El elefante indio del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.

Se trata del elefante disecado más antiguo conservado en la actualidad. No obstante no fue el primero que poseyó Carlos III. Nos lo cuenta Gabriel Sánchez Espinosa en su excelente artículo Un episodio en la recepción cultural dieciochesca de lo exótico: la llegada del elefante a Madrid en 1773. Durante su anterior etapa como rey de Nápoles, ya en 1742 recibió como regalo un primer animal procedente de Turquía que alojó en el zoológico ubicado en los jardines del Palacio Real de Portici. Aquel primer elefante real participó en varios desfiles y en una representación operística en el teatro de San Carlos, y a su muerte en 1756 se preparó su esqueleto, ahora expuesto en el universitario Museo Zoológico de Nápoles.


El elefante indio del Museo de Ciencias Naturales de Madrid (1).


Fragata Venus (4).
Ya como rey de España Carlos III aceptó un segundo elefante como obsequio, en este caso de don Simón de Anda Salazar (2), gobernador de Filipinas, que a su vez lo había recibido de Muhammad Ali Khan Walla Jah, nawab (3) del principado de Arcot, en el sur de la India. El presente partió de Manila a bordo de la fragada de la armada Venus, comandada por Juan de Lángara y Duarte, el 23 de enero de 1773. Antes de embarcarlo, tarea en la que no colaboró, en el muelle se sometió al joven elefante a algunas salvas de cañonazos con el propósito de que se acostumbrase al ruido y al olor a pólvora, por si acaso durante la travesía se ordenaba zafarrancho de combate. La Venus surcó el mar de China, el golfo de Bengala, el canal de Mozambique, para acabar doblando el cabo de Buena Esperanza y alcanzar el Atlántico. Tras ciento setenta y nueve días de navegación arribó finalmente a la Isla de León, la actual San Fernando, Cádiz, el 24 de julio de 1773. Todo se dispuso para que el animal llegara en buenas condiciones a la corte. Un librito de autor anónimo titulado Descripción del Elefante, de su alimento, costumbres, enemigos e instinto; y explicación del uso que se hace de los Elefantes (...), sacado de varios autores de Historia Natural, y añadida una nota circunstanciada del que ha remitido de Filipinas para el Rey nuestro Señor se publicó en Madrid aquel mismo año 1777. El texto íntegro de la nota final titulada Noticia del Elefante remitido de Manila para el Rey nuestro Señor en la Fragata nombrada la Venus, que regresó de Filipinas en 22 de Julio de este año, según una Papeleta remitida de Cádiz, es el que sigue:
   "Tiene edad de cinco años y medio.
El largo de la trompa es de cuatro pies (5), y tres pulgadas.
El de los colmillos, aserrada la punta, de un pie, y dos pulgadas.
El ancho, y largo de las orejas de un pie, y cinco pulgadas.
La altura del cuerpo de seis pies, y nueve pulgadas.
La distancia desde las orejas a la cola de siete pies, y una pulgada.
El grueso del cuerpo de diez pies, y seis pulgadas.
El grueso del pie de dos pies, y dos pulgadas.
El largo de la cola de tres pies, y diez pulgadas.
El grueso mayor de la pierna de dos pies, y once pulgadas.
   Ración permanente que ha tenido en la Fragata durante el viaje: 85 cuartillos (6) de agua, 24 libras (7) de arroz, 6 libras de azúcar, 2 raciones de vino, 2 raciones y media ordinarias de pan, 4 tronchos de plátanos.
   Fuera de ello se le suministró también hierba en todo el tiempo que se pudo conservar, la que se embarcó a este fin. En la Isla se le ha estado dando verde en los días que ha descansado.
   En cada mes de los seis que ha estado embarcado, dicen, que se ha medicinado tres veces: que para ese efecto se embarcó una caja de remedios con treinta y dos especies diferentes; y que en este caso se le ha preparado el arroz con cuartillo y medio de aguardiente.
   Este elefante parece que se lo regaló el Nabab del Indosora al Ilustrísimo Señor don Simón de Anda y Salazar, Gobernador, y Capitán General de Filipinas, por algunos beneficios que había recibido. Viene cuidando de él un joven Malabar, que le ha criado, y enseñado entre otras habilidades, las de hacer cortesía, y recoger del suelo con la trompa cualesquiera monedas de oro y plata, que entrega al Malabar para que se las guarde. Se asegura, que éste lo tiene industriado en que no recoja, ni haga caso alguno de moneda de cobre; y añaden que por haberse embriagado en cierta casa de la Isla de León con vino generoso, dio a conocer que era macho. Y últimamente, que al pasar el día 29 de Julio en la tarde un Batallón del Regimiento de Ultonia, que se dirigía desde Cádiz al Campo de Gibraltar por la calle Real de la Isla, se presentó el Elefante para que le viese la Tropa; y que después de ir haciendo reverencia a los Oficiales, saludó a las Banderas luego que llegaron, hincando en tierra ambas rodillas."

Fragmento de Descripción del Elefante (Madrid, 1773).


La conducción del paquidermo hasta la residencia veraniega del palacio real de la Granja de San Ildefonso, Segovia, se confió al teniente de fragata José de Mazarredo Salazar, que dirigió un séquito compuesto además de por dos cornacas indios malabares rebautizados como Francisco de la Cruz y José Espino, por un sargento, un cabo, ocho soldados, un patrón de bote, dos artilleros de mar y un proveedor, encargado este último de administrar un presupuesto estimado en 30.000 reales. Como vehículos de carga se emplearon una galera (8) y siete bagajes (9). La Instrucción para el viaje establecía que la marcha diaria de la comitiva sería entre el amanecer y las ocho de la mañana y entre las cinco de la tarde y la puesta del sol, con el fin de evitar la canícula, recorriendo aproximadamente entre dos y tres leguas (10), salvo que el animal mostrara cansancio. El itinerario previsto hacía parada en las poblaciones de Jerez, La Carlota, Córdoba, Aldea del Río, Andújar, Guarromán, La Carolina, El Viso del Marqués, Santa Cruz, Valdepeñas, Manzanares, Tembleque, La Guardia, Ocaña, Aranjuez, Valdemoro, Carabanchel, Aravaca y llegada a San Ildefonso. Más de ochocientos kilómetros. El salvoconducto de Mazarredo disponía que las poblaciones de paso estaban obligadas a facilitar alojamiento, aprovisionamiento y auxilio, y que "cuantos gastos ocasionen se pagarán puntualmente a los precios corrientes". Se previó asimismo que las tropas establecidas en el territorio colaborasen para que el paso del cortejo por las ciudades tuviera lugar sin que la curiosidad de la masa pudiera causar accidente alguno. En una de sus cartas Mazarredo pedía al Justicia Mayor del Rey (9) de Écija que los curiosos se apostasen "en buen orden, lo menos a cuarenta pasos de las orillas del camino, y no seguirme". Entre la carga se encontraban los ropajes ribeteados de oro, tanto del elefante como del cornaca, confeccionados en Cádiz durante la aclimatación, y que se vestirían en la presentación ante el rey.

Portada de Decripción del Elefante (1773).
La partida de la Isla de León tuvo lugar el 16 de agosto. Permaneció en Écija entre el 26 y el 28 de agosto. Allí se confeccionaron al elefante unos "zapatos abotinados de tres suelas" y se le trataron las plantas de los pies con vino cocido mezclado con alumbre (12). Tampoco faltó el comerciante que intentó aprovechar la ocasión para elevar sus precios. La comitiva atravesó Despeñaperros alrededor del 10 de septiembre. Durante el trayecto enfermaron los dos indios y a falta de elefanteros, el periplo previsto se retrasó un día más. La llegada al palacio de San Ildefonso se produjo la tarde del 26 de septiembre, después de cuarenta y un días de viaje, donde el cortejo fue recibido por el propio Carlos III y su hijo el infante don Antonio, que en aquellos momentos se encontraban pescando en el puente de Balsaín, sobre el río Moros. A primeros de octubre el elefante fue trasladado a El Escorial (13), junto al rey. El 11  en la plaza del Bosquecillo el elefante fue sometido a una demostración de sus habilidades. El día 20 de octubre partió para Madrid, donde llegó el 27, por deseo expreso del monarca y para que la población pudiera contemplarlo. En la capital el elefante permaneció durante un mes. En el poema satírico de ciento cincuenta y un versos Carta escrita a don José de Cadalso en 17 de enero de 1774 por don Tomás de Iriarte, el poeta canario se hacía eco del revuelo que levantó:
   "(...)
   Vino a Madrid, señor, el elefante,
y escoltado del pueblo y de la tropa
paseaba las calles arrogante.
   El suceso más grave de la Europa
en Madrid no causara tanto ruido
como atención el bruto ha merecido.
   (...)
   Sacáronle tonadas y cuartetas;
en delantales, cofias, manteletas,
elefantes pintados se veían;
y en las mesas por moda se servían
elefantes de carne, dulce y masa.
   Elefantes sin tasa
tuvimos que sufrir por varios modos:
en la conversación, en los apodos,
en cartas, escritos publicados,
en sermones, sainetes, y plagados
nos vimos el segundo o tercer día
de enfermedad llamada elefancía.
   (...)"

Se desconoce si el paquidermo se bautizó con nombre alguno. La cuenta final de gastos que presentó José de Mazarredo ascendió a 32.576 reales con cinco maravedís. El traslado definitivo a Aranjuez se encargó al capitán de infanteria Francisco de Miranda y se produjo entre finales de noviembre y principios de diciembre de 1773. En el Real Sitio el elefante fue alojado en la Casa de Vacas, junto a los animales de granja que abastecían a la corte y otros animales exóticos, como camellos o dromedarios. Nuestro elefante, al que se identificaba como el elefante grande, coincidió durante un tiempo en Aranjuez con otro macho joven, el elefante chico, que falleció a las pocas semanas de su llegada, y con un ejemplar hembra, que acabaría falleciendo en septiembre de 1780, todos ellos provenientes de Filipinas.

Cuatro años más tarde, el 17 de noviembre de 1777, el Secretario de Estado José Moñino Redondo, conde de Floridablanca, comunicó al director del Gabinete de Historia Natural Pedro Franco Dávila que "la noche pasada había muerto el elefante grande de Aranjuez. Que el gobernador mandó que lo abriesen hasta ver lo que el Rey disponía. Y queriendo S. M. que se diseque y traiga para ponerle en ese Real Gabinete, dispondrá usted que el disecador vaya inmediatamente a aquel Sitio" (14). A la espera del disecador el gobernador del Real Sitio dispuso "la disección conservando enteros la piel, los huesos, la cabeza y patas y ejecutando la maniobra según las reglas que diese el cirujano principal del Sitio". Juan Bautista Bru de Ramón llegó a Aranjuez el 20 de noviembre y dos días más tarde informaba por escrito a Franco Dávila:
   "Mi dueño y señor mío:
   Recibí la de usted de 21 del corriente con mucho gusto. El jueves fui al cortijo a ver el elefante, y incontinenti se empezó a disecar. El viernes se descansó y se limpió de toda la carne y se trajo a este Sitio en donde estoy trabajando día y noche sin pérdida de tiempo. Los huesos se están cociendo y limpiando; esto es obra de algún cuidado. Tengo hecho un dibujo con todas sus medidas. Igualmente voy trabajando otro de su anatomía para la colocación de sus huesos. El señor gobernador me envió hoy llamar, en que me leyó una carta del señor ministro en que me decía que el Rey había determinado se hiciere un esqueleto y un elefante y que todo cuanto necesitara se me diera, lo que ha hecho usted con toda puntualidad." 

Esqueleto del elefante indio del Museo  de Madrid (1).


Recordemos que el esqueleto del elefante napolitano de Carlos III ya acabó expuesto en el museo local. El desollado de éste se concluyó en una semana. El 29 o 30 de noviembre un carro transportó a Madrid la piel y los huesos del animal. Los trabajos de montaje se llevaron a cabo entre el 1 de diciembre y el 11 de febrero de 1778. Dirigidos por Dávila trabajaron siete carpinteros, a saber, dos maestros, cuatro oficiales y un peón, tanto en el montaje del esqueleto como en la formación del armazón de madera que debía recibir la piel. La estructura de madera contó además con la participación de dos escultores profesores de la Academia de Bellas Artes de San Fernando (15), los hermanos de origen francés Robert y Pierre Michel (16), que contribuyeron a dar forma a la escultura a tamaño natural. Los colmillos originales se montaron en el esqueleto y para el ejemplar disecado se tallaron en madera. La lista de gastos de la doble preparación del elefante sumó 14.137 reales con 20 maravedís, desglosados en 3.094 reales con 13 maravedís los gastados en Aranjuez y Madrid en diferentes trabajos; la factura de carpintería que sumó 5.727 reales y 7 maravedís; y los dos académicos escultores que cobraron 5.316 reales.

Grabado del disecador Juan Bautista Bru para su Colección de láminas  (1786) (BNE).


Tanto el esqueleto como el elefante disecado aparecen en sendos grabados del segundo volumen de la obra del disecador y grabador, que también lo fue Juan Bautista Bru, Colección de láminas que representan los animales y monstruos del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, con una descripción individual de cada uno (1786). El texto que los acompañaba hacía una descripción general del animal y explicaba algunas particularidades del mismo, todo ello entresacado de textos anteriores, y sobre el ejemplar del Gabinete de Historia Natural Bru escribió:
   "El Elefante que se conserva en el Real Gabinete tiene 11 pies de alto, 12 de largo, y 18 de grueso. Vivió 6 años en el Real Sitio de Aranjuez. Cuando llegó al de San Ildefonso tenía ocho pies y medio de alto, y 5 años y medio de edad, según relación de los dos indios que le condujeron desde Manila." 

Grabado de Bru representando el esqueleto del elefante indio (Biblioteca Nacional de España).


Las medidas que traslada Bru al lector no son coincidentes con aquellas del cuaderno Descripción del Elefante, que apuntaba que a su llegada el elefante medía seis pies con nueve pulgadas de altura. Más adelante, en el último párrafo de la descripción del esqueleto del elefante, Bru afirmaba en esa misma Colección de láminas que "este esqueleto es del mismo Elefante que actualmente se halla en el Real Gabinete, donde le armé y disequé el año de 1777, habiendo muerto en el Real de Aranjuez en el mes de Diciembre", lo que también difería de la realidad, que es que murió el 17 de noviembre.



Con frecuencia los datos varían según las fuentes. Otro ejemplo de ello es el testimonio del agustino Francisco Enrique Flórez quien en su Noticias de la vida y escritos (1780), cuando aborda su viaje de 1757 a La Coruña y reseña su estancia en Ávila escribe que "a las puestas de algunas casas, y en otros diferentes sitios de la ciudad, hay unos bultos de piedra, que muchos imaginan toros, y otros cerdos; pero en la realidad la disposición y forma es legítima de elefantes. (...), como el que poco tiempo ha hizo traer nuestro católico monarca, y que le paseasen por las calles de Madrid; gusto que tuvo también en Nápoles (*)", añadiendo a pie de página la siguiente nota:
   "(*)  Con Real Orden de 17 de Diciembre de 1773, le llevaron a Aranjuez donde vivió 47 meses, pues murió en 17 de Diciembre del 77, en cuyo tiempo se gastó en su manutención (entrando los salarios de tres indios malabares y dos españoles que le cuidaban) 70.891 reales y 12 maravedís. Su principal alimento era arroz cocido. Comía también castañas, repollos, lombardas, cañas de panizo, mijo, melones, nabos gallegos, y azúcar, con vino dulce y aguardiente. Después de muerto fue un Comisionado del Señor Director del Real Gabinete de la Historia y recogió el esqueleto y piel, con la que se vistieron un fingido de madera, y colocaron sus huesos al natural en otro, que hoy se ve en dicho Gabinete. En 16 de noviembre de 1777 llegó a aquel Real Sitio otro pequeño elefante remitido también de Filipinas, pero se murió el 5 de enero del 78. Y el 4 de diciembre llevaron al mismo Sitio una elefanta, que permanece."

Tanto el elefante indio disecado como su esqueleto, piezas emblemáticas, históricas, y de indudable valor taxidérmico y científico, se pueden admirar en la actualidad en la exposición permanente que recrea el Real Gabinete en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.



Notas.-
(1)  Fotografías propiedad del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid.
(2) Simón de Anda llegaría a mandarle a Carlos III hasta tres elefantes.
(3) Gobernante o soberano de provincia india.
(4) Imagen extraída de la página web de la Fundación Museo Naval.
(5) El pie castellano, unidad de longitud tradicional en España hasta el siglo XIX, equivalía a 28 centímetros aproximadamente. Se dividía en 12 pulgadas y cada pulgada castellana equivalía pues a 2,32 centímetros.
(6) Un cuartillo equivalía aproximadamente a poco más de medio litro.
(7) Una libra castellana equivalía a 460 gramos.
(8) La galera era un carruaje de tracción animal, generalmente de cuatro ruedas, con puerta trasera y asientos para hasta ocho personas.
(9) El bagaje era un carro de dos ruedas, tirado por uno o dos caballos o mulas, destinado a transportar carga.
(10) La legua castellana de aquella época rondaba los 5'6 a 5'9 kilómetros.
(11) Miembro de la nobleza local que desempeñaba funciones policiales y judiciales.
(12) El alumbre de roca es el nombre común del sulfato de aluminio.
(13) Ciento noventa años antes, en octubre de 1583, Felipe II mandó exhibir en el mismo lugar otro elefante indio, regalo del virrey de la India Francisco de Mascarenhas a su hijo recién fallecido el príncipe don Diego de Austria, heredero del trono de Portugal.
(14)  El padre Agustín J. Barreiro, historiador del Museo de Madrid, en su obra El Museo Nacional de Ciencias Naturales (1771-1935) se contradecía. Mientras que por una parte afirmaba que el "elefante traído de Java" había muerto en Aranjuez en 1778, por otra adjuntaba en el apéndice un texto del agustino Francisco Enrique Flórez quien escribió que el elefante falleció el "17 de diciembre del 77", fecha igualmente incorrecta pero más cercana a la real.
(15) El Real Gabinete de Historia Natural, instalado en 1773 y abierto al público en 1776, ocupaba el segundo piso del palacio de Goyeneche, en el número 13 de la madrileña calle de Alcalá, edificio compartido con la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
(16) El escultor francés Robert  Michel (Le Puy-en-Velay, 1720- Madrid, 1786) llegó a España para trabajar en la decoración de la reconstrucción del Palacio Real de Madrid. En 1752 fue nombrado profesor en la recién inaugurada Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y en 1757 escultor de cámara del rey Fernando VI. En 1763 fue elegido director de la sección de escultura, y entre 1774 y 1775 director de la Academia. En 1775 Carlos III de nuevo lo designó escultor de cámara del rey. Finalmente, un año antes de su fallecimiento, en 1785 Michel es nombrado director de la Real Academia de San Fernando. En el Palacio Real esculpió las estatuas de siete reyes, un león y un par de medallones. Entre otros trabajos suyos que pueden admirarse en la capital se encuentran los leones de la fuente de Cibeles y algunos elementos de la Puerta de Alcalá.  Tras la muerte de Robert Michel, su hermano y discípulo Pierre Michel fue quien ocupó la plaza de escultor de cámara del rey, puesto que conservó durante el reinado de Carlos IV.

 
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Taxidermidades, 2016.


Bibliografía:
--  Descripción del Elefante, de su alimento, costumbres, enemigos e instinto; y explicación del uso que se hace de los Elefantes, modo de cazarlos, y utilidades de sus Colmillos en la Medicina y en los Artes, etc. Sacado de varios autores de Historia Natural, y añadida una nota circunstanciada del que ha remitido de Philipinas para el Rey nuestro Señor , Imprenta de Andrés Ramírez, Madrid, 1773.
Santiago Aragón Albillos   En la piel de un animal. El Museo Nacional de Ciencias Naturales y sus colecciones de Taxidermia  , en Colección de Historia Natural Theatrum Naturae,  Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Ediciones Doce Calles, Aranjuez, 2014.
Luis M. Auberson  Un elefante indio en el Real Monasterio de El Escorial (1773) , en ABC, Madrid, 6 de septiembre de 1959.
Agustín J. Barreiro   El Museo Nacional de Ciencias Naturales (1771-1935), Colección Theatrum Naturae, Ed. Doce Calles, Aranjuez,1992. 
Juan Bautista Bru de Ramón  Colección de laminas que representan los animales y monstruos del Real Gabinete de Historia Natural de Madrid, con una descripción individual de cada uno , 2 tomos, Librería de Copín, Madrid, 1784-1786.
Francisco Enrique Flórez   Noticias de la vida y escritos del Rmo. P. Mro. Fr. Henrique Florez , Imprenta de Pedro Martín, Madrid, 1780.
Gabriel García Espinosa  Un episodio en la recepción cultural dieciochesca de lo exótico: la llegada del elefante a Madrid en 1773 , en Goya, nº 295-296, Fundación Lázaro Galdeano, Madrid, 2003.
Carlos Gómez-Centurión Jiménez   Curiosidades vivas. Los animales de América y Filipinas en la "Menagerie" real durante el siglo XVIII , en Anuario de Estudios Americanos, nº 66, vol. 2, Sevilla, julio-diciembre de 2009.
Carmen Lorente Arévalo y Clara Maria Gascón Gárate   Nuevas aportaciones a la biografía del escultor Roberto Michel , en Anales de Historia del Arte, nº 5, Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense, Madrid, 1995.
Ana Victoria Mazo Pérez   Los cuatro elefantes del rey Carlos III , Museo Nacional de Ciencias Naturales / Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 2008. 


Recursos:
Artículo El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid en Taxidermidades.
Artículo "En la piel de un animal" de Santiago Aragón en Taxidermidades, sobre la historia del MNCN y sus colecciones de Taxidermia.
Artículo El Museo de Ciencias Naturales de Madrid a principios del siglo XX. Imágenes inéditas en Taxidermidades. 
Artículo El periplo del elefante "Hans" en Taxidermidades. 
Artículo Banquete en el interior de la elefante "Parkie" en Taxidermidades.
Artículo Pierre-François-Marie Bourdet, su tratado de Taxidermia y su elefante en Taxidermidades.
Artículo "Jumbo", el "rey de los elefantes" en Taxidermidades.
Artículo El uso del corcho aglomerado en la Taxidermia. El elefante del Museo de Toulouse en Taxidermidades.
Artículo Los grupos de elefantes de Carl Akeley en Taxidermidades.
Artículo "Modern Taxidermy: Mounting the Indian Elephant", un documental de 1927 en Taxidermidades.