El Horn Palace Bar de San Antonio, Texas.

Vista general del Horn Palace en su primera ubicación de Main Plaza (1).

Hijo de emigrantes alemanes, William Billy o Billie Henry Keilman nació en 1875, en un lugar indeterminado del condado de Bexar, Texas, Estados Unidos. Durante la Guerra hispano-estadounidense de Cuba de 1898, Keilman se incorporó a los Rough Riders (2), el Primer Regimiento de Caballería Voluntaria comandado por el entonces coronel Theodore Roosevelt. Terminada la contienda, a su regreso a San Antonio Keilman ingresó en la Policía donde pronto se ganó, ayudado por su notable tamaño, fama de duro, también entre los delincuentes locales. Hacia 1910 se enamoró de Minnie, que había ejercido como prostituta, abandonó su empleo de policía y adquirió -falsificando la firma de su padre en un cheque- por 5.000 dólares el bar The Beauty Saloon, un burdel situado en la esquina de las calles Matamoros y South Concho, en pleno barrio rojo de San Antonio.

El suicidio de una dama inglesa y su perro disecado.

La humorística sección de ecos de sociedad Busca, buscando del diario barcelonés La Vanguardia, que bajo el seudónimo de Juan Buscón firmaba el periodista Ezequiel Boixet Castells, publicaba el 9 de septiembre de 1892 un texto donde lamentaba la, a su juicio y con cierto tufo de misoginia, excesiva atención que recibían algunas mascotas por parte de sus propietarias, que comenzaba con el siguiente relato:
   "En Londres se ha suicidado, tomando una dosis de arsénico suficiente para reventar a tres personas, una señora que había experimentado la inmensa desgracia de perder a su perro favorito, en medio de circunstancias singularmente dolorosas.
   A lo que parece, una mañana desapareció el animal de su hogar doméstico, burlando la vigilancia de su ama y de los criados. ¿Qué motivos tenía el fugitivo para abandonar una morada en donde era tratado a cuerpo de rey, mimado como una princesa, donde todos sus caprichos, inclusos los más inconvenientes, los más
shokings eran tolerados y aun celebrados como gracias? No se ha sabido hasta el presente. Quizás el deseo de ver mundo; de gozar de lo nuevo y de lo imprevisto; de saborear el fruto prohibido; quizás una aventura amorosa concertada con alguna perra del vecindario.... El caso es que Deck no apareció y que a pesar de las investigaciones de su desolada ama y de dos criados que salieron a recorrer el barrio no fue posible encontrar las huellas del animalito.
   Mistress P. apeló incontinenti al recurso usual en tales casos. El
Times, el Standard, el Daily News y todos los diarios de gran circulación de la Metrópoli anunciaron el extravío del cuadrúpedo y la promesa de una regia recompensa al que lo reintegrare en su domicilio. Ese medio que tan pocas veces sale fallido, no dio empero ningún resultado. Pasaron varios días sin que la afligida dueña supiera nada del paradero de su adorado Deck. Por fin recibió una esquelita concebida poco más o menos en los siguientes términos: "Diversas circunstancias me han impedido hasta la fecha devolveros el perro que perdisteis. Mañana sin falta estará en vuestro poder."
  Mistress P. esperimentó el alegrón que mis lectores pueden imaginar. Supongo por mi parte que pasaría una noche en vilo, mezclada de júbilo y de impaciencia. Al día siguiente se levantó probablemente muy tempranito esperando la vuelta del can pródigo y su corazón le dio un salto en el pecho cuando después de oir el timbre de la puerta, vino a decirle una camarera no menos emocionada: Señora, Deck está en las escaleras, parece que no se atreve a pasar adelante.
   - ¡Pobre ángel mio! teme sin duda que le riñan...
   Fue corriendo la dama, vio en efecto al perrito que seguía inmóvil en un peldaño, le cogió entre sus brazos para besuquearlo y lo soltó al punto dando un alarido horrible.
   ¡El animal estaba disecado!
   Aquel mismo día la dama se emponzoñó.
   De fijo que el autor de aquella mala pasada -autor desconocido todavía- no presumiría que el lance tendría tan trágicas consecuencias. Cuanto a mí declaro con franqueza que no puedo lamentar la muerte de una mujer que se ha matado por un perro y que ha dejado huérfanas a dos hijas."

"Rota", el "león de Churchill".

Tarjeta postal con la imagen de Rota.
Me encontré por casualidad con el siguiente breve que publicó el semanario español Destino en julio de 1955: "El fallecido león de Churchill -del que ya hablamos en un número anterior- ha sido disecado por un taxidermista para que el ex-premier pueda conservar junto a él a su viejo amigo". La noticia prometía, pero la historia real es algo distinta.

Ganar una apuesta le supuso al avispado negociante George Thomson recibir un cachorro de león que instaló en el patio trasero de su casa en Pinner, Middlesex, Inglaterra. Su empresa se llamaba Rotaprint y decidió bautizar a su nueva mascota con el nombre de Rota, un gesto con el que obtendría publicidad gratuita. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial el racionamiento de alimentos hizo imposible que Thomson pudiera seguir alimentando a Rota con su porción diaria de carne. Para no poner en peligro la salud del animal, Thomson lo depositó en el Zoológico de Londres, donde llegó el 29 de mayo de 1940.
 

Los tratados de Montagu Browne. Segunda parte. "Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling".

Artistic and Scientific Taxidermy.
Alexander Montagu Browne, que mantenía su empleo como conservador del Museo de Leicester, que ya era miembro de la Zoological Society, de la Leicester Literary and Philosophical Society, la Leicestershire Archaeological Society y de la Geological Society, que hacia pocos años había publicado Practical Taxidermy (1878), su primer tratado sobre este arte, una obra que se reeditó en 1884, y más recientemente The Vertebrate Animals of Leicestershire and Rutland (1889) y A Contribution to the History of the Geology of the Borough of Leicester (1993), publicó su obra definitiva sobre Taxidermia en 1896. Se trata de un libro muy bien editado. Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling tiene un formato de octavo mayor, 463 páginas, once ilustraciones intercaladas entre el texto y otras veintidós a página completa, encuadernado en tela editorial, con el corte superior dorado y cinta de registro. Montagu Browne era consciente de que se trataba de una obra ambiciosa, no sólo por su presentación y extensión, ni porque lo dedicara a William Henry Flower, el entonces director del Museo de Historia Natural de Londres -¿quizá pretendiera una plaza?-, sino por su contenido, puesto que no se trataba de una simple reescritura y puesta al día de Practical Taxidermy, que como el autor se sincera en el prefacio de Artistic era bastante "elemental". La extensa bibliografía, una lista que alcanza las treinta y dos páginas, que se convierte en un recurso inestimable para el historiador de la Taxidermia, demuestra el afán de Browne por intentar redactar una obra de referencia. La reseña que publicó la revista norteamericana Popular Science en su número de diciembre de 1896 es la siguiente:

Anotaciones con fórmulas de un taxidermista inglés de finales del XIX.



Encontré estas notas entre las páginas de  un ejemplar de la segunda edición de Practical Taxidermy (1884) de Alexander Montagu Browne. Escritas a lápiz, sobre una cuartilla rayada bastante amarilla y quebradiza debido al paso del tiempo y la escasa calidad del papel, la caligrafía casi coincide con la firma del posiblemente primer propietario del tratado. El texto es el siguiente:

"Taxidermia", un podcast sin Taxidermia pero con psicópata.


"Una mujer llega a una clínica de fisioterapia para quitarse unos nudos en la espalda. En la habitación de al lado hay otra persona. Suenan gritos. Nada preocupante… de momento. La sesión de fisioterapia deriva en acupuntura, la mujer se va relajando, va dejándose llevar, todo su cuerpo está en las manos del invidente fisioterapeuta. Pronto la mujer se queda inmovilizada, no puede moverse, no puede gritar. El extraño hombre comienza su discurso, coge un bisturí, empieza con los cortes…
   Según los psiquiatras una de cada cincuenta personas es un psicópata en potencia. ¿Con cuántas personas te has cruzado hoy? ¿A cuántas personas has dado al espalda?."

Los tratados de Montagu Browne. Primera parte. "Practical Taxidermy".

Anuncio de Montagu Browne de 1875 (1).

En 1878 el inglés Alexander Montagu Browne (1837-1923) (2), que ejercía como taxidermista en Birmingham, publicó Practical Taxidermy. A Manual of Instruction to the Amateur in Collecting, Preserving, and Setting up Natural History Specimens of all Kinds (Taxidermia práctica. Manual de instrucción para el aficionado en coleccionar, preservar y preparar especímenes de Historia Natural de todas clases). Browne se estableció en 1870 en el número 61 de Suffolk Street y años más tarde, en 1876, se trasladaría a Broad Street, a los edificios del teatro Prince of Wales (3). En los anuncios de la época Browne se definía como naturalista especializado en entomología. Hasta entonces había publicado List of the British Macro-Lepidoptera Scientific and English Names (1871) y Collecting Butterflies and Moths (1878).

Tratado taxidérmico con relato breve incluído publicado en "Magasin Pittoresque".

"Se cuenta que M. D., rico habitante de una de las principales villas de Bélgica, tenía la pasión de los pájaros vivos. Esta afición era insoportable para su familia y sus conocidos a causa de los gorjeos y los chillidos ensordecedores de los habitantes de la pajarera, fuera porque el propietario no tuviera sus pájaros bien cuidados. Afortunadamente las manías de M.D. no duraban mucho; ésta tocaba a su decadencia, pues sus negocios le obligaron a ausentarse por unos días. Tras su partida, sus pobres pájaros fueron pasando de vivos a muertos y se hizo venir un preparador que montó los animales con gran esmero y situó a cada uno en su lugar con su actitud habitual. M. D. no tardó en regresar. La manía de las estampas sustituyó a la de los pájaros. Pasó por la colección zoológica sin percatarse de nada. No fue hasta al cabo de ocho días más tarde cuando, sorprendido por el silencio de la pajarera, descubrió la jugada que le habían gastado. Se tomó el suceso por el lado bueno e hizo obsequio de su colección al gabinete de historia natural de la universidad. El equívoco que M. D. sostuvo durante una semana tomando por vivos sus aves disecadas fue visto por el naturalista que los montó como su mejor mérito por la estima de los entendidos.”

Ilustración del artículo.

Breve escena de "Truman" (2015).

Después de haber visitado la funeraria para pedir presupuesto, Julián y Tomás almuerzan en un restaurante donde se encuentran con Luís, un viejo amigo de Julián. A la salida del establecimiento, mientras se dirigen al teatro -Julián es actor y tiene función aquella tarde- tiene lugar el siguiente diálogo: 
"Tomás.- Eres una especie en extinción,
Julián.- Ajá.
Tomás.- Lo sabes, ¿no?
Julián.- Me podrían disecar y ponerme en una vitrina
Tomás.- Es buena idea. Así recupero el dinero que me debes."

Cartel de Truman (1).

El "Salón de la Fama" de los taxidermistas estadounidenses.

A mediados de julio de 2017, coincidiendo con la cuadragésimosexta convención anual de la Asociación Nacional de Taxidermistas (NTA, National Taxidermists Association) de Estados Unidos que tuvo lugar en Layton, Utah, se celebró el acto de ingreso en el denominado Salón de la Fama de cuatro nuevos miembros. Con éstos suman cuarenta y cinco los taxidermistas notables que lo conforman.

Carl Ethan Akeley.
La historia de dicho Salón de la Fama se remonta a agosto de 1974 cuando durante el curso de la tercera reunión anual de la casi siempre convulsa Asociación Nacional de Taxidermistas celebrada en Lewisburg, Pensilvania, se acordó promover un espacio físico que honrara y mostrara al público los mejores trabajos de destacados taxidermistas. Se encomendó a Norman Meyer, miembro de la Junta Directiva, que buscara un edificio adecuado donde ubicar el nuevo museo. En la reunión del Consejo de Administración de la NTA de abril de 1976 en Fort Myers, Florida, Meyer trasladó la propuesta de Paul W. Asper (1932-2012), cazador, para instalarlo en su negocio, el Fin-Fur-Feather Trading Post en Lock Haven, Haneyville, Pensilvania. La propuesta se aprobó con un único voto en contra. Hubo reticencias, pero se salvaron al conocer que Asper estaba dispuesto a financiar totalmente el proyecto y que éste no le costaría nada a la NTA. En enero de 1977 en Albany Nueva York, se aprobaron, desconozco por qué procedimiento, las candidaturas de los primeros taxidermistas que se incorporaron al Salón de la Fama. Fueron dieciocho: Carl E. Akeley, William A. Bill Biederman, James L. Clark, Raymond Harper, Coloman Jonas, Louis Paul Jonas, George Lesser, Albert Al Pflueger Sr., Leon L. Pray, Robert H. Rockwell, John S. Rowley, Franz Frank Schwarz, E. H. Self, Isaac Ike Shaw, Adolph D. Stache, Cecil Tose, J. Bob White, D. M. Wooster. Todos ellos fallecidos.

El Departamento de Taxidermistas del Kansas Pacific Railway (1873).

Tienda del Departamento de Taxidermistas del Kansas Pacific Railway en la estación de Kansas City.

La anterior imagen fue tomada en 1873 por el fotógrafo Robert Benecke en la estación de Kansas City, Misuri, Estados Unidos. La leyenda que contiene es la siguiente:
"En el Ferrocarril Kansas Pacífico.
Número 2. Departamento de Taxidermistas del Ferrocarril Kansas Pacífico.
Cabezas de búfalo para fines publicitarios.
Fotografía de R. Benecke, San Luis, Misuri."

La "Kuntskámera" de Pedro el Grande. El Museo Zoológico de San Petersburgo.

La Kunskámera del zar Pedro I en 1741. Grabado de Musei Imperialis Petropolitani (1).

Después de haber visitado en 1697 en Amsterdam al anatomista Frederick Ruysch y de admirar los excelentes gabinetes de curiosidades de Levinus Vincent, de Albertus Seba y de Jacob de Wilde, el zar ruso Pedro I Alekséievich (1672-1725), apodado Pedro el Grande, decidió reunir el suyo propio. Alojada en un principio en el Salón Verde del Palacio de Verano, la colección reunía gran número de objetos de Historia Natural, pero también preparaciones anatómicas y rarezas humanas y animales. Más tarde, alrededor de 1716, se incorporaría al gabinete la colección de minerales, piedras preciosas, conchas y ámbar con insectos y plantas recién adquirida al doctor Gotvald de Gdansk, que posteriormente se iría ampliando con especímenes rusos. Aquel mismo año, compró las colecciones de Seba, Ruysch y de Wilde. La colección de Albertus Seba, por la que pagó 15.000 florines, contenía 340 tarros con animales conservados en alcohol, una buena cantidad de peces y "producciones marinas", además de "piezas artificiales y curiosas". La de Ruysch, comprada por 30.000 florines -su propietarío pedía 60.000-, abarcaba cuadrúpedos, aves, cocodrilos, lagartos, serpientes, anfibios, insectos, un herbario con miles de plantas secas, y preparaciones anatómicas. El zar llegó incluso a dictar en 1718 un decreto ordenando que los niños con deformaciones que naciesen muertos fueran enviados a la colección imperial. El decreto prometía 100 rublos a quien aportara un "monstruo de hombre viviente", 15 si se aportaba muerto, y diez, siete o tres rublos por un monstruo animal según fuera vivo, raro o muerto (2).

"Taxidermist surf", tema instrumental de "Man or Astro-man?".

El tema Taxidermist surf (El surf del taxidermista, 2'53") abría el álbum Is it Man or Astro-man (Estrus Records, 1993), el primero de Man or Astro-man?, una banda de rock de Auburn, Alabama, Estados Unidos. Tras una introducción hablada de 35 segundos comienza una vertiginosa pieza instrumental que alcanza casi los tres minutos. La escuchamos:

 

La "Ballena de Malm", el único ejemplar de ballena azul disecado en el mundo.

La Ballena de Malm en el Museo de Gotemburgo, en la actualidad (1).

La conocida como Ballena de Malm, expuesta en el Museo de Historia Natural de Gotemburgo, Suecia, es el único ejemplar de ballena azul (Balaenoptera musculus) que se ha disecado en el mundo. Se trata de un ejemplar joven, que sólo pesaba unas 25 toneladas y medía unos 16 metros (2), que quedó varado en las rocas de la bahía de Askim el 29 de octubre de 1865. En la actualidad se habría intentado liberarla, pero en aquella época los pescadores Carl Hansson y Olof Larsson la arponearon de acuerdo con el pensamiento de la época. La ballena murió desangrada al cabo de pocas horas.

Pierre Adolphe Bobierre, autor de "Nouveaux Procédés de Conservation" (1846).

Cubierta de Nouveaux procédés.
Son varios los autores que promovieron supuestos procedimientos alternativos a la Taxidermia, relacionados con el embalsamamiento, como forma de conservación de especímenes animales. El químico y farmacéutico Pierre Adolphe Bobierre fue uno de ellos. En 1846, cuando todavía era un estudiante, publicó Nouveaux Procédés de conservation des substances animales, applicables a l'embaumement des corps, a la préparation des pièces anatomiques et a la taxidermie, précedés d'un exposé des procédés d'embaumenent des anciens égyptiens et d'un examen critique de quelques méthodes modernes, un tratado de unas setenta páginas. Seis años antes, el también químico y farmacéutico Jean-Nicolas Gannal había propuesto el suyo como secuela de su exitoso método de embalsamamiento humano.

El taxidermista y ornitólogo Jean Crespon. Su tratado de Taxidermia.

El periódico L'Opinion du Midi publicó el primero de noviembre de 1857 la siguiente necrológica laudatoria redactada por un tal  R. Valladier:
   "Es hoy cuando con un profundo dolor hemos de lamentar el anuncio de la muerte de una de las individualidades más populares de nuestra ciudad. El señor Jean Crespon, el sabio fundador de nuestro Museo de Historia Natural, falleció la noche del pásado sábado a causa de la agonía que tuvo como preludio una enfermedad soportada con estoica resignación. Una existencia laboriosa consagrada enteramente a la ciencia de la que fue uno de los más modestos, uno de los más valientes voluntarios;
Portada de Faune Méridionale.
la publicación en 1841 de la
Ornithologie du Gard, y sobre todo la Faune Méridionale, obra de erudición, repleta de observaciones y de ingeniosos estudios, colocaron a Jean Crespon en un puesto distinguido entre nuestros naturalistas; su admirable destreza en materia de Taxidermia, arte ingrato y sumamente delicado, que profesaba con maestría y que le valió tras treinta años los más honorables elogios de la prensa y de los sabios, honrando a la vez la personalidad de nuestro compatriota, el talento del artista y la sagacidad de un naturalista consumado, en fin, en la creación en el jardín de la Fontaine, del Museo de Historia Natural cuyos salones son visitados a diario tanto por los extranjeros como por los nimenses, los cuales, en pocas palabras, los títulos de nuestro compatriota lo convierten en una celebridad meridional, lenta y concienzudamente adquirida a costa de grandes esfuerzos y los más constantes sacrificios.
   ¿Tenemos además la necesidad de añadir que el nombre de nuestro modesto compatriota permanecerá unido a la institución que fundó, y que se perpetuará en la memoria de los habitantes de una ciudad a la que dotó de uno de los más ricos establecimientos de zoología? Bajo la impresión aún reciente de un final prematuro, que tuvo las bendiciones del supremo consuelo de nuestra santa religión, no podemos aquí asignarle un lugar a nuestro compatriota en el movimiento científico de nuestra villa, puesto que seran otros quienes se encarguen de dicho cometido; simplemente hemos querido ofrecerle un último tributo de simpatía y de lamento a la memoria del hombre trabajador, del naturalista distinguido llamado a engrosar la lista desgraciadamente numerosa de víctimas y mártires de la ciencia."

"Un encantador perro disecado", cita de "Fiesta" (1926) de Ernest Hemingway.

"Bajamos por el Boulevard. En el cruce de la Rue Denfert-Rochereau con el Boulevard hay una estatua de dos hombres con túnicas ondulantes. 
   - Ya sé quiénes son -dijo Bill echando una mirada al monumento-. Son los dos señores que inventaron la farmacia. No trates de engañarme acerca de París. 
   Seguimos adelante. 
   - Aquí hay un taxidermista -dijo Bill-. ¿Quieres comprar algo? ¿Un encantador perro disecado? 
   - Continuemos -dije yo-. Te enamoras de todo lo que ves. 
   - Son unos perros disecados lindísimos -insistió Bill-. Con toda seguridad alegrarían tu piso. 
   - Sigamos. 
   - Sólo un perro disecado. Es aquello de "lo toma o lo deja". Pero oye, Jake. Sólo un perro disecado. 
   - Vamos. 
   - Una vez lo has comprado, lo significa todo para tí. Es un simple intercambio de valores. Tú les das dinero y ellos te dan un perro disecado. 
   - Compraremos uno al volver. 
   - Está bien, hazlo a tu manera. El camino al infierno está empedrado de perros disecados no comprados, pero no es culpa mía. 
   Continuamos andando. 
   - ¿Cómo has sentido tan de repente ese cariño por los perros? 
   - Siempre he sentido eso por los perros. Siempre he experimentado una pasión por los animales disecados. 
   Nos detuvimos a tomar una copa. 
   (...) 
   Nos pusimos de nuevo en marcha Boulevard abajo. Un coche de caballos pasó por delante de nosotros. Bill lo miró. 
   - ¿Has visto ese coche de caballos? Te voy a regalar ese caballo de coche disecado para Navidad. Voy a regalar animales disecados a todos mis amigos. Soy un escritor amante de la naturaleza.
   Pasó un taxi; alguien que iba en él saludó con la mano y golpeó en los cristales para que el chofer parara. El taxi se detuvo al borde de la acera. Era Brett. 
   (...) 
   El taxi se puso en marcha y Brett dijo adiós con la mano. 
   - ¡Qué chica! -dijo Bill-. Es tremendamente simpática. ¿Quién es Michael? 
   - El hombre con quien se va a casar. 
   - Bueno, bueno -dijo Bill-. Siempre me encuentro a alguien que se halla exactamente en esta situación. ¿Qué voy a regalarles? ¿Crees que les gustaría un par de caballos de carrera disecados."

"The Taxidermist's After-Dinner Dream", ilustración publicada en Harper's Weekly.

El pintor e ilustrador Frederick Stuart Church es conocido sobre todo por sus composiciones alegóricas y humorísticas de animales, frecuentemente adoptando éstos actitudes humanas. Un buen ejemplo de ello es The Taxidermist's After-Dinner Dream, una ilustración realizada a plumilla que se publicó en el suplemento de Harper's Weekly el 28 de febrero de 1874. Mide 17'5x19 centímetros. 

The Taxidermist After-Dinner Dream (1874) de Frederick S. Church.

"Jumbo", el "rey de los elefantes".

Jumbo y su cuidador Mathew Scott.

Jumbo tenía dos años de edad cuando fue capturado en las llanuras de la actual Etiopía en 1861. Llegó a Europa de la mano del comerciante alemán de animales Johann Schmidt que lo vendió a la Ménagerie del Jardin de Plantas de París. En 1865 el zoo parisino lo intercambió por un rinoceronte indio con la Real Sociedad Zoológica de Londres. Su cuidador en el Regent Park fue Matthew Scott, que más tarde describiría el estado en el que lo encontró como "simplemente inmundo". Fue en Londres donde sería bautizado con el nombre de Jumbo, una combinación de las palabras suajili jumbe que significa jefe y jumba que significa hola. Su dieta diaria incluía unos 90 kilos de heno, un barril de patatas, 30 kilos de avena, 15 panes, cebollas y varios cubos de agua, y cuando su cuidador lo creía oportuno para su salud, cuatro o cinco litros de whisky al día. Scott solicitó a la dirección del zoo una pareja de su misma edad para Jumbo y al poco tiempo le trajeron a Alice de África occidental. Según su cuidador, se trató de un "amor a primera vista" que lo colmó de felicidad. Su popularidad creció a la par que su tamaño. Scott entrenó a Jumbo para que se paseara por el zoo, aceptara cacahuetes, panecillos y monedas en su hucha, y paseara niños en su howdah. Entre los pequeños que ascendieron a lomos de Jumbo se encontraba un niño llamado Winston Churchill.

Henry A. Ward. El "Ward's Natural Science Establishment", semillero de taxidermistas.

Henry Augustus Ward.
Henry Augustus Ward nació en 1834 en Rochester, Nueva York, Estados Unidos, en el seno de una familia acomodada. Tenía una hermana seis años mayor. En la biografía que escribió su nieto Roswell Howell Ward, éste contaba que su abuelo Henry comenzó a leer la Biblia con tan sólo tres años, que tenía una memoria privilegiada, y que a tan temprana edad comenzó a coleccionar minerales. Su interés por la Historia Natural le facilitó que, con tan sólo diez años de edad, el profesor Chester Dewey le permitira participar en las excursiones campestres con los estudiantes de la escuela secundaria de Rochester. Incluso en una ocasión llevó a la escuela un fósil que encontró. Cuando tenía doce años su padre abandonó el domicilio familiar y con quince años Henry ingresaría en la Middlebury Academy de Wyoming, Nueva York, para continuar su formación, rechazando así de plano los deseos de su beata madre que pretendía que estudiase para sacerdote. Dos años después Dewey, su mentor, convencería al abuelo de Ward para que le pagara los estudios en el Williams College de Williamstown, Massachusetts. Allí estudió Geología y Paleontología, una ciencia que colisionaba con las creencias religiosas familiares, aunque no tardaría mucho tiempo en abandonar las aulas y trasladarse a Chicago. Hizo el camino en buena parte a pie, aprovechando para visitar las minas de plomo de Galena, Illinois. Un tío suyo consiguió que Ward ingresara en la Temple Hill Academy de Geneseo, Nueva York, donde proseguiría sus estudios de Geología y donde se amistó con Charles Wadsworht, hijo del entonces comerciante de trigo, político y, más tarde durante la Guerra Civil, general James Samuel Wadsworth, un filántropo aficionado a recolectar minerales. Ward clasificó una colección de minerales que el padre de su amigo decidió donar a la Academia. Aquello le valió para que, por cuenta del general, explorara y recogiera rocas junto a su amigo Charles desde el río San Lorenzo hasta la región canadiense de Maritimes.