Pablo Neruda y el oso polar disecado del duque de Alba.

En sus memorias tituladas Confieso que he vivido publicadas en 1974, un año después de su muerte, el poeta Pablo Neruda se refiere en varias ocasiones a su afición por la malacología (1) y las Ciencias Naturales. En el capítulo titulado "Palacios reconquistados describe además con cierto humor su descubrimiento durante la Guerra Civil del oso polar disecado que el duque de Alba tenía en su residencia del Palacio de Liria de Madrid:
   (…) Fui invitado a Rumania y acudí a la cita. Los escritores me llevaron a descansar a su casa de campo colectiva, en medio de los bellos bosques transilvanos. La residencia de los escritores rumanos había sido antes el palacio de Carol (2), aquel tarambana cuyos amores extrarreales llegaron a ser comidilla mundial. El palacio, con sus muebles modernos y sus baños de mármol, estaba ahora al servicio del pensamiento y de la poesía de Rumania. Dormí muy bien en la cama de su majestad la reina y, al día siguiente, nos dimos a visitar otros castillos convertidos en museos y casas de reposo o vacaciones. (...)
Dos milicianos del 5º Regimiento entre obras de arte. A fondo a la derecha el oso polar (3).

"The Taxidermist", escena de François Brunery.




The Taxidermist o A visit to the Taxidermist, como se conoció en algún momento, es un óleo sobre lienzo de un tamaño de 79x59 cm. sin datar pintado hacia 1900 por el artista François Brunery. La composición de la escena es algo desconcertante. Los muebles de marquetería, entre ellos una librería escritorio, no concuerdan con los del taller de un disecador, ausente además de herramientas. Quizá en el rincón opuesto de la sala se ubique una sencilla mesa de trabajo con tijeras, escalpelos, tenazas, alambre, estopa e hilo. Acaso el disecador se haya trasladado al gabinete del adinerado cliente, un naturalista aficionado, que en el cuadro observa sorprendido a través de una lupa, asistido por un ayudante, un objeto que no acertamos a distinguir. Es lo más probable.