Los taxidermistas londinenses James Gardner, padre e hijo.

Portada del libro de Gardner (1866).
Apenas se conocen algunos detalles biográficos. El taxidermista James Gardner (1802-1873), que se anunciaba como proveedor "de la reina Victoria, las familias reales inglesa y francesa y del jediva (1) de Egipto", fundó su negocio de proveedor de especímenes de Historia Natural y proveedor de material de Taxidermia en Londres hacia 1840, estableciéndose en el número 426 de Oxford Street. Gardner abrió una primera sucursal en 1857 en el número 52 de High Holborn, y poco después una segunda en el 292 de Oxford Street, esquina con Davies Street. Gardner fue uno de los numerosos taxidermistas que participaron en la Exposición Universal de Londres de 1851. En la relación de expositores que aparecen en el segundo volumen de The International Exhibition of 1862, editado con motivo de aquella Exposición Internacional de Londres, Gardner aparecía con dos inserciones. La primera se refería a las dos sucursales donde se ofrecían "animales disecados, ojos articiales y material y publicaciones entomológicas"; la segunda mencionaba la tienda del 426 de Oxford Street y se refería a James Gardner como "disecador de las aves de la reina de Inglaterra". Su hijo, James Gardner júnior, asimismo taxidermista, que seguiría anunciándose como "naturalista de la familia real", le sucedería al frente del negocio familiar a finales de los sesenta. Debieron surgir ciertas diferencias entre padre e hijo para que James Gardner Senior -así se daría a conocer a partir de entonces- abriera por su cuenta un nuevo establecimiento en el número 371, también en Oxford Street, del que la publicidad especificaba que él "sólo" atendía en aquella dirección. Desconozco qué debió ocurrir entre ambos para que produjera aquel distanciamiento.

"Museographia" (1727) de Caspar Friedrich Neickel. La disposición ideal de una colección.

Portada de Museographia.
El comerciante hamburgués Caspar Friedrich Neickel [Jenckel] publicó en Leipzig en 1727 la obra Museographia, oder Anleitung zum rechten Begriff und nützlicher Anlegung der Museorum oder Karitäten-Kammer, en español Museografía u orientación para la adecuada presentación y conveniente ordenación de los museos o cámaras de curiosidades. Dicho volumen, de cuatrocientas sesenta y cuatro páginas, un intento por ofrecer algunos consejos acerca de cómo se debía inventariar y mostrar una colección, está considerado como uno de los primeros tratados museográficos o museológicos de la historia (1). La obra está claramente influida por otras anteriores que describían el contenido de algunas cámaras de curiosidades privadas de los dos siglos anteriores; la contemplación del grabado que contiene Museographia nos recuerda inevitablemente a las ilustraciones de los gabinetes de Francesco Calzolari, Ferrante Imperato, Ole Worm, Manfredo Settala o Ferdinando Cospi, por citar algunos.

"Traité pratique du Naturaliste Préparateur" de Arthur Éloffe.

Portada de Traité pratique.
Hacía más de una década que Arthur Éloffe practicaba la Taxidermia con cierto éxito. Vendía sus trabajos en la tienda que cofundó en 1845 en París, la capital europea que por entonces reunía más establecimientos de Historia Natural. Para apuntalar publicitariamente el negocio escribió y promovió numerosas publicaciones. Una de ellas fue Traité pratique du Naturaliste Préparateur (1862), un libro de 226 páginas de tamaño octavo menor, ilustrado con siete láminas y algunas figuras insertadas entre el texto, donde el disecador volcó su experiencia en el arte de preparar animales. Al final del volumen Éloffe adjuntaba un catálogo de veinticuatro páginas donde, además de ofrecer colecciones completas para gabinetes de Historia Natural, comprobamos que también vendía utensilios y materiales para la práctica de la Taxidermia. 

La marmota disecada del escritor Victor Tissot.

La anecdótica noticia la publicó el Diario Oficial de Avisos de Madrid el 9 de febrero de 1888:
Victor Tissot (1).
   "Victor Tissot, cazador furtivo.
   El célebre escritor francés Victor Tissot, viajante por Suiza hace unos doce años, compró a unos cazadores una marmota que hizo disecar y llevó consigo a París. Allí, en su casa, han tenido ocasión de verla mil veces casi todos sus amigos. Posteriormente la llevó al chalet que posee en Gruyères, donde suele pasar los veranos.
   Ahora el gendarme de la localidad, ha averiguado que Victor Tissot es cazador furtivo y se alimenta del fruto de sus excursiones nocturnas por los vedados de los alrededores. Pero ¿cómo probarlo? No había más que introducirse en su casa y registrarla. Así lo hizo el buen gendarme, sin encomendarse a Dios ni al diablo. Se apoderó de la marmota disecada, y con esta prueba del delito fue a dar parte al alcalde. La cosa siguió adelante, y hoy Victor Tissot tiene una causa criminal pendiente ante los tribunales de Suiza.
   La noticia de este incidente ha producido en toda Suiza gran hilaridad, y es el objeto preferente de todas las conversaciones; toda la prensa lo ha comentado en son de burla. Pero como a pesar de esto continúa la instrucción del sumario, el señor Tissot está reuniendo en París los testimonios de sus amigos que han tenido ocasión de ver la marmota." 

El gabinete de Albertus Seba.

Retrato de Albertus Seba y portada del Thesaurus (1).

Hijo de granjeros, Albertus Seba nació en Etzel Friedeburg, en la Frisia alemana (2), el 12 de mayo de 1665. Interesado ya de niño por la naturaleza, su maestro en la escuela le dio clases adicionales de latín y ciencias naturales. Con diecinueve años comenzó a prepararse como farmacéutico y aprender neerlandés en Neustadtgödens, un asentamiento de menonitas holandeses. Un año más tarde se trasladó a Groningen y al siguiente a Amsterdam, donde estuvo de aprendiz en la botica de Cornelis van der Veer. Trabajó varios años como ayudante de farmacia, además de en Amsterdam, en Núremberg y Estrasburgo, ciudades donde descubrió algunas colecciones de Historia Natural, como por ejemplo la del farmacéutico Johann Leonhard Stöberlein que le acogió en Núremberg. En 1697 se empadronó en Amsterdam donde el 11 de junio del mismo año aprobó el examen que le permitiría abrir su propio establecimiento.

Tarjeta postal publicitaria de Ernest's Taxidermy de Monte Vista, Colorado.



En la fotografía se ve a una mujer sentada sobre un banco cubierto con una piel y jugueteando con un puma, ambos bajo un arco confeccionado con cornamentas de ciervo, del que pende el cartel publicitario de un taxidermista. El entorno estaba bastante desolado. Una imagen curiosa. 

En el reverso se lee:
   "Ernest's, taxidermia y tienda de regalos. 
3 millas al oeste de Monte Vista, Colorado 
en la [carretera] U.S. 160 
Hogar de Tawny, el domesticado león de montaña. 
También un pequeño zoo y una colección de animales disecados. 
Regalos raros del oeste y para exteriores. 
Una parada agradable para todos."

El elefante africano del Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

El elefante en la actualidad (1).

Como la mayoría de sus congéneres naturalizados pronto se convertiría en el símbolo de su museo. El elefante africano del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid fue abatido el 11 de marzo de 1913 en Serk Jack, Bor, Nilo Blanco, Sudán, por Jacobo Stuart-Fitz-James Falcó, duque de Alba. El cazador se reservó los colmillos, pero decidió donar la piel del paquidermo al Museo de Ciencias Naturales, institución de la que era patrono, con objeto de que fuera montado y exhibido.

El explorador y ornitólogo François Le Vaillant, alumno de Jean-Baptiste Bécoeur.

   "Después de haber pasado algún tiempo en Holanda (1), fuimos a Francia, al pueblo donde nació mi padre (2), incorporándonos al seno de su familia, que es donde añadí una nueva vocación a mis preferencias, en el gabinete del señor Bécoeur. Él ofrecía, para la ornitología de Europa, la colección más numerosa y mejor conservada que jamás haya visto.
Fragmento de Voyage  (4).
   En Surinam practicaba una manera de desollar los pájaros que me salía bastante bien, pero que decía poco a la imaginación, y aún menos a la vista. No conocía otro método que depositar las pieles en grandes libros para guardarlas. Aquí (3), otro espectáculo despertó todos mis sentidos; era preciso, además del mérito de la conservación, devolverles sus formas. Estos dos puntos esenciales me avergonzaban, por lo que decidí estudiarlo en detalle, a lo que me entregué por completo. Yo era un decidido cazador. Durante una estancia de dos años en Alemania, y otra de siete en Lorena y Alsacia, hice un daño increíble a las aves.
   (...)
   Por lo tanto, por espacio de ocho o nueve años, a fuerza de esmero, dificultades, tentativas y fracasos, conseguí no solamente devolver a estos animales, frágiles y delicados, su forma natural, sino incluso mantenerlos en esta conservación intacta e inmaculada, que es el mérito de mi colección"
El explorador y ornitólogo François Le Vaillant (5) contó así su aprendizaje de la Taxidermia alrededor de 1764. Contaba diez años. Lo hizo en el resumen histórico que incluyó a modo de preámbulo en el primer volumen de su Voyage de M. Le Vaillant dans l'intérieur de l'Afrique par Le Cap de Bonne Espérance, dans les années 1780, 81, 82, 83, 84 et 85 (1790). Y no tuvo mal maestro, Jean-Baptiste Bécoeur, el boticario y taxidermista creador del célebre jabón arsenical.

El Museo Nacional de Historia Natural de Washington.

Fachada del Museo (1).

El Museo Nacional de los Estados Unidos de Washington se fundó en 1846 como parte de la Institución Smithsoniana. Su primera sala de exposiciones abrió al público en 1858. Se ubicó en la propia sede del Instituto, en el conocido como el Castillo, un edificio de arenisca roja de falso estilo normando que en la actualidad alberga las oficinas administrativas, y que está ubicado cerca del National Mall, justo detrás del Museo de Arte Africano. El primer conservador fue el ornitólogo Spencer Fullerton Baird y la primera colección contenía objetos y especímenes de la Expedición de Exploración de los Estados Unidos (1838-1842). El incremento de las colecciones obligó a levantar un nuevo edificio que se bautizaría como Museo Nacional, y que es el que ahora se conoce como Edificio de Artes e Industrias. Con una superficie de 9.100 metros cuadrados, se construyó en tan sólo 15 meses, y fue inaugurado en marzo de 1881.

Esas palomas disecadas de las postales antiguas.

La simbología de la paloma esté fuertemente influenciada por la religión. En el Antiguo Testamento de la Biblia, Noé soltó una paloma blanca con el propósito de encontrar tierra firme, y ésta volvió con una ramita de olivo en el pico, lo que significaba que habían cesado las inundaciones y que Dios estaba de nuevo en paz con la humanidad. En el Nuevo Testamento, el Espíritu Santo descendió de los cielos encarnado en una paloma durante el bautizo de Jesús. Iconográficamente el cristianismo incluso la asocia con la virgen Maria. Además de símbolo de la paz y de la maternidad, también lo es de la pureza, de la inocencia y del amor. Afrodita, la diosa griega del amor, frecuentemente se representaba junto a una paloma.



La aportación de Landriani y Chaptal de disecación mediante inyecciones de éter.

La carta de Chaptal.
El químico Jean-Antoine Chaptal mandó en abril de 1785 una comunicación a la revista Observations sur la Physique, sur l'Histoire Naturelle et sur les Arts que se publicó en julio con el título de Lettre a M. l'Abbé Mongez, auteur du Journal de Physique, en la que se hacía eco del procedimiento de su colega italiano Marsilio Landriani para preparar las aves, los pequeños cuadrúpedos, y otros animales, mediante inyecciones de éter (1). Su contenido es el siguiente:

   "Carta del señor Chaptal, profesor de Química de los Estados Generales de la provincia de Languedoc, al señor abad Mongez, autor del Journal de Physique.

   Montpellier, 16 de abril de 1785.

   Señor,

La mano disecada del pintor Edwin Johns en "2066", la novela de Roberto Bolaño.

Cubierta de la 1ª edición.
En La parte de los críticos, la primera de las cinco que tiene 2666, la extensa e inacabada novela de Roberto Bolaño -falleció en 2004 antes de poder darla por terminada-, aparece un taxidermista. En una conversación entre los personajes de Liz Norton y Piero Morini, dos profesores universitarios de filología alemana, una inglesa y el otro italiano, que en congresos comparten su pasión por la obra de un desconocido contemporáneo Benno von Archimboldi, Morini le explica a su colega la historia del primer pintor que fue a vivir al revitalizado barrio de Londres, junto al río, donde se encuentra el restaurante en el que están cenando. El artista, que había iniciado un movimiento que se había empezado a conocer como "nuevo decadentismo" o "animalismo inglés", inauguró una exposición en una galería alternativa del barrio de Wapping donde se exponía un cuadro "en cuyo centro, momificada, pendía la mano derecha del pintor". El relato prosigue así:

   "Los hechos habían sucedido así. Una mañana, después de dos días de dedicación febril a los autorretratos, el pintor se había cortado la mano con la que pintaba. Acto seguido se había hecho un torniquete en el brazo y le había llevado la mano a un taxidermista a quien conocía y quien ya estaba al tanto de la naturaleza del nuevo trabajo que le esperaba. Luego se había dirigido al hospital, en donde cortaron la hemorragia y procedieron a suturar el brazo. En algún momento alguien le preguntó cómo sucedió el accidente. Él contestó que sin querer, mientras trabajaba, se había cortado la mano de un machetazo. Los médicos le preguntaron dónde estaba la mano cortada, pues siempre cabía la posibilidad de reimplantársela. Él dijo que de pura rabia y dolor, mientras se dirigía al hospital, la había arrojado al río."

Las etiquetas comerciales de Lluís Soler y sus sucesores. Cronología.

Son numerosos los especímenes disecados centenarios, algunos en domicilios de particulares o la mayoría en colecciones de Historia Natural de museos e instituciones educativas, que disponen de alguna etiqueta comercial que permiten datarlos aproximadamente. Algunos centros conservan en sus archivos el libro de registro donde se iban anotando las adquisiciones que se producían a lo largo del tiempo, pero la ausencia de documentos históricos dificulta la tarea de establecer el origen y fechar los sujetos. Era una práctica bastante habitual y extendida entre los taxidermistas o vendedores de objetos de Historia Natural adherir en la peana una etiqueta de papel o cartón, o clavar una de latón con su nombre comercial y dirección. Y en ocasiones será precisamente esa etiqueta la que nos facilite su datación. Hace ya algunos meses publiqué un artículo similar a éste donde reproducía algunas de las etiquetas del veterinario, taxidermista y comerciante barcelonés Francesc Darder Llimona, repasaba sucintamente la historia de su establecimiento de Taxidermia, que permaneció abierto entre 1878 y 1915, y en el que teniendo en cuenta sus múltiples mudanzas, ubicaba en el tiempo sus etiquetas. Espero que el presente, dedicado a Lluís Soler Pujol y sus sucesores, sirva de ayuda a quienes posean alguna de sus piezas.

Etiqueta correspondiente al periodo 1890-1919 (1).


Lluís Soler Pujol (1871-1923), discípulo del taxidermista Francesc Darder, se estableció por su cuenta en 1889 (2). Tenía dieciocho años. Hacia 1900 la Casa Luis Soler Pujol se ubicaba en la esquina de las calles Rauric, 16 y 18, y Heures, 8 y 10, de Barcelona, un local que disponía de dos entradas, una por cada calle, además de tres escaparates.

La "Encyclopaedia Britannica", introductora de los métodos franceses en Inglaterra.

Artículo sobre Taxidermia en la Encyclopaedia.
Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo Nacional de Historia Natural de París había afirmado en su influyente artículo Taxidermie, publicado en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle (1803), que “los ingleses emplean los mismos medios para conservar sus animales; pero los montan con menos perfección que nosotros. (...) Parece que los ingleses y los holandeses no tienen, en su lengua, obra alguna que trate sobre la forma de montar los animales con algunos principios". Tenía razón. Se habían publicado tan sólo unas breves y primarias instrucciones de John Woodward (1696), de Edward Bancroft (1769), de Johann Reinhold Forster (1771), de Edward Donovan (1794), o el librito de instrucciones de William Swainson (1808). Lo más aproximado al arte de disecar lo contenían las cartas que enviaron a Philosophical Transactions Tesser Samuel Kuckhan (1770) o el capitán Thomas Davies (1771), y el libro para viajeros de John Coakley Lettsom (1773), basado en las técnicas de los dos anteriores.

"Taxidermie", el tratado del ornitólogo Johann Friedrich Naumann.


"Debemos esforzarnos por dar apariencia a la piel,
como si el cuerpo vivo del animal estuviera en su interior."
                                                     

Portada de Taxidermie (1815).
Johann Friedrich Naumann, considerado como el iniciador de la ornitología científica en la Europa central, publicó en 1815 Taxidermie oder dir Lehre Thiere aller Klassen am einfachsten und zweckmässigsten für Kabinette auszustopfen und aufzubewahren, praktisch bearbeitet, en español Taxidermia o enseñanza del disecado de toda clase de animales y mantenimiento de gabinetes, de una manera práctica y sencilla. El tratado, de ciento ochenta páginas, contenía cinco grabados a partir de dibujos del propio autor que, como ya se comentará en su biografía, alcanzó reconocimiento como excelente ilustrador.

En el prefacio del libro Naumann se refería a tres obras anteriores, Anweisung wie Naturalien zu sammeln, zu zubereiten, zu verpacken und weit verschicken sind, en español Instrucciones para recoger, preparar y enviar especímenes, de autor desconocido y que se publicó en Leipzig en 1788; Anleitung alle Arten Natürlicher Körper, Instrucciones para todo tipo de cuerpos naturales, de Johann Jacob Römer, publicado en Zúrich en 1797; y Handbuch des Zubereitens und Aufbewarens der Thiere aller classen, en español Manual acerca de la preparación y conservación de toda clase de animales, editado en Fráncfort del Meno en 1802 y firmado por Karl Philipp Christian Stein, y que recogía este último los métodos de Johann Heinrich Schaumburg (1), del vienés Hoffmann y los más recientes publicados por el francés Pierre-François Nicolas.

La recurrente "siesta del taxidermista".

Este no es más que el relato de una casualidad que comenzó mientras el artista Javier Garcés se encontraba en la exposición de mi taller, dibujando e incluyendo algunas de las piezas de la colección en un trabajo de gran formato que provisionalmente había titulado El sueño del Taxidermista. Garcés alternaba sus visitas con otras al Museo Darder de Banyoles con el mismo propósito. Desconozco qué le impulsó a escoger dicho motivo para su obra. En ella el taxidermista, que ha sido vencido por el sueño en su mesa de trabajo, aparece en blanco y negro, mientras que los animales que lo rodean, piezas reales disecadas algunas hace cien años, están coloreadas, acentuando la sensación de que aprovechan la ocasión para volver a la vida.

El sueño del Taxidermista, de Javier Garcés, en pleno proceso (1).

Un humano disecado en El planeta de los simios (1968).

El coronel George Taylor (Charlton Heston), Landon (Robert Gunner), Dodge (Jerff Burton) y Stewart (Dianne Stanley), son los cuatro tripulantes de una expedición espacial a bordo de la nave Icarus. Se encuentran en estado de hibernación. El viaje, que tiene lugar a una velocidad próxima a la de la luz, llega a su fin cuando la nave realiza un aterrizaje forzoso en un lago en el que fallece la piloto Stewart. Los supervivientes se encuentran en un planeta desconocido. Partieron de la Tierra dieciocho meses antes, en el año 1972. Antes de abandonar la nave, que se está hundiendo, el comandante calcula en su computadora que se hallan a unos 320 años luz de la Tierra, que posiblemente se encuentren en un astro que órbita alrededor de una estrella de la constelación de Orión, y que realmente, de acuerdo con la teoría de la relatividad, han transcurrido 2.006 años. Los astronautas se encuentran pues en un planeta desconocido en el año 3.978.

Taylor se encuentra inesperadamente con Dodge... disecado!

El ornitólogo y taxidermista John Gould.

John Gould hacia 1860.
Hijo de un jardinero, John Gould nació el 14 de septiembre de 1804 en Lyme Regis, Dorset, Inglaterra. Tenía cuatro hermanas. En 1818 su padre fue nombrado capataz de los jardines reales del castillo de Windsor y el joven Gould empezó trabajar como aprendiz de jardinero, practicando la Taxidermia como afición para ganarse un sobresueldo, vendiendo pájaros disecados a los estudiantes universitarios del vecino Eton (1). Poco después se empleó también como jardinero en el castillo de Ripley, Yorkshire, compaginando su trabajo con su formación, asistiendo a las clases de la Royal Zoological Society. No sabemos a ciencia cierta en qué fecha se trasladó a Londres, pero en 1822 Gould ya tenía abierto un negocio de Taxidermia en el número 20 de Broad Street, en  Golden Square, actividad que compatibilizaba con la de disecador de la Sociedad Zoológica. Esa circunstancia nos la confirma el naturalista y también excelente dibujante William Swainson, autor de algunas obras que incluían instrucciones taxidérmicas, en su The Naturalist Guide (1822), cuando se refería "al señor Gould (Conservador de animales de la Zoological Society) de Golden Square como el mejor de los ornitólogos científicos comerciales de Londres y un excelente disecador de animales en general".

El Museo de Ciencias Naturales de Madrid a principios del siglo XX. Imágenes inéditas.

Las fotografías recuperadas.
El 3 de agosto de 1895 una Real Orden del Ministerio de Fomento ordenaba el traslado del Museo de Ciencias Naturales al Palacio de Biblioteca y Museos, el edificio que acoge los actuales Museo Arqueológico Nacional y Biblioteca Nacional de España en el Paseo de Recoletos. El Ministerio de Hacienda deseaba ampliarse y el Gobierno optó por expulsar al vecino Museo del Palacio de Goyeneche, un inquilino que lo era desde su apertura en 1773. A pesar de que los naturalistas miembros de la Comisión de mudanza advirtieron de la insuficiencia e inadecuidad de las salas, el 28 de septiembre una segunda Real Orden establecía además que el traslado se verificase a la mayor brevedad, aprovechando los días que faltaban para comenzar las clases, es decir, cuarenta y ocho horas. Fue materialmente imposible. A pesar de la advertencia de que manifiestamente las salas y el mobiliario eran insuficientes, y de que el presupuesto asignado era ridículo, el traslado se llevó a cabo. El trasiego se prolongó durante un año.

"Stuffed!", historieta de Glenn Eichler y Nick Bertozzi.

Tim Johnston, empleado de una empresa de prestaciones médicas, de mediana edad, casado con Melanie y padre de Sarah, vecino de Nueva Jersey, recibe en la oficina una inesperada llamada del Hospital. Su padre está internado y su estado es grave. Él ni sospechaba que estuviera enfermo. Mientras Tim lo visita su padre fallece. Tim intenta contactar con su hermano Oliver, a quien no ve desde hace años, para comunicárselo; pero éste se encuentra en una comuna hippie en Costa Rica y es imposible avisarle para que asista al funeral. El testamento del fallecido divide por la mitad sus pertenencias entre los hermanos. Tim explica que Oliver es "un espíritu libre" y que llevará tiempo localizarlo, a lo que el abogado del finado le responde que no puede proceder hasta que Oliver esté presente, que no hay prisa, y que no se preocupe, que lo único de cierto valor es "el museo".

Al retirar la sábana Tim y Melanie se llevan una sorpresa (1).