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| Cubierta del libro. |
Nos encontramos ante un tratado sencillo. Escrito por Henry Larsen, un buen taxidermista de museo, La taxidermie moderne (1945), con 142 páginas más 47 láminas con 96 fotografías, es efectivamente un manual alcanzable para principiantes que aborda además métodos taxidérmicos avanzados. El ejemplar que consulto está firmado por el autor.
El libro comienza con algunas Notas históricas que consisten únicamente en citas de Méthode de préparer et conserver les animaux (1801) de Pierre-François Nicolas que justificarian el servicio que la Taxidermia presta al conocimiento de la Historia Natural. En esos pasajes aparecen nombres conocidos como Réaumur, Mauduyt, Manesse, Daudin y Kuckahn, algunos de los personajes del siglo XVIII que contribuyeron al avance del arte.
En el apartado Generalidades el autor prosigue con la historia de la Taxidermia, ahora ya del siglo XX pero con algunas referencias al XIX, que el lector de Taxidermidades quizá conocerá. Así, Larsen se refiere a algunos "precursores de la técnica dermoplástica" como Nicolaus, conservador del Museo de Mainz, como uno de los primeros en crear el método; a los Kerz de Stuttgart (1), "sus continuadores"; a Herman ter Mer de Leipzig, "uno de los mejores de la época". También a algunos taxidermistas privados con establecimientos reconocidos, como Rowland Ward de Londres; Umlauff de Hamburgo; Sander de Colonia, James L. Clark de Nueva York; y Otto Bock de Berlín, "donde tuve una útil e interesante estancia". Hace especial mención a Henry A. Ward, propietario del Ward's Natural Science Establishment de Rochester, como formador de notables taxidermistas que se emplearían en museos, y a Carl Akeley, uno de los más reconocidos. Precisamente en el Ward's se formaría también Larsen.
Apenas sin novedades, el manual aborda la preparación de aves, pequeños mamíferos, reptiles, batracios, mamíferos de gran tamaño y esqueletos. Abordando ya su contenido, para las aves, sigue el acostumbrado desollado; como producto preservativo emplea una solución arsenical; para las pequeñas como relleno propone un cuerpo artificial preferentemente de turba tallada bañado en parafina o de viruta envuelta en hilo para las grandes, formando el cuello con estopa alrededor del alambre; el resto de operaciones, alambrado, cosido, posicionado, secado, etc., de la forma ordinaria. Para los mamíferos de pequeña talla Larsen emplea igualmente la solución arsenical e idénticos materiales para la confección del cuerpo ficticio.
El desollado de las pequeñas serpientes el autor propone principiarlo con una breve incisión longitudinal, pero en vez de por el centro del vientre, ligeramente desviada hacia un costado, para evitar cortar las escamas ventrales, y seguir procediendo normalmente, cortando el cuerpo por la mitad y tirando de la piel de cada costado. En el caso de serpientes grandes, la incisión la prolonga desde la cabeza hasta la cola. Aparte del montaje ordinario de los ejemplares pequeños, Larsen sugiere un nuevo método consistente en cloroformar el ejemplar fresco, sumergir el cadáver en una solución de parafina tras pasar por varios baños sucesivos de alcohol etílico y alcohol amílico, antes de posicionarlos y fijarlos para el secado. El montaje de los grandes, sugiere proceder adheriendo y cosiendo la piel sobre un modelo rígido y hueco confeccionado con papel maché, al modo de los mamíferos de gran tamaño. La preparación de lagartos y cocodrilos, opera como con los pequeños mamíferos; y la de tortugas, separando el plastrón, como de costumbre.
Larsen se extiende algó más en el apartado dedicado a los grandes mamíferos. Detalla con mayor precisión su desollado, el curtido de la piel con la tradicional mezcla de agua, sal y alumbre, y el afinado del cuero. Detalla el método dermoplástico de construcción del maniquí, partiendo de un tablero central al que se fijan las varillas de hierro que sostendrán las patas, cuello y cola, y el regruesado de la estructura con viruta e hilo. En el caso de mamíferos medianos, la aplicación de una capa de arcilla, y otra de papel men vez de con viruta se alcanzaría el volumen del animal mediante una malla, aplicando sobre ella arpillera y escayola, modelando los detalles del animal, y terminando con una fina capa de papel maché. En este punto, muy sucintamente el autor describe el método Akeley de grandes mamíferos de confección de una escultura hueca de papel maché; y termina explicando la colocación de la piel sobre la escultura y los detalles de acabado. El libro concluye sugiriendo la creación de dioramas y abordando la preparación y ensamblaje de esqueletos.
Henry Larsen nació en Aarhus, Dinamarca el 8 de octubre de 1890. Con 17 años emigró a Estados Unidos, donde aprendió Taxidermia en el Ward's Natural Science Establishment de Rochester, oficio que ejerció en Canadá, Inglaterra y Alemania, antes de establecerse en 1915 en Ginebra, Suiza, para trabajar en el Museo de Historia Natural de la ciudad, donde permaneció hasta su jubilación en 1953. Uno de sus dos hijos, Yvan Larsen, que más tarde destacaría como escultor, a partir de 1942 fue asistente taxidermista de su padre, sucediéndole a su muerte (2). Entre 1935 y 1936 Henry Larsen dirigió el Zoo de Ginebra que contribuyó a fundar, lo había propuesto en 1929. Autor de una decena de libros, la mayoría firmados junto a su segunda esposa May Pellaton, durante 30 años colaboró en el periódico Tribune de Genève. Realizó expediciones de recolección para el Museo ginebrino a la Guayana francesa en 1952, 1954 y 1956. Falleció en 1969 a causa de un accidente en la selva de Martinica.
Notas.-
(1) Larsen por error se refiere a ellos como hermanos, cuando en realidad eran padre e hijo.
(2) Yvan Larsen su jubilaría en 1984.
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Taxidermidades, 2025.
Henry Larsen La taxidermie moderne , Éd. de la Frégate, Ginebra, 1945.


