"A History of Taxidermy: Art, Science and Bad Taste" de Pat Morris.


Características cabezas de zorro de varios taxidermistas británicos.


Patrick A. Morris, coleccionista inglés e historiador del oficio, publicó en 2010 A History of Taxidermy: Art, Science and Bad Taste, en español Una historia de la Taxidermia: arte, ciencia y mal gusto, un libro muy bien editado, de 396 páginas y unas 1.100 fotografías en blanco y negro y en color. El título del volumen es quizá algo engañoso. Por una parte con ese artículo indeterminado inicial Morris nos insinúa que su contribución es solamente una más, en el conocimiento de la historia de este arte, valiosa en mi opinión. Por otra parte, y a pesar de lo que pueda dar a entender también dicho título de que se trata de una historia general de la Taxidermia, el contenido se centra como veremos en Inglaterra, algo que el autor advierte en el prefacio de la obra:
 
   "Este libro es muy anglocéntrico, debido a las variadas y extensas formas en que se desarrolló la taxidermia en Gran Bretaña. No obstante, también hubo un gran interés en Alemania y Europa central, especialmente centrado en las actividades tradicionales de caza. Emigrantes de Gran Bretaña y el Continente trasladaron sus habilidades e intereses a los Estados Unidos, donde la taxidermia se convirtió asimismo en un aspecto importante de la historia social y natural, particularmente en la comunidad museística. También se apuntan los desarrollos contemporáneos, en particular en el capítulo 10.
   Aunque los aspectos clave de los métodos utilizados en taxidermia se habían desarrollado con anterioridad en Francia, Gran Bretaña se convirtió en un foco importante para el desarrollo de este arte, especialmente durante el siglo XIX. Pero la evidencia de los fundamentos históricos de la taxidermia y la documentación acerca de su desarrollo se han deteriorado severamente
y apenas se ha prestado atención a esta pérdida. La taxidermia es un aspecto de la historia social y natural que ha sido en gran parte olvidada, en forma de amnesia colectiva, u ocultada bajo la alfombra como una especie de mácula nacional.
   (...)
   Este libro intenta recuperar y documentar parte de esa historia social y colocar en un registro único lo  rescatado. Este no es un manual de instrucciones sobre cómo desollar y rellenar animales, ya existen bastantes. Es en cambio una revisión de la historia y el desarrollo práctico de la taxidermia y una indagación de sus practicantes, sus métodos, motivos, creaciones y clientes. Intenta situar la taxidermia en su contexto social e histórico, proporcionando a naturalistas, artistas e historiadores una visión más profunda de un rincón olvidado de nuestro patrimonio cultural. Espero que la próxima vez que se cruce con un animal disecado se detenga, en lugar de seguir, y piense 'Hmm, eso es interesante.'."

 


 
El propósito de Morris queda claro. El autor ofrece al lector una compilación de su notable archivo ordenada, según el índice, partiendo desde los orígenes, la momificación de animales en Egipto, los testimonios de Pierre Belon (1555) o Pietro Olina (1622), un recuerdo para algunos de los gabinetes de Curiosidades del Renacimiento y Barroco (Calzolari, Aldrovandri, Worm, Tradescant), también para algunos de los especímenes disecados más antiguos que se conservan (los caimanes que penden de algunas iglesias, los hipopótamos de Florencia y Pavía, el ciervo del Museo Danés de la Caza de Hørsholm, los caballos del rey Gustavo II Adolfo de Suecia o los de los archiduques de Austria). Repasa además en el primer capítulo algunos métodos de conservación, desde la sal, pasando por el alcohol, algunas plantas antisépticas y compuestos minerales más o menos peligrosos; la revolución que supuso el descubrimiento del jabón arsenical por Jean-Baptiste Bécoeur en 1743, altamente tóxico; algunas alternativas menos nocivas, y finalmente su sustitución por el bórax, conocido comercialmente como tetraborato de sodio. También algúnos métodos de curtido.
 
Los tres capítulos siguientes los dedica Morris a analizar por separado la evolución de la Taxidermia ornitológica, la de mamíferos, y el resto. En cuanto a las aves, partiendo del loro de la duquesa de Richmond, montado en 1702, quizá el ave más antigua conservada, y ayudado de fotografías, radiografías y grabados de tratados taxidérmicos, el autor explica las alternativas de desollado, de alambrado y de relleno que se han ido adoptando con el paso del tiempo. La mayoría de los ejemplos, por no decir casi todos, lo son de Taxidermia británica. El mapa se amplía sensiblemente cuando aborda el progreso de las técnicas empleadas con los grandes mamíferos, Alemania, Francia, Estados Unidos; mostrando el paso de los armazones o esculturas de madera, macizos o huecos, el modelado de los cuerpos con estopa o viruta, estopa revestida de arcilla, o yeso -dermoplastia-, el moldeado hueco empleando escayola y más tarde pasta de papel -esculturodermia- o fibra de vidrio, hasta llegar a los actuales de poliuretano, reproducidos a partir de moldes. Los pequeños mamíferos, por su parte, siguieron una evolución paralela a la de las aves. Una sección dedicada a la taxidermia humana concluye el segundo capítulo, y lo hace recurriendo a ejemplos como el de Angelo Soliman que se expuso en el Museo de Viena hasta mediados del XIX, el del filósofo Jeremy Bentham que pidió que a su muerte lo disecaran, el Negro de Banyoles, o el español de Montbrison. El capítulo titulado Otra Taxidermia contiene aquella no referida a aves ni mamíferos, es decir, peces, reptiles, anfibios, etc.; el conocido como mobiliario wardiano, muebles y complementos decorativos confeccionados con partes de animales, como alfombras, patas, cuernos, pezuñas, huesos, etc; las abigarradas vitrinas de coloridas aves; Taxidermia cómica como jackalopes, quimeras y sirenas de Fiji; Taxidermia antropomórfica, cuyos máximos exponentes fueron Hermann Ploucquet y Walter Potter; y las excéntricas creaciones de Charles Waterton.
 
La colección de Morris de etiquetas de taxidermistas británicos es excelente.

 
"Este y los siguientes capitulos", escribe Morris, "pretenden pintar un cuadro de la taxidermia comercial de los siglos XIX y XX. Las descripciones de pequeños taxidermistas aquí contenidas probablemente se aproximen a negocios similares de Europa Continental y Estados Unidos". Pat Morris, cuya colección particular contiene trabajos y documentación de más de 150 taxidermistas británicos, consagra el quinto y sexto capítulos a los "taxidermistas y empresas locales", entendiéndose como locales un abanico que comprende desde los aficionados menos conocidos que trabajaron en un pequeño taller en un pueblo, hasta empresas con decenas de trabajadores que exportaron sus montajes. El catálogo de fotografías y etiquetas comerciales acumuladas por Morris es simplemente delicioso. El siguiente apartado lo consagra el autor a Los productos y la clientela de los taxidermistas: las vitrinas ambientadas, exponentes de la época victoriana, su construcción, con los fondos pintados, el material empleado; los trofeos de caza; las características cabezas de zorro. Y entre la clientela, cazadores, particulares, fotógrafos, museos y coleccionistas.

Capítulo -noveno- aparte merecen Los tres grandes taxidermistas británicos: los londinenses Edward Gerrard & Sons y Rowland Ward Ltd., y Peter Spicer & Sons de Leamington, generalmente conocidos. Morris desvía su mirada a Estados Unidos en el décimo: la luchadora Martha Maxwell; el Ward's Natural Science Establishment de Rochester, el mayor proveedor de objetos de Historia Natural de su tiempo y semillero de taxidermistas innovadores como Hornaday, Akeley, Critchley, Lucas, Rockwell, Wood, Webster o los hermanos Santens, que años más tarde se convertirían en los primeros taxidermistas de los recién creados museos estadounidenses como el Nacional de Washington, el Americano de Nueva York, el Field de Chicago o el Carnegie de Pittsburgh, y que contribuyeron a crear la Sociedad de Taxidermistas Americanos. Espacio para la Northwestern School of Taxidermy de Omaha, responsable de que decenas de miles de ciudadanos estadounidenses aprendieran Taxidermia por correspondencia a lo largo de casi todo el siglo XX. Un recuerdo para Leon Luther Pray, apostol del bórax, sustituto natural del nocivo jabón arsenical; y para la Taxidermia comercial del subcontinente liderada por Jonas Brothers de Denver. Concluye el autor con un análisis del importante papel que desempeñaron los nuevos museos -y sus generosos presupuestos- en el desarrollo de la Taxidermia hasta alcanzar su excelencia, con especial atención a los primeros especímenes montados en grupos y a los dioramas.

Mobiliario wardiano y vitrinas abigarradas de aves, ejemplos de Taxidermia victoriana.

 
A History of Taxidermy repasa parte de la literatura taxidérmica: Edward Bolnest -que en realidad escribió en 1672 sobre métodos para preparar animales con fines medicinales-, la memoria de Turgot, las cartas de Kuckhan, los artículos de Mauduyt; los tratados franceses de Manesse -autor del primer tratado formalmente taxidérmico con formato de libro-, Mouton y Fontenille, Nicolas, el influyente -también en los manuales ingleses- Dufresne; los ingleses Brown, Bowdich, Waterton, Browne, y algunos menores como los de Avis, Wood, Maunder, Boswell, Swainson, Gardner o Ward. Morris cita varios títulos alemanes, neerlandeses e italianos que no comenta.
 
Cambiando actitudes y la Taxidermia hoy es el último y reflexivo capítulo: buena y mala Taxidermia, pros y contras y cambios sociales. Su consideración o no como arte, su papel en los museos actuales, la mal practicada, y una valoración de la Taxidermia actual, que parte de la población puede entender como de "mal gusto", opinión que Morris traslada al título de la obra, supravalorándola. El volumen concluye con un listado de obras citadas, un apéndice sobre la evolución de los precios de los trabajos, y un índice onomástico.
 
 
El autor.
 
El londinense Patrick Pat A. Morris compró su primer pájaro disecado con tan solo diez años. Taxidermista autodidacta, con quince años montó sus primeras ardillas. Durante su juventud comenzó a coleccionar Taxidermia histórica. Jamás ejerció como taxidermista profesional y como disecador ha realizado montajes para sí mismo y restaurado todo aquello que ha ido acumulando. Preparó pieles de mamíferos y aves con fines didácticos, impartió conferencias para financiar sus estudios, y trabajó para el Museo de Historia Natural de Londres recogiendo especímenes en Francia, África Oriental y Nueva Guinea. Se doctoró en 1968 con un trabajo sobre erizos y fue nombrado profesor en el Royal Holloway College de la Universidad de Londres, donde impartó clases, entre otras materias, de zoología de vertebrados. Morris cuenta que durante sus cuarenta años de docencia solo impartió una clase sobre Taxidermia, y que fue a partir de 2003, una vez jubilado, cuando pasó a dedicarle más tiempo. A partir de entonces ha ido escribiendo y editando de forma privada sus libros. Las beneficios de unas obras le han permitido la publicación de las sucesivas: Rowland Ward: Taxidermist to the World (2003), Edward Gerrard & Sons: A Taxidermy Memoir (2004), The King's Choice. George Quartermain: Artist and Taxidermist (2006, junto a Robert J. Chinnery), Hutchings: The Aberystwyth Taxidermists (2007, junto a Michael Freeman), Walter Potter & his Museum of Curious Taxidermy (2008), A History of Taxidermy: Art, Science and Bad Taste (2010), Charles Waterton (1782-1865) and his Eccentric Taxidermy (2014), Me & My Taxidermy: a Personal Memoir (2016), The Braybrooke Taxidermy Collection at Audley End (2019), Robert Newstead: The Taxidermist who became Fellow of the Royal Society (2019) y The Rothschild Taxidermy Collection in the Natural History Museum at Tring (2019). Reconocido por su trabajo por el Gremio de Taxidermistas británicos, nombrado miembro honorario vitalicio, su colección está considerada como un archivo nacional del oficio y según él, "algún día terminará en el Booth Museum de Brighton", un museo centrado en la Taxidermia victoriana. En 2017 fue distinguido como Miembro de la Orden del Imperio Británico por su contribución a la historia de la Taxidermia y particularmente por clasificarla en la base de datos de las coleccionas del National Trust. En la actualidad sigue impartiendo algunas conferencias sobre Historia Natural y Taxidermia, y escribiendo y publicando.
 
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Taxidermidades, 2020.
 
 
Bibliografía:
--  Pat Morris , en Guild of Taxidermists, https://winners.taxidermy.org.uk/influential-members/current/pat-morris (consulta 20 de septiembre de 2020).
Patrick A. Morris  A History of Taxidermy: Art, Science and Bad Taste , MPM Publishing, Ascot, 2003.

 
Recursos:
Página de Pat Morris en la web del Gremio de Taxidermistas británicos.
 
Recursos relacionados con citas en el texto, por orden de aparición:
Artículo Los Gabinetes de Curiosidades en Taxidermidades.
Artículo El gabinete de Franceso Calzolari en Taxidermidades.
Artículo El museo de Ole Worm en Taxidermidades.
Artículo El jabón arsenical de Bécoeur en Taxidermidades.
Artículos sobre antropotaxidermia en Taxidermidades.
Artículo Crónica del "negro de Banyoles" en Taxidermidades.
Artículo El "mobiliario Wardiano" en Taxidermidades.
Artículo El "jackalope", "Wolpertinger" o lebrílope en Taxidermidades.
Artículo La saga de los Gerrard en Taxidermidades.
Artículo Los Ward de Londres. Rowland Ward en Taxidermidades.
Artículo La Northwestern School of Taxidermy en Taxidermidades. 
Artículo La historia de Jonas Brothers Taxidermy en Taxidermidades.
Artículo "Aurora Chymica" por Edward Bolnest en Taxidermidades.
Artículo Las cuatro cartas de Kuckahn en Taxidermidades.
Artículo El Museo de Historia Natural de Londres en Taxidermidades.
Artículo Cronología de la Taxidermia en Taxidermidades.
Índice de artículos publicados en Taxidermidades.