Tratado taxidérmico con relato breve incluído publicado en "Magasin Pittoresque".

"Se cuenta que M. D., rico habitante de una de las principales villas de Bélgica, tenía la pasión de los pájaros vivos. Esta afición era insoportable para su familia y sus conocidos a causa de los gorjeos y los chillidos ensordecedores de los habitantes de la pajarera, fuera porque el propietario no tuviera sus pájaros bien cuidados. Afortunadamente las manías de M.D. no duraban mucho; ésta tocaba a su decadencia, pues sus negocios le obligaron a ausentarse por unos días. Tras su partida, sus pobres pájaros fueron pasando de vivos a muertos y se hizo venir un preparador que montó los animales con gran esmero y situó a cada uno en su lugar con su actitud habitual. M. D. no tardó en regresar. La manía de las estampas sustituyó a la de los pájaros. Pasó por la colección zoológica sin percatarse de nada. No fue hasta al cabo de ocho días más tarde cuando, sorprendido por el silencio de la pajarera, descubrió la jugada que le habían gastado. Se tomó el suceso por el lado bueno e hizo obsequio de su colección al gabinete de historia natural de la universidad. El equívoco que M. D. sostuvo durante una semana tomando por vivos sus aves disecadas fue visto por el naturalista que los montó como su mejor mérito por la estima de los entendidos.”

Ilustración del artículo.

Breve escena de "Truman" (2015).

Después de haber visitado la funeraria para pedir presupuesto, Julián y Tomás almuerzan en un restaurante donde se encuentran con Luís, un viejo amigo de Julián. A la salida del establecimiento, mientras se dirigen al teatro -Julián es actor y tiene función aquella tarde- tiene lugar el siguiente diálogo: 
"Tomás.- Eres una especie en extinción,
Julián.- Ajá.
Tomás.- Lo sabes, ¿no?
Julián.- Me podrían disecar y ponerme en una vitrina
Tomás.- Es buena idea. Así recupero el dinero que me debes."

Cartel de Truman (1).

El "Salón de la Fama" de los taxidermistas estadounidenses.

A mediados de julio de 2017, coincidiendo con la cuadragésimosexta convención anual de la Asociación Nacional de Taxidermistas (NTA, National Taxidermists Association) de Estados Unidos que tendrá lugar en Layton, Utah, se celebrará el acto de ingreso en el denominado Salón de la Fama de cuatro nuevos miembros. Con éstos sumarán cuarenta y cinco los taxidermistas notables que lo conformarán.

Carl Ethan Akeley.
La historia de dicho Salón de la Fama se remonta a agosto de 1974 cuando durante el curso de la tercera reunión anual de la casi siempre convulsa Asociación Nacional de Taxidermistas celebrada en Lewisburg, Pensilvania, se acordó promover un espacio físico que honrara y mostrara al público los mejores trabajos de destacados taxidermistas. Se encomendó a Norman Meyer, miembro de la Junta Directiva, que buscara un edificio adecuado donde ubicar el nuevo museo. En la reunión del Consejo de Administración de la NTA de abril de 1976 en Fort Myers, Florida, Meyer trasladó la propuesta de Paul W. Asper (1932-2012), cazador, para instalarlo en su negocio, el Fin-Fur-Feather Trading Post en Lock Haven, Haneyville, Pensilvania. La propuesta se aprobó con un único voto en contra. Hubo reticencias, pero se salvaron al conocer que Asper estaba dispuesto a financiar totalmente el proyecto y que éste no le costaría nada a la NTA. En enero de 1977 en Albany Nueva York, se aprobaron, desconozco por qué procedimiento, las candidaturas de los primeros taxidermistas que se incorporaron al Salón de la Fama. Fueron dieciocho: Carl E. Akeley, William A. Bill Biederman, James L. Clark, Raymond Harper, Coloman Jonas, Louis Paul Jonas, George Lesser, Albert Al Pflueger Sr., Leon L. Pray, Robert H. Rockwell, John S. Rowley, Franz Frank Schwarz, E. H. Self, Isaac Ike Shaw, Adolph D. Stache, Cecil Tose, J. Bob White, D. M. Wooster. Todos ellos fallecidos.

El Departamento de Taxidermistas del Kansas Pacific Railway (1873).

Tienda del Departamento de Taxidermistas del Kansas Pacific Railway en la estación de Kansas City.

La anterior imagen fue tomada en 1873 por el fotógrafo Robert Benecke en la estación de Kansas City, Misuri, Estados Unidos. La leyenda que contiene es la siguiente:
"En el Ferrocarril Kansas Pacífico.
Número 2. Departamento de Taxidermistas del Ferrocarril Kansas Pacífico.
Cabezas de búfalo para fines publicitarios.
Fotografía de R. Benecke, San Luis, Misuri."

La "Kuntskámera" de Pedro el Grande. El Museo Zoológico de San Petersburgo.

La Kunskámera del zar Pedro I en 1741. Grabado de Musei Imperialis Petropolitani (1).

Después de haber visitado en 1697 en Amsterdam al anatomista Frederick Ruysch y de admirar los excelentes gabinetes de curiosidades de Levinus Vincent, de Albertus Seba y de Jacob de Wilde, el zar ruso Pedro I Alekséievich (1672-1725), apodado Pedro el Grande, decidió reunir el suyo propio. Alojada en un principio en el Salón Verde del Palacio de Verano, la colección reunía gran número de objetos de Historia Natural, pero también preparaciones anatómicas y rarezas humanas y animales. Más tarde, alrededor de 1716, se incorporaría al gabinete la colección de minerales, piedras preciosas, conchas y ámbar con insectos y plantas recién adquirida al doctor Gotvald de Gdansk, que posteriormente se iría ampliando con especímenes rusos. Aquel mismo año, compró las colecciones de Seba, Ruysch y de Wilde. La colección de Albertus Seba, por la que pagó 15.000 florines, contenía 340 tarros con animales conservados en alcohol, una buena cantidad de peces y "producciones marinas", además de "piezas artificiales y curiosas". La de Ruysch, comprada por 30.000 florines -su propietarío pedía 60.000-, abarcaba cuadrúpedos, aves, cocodrilos, lagartos, serpientes, anfibios, insectos, un herbario con miles de plantas secas, y preparaciones anatómicas. El zar llegó incluso a dictar en 1718 un decreto ordenando que los niños con deformaciones que naciesen muertos fueran enviados a la colección imperial. El decreto prometía 100 rublos a quien aportara un "monstruo de hombre viviente", 15 si se aportaba muerto, y diez, siete o tres rublos por un monstruo animal según fuera vivo, raro o muerto (2).

"Taxidermist surf", tema instrumental de "Man or Astro-man?".

El tema Taxidermist surf (El surf del taxidermista, 2'53") abría el álbum Is it Man or Astro-man (Estrus Records, 1993), el primero de Man or Astro-man?, una banda de rock de Auburn, Alabama, Estados Unidos. Tras una introducción hablada de 35 segundos comienza una vertiginosa pieza instrumental que alcanza casi los tres minutos. La escuchamos:

 

La "Ballena de Malm", el único ejemplar de ballena azul disecado en el mundo.

La Ballena de Malm en el Museo de Gotemburgo, en la actualidad (1).

La conocida como Ballena de Malm, expuesta en el Museo de Historia Natural de Gotemburgo, Suecia, es el único ejemplar de ballena azul (Balaenoptera musculus) que se ha disecado en el mundo. Se trata de un ejemplar joven, que sólo pesaba unas 25 toneladas y medía unos 16 metros (2), que quedó varado en las rocas de la bahía de Askim el 29 de octubre de 1865. En la actualidad se habría intentado liberarla, pero en aquella época los pescadores Carl Hansson y Olof Larsson la arponearon de acuerdo con el pensamiento de la época. La ballena murió desangrada al cabo de pocas horas.

Pierre Adolphe Bobierre, autor de "Nouveaux Procédés de Conservation" (1846).

Cubierta de Nouveaux procédés.
Son varios los autores que promovieron supuestos procedimientos alternativos a la Taxidermia, relacionados con el embalsamamiento, como forma de conservación de especímenes animales. El químico y farmacéutico Pierre Adolphe Bobierre fue uno de ellos. En 1846, cuando todavía era un estudiante, publicó Nouveaux Procédés de conservation des substances animales, applicables a l'embaumement des corps, a la préparation des pièces anatomiques et a la taxidermie, précedés d'un exposé des procédés d'embaumenent des anciens égyptiens et d'un examen critique de quelques méthodes modernes, un tratado de unas setenta páginas. Seis años antes, el también químico y farmacéutico Jean-Nicolas Gannal había propuesto el suyo como secuela de su exitoso método de embalsamamiento humano.

El taxidermista y ornitólogo Jean Crespon. Su tratado de Taxidermia.

El periódico L'Opinion du Midi publicó el primero de noviembre de 1857 la siguiente necrológica laudatoria redactada por un tal  R. Valladier:
   "Es hoy cuando con un profundo dolor hemos de lamentar el anuncio de la muerte de una de las individualidades más populares de nuestra ciudad. El señor Jean Crespon, el sabio fundador de nuestro Museo de Historia Natural, falleció la noche del pásado sábado a causa de la agonía que tuvo como preludio una enfermedad soportada con estoica resignación. Una existencia laboriosa consagrada enteramente a la ciencia de la que fue uno de los más modestos, uno de los más valientes voluntarios;
Portada de Faune Méridionale.
la publicación en 1841 de la
Ornithologie du Gard, y sobre todo la Faune Méridionale, obra de erudición, repleta de observaciones y de ingeniosos estudios, colocaron a Jean Crespon en un puesto distinguido entre nuestros naturalistas; su admirable destreza en materia de Taxidermia, arte ingrato y sumamente delicado, que profesaba con maestría y que le valió tras treinta años los más honorables elogios de la prensa y de los sabios, honrando a la vez la personalidad de nuestro compatriota, el talento del artista y la sagacidad de un naturalista consumado, en fin, en la creación en el jardín de la Fontaine, del Museo de Historia Natural cuyos salones son visitados a diario tanto por los extranjeros como por los nimenses, los cuales, en pocas palabras, los títulos de nuestro compatriota lo convierten en una celebridad meridional, lenta y concienzudamente adquirida a costa de grandes esfuerzos y los más constantes sacrificios.
   ¿Tenemos además la necesidad de añadir que el nombre de nuestro modesto compatriota permanecerá unido a la institución que fundó, y que se perpetuará en la memoria de los habitantes de una ciudad a la que dotó de uno de los más ricos establecimientos de zoología? Bajo la impresión aún reciente de un final prematuro, que tuvo las bendiciones del supremo consuelo de nuestra santa religión, no podemos aquí asignarle un lugar a nuestro compatriota en el movimiento científico de nuestra villa, puesto que seran otros quienes se encarguen de dicho cometido; simplemente hemos querido ofrecerle un último tributo de simpatía y de lamento a la memoria del hombre trabajador, del naturalista distinguido llamado a engrosar la lista desgraciadamente numerosa de víctimas y mártires de la ciencia."

"Un encantador perro disecado", cita de "Fiesta" (1926) de Ernest Hemingway.

"Bajamos por el Boulevard. En el cruce de la Rue Denfert-Rochereau con el Boulevard hay una estatua de dos hombres con túnicas ondulantes. 
   - Ya sé quiénes son -dijo Bill echando una mirada al monumento-. Son los dos señores que inventaron la farmacia. No trates de engañarme acerca de París. 
   Seguimos adelante. 
   - Aquí hay un taxidermista -dijo Bill-. ¿Quieres comprar algo? ¿Un encantador perro disecado? 
   - Continuemos -dije yo-. Te enamoras de todo lo que ves. 
   - Son unos perros disecados lindísimos -insistió Bill-. Con toda seguridad alegrarían tu piso. 
   - Sigamos. 
   - Sólo un perro disecado. Es aquello de "lo toma o lo deja". Pero oye, Jake. Sólo un perro disecado. 
   - Vamos. 
   - Una vez lo has comprado, lo significa todo para tí. Es un simple intercambio de valores. Tú les das dinero y ellos te dan un perro disecado. 
   - Compraremos uno al volver. 
   - Está bien, hazlo a tu manera. El camino al infierno está empedrado de perros disecados no comprados, pero no es culpa mía. 
   Continuamos andando. 
   - ¿Cómo has sentido tan de repente ese cariño por los perros? 
   - Siempre he sentido eso por los perros. Siempre he experimentado una pasión por los animales disecados. 
   Nos detuvimos a tomar una copa. 
   (...) 
   Nos pusimos de nuevo en marcha Boulevard abajo. Un coche de caballos pasó por delante de nosotros. Bill lo miró. 
   - ¿Has visto ese coche de caballos? Te voy a regalar ese caballo de coche disecado para Navidad. Voy a regalar animales disecados a todos mis amigos. Soy un escritor amante de la naturaleza.
   Pasó un taxi; alguien que iba en él saludó con la mano y golpeó en los cristales para que el chofer parara. El taxi se detuvo al borde de la acera. Era Brett. 
   (...) 
   El taxi se puso en marcha y Brett dijo adiós con la mano. 
   - ¡Qué chica! -dijo Bill-. Es tremendamente simpática. ¿Quién es Michael? 
   - El hombre con quien se va a casar. 
   - Bueno, bueno -dijo Bill-. Siempre me encuentro a alguien que se halla exactamente en esta situación. ¿Qué voy a regalarles? ¿Crees que les gustaría un par de caballos de carrera disecados."

"The Taxidermist's After-Dinner Dream", ilustración publicada en Harper's Weekly.

El pintor e ilustrador Frederick Stuart Church es conocido sobre todo por sus composiciones alegóricas y humorísticas de animales, frecuentemente adoptando éstos actitudes humanas. Un buen ejemplo de ello es The Taxidermist's After-Dinner Dream, una ilustración realizada a plumilla que se publicó en el suplemento de Harper's Weekly el 28 de febrero de 1874. Mide 17'5x19 centímetros. 

The Taxidermist After-Dinner Dream (1874) de Frederick S. Church.

"Jumbo", el "rey de los elefantes".

Jumbo y su cuidador Mathew Scott.

Jumbo tenía dos años de edad cuando fue capturado en las llanuras de la actual Etiopía en 1861. Llegó a Europa de la mano del comerciante alemán de animales Johann Schmidt que lo vendió a la Ménagerie del Jardin de Plantas de París. En 1865 el zoo parisino lo intercambió por un rinoceronte indio con la Real Sociedad Zoológica de Londres. Su cuidador en el Regent Park fue Matthew Scott, que más tarde describiría el estado en el que lo encontró como "simplemente inmundo". Fue en Londres donde sería bautizado con el nombre de Jumbo, una combinación de las palabras suajili jumbe que significa jefe y jumba que significa hola. Su dieta diaria incluía unos 90 kilos de heno, un barril de patatas, 30 kilos de avena, 15 panes, cebollas y varios cubos de agua, y cuando su cuidador lo creía oportuno para su salud, cuatro o cinco litros de whisky al día. Scott solicitó a la dirección del zoo una pareja de su misma edad para Jumbo y al poco tiempo le trajeron a Alice de África occidental. Según su cuidador, se trató de un "amor a primera vista" que lo colmó de felicidad. Su popularidad creció a la par que su tamaño. Scott entrenó a Jumbo para que se paseara por el zoo, aceptara cacahuetes, panecillos y monedas en su hucha, y paseara niños en su howdah. Entre los pequeños que ascendieron a lomos de Jumbo se encontraba un niño llamado Winston Churchill.

Henry A. Ward. El "Ward's Natural Science Establishment", semillero de taxidermistas.

Henry Augustus Ward.
Henry Augustus Ward nació en 1834 en Rochester, Nueva York, Estados Unidos, en el seno de una familia acomodada. Tenía una hermana seis años mayor. En la biografía que escribió su nieto Roswell Howell Ward, éste contaba que su abuelo Henry comenzó a leer la Biblia con tan sólo tres años, que tenía una memoria privilegiada, y que a tan temprana edad comenzó a coleccionar minerales. Su interés por la Historia Natural le facilitó que, con tan sólo diez años de edad, el profesor Chester Dewey le permitira participar en las excursiones campestres con los estudiantes de la escuela secundaria de Rochester. Incluso en una ocasión llevó a la escuela un fósil que encontró. Cuando tenía doce años su padre abandonó el domicilio familiar y con quince años Henry ingresaría en la Middlebury Academy de Wyoming, Nueva York, para continuar su formación, rechazando así de plano los deseos de su beata madre que pretendía que estudiase para sacerdote. Dos años después Dewey, su mentor, convencería al abuelo de Ward para que le pagara los estudios en el Williams College de Williamstown, Massachusetts. Allí estudió Geología y Paleontología, una ciencia que colisionaba con las creencias religiosas familiares, aunque no tardaría mucho tiempo en abandonar las aulas y trasladarse a Chicago. Hizo el camino en buena parte a pie, aprovechando para visitar las minas de plomo de Galena, Illinois. Un tío suyo consiguió que Ward ingresara en la Temple Hill Academy de Geneseo, Nueva York, donde proseguiría sus estudios de Geología y donde se amistó con Charles Wadsworht, hijo del entonces comerciante de trigo, político y, más tarde durante la Guerra Civil, general James Samuel Wadsworth, un filántropo aficionado a recolectar minerales. Ward clasificó una colección de minerales que el padre de su amigo decidió donar a la Academia. Aquello le valió para que, por cuenta del general, explorara y recogiera rocas junto a su amigo Charles desde el río San Lorenzo hasta la región canadiense de Maritimes.

"Raboliot" (1925) de Maurice Genevoix, premio Goncourt.

El argumento de la novela es sencillo. Pierre Fouques, a quien sus paisanos conocen con el apodo de Raboliot, es un leñador de la región de Sologne, valle del Loire, Francia, cuya mayor afición es el furtivismo. Volat, su rival local en la práctica de la caza ilegal, trabaja por cuenta de Tancogne, el agricultor que cultiva las propiedades del conde Remilleret. Ambos, Volat y Tancogne, comparten los beneficios de esa actividad ilícita. Volat intenta por todos los medios que Raboliot caiga en manos del gendarme Bourrel, que lo sorprende en varias ocasiones en flagrante delito, aunque siempre consigue escabullirse. Ello hasta que el expediente de la policía deriva en una condena por caza ilegal. Su sentido de la justicia le priva a Raboliot del sometimiento, a pesar de que su esposa Sandrine le suplica que cumpla con la condena, por ella y por sus hijos. Raboliot emprenderá una larga y agónica huida perseguido por Bourrel. En cierto momento Raboliot cree que se salvará si le revela al conde los manejos de Volat y Tancogne en sus tierras, pero no cuenta el pobre infeliz con que, aunque él se dedique al furtivismo únicamente para alimentar a su familia, la ley y el orden jamás está de parte de los débiles. Finalmente Raboliot decide volver a casa con su familia y vengarse de Bourrel.

Grabado de  Soulas del capítulo dedicado al disecador Touraille.

Los manuales de Taxidermia de Pau Xavier d'Areny-Plandolit.

El dia 17 de julio de 1909 el diario barcelonés La Publicidad anunciaba su publicación:
Cubierta de la primera edición.
   "La colección de Manuales Soler se ha enriquecido con la publicación del Manual del Naturalista Preparador, dedicado a la enseñanza práctica de la Taxidermia, o sea la disecación de mamíferos, aves, reptiles, peces, insectos, etc., y a la preparación de esqueletos, plantas, minerales, fósiles, y en fin todo cuanto puede interesar no sólo a los amantes de la Historia Natural sino a cuantas personas deseen conocer un nuevo arte, tan adecuado para el ornato de la casa; y muy especialmente a los aficionados a la cinegética, que encontrarán en dicho libro reglas y procedimientos concisos y prácticos para formar por sí mismos colecciones de los mejores ejemplares conseguidos en el ejercicio de su sport. 
   El autor de libro, Dr. de Areny de Plandolit, preparador-conservador del Museo de Historia Natural de esta Universidad, ha logrado un verdadero éxito poniendo al alcance de todos sus extensos conocimientos sobre la materia, y por ello le felicitamos."

Los perros limosneros de las estaciones de tren inglesas.

Lo leí en el periódico La Vanguardia del 27 de septiembre de 1902 cuando rebuscaba información sobre un taxidermista barcelonés:
   "Perro benéfico.- La prensa de Londres anuncia la muerte de "Tim", perro célebre por ser el encargado de recoger donativos para un asilo de viudas y huérfanos.
   El perro benéfico, que ejercía sus funciones de colector en la estación ferroviaria de Paddington, habrá recogido en diez años más de veinte mil francos con aquel plausible objeto.
   "Tim" será disecado y colocado en sitio preferente de la estación."

Postal de Tim, recién disecado, junto a su cuidador en la estación de Paddington.

Pau Xavier d'Areny-Plandolit, fundador del primer museo de Andorra.


"Ha sido la taxidermia para mí, mi verdadero cariño, la he practicado y la practico con tanto amor como la medicina."
                                                                        Pau Xavier d'Areny-Plandolit, 1914 (1).

Areny-Plandolit en 1913 (2).
El taxidermista y médico Pau Xavier d'Areny-Plandolit Plandolit nació en Toulouse, Francia, en 1876, en el seno de una familia burguesa y ennoblecida, originaria de la Seu d'Urgell, Lleida, España; asentada en Ordino, Andorra, desde finales del siglo XVII; declaradamente carlista; y que llegó a ser la primera terrateniente de Andorra. Su padre, Guillem d'Areny-Plandolit, barón de Senaller y Gramenet, fue un industrial siderúrgico que además explotó el comercio y el crédito, que encabezó la Nueva Reforma de las instituciones andorranas en 1866 y que llegó a ser elegido Síndico General, un cargo equivalente al de presidente del parlamento, desde el que intentó sin conseguirlo, con inversión francesa, la instalación de casinos y balnearios. Pau Xavier d'Areny era el menor de diecisiete hermanos. Su padre tuvo siete hijos con su primera esposa, que fue asesinada en Barcelona por un pretendiente no correspondido, y diez más con la segunda, una prima suya que había acudido para ayudar a criar a los huérfanos. De hecho, Pau Xavier nació ya huérfano de padre, que había fallecido meses antes, y en pleno desmembramiento del patrimonio familiar por la disposición testamentaria de su reparto equitativo entre trece de sus catorce hijos vivos -excluyó a una hija-, lo que no contentó a ninguno, desembocando en un enfrentamiento entre los vástagos fruto del primer matrimonio y su madrastra, y en un proceso judicial que resolvió la venta de todos los bienes.


Un oso disecado como indemnización.


Grabado del siglo XIX (1).

Ezequiel Boixet Castells, codirector del diario La Vanguardia, que firmaba bajo el seudónimo de Juan Buscón su popular sección Busca, buscando, narró la historia el 27 de septiembre de 1902 con bastante gracia:

Postal publicitaria de un taller mecánico de Tennessee.



A Curtis S. Williams le dio por posar junto a sus trofeos de caza para una postal publicitaria de su propio negocio, el Williams Machine Shop, ubicado entonces en el 3440 de Fort Henry Dr de Kingsport, Tennessee, Estados Unidos. Ahí le vemos sonriente, sentado entre dos osos, con su rifle y los pies sobre una piel de cebra, rodeado de cabezas de mamíferos la mayoría norteamericanos y africanos, de decenas de fotografías suyas pisando la nieve de Alaska o en la sabana de África, solo o acompañado de colegas cazadores posando todos con sus trofeos recién abatidos. Posiblemente esa construcción de madera se trate de la trastienda del propio taller, o de la oficina donde accedían los clientes y escuchaban pacientemente los lances de caza de Curtis: el del elefante, el del búfalo o el del sable, el del lobo, o aquellos otros menos arriesgados del alce o de la morsa. Allí presumía de sus tres osos -en el muro de la derecha se extiende una alfombra de oso negro- y probablemente invitaba a sus boquiabiertos clientes a que se hicieran una foto junto a sus capturas. Algunos libros en la repisa del fondo y algunas revistas en los estantes de la derecha, suponemos que todo ello relacionado con la caza. 

"L'Art de préparer, monter et conserver les Oiseaux" de P. Évans.

Portada de L'Art de préparer.
P. Évans (1) homenajeaba a su maestro Louis Dufresne en la introducción de su L’Art de préparer, monter et conserver les Oiseaux, suivi de la manière de prendre, préparer et conserver les Papillons et autres Insectes (1841), en español El arte de preparar, montar y conservar las aves, seguido del método de capturar, preparar y conservar las mariposas y otros insectos. De tamaño octavo, con ochenta y ocho páginas más las de cortesía, y sin ilustraciones, Évans no obstante recordaba en la obra en dos ocasiones que el lector podía adquirir "chez l'auteur", en casa del autor, una litografía en la que se podía observar el proceso de las diversas operaciones de preparación y montaje.

En cuanto al procedimiento para disecar aves propuesto, es el usual en cuanto al desollado. El preservativo empleado lo cita solamente al final del tratado. Évans se refiere a él como "Preservativo de Bécoeur, perfeccionado por el señor Arrault, fabricante de productos químicos" (2). El porqué de esa mejora lo justificaba con las siguientes palabras: 
   "El preservativo de Bécoeur, excelente por lo demás, tiene, como todo el mundo sabe, el inconveniente de secarse prontamente, lo que causa problemas y pérdidas de tiempo al preparador. 
   Habiendo pedido al señor Arrault si, manteniendo en este preservativo sus propiedades conservantes, no se podría eliminar el inconveniente antedicho. El señor Arrault me remitió un compuesto del que me serví durante tres meses para preparar todas mis piezas, y que, durante este lapso de tiempo, conservó siempre la misma consistencia suave y cremosa que tenía el día en que me lo remitió. 
   No creo que los hechos me desmientan, si digo que el uso de este preservativo perfeccionado evitará al preparador tantos problemas y pérdidas de tiempo. Hablo por experiencia, puesto que después de un año no he empleado otro para preparar todas mis piezas. 
   El señor Arrault me confió un depósito de su preservativo."