Modelos desnudas sobre alfombras de animales en la pintura academicista.

Mujer recostada sobre alfombra de oso de Paul Sieffert.

Son numerosos los artistas que han pintado a sus modelos desnudas sobre alfombras de animales. Casi todos los que he descubierto con este motivo se encuentran a caballo entre los siglos XIX y XX, y pertenecen a la corriente conocida como academicismo, es decir se trata de seguidores de las normas clásicas avaladas e impartidas en las Academias de Bellas Artes. Uno de los pocos que se aparta ligeramente de esa tendencia sea A. Goldwhite, considerado como orientalista, que poco antes de 1900 pintó Esclava sobre alfombra de oso polar.

Esclava sobre alfombra de oso polar (ca. 1900) de A. Goldwhite.

Quizá A Young Woman Reclining On A Fur Rug, pintada hacia 1840 por William Etty (1787-1849), sea una de las primeras obras donde aparece una joven tumbada sobre una alfombra animal. De hecho Etty es uno de los primeros pintores ingleses reconocidos que pintó desnudos.

Joven recostada sobre una alfombra de piel (ca. 1840) de William Etty.

Otro pintor o ilustrador especializado en desnudos femeninos fue el francés Jules-Frédéric Ballavoine (1842 o 44-1914), autor de Lassitude (1895).

Cansancio (1895) de Jules-Frédéric Ballavoine.

Al parisino François Martin-Kavel (1861-1931) se le conocía como el poeta de la pintura. Solía pintar delicadas escenas de género con protagonistas femeninas. Suya es la obra Une beauté sauvage.

Una belleza salvaje de François Martin-Kavel.

El asimismo francés Delphin Enjorlas (1857-1945) comenzó como pintor paisajista y con el cambio de siglo pasó a pintar mujeres semidesnudas. Sus pinturas al pastel muestran figuras femeninas en la intimidad de una habitación oscura iluminada únicamente con la luz de una lámpara. La sieste, donde la modelo está tumbada sobre una alfombra de oso polar, es una buena muestra de ello. 

La siesta de Delphin Enjorlas.

En cambio en Die Najade, del cotizado Emil Gustav Adolf Glöckner (1868-ca.1921), el pintor muestra a una mujer tumbada sobre una piel en la naturaleza a plena luz del día.

La náyade de Emil Gustav Adolf Glöckner.

Manuel Benedito Vives (1875-1963), el hermano pintor de los conocidos taxidermistas españoles José María y Luis Benedito, también representó a una mujer desnuda, en esta caso sólo como coprotagonista de la escena, sobre una piel de cabra en La infancia de Baco.

La infancia de Baco de Manuel Benedito Vives.

Guillaume Seignac (1870-1924) es un academicista que además se adentró en el estilo clásico y neoclásico. Le joaillier es una muestra de su obra en la que predominan las mujeres desnudas o con transparencias o poca ropa, representativas de motivos clásicos o mitológicos.

El joyero de Guillaume Seignac.

El pintor e ilustrador estadounidense Howard Chandler Christy (1873-1952), famoso por su idealización de la figura femenina que se llegó a conocer como la chica Christy, es el responsable del siguiente Nude on polar bear rug.

Desnudo sobre alfombra de oso polar de Howard Ch. Christy.

Desnudo ante el espejo (1930) de Paul Sieffert.
No obstante los anteriores, quizá el pintor que más inmortalizara este tema fue Paul Sieffert (1874-1957), miembro de la escuela parisina que llegó a ser conocido entre sus colegas como el rey de la nalga. Conocido por sus retratos, vidrieras de colores, composiciones decorativas y por sus ilustraciones en ediciones de lujo, lo es sobre todo por sus desnudos femeninos, por lo general modelos recostadas mostrando las posaderas. Más de ciento cincuenta óleos con el mismo motivo. Sieffert comenzó a pintar desnudos de modelos reales o imaginarias durante la segunda mitad de su carrera, cuando descubrió la facilidad para colocar sus cuadros y los beneficios que obtenía. La ola de puritanismo que siguió a la Segunda Guerra Mundial y el contrapuesto deseo de poseer un desnudo femenino, añadido a la corrección moral de las obras, contribuyeron a ello. Para poder satisfacer la demanda Sieffert repitió frecuentemente los mismos cuerpos y las mismas posturas. Prueba de ello son las imágenes que siguen a este texto, con la modelo tumbada sobre una alfombra de oso. El éxito que Sieffert tuvo en vida se tornó en desprecio tras su muerte. A pesar de ello, y gracias a esa pudorosa sexualidad que muestran sus cuadros, éstos se reprodujeron con profusión. 










Este motivo de mujeres bellas, desnudas o vestidas, recostadas sobre alfombras se convertiría ya en un clásico, al reproducirse también en otras expresiones artísticas como la fotografía, como por ejemplo, a través de las tarjetas postales cuya época dorada se inició también a partir de la transición del siglo XIX al XX. O poco más adelante, cuando la industria del cine explotó también ese filón de la combinación de bella y bestia, o bien cuando surgió a mediados del XX el fenómeno de las pin-up, las chicas de póster o calendario. 

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Taxidermidades, 2018.

Recursos:
Artículo Damas y alfombras de animales en la pintura academicista en Taxidermidades.
Artículo Bellas y Bestias. Parte 1. Hasta 1930 en Taxidermidades. 
Artículo Bellas y Bestias. Parte 2. Años 30 y 40 en Taxidermidades.
Artículo Bellas y Bestias. Parte 3. Años 50 y 60 en Taxidermidades.
Artículo Bellas y Bestias. Parte 4. Años 50 y 60 (continuación) en Taxidermidades.
Artículo Bellas y Bestias. Parte 5. Años 70, 80 y 90 en Taxidermidades.
Artículo Ellos y Bestias. Parte 6 en Taxidermidades. 
Artículo Alfombra de oso, testigo de un encuentro amoroso en Taxidermidades.