El "Hipopótamo de Bóboli" del Museo de la Universidad de Florencia.

Considerado erróneamente durante algun tiempo el mamífero disecado más antiguo conservado, su restauración y estudio en el año 2012 permitió conocer algunos detalles más sobre el hipopótamo de la Sección de Zoología de La Specola del Museo de Historia Natural de la Universidad de Florencia.

El Hipopótamo de Bóboli del Museo La Specola de Florencia (1).


Robert Wilson Shufeldt, conservador honorario del Museo Smithsonian de Washington, publicó en 1892 Scientific Taxidermy for Museums. Al principio de su trabajo, al abordar una inexacta aproximación a la historia de la Taxidermia, anotó a pie de página lo siguiente:
   "Probablemente, como me informa el señor Goode, el especimen de museo más antiguo que existe es un rinoceronte aún conservado en el Museo Real de Vertebrados de Florencia. Este fue durante mucho tiempo distintivo del Museo de los Médicis de Florencia, y fue originalmente montado para el museo de Ulises Aldrovandus en Bolonia. Data del siglo dieciseis."

El "señor Goode" no era otro que George Brown Goode, ictiólogo y director del Museo Nacional de Washingto, y confundió el hipopótamo con un rinoceronte. Shufeldt dio crédito al testimonio de su amigo. No he localizado rinoceronte disecado alguno. Los Médicis de la época no tuvieron ninguno en cautividad en su zoológico, aunque este animal sí fue emblema (2) de Alejandro de Médicis (1510-1537), primer gran duque de Florencia. Tampoco hay constancia de que ningún ejemplar entero se expusiera en el gabinete boloñés de Ulisse Aldrovandri (3). La publicación del texto de Shufeldt en el informe anual de uno de los grandes museos del mundo avaló a ambos y contribuyó a extender la idea de la antigüedad del hipopótamo florentino. De haber sido del siglo XVI efectivamente se hubiera tratado del mamífero disecado más anciano (4).

La descripción de Tozzetti en el Catálogo de 1763.
El hipopótamo ya aparecía en el Catalogo manuscrito de los objetos de Historia Natural de la Galleria Imperiale de Florencia que Giovanni Targioni Tozzetti, director del Orto Botanico, inventarió en 1763. Tozzetti describe así al sujeto: "El modelo (5) es íntegro, es decir, el cuero seco, y relleno, representando cómo era el animal vivo, con la cabeza entera y la boca abierta, donde se ven los dientes en su posición natural"; lo compara con grabados y descripciones que del animal hicieron los naturalistas Fabio Colonna, Prospero Alpino y Carl von Linné; lo describe físicamente (7 piés con 10 pulgadas de largo, 6 piés con 7 pulgadas de circunferencia máxima, 3 piés de alto "desde el suelo hasta lo alto de la grupa", etc.), también con mucho detalle la dentadura  a lo largo de varias páginas. Y prosigue, "Esta reproducción de un hipopótamo entero es una reliquia preciadísima para la Historia Natural puesto que no hay, si lo hay, más que otro en el Museo de la Universidad de Leiden" (6),  y añade los descritos por Colonna, Federico Zerenghi en su Vera descrittione dell'hippopotamo de 1603 (7) , "y el que vio Prospero Alpino en Alejandría". Tozzetti se refiere además a la descripción que del animal hizo Buffon en su Historia Natural, y especula acerca de su habilidad para alimentarse. Y respecto al comentario de Shufeldt, el director del Orto solo recogía siglo y medio antes la existencia de un cuerno de rinoceronte en el gabinete imperial. Menos de una década después, en 1775, los fondos de la Galería se incorporarían al recién creado Imperial y Real Museo de Física e Historia Natural, ubicado en el Palazzo Torrigiani, convertido ya a mediados del siglo XIX en museo universitario.

Detalle de la boca.


Algunos artículos establecen que quizá se tratara de un regalo de algún sultán o visir al gran duque Cosme III de Médicis, amante de las plantas y los animales exóticos -poseyó incluso un elefante africano joven- que en 1677 había instalado su zoológico en el Jardín de Bóboli. Prueba de ello sería la marca, que todavía puede apreciarse en el cuello del ejemplar, de la soga con la que estaba amarrado junto a un estanque. Podría incluso tratarse del primer hipopótamo en llegar vivo a Europa después del Imperio Romano. Un texto descriptivo del zoológico ducal datado en 1757 se refiere a la existencia de una sección aparte con animales disecados que parecían "como si estuvieran vivos".

Detalle de la cabeza. En el cuello se observa la marca de la soga.


La restauración (8), imprescindible arreglo de grietas y costuras abiertas y coloreado, permitió certificar que el tipo de preparación se correspondía con los métodos taxidérmicos propios del siglo XVII, una básica estructura de madera envuelta con material de relleno. Un trabajo poco estético y desafortunado desde el punto de vista científico puesto que, como puede comprobarse, el disecador, que jamás debió verlo con vida, montó el animal con las patas como si se tratara de un digitígrado en vez de como un ungulado artiodáctilo. Tozzetti ya escribió "pero dudo que esa planta esté algo demasiado plegada, y eso acorta la pata". Además el encargado del trabajo lo preparó con la boca muy abierta y coloreada con objeto de impresionar al espectador. Tozzetti, que lo clasificó como carnívoro, no debió advertir que parte de la dentadura era postiza, de madera pintada. Ahora sabemos que no se conservó el cráneo, y que este se recreó con madera y yeso. Un siglo más tarde, a finales del XVIII, el hipopótamo fue restaurado por vez primera. Por aquella época los artistas ceroplásticos responsables de las famosas ceras anatómicas de La Specola, de las más sobresalientes del mundo, contribuyeron a mejorar el aspecto del animal. Corrigieron deformidades y huecos, disimularon las costuras y reconstruyeron algunos detalles perdidos, la redondez de las mejillas, las aurículas, los párpados y las fosas nasales. Poco más se pudo hacer por mejorarlo.

De perfil se aprecia la anómala posición de las patas.


Visita obligada en Florencia, La Specola se ubica en el número 17 de la Via Romana. Además del Hipopótamo de Bóboli, expuesto en la Sala 10, en el Museo el visitante podrá admirar las colecciones zoológica, osteológica y mineralógica de la Universidad, la impresionante colección de ceras anatómicas, un observatorio astronómico del siglo XVIII y el monumental salón Tribuna de Galileo, dedicado al científico toscano.


Notas.-
(1) Todas las imágenes son propiedad de la Universidad de Florencia y se han obtenido de su página web.
(2)  Dicho emblema se basó en el grabado del Rinoceronte del año 1515 de Albrecht Dürer, a quien dediqué hace tiempo un artículo.
(3) Si así hubiera sido el grabado que representa al rinoceronte en el primer libro de Quadrupedum omnium (1621) de la Historia Naturalis de Aldrovandri no se hubiera basado en el grabado de Durero. Ver nota 7.
(4) Se conservan numerosos caimanes y cocodrilos de aquella época; los caballos de los archiduques Alberto de Austria e Isabel, que se conservan en el Museo Porte de Hal de Bruselas, datan de alrededor del año 1600; el caballo Streiff del rey Gustavo II Adolfo de Suecia, que se puede admirar en la Livrustkammaren del Palacio Real de Estocolmo, data de 1633. Ver nota 7.
(5) En el original "stampa". Una traducción estricta sería estampa o impresión, pero en italiano solo adquiriría sentido empleando el sinónimo modelo. No había en Italia en aquella época verbo equivalente a disecar, una práctica insólita en aquel tiempo. El término taxidermia se comenzará a emplear a principios del XIX.
(6) El naturalista suizo Jean-Nicolas Sébastien Allamand (1713-1787), profesor de Filosofía y personaje decisivo en la creación del Gabinete de Historia Natural de la Universidad de Leiden, Países Bajos, en su aportación a la Historia Natural de Buffon escribió: "En el gabinete de curiosidades naturales de la Universidad de Leiden existe una piel preparada de hipopótamo que vino del cabo de Buena Esperanza, y a pesar de estar allí hace más de un siglo, se curtió con tanto esmero, que aún presenta la exacta configuración de este animal, pues en su preparación la sostuvieron con aros de madera y hierro, en términos que la disección no produjo considerables alteraciones.  Probablemente es esta piel la única curiosidad de esta especie que haya en Europa". En lo referente a la posibilidad de que el de Leiden fuera el único ejemplar disecado en aquel tiempo, la siguiente nota lo desmiente.
(7) Anterior al de Florencia es el hipopótamo hembra del Museo de Historia Natural de la Universidad de Pavía que se montó a partir una de las dos pieles saladas que Federico Zerenghi mandó a Italia en 1601 de los ejemplares que capturó en Egipto un año antes. A ellas se refirió Buffon. Ulisse Aldrovandri le pidió a Zerenghi que le mandara un dibujo del ejemplar, que ya había sido montado, y el sabio boloñés lo incluyó en el segundo volumen de Quadrupedum omnium, publicado postumamente en 1637. El ejemplar, disecado por el cirujano y anatomista Girolamo Fabrici d'Acquapendente, se expuso durante algo más de siglo y medio en el Palacio Ducal de Mantua, más tarde en la Real Academia de Ciencias y Bellas Letras, siendo finalmente trasladado al Museo de Pavía en 1883.
(8) Sufragada por la Asociación Italiana de Peleteros -que además pagó la preparación de un tigre y la restauración de la jirafa-  y por el Rotary Club de Florencia. Los museos italianos, como los españoles, sobreviven de migajas.

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Taxidermidades, 2019.

Bibliografía:
Fausto Barbagli y Giovanni Pratesi  Museo di Storia Naturale dell'Università degli Studi de Firenzi , Polistampa, Florencia, 2009.
Robert Wilson Shufeldt   Scientific Taxidermy for Museums , en Report U.S. National Museum, Smithsonian Institution, Washington, 1892.
Maria Matilde Simari  Serragli a Firenze al tempo dei Medici. , en Natura viva in Casa Medici. Dipinti di Animali dai depositi di Palazzo Pitti con esemplari del Museo Zoologico "La Specola" , Marilena Mosco, (ed.), Centro Di, Florencia, 1985.
Liv Emma Thorsen  The Hippopotamus in Florentine Zoological Museum "La Specola". A Discussion of Stuffed Animals as Sources of Cultural History , en Museologia Scientifica, nº 21, vol. 2, Associazione Naziolale Musei Scientifici, Florencia, 2006.
Giovanni Targioni Tozzetti    Catalogo delle Produzioni Naturali che si conservano nella Galleria Imperiale di Firenze (manuscrito) , vol. 1, Florencia, 1763.

Recursos:
Página web de La Specola.