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Postales antiguas del Museo de Chicago.

Las cinco postales siguientes tienen en común que son aproximadamente de la misma época, de alrededor de 1930, y del mismo museo, el Field de Chicago. Miden 14x9 centímetros y no circularon. En ellas aparecen algunos trabajos de Taxidermia notables. Las comentamos.

El Field Museum of Natural History de Chicago se inauguró en 1894. Dos años después fue nombrado jefe del taller de Taxidermia un joven talentoso Carl Ethan Akeley, un personaje al que décadas después se le consideraría como el padre de la Taxidermia moderna estadounidense. En las tres primeras tarjetas de esta serie aparecen trabajos suyos.
 

The Fighting African Elephants (1909) de Carl Akeley.
 

"Récord mundial de oso Kodiak", fotopostal de alrededor de 1940.


"Récord mundial de oso Kodiak. Kodiak, Alaska".


La fotopostal en papel brillante y en blanco y negro es de alrededor de los años cuarenta del pasado siglo. En el anverso vemos un enorme oso Kodiak disecado de pie, observado muy de cerca por un grupo de personas en el interior de un salón. El personaje de la derecha con el brazo alzado me recuerda a alguien. La leyenda dice "World's Record Kodiak Bear. Kodiak, Alaska" y el reverso  carece de información adicional. La tarjeta, que no circuló, mide 9x13'8 cm.

Foto familiar junto a un oso negro disecado.




Una familia anónima pasea por una ciudad norteamericana alrededor de los años cincuenta o sesenta del pasado siglo. Al pasar por delante, el reclamo callejero de una farmacia, un oso negro disecado con los brazos alzados, provoca el efecto deseado. El padre, cámara en mano, pide a su hija, a su esposa y a su suegra que se coloquen junto a la bestia. La niña sobre el pedestal. Y clic.

Pablo Neruda y el oso polar disecado del duque de Alba.


En sus memorias tituladas Confieso que he vivido publicadas en 1974, un año después de su muerte, el poeta Pablo Neruda se refiere en varias ocasiones a su afición por la malacología (1) y las Ciencias Naturales. En el capítulo titulado "Palacios reconquistados describe además con cierto humor su descubrimiento durante la Guerra Civil del oso polar disecado que el duque de Alba tenía en su residencia del Palacio de Liria de Madrid:
   “(…) Fui invitado a Rumania y acudí a la cita. Los escritores me llevaron a descansar a su casa de campo colectiva, en medio de los bellos bosques transilvanos. La residencia de los escritores rumanos había sido antes el palacio de Carol (2), aquel tarambana cuyos amores extrarreales llegaron a ser comidilla mundial. El palacio, con sus muebles modernos y sus baños de mármol, estaba ahora al servicio del pensamiento y de la poesía de Rumania. Dormí muy bien en la cama de su majestad la reina y, al día siguiente, nos dimos a visitar otros castillos convertidos en museos y casas de reposo o vacaciones. (...)

 

Dos milicianos del 5º Regimiento entre obras de arte. A fondo a la derecha el oso polar (3).

Los primeros osos panda gigantes disecados. Las fotografías de Karen Bean.


Diorama del Museo de Chicago con los osos panda gigantes cazados por los Roosevelt en 1929 (1).

En marzo 1869 en China un cazador le mostró al misionero y naturalista francés Armand David la piel de un oso blanco y negro. Fue el primer occidental que vio uno. David comunicó su hallazgo y envió la piel al zoólogo Henri Milne-Edwards, director del Museo Nacional de Historia Natural de París, donde sigue conservándose. Otro naturalista, el alemán Hugo Weigold miembro de la expedición de Walther Stötzner (1913-1919), se convirtió en 1916 en el primer occidental que vio uno vivo, e inclusó compró un cachorro que fallecería al cabo de poco tiempo. Tres años después, en diciembre 1919 el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York exhibió por vez primera un oso panda gigante (Ailuropoda melanoleuca) disecado, el de la siguiente fotografía. Fue capturado durante la expedición asiática de Paul. J. Rayney y el naturalista Edmund Heller (1918-1919), amparada por el Museo.


"Bienvenido a tu nuevo hogar", fotografía del Museo de Los Ángeles.



La fotografía recoge el momento en el que Mel Lincoln, preparador de hábitats de dioramas del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, da la bienvenida en 1952 a un oso kodiak disecado al que será su nuevo hogar. El animal, nada menos que de 2'75 metros de altura, fue abatido, se cuenta que en condiciones de escasa luz y densa niebla, por un guarda del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos después de que atacara a los miembros de una expedición del Museo a la isla de Kodiak, Alaska. Aunque no se derribó por su tamaño, más tarde se comprobaría que se trataba del ejemplar de su especie de mayor envergadura jamás registrado hasta aquel momento. Permaneció expuesto en el Salón de Mamíferos de América del Norte hasta mediados de los años ochenta.

Salvador Dalí y la Taxidermia.

Dali en su suite del hotel Ritz de Barcelona (1).
La  Taxidermia estuvo muy presente en la vida de Salvador Dalí Domènech (Figueres, España, 1904-1989). En buena parte de su obra aparecen como motivo ciertos animales como hormigas, saltamontes, caballos o rinocerontes, sujetos con simbolismo que el artista atribuiría también a algunos de los montajes taxidérmicos con los que convivió y que todavía están presentes en su Museo y en las casas del artista, abiertas al público.

Dalí estudió en el Instituto Ramon Muntaner de Figueres, uno de los más antiguos de España, un centro que disponía de una sala que albergaba un pequeño museo con decenas de animales disecados (2). Quizá aquel fuera su primer contacto con la Taxidermia. En 1926, después de ser expulsado de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, marcha a París, donde conoce a Pablo Picasso y se une al grupo de los surrealistas. Allí visitaria en varias ocasiones la centenaria tienda de Taxidermia Maison Deyrolle, un comercio donde precisamente Woody Allen filmó una escena de su Midnight in Paris (2011) en la que el actor Adrien Brody encarnaba al pintor.

Damas y alfombras de animales en la pintura academicista.

Princesa Zinaida Yusupova de K. P. Stepanov.
Dediqué hace algunas semanas una entrega a la pintura academicista con el mismo motivo, aunque en aquella ocasión las modelos que posaban junto o sobre alfombras de animales lo hacían desnudas. En las siguientes obras, en cambio, quienes posan en su salón son en su mayoría damas de la alta sociedad que han contratado los servicios del retratista. Se trata de trabajos por encargo que además reflejan inequívocamente el estatus social, uno de cuyos signos durante bastante tiempo, me refiero al siglo XIX y principios del XX, consistía precisamente en poseer un oso disecado o cubrir el suelo del salón con una alfombra de oso o de tigre. Como primer ejemplo, en la imagen de la derecha podemos ver Princesa Zinaida Yusupova una obra al pastel de 1903 de Klavdij Petrovic Stepanov (1854-1910), pintor y funcionario que por razones de trabajo vivió un tiempo en Francia e Italia. La princesa Zinaida Nicolayevna Yusupova (1861-1939), dama de honor de varias emperatrices, fue la heredera única de la mayor fortuna privada de Rusia de la época, que además de por su belleza fue famosa por la fastuosidad de su hospitalidad, y que más tarde sería recordada como la madre del príncipe Felix Yusupov, el asesino del influyente Rasputín.

Modelos desnudas sobre alfombras de animales en la pintura academicista.

Mujer recostada sobre alfombra de oso de Paul Sieffert.

Son numerosos los artistas que han pintado a sus modelos desnudas sobre alfombras de animales. Casi todos los que he descubierto con este motivo se encuentran a caballo entre los siglos XIX y XX, y pertenecen a la corriente conocida como academicismo, es decir se trata de seguidores de las normas clásicas avaladas e impartidas en las Academias de Bellas Artes. Uno de los pocos que se aparta ligeramente de esa tendencia sea A. Goldwhite, considerado como orientalista, que poco antes de 1900 pintó Esclava sobre alfombra de oso polar.

Un oso disecado como indemnización.


Grabado del siglo XIX (1).

Ezequiel Boixet Castells, codirector del diario La Vanguardia, que firmaba bajo el seudónimo de Juan Buscón su popular sección Busca, buscando, narró la historia el 27 de septiembre de 1902 con bastante gracia:

"La familia Addams", extravagante serie de televisión de los años sesenta.

La gran sala de estar de La familia Addams (1).

Quienes cuenten con cierta edad quizá recuerden una serie de televisión de los años sesenta, La familia Addams. El título original en inglés era The Addams Family y en Hispanoamérica se tituló Los locos Addams. Aquella serie cómica, de 64 capítulos, que se estrenó en la cadena ABC y que se emitió en decenas de cadenas de televisión del mundo, fue creada por Charles Samuel Chas Addams (1912-1988) basándose en las viñetas que él mismo había dibujado y publicado en el periódico The New Yorker.

Bellas y Bestias. Parte 1. Hasta el año 1930.

La bella y la bestia es un tradicional cuento de hadas europeo que parece remontarse al siglo XVI, pero que no tiene nada que ver con el contenido de este artículo. Sólo nos serviremos de su afortunado título para ilustrar una sucesión de imágenes en las que,  mayoritariamente, modelos y actrices posan junto a un, o sobre un feroz animal tratado taxidérmicamente, imágenes que se repiten de forma recurrente en la historia de la fotografía, alimentando, estoy seguro de ello, más de una fantasía sexual. No cabe duda de que la belleza de una señorita enfrentada a un salvaje animal es una contraposición que ha estimulado el erotismo en el último siglo. Si alguien se atreve a sostener lo contrario, por favor, que me escriba.

Modelo posando en 1906 sobre una alfombra de oso.

   "Los muebles eran de laca blanca y azul, incrustada con filetes de plata; por todas partes veíanse pieles de oso blanco, tan numerosas que ocultaban las alfombras; era un capricho, un refinamiento de Naná, que no había perdido la costumbre de sentarse en el suelo para quitarse las medias."
                                                           Fragmento de Naná (1880), novela de Émile Zola.

"Knut", el popular oso polar del Zoo de Berlín.

Knut en su pedestal (1).
Entre el 16 de febrero y el 5 de mayo de 2013 Knut, el popular oso del Jardín Zoológico de Berlín, se expuso en el vestíbulo del Museo de Historia Natural de Berlín. Durante esos tres meses fueron más de 150.000 los visitantes que acudieron al museo para volver a verlo, en esta ocasión preparado por los taxidermistas Robert Stein y Detlef Matzke.  Esa breve exposición de apenas tres meses se debió a las obras de rehabilitación que desde hace años se llevan a cabo en el edificio. Está previsto que, una vez acabada la sala que lo albergará, vuelva a ser expuesto en el museo berlinés a partir de 2014. 

Para su preparación se usaron las técnicas dermoplásticas. Partiendo de fotografías y vídeos, primero se modeló en plastilina, aprovechando los huesos, para luego hacer un vaciado en yeso de la escultura y más tarde rellenar el molde con espuma de poliuretano. El trabajo contó con la dificultad añadida de que el animal murió durante la época de cambio de pelo y su piel era muy fina.

Knut en el Museo de Historia Natural de Berlín (1).

Los Ward de Londres. Rowland Ward.


Rowland Ward en 1903.

   "Toda mi vida ha transcurrido alrededor del arte que amo, durante este periodo he formado un gran número de asistentes y a día de hoy la empresa es una de las mayores del mundo, y se ha ganado una reputación universal. He de añadir que todavia está creciendo y que, de seguir así, es razonable suponer que lo continuará haciendo en años venideros."
                                        Rowland Ward en A Naturalist's Life Study in the Art of Taxidermy, 1913.

Los Ward de Londres (1) fue una familia de reputados taxidermistas. Henry, Frederick y Jane habían aprendido el oficio en casa, con su padre John Herbert Ward, un "naturalista práctico" en palabras de su nieto Rowland Ward, el más famoso de la saga. 

Frederick Ward es casi un desconocido. Apenas sabemos que tanto él como su hermano Henry  llegaron a trabajar para grandes naturalistas como los ingleses John Gould y William Swainson o el estadounidense de origen francés John James Audubon.

El oso disecado, signo de riqueza y posición social.


Oso disecado por Edwin Ward.
Tener un oso disecado en el recibidor fue, en un tiempo, signo de poder y riqueza. Se puso de moda a partir de la época victoriana entre la alta sociedad y los burgueses con aspiraciones de ascenso social. Algunas imágenes y textos parecen demostrarlo.

En un ejemplar de La Ilustración Española y Americana del 30 de enero de 1875 nos encontramos con la xilografia de la izquierda, tallada a partir de un dibujo de P. Larson, en cuyo pie aparece el siguiente texto: "Mr. Bruin, el copero mudo. Oso cazado por Lord Suffield, y armado de esta forma por el disector y naturalista Mr. Ward". El texto que acompaña al grabado es el siguiente: 

   "Entre los festejos con que la corte imperial de Rusia solemnizó el matrimonio de los Duques de Edimburgo en enero del año anterior, figuraba principalmente una partida de caza de osos en los bosques inmediatos a San Petersburgo.
   Lord Suffield y su guía, extraviados en la espesura del bosque, fueron a dar de repente en la boca de una profunda cueva, donde se alojaba un soberbio oso, con dos cachorros ya crecidos; el peligro fue inminente para el magnate inglés, porque aquel feroz animal intentó arrojarse sobre el intruso que llegaba a turbar la paz de sus dominios forestales; pero lord Suffield tuvo serenidad bastante para esperar la acometida, preparó su escopeta y sepultó dos balas en el pecho del oso, que cayó instantáneamente exánime. Los dos cachorros huyeron, y el oso muerto fue recogido por lord Suffield, quien hizo trasladarlo después a Londres, y lo confió al reputado naturalista Mr. Edwin Ward (Wigmore Street) para que fuese disecado y armado de la manera que representa el grabado de la pág. 69.
   Así se guarda en el vestíbulo que precede al comerdor en el palacio de lord Suffield, en Londres, y es conocido por el siguiente nombre: Mr. Bruin, a dumb waiter (Mr. Moreno, un copero mudo)."