siguiente, titulada Miratge Reial, en español Espejismo Real, jugando con el nombre de la plaza, el fotógrafo la tomó cerrando el ángulo y desde la misma posición. Esta segunda, más próxima y en la que la imagen de la grulla llega a reflejarse en el cristal, sea posiblemente más evocadora.

El abejaruco disecado de "Viejas historias de Castilla la Vieja" de Miguel Delibes.

En Viejas historias de Castilla la Vieja el escritor Miguel Delibes describe a Isidoro un joven campesino que a principios del siglo XX emigra a América y que finalmente, cuarenta y ocho años después, regresa a su pueblo. En el primer capítulo, el protagonista recuerda los paisajes de su niñez:
   “Con el tendido de la luz, aparecieron también en el pueblo los abejarucos. Solían llegar en primavera volando en bandos diseminados y emitiendo un gargarismo cadencioso y dulce. Con frecuencia yo me tumbaba boca arriba junto al almorrón, sólo por el placer de ver sus colores brillantes y su vuelo airoso, como de golondrina. Resistían mucho y cuando se posaban lo hacían en los alambres de la luz y entonces cesaban de cantar, pero a cambio, el color castaño de su dorso, el verde iridiscente de su cola y el amarillo chillón de la pechuga fosforescían bajo el sol con una fuerza que cegaba. Don Justo del Espíritu Santo, el cura párroco, solía decir desde el púlpito que los abejarucos eran hermosos como los Arcángeles, y que los Arcángeles eran hermosos como los abejarucos, según le viniera a pelo una cosa o la otra, lo que no quita para que el Antonio, por distraer la inercia de la veda, abatiese uno un día con la carabina de diez milímetros. Luego se lo dio a disecar a Valentín, el secretario, y se lo envió por navidades, cuidadosamente envuelto, a la tía Marcelina, a quien, por lo visto, debía algún favor.
   (...)