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El museo de Ole Worm.

Sin duda, una de las facetas más conocidas del médico Ole Worm fue la de naturalista y coleccionista. Como investigador se encuentra entre la ciencia pre-moderna y la moderna. Worm, determinó en 1638 que los unicornios no existían y que aquellos supuestos cuernos en realidad pertenecían a narvales, a pesar de lo cual experimentó con animales domésticos sus supuestas propiedades como antídoto anti-veneno. También escribió sobre la piedra bezoar. Investigó si el lemming era roedor o no, como pensaban algunos, y demostró que no caían del cielo, como decía la leyenda noruega, sino que tenían genitales y se reproducían como el resto de mamíferos. También fue de los primeros en dibujar un ave del paraíso confirmando que, en contra de la creencia popular, disponía de patas como el resto de las aves (1). Worm, que había visitado en Italia los gabinetes de Ferrante Imperato y de Ulisse Aldrovandi, acumuló gran cantidad de especímenes en una colección que incluía desde objetos etnográficos y científicos, hasta fósiles y animales disecados. Su gabinete de curiosidades ha llegado a ser uno de los más conocidos gracias a la publicación en 1655, un año después de su muerte, del catálogo de su museo, Museum Wormianum, seu, Historia rerum rariorum : tam naturalium, quam artificialium, tam domesticarum, quam exoticarum, quae Hafniae Danorum in aedibus authoris servantur, una obra que supervisó su hijo Willum y que incluye el famoso grabado que sigue, tallado por G. Wingendorp.

El Museum Wormianum de Ole Worm.

El gabinete de Francesco Calzolari.

Retrato de Francesco Calzolari.
Francesco Calzolari o Calceolari nació en Verona el 10 de julio de 1522, donde Giacomo, su padre, regentaba la farmacia conocida como Alla campana d'oro en la plaza Erbe. Francesco, conocido por su resistencia a alejarse de su ciudad natal, tuvo como maestro al médico, filósofo y humanista Girolamo Fracastoro, un veronés al que ya en 1517 sus observaciones de fósiles marinos le llevaron a afirmar que algunas montañas se habían formado bajo el mar, lo que anticipaba teorías que se enunciarían siglos más tarde. Predestinado a continuar con la farmacia familiar, sabemos que en los años 1548 y 1549 Calzolari asistió a la Universidad de Padua, donde recibió las enseñanzas de Luigi Anguillara, encargado del Orto botanico, y donde trabó amistad con el naturalista boloñés Ulisse Aldrovandri, con quien mantuvo abundante correspondencia científica durante más de cuarenta años (1), y quien le presentó a Luca Ghini, maestro de multitud de naturalistas de la segunda mitad del siglo XVI, y con quien colaboró herborizando y escribiendo algunos trabajos.

El "Teatro de la Naturaleza" de Ferrante Imperato.

Ferrante Imperato describía su gabinete de curiosidades como un "Teatro de la Naturaleza". Sabios contemporáneos como el científico y naturalista Federico Cesi, el médico y naturalista alemán Johann Faber en 1608, el erudito y mecenas Cassiano dal Pozzo y el médico danés Ole Worm lo visitaron y se sorprendieron. Ubicado cerca del Palazzo Gravina de Nápoles, aquel gabinete de maravillas, a medio camino de un laboratorio científico, contenía mamíferos, aves y peces disecados, conchas y caracolas, minerales y piedras preciosas, fósiles y, sobretodo, dada su condición de boticario, una gran colección botánica que ocupaba, según las distintas fuentes, entre diez y ochenta volúmenes de plantas prensadas. En total, unos 35.000 especímenes.

Portada de la edición de 1599.
En el año 1599 Imperato publicó Historia Naturale... nella quale ordinatamente si trata della diversa condition di Minere, Pietre pretiose, & altre curiosità. Con varie Historie di Piante, & Animale,... , el catálogo de su colección que, según algunos autores, elaboró Nicolás Antonio Stigliola. El volumen, el primero sobre Historia Natural escrito en italiano en vez de latín, de casi 800 páginas, se divide en 28 libros y contiene 119 xilograbados de autor desconocido. El grabado más famoso, el del frontispisio, en el que se muestra su museo, es la imagen más antigua de un gabinete de curiosidades. Conocemos la existencia de otros gabinetes anteriores, como el de Ulisse Aldrovandri, pero sólo los podemos imaginar. La Historia Naturale de Ferrante Imperato se reeditó, revisada y ampliada por Giovanni Maria Ferro, en Venecia en 1672, y más tarde se tradujo al latín y se publicó en Colonia y Leipzig en 1695.

Los Gabinetes de Curiosidades.

Los principios de la taxidermia están ligados a las necesidades científicas y naturalistas. Durante el Renacimiento los naturalistas identificaban los animales que se habían descrito en la Antigüedad y enriquecían el conocimiento con sus propias observaciones y comentarios. A partir del siglo XVII, ya en el Barroco, los estudiosos de la naturaleza trabajaban cada vez menos con ideas preconcebidas y se vuelcan en una zoología más científica. En el siglo XVIII, la necesidad de conocer la Historia Natural incita a los gobernantes a ordenar expediciones científicas a las exóticas tierras descubiertas a partir del siglo XVI. Los naturalistas dibujan y explican, en obras que se publicaban a su retorno, la fauna y flora que encontraban en las nuevas regiones del mundo. Además, proveían de objetos las colecciones de Historia Natural que muchos aficionados, la mayoría ricos, acumulaban en museos privados. Es en esa época, a finales del XVIII, es cuando nacen los principales Museos de Historia Natural, que pronto empiezan a nutrirse de las donaciones de colecciones particulares.

Si retrocedemos algo hasta finales del Renacimiento y principio del Barroco, nos encontramos con los precursores de los actuales Museos de Historia Natural, los Gabinetes de Curiosidades. Esos Cuartos de Maravillas, como también son conocidos en español, albergaban multitud de objetos raros para la época que, generalmente, estaban organizados en los tres Reinos de la naturaleza: animalia, vegetalia y mineralia. Entre esos objetos, como podremos comprobar en las siguientes imágenes, también había animales disecados.

Retrato de Ulisse Aldrovandi.
Ulisse Aldrovandi (1522-1605) fue médico, naturalista y profesor de fossilibus, plantis et animalibus en la Universidad de Bolonia. Acusado de herejía en 1549, estuvo confinado en Roma durante 18 meses a la espera de juicio, periodo en el que descubrió la botánica, la zoología y la geología. Se doctoró en medicina y en filosofía en el año 1553. En 1555 es profesor de filosofía y dos años más tarde se convierte en el primer profesor de Historia Natural de la Universidad de Bolonia. Su Gabinete, uno de los más famosos en su época y del que no disponemos imágenes, albergaba en 1595 unos 18.000 especímenes. Dejó su legado a la Universidad y fue el origen de su museo actual. Aldrovandi inició la publicación -en vida sólo vio tres volúmenes- de una vasta enciclopedia de Historia Natural.