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La instrucciones de Philippe Pinel destinadas a la expedición d'Entrecasteaux.

Pinel retratado por Anne Mérimée.
En agosto del año 1791 apareció publicada en Observations sûr la Physique, sûr l’Histoire Naturelle et sûr les Arts, el journal editado por el abad RozierMémoire sur les moyens de préparer les Quadrupèdes et les Oiseaux destinés à former des Collections d'Histoire Naturelle, Memoria sobre los métodos para preparar los cuadrúpedos y las aves destinados a formar colecciones de Historia Natural. El texto, que fue leído con anterioridad en la Société d'Histoire Naturelle, lo firmaba el médico y zoólogo Philippe Pinel, ocupaba catorce páginas, no se acompañaba de figuras ni grabados, y sería utilizado por los naturalistas que viajaron a bordo de las dos fragatas de la expedición d'Entrecasteaux, que zarpó de Brest  al mes siguiente, en septiembre de 1791, con el objetivo de hallar a los supervivientes de una expedición anterior, la que partió en 1785 comandada por Jean François de La Péyrouse y cuyo objetivo consistía en la exploración del océano Pacífico. Fue precisamente la Sociedad de Historia Natural la que, según cuenta el propio Pinel, en vistas de la inminente expedición, invitó a sus miembros a que hicieran públicas sus investigaciones, para contribuir así al éxito de aquella expedición.

Las cuatro cartas de Kuckahn.


Las cuatros cartas en Philosophical Transactions.
Tesser Samuel Kuckahn envía a mediados de 1770 cuatro cartas a Philosophical Transactions, publicación editada por la Royal Society de Londres, en las que expone sus métodos de conservación de aves. Esas cartas lo convierten en un autor indispensable en la historia de la Taxidermia. Abordemos su contenido.

En la primera carta de fecha 22 de mayo de 1770, Kuckahn revisa tres métodos utilizados hasta ahora para preservar las aves. Objeta sobre la utilización de la mezcla de alumbre, sal común y pimienta negra que, según el autor, generalmente se utilizaba como relleno de la cavidad ventral y en el cuello, en el método de evisceración del ave. El autor objeta que la sal favorece la humedad y la corrosión de los alambres que dan una forma natural a las aves. Los ojos si son de vidrio conservan su vivacidad, pero el resto del cuerpo se deforma, se pierden las actitudes, el color... Kuckahn afirma que "la experiencia ha demostrado que las aves así conservadas se corrompen tarde o temprano, y que son pasto de insectos". Sobre el método de inmersión en licor, Kuckahn dice que es bueno desde el punto de vista de la preservación, pero que no mantiene las proporciones, actitudes, las “gracias”, y por tanto, el ave no tiene vida y movimiento. El tercer método consiste en desollar las aves y preservar la piel con alumbre, sal y pimienta. El autor comenta que es el practicado en Alemania y Holanda, y el más generalizado en Francia desde hace bastante tiempo. Kuckahn admite que no es un mal método, pero plantea tres objeciones: que presenta gran dificultad, sobre todo en el desollado de pequeños pájaros muertos con arma; que una vez desollada la piel, muchas personas no guardan bien las proporciones del ave a la hora de montarla, especialmente el cuello, que desollado dobla su longitud; y que estos métodos no llegan a descarnar las alas y los cuartos traseros y que, consecuentemente, no se pueden aplicar productos preservativos. Finalmente, el autor propone su método como mejor, enfatizando que no sólo lo es desde el punto de vista de preservación del ave, sino también en lo referente a guardar las proporciones y las actitudes naturales. Y anuncia que lo tratará en futuras cartas.