Algunos de los animales disecados más antiguos que se conservan.

El hipopótamo de La Specola de Florencia (1)
El animal naturalizado más antiguo que se se conserva en un museo es el hipopótamo que se expone en la Sezione di Zoologia La Specola del Museo di Storia Naturale dell’Università degli Studi di Firenze en Florencia (Italia). Este hipopótamo, aunque no es muy significativo ni científica ni estéticamente -tal y como confiesan en el mismo museo-, es interesante dado que, como hemos comentado, se trata de uno de los trabajos de taxidermia más antiguos que se conservan. Fue donado al Gran Ducado durante la segunda mitad del Settecento, y durante unos años se expuso en el Giardino di Boboli. Este hipopótamo ya figuraba en el catálogo-inventario que Giovanni Targioni Tozzetti, médico y director del Orto Botanico, hizo en 1763 de los objetos de Historia Natural que se conservaban en la Galleria Imperiale de Florencia. En 1775 con el fondo de la Galería Imperial se fundó el actual museo. El Dr. Shufeldt, de la Smithsonian Institution (Museo Nacional de los Estados Unidos), especuló en un artículo escrito en 1892, con que este hipopótamo se montó originariamente para el museo de Ulisse Aldrovandi de Bolonia, y que data del siglo dieciséis.

El lagarto de Berlanga.
Otro animal naturalizado del que tengo noticia, contemporáneo del anterior, es el conocido como "Lagarto de Berlanga". En realidad, el caimán de 3,3 metros, pende en el interior de la Colegiata de Nuestra Señora del Mercado junto a  la puerta que da a la plaza de San Andrés, en la localidad de Berlanga de Duero (Soria). Lo trajo a su vuelta a España hacia 1540 el dominico Fray Tomás Enríquez "de Berlanga" o "de Panamá" (1487-1551), un hijo de la villa, que llegó a ser obispo de Panamá entre los años 1533 a 1537, que fue el descubridor de las Islas Galápagos, y que también fue el intermediario en la disputa entre Pizarro y Almagro. El caimán, procedente del río Chagres (Panamá) llegó disecado. Se trataba de un "objeto curioso" más de los que por entonces se traían tras estancias en tierras lejanas. El caimán, también denominado "el ardacho" es protagonista de numerosas leyendas populares que sostienen que llegó vivo y que era muy tranquilo, y que a la muerte de su amo enfureció y se dedicó a atacar a las muchachas vírgenes que tenían su primera menstruación. Otra leyenda cuenta que engordó comiendo lo cadáveres del cementerio. Se decía que atacaba a los rebaños, hasta que el pueblo enfurecido acabó con él. También es protagonista de leyendas buenas como la que afirma sus cualidades como curandero de males como el herpes de los perros y el mal de corazón. Un dicho popular reza: "tienes más años que el ardacho de Berlanga". El caimán, que se encontraba en bastante mal estado, se restauró en 2008. La cabeza que vemos ahora es de fibra de vidrio. Suponemos que la restauración conservó su relleno original, de paja y de trapos.

En la pared del coro de la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en el Viso del Marqués (Ciudad Real) se encuentra el conocido como "lagarto del Viso", un cocodrilo de de más de cuatro metros que se cuenta fue un exvoto de don Álvaro de Bazán por un beneficio concedido. Junto a la entrada del monasterio de Santa Maria la Real de Nieva (Segovia) se conserva una anaconda disecada colgada en vertical, posiblemente traída por misioneros dominicos, aunque la leyenda que se cuenta de ella nada tiene que ver con su origen americano. Sobre la puerta de entrada de la ermita de la Virgen del Camino de Zamora, horizontal sobre la pared, se puede ver una boa disecada de seis metros de longitud. En la iglesia de Santa María de Medina de Rioseco (Valladolid) también se conserva la piel de un caimán. Por su parte, a los habitantes de Santiago de la Puebla (Salamanca) se les conoce como "los del pueblo del lagarto" por el caimán, decapitado, que se custodia en la iglesia de Santiago. El Museo Diocesano de Palma de Mallorca también guarda un caimán disecado, el conocido como "Drac de na Coca", del que cuenta la leyenda que llegó siendo una cría y llegó a vivir en las alcantarillas de la ciudad.

El cocodrilo de Viso del Marqués (Ciudad Real) (2).

En España se conservan otros animales disecados de aquella época. Nos lo cuenta Joan de Déu Domènech en un entretenido y recomendable artículo que lleva por título Cocodrils i balenes a les esglésies (Cocodrilos y ballenas en las iglesias, 2001) al que además añade un catálogo con los animales disecados de los que ha tenido conocimiento. Por citar ahora solamente aquellos que han llegado hasta nuestros días, además de los anteriores, están los dos caimanes expuestos en una vitrina en la ermita Santo Cristo de la Agonía de Calzadilla (Cáceres), que cuentan con leyendas, romances y hasta una escultura en bronce en el pueblo, cuyos habitantes también se les apoda "lagartos" ; el caimán del atrio del Santuario de la Fuensanta de Córdoba, que hacia 1618 compartió espacio con "culebras de notable grandeza"; el caimán situado bajo el altar de la capilla de la Virgen de los Remedios en la Parroquia de San Ginés de Madrid, que data de finales del siglo XV y provenía de Portobello (Panamá); el caimán que se guarda en una vitrina en la ermita de Nuestra Señora en Sonsoles (Ávila), donado por el caballero Luis de Pacheco en el siglo XV, que antes pendía de una cadena sujeta a la cola; el caimán colgado ante la puerta de la catedral de Toledo; el del santuario de Nuestra Señora de la Consolación de Utrera (Sevilla), posiblemente un exvoto de un emigrante a las Indias que sobrevivió a su ataque del animal, y que aparece citado en 1622; el de la iglesia parroquial de Santiago de la Puebla (Salamanca) que se ubica sobre la pila del agua bendita; o el caimán de la iglesia del Colegio del Patriarca en Valencia, conocido como el "dragón del Patriarca", que llegó vivo como regalo del virrey del Perú al arzobispo Joan de Ribera, que fue bautizado como Lepanto en honor a la batalla, que murió el 7 de junio de 1606 y que entonces fue disecado. Domènech cita además, otros lagartos europeos: el cocodrilo de Sant Bertrand de Comminges (Francia), que todavía cuelga de una columna del interior del templo; el del caimán que puede verse en el santuario de la Beata Vergine delle Grazie de Curtatone, cerca de Módena (Italia); el del santuario de la Madonna di Campagna de Verona (Italia), suspendido boca arriba, con argollas y cadenas; o el la iglesia de San Giorgio in Lemine, de Almenno San Salvatore, cerca de Bérgamo.

Un cocodrilo de alrededor del año 1500 cuelga en la iglesia de Santa Maria di Anunziata, en Ponte Nosa, cercano a Bérgamo (Italia); otro, de 1700, de la de Santa Maria del Monte de Varese (Italia); un caimán también cuelga del techo de la capilla de Notre Dame des Anges de Lurs (Francia). Los caimanes, piezas emblemáticas de los gabinetes de curiosidades, han sobrevivido siglos debido posiblemente a dos factores: la naturaleza del animal, de gruesa y dura piel; y las condiciones de conservación que confluyen en templos, la oscuridad, la escasa humedad y la temperatura constante y fresca. Excepcionalmente, fuera de esos recintos han sobrevivido otras piezas disecadas como el cocodrilo del ayuntamiento de Brno (República Checa), datado de 1608; o en Nimes (Francia), donde son cuatro los cocodrilos conservados que penden en la escalera del ayuntamiento.

El cocodrilo del santuario de Curtatone (Italia) (3).

De la cantidad y variedad de animales disecados que albergaban los gabinetes de curiosidades del Renacimiento y del Barroco sabemos por los catálogos y los grabados que se publicaron, aunque pocos de esos animales han llegado hasta nuestros días. Como ejemplo de supervivientes de esas colecciones pueden citarse el esturión y la iguana del Gabinete de Curiosidades de la familia Salvador (s. XVII-XVIII), que pueden verse en el Instituto Botánico de Barcelona.

Otros animales rellenos, la mayoría caimanes, corrieron peor suerte y no han llegado hasta nuestros días. De algunos tenemos noticias, como del "lagarto" que pende en la puerta del mismo nombre de la Catedral de Sevilla. Actualmente lo que vemos es una réplica en madera, pero originalmente se trataba de un cocodrilo regalado en el año 1261 a Alfonso X El Sabio por el Sultán de Egipto Al-Malec que pretendía a doña Berenguela, la hija del rey. El cocodrilo y una jirafa vivos y un colmillo de elefante eran algunos de los fastuosos regalos que llegaron en aquel cortejo. El lagarto murió poco después, se mandó disecar y se colgó en la puerta de la Catedral. 

Joan de Déu Domènech da cuenta de otros animales ya desaparecidos, y nos ayuda a completar la lista: el cocodrilo o caimán que había en el año 1657 en la capilla de Nostra Dona del Miracle de Cervera (Lleida); el cocodrilo de Guinea que en 1495 se podía admirar en el monasterio de Guadalupe (Cáceres); el caimán que en 1794 colgaba de una pared del coro en la parroquia de San Ildefonso de Jaén y que desapareció en 1950; el cocodrilo de Guinea del convento de los Franciscanos de Lisboa (Portugal), citado también en 1495; el cocodrilo del santuario de Santa Maria de la Luz, también de Lisboa, que a finales del siglo XV estaba escoltado por morros de peces sierra y el pico de un pelícano; los caimanes de la ermita de Montcada (Valencia, 1787); los cocodrilos o caimanes que pendían en 1603 de los arcos del claustro de la iglesia vieja del monasterio de Montserrat (Barcelona), popularmente conocido como el "claustro de los lagartos", donde llegaron a haber hasta seis, y que desaparecieron durante la guerra cuando los franceses arrasaron el monasterio; el caimán de la iglesia de Sant Eudald de Ripoll (Girona), de finales del XVIII, que a diario, al abrir el templo, se colgaba en el exterior; el caimán o cocodrilo "relleno de paja, de una longitud de 5 ó 6 piés" que en 1726 recibía a los peregrinos en el Hospital de Santo Domingo de la Calzada (la Rioja); o el caimán del atrio de la iglesia del monasterio mercedario de Santa Maria de el Puig (Valencia), que tenía un cartel al lado que decía "Si en silenci a dins no esteu, a mon ventre parareu" ("Si en silencio dentro no estáis, en mi vientre acabaréis").

Loro de la duquesa de Richmond (4).
Los primeros en llegar a Europa fueron pues, los cocodrilos que los portugueses trajeron de África, y a partir del siglo XVI empezaron a a llegar los puertos de Sevilla y Lisboa los caimanes procedentes de América, cuyas pieles rellenas se acumulaban en los almacenes de los comerciantes locales. Los venecianos, afamados mercaderes, regalaron en 1517 un cocodrilo al rey francés Francisco I, que lo hizo colocar en una pared de la iglesia de Saint Antoine de Paris. 

Un caso bastante insólito, pues se trata de un ave, mucho más difícil de que haya llegado hasta el presente debido a la predilección de los insectos devoradores por los pájaros, es el loro gris (Psittacus erithacus) que perteneció a Frances Teresa Stuart, duquesa de Richmond, que fue disecado en 1702 y que se conserva en perfecto estado en el Museo de la Abadía de Westminster de Londres. 

A finales del dieciocho se prepararon los primeros ejemplares que todavía hoy podemos contemplar en los grandes Museos de Historia Natural. A modo de ejemplo, podemos citar la doble preparación, disecado y esqueleto, del elefante indio  del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, de 1777-1778; o el rinoceronte asiático que perteneció al zoológico particular del rey francés Luis XVI, que fue naturalizado en 1793, y que podemos ver en el Museo de París.

Créditos.-
(1) Foto extraída de la web de la Universidad de Florencia.
(2) Fotografía de Ramón Peco/Flickr. 
(3) Fotografía propiedad de  Turismo de Lombardía.
(4) Fotografía propiedad del Museo de la Abadía de Westminster.
(5) Imagen extraída de la web del MNCN de Madrid.


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Taxidermidades, 2012. 


 

Bibliografía:
-,  La Grande Galerie de l'Evolution, Ed. du M.N.H.N., París, 2005.
Agustín J. Barreiro,  El Museo Nacional de Ciencias Naturales,  Eds. Doce Calles, Aranjuez, 1992.
Joan de Déu Domènech   Cocodrils i balenes a les esglésies  , en Locus Amoenus, nº 5  , Universitat Autònoma de Barcelona , Bellaterra, 2000-2001.
Ángel del Pozo  Reptiles de leyenda en las iglesias  , en El  Norte de Castilla, Valladolid, 3 de marzo de 2006. 
Robert Wilson Shufeldt   Scientific taxidermy for museums  ,  Extraído del Report U.S. National Museum, Smithsonian Institution, Washington, 1892.

Recursos:
Artículo Los Gabinetes de Curiosidades  en Taxidermidades.
Artículo El loro de Frances Teresa Stuart, duquesa de Richmond y Lennox en Taxidermidades.
Artículo El elefante indio del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid en Taxidermidades.
Artículo El rinoceronte de Luis XV en Taxidermidades.