"El Taxidermista" (1888), óleo de William Woodhouse.



The Taxidermist (1888) de William Woodhouse.

El Taxidermista (1888), obra del pintor inglés William Woodhouse, mide 70 por 60 centímetros. Según la información que sobre la obra facilitaba la empresa Summers Place, que remató la subasta del lienzo en septiembre de 2016 por 5.000 libras, aunque el pintor, que vivía en Morecambe, tenía como amigo al taxidermista de la cercana población de Carnforth Henry Murray, quien aparece retratado es George Mussell (1827-1909), taxidermista de Middlesborough.
 

Los hermanos Remi y Joseph Santens.


"Los animales experimentan emociones prácticamente como nosotros, así que ¿por qué no tratar de lograr la apariencia física de estas emociones de tal manera que sean claramente evidentes cuando los observamos?"

                            Remi Santens en Importance of Detail in Constructing Manikins (1934).

Remi Santens, en la década de 1920 preparando la estructura de un ciervo montado entero (1).

 
A falta de biografías, la poca información que de ellos se tiene está dispersa. Intentaremos recomponerla. Los taxidermistas Remi Henry Santens (Anzegem, Bélgica, 16 de mayo de 1866) y Joseph A. Santens (Anzegem, mayo de 1874) pertenecieron a una familia numerosa. Sus padres Jan Baptiste Santens y Francisca Van Gheluwe tuvieron ocho hijos: John Desiri, Adolf, Marie Frances, Remi Henry, Romaine Marie, Helene Jeline, Joseph A. y Flavie. La familia vivió en Anzegem, la localidad natal del padre, una ciudad de Flandes Occidental a medio camino entre Gante y la francesa Lille, al menos hasta el nacimiento de su última hija en 1875, y más tarde emigraría a Estados Unidos, estableciéndose en Rochester, estado de Nueva York, ciudad donde tenía su sede el Ward's Natural Science Establishment,  el mayor proveedor de objetos de Historia Natural de los Estados Unidos de la época.
 

Fotografía postal de 1917 de la sala de trofeos del "McAlpin's Camp Comfort".

Sala de trofeos de caza del McAlpin's Camp Comfort.


Fotopostal en blanco y negro de 8x13,8 cm. con el reverso en blanco. Ninguna pista salvo que en la imagen aparecen, además de alguno africano -jirafa- o asiático -tigre-, mayoritariamente trofeos de caza norteamericanos, cabezas de alce, de ciervo, de reno, de felinos y muflones, de osos negros, también enteros, un lobo, un zorro, un par de faisanes, y una colección de armas, todo ello dispuesto con cierta simetría. Se trata sin duda de la sala de trofeos de algún cazador. La dato aproximadamente hacia los años veinte del pasado siglo.

Sin mucho esfuerzo la búsqueda proporciona sus frutos. Encuentro media docena más de fotografías de esa misma sala desde tomadas distintos ángulos. Y también una imagen del exterior del edificio. Se trata de la sala de trofeos de un complejo turístico denominado McAlpin's Camp Comfort, ubicado a orillas del lago Brandeth, en Withney Park, en las montañas de Adirondack, condado de Hamilton, estado de Nueva York, Estados Unidos. La imagen fue tomada alrededor de 1917.
 

"A History of Taxidermy: Art, Science and Bad Taste" de Pat Morris.


Características cabezas de zorro de varios taxidermistas británicos.


Patrick A. Morris, coleccionista inglés e historiador del oficio, publicó en 2010 A History of Taxidermy: Art, Science and Bad Taste, en español Una historia de la Taxidermia: arte, ciencia y mal gusto, un libro muy bien editado, de 396 páginas y unas 1.100 fotografías en blanco y negro y en color. El título del volumen es quizá algo engañoso. Por una parte con ese artículo indeterminado inicial Morris nos insinúa que su contribución es solamente una más, en el conocimiento de la historia de este arte, valiosa en mi opinión. Por otra parte, y a pesar de lo que pueda dar a entender también dicho título de que se trata de una historia general de la Taxidermia, el contenido se centra como veremos en Inglaterra, algo que el autor advierte en el prefacio de la obra:
 

"Huberta", la hipopótamo errante.

En principio se creyó que se trataba de un macho y fue conocido como Hubert, pero tras su muerte se constató que era hembra. La hipopótamo Huberta abandonó los estuarios del lago Santa Lucía en Zululandia, al norte de Richards Bay, Sudáfrica, en noviembre de 1928, e iniciaría un viaje de tres años que le llevaría a recorrer unos 1.600 kilómetros. La primera aparición pública fue el 22 de noviembre de 1928 cuando el periódico Natal Mercury publicó una fotografía suya a orillas del río Tugela, a medio camino de la ciudad de Durban. El animal fue bautizado en principio como Billy.
 
Huberta expuesta en el Museo Amathole de Kings William's Town (1).

Artículos divulgativos de 1927 y 1931 de René Thévenin sobre la Taxidermia moderna.

El artículo de Thévenin de 1927.
En octubre de 1927 la revista francesa Sciences et Voyages se hacía eco de los progresos de la Taxidermia estadounidense. Lo hacía de la mano del divulgador René Thévenin, que titulaba su artículo La Taxidermie ou l'Art de l'Empaillage voit aussi aux prises les anciens et les modernes, en español La Taxidermia o el arte del disecado también lucha entre o antiguo y lo moderno. El periodista comparaba los trabajos expuestos en el ya entonces centenario Museo de París, con los más recientes de los jóvenes museos de Estados Unidos, unas obras dificilmente comparables por el lapso de tiempo transcurrido entre unas y otras, y porque el avance de la Taxidermia a nivel mundial estaba teniendo lugar precisamente en aquellos momentos en Norteamérica de la mano de personajes como Carl Akeley, coincidiendo además con la pujanza económica del subcontinente, no olvidemos ese detalle. Seis fotografías ilustran el texto, dos del grupo de elefantes de Akeley de la Sala de África del Museo Americano de Nueva York, otra del combate de elefantes macho del Museo Field de Chigago asimismo obra de Akeley, la réplica de hipopótamo del Field realizada por Leon L. Walters empleando acetato de celulosa, y las dos últimas instantáneas del taller de Taxidermia del museo neoyorkino donde se aprecia el montaje de un búfalo, dos rinocerontes y un elefante asiático.
 

"Un robo en el Museo de Historia Natural", viñeta de George Morrow de 1913.



Publicada en la revista humorística inglesa Punch el 23 de abril de 1913, la viñeta "Un robo en el Museo de Historia Natural" es obra de George Morrow. En este caso, la imaginación del dibujante nos muestra que cualquier objeto es susceptible de ser sustraído.

La saga de los Gerrard.

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Edward Gerrard cuarto articulando un esqueleto en su taller (1).
El primer Edward Gerrard -como comprobaremos nombre y apellido se repetirán en la saga hasta casi la confusión- nació en Oxford en 1810. Se trasladó a Londres con su familia y en 1836 comenzaría a trabajar como conservador adjunto en el museo de la Sociedad Zoológica de Londres. Al año siguiente se casó con Mary Ann Maltby, con quien tendría dos hijas, Sarah Elizabeth y Mary Ann Emma, y un hijo, Edward, hermano mediano. En 1841 ingresaría como taxidermista en el Museo Británico -antecedente del actual Museo de Historia Natural de Londres-. Sus primeras tareas consistieron en colaborar en el traslado de las colecciones desde Montagu House al nuevo edificio del British en Bloomsbury y en la organización y montaje de preparaciones osteológicas. Hacía 1850 había enviudado y el domicilio familiar se encontraba en Robert Street, Saint Pancras, donde vivía con sus hijos y una sirvienta. Más adelante se trasladaría a St. Stephen, Saint Pancras. En 1862 redactó el Catalogue of the Bones of Mammalia in the British Museum. El Museo le encomendaría la supervisión de las colecciones taxidérmicas de vertebrados. Interesado en la Historia Natural ingresó como miembro en la Sociedad Lineana de Londres, donde se amistó con Charles Darwin, para quien disecaría algunos especímenes. En 1850 fundó la empresa familiar Edward Gerrard & Sons, poco antes de que Edwind Henry Ward, iniciador de otra saga londinense, su gran competidor, estableciera la suya. Edward Gerrard siguió no obstante empleado en el Museo Británico, encomendando a su hijo la dirección del negocio radicado siempre en la casa familiar, y a partir de 1879 ubicado en un patio interior del número 61 de College Place, Camdem, un lugar próximo al zoológico londinense, proveedor de buen número de los especímenes que montó la empresa.

La historia del elefante "Solimán".


Grabado representando a Solimán en el Dioscórides (1558) de Pietro Mattioli (1).


Cuando leí El viaje del elefante (2009) hace una década desconocía el final taxidérmico de su protagonista. El premio Nobel José Saramago se basó en el periplo de Salomón para construir una historia reflexiva acerca de la debilidad humana. En efecto, y ya refiriéndome a la historia real, se supone que nuestro elefante nació en Ceilán hacia 1540 en los establos reales del rey de Kotte Bhuvanekabahu VII. En 1542 viajó hasta Lisboa como obsequio de una embajada diplomática a Juan III. Su esposa, Catalina de Austria, era una gran amante de los animales exóticos. Los reyes portugueses lo regalarían a su vez a su nieto Carlos, hijo mayor de Felipe II de España. El paquidermo fue trasladado en octubre de 1549 de Lisboa hasta Aranda de Duero, ciudad próxima a Valladolid, capital de la Corte, donde se encontraba el príncipe de Asturias. El caro y complicado mantenimiento del animal favoreció que fuera finalmente adoptado por el archiduque Maximiliano II de Habsburgo, regente de España mientras el rey estuvo ausente a causa de su viaje por Europa. Recién casado con María de Austria, hermana de Felipe II, al finalizar su regencia en 1551 Maximiliano se lo llevó consigo de regreso a Viena. De nombre Salomón, Solimán o Suleimán, el mismo nombre con diferentes grafías (2), se cuenta que el elefante fue bautizado así en honor del sultán otomano Suleimán el Magnífico, enemigo acérrimo del Imperio Austro-húngaro. Fue aquella una forma de mostrar poderío, la de poseer un animal domesticado de aquel gran tamaño con semejante nombre.

"Das Ausstopfen und Skelettisieren von Säugertieren und Vögeln" de A. y G. Ortleb


Primera lámina y portada de Ausstopfen und Skelettisieren.


Este pequeño manual alemán de iniciación, Das Ausstopfen und Skelettisieren von Säugertieren und Vögeln, en español Disecado y montaje de esqueletos de mamíferos y aves, de tapa dura y letra gótica, tamaño octavo menor, de sesenta y cuatro páginas y cuatro láminas con grabados, obra de Alexander y Gustav Ortleb se publicó en Berlín hacia 1885. De sus autores, hermanos o acaso padre e hijo, desconocemos detalles, aunque debieron tratarse de publicistas profesionales, puesto que escribieron decenas de compilaciones sobre las más dispares materias. Este tratado forma parte de una colección de veinticuatro, todos de los Ortleb, titulada Der emsige Naturforscher und Sammler, El naturalista y coleccionista ocupado, que abarca temática tan variada como la astronomía, el coleccionismo botánico, de minerales o de antigüedades, la cría del canario o de otras aves en casa, por poner algunos ejemplos.

"Pin-ups" y Taxidermia.


Obra de Donald L. Rust.

Hace un lustro publiqué una serie titulada Bellas y Bestias donde aparecían fotografías de modelos o actrices, también actores, posando semidesnudos junto a animales disecados o sobre alfombras de animales. Durante la selección de aquellas imágenes, que abarcaban todo el siglo XX, reservé las que reproduzco a continuación, las dibujadas o pintadas pertenecientes todas ellas a una genuina estética pin-up.

"Récord mundial de oso Kodiak", fotopostal de alrededor de 1940.


"Récord mundial de oso Kodiak. Kodiak, Alaska".


La fotopostal en papel brillante y en blanco y negro es de alrededor de los años cuarenta del pasado siglo. En el anverso vemos un enorme oso Kodiak disecado de pie, observado muy de cerca por un grupo de personas en el interior de un salón. El personaje de la derecha con el brazo alzado me recuerda a alguien. La leyenda dice "World's Record Kodiak Bear. Kodiak, Alaska" y el reverso  carece de información adicional. La tarjeta, que no circuló, mide 9x13'8 cm.

El Museo de Historia Natural de Venecia.


La fachada del Museo desde el Gran Canal (1).


El Museo de Historia Natural de Venecia tiene su origen en la cesión de sus colecciones y el edificio que las contenían que el patricio local Teodoro Correr legó a la ciudad con la condición de que se convirtiera en museo público y los fondos se mantuvieran y aumentaran. Correr, que a su fallecimiento en 1830 dejó también una importante dotación económica para ello, había acumulado además de objetos de historia natural, libros, manuscritos, grabados, pinturas, antigüedades, armas, numismática y filatelia, mientras vivió permitió a escritores y académicos el acceso a Ca' Correr, palacio ubicado en la plaza de San Marcos.

"Fregilupus", grabado publicado en "Illustrirte Zeitung" en 1889


Fregilupus, un ave extinta de la isla de Reunión.


El grabado sin firma está finamente tallado, su leyenda enuncia Fregilupus, ein ausgestorbener Vogel von der Insel Réunion, en español Fregilupus, un ave extinta de la isla de Reunión, y se publicó en 1889 en el semanario Illustrirte Zeitung (1), editado en Leipzig. La imagen representa al ave disecada "a partir de una fotografía". No podía ser de otra forma puesto que el estornino crestado de Reunión (Fregilipus varius), un pájaro de unos 30 centímetros, blanco y grisáceo, con picos y patas amarillentos y cresta eréctil curvada hacia delante, se cree que se extinguió hacia 1860.

"Ausstopfen von Vögeln und Säugertieren" de Max Graeser.

Cubierta del manual.
Ausstopfen von Vögeln und Säugertieren. Konservieren von Schlangen, Muscheln, Fischen, Eiern, Schmetterlingen, usw., cuya traducción sería Disecado de aves y mamíferos. Conservación de serpientes, moluscos, peces, huevos, mariposas, etc.", es un un manual de cuarenta y ocho páginas firmado por Max Graeser, que debió aparecer a finales de los años treinta del pasado siglo. El cuadernillo está ilustrado -diez dibujos insertados entre el texto- por el propio autor y la única fecha que encontramos en el libro aparece en la firma de la ilustración de la cubierta, 1938. El volumen es el número 306 de la colección de autoaprendizaje Wie baue ich mir Selbst? (1) editada en Leipzig por Hermann Beyer Verlag, que se inició en 1912 y como anécdota contaremos que sino el último, Ausstopfen fue de los últimos de la serie (2). Rebuscando sobre el autor no he hallado ninguna relación de Graeser con la Taxidermia. Con toda probabilidad se trató de un publicista que escribía por encargo puesto que aparecen algunos títulos suyos más en la misma colección de Beyer como un libro de autoayuda, otro de modelado o un tercero sobre pesca, o un diccionario para otra editorial.

"Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox" de Pío Baroja.

"Los ejemplares zoológicos más notables. todos disecados por Silvestre, eran: una avutarda, un gran duque (1), un gipaeto barbudo (2), un hurón, un caimán, varias ratas blancas y una comadreja.
   Silvestre tenía ideas propias acerca de la disecación. Creía buenamente que disecando animales era el número uno de España.
   - Porque disecar -decía Paradox- no es rellenar de paja la piel de un animal y ponerle después ojos de cristal. Hay algo más en la disecación, la parte del espíritu; y para definir esto -añadía- hay que dar idea de la actitud, marcar la expresión propia del animal, sorprender su gesto, dar idea de su temperamento, de su idiosincrasia, de las condiciones generales de la raza y de las particulares del individuo.
   Y como muestra de sus teorías enseñaba su búho, un bicho huraño, grotesco y pensativo, que parecía estar recitando por lo bajo el soliloquio de Hamlet, y la obesa avutarda, toda candor, pudor y cortedad, y su caimán, que colgaba del techo con un alambre, con su sonrisa macabra, llena de doblez y de falsía, y sus ojos entornados, hipócritas y mefistofélicos."

Cubierta de la edición de Estampa de 1930.
El fragmento pertenece al sexto capítulo y describe parte del gabinete del protagonista. Aventuras, inventos y mixtificaciones de Silvestre Paradox fue la segunda novela que escribió Pío Baroja. Apareció publicada como folletín entre 1900 y 1901. No tiene un argumento definido y en ella el autor retrata el ambiente bohemio de Madrid de finales del XIX, vivencias, anécdotas, situaciones cómicas, la decadencia de la burguesía, a través de Silvestre Paradox un científico inventor y medio filósofo, hijo de un profesor de Ciencias Naturales del Instituto Cardenal Cisneros (3). Huérfano, Silvestre de niño leía Robinson Crusoe, las novelas de Julio Verne, y soñaba con viajes maravillosos. Sirviente de una pareja inglesa, vendedores ambulantes y embaucadores, con ellos viajó por Francia. De nuevo en Madrid se instaló en la buhardilla de una casa de huéspedes. Sin trabajo ni recursos, inmerso en el mundo de la picaresca, sus humorísticas aventuras y un final inesperado y abierto proporcionarán a Baroja la oportunidad de escribir una segunda parte, Paradox Rey.

Serie de cromos sobre Taxidermia de la empresa cafetera Lavazza.


Anverso de los dos primeros cromos de la serie Cómo se disecan los animales, editada por Lavazza.


Los cromos empezaron a popularizarse a partir de la aparición de la técnica de impresión conocida como cromolitografía. Las primeras estampas documentadas se editaron con motivo de la Exposición Universal de París de 1867. Aunque pueden venderse o distribuirse sueltos, desde sus inicios las marcas comerciales los emplearon como un elemento publicitario y mercadotécnico, editando series o colecciones, incluso con álbumes. Directamente los incluían en productos o bien podían obtenerse a cambio de puntos. Los de la empresa cafetera italiana Luigi Lavazza pertenecen a esta última categoría. Determinados tipos de sus productos contenían sellos de un cuarto, medio o un punto, que los consumidores acumulaban y podían cambiar por cromos sueltos o series temáticas de seis cromos.

El "Traité" del naturalista Sébastien Gérardin.


Comienzo del tratado taxidérmico en el Récueil de Planches de Gérardin. Reedición de 1822.

El naturalista y sacerdote Sébastien Gérardin publicó en 1803 Tableau Élémentaire d'Ornithologie, ou Histoire Naturelle des Oiseaux que l'on rencontre communément en France; précédé d'un Traité sur la manière de conserver leurs dépouilles pour en former collections, es decir, dos volúmenes en tamaño octavo que contenían un tratado ornitológico de aves francesas y un tercero, Récueil de Planches del Tableau, en tamaño cuarto, consistente en un atlas con cuarenta y un grabados, la mayoría de aves, comentados y dibujados por el propio autor, en el que incluyó además un tratado taxidérmico, no solamente de aves.

"Sirvienta leyendo en la biblioteca", óleo de Édouard Menta.




La imagen representa a una criada en una pausa en plena tarea de desempolvar la librería, subida a una escalera y con el plumero bajo el brazo, sosteniendo entre sus manos y hojeando entretenida uno de los desgastados libros. En la biblioteca, perteneciente a un amante de la Historia Natural, vemos, sobre las mesa, además de un cráneo humano y una pecera con carpines, algunos frascos con ejemplares sumergidos en alcohol; y en los estantes de abajo a arriba, tras el cristal un esqueleto de mamífero, dos murciélagos disecados, un cráneo de pelícano pendiendo, y en al parte más alta varias aves disecadas: un pelícano, un pavo, una gaviota, una cotorra, una zancuda y un par de pájaros más.

Apenas dispongo de información de la obra ni del autor. Evocador de la lectura y frecuentemente reproducido en internet, el cuadro Sirvienta leyendo en la biblioteca es un óleo sobre masonita de 23x18'5 cm. de alrededor de 1915  del pintor suizo (1) Édouard Menta.

Imagen de 1911 del establecimiento del taxidermista Edward Darbey de Winnipeg.

La siguiente imagen, donde vemos la fachada del establecimiento de Edward Wade Darbey con once cráneos de búfalo alineados a pie de calle, fue tomada en la primavera en 1911 por el fotógrafo Lewis Benjamin Foote y se conserva en los Archivos de Manitoba, Winnipeg, Canadá. El paleontólogo e historiador James A. Burns en su artículo Edward Darbey, Taxidermy, the Last Buffaloes, publicado en la revista Manitoba History en 2010, nos descubre tanto al taxidermista como las razones del porqué de esos búfalos en el suelo.


El establecimiento de Edward W. Darbey (1).


"Castidermia" (2012), cortometraje de terror gore.

"De mi padre heredé la habilidad y las herramientas de su taller de taxidermia. Y de mi madre la pulcritud espiritual y los valores morales. Pero ya no están. Me llamo Casto, y estoy solo. Mi fascinación por alterar el aspecto físico normal de los seres vivos se remonta a muchos años atrás. De joven descubrí que no hay demasiada diferencia entre los animales y los humanos… siendo estos una especie susceptible de mejora… Y poco a poco, sin darme cuenta, empecé a iniciarme en el arte de la hibridación."                                                                                                                            Voz en off inicial.

Casto, el taxidermista protagonista, con una de sus creaciones, aparentemente un inofensivo faisán (1).


Taxidermia y cine gore, sangre y vísceras. Sinopsis oficial: "Hijo de taxidermista, Casto es un hombre siniestro que vive aislado del mundo en la conserjería de una vieja fábrica abandonada. Es verano un grupo de adolescentes del pueblo se instala delante de su guarida para reírse de él. Hoy las chicas acuden a la cita habitual con sus amigos, dando pie a un inoportuno cruce de caminos".  Mofarse de un pobre hombre tenía un precio. No desaprovechemos la ocasión para añadir otro siniestro taxidermista más a nuestro listado.
 

Testimonio de Tabernier de cómo los persas rellenaban pieles a mediados del s. XVII.

Portada del libro.
Jean-Baptiste Tabernier (París, 1605-Moscú, 1689), hijo de un geógrafo de Amberes, fue un viajero y uno de los pioneros del comercio con la India. En 1630 inicia un viaje que le llevaría a Constantinopla, Armenia e Ispahan (Irán), retornando a París tres años después. Hasta 1668 realizaría cinco viajes más en los que alcanzaría la India y la isla de Java. Al año siguiente el rey Luis XIV le otorga carta de nobleza y Tabernier compra el castillo y la baronía de Aubonne. En 1676 publica Les six voyages de Jean Baptiste Tabernier, Écuyer Baron d'Aubonne, qu'il à fait en Turquie, en Perse et aux Indes, donde relata sus vivencias viajeras durante casi cuarenta años.

En el tercer capítulo del libro cuarto de la primera parte, titulado Los animales de servicio, los peces y las aves de Persia, Tabernier se refiere a los domésticos caballos, las mulas, los asnos y camellos, y a los salvajes leones, leopardos y osos o el puercoespín. En este punto el viajero relata que "en el fuerte que los holandeses han hecho en el Cabo de Buena Esperanza, conservan el cuerpo de un león [¿disecado?] que fue encontrado muerto en el campo, tras haber sido perforado por cuatro o cinco de estos aguijones [de puercoespín]". El viajero sigue relacionando peces, cangrejos y aves, entre estas últimas las de presa, y se entretiene en comentar "el magnífico equipo de caza del rey persa" y las aves de cetrería, y prosigue:

Índice manuscrito de la biblioteca de un aficionado a la naturaleza.


Los libros de Taxidermia que poseía F. E. Wood.


Cubierta del cuaderno.
Las imágenes pertenecen a un cuadernillo con un listado manuscrito con alrededor de dos centenares de libros de una biblioteca relacionada con la caza y la pesca, detallando título y autor, y clasificados por temas: pesca -la mayoría-, caza, captura, perros, aves, taxidermia y miscelánea. Las anotaciones están acompañadas de una marca de verificación a la derecha, probablemente motivo de algún inventario.

Los autores que aparecen en la sección de Taxidermia, Oliver Davie, Frank Blake Webster, William Temple Hornaday, Charles Johnson Maynard, Charles K. y Cherster A. Reed, John Stewart Rowley, Leon Luther Pray y Benjamin Harry Warren, lo son de manuales casi todos publicados entre la década de los ochenta del siglo XIX y los años veinte del siglo pasado, lo que nos revela que su propietario, un tal F. E. Wood, del que no tengo noticias, era estadounidense y vivía en aquella época.

"El sueño del taxidermista", lápiz en gran formato de Javier Garcés.


El sueño del Taxidermista (2017) de Javier Garcés (1).


El artista Javier Garcés, pintor y escultor, me visitó a mediados de 2016. No nos conocíamos. Tenía el encargo de dibujar una abubilla y, como lo hace siempre del natural, me pidió si disponía de alguna y si le permitiría dibujarla. La propuesta suponía tan solo dejarle un pequeño espacio de trabajo. Una más. Por la peculiaridad de mi oficio con cierta frecuencia recibo proposiciones similares y la respuesta suele ser la misma. Trabajo solo, me organizo a mi manera, me incomoda compartir mi espacio. A Garcés también le dije que no. Le sugerí que preguntara en el cercano Museo Darder de Banyoles. Quizá allí aceptarían. Tiempo más tarde le pediría disculpas.

El manejo de productos químicos tóxicos en Taxidermia. Precauciones. Historia.

Ejemplar de mediados del siglo XIX restaurado.
A modo de introducción histórica recordemos que en las instrucciones taxidérmicas que Giovanni Pietro Olina incluyó en su Uccelliera (1622) este empleaba sal, vinagre y alumbre (1) para conservar la piel de las aves. René Antoine Ferchault de Réaumur (1747 y 1753), considerado como el precursor del arte de la Taxidermia, utilizaba aloe (2), mirra (3), pimienta, cal (4) y alcanfor (5). Otras sustancias empleadas como preservativos fueron el tabaco, la canela, el almizcle (6), el cardenillo (7), el azufre (8) o la esencia de trementina (9), por citar algunos. La ineficiencia de la mayoría condujo a la búsqueda y hallazgo de algunos compuestos tan eficaces como venenosos. Se tiene conciencia además del riesgo de algunos de ellos, para la salud de quien los manipula, casi desde el principio de su empleo. Uno de los primeros fue John Woodward, quien en su Brief instructions for making observations in all parts of the World (1696) facilitaba la fórmula de una "solución de mercurio sublimado" -mercurio mezclado con agua y alcohol- y avisaba de la peligrosidad de este veneno. Los siguientes autores que lo recomendaron fueron Tesser Samuel Kuckhan (1770), Thomas Davies (1771) o Johann Reinhold Forster (1771), este último advertía asimismo de su nocividad. El corrosivo sublimado o bicloruro de mercurio se emplearía ampliamente sobre todo en Inglaterra durante la totalidad el siglo XIX, tanto como preservativo para la piel como protector superficial del plumaje. He contabilizado alrededor de una cincuentena de tratados editados durante ese siglo y primer cuarto del XX que lo mencionan. Quien más lo popularizó fue el excéntrico Charles Waterton a partir de la publicación en 1825 de su Wanderings in South America.

George Marshall restaurando los trofeos de caza de Roosevelt en 1923.

La siguiente fotografía fue tomada el 5 de mayo de 1923 y en ella aparece George Marshall, decano entonces de los taxidermistas del Museo Nacional de Historia Natural de Washington, con algunos de los trofeos de caza históricos de la Casa Blanca que se disponía a restaurar. El estado en que se encuentran las piezas es bastante lamentable, sucias y resquebrajadas. Hay bastante historia en esa imagen. Todas las cabezas, distinguimoss una de alce, dos de oso, una de ciervo, una de reno, dos ciervos de Virginia, dos carneros de las Rocosas y un antílope, colgaban de las paredes del Comedor de Estado durante la época en que Theodore Roosevelt, consumado cazador, presidió los Estados Unidos entre 1901 y 1909. Eran sus trofeos de caza.


El taxidermista George Marshall con los trofeos de caza de Roosevelt (1).


Viñeta de Arthur Wallis Mills.



"Nuestro regalo de Navidad para tía Jane, querido. Tiene casi de todo, pero estoy casi segura de que no tiene eso."
[comenta la señora de la casa a su sorprendido marido mostrándole un enorme y terrible espécimen disecado que acaba de descargar el taxidermista]

"Manual que trata del Arte de Disección y Taxidermia" de Isidro Sánchez Caro.

Portada del libro.
Una docena de páginas insertadas en un tratado de lo más variopinto y con título largo: El artista práctico. Manual que trata de pintura, dorado, plateado y estucos; de moldear por todos los sistemas conocidos, de la fundición y del galvanismo; de la fotografía, retratos en papel y placa; del arte de disección y taxidermia y trabajos de cristal. El autor es Isidro Sánchez Caro, que se describía como "maestro de obras, pintor y revocador, fundador de la Biblioteca de la Amenidad y otros establecimientos de utilidad pública". En la portada aparece el año 1864, aunque en la cubierta figura 1866, el de reimpresión. Carece de ilustraciones.

A modo de introducción, podemos leer:
   "Este precioso arte, por cuyo medio se conservan las producciones de la naturaleza, es muy antiguo.
   En tiempo de los egipcios ya se poseía con la mayor perfección, y se le daba importancia porque estaba muy en uso el embalsamamiento de los cadáveres: Así es que en nuestros días se conservan las momias de aquellos tiempos en el estado más completo.
   Hemos admirado algunas en España, pero existen en mayor número en el jardín de plantas de París.
   Los procedimientos de la disección ofrecen a la par que estudio mucha distracción, por la variedad de objetos que se presentan a cada paso. Para proporcionárselos el disecador debe recurrir a la caza y la pesca, o cuando no sea aficionado a estas tareas, estimular a los que ejerzan tales industrias para que se los proporcionen.
   Como para la disecación se necesita de antemano tener los preservativos, me parece conveniente empezar por dar una idea de los mejores y más usuales, y las recetas para su preparación."

El naturalista y taxidermista Charles J. Maynard. Su manual de Taxidermia.

Charles Johnson Maynard (1).
Charles Johnson Maynard nació en Newton, Massachusetts, Estados Unidos, el 6 de mayo de 1845. A los dieciséis años abandonó la escuela para ayudar en la granja familiar. Su temprano interés por la Historia Natural y la recolección y conservación de especímenes lo condujo al aprendizaje de la Taxidermia y muy pronto a la creación en 1865, con tan solo veinte años, de la empresa C. J. Maynard & Co, domiciliada en Boston y dedicada a suministrar útiles, material y ejemplares a taxidermistas y naturalistas. Entre sus primeros clientes contó con, entre otros, Edward August Samuels, conservador del Gabinete Estatal para la Commonwealth; Joel Asaph Allen, conservador entonces del Museo de Zoología Comparada de la Universidad de Harvard y años más tarde conservador de mamíferos y aves en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York; y William Brewster, conservador asimismo del Museo de Harvard. Uno de sus primeros encargos consistió en reunir una extensa colección de aves para la Sociedad de Historia Natural de Boston.

Silueta del naturalista William Buckland recortada por Augustin Édouart.

El término silueta proviene del apellido del francés Étienne de Silhouette, ministro de finanzas del rey Luis XV, quien en 1759 impuso un recorte de gastos en la corte y de las pensiones. Criticado por la nobleza y tildado de tacaño, su apellido empezó a usarse para designar lo simple o barato. Al cabo de no mucho tiempo, silueta se emplearía para denominar el arte de recortar en una hoja de papel o cartulina una imagen oscura sin rasgos distintivos.

La siguiente, en la que además de huesos se aprecia sober al mesa algún ave disecada, titulada William Buckland y su esposa e hijo Frank, examinando la Colección de Historia Natural Buckland, es de alrededor de 1828-1829, está realizada en papel negro recortado sobre papel crema y con algunos trazos con lapiz negro, se conserva en el Museo de Bellas Artes de Boston, y es obra de Augustin Édouart.



El perro "Azor" de "Humillados y ofendidos" de Dostoyevski.

El viejo Smith fallece en la calle ante el escritor Iván Petróvich (1).

Humillados y ofendidos, obra escrita por Fiódor Dostoyevski en 1861, es una novela realista que pone al descubierto las diferencias sociales en San Petersburgo. Al inicio de la obra, en el primer capítulo, Iván Petróvich, el protagonista que ejerce de narrador, un incipiente escritor, pasea por las calles de San Petersburgo durante un atardecer de marzo mientras recuerda la historia de un viejo octogenario –en posteriores capítulos sabremos que se apellidaba Smith- y su perro con quienes coincidía a menudo en una confitería alemana. El texto describe el suceso que ocurrió cierto día cuando el viejo del perro miraba a Schultz, un comerciante alemán originario de Riga. Este último estalló, vociferó y pidió explicaciones al viejo por su mirada. Cuando Smith se disponía a marchar, se apercibió de que su perro estaba muerto. Müller, el confitero, le sugirió que lo disecara. Esta es la escena:

Taxidérmicas portadas de discos. Parte 2.

Segunda parte con diecisiete portadas más de discos con temática relacionada con la Taxidermia. A disfrutar.

Denise Lasalle, The Bitch is Bad! (1977)

Taxidérmicas portadas de discos. Parte 1.

La portada de un disco, más aún si es -era- de vinilo, de un formato más grande, es un arma más de mercadotecnia que las discográficas emplean vender su producto.  Las que reproduzco a continuación tienen en común la presencia de Taxidermia. Entre los animales disecados abundan las alfombras de tigre y oso en compañía de una mujer, un motivo que ya abordamos en la serie Bellas y Bestias. Están ordenadas cronológicamente, desde los años cincuenta del pasado siglo hasta el presente, lo que añade información acerca de cada época. La cantidad de discos con este tema me obliga además a ofrecerla en dos partes.

Eartha Kitt, Down to Eartha (1955).

John Edmonstone, el esclavo que enseñó Taxidermia a Charles Darwin.


John Edmonstone enseñando Taxidermia a Charles Darwin (1).


El excéntrico Charles Waterton (1782-1835) rememorando los primeros días de su tercer viaje en 1820 a la Guayana Británica escribió en su libro Wanderings in South America, the North-West of the United States, and the Antilles (1825): 
   "Tras permanecer algunos días en la ciudad, subí a mi antigua morada junto al arroyo en la residencia de Demerara, de mi digno amigo el señor Edmonstone, en el arroyo Mibiri. 
   La casa había sido abandonada hacía algunos años. (...) Contraté algunos negros de un leñador de otro arroyo para reparar el tejado, y luego la casa o lo que quedaba de ella, convirtiéndola en cuartel general de historia natural. (...). 
   Fue en aquella colina (2) cuando en el pasado intenté enseñarle a John, el esclavo negro de mi amigo el señor Edmonstone, la forma correcta de montar pájaros. Pero John era poco hábil y requería abundantes tiempo y paciencia para enseñarle cualquier cosa. Algunos años más tarde, su patrón lo llevó a Escocia donde, una vez libre, John lo dejó, consiguió empleo en Glasgow, y más tarde en el Museo de Edimburgo. El señor Robert Edmonstone, sobrino del anterior, disponía de un mulato capaz de aprender cualquier cosa. Me pidió que le enseñara el arte. Lo hice, era dócil y resuelto, y estuvo conmigo todo el tiempo en el bosque. Lo dejé allí para que siguiera este nuevo arte de conservar aves y lo enseñara a los demás." 

"Lisette", la yegua del zar Pedro I el Grande.

En junio de 1698 de regreso a Rusia de la que se conoció como Gran Embajada, un viaje de incógnito por Europa en el que Pedro I el Grande solicitó sin éxito ayuda a los monarcas europeos para enfrentarse al Imperio otomano, se cuenta que el zar a su paso por Riga, actual capital de Letonia, se enamoró de una bonita potra de color castaño de raza Karabaj, una raza muy resistente. Por ella ofreció a sus propietarias, unas jóvenes mercaderes (1), su viejo caballo a cambio más cien ducados holandeses. La escritura de venta se redactó en el acto. Bautizó la yegua con el nombre de Lisette, se cuenta que en honor de una de sus amantes durante su estancia en Sajonia.

La yegua Lisette compartiendo vitrina con los perros Lisette  (arriba) y Tirano en el Museo de San Petersburgo (2).

Los tratados de Rowley: "The Art of Taxidermy" y "Taxidermy and Museum Exhibition".

"Al escribir este trabajo, mi propósito ha sido eliminar todo aquello irrelevante y mantenerme tan próximo al sujeto de la taxidermia cuanto he podido. Nada más alejado de mis pensamientos que afirmar que los métodos recomendados aquí no son mejorables. Simplemente aporto los resultados de mi propia experiencia, unida a la de otros taxidermistas con los que he estado, con la esperanza de que los colegas que no se hayan beneficiado de la maestría ajena, ni tenido el tiempo y medios necesarios para experimentar nuevas líneas de trabajo, adquieran conocimientos novedosos y se sirvan de ello."
The Art of Taxidermy.
Ese era el modesto deseo que John Stewart Rowley (1862-1928), el autor, manifestó en el prólogo de The Art of Taxidermy (1898), un manual en tamaño octavo de 244 páginas ilustrado con veinte láminas y casi sesenta dibujos, volumen que dedicó a su mentor Joel Asaph Allen. Rowley, taxidermista autodidacta, ingresó en el Museo Americano de Historia Natural hacia 1890 como ayudante y tan solo tres años después, contaba 31, se vio obligado a hacerse cargo del recién creado Departamento de Taxidermia al fallecer su compañero Jeness Richardson. El tratado, bastante completo, vería reediciones en 1904, 1907 y 1914. Veamos su contenido.

Los métodos de modelado de mamíferos de Rowley y el esculturodérmico de Akeley.

A finales del XIX y principios del siglo XX los métodos taxidérmicos de montaje de mamíferos grandes evolucionaban de forma acelerada en los Estados Unidos. En algunos museos europeos se habían recuperado técnicas dermoplásticas, de montaje de la piel curtida sobre una escultura con armazón de madera y hierro revestida de una capa de escayola que marcaba con precisión la musculatura del sujeto. En los Estados Unidos se empezaron a crear departamentos de Taxidermia en los nuevos grandes museos. A principios de la década de 1880 Carl Ethan Akeley ensayaba la dermoplastia durante sus pausas del desayuno en el Ward's Natural Science Establishment de Rochester, método que aplicaría a sus primeros grupos a partir de 1886 en el Museo Público de Milwaukee. En 1887 en el de Washington William Temple Hornaday terminó un grupo de bisontes que montó, en vez de en yeso, sobre maniquíes terminados con una capa de arcilla. Hacia 1895 Akeley fue designado jefe del taller de taxidermia del Museo Field de Chicago y allí empezaría a evolucionar su técnica hasta desarrollar el de modelado de una escultura en arcilla a tamaño natural, el vaciado del molde de escayola, la elaboración de un contramolde de pasta de papel a partir de las piezas del molde, y finalmente la obtención de la escultura reuniendo las secciones de pasta de papel, método que aplicó con éxito en su grupo de elefantes del Museo Field y años más tarde en el del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.