Eartha Kitt canta recostada sobre una alfombra de tigre.




En I want to be evil (Quiero ser malvada) Eartha Kitt anunciaba su deseo de cambiar. La introducción hablada de la canción es la siguiente:
   "He posado para imágenes con jabón Ivory,
he acariciado perros callejeros, y me he mantenido alejada de drogas
Mi sonrisa es brillante, mi mirada es tierna,
pero soy más notable por mi género inmaculado
He sido Miss Reingold, aunque nunca he tocado una cerveza.
Y soy la persona a la que le dicen "Tu dulce, Querida".
Los únicos aguafuertes (1) que he visto han sido detrás de vidrios,
y lo más cerca que he estado de una barra, fue en clase de ballet.
Formal y correcta, la chica que nunca ha sido interrogada.
Estoy cansada de ser pura y no perseguida."

"Taxidermia" (2006), película de György Pálfi.


Balatony Lajos, el taxidermista protagonista de una de las historias (1).

En el fin de semana de su estreno en España, en junio de 2007, leí en el periódico El País una breve y acertada crítica de Jordi Costa titulada La carne es triste: 
   "Un soldado se excita pensando en La cerillera de Andersen y su eyaculación puebla el firmamento de estrellas. Una gota de sudor cae desde el piloso sobaco de una oronda animadora sobre el rostro de su no menos orondo ídolo deportivo. Después de haber disecado a su hiperbólico padre, devorado por gatos de desmandado volumen, un taxidermista procede a disecarse a sí mismo. Estas tres imágenes pueden dar la medida del banquete de excesos que propone este largometraje del húngaro György Pálfi, en el que se adaptan dos relatos del escritor Lajos Party Nagi en forma de tríptico escatológico y/o genealogía grotesca. 
   Cuerpos que supuran, tragan, vomitan, sudan, orinan, defecan y fornican; en suma, carne en busca de una trascendencia quizás imposible. El conjunto podría interpretarse como una historia secreta (orgánica) de la Hungría moderna o como una crónica sobre los últimos días del cuerpo (humano) entre su medular animalidad y su conceptualización como objeto estético. No es una película para todos los gustos, pero Pálfi hace posible la belleza y un extraño humanismo." 

Carta de 1830 en "Gleanings in Science" describiendo los métodos taxidérmicos.

Probablemente se trate del primer artículo en inglés publicado en la India sobre Taxidermia. En el mes de mayo de 1830 la revista Gleanings in Science, editada en Calcuta, publicaba un texto titulado On the Art of Taxidermy enviado por alguien que tan solo firmaba con la inicial "Z.". La carta ocupaba poco más de dos páginas y se acompañaba de varias figuras, las que ilustran esta entrada. 

Fragmento de la carta.
El autor justificaba su aportación por la abundancia en las provincias montañosas "de aves de especies raras y desconocidas, algunas de bello plumaje", y sin más preámbulo abordaba el procedimiento de desollado que era el ordinario a partir de la incisión inicial desde la pechuga hasta el ano. Tras aplicar el producto preservativo a la piel y voltearla, proponía el relleno del cuello y hasta aproximadamente la mitad de su interior con estopa cortada. El sistema de alambrado era sin cuerpo ficticio, fijando los alambres mediante el entrelazado de anillos u óvalos -véase la figura 3-. "Extraídos los ojos y también la lengua" aplicaba preservativo a las cavidades orbitarias y a la garganta. El remitente de la carta advertía sobre la posibilidad de descarnar las alas de algunas aves a partir de una incisión longitudinal por debajo de cada ala. Acabada de henchir el ave "hasta conseguir su pleno aspecto natural" procedía a coser la piel, colocarla en su peana, ordenar las plumas y fijar las alas envolviéndolas con bandas de muselina. El autor hacía un breve inciso con instrucciones sobre cómo montar el pájaro si éste debía ir con las alas abiertas. Una vez seco, se podía trasladar a su peana definitiva y cortar los alambres sobrantes. 

"Historia Natural", postal humorística austríaca de alrededor de 1930.




Como puede apreciarse, el dibujo representa el rincón de un museo o gabinete de Ciencias Naturales donde un profesor y un búho disecado, muy semejantes, se miran de reojo rodeados de láminas, una espátula y un colibrí disecados, una drusa de cuarzo y un tarro con peces en alcohol en cuya etiqueta puede leerse Pichlers We.-u Sohn. Todo inerte excepto un insecto que revolotea.

El texto del reverso es el siguiente: 
"Erholungsheim und Schülerheim der Unpolitischen. 
Gewerkschaft der n.-ö. Lehrershaft "Karolinenhof". 
Baden bei Wien, Pergerstrasse, 15. Tel. 80." 
Cuya traducción aproximada sería: 
"Clínica de reposo y escuela del apolítico.
Sindicato del profesorado de la Baja Austria "Karolinenhof" 
Baden, cerca de Viena, calle Perger número 15, teléfono 80."

El gabinete de curiosidades de los Tradescant.

En julio de 1638 el estudiante de leyes alemán Georg Christoph Stirn (1616-1669) lo describió así en su diario de viaje, un manuscrito que se conserva en la Biblioteca Bodleiana de Oxford:
   "En el museo del señor John Tradescant se encuentran los siguientes objetos: en primer lugar, en el patio reposan dos costillas de ballena, también un ingenioso barquito hecho de corteza; a continuación, en el jardín, todo tipo de plantas extranjeras que están contenidas en un pequeño libro específico que el Sr. Tradescant ha mandado imprimir sobre ellas. En el museo en sí vimos una salamandra, un camaleón, un pelícano, una rémora, un lanhado (sic) de África, una perdiz blanca, un ganso que creció en Escocia en un árbol, una ardilla voladora, otra ardilla como un pez (sic), todo tipo de aves de colores brillantes de la India, una serie de objetos convertidos en piedra (1), entre otros, un pedazo de carne humana en hueso, calabazas, aceitunas, un trozo de madera, la cabeza de un mono, un queso, etc; El gabinete de los Tradescant está considerado como el primer museo inglés que se abrió al público.todo tipo de conchas, la mano de una sirena, la mano de una momia, una mano de cera muy natural conservada bajo cristal, todo tipo de piedras preciosas, monedas, una imagen hecha con plumas, un pequeño trozo de madera de la cruz de Cristo, imágenes en perspectiva de Enrique IV y Luis XIII de Francia, que se muestran, como al natural, en un espejo de acero pulido cuando la imagen está centrada, una pequeña caja con la perspectiva de un paisaje, imágenes de la iglesia de Santa Sofía de Constantinopla, copiadas de un libro por un judío, dos tazas de [cuernos de] rinoceronte, una taza de alcedo (sic) de la de India Oriental que es una especie de unicornio (2), calzado y botas tanto turco como extranjero, un loro marino, un pez-sapo, una pata de alce con tres pezuñas, un murciélago tan grande como una paloma, un hueso humano de 42 libras de peso, flechas indias utilizadas por los ejecutores de la Indias occidentales cuando condenan a muerte a una persona, que de espaldas muere a causa de ellas; un instrumento utilizado por los judíos para la circuncisión, un poco de madera muy ligera de África, las vestiduras del rey de Virginia, un par de copas de ágata, un ceñidor como el que los turcos visten en Jerusalén, la pasión de Cristo tallada muy delicadamente en piedra, una gran piedra magnética, un San Francisco en cera bajo cristal, también un San Jerónimo, el Padrenuestro del Papa Gregorio XV, pipas de las Indias Orientales y Occidentales, una piedra que se encuentra en el agua en las Indias Occidentales, en al que se tallaron Jesús, María y José; un hermoso regalo del duque de Buckingham, de oro y diamantes fijados a una pluma significando los cuatro elementos, un Natura hominis de Isidoro, un flagelo con el que, se cuenta, Carlos V se azotaba; una banda de sombrero hecha de huesos de la serpiente."

Relatos cortos de taxidermistas. Primera entrega.





Perdí un ojo. ¿En qué demonios pensaba cuando situé el armario clasificador sobre el montón de viruta?

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-¿Podría enviarme un taxi a la calle Mayor número 15?
-Descuide, en cinco minutos estoy ahí -respond el taxidermista antes de colgar el teléfono-.

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Aquella semana llegaba a su fin y sorprendentemente ningún cliente le había preguntado si realmente vivía de eso.

"Taxidermy", obra de la naturalista e ilustradora Sara Bowdich Lee.

Portada de la primera edición de Taxidermy.
En 1820 se publicó en Londres Taxidermy: or the art of collecting, preparing and mounting objects of Natural History. En aquellos momentos la naturalista inglesa Sarah Bowdich, autora del libro, se encontraba en París junto a su marido, el también naturalista Edward Thomas Bowdich. Allí permanecieron entre 1820 y 1823, mantuvieron contacto con Alexander von Humboldt, asistieron a las clases de Historia Natural y estudiaron las colecciones de Georges Cuvier, profesor del Museo Nacional de Historia Natural. Fue en aquel periodo cuando Sarah Bowdich conoció las más avanzadas técnicas de montaje de animales que se practicaban en el Museo de París, y también el influyente texto Taxidermie (1803), que Louis Dufresne (1753-1832), director del laboratorio de Taxidermia de la institución, publicó como artículo en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle. De hecho se atribuye a Dufresne tanto la creación de la nueva denominación de Taxidermia como la divulgación de la secreta fórmula del popular jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur. Ambas novedades se publicaron por vez primera en la obra Traité élémentaire et complet d'Ornithologie (1800) que escribió el malogrado naturalista François Marie Daudin, asesorado en temas taxidérmicos precisamente por su amigo Dufresne, como el primero confesaba en el mismo texto. Louis Dufresne comparaba precisamente en Taxidermie la situación del arte de disecar tanto en Francia como en Inglaterra:

Francesc Darder, personaje de cómic.

El taxidermista, veterinario y comerciante de objetos de Historia Natural Francesc d'Assis Darder Llimona (Barcelona, 1851-1918) se convirtió a finales de 2015 en personaje de cómic en el álbum Les extraordinàries aventures de Francesc Pujols, con texto en catalán de Sebastià Roig y dibujos de Toni Benages Gallard, editado por Males Herbes.

Darder trabajando en su taller (1).

Crónica del "negro de Banyoles".

El negro de Banyoles en 1977 (1).
A finales de octubre de 1991 una carta de Alphonse Arcelín, médico español de origen haitiano residente en Cambrils, Tarragona, dirigida al alcalde de Banyoles, Girona, exigiéndole la retirada del Museo Darder del que popularmente se conocía como "el negro de Banyoles", desató una polémica que llegó a alcanzar repercusión internacional. Al cabo de pocos meses la ciudad se disponía a acoger las pruebas de remo de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Hasta entonces, el cadáver disecado de aquel bosquimano de etnia tsuana o bechuana, exhibido de acuerdo con los criterios museísticos del siglo XIX en la vitrina de un pequeño museo comarcal, a pesar de no haberse ocultado jamás, había pasado inadvertido. A día de hoy miles de personas guardan en su memoria la imagen de una visita infantil -la mía fue a mediados de los años setenta del pasado siglo- a una sala del Museo Darder donde además de la vitrina de el negro, se alineaban en estanterias cráneos verdaderos y reproducciones en yeso, fetos sumergidos en alcohol, momias y dos pieles humanas curtidas extendidas sobre una pared. Toda una experiencia. La controversia desencadenada a finales del siglo XX, acompañada de acusaciones de racismo, sobrevenida además en una población con una alta tasa de población inmigrante de origen africano y sin problemas de convivencia, analizada ahora con algo más de perspectiva, quizá fuera injusta y desproporcionada.

El Museo Darder de Banyoles.

Fachada del Museo Darder. En la parte posterior se aprecia la ampliación (1).

Francesc d'Assis Darder Llimona (Barcelona, 1851-1918) cerró en 1915 su Museo Darder, un establecimiento de Veterinaria, Taxidermia y venta, entre otros artículos, de objetos de Historia Natural, emplazado en aquella última etapa en la Gran Vía Diagonal de Barcelona. Todo su contenido, casi 1.600 objetos incluído el mobiliario, lo donó a la ciudad de Banyoles, Girona, que con el legado creó en su honor el Museo Municipal Darder de Historia Natural en un edificio municipal ubicado en el número 2 de la plaza dels Estudis, que antes había albergado un convento, la escuela municipal y correos. Darder, que pasaba estancias en Banyoles, había sido distinguido años antes con el título de hijo adoptivo por su exitosa Fiesta del Pezuna iniciativa cuyo propósito era repoblar el lago. Darder apenas tuvo tiempo de disfrutar de su Museo, fallecería en abril de 1918. 

Las etiquetas comerciales de Francesc Darder. Cronología.

Tucán de pico acanalado (1).
La actividad como taxidermista y comerciante de objetos de Historia Natural de Francesc d'Assis Darder Llimona fue bastante intensa y la compatibilizó tanto con su actividad como veterinario, como con la de promotor zootécnico en campos como la cunicultura, la avicultura o la piscicultura, autor de libros, editor de revistas, conferenciante, embalsamador de cadáveres humanos, director del Parque Zoológico de Barcelona y vendedor de los más variados artículos relacionados con lo anterior como manuales, incubadoras, comederos y bebederos, termómetros y ovóscopos, productos zoosanitarios como insecticidas, ungüentos y alimentos reconstituyentes, modelos anatómicos, coronas fúnebres y material de Taxidermia y Entomología. Cursó Veterinaria en Madrid donde se licenció en 1874. De vuelta a casa trabajó en la consulta veterinaria de su padre Geroni durante un año, se casó, y en 1876 se estableció por su cuenta en la actualmente desaparecida calle de la Cadena de Barcelona.

Etiqueta correspondiente al periodo 1878-1882 (1).

Francesc Darder Llimona, veterinario y taxidermista.


Francesc Darder en 1890.
Nieto, hijo, hermano y padre de veterinarios, Francesc d'Assís Darder Llimona nació en Barcelona el 2 de octubre de 1851. Estudió Bachillerato en el Establecimiento Libre de Segunda Enseñanza de la entonces villa de Gracia. Ingresó en la Real Escuela de Veterinaria de Madrid, estudios que compatibilizó con el servicio militar obligatorio. En junio de 1873 obtuvo el título de veterinario de primera clase y finalizó en octubre de 1874 su servicio en el ejército como veterinario del escuadrón de caballería de la Milicia Nacional de Barcelona (1). En Madrid actuaría como representante de la Sociedad Barcelonesa para la Vacunación Animal. Regresa  a Barcelona para trabajar en el negocio familiar, que se encontraba ubicado en la calle Porta Nova número 62. Un año después se casó con Joaquima Rodés Bosch, con quien tendría cuatro hijos.

A finales de junio de 1876 empieza a editar la revista El Zookeryx, una revista ilustrada de periodicidad semanal en principio dedicada al aprovechamiento zootécnico de los animales domésticos y a la caza y pesca (2). La administración de la revista se ubicaba en el segundo piso del número 74 de la calle Sant Pau donde Darder atendía de una a tres del mediodía. En agosto de aquel mismo año la redacción  se trasladaría al número 27 de la actualmente inexistente calle de la Cadena, donde Darder, que en aquel momento desempeñaba el cargo de subdelegado de Sanidad Veterinaria de Barcelona, acababa de inaugurar su primer negocio propio con el pomposo nombre de Gran Establecimiento de Veterinaria. La sede de la administración de la revista iría cambiando, en febrero de 1877 regresaría a la calle Sant Pau número 74, segundo; a mediados de 1877 se mudaría enfrente, a un tercer piso del número 75; y a mediados de 1878 a la calle Mendizábal, actual Junta de Comerç, número 20, segundo. A partir de octubre de 1878 y hasta 1880, fecha en que apareció el último número, El Zookeryx pasó a llamarse Revista Universal Ilustrada.

Retrato de estudio de niña con cordero disecado.

Una niña con coletas de pie, vistiendo abrigo largo, cuello envuelto y calzada con botas, posa en el estudio de un fotógrafo ante un fondo pintado algo suntuoso -una chimenea y un arrimadero de estilo neoclásico-, junto a un cordero disecado y una mesilla de té sobre la que hay una jaula sin pájaros. Llama la atención que ni siquiera se halla desabrigado para la foto. La cartulina mide poco más de 6x10 cm. y la imagen ovalada 5x7 cm. No hay más. Desconozco la procedencia, aunque presumo que quizá sea de finales del siglo XIX, y posiblemente española.

Los animales disecados estuvieron muy presentes en los estudios de los retratistas desde mediados del siglo XIX hasta las primeras décadas del siglo XX. En ese periodo coinciden el inicio y desarrollo de la técnica fotográfica con un auge de la Taxidermia. Es muy frecuente encontrar retratos y tarjetas postales de esa época de contenido erótico con modelos desnudas o semidesnudas posando junto a tigres o  leones disecados, o sobre alfombras de oso o leopardo; de temática amorosa, de modelos pensativas sosteniendo palomas blancas disecadas; o las más candorosas de niños posando junto a pajarillos o, como en el ejemplo de hoy, junto a un cordero, símbolo de inocencia o pureza. No son pocos los animales que tienen su correspondiente representación simbólica.

"Verdejo, el toro de Veragua", de Luis Benedito Vives.

Postal editada por el Museo de Ciencias Naturales entre los años veinte y treinta.

   "Todas estas operaciones se acaban de realizar con un ejemplar magnífico que estos días ha quedado expuesto en las vitrinas del Museo madrileño. Nos referimos a un toro, un hermoso toro, espléndidamente regalado por el señor duque de Veragua (1). Supo este ilustre ganadero que en el Museo Británico de Londres se exhibía un ejemplar de toro de lidia español y se apresuró a ofrecer a nuestro Museo espontáneamente uno de su ganadería. No pudo el duque ver realizado su propósito, porque le sorprendió la muerte; pero, enterado su hijo, el actual duque, ratificó el ofrecimiento, y, puesto de acuerdo con el director del Museo, se convino en que el jefe del Laboratorio de Taxidermia, con personal a sus órdenes, fuera a la dehesa a hacerse cargo del animal.
   Previamente se hicieron fotografías de Verdejo, que así se llamaba la res, y un boceto de barro, para que estos elementos sirvieran de base de estudio para el montaje. Luego, el mayoral de la vacada mató a Verdejo de un certero balazo en el codillo, procediéndose a quitarle la piel allí mismo.
   Puede decirse que Verdejo ha sido un toro afortunado, pues su figura atraerá las miradas de muchísimas personas y será admirado sin haber padecido el suplicio que a los toros de lidia se les impone en la plaza."

"Der tote Liebling", grabado a partir de un óleo de Hermann von Bever.

Der tote Liebling, que podríamos traducir como La muerte del favorito, es el título de un óleo del pintor bávaro Hermann Bever. Desconozco tanto la fecha en que se pintó como su tamaño y el lugar donde se pueda encontrar en la actualidad. Tampoco dispongo de una imagen original del cuadro. La xilografía que lo reproduce, objeto de este artículo, posiblemente apareciera en el anuario literario Moderner Musen-Almanach editado por Otto Julius Bierbaumm e impreso en Munich por la Dr. E. Albert und Co., en una fecha alrededor de 1890. El grabado tiene un tamaño de 15x20,5 centímetros y no está firmado.

El grabado que reproduce Der tote Liebling,
pintura de Hermann von Bever.

El sistema patentado en 1910 por Joseph Albert Gear para conservar peces.


El texto de la patente de Joseph Albert Gear.

En el mes de marzo de 1910 los registradores de patentes Hugues&Young de Londres tramitaron Un método mejorado para preservar un pez natural para su uso como cebo o con fines taxidérmicos. El texto íntegro con la descripción del procedimiento es el siguiente:

"Los libros arden mal" de Manuel Rivas.

Cubierta de la primera edición.
Una quema en el muelle de libros saqueados de las bibliotecas de Coruña en agosto de 1936 y los recuerdos que en aquel momento le pasan por su cabeza a Vicente Curtis Hércules, el protagonista, son el punto de partida de una historia entrelazada de ganadores y perdedores de la Guerra Civil española y también la de sus descendientes. La novela Los libros arden mal (2006), escrita originalmente en gallego por Manuel Rivas, está ubicada en su ciudad natal.

En varias ocasiones aparece la Taxidermia en el libro. En la primera de ellas Luis Terranova, aspirante a cantante y físicamente malherido por un amante-protector afín al régimen franquista y a quién abandona, se encuentra en casa de Vicente Curtis, amigo suyo, boxeador y anarquista que se gana la vida en la calle como fotógrafo con la ayuda de un caballo de madera. Curtis se encargará de curarlo. Un fragmento relacionado con el recuerdo de una anécdota en el que otro fotógrafo de calle también con caballo resultó malherido tras ser atropellado por un tranvía y que, tras oír que alguien gritaba "¡Al hospital, al hospital!", pidió que lo trasladaran a la fábrica de caballos, es el siguiente:
   “Llévame al taller de caballos, murmuró Luis Terranova. Un curandero con cartón y engrudo. Curtis sonrió. Curtis sabía de qué iba aquella historia. (...) O mejor aún, uno de esos que desecan animales. Un taxidermista.”

Dibujos de un taxidermista de mediados del siglo XIX.


Pliego de papel dibujado por el taxidermista Eusebi Verdiell a mediados del siglo XIX.

En ocasiones la compra de un libro depara alguna sorpresa: la firma de alguno de sus anteriores propietarios, un sello, inscripciones a lápiz, pasajes subrayados, cuartillas con anotaciones, hojas de plantas o flores prensadas, e incluso una vez hallé una carta manuscrita del propio autor de la obra. Para el bibliófilo ese dichoso suceso supone un regalo añadido. Me ocurrió cuando llegó a mis manos Manual del naturalista disector (1833), la traducción de Santiago de Alvarado y de la Peña de la segunda edición del exitoso Manuel du Naturaliste Préparateur (1828) de los naturalistas franceses Pierre Boitard y Emmanuel Canivet. En el reverso de la portada del ejemplar su primer propietario había anotado la inicial de su nombre y su apellido, "E. Verdiell", una identidad que me resultaba familiar. En la guarda de la contraportada había adherido un pliego de papel fino, casi cebolla, de un tamaño de 42x25,5 centímetros, que contenía treinta y cinco dibujos trazados con pluma, algunos sombreados a lápiz, representando un buen número de herramientas y diferentes fases del disecado de varios animales. Es la lámina que encabeza este artículo. La ortografía de los textos de esa hoja coincide con la firma del principio y, por lo tanto, debemos pensar que el responsable de los dibujos debió ser el tal E. Verdiell. 

La oda a la Taxidermia del poeta Jacques Delille.


"Organice sin embargo esos tesoros con gusto;
que en todas sus cajas un feliz orden resida;
que en sus compartimentos la gracia presida
la limpieza, la amable y sencilla limpieza,
que da un aire de resplandor incluso a la pobreza.
Sobretodo, de los animales consulte sus costumbres,
conserve de cada uno su aire, su actitud,
su postura, su mirada, que el ave parezca aún
encaramada en su rama, meditar sobre su impulso,
con su aire pícaro muestrenos la comadreja
de cara alargada, de cuerpo delgado,
de aire disimulado, astuto en sus ojos,
que un proyecto de emboscada ocupe al zorro;
que la naturaleza sea finalmente más embellecida,
e incluso después de la muerte se parezca a la vida."

El "Manuel du Naturaliste Préparateur" de Pierre Boitard.

En 1821 el naturalista Pierre Boitard publicó en la colección Encyclopédie des Dames la obra Le Cabinet d’Histoire Naturelle, formé des productions du pays même que l'on habite; avec la méthode de classement, l’art d’empailler les animaux, et de conserver les plantes et les insectes, en español, El gabinete de Historia Natural, formado por las producciones del país en que vivimos, con el método de clasificación, y el arte de disecar los animales y de conservar plantas e insectos, un título en dos tomos, con unas quinientas páginas y un grabado con catorce figuras, que dedicaba al naturalista Georges Cuvier, que contenía un buen tratado de Taxidermia, y que sería un adelanto de su más conocido Manuel du Naturaliste Préparateur (Manual del Naturalista Preparador), que apareció en 1825 en la más exitosa colección de los Manuales Roret. De hecho, el Manuel no sería más que una versión reestructurada de Le Cabinet, despojada de clasificaciones, etc. Esta segunda obra, ya monográfica, sobre "el arte de disecar", sin ilustraciones y que alcanza las doscientas cuarenta y cuatro páginas más las preliminares y las finales de cortesía, es precisamente la protagonista del presente artículo.

Le Cabinet d'Histoire Naturelle (1821) daría origen al Manuel du Naturaliste Préparateur.