El Museo Zoológico de Hamburgo.

El Museo de Historia Natural de Hamburgo fue fundado en mayo de 1843 a partir de la fusión de las colecciones de Historia Natural del Colegio Johanneum (Gelehrtenschule Johanneum), que había sido fundado en 1529 y que disponía de un gabinete de curiosidades iniciado en 1649, y de la Sociedad de Historia Natural de Hamburgo (Naturwissenschaftlichen Vereins Hamburg), fundada en 1837 y que inició su museo dos años después.

El Museo de Historia Natural de Hamburgo en Steintorwall a principios del s. XX (1).

La colección del Johanneum, que durante siglos estuvo ubicada en el monasterio de San Juan, donde en la actualidad se encuentra el ayuntamiento de la ciudad, contó en el siglo XVIII con contribuciones importantes, como las del zoológo, botánico y coleccionista Anton August Heinrich Lichtenstein, doctor en teología y filosofía, director del colegio a partir de 1782, padre del reconocido explorador y naturalista Martin Heinrich Carl Lichtenstein; la de Johann Georg Christian Lehmann, botánico, profesor de Física y Ciencias Naturales en el Gymnasium Academicum de Hamburgo y fundador del Jardín Botánico de la ciudad; la colección de mariposas del senador Johann Heinrich Merck; la de escarabajos del comerciante JoahannAmsinck, o la colección de 1147 aves del comerciante de tejidos Gerhard Hinrich von Essen, entre otras. Por su condición de ciudad portuaria y comercial, aquel gabinete recibió además donaciones de capitanes de barcos y, como hemos comprobado, de mercaderes.

El interior del Museo hacia 1940 (2).

La primera sede del Museo de Historia Natural de Hamburgo fue el recién estrenado nuevo edificio del Johanneum en la calle Speersort, al lado de la plaza de la Catedral. Las colecciones del nuevo Museo siguieron aumentando gracias a donaciones de gabinetes privados, algunas expediciones, el disecado de los animales que fallecían en la menagerie de Carl Hagenbeck o, a partir de su fundación en 1863, del zoológico municipal; y por la compra de parte de los fondos del museo privado del comerciante local Johann Cesar Godeffroy VI. En 1883 la sección de plantas se segregó tras la inauguración del Jardín Botánico. Tras años reclamándolo al Senado de la ciudad, finalmente en 1891 se inauguraría el nuevo edificio del Museo en Steintorwall, igualmente céntrico y próximo a la estación central. En 1907 se segregó la sección de Mineralogía y en 1912 lo hicieron las de Antropología y Paleontología. A partir de esa fecha solo la Zoología estaría representada en el Museo de Historia Natural. El Museo pasó a denominarse Instituto Estatal de Zoología y Museo Zoológico (Zoologisches Staatsinstitut und Zoologisches Museum).

El Museo Zoológico de Hamburgo en la actualidad.

Durante julio de 1943 las bombas de la Segunda Guerra Mundial destruyeron el Museo. Justo cien años después de su inauguración. Se perdieron la mayoría del archivo y casi la totalidad de la exposición permanente. Solo consiguieron salvarse buena parte de las preparaciones en alcohol y de la colección de aves, que se almacenaron en el tunel del metro, por seguridad las primeras, y por su facilidad para el traslado, las segundas. Sin edificio y con pérdidas irrecuperables, al finalizar de la Guerra se priorizó la reposición de las colecciones científicas. La preparación de animales disecados destinados a la exposición permanente se demoraría algo más.

El elefante Anton, hacia 1940.
En 1969 el Museo se integró en la Facultad de Biología de la Universidad de Hamburgo. La exposición que podemos ver en la actualidad, ubicada en la planta baja del edificio del Instituto Zoológico de la Universidad de Hamburgo, en el número 3 de la Martin-Luther-King-Platz, se inauguró en 1984. En estos momentos, los fondos del Museo Zoológico de Hamburgo (Zoologisches Museum Hamburg, ZMH) suman unos 10 millones de especímenes, la cuarta colección científica de Alemania por número de especímenes. Son unas 23.000 muestras de mamíferos, unas 70.000 de aves, 4 millones de especímenes entomológicos, más de un millón de invertebrados marinos... El trabajo de catalogación todavía no se ha completado.

Cráneo de narval hembra.
La superficie de exposición es modesta, ocupa unos 2.000 metros cuadrados e incluye un espacio para exposiciones temporales. Una de las primeras salas que encontramos es la dedicada a la Teoría de la Evolución. En la exposición permanente destacan los esqueletos y algunas réplicas de mamíferos marinos y la famosa morsa Antje (1976-2003), mascota de la emisora regional NDR, que vivió en el Zoológico Hagenbeck, y el cráneo de una hembra de narval con dos colmillos, capturado por Dirk Petersen, capitán de un ballenero, en 1684. Se trata de un ejemplar único en el mundo que se ha convertido en el icono del Museo. En cuanto a mamíferos terrestres, buena parte de los animales naturalizados son europeos, como el alce, el bisonte o los osos pardos, con presencia de algunos ejemplares foráneos como el okapi, el leopardo, el guepardo -recientemente restaurado-, los primates -entre ellos el famoso orangután hembra Leila, un trabajo de Klaus Zwonarz- o la familia de bongos africanos, o el rinoceronte y el tigre asiáticos. En este apartado, otra de las estrellas del Museo es el cerdo hormiguero africano. Están presentes la casi totalidad de las aves europeas, más algunas exóticas, como por ejemplo las que del Pacífico Sur provenientes del Museo Godeffroy. En cuanto a reptiles destacan un buen ejemplar de cocodrilo del Nilo y una enorme tortuga terrestre. También se exhibe una pequeña muestra de insectos. Durante la visita nos podemos asomar a una Sala de Estudio anexa en la que destacan los armarios laterales vidriados repletos de variedad de especímenes, un lugar que nos traslada en el tiempo a un gabinete de curiosidades. En el Museo Zoológico de Hamburgo no encontraremos, por tanto, ni elefantes ni jirafas disecados. Aunque los hubo, como por ejemplo el famoso elefante indio Anton, que vivió a finales del siglo XIX en el zoológico municipal. Los peces representados escasean. Recordemos que se trata de un museo reconstruido y cuyas colecciones se están recuperando. La Guerra hizo estragos.

La famosa morsa Antje.

Durante 2014 el Museo celebra el trigésimo aniversario de su reapertura. Si bien el Museo de Zoología se mencionaba en las guías turísticas de los años noventa del pasado siglo, en la actualidad no aparece. El visitante tiene la impresión de que el espacio reclama una renovación urgente. Quizá se esté a la espera de que los gobernantes de la ciudad-estado se decidan a promover la construcción de un nuevo edificio que acoja un gran museo de Historia Natural que vuelva a reunir bajo un mismo techo los actuales de Zoología, Geología y Paleontología, Mineralogía o el Herbarium Hamburgense, algunas de las colecciones que en la actualidad gestiona la Universidad.

Curtido de la piel del elefante Anton en 1907 (3).

El Museo, que recibe unos 60.000 visitantes anuales, abre de martes a domingo de 10 a 17 horas y su entrada es gratuita. Al tratarse de un espacio diáfano, no existen barreras arquitectónicas. En el centro de la exposición se encuentra un punto informativo donde el visitante, además, podrá comprar algún modesto recuerdo. Los días laborables abundan los grupos de escolares que conciertan alguna de las animadas visitas pedagógicas. El Museo ofrece una docena de visitas tematizadas aptas, como afirman ellos mismos, para personas de 5 a 99 años.

El tigre ocupa un espacio central.
En el Museo de Hamburgo han trabajado destacados taxidermistas, como por ejemplo Hugo Schilling (1862-1873) y su sucesor Friedrich Böckmann (1873-1886), uno de los primeros en practicar la técnica dermoplástica moderna que había iniciado Philipp Leopold Martin a partir de la publicación de su Taxidermie en 1869. Böckmann se aventuró en aplicar la dermoplastia a los grandes mamíferos. Un ejemplo de ello fue la estructura de madera reforzada con hierro y recubierta de turba y yeso que le sirvió para modelar un elefante. Se desconoce, no obstante, si llegó a montar la piel del paquidermo sobre aquella escultura. Ni la estructura ni el elefante aparecen en los registros del Museo, aunque sí se guarda una factura de un disecador que ayudó a Böckmann. Unas décadas más tarde sería Richard Gast (1907-1938) quien en 1907, siguiendo esa técnica, montaría el elefante Anton. Gast asistiría más tarde, en abril de 1933 en Berlín, a la primera reunión de la Asociación de Artistas Dermoplastas de Museos de Historia Natural (Deutsche Künstlervereinigung der Museumsdermoplastiker) que había promovido Hermann H. ter Meer. En la actualidad el taxidermista responsable de la colección permanente es Mathias Preuss. Además el Museo cuenta con otros dos preparadores de especímenes científicos.

El Museo alberga una buena colección de mamíferos marinos.



Notas.-
(1) Fotografía extraída de la página web de la Sociedad de Historia Natural de Hamburgo.
(2) Fotografía extraída de la página web del Museo Zoológico de Hamburgo.
(3) Noticia aparecida en la revista La Ilustración Española y Americana el 30 de noviembre de 1907.


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Taxidermidades, 2014.


Bibliografía:
Herbert Weidner   Bilder aus der Geschichte des Zoologischen Museums der Universität Hamburg. Die Zoologischen Sammlungen im Naturhistorischen Museums zu Hamburg während seiner Kollegialverfassung 1843 bis 1882   , en Mitteilungen aus dem Hamburgischen Museum und Institut, Suplemento al volumen 90, Zoologischen Instituts und Zoologischen Museums der Universität Hamburg, Hamburg, 1993.

Recursos: