Materiales de relleno. Del henchido de la piel a los maniquíes de poliuretano.


Perro momificado, mascota de Amenofis II (1427-1397 a.C.) (1).
Por entonces la Taxidermia no se practicaba como tal, como un arte que consistía en aprovechar la piel de los animales, preservarla y rellenarla, con el propósito de dotarlos de una apariencia de vida, aunque algunos pueblos de la Antigüedad sí empleaban algunos, llamémosles, métodos pretaxidérmicos con sus familiares difuntos. Así pues, las momias más antiguas y complejas de la cultura Chinchorro, nos encontramos en el norte de Chile hace entre 7.500 y 4.500 años, se trata de cuerpos que fueron desollados, cuya piel fue descarnada y secada al fuego después de haberla rellenado con arcilla, lana, fibras vegetales y ceniza, incluso con palos longitudinales de refuerzo en su interior desde los pies hasta el cráneo. Por su parte, el proceso de momificación en el Antiguo Egipto, que en buen número de las introducciones históricas de los manuales se cita como un antecedente de la Taxidermia, consistía en una evisceración y vaciado del cerebro, la aplicación de natrón (2) y aceites y el vendaje del cuerpo, con mayor o menor  esmero  dependiendo de la capacidad económica de la familia del fallecido. Los materiales de relleno variaron, desde líquenes las momias más antiguas, hasta serrín, trapos, paja o arena, ya en la Dinastía XXI (1.050-950 años a.C.). Durante todo el periodo del Antiguo Egipto (3.000-31 a C.) se momificaron animales empleando las técnicas más sencillas y en general sin rellenar.


Hipopótamo del Museo La Specola de la Universidad de Florencia, del siglo XVI (3).


Mamífero preparado para ser henchido (4).
En la actualidad se conservan numerosos ejemplares de animales disecados al principio de la Edad Moderna (s. XVI), la mayoría caimanes o cocodrilos que penden de edificios religiosos, que fueron simplemente atiborrados de paja u otras fibras vegetales o incluso de trapos viejos. El hipopótamo del Museo de la Universidad de Pavía, disecado hacia 1602 por el cirujano y anatomista Girolamo Fabrici d'Acquapendente, profesor en Padua; o el hipopótamo que se conserva en el Museo de Historia Natural de la Universidad de Florencia de alrededor de 1680; ambos están toscamente henchidos con algún material que desconocemos, el segundo sin cráneo y con una estructura de madera muy básica a modo de caballete. Sabemos en cambio que los caballos de los archiduques Alberto de Austria e Isabel que se exponen en el Museo Porte de Hal de Bruselas, montados hacia 1601, están rellenos de paja. El naturalista italiano Giovanni Pietro Olina describía en su Uccelliera (1622) unos tempranos consejos taxidérmicos y como relleno de la piel de los pájaros citaba el algodón. El ave disecada más antigua que se conserva, el loro gris mascota de Frances Teresa Stuart, duquesa de Richmond y Lennox, que data de 1702, mantiene intacto su esqueleto completo, aunque las radiografías a las que fue sometido no aportaron más información acerca del material al que debía su forma. Desconocemos igualmente qué empleaba el célebre Jean-Baptiste Bécoeur, creador en 1743 del jabón arsenical, para rellenar sus aves, reunidas en una de las mejores colecciones de su tiempo, puesto que esta quedó destruida en el asalto al castillo de Kalsberg durante la Revolución Francesa.


Estructura de madera del elefante Hans (1802), montado por Louis Dufresne (5).

 
Piel lista para ser rellenada (7).
El físico y naturalista René Antoine Ferchault de Réaumur, precursor de la Taxidermia, contemporáneo de Bécoeur, montó sus primeras aves rellenándolas de borra, restos de papel o tela, algodón, paja, heno o musgo. Más tarde, en su memoria titulada Qui apprend a empailler les oiseaux (1753) proponía como el mejor material el Alga angustifolia vitrariorum, entonces conocida popularmente en Francia como heno de mar. Réaumur legaría su colección de aves al Jardín de Plantas de París. En 1770 en Inglaterra el capitán Thomas Davies publicó una carta en Philosophical Transactions en la que recomendaba el algodón para los pájaros. Aquel mismo año Tesser Samuel Kuckahn, naturalista aficionado y propietario de plantaciones de café en Jamaica, publicó en la misma revista varias cartas exponiendo su método de preparación de aves, y donde relataba que él fabricaba un cuerpo artificial de "madera blanda" (6) con la forma aproximada del original y envuelto en algodón. Probablemente fuera la primera vez que un autor se refería a un maniquí como relleno de un ave. En Francia serían los lioneses Jacques Marie Hénon y Jacques Marie Philippe Mouton-Fontenille quienes en 1801 describieron la fabricación de un cuerpo artificial confeccionado con estopa e hilo para rellenar pájaros.



Ilustración esquemática del cuerpo ficticio (8).


Plafón central con varillas de hierro (9).
En Traité sur la manière d'empailler, el primer manual de Taxidermia con formato de libro que se publicó en 1787, su autor el abad Denis Joseph Manesse atiborraba las pieles de mamíferos, aves y reptiles de estopa y borra. Su contemporáneo el abad Vincenzo Rosa, autor del primer tratado taxidérmico italiano, rellenaba los pellejos de los mamíferos grandes de estopa o heno, los de menor tamaño y los reptiles de estopa, algodón o musgo, y para las aves confeccionaba un cuerpo artificial -sin cuello ni alambre- de estopa o algodón. En 1778 en Madrid el taxidermista Juan Bautista Bru monta sobre una escultura de madera el elefante indio del Gabinete Real. Se trata del elefante disecado más antiguo que se conserva y se puede admirar en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid. El animal más antiguo del Museo de Historia Natural de París es el rinoceronte de Luis XV, que fue montado en 1793 también sobre una escultura de madera. Bastante anterior a estos dos trabajos es el jabalí que en 1724 mandó disecar el rey Guillermo Federico I de Prusia. La piel vistió una escultura construída a partir de un armazón de madera revestido de yeso. Ese armazón, uno de los primeros ejemplos de técnica dermoplástica, se conserva en el Museo de Historia Natural de Berlín. Dicha técnica, costosa y al alcance de pocos museos, la popularizarían a mediados del XIX en Berlín Philipp Leopold Martin y en el Instituto Zoológico de Leipzig a principios del XX Herman H. Ter Meer, quizá su mayor publicista. Fue otro alemán, Johann Friedrich Naumann en Taxidermie (1815), el primer autor en proponer un cuerpo ficticio artificial con estopa e hilo para mamíferos de menor tamaño. 


Escultura dermoplástica de una morsa por Herman H. Ter Meer (10).

Jules Terrier, del Museo de París, modelando en yeso un búfalo en 1895 (11).


Louis Dufresne, jefe del taller de Taxidermia del Museo Nacional de Historia Natural de París, en 1803 seguía rellenando las pieles de las aves y peces de estopa o algodón cortado, y los mamíferos de estopa. El elefante Hans lo montó Dufresne entre 1802 y 1803 sobre una escultura de madera. La pareja de Hans, Parkie (1817), y una jirafa fueron montados por Pierre-Antoine Delalande de igual guisa. Otro empleado del Museo de París, Théodore Poortman, montó la piel de la jirafa Zaraza (1842) también sobre madera. A pesar de estos ejemplos en el Museo parisino, a mediados del XIX se seguirían montando mayoritariamente los grandes mamíferos sobre maniquí con estructura de madera envuelta de estopa o viruta de madera e hilo. El taxidermista A. Quentin ensayó en aquella institución en la misma época, sin éxito, el montaje de un asno salvaje sobre una escultura de arcilla cubierta con una capa de cartón piedra. No sería hasta la llegada de Jules Terrier pocos años después cuando el Museo de París se sumaría a la práctica de la técnica dermoplástica alemana de construcción de una estructura de madera, revestida de viruta o estopa, recubierta por una capa de yeso. En cuanto a los taxidermistas privados franceses, un ejemplo representativo es el trabajo Correo árabe atacado por leones (1867) de la Maison Verreaux, sin capa superficial de escayola. En Inglaterra el famoso James Rowland Ward, miembro de una saga y que se había establecido por cuenta propia en 1872, ensayó en sus principios la técnica dermoplástica, aunque acabó desestimándola, probablemente por la carga de trabajo, prefiriendo montar los maniquíes con estructura de madera y alambres, envuelta simplemente en estopa o viruta e hilo, como los Verreaux.


Montaje de una cabeza con papel maché (arriba) y con viruta (abajo) (12).

 

El método de montaje de aves del excéntrico Charles Waterton (1825) consistía en rellenarlas de algodón y, más difícil todavía, sin insertar alambres que las sostuvieran. Juan Mieg, autor del primer tratado en español (1817), llenaba la piel de estopa, el material que se iría generalizando para pequeños ejemplares, al igual que el algodón. Los primeros manuales que se publicaron en los Estados Unidos, el de Samuel Kettell (1831), una traducción del multireeditado Manuel du naturaliste préparateur (1825) del francés Pierre Boitard, y el de Solomon Sylvester (1865), recomentaban igualmente el atiborrado con estopa y algodón. En 1878 el inglés Montagu Browne en su Practical Taxidermy solo contemplaba la confección de un cuerpo artificial de estopa, con su cuello y su alambre central, para el montaje de aves, pero por contra, seguía aconsejando el atiborrado de la piel de los pequeños mamíferos, o la de los peces con algodón. Para los de mayor tamaño y las cabezas partía del perfil de madera regruesado con turba envuelta con hilo. En 1896 Browne publicaría Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling, un interesante libro recapitulativo, con referencias históricas y redactado con abundante bibliografía, que actualizaba las técnicas empleadas. En referencia a los Estados Unidos, Browne afirmaba que "América, la más avanzada de todas las naciones, está curiosamente atrasada en cuanto a conocimiento taxidérmico", y se refería al Grupo de bisontes (1888) de William Temple Hornaday, el primer taxidermista contratado por un gran museo estadounidense, el Smithsonian de Washington. ¿Cómo montaba sus piezas? En 1891 Hornaday publicó Taxidermy and Zoological Collecting donde volcó conocimiento y técnicas, y es en ese volumen donde leemos que, al igual que Browne, Hornaday preparaba las aves con un cuerpo artificial con cuello y alambre central confeccionado con viruta o estopa, henchía los pequeños mamíferos, peces, lagartos y cocodrilos, mientras que para los grandes mamíferos construía una estructura de madera e hierro revestida con viruta envuelta en hilo. Pero algo cambiaria en breve, y sucedería en los Estados Unidos.


Estructura de madera revestida con  viruta. Grupo de bisontes (1880) de W. T.  Hornaday (13).

Luis Benedito sobrepuso malla metálica y yeso con arpillera en la estructura de su elefante (14).


Hornaday comenzó su carrera como empleado del Ward's Natural Science Establishment de Rochester, Nueva York, el mayor proveedor estadounidense de la época de objetos de Historia Natural. Acostumbro a referirme al Ward's como un semillero de taxidermistas. De allí salieron varias decenas de los que un número nada despreciable ingresarían en las plantillas de los incipientes grandes museos. Incluso Henry Ward, su propietario, promovió y acogió en 1880 la asamblea constituyente de la Sociedad de Taxidermistas Americanos. No obstante las técnicas que se practicaban en el Ward's eran "muy simples" donde "el cuerpo se rellenaba de paja", en palabras de Carl Ethan Akeley, quizá el empleado que más destacaría. A caballo entre 1885 y 1886 un Akeley veinteañero colaboró con William J. Critchley en el montaje del famoso elefante Jumbo en el Ward's. De aquella experiencia escribió que en vez de atiborrar la piel, debido al tamaño, construyeron una escultura de hierro y madera, limitándose a seguir el método con el que los grandes mamíferos se habían montado en Europa décadas anteriores. El inquieto de Akeley en sus pausas del desayuno en el Ward's llegó incluso a modelar una cebra siguiendo la técnica dermoplástica, más precisa anatómicamente, pero su displicente jefe desestimó la propuesta del joven aprendiz de colocar la piel sobre aquella escultura, "finalmente se montó por el viejo sistema y mi trabajo acabó en la basura", escribiría Akeley. En 1886 fue contratado por el Museo Público de Milwaukee donde practicó a placer. Diez años después se incorporó como jefe taxidermista al recién inaugurado Museo Field de Chicago. Allí, entre 1906 y 1908 Akeley montó un grupo de dos elefantes macho luchando, The Fighting African Elephants. La técnica que empleó fue la de construir con gruesos alambres, tela metálica y barro la escultura a tamaño natural, marcando músculos y arrugas. Sobre la arcilla colocó la piel, y una vez todo seco cortó la cabeza y el cuerpo por la mitad. Para reforzar cubrió la piel de escayola, vació la arcilla del interior sustituyéndola por varias capas de papel maché. Finalmente retiró la capa de yeso y unió las tres secciones con adhesivo. En su segundo grupo de elefantes para el Museo de Nueva York, The Alarm (1915-1919), donde siguió similar técnica, contó entre sus ayudantes con Louis Paul Jonas, quizá el más destacado de los hermanos fundadores de Jonas Brothers Taxidermy con sedes en Denver, Nueva York y Seattle. Más sencillo fue el método que el propio Akeley siguió en 1897, recién llegado a Chicago, para montar una gacela. En aquella ocasión, sobre la escultura en arcilla a tamaño natural, aplicó una capa de escayola y estopa dividida en varias secciones, a las que una vez secas aplicó a su cara interior desmoldeante y varias capas de papel maché. Para acabar unió las piezas de papel resultantes obteniendo una escultura ligera y hueca que cubrió con la piel.


Akeley aplicando yeso blanco sobre la piel en una de las secciones de un elefante de Chicago (15).

Escultura de arcilla de una gacela rodeada de las secciones del molde de yeso recién extraídas (16).


Maniquí hueco de fibra de vidrio de una cabeza de ciervo (17).
Louis Jonas emplearía y mejoraría la técnica de Akeley y la bautizaría con el nombre de esculturodermia. Además la empresa familiar comenzaría a vender maniquíes huecos confeccionados con papel maché, destinados a los taxidermistas comerciales. Las fibras de vidrio se comenzaron a distribuir en 1932 y la resina de poliéster en 1936. El empleo de la combinación de ambos materiales, el plástico reforzado con fibra de vidrio, se extendió hacia los años cincuenta, y fue también Louis Jonas quien en su taller de Nueva York empezó a experimentar el novedoso material creando los maniquíes huecos de fibra de vidrio, secundándolo su hermano Guy Jonas de Seattle que los comenzó a vender a los taxidermistas privados. Hasta entonces, e incluso después, los taxidermistas aficionados que habían autoaprendido a través de manuales o cursillos por correspondencia y que se habían profesionalizado, empleaban maniquíes construidos a partir de perfiles internos de madera envueltos en viruta e hilo (18). Fue también en la década de los cincuenta cuando se inició a escala industrial la producción de los componentes del poliuretano y probablemente los Jonas se encontraran entre los primeros en emplearlo. La producción industrial de maniquíes de espuma rígida de poliuretano, material muy ligero y, lo que es más importante, modificable, fabricados por cierto con moldes de fibra de vidrio, comenzó a principios de los años setenta y son los que en la actualidad emplean la casi totalidad de taxidermistas tanto para mamíferos como para cabezas de trofeos de caza de gran tamaño.


Maniquí hueco de yeso y arpillera de una cabeza de órice (19).

 
Maniquí de poliuretano de una cabeza de kudú menor.
En restauraciones que he llevado a cabo he encontrado además trabajos del siglo XX, sobre todo cabezas de trofeos de caza, preparados sobre maniquíes huecos de yeso y arpillera, montajes dermoplásticos con técnica de moldeo con el mismo objetivo de búsqueda de la ligereza, aunque sin resultados tan óptimos como los conseguidos con materiales contemporáneos como el papel maché o la fibra de vidrio. En 1930 Luis Benedito, discípulo de Ter Meer montó el elefante africano del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en una estructura de madera revestida de malla metálica y yeso y arpillera, una escultura hueca que buscaba precisamente eso, rebajar el peso final. Un caso insólito y con buen resultado fue el montaje del elefante Punch del Museo de Toulouse en 1910 a cargo de Philippe Lacomme, que cubrió la estructura de madera, en vez de con más madera o con viruta y yeso o arcilla, con planchas de corcho aglomerado. 

A lo largo del tiempo serpientes y peces se han rellenado de estopa cortada, serrín, yeso o de arena muy fina, e incluso una vez seca la piel, se ha vaciado la arena, dejando en ocasiones los ejemplares huecos. Los de mayor tamaño se han montado con maniquí, como los mamíferos. El empleo de espuma rígida de poliuretano se ha venido empleando últimamente para esculpir maniquíes de peces e incluso de aves de tamaño mediano y grande. E incluso la industria proveedora de material de Taxidermia ofrece infinidad de modelos, tamaños y formas de poliuretano de todo tipo de animales.


Montaje sobre corcho del elefante Punch a cargo de Philippe Lacomme, a la derecha (20).



Notas y créditos.-
(1) Hallado en el Valle de los Reyes y conservado en el Museo de El Cairo, es una de las escasas momias egipcias de animales que presenta una posición taxidérmica, con apariencia de vida. La fotografía es de Richard Barnes y fue publicada en National Geographic en 2009.
(2) El natrón es una mezcla de sales de sodio que afloran de forma natural en Wadi-el-Natrôn y en el-Kab, al noroeste de El Cairo. La palabra natrón significa divino y puro, por lo que durante años se llamó sal divina.
(3) Fotografía extraída de la página web de la Universidad de Florencia.
(4) Grabado de The Taxidermist's Manual (1833) de Thomas Brown
(5) Dibujo del naturalista aficionado Pierre-François-Marie Bourdet de la Nièvre, en 1802 estudiante en el Museo de París, publicado en su Mémoire a Monsieurs les Professeurs-Administrateurs du Muséum d'Histoire-Naturelle ou Jardin du Roi sur les qualités et les conaissances que doit avoir un Naturaliste-Voyageur (1820).
(6) Traducción literal de soft wood, aunque algunos autores ingleses posteriores se refieren con el mismo término o como wool wood, a la viruta de madera, lo que los estadounidenses denominan excelsior.
(7) Dibujo manuscrito de Eusebi Verdiell Castellví, un taxidermista aficionado de mediados del siglo XIX. Colección privada.
(8) Grabado de Guide du naturaliste prépareur (1879) de Guillaume Capus.
(9) Armazón que se regruesaría con turba e hilo. Ilustración de Practical Taxidermy (1884) de Montagu Browne.
(10) Esta fotografía acompañaba el artículo Taxidermy as an Art (1917) de Robert Wilson Schufeld publicado en The Art World.
(11) Imagen perteneciente al artículo Les travaux de Taxidermie au Muséum publicado en 1895 en la revista L'Illustration.
(12) Doble página perteneciente a  Taxidermy (1943) de Leon Luther Pray.
(13) Fotografía propiedad del Museo Nacional de Historia Natural de Washington.
(14) Imagen publicada en la revista Madrid Científico en 1934.
(15) Esta fotografía ilustraba el artículo The autobiography of a taxidermist que Carl Akeley publicó en 1921 en la revista The World's Work.
(16) Gacela de Soemmerring montada y fotografiada por el propio Carl Akeley en 1897.  (c) Field Museum of Natural History . CC-BY-NC . 25a61eba-c263-4420-b563-449e9b448b18 . https://collections-zoology.fieldmuseum.org/catalogue/2501362 . (FMNH1363) .  (acceso el 07-06-2019).
(17) Colección privada.
(18) El caso más paradigmático es el de la Northwestern School of Taxidermy de Omaha, Nebraska, que enseñó Taxidermia por correspondencia a centenares de miles de alumnos en los Estados Unidos a lo largo de todo el siglo XX y que, en el caso de los maniquíes para mamíferos medianos y grandes, apenas evolucionaron técnicamente con el pretexto de presentar un método sencillo y asequible.
(19) Un trabajo de 1976 del taxidermista sudafricano Nico van Rooyen. Colección privada.
(20)  Ilustración del artículo de Norbert Casteret Le Liège aglomméré en Taxidermie, publicado en 1928 en la revista francesa La Nature.


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Taxidermidades, 2019.


Bibliografía:
El lector interesado encontrará la bibliografía empleada acudiendo a los artículos fuente que aparecen tanto a continuación en el apartado de Recursos como mediante los enlaces inseertados en el texto.

Recursos:
Cronología de la Taxidermia en Taxidermidades.
Artículo Las momias de Chinchorro: Taxidermia primigenia en Taxidermidades.
Artículo La momificación egipcia. Técnica y materiales. Primera parte en Taxidermidades.
Artículo La momificación egipcia. Momias de animales. Segunda parte en Taxidermidades 
Artículo Algunos de los animales disecados más antiguos que se conservan en Taxidermidades.
Artículo El hipopótamo del Museo de la Universidad de Pavía en Taxidermidades.,
Artículo El "Hipopótamo de Bóboli" del Museo de la Universidad de Florencia en Taxidermidades.
Artículo Los caballos de los archiduques Alberto de Austria e Isabel en Taxidermidades.
Artículo Giovanni Pietro Olina. Su "Uccelliera" de 1622: instrucciones taxidérmicas en Taxidermidades.
Artículo El loro de Frances Teresa Stuart, duquesa de Richmond y Lennox en Taxidermidades.
Artículo Bécoeur: apuntes biográficos de un personaje clave en la historia de la Taxidermia en Taxidermidades.
Artículo Réaumur, precursor de la Taxidermia en Taxidermidades.
Artículo La carta del capitán Davies en Taxidermidades.
Artículo Las cuatrol cartas de Kuckahn en Taxidermidades.
Artículo L'art d'empailler les oiseaux de Hénon y Mouton-Fontenille en Taxidermidades.
Artículo El "Traité sur la manière d'empailler" del abad Manesse en Taxidermidades.
Artículo El abad Vincenzo Rosa, autor de los primeros manuales en italiano en Taxidermidades.
Artículo El elefante indio del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid en Taxidermidades.
Artículo El Rinoceronte de Luis XV en Taxidermidades.
Artículo "Taxidermie", el influyente tratado de Louis Dufresne en Taxidermidades.
Artículo "Taxidermie", el tratado del ornitólogo Johann Friedrich Naumann en Taxidermidades.
Artículo Juan Mieg, autor del primer tratado en español en Taxidermidades.
Artículo El "Manuel di Naturaliste Préparateur" de Pierre Boitard en Taxidermidades.
Artículo Charles Waterton: su técnica taxidérmica en Taxidermidades.
Artículo Los primeros manuales de Taxidermia publicados en Estados Unidos en Taxidermidades.
Artículo "Nociones de Taxidermia" de Joan Grau-Bassas en Taxidermidades.
Artículo "Correo árabe atacado por leones" de Jules Verreaux en Taxidermidades.
Artículo Philipp Leopold Martin, iniciador de la dermoplastia moderna en Taxidermidades.
Artículo Los Ward de Londres. Rowland Ward en Taxidermidades.
Artículo Jules Terrier, introductor de la técnica dermoplástica en el Museo de París en Taxidermidades.
Artículo Los tratados de Montagu Browne. Primera parte. "Practical Taxidermy" en Taxidermidades.
Artículo Los tratados de Montagu Browne. Segunda parte. "Artistic and Scientific Taxidermy and Modelling" en Taxidermidades.
Artículo "Taxidermy and Zoological Collecting", el tratado de W. T. Hornaday en Taxidermidades.
Artículo El Grupo de bisontes de Hornaday en Taxidermidades.
Artículo Henry A. Ward. El "Ward's Natural Science Establishment, semillero de taxidermistas en Taxidermidades.
Artículo Jumbo, el "rey de los elefantes" en Taxidermidades.
Artículo Carl Akeley, el padre de la Taxidermia moderna en Taxidermidades.
Artículo Los grupos de elefantes de Carl Akeley en Taxidermidades.
Artículo Herman H. Ter Meer, el dermoplástico más reconocido en Taxidermidades.
Artículo El uso del corcho aglomerado en la Taxidermia. El elefante del Museo de Toulouse en Taxidermidades.
Artículo La historia de Jonas Brothers Taxidermy en Taxidermidades.
Artículo "Modern Taxidermy: Mounting the Indian elephant", un documental de 1927 en Taxidermidades.
Artículo El elefante africano del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en Taxidermidades.
Artículo La técnica de la "esculturodermia" en Taxidermidades.
Artículo Esculturodermika de una gacela paso a paso por Carl Akeley (1897) en Taxidermidades.