Las "Breves Instrucciones" de conservación de James Petiver.


La primera página de Breves Instrucciones (1).

En 1698 el boticario y naturalista inglés James Petiver, miembro de la Royal Society, publicó un impreso de cuatro páginas con Breves Instrucciones acerca de la conservación de animales y plantas, un folleto que envió a sus correspondientes como apéndice de Museo Petiveriani, Centuria Secunda et Tertia, la segunda entrega del inventario de su colección. Petiver había editado con anterioridad, en 1696, el folleto Museo Petiveriani, Centuria Prima, Rariora Naturae, un primer catálogo con el listado del primer centenar de especímenes de su museo. El texto íntegro de aquellas recomendaciones es el siguiente:
 
   "AVISO.
   Habiendo recibido desde la publicación de mi Primera Centena varias colecciones de plantas de mis amables amigos de diferentes partes del Mundo, como también diversos animales, a saber, bestias (2), pájaros, peces, serpientes, insectos, etc., así como muchas conchas y algunos fósiles; supongo que no estará de más proporcionarles a estos caballeros, así como para el futuro diseño de colecciones de cualquiera de los antes mencionados, algunas breves Instrucciones o un Método sencillo acerca de cómo conservar estos objetos y enviarlos sin cargas ni contratiempos, a saber.
   Primero, todas las bestias pequeñas, peces, serpientes, lagartos y otros cuerpos carnosos susceptibles de corrupción, se conservan fácilmente en rack (3), ron, brandy o cualquier otro licor, o en un encurtido fuerte de salmuera o agua marina; a cada galón (4) se añadirán tres o cuatro puñados de sal común o de bahía, y una cucharada o dos de alumbre (5) en polvo, y se enviarán en cualquier bote, botella, tarro, barril u otro recipiente.
   En segundo lugar, de la misma manera se pueden enviar todas las frutas pulposas y húmedas, ya sean grandes o pequeñas que puedan descomponerse o pudrirse, como manzanas, cerezas, pepinos, naranjas y similares, a cada una de las cuales, y también al resto de frutas si se desea, se atará una ramita de sus hojas.
   En tercer lugar, en cuanto a las aves, las de mayor tamaño, si no podemos disponer de su cuerpo entero, su cabeza, patas y alas bastarán; por contra los pájaros más pequeños se conservan fácilmente enteros, abriendo sus cuerpos, lo que se hace mejor haciendo un corte bajo el ala, y extrayendo sus vísceras, para a continuación rellenarlos con calafateo o estopa mezclada con brea o alquitrán, y una vez completamente secados al sol, envolverlos bien y mantenerlos alejados de la humedad.
   En cuarto lugar, en la recolección de plantas, se ruega tener en cuenta obtener aquella parte del árbol o hierba que tenga su flor, semilla o fruto, pero si no lo hay, se recogerá como esté, y si las hojas que crecen cerca de la raíz de cualquier hierba son diferentes de las anteriores,  se complacerá en completar el espécimen, que se colocará en un libro o en un cuaderno de papel marrón (que deberá llevar consigo) tan pronto como se recoja, y una vez a la semana colocarlos en un lugar fresco para evitar que ellos mismos o el papel se pudran.
   Todas las pequeñas semillas y frutas secas como nueces, vainas, espigas, cáscaras, etc., no precisan ningún otro cuidado, solo secarlas lentamente y envolverlas en papel, si a cada una de ellas se agrega una o dos hojas y una flor será más instructivo, y también un pedazo de madera, corteza, raíz, goma o resina de cualquier árbol o hierba, que destaque por su belleza, olor, utilidad o virtud.
   En relación con los insectos, tales como escarabajos, arañas, saltamontes, abejas, avispas, luciérnagas, etc., se podrán asfixiar por completo tan pronto como se atrapen, en un vaso o frasco de boca ancha del mencionado licor o salmuera, que llevará consigo. Pero todas las mariposas y polillas o mariposas nocturnas; puesto que tienen alas harinosas, y pueden frotarse con los dedos, deberán guardarse en un cuaderno, o en cualquier otro pequeño libro impreso, tan pronto como se capturen, al estilo de las plantas secas.
   No se precisa arte para enviar conchas, más que elegir aquellas que tienen sus caracoles o peces dentro, que se pueden sacar fácilmente hirviéndolas tan pronto como llegue a casa: las conchas marinas serán bien aceptadas, pero las de tierra y agua dulce son raras y deseables.
   Todas las tierras, arcillas, minerales, metales y menas de colores se recogerán a medida que se encuentren, así como también aquellas formaciones pétreas que tengan algún parecido con conchas o huesos, como vértebras, etc., estas deben ser tan completas como se pueda, lo mismo que aquellas que se observen en pizarras que tienen impresas en ellas plantas, peces, insectos u otros cuerpos: éstas se encuentran en canteras, minas, fisuras, cuevas o dondequiera que se abra la Tierra.
   Estas instrucciones son muy generales y breves por falta de espacio. Por lo tanto, para consultas más particulares recomiendo General Heads for Natural History, proposed to Travellers and Navigators del honorable señor Boyle. Impreso en Londres en 1692 en 12°.
  
Nota Bene.- Como las plantas, las más comunes hierbas, juncos, musgos, helechos, cardos, espinas o malas hierbas que pueda encontrar, tendrán la misma aceptación que una planta escasa, igual que en todo lo demás, las más comunes y las más raras, es decir, sea ​​lo que fuere aquello que encuentre, será bienvenido por
   el SEÑOR,
   Su siervo más agradecido y humilde
   James Petiver
   De mi casa en
   calle Aldersgate.
   Londres, 30 de mayo de 1698.
   Londres, impreso por S. Smith y B. Walford en Princes Arms, patio de la iglesia de Saint Paul, 1698. "
 
En su texto Petiver remitía a sus correspondientes a General Heads fot the Natural History of a Country great or small, drown out for the use of Travellers and Navigators (1692) del físico multidisciplinar Robert Boyle, unas directrices que seguían siendo imprecisas e insuficientes, como también lo eran las de otro contemporáneo, el médico y naturalista John Woodward, Brief Instructions (...): as also for Collecting, Preserving and Sending over Natural Things (1696), que Petiver no cita.
 
James Petiver proseguiría editando catálogos de su Museo Petiveriani a medida que su colección aumentaba, Centuria Quarta et Quinta (1699), Centuria Sexta et Septima (1699), Centuria Octava (1700) y Centuria Novena et Decima (1703). En 1703 un volumen reuniría todos los seis catálogos publicados y sus anexos. El manuscrito de estas Breves Instrucciones de James Petiver, una hoja suelta, se conserva en la Arnold Arboretum Library de la Universidad de Harvard, en Cambridge, Estados Unidos; véase la siguiente imagen (7).

 
Manuscrito de Breves Instrucciones (6).

 
James Petiver (Hillmorton, Warwickshire, circa 1605 - Londres, 1718) se trasladó a Londres con su familia poco tiempo después de su nacimiento, donde su padre abrió una mercería. En 1677 ingresó como aprendiz en una farmacia, y en 1685 la Sociedad de Boticarios lo liberó para que pudiera establecerse por su cuenta, lo que consiguió en 1692. Como algunos colegas suyos, su interés por la Historia Natural partió de su condición de boticario y la necesidad de conocer y estudiar las plantas. Ello le llevó a formar parte del Club de la Botánica del Temple Cofee House de Londres, una reunión informal de la que formaba parte, entre otros, otro coleccionista, Hans Sloane. Petiver, que no se casó y apenas viajó, reunió su colección a través de una red de centenares de corresponsales en todo el Mundo, botánicos y naturalistas, y de los recolectores que trabajaban en los barcos comerciales coloniales y de esclavos (7). También se conoce que comerció a precios excesivos con especímenes proporcionados por estos. Entre otros se carteó con el botánico John Ray, uno de los precursores de la Historia Natural británica, la entomóloga e ilustradora alemana Maria Sybilla Merian, el botánico y explorador francés Joseph Pitton de Tournefort, o con el español Joan Salvador Riera, discípulo de Pitton y miembro de una saga barcelonesa de boticarios, naturalistas y coleccionistas. En 1695 Petiver fue elegido miembro de la Royal Society.  A petición de Sloane en 1711 se trasladó a los Países Bajos para estudiar la colección entomologica de Paul Hermann. Escribió algunos de los primeros libros británicos sobre mariposas, registrando y acuñando nombres en inglés, a saber, el catálogo ilustrado de insectos británicos Gazophylacium naturae et artis (1702-1706), y Papilionum Brittaniae Icones (1717). A su muerte su colección, en su mayoría botánica, entomológica y malacológica, sería heredada por su hermana Jane Woodstock, que la vendería a Sloane por unas 4.000 libras. Algunos objetos de la colección se conservan en la actualidad en el Museo de Historia Natural de Londres.
 
 
Grabado de Museo Petiveriani, Centuria Prima (1).

 

Notas y créditos.-
(1) Imágenes del ejemplar propiedad de la Nederlandse Entomologische Vereniging, conservado en el Naturalis Biodiversity Center de Leiden, Países Bajos.
(2) Mamíferos.
(3) Licor de arroz fermentado.
(4) 1 galón equivale a 3'785 litros.
(5) Sulfato de aluminio y potasio. Mineral con propiedades curtientes.
(6) Wikimedia Commons/Harvard University.
(7)  Algunos de sus correspondientes que le enviaron especímenes aparecen citados al final de algunos catálogos.
 
 
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Taxidermidades, 2021.
 
 
Bibliografía:
Robert Boyle   General  Heads for a Natural History of a Country, great or small en  The Philosophical Transactions of de Royal Society of London ,  volumen 1, Londres, Abril de 1666.
Robert Boyle   A way of preserving Birds taken out of the Eggs, and other small Fetus's ,  en The Philosophical Transactions of de Royal Society of London , volumen 1,  Londres, Mayo de 1666.
Robert Boyle   General Heads for the Natural History of a Country, great or small, drawn out for the use of Travellers and Navigators John Taylor and S. Holford, Londres, 1692.
[John Woodward]   Brief instructions for making observations in all parts of the World: as also for collecting, preserving, and sending over natural things, being an attempt to settle an universal correspondence for the advancement of knowledge both natural and civil , R. Wilkin, Londres, 1696.
 
 
Recursos:
Artículo Las instrucciones de John Woodward en Taxidermidades.