"Traité pratique du Naturaliste Préparateur" de Arthur Éloffe.

Portada de Traité pratique.
Hacía más de una década que Arthur Éloffe practicaba la Taxidermia con cierto éxito. Vendía sus trabajos en la tienda que cofundó en 1845 en París, la capital europea que por entonces reunía más establecimientos de Historia Natural. Para apuntalar publicitariamente el negocio escribió y promovió numerosas publicaciones. Una de ellas fue Traité pratique du Naturaliste Préparateur (1862), un libro de 226 páginas de tamaño octavo menor, ilustrado con siete láminas y algunas figuras insertadas entre el texto, donde el disecador volcó su experiencia en el arte de preparar animales. Al final del volumen Éloffe adjuntaba un catálogo de veinticuatro páginas donde, además de ofrecer colecciones completas para gabinetes de Historia Natural, comprobamos que también vendía utensilios y materiales para la práctica de la Taxidermia. 

La marmota disecada del escritor Victor Tissot.

La anecdótica noticia la publicó el Diario Oficial de Avisos de Madrid el 9 de febrero de 1888:
Victor Tissot (1).
   "Victor Tissot, cazador furtivo.
   El célebre escritor francés Victor Tissot, viajante por Suiza hace unos doce años, compró a unos cazadores una marmota que hizo disecar y llevó consigo a París. Allí, en su casa, han tenido ocasión de verla mil veces casi todos sus amigos. Posteriormente la llevó al chalet que posee en Gruyères, donde suele pasar los veranos.
   Ahora el gendarme de la localidad, ha averiguado que Victor Tissot es cazador furtivo y se alimenta del fruto de sus excursiones nocturnas por los vedados de los alrededores. Pero ¿cómo probarlo? No había más que introducirse en su casa y registrarla. Así lo hizo el buen gendarme, sin encomendarse a Dios ni al diablo. Se apoderó de la marmota disecada, y con esta prueba del delito fue a dar parte al alcalde. La cosa siguió adelante, y hoy Victor Tissot tiene una causa criminal pendiente ante los tribunales de Suiza.
   La noticia de este incidente ha producido en toda Suiza gran hilaridad, y es el objeto preferente de todas las conversaciones; toda la prensa lo ha comentado en son de burla. Pero como a pesar de esto continúa la instrucción del sumario, el señor Tissot está reuniendo en París los testimonios de sus amigos que han tenido ocasión de ver la marmota." 

El gabinete de Albertus Seba.

Retrato de Albertus Seba y portada del Thesaurus (1).

Hijo de granjeros, Albertus Seba nació en Etzel Friedeburg, en la Frisia alemana (2), el 12 de mayo de 1665. Interesado ya de niño por la naturaleza, su maestro en la escuela le dio clases adicionales de latín y ciencias naturales. Con diecinueve años comenzó a prepararse como farmacéutico y aprender neerlandés en Neustadtgödens, un asentamiento de menonitas holandeses. Un año más tarde se trasladó a Groningen y al siguiente a Amsterdam, donde estuvo de aprendiz en la botica de Cornelis van der Veer. Trabajó varios años como ayudante de farmacia, además de en Amsterdam, en Núremberg y Estrasburgo, ciudades donde descubrió algunas colecciones de Historia Natural, como por ejemplo la del farmacéutico Johann Leonhard Stöberlein que le acogió en Núremberg. En 1697 se empadronó en Amsterdam donde el 11 de junio del mismo año aprobó el examen que le permitiría abrir su propio establecimiento.

Tarjeta postal publicitaria de Ernest's Taxidermy de Monte Vista, Colorado.



En la fotografía se ve a una mujer sentada sobre un banco cubierto con una piel y jugueteando con un puma, ambos bajo un arco confeccionado con cornamentas de ciervo, del que pende el cartel publicitario de un taxidermista. El entorno estaba bastante desolado. Una imagen curiosa. 

En el reverso se lee:
   "Ernest's, taxidermia y tienda de regalos. 
3 millas al oeste de Monte Vista, Colorado 
en la [carretera] U.S. 160 
Hogar de Tawny, el domesticado león de montaña. 
También un pequeño zoo y una colección de animales disecados. 
Regalos raros del oeste y para exteriores. 
Una parada agradable para todos."

El elefante africano del Museo de Ciencias Naturales de Madrid.

El elefante en la actualidad (1).

Como la mayoría de sus congéneres naturalizados pronto se convertiría en el símbolo de su museo. El elefante africano del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid fue abatido el 11 de marzo de 1913 en Serk Jack, Bor, Nilo Blanco, Sudán, por Jacobo Stuart-Fitz-James Falcó, duque de Alba. El cazador se reservó los colmillos, pero decidió donar la piel del paquidermo al Museo de Ciencias Naturales, institución de la que era patrono, con objeto de que fuera montado y exhibido.