“The Sportsman’s Handbook” (1880), de J. Rowland Ward.

Cubierta de la primera edición.
James Rowland Ward (1847-1912), el conocido taxidermista londinense de Picadilly de finales del siglo XIX y principios del XX, miembro de la saga de taxidermistas fundada por su abuelo John Herbert Ward, publicó en 1880 en su propia editorial The Sportsman’s Handbook to Practical Collecting and Preserving Trophies, en español Manual del cazador para recoger y conservar trofeos de forma práctica, un tratado de Taxidermia con un formato de octavo mayor, ilustrado y de poco más de cien páginas, que dedicó a su padre Henry Ward. A pesar de que, como comprobaremos a continuación, no aporta mucho, Ward lo iría ampliando y reeditando hasta alcanzar en 1919 las once ediciones. En posteriores tiradas la cubierta del libro -imagen de la derecha- cambiaría, en vez de las manos de un taxidermista manipulando un ave, aparecerían grabadas dos cabezas de rinocerontes indios.

Ward no cita a ningún autor anterior en su manual, y las técnicas que describe son las propias de su tiempo. Para las aves proponía como preservativo el jabón arsenical (1) en las siguientes proporciones: 5 onzas (2) de alcanfor (3), 2 libras de arsénico blanco  (4) en polvo, 2 libras de jabón amarillo y 4 onzas de cal (5) pulverizada, todo ello mezclado con algo de agua y alcohol. Y para las pieles de mamíferos, peces y reptiles el curtido al alumbre, mezcla de alumbre de roca (6), sal común y agua (7). El desollado es el ordinario en aves, mamíferos y reptiles. Los peces los abre longitudinalmente por un lateral.

"El loro disecado", un cuento de Rafael Dieste.

Rafael Dieste publicó Historias e invenciones de Félix Muriel en su exilio de Buenos Aires en 1943, y no fue hasta 1974 cuando se publicó en España. El cuento El loro disecado, deliciosa, fantástica y misteriosa historia, incluída en Historias e invenciones, comienza así: 
   "En su tienda de Efectos Navales y Similares (los “similares” eran, entre otras cosas, alpargatas, trajes de mecánico, abonos químicos y sulfatos para las viñas), don Ramón tenía un loro disecado. Estaba muy serio, y prendida a una pata y a la alcándara tenía una cadenita como si fuese un loro vivo y pudiera escaparse. De modo que los que lo veían por primera vez se le acercaban y decían:
   - Dame la patita, lorito real…
   O cualquier otra cosa de las que hay que saber para hablar con un loro.
   Pero aquél no decía nada. Era don Ramón si estaba de buen humor, el que algunas veces respondía por él.
   - ¡Qué loro más raro! –exclamaba entonces el visitante o cliente-. Habla sin abrir el pico, y hasta parece que suena en otro lado. Parece aquel de la chistera que vino una vez con los monifates.
   - Sí, es ventrílocuo –explicaba don Ramón.
   Otras veces decía:
   - Está dormido, no le moleste.
   O bien:
   - No tiene ganas de hablar. Está pensando, recordando… Tiene derecho al silencio. Hablemos nosotros. ¿Qué le parece el nuevo alcalde?
   - Señor –le respondió una vez un campesino que había ido por sulfato-, tengo derecho al silencio.
   Bien –respondió don Ramón-, entonces ya sé lo que piensa. Lo mismo que yo. De acuerdo, de acuerdo.

Postal de R. P. Bray, taxidermista de Blooming Prairie, Minnesota.

En la postal vemos a un taxidermista endomingado, posando con algunos de sus trabajos en un jardín, junto a un árbol. Está rodeado de numerosas zancudas y otras aves acuáticas, algunos mamíferos pequeños y medianos, todos ellos flanqueados a su derecha por un ciervo de Virginia y a su izquierda por un pelícano. El texto de la tarjeta reza "R. P. Bray, Taxidermist, Blooming Prairie, Minn.". La de Bray y su colección es una modesta y bella historia que merece ser recordada.



Foma Ignatiev, el "monstruo" disecado de la Kuntskámera del zar Pedro el Grande.

Foma Ignatiev hacia 1730 (2).
El zar ruso Pedro I Alekséievich, apodado Pedro el Grande, después de haber visitado varios gabinetes de curiosidades a finales del XVII decidió reunir el suyo. En un principio lo alojó en el Salón Verde del Palacio de Verano de San Petersburgo, pero el crecimiento de su Kuntskámera le obligó en 1719 a iniciar la construcción de un nuevo edificio en el muelle Universitétskaya. Aún sin estar totalmente terminado, lo que ocurriría en 1727, dos años después de la muerte del propio zar, las colecciones se irían instalando en el nuevo Museo, y en 1724 pasarían a depender de la Academia de Ciencias. Además de objetos zoológicos el museo albergó preparaciones anatómicas con abundantes rarezas humanas. El interés del zar por la teratología le sobrevino tras visitar durante su primer gran viaje por Europa en 1697 al anatomista holandés Frederick Ruysch y admirar su colección de preparaciones anatómicas y embriología humana, una colección de unos 2.000 especímenes que finalmente acabaría adquiriendo en 1716 por unos 30.000 florines (1). El 13 de febrero de 1718 dictó un decreto que ordenaba que los niños con deformaciones que naciesen muertos fueran enviados a la colección imperial, y que contemplaba también compensar con cien rublos a quien aportara un "monstruo de hombre viviente" o quince si lo llevaba muerto. Se retribuía además generosamente a quien enviara monstruos animales vivos o muertos, y castigaba severamente a aquél que los ocultara.

"El premio del coronel Gerard", episodio de "Padre Brown".

The Prize of Colonel Gerard (2013), episodio de la serie de televisión de la BBC Padre Brown, se tradujo al español como El premio del coronel Gerard, aunque lo correcto hubiera sido titularlo El trofeo del coronel Gerard (1). La trama de este capítulo, el octavo de la segunda temporada, es la siguiente. Las relaciones del estricto excoronel Cecil Gerard (Nicholas Jones) con su hijastro Edward Gerard (Simon Ginty), ex prisionero en la Guerra de Corea, no son precisamente buenas. El joven no guarda ningún rencor a sus captores, algo que el tío le reprueba. El coronel está casado con Ada (Emma Fielding), su cuñada viuda. El primer marido de ésta falleció a causa de un accidente durante una escalada en la que participaban el coronel y su hermano, el padre de Edward, quien cree que lo provocó su tío precisamente para casarse con su madre. El coronel tiene una hija adoptiva china, Jia-Li (Katie Leung), futura víctima sexual del padre. Jia-Li mantiene además una relación amorosa con su hermanastro. Tras una discusión con su sobrino Edward en la que éste le amenaza, el coronel aparece muerto en su cama, aparentemente envenenado. Todos son sospechosos, todos tienen algún motivo para haber asesinado al coronel, Ada, su hijo Gerard, la hija adoptiva, y hasta Rupert, el hermano de Ada que se aloja en la mansión.

El coronel muestra orgulloso su trofeo de caza al padre Brown (1).

"Hachikō", el "perro fiel" que durante una década esperó a su amo fallecido.

Hachikō expuesto en el Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio (1).

Hachikō (ハチ公), más conocido como el perro fiel Hachikō, es uno de los iconos del Museo de Ciencia y Naturaleza de Tokio (Kokuritsu Kagaku Hakubutsukan o Kahaku). Se trata de un perro de raza akita cuya vida, como veremos, merece ser recordada. Nació el 10 de noviembre de 1923 en la granja de Yoshikazu Saito en Ochiuchi, provincia de Akita, actual ciudad de Odate, Japón. Sus padres se llamaban Oshinai -por el distrito donde vivía- y Goma -Sésamo-. A principios de 1924 el profesor del Departamento de Agricultura de la Universidad de Tokio Hidesaburō Ueno lo compró. Ueno había tenido hasta no hacía mucho una perra cuya muerte le afectó y, aunque en un principio no estaba dispuesto a quedárselo, la insistencia de su hija adolescente por tener un perro de raza akita propició que Ueno acabara comprándolo por treinta yenes, una cantidad nada despreciable en aquel tiempo, a una persona llamada Shosai. Ueno metió al cachorro en una caja y lo facturó como equipaje en el tren expreso 702 que lo llevaría desde Odate hasta la estación tokiota de Shibuya. El animal viajó durante veinte horas en el vagón de mercancías y a su llegada el profesor creyó que el animal no sobreviviría. Al llegar a su domicilio de Shibuya, le acercó un plato con leche y el perro se reanimó. Ueno observó que tenía las patas delanteras algo desviadas por lo que decidió bautizarlo como Hachi, en japonés Ocho, por el parecido con el ideograma que representa el número ocho (八), y porque ese número en Japón se considera como afortunado.

El ornitólogo Wilhelm Meves, conservador del Museo Sueco de Historia Natural.

Friedrich Wilhelm Meves (1).
Friedrich Wilhelm Meves nació el 14 de abril de 1814 en Delligsen, en el entonces ducado alemán de Braunschweig. Ya de niño mostró interés por las Ciencias Naturales, disciplina que aprendería con su padre, sacerdote y naturalista aficionado. Se cuenta que con cuatro años, mientras su madre cosechaba patatas, se entretenía recogiendo brillantes escarabajos; y que con once años ya disparaba a los pájaros con carabinas de aire comprimido y que fue por entonces cuando comenzó a disecar sus primeros ejemplares. Al fallecer su padre el pequeño Wilhelm contaba trece años y marchó a vivir con su abuelo, también sacerdote, a una aldea de Braunschweig hasta que en 1829 se trasladó a Elbingerode-am-Harz para trabajar en una botica, donde cinco años después se graduó como provisor o ayudante de farmacia. Prosiguió sus estudios en Lenguas y Ciencias en Mühlhausen, Ottendorf, Heiligenhafen y Kiel, ocupación que compaginaba con sus salidas al campo para observar pájaros. En 1840 ingresó en la Universidad de Kiel para estudiar los recursos naturales medicinales. Allí conoció al ornitólogo Friedrich Boie que lo empleó en el museo anatómico-zoológico universitario, abandonando completamente su carrera farmacéutica.

El Museo Nacional de Ciencia y Naturaleza de Tokio.

Fachada del Museo Nacional de Ciencia y Naturaleza de Tokio (Kahaku) (1).

Aunque el antecedente sea la Sala de Exposiciones que el Ministerio de Educación japonés creó en 1871 y que se renombró en 1875 como Museo de Tokio, se considera 1877 como el año de su fundación, coincidiendo con otro cambio de denominación, Museo de la Educación, y con la inauguración del nuevo edificio ubicado en Ueno en el Templo Nishiyonkenji, que actualmente alberga la Universidad de las Artes de Tokio. Los cambios de nombres son una constante, Museo de la Educación de Tokio (1881), Museo de Tokio (1921), Museo de la Ciencia de Tokio (1931), Museo Nacional de Ciencias (1949). También algunas reorganizaciones y traslados. En septiembre de 1923 el terremoto de Kanto destruyó totalmente las instalaciones y las colecciones. El Museo reabrió sus puertas en 1931.

Escena de "Midnight in Paris" de Woody Allen.

Encuentro de Gil y Adriana en la fiesta de la boda surrealista (1).

Dirigida por Woody Allen Midnight in Paris (2011, 94 minutos) es una comedia romántica con viaje en el tiempo incluído. Gil (Owen Wilson), un escritor algo bohemio a punto de casarse con Inez (Rachel McAdams), acompaña a su novia y a los padres de ésta a París. Su suegro va a cerrar unos negocios. En la capital francesa Gil se enamora de la ciudad y se plantea quedarse, algo que no comparte su novia y sus suegros. Además el protagonista descubre que a medianoche puede viajar en el tiempo, lo que le permite conocer a personajes de los años veinte como Dalí, Picasso, Buñuel o Hemingway, que ponen en duda sus valores y su estilo de vida. En una de esas incursiones temporales conoce a Adriana (Marion Cotillard), de la que se enamora, pero ella a su vez siente también nostalgia del pasado. Se inicia un bucle en el que Adriana se traslada a finales del XIX y Gil decide volver a su vida, aunque inesperadamente ésta cambiará.

"A New Art", artículo de 1896 de James Carter Beard en Scribner's Magazine.

El escritor y naturalista norteamericano James Carter Beard (Cincinnati, 1837- Nueva Orleans, 1913), miembro de una saga de artistas, fue un pintor de género, de retratos y sobre todo conocido como ilustrador de animales y plantas en diccionarios, enciclopedias y libros de Historia Natural. Vivió en Nueva York y publicó en revistas como Scribner's, Harper's o Century. A mediados de 1896 firmó precisamente en Scribner's Magazine un artículo titulado A New Art, Un nuevo Arte, en el que reclamaba para la Taxidermia esa categoría, a la vez que alentaba a los taxidermistas para que se guiaran por la excelencia en su trabajo. El texto, que alcanza las siete páginas, lo acompañaba Beard con ocho ilustraciones, siete de ellas de factura propia, que son las que se reproducen a continuación.


Belka y Strelka, las perras cosmonautas que orbitaron la Tierra.

Belka II (1).
Laika, una perra callejera cuyo nombre en español sería Pequeña de pelo rizado, y que originalmente se llamaba Kudryavka, fue el primer ser vivo que orbitó la Tierra. Lo hizo a bordo del Sputnik 2 lanzado el 3 de noviembre de 1957, y murió a las pocas horas de vuelo a causa del sobrecalientamiento de la nave. Después de ella y hasta 1966 la URSS envió doce perras más al espacio, de las cuales cinco regresaron con vida a la Tierra. A éstas les habían precedido unas pocas decenas más en las etapas de investigación preliminares, aunque a bordo de cohetes balísticos y geofísicos que alcanzaban una altitud de entre 100 y 450 kilómetros. Algunas sobrevivieron y otras no. En ocasiones viajaban acompañadas por conejos, ratas o ratones. La República Popular China tomaría el relevo de las pruebas lanzando en 1966 dos perras más en cohetes geofísicos a una altitud de 100 kilómetros, animales que regresaron sin daños.