La reunión de los "Artistas Dermoplásticos" del año 1933 en Berlín.

Philipp Leopold Martin, considerado como el iniciador de la dermoplastia moderna, se instruyó de niño con el libro Taxidermie oder die Lehre Thiere aller Klassen am einfachsten und zweckmässigsten für Kabinette auszustopfen und aufzubewahren, praktisch bearbeitet (Taxidermia o enseñanza del disecado de toda clase de animales y mantenimiento de colecciones de Historia Natural, de una manera práctica y sencilla), publicado en 1815 por el ornitólogo Johann Friedrich Naumann. El libro de Naumann instruía de acuerdo con los usos de la época, rellenando los pequeños mamíferos con la ayuda de una baqueta para atacar el material de relleno hasta el último rincón de la piel, o fabricando un cuerpo articial para los de mayor tamaño. Al final del segundo capítulo aludía a los "nuevos sistemas de montaje" que se practicaban en el Museo de Berlín, utilizando un tablero central de madera donde se encajaban unos aros, también de madera, que iban dando forma al animal (1). Sin saberlo, Naumann empezó a dar a conocer la técnica que más tarde se llamaría Dermoplastia y que Martin difundió con mayor éxito bastante más tarde, a partir de 1870, fecha de la publicación de su Dermoplastik und Museologie oder das Modelliren der Thiere und das Aufstellen und Erhalten von Naturaliensammlungen (Dermoplastia y Museología, o el modelado de animales, y la creación y mantenimiento de las colecciones de animales).  

Parte de los asistentes a la reunión (2).

Martin trabajaría en el Museo Zoológico de Berlín entre los años 1852 a 1858. A partir de 1859 lo haría en el Stuttgarter Königlische Naturalienkabinett (Gabinete Real de Historia Natural de Stuttgart). Uno de sus alumnos y ayudantes fue Friedrich Kerz que, por tanto, primero aprendería sus técnicas, y más tarde las perfeccionaría. Kerz fue, además, alumno de W. Nicolaus, un taxidermista de Mainz que también practicaba la dermoplastia. Friedrich Kerz, que en el año 1877 sucedió a Martin como jefe del taller de taxidermia del Naturalienkabinett, fue asimismo maestro de la mayoría de los taxidermistas dermoplásticos de la siguiente generación, entre ellos, su hijo Joseph Kerz y Herman H. ter Meer junior, un prometedor joven taxidermista del museo de Leiden, Holanda, que al cumplir los 18 años fue enviado a Alemania por su padre, también taxidermista, para que aprendiera las técnicas más avanzadas de aquel reputado taxidermista alemán, uno de los mejores preparadores europeos del momento. Friedrich Kerz falleció en 1915 y su puesto en el Museo de Stuttgart lo heredó su hijo Joseph. 

Hecho este breve e indispensable repaso a la historia de la técnica dermoplástica, desde sus orígenes berlineses a mediados del siglo XVIII, hasta el instante, principios del siglo XX, en que en la mayoría de museos alemanes de Historia Natural trabajaban taxidermistas que practicaban la dermoplastia, no nos queda más que abordar el tema que nos ocupa.


Ejemplar expuesto en la primera renión de Berlín de 1931

En el año 1931 Herman H. ter Meer, que entonces trabajaba en el Instituto Zoológico de Leipzig, dependiente de la Universidad, Wilhelm Glasmacher, Gerhard Schröder y Karl Kästner, los tres del Museo de Historia Natural Berlín, Helmuth Buck de Dresde, Hugo Bleil de Halle y Adolf Haug de Stuttgart, reunidos el 4 de abril, sábado de Pascua, fundaron la Deutsche Künstlervereinigung der Museumsdermoplastiker (DEUKÜMUS), la Asociación Alemana de Artistas Dermoplásticos de Museos, cuyos principales objetivos eran los de facilitar las relaciones públicas mediante conferencias, exposiciones y publicaciones; la formulación de un código ético; la distinción entre artistas dermoplásticos y el resto, formado por taxidermistas y aficionados; establecer la educación artística como modelo; y todo ello basado en la fundación de una exclusiva comunidad profesional. En aquella primera Junta, ter Meer fue nombrado presidente, Glasmacher secretario y Schröder tesorero. Durante aquella reunión tuvo lugar una pequeña exposición donde se mostraron varios trabajos dermoplásticos y alguna técnica novedosas como el Teilparaffinierung o parafinado parcial, como muestra la imagen anterior publicada por El Imparcial (3).

Aspecto de la sala del Naturkundemuseum donde se exponían las esculturas.

En el mes de abril de 1933, la DEUKÜMUS organizó en el Museo de Historia Natural de Berlín, precisamente el escenario donde se perfeccionó la técnica dermoplástica, su primera reunión, que se acompañaba de una exposición de trabajos, fotografías de técnicas y procesos, y una sección donde algunos dermoplásticos exponían sus esculturas en diferentes materiales. Aquella primera asamblea, a la que asistieron algunos taxidermistas extranjeros, se inauguró el día 11 y en ella participaron más de una veintena de dermoplásticos. 

Hans Völkel, en  su libro Herman H. ter Meer. Ein Leben als Dermoplastiker und Künstler (2004), reproduce parte del informe oficial de aquel encuentro (4):
   "El conocido escultor ter Meer,  dermoplástico del Museo zoológico de Leipzig, que además de haber realizado gran número de pequeñas esculturas es autor también de excelentes trabajos dermoplásticos, ante un auditorio repleto, pronunció una cautivante conferencia tanto de la esencia como del objetivo de la exposición. Con la excepción del Museo de Dresde, los mayores museos alemanes de Historia Natural estuvieron representados, también con esculturas o imágenes. España envió a su más digno representante, Benedito, jefe dermoplástico del Museo de Historia Natural de Madrid (un ex-alumno de ter Meer). Desde Suiza participó el productivo maestro alemán Ruprecht de Berna que con su palabra firme defendió la madurez de este arte. Legítimamente causó gran revuelo la serie de imágenes de los estadounidenses (Nueva York y Chicago) con sus nuevas técnicas para paquidermos aplicadas a los enormes elefante, rinoceronte e hipopótamo, de una exactitud verdaderamente convincente, aunque algo descuidadas y sin seguir una generosa línea artística. De la vieja escuela de Banzer de Öhringen, fuertemente influenciada más tarde por el brillante maestro vienés Wögerer de Kassel,  fueron Haug de Stuttgart, K. Krell de Königsberg y Bleil de Halle, todos ellos con logros muy notables.
   En total hay alrededor de 120 grandes y pequeñas esculturas realizadas en bronce, mármol, porcelana y otros materiales, además de unas 300 fotografías y libros relacionados con la profesión. Ejemplos instructivos explicativos del origen de la moderna Dermoplastia en distintas etapas de su desarrollo, así como una vieja preparación cortada transversalmente que, de forma demostrativa, ayuda a explicar los primitivos comienzos de esta técnica durante el pasado siglo. Los esforzados berlineses Kästner, Schröder y Glasmacher, que han llevado con incansable celo la organización técnica, aún encontraron tiempo para modelar a tamaño natural una gigantesca morsa y un leopardo, cuya adecuada y artística ejecución no puede dejar aquí de mencionarse."
Ejemplo del sistema de montaje de Akeley mostrados en Berlín (2)

En enero de 1934, un jovencísimo Eugenio Morales Agacino (Barcelona, 1914-Madrid, 2002), que recién había empezado a trabajar en el Laboratorio de Vertebrados del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, y que más tarde se convertiría en reputado naturalista y entomólogo, publicó en Reseñas Científicas un artículo titulado La Taxidermia Moderna en el que se hacía eco de la reunión de Berlín y a la que,  como único representante español, y como ya se ha escrito, acudió Luis Benedito Vives.  El texto se acompañaba de tres fotografías. En una de ellas, una foto de grupo tomada el día de la inauguración, aparecen la mitad de los asistentes a aquella reunión. Otra fotografía reproduce la escultura de una gineta realizada en mármol negro pulido, con la que Benedito participó en la exposición. En la tercera imagen aparecen los modelos a escala que hicieron Schröder y Kästner para explicar el proceso "de la complicada y artística naturalización de un gran mamífero -una jirafa- por el sistema americano de Akeley", según describe el pie de foto. Las tres imágenes ilustran el presente artículo. Desconozco si el autor asistió a la reunión. Posiblemente fuera el testimonio del propio Benedito el que le sirviera a Morales Agacino, para redactar un texto que se acerca más a un acta que a un artículo. De alto valor testimonial, creo que vale la pena reproducirlo íntegro:
   "En el pasado mes de abril la Asociación de Artistas Dermoplastas de Museos de Historia Natural, constituida el año 1931, ha celebrado en Berlín su primera Asamblea, organizando con este motivo una interesante Exposición. La sesión de apertura de la Asamblea se celebró en la gran sala de conferencias del Museo de Historia Natural de la capital alemana, totalmente ocupada por personalidades de la Ciencia y del Arte y numeroso público, pronunciando su discurso el ilustre Director del citado Museo y eminente zoólogo Prof. Dr. Zimmer, en el que expresó su complacencia porque el certamen organizado por la Asociación de Artistas Dermoplastas se celebrara en los locales de este centro científico, cediéndolos para este fin, pues ya la constitución de la Asociación, cimentada con el deseo de mejoramiento de esta clase de Museos, le había satisfecho, y que este sentimiento era compartido por muchos colegas de otros Museos de Ciencias Naturales, que se identifican en la lucha de la Asociación, para que sus trabajos sean apreciados en su justo valor, no sólo por el sentimiento de justicia y reconocimiento, sino por el interés que tienen por los Museos que dirigen. Estos centros científicos que tanto divulgan la cultura -dice-, deben disponer de buenos dermoplastas, que les son indispensables, haciéndose una clasificación en la escala de funcionarios con arreglo al valor de sus trabajos. Para esto es necesario deshacerse del prejuicio de que el dermoplasta de hoy es un disecador de los tiempos de antaño. Reconoció a los dermoplastas el derecho a llamarse "Asociación de Artistas" y que lo justa que es tal denominación será reconocida por todo el que visite la Exposición. Por último, expresó la satisfacción que le producía saludar a los asambleístas en aquel lugar, deseando que su Exposición notable tuviera el mayor número de viisitantes para que comunique al público en general su arte y el alcance que tiene, satisfaciendo el anhelo de los asociados y también el de los Museos zoológicos, que tantas obras maestras les deben y que necesitan su arte y su trabajo indispensablemente.
   A continuación, el eminente maestro de Taxidermia y notable escultor Sr. ter Meer, del Instituto Zoológico de Leipzig y fundador presidente de la citada asociación, leyó una conferencia con proyecciones sobre "El sentido de la Exposición", en la que hizo una breve historia de la Taxidermia, proyectando primero diapositivas de ejemplares primitivamente preparados, explicando su técnica, exenta de todo atisbo científico, y mucho menos artístico, doliéndole de que haya Museos que todavía conserven en las vitrinas de sus colecciones ejemplares de tan lastimoso aspecto, en contra de los fines culturales que persiguen.
Una de las esculturas  presentada por ter Meer.
Evocó la figura del preparador Martin, precursor de la moderna taxidermia, cuya labor inquieta y llena de buen deseo ensalzó, reconociéndola muy digna de estima con relación a los escasos medios de consulta con que se contaba a mediados del pasado siglo, pasando después a describir la complicada y difícil técnica de la moderna dermoplástica, para cuya práctica se precisa sensibilidad artística, conocimiento de la anatomía y saber modelar. El moderno taxidermista -dice- debe ser escultor, allanándose al hacer esculturas de animales que han de ser cubiertas con la piel, a no interpretar, sino a copiar el natural con la posible fidelidad, dado el fin científico a que se destinan. Como demostración de lo que con el arte dermoplástico ha llegado a conseguirse, en Europa como en Norteamérica, con animales de la mayor dificultad por su tamaño fabuloso y las especiales condiciones de dureza de la piel, proyectó sobre la pantalla diapositivas del elefante africano montado por el escultor taxidermista del Museo de Madrid, Luis Benedito, a quien prodigó elogios por esa y otras obras en un párrafo lleno de la simpatía y el afecto del maestro por su discípulo, proyectando también el grupo de elefantes africanos del gran artista americano Carl Akeley, recientemente fallecido, del Museo de Nueva York, cuyo arte ensalzó muy justamente, como también su método, que describió a grandes rasgos, reconociendo que, si en el aspecto artístico no supera al empleado por el conferenciante, lo consigue en otros que no pueden considerarse secundarios, lamentándose de no poder adoptarlos por imposibilidad de medios, pues los laboratorios de taxidermia de los Museos de Europa no cuentan con el personal numeroso y el costoso material de que disponen los americanos, facilitados por los Comités directivos de sus Museos, por la importancia que han dado en ellos a la exhibición de grandes grupos biológicos presentados con todo verismo.
   Acto seguido se inauguró la Exposición, de manifiesto interés e importancia en sus varios aspectos. Una sección destinada a la explicación gráfica de la técnica del montaje de animales por los distintos procedimientos, desde el más primitivo y rudimentario hasta lo que se hace hoy, de técnica complicada y esencialmente artística, pasando por lo hecho por el iniciador Martin,Tanto la Asociación de Artistas Dermoplastas como la reunión y la Exposición de Berlín de 1933 no fueron sino intentos de una élite para reivindicarse como tal. de quien se exhiben unos fragmentos de animales preparados por él como ejemplos de su método, precursor del empleado después por el maestro Kerz, del que también figuran unos gráficos de su personal sistema, en el que se han basado sus discípulos, la casi totalidad de los dermoplastas alemanes, destacándose por su entusiasmo y talento el cultísimo ter Meer, que muestra en esa sección unas demostraciones de su perfeccionado método. Como final de esta sección hay expuesta una jirafa en miniatura en tres fases de su montaje que explica claramente el procedimiento de más completa y segura técnica, empleada por el artista americano Akeley, seguido y acaso perfeccionado por su discípulo y compatriota Jonas.
   La sección en que se exponen las obras dermoplásticas consta de gran número de fotografías de animales naturalizados por este procedimiento, en diversos aspectos de su montaje, ejecutados por los taxidermistas de la Asociación de Artistas Dermoplastas de Museo, y en sección separada, los taxidermistas de la Technical-Section of American Museums presentan una colección de fotografías de obras dermoplásticas, entre las que hay notabilísimas. Esta parte de la Exposición ha despertado singular interés en los visitantes, que en su mayoría ignoraban la ingeniosa manera de dar forma y aspecto de vida a los animales que guardan las colecciones de los Museos.
   Había que demostrar en este certamen que los taxidemistas nada teian que ver con los disecadores empailleurs, desprovistos de sentido del natural. Interesaba a los asociados probar su condición de artistas escultores, cultivadores de la forma y observadores de la línea, la gracia y el movimiento de los animales. Con la presentación de poco más de un centenar de esculturas en bronce, mármol, porcelana y madera, han logrado este fin y el éxito más rotundo de la Exposición. En estas obras, la mayoría de los expositores, a su sensibilidad y sutil observación, han unido su fantasía, bellamente orientada, y una originalidad para deducir la forma, el carácter y el ritmo de esa variada e inagotable cantera de la naturaleza que constituyen los animales. La diversidad de tendencias y de modalidades de interpretación y de técnica, que dominan plenamente estos artistas, han dado, en esta fase genuinamente artística de la Exposición, la nota delicada de gran arte que el público y la crítica de Berlín han comentado con elogio.
   Además de estos actos oficiales y públicos, los asociados, constituídos en Asamblea, han celebrado varias sesiones, discutiéndose principalmente temas profesionales, entre ellos el procedimiento que debe emplearse para la conservación de las pieles, evitando que sean atacadas por los insectos destructores, conviniéndose que a lo mucho conseguido por los taxidermistas con el empleo del arsénico, cuyo manejo constituye para ellos serio peligro, debe procurarse que las instalaciones de exposición en los Museos sean adecuadas. Se discutió también sobre la necesidad de mejoramiento y renovación de las colecciones zoológicas de los Museos e Institutos que lo requieran y que en los de nueva creación la parte zoológica sea encomendada a dermoplastas competentes. Por último, los asociados acordaron concretar la finalidad del certamen en las siguientes aspiraciones: llamar la atención de todas las esperas sociales sobre la actividad científica y artística que encierra la profesión de dermoplasta, que los menos conocen; demostrar con sus trabajos que su actuación en los Museos representa un factor importante en la vida cultural del pueblo, hecho que no se ha reconocido suficientemente hasta ahora; que no se prescinda de su prestación y competente colaboración para que las exposiciones de los Museos sean lo que deben ser, confiando para ello en que se reconozca el esfuerzo y el mérito de su actividad artística al servicio de fines científicos.
  Han asistido a la Asamblea y presentados sus trabajos los señores dermoplastas cuyos nombres damos a continuación:
   H. Bleil, del Instituto Zoológico de Halle.
   H. Buck y R. Reichert, del Museo de Historia Natural de Dresden.
   P. Frank, del Museo Zoológico de Buitenzorg (Java).
   Richard Gast, del Museo Zoológico de Hamburgo.
   Adolf Haug y Joseph Kerz, del Museo de Historia Natural de Stuttgart.
  W. Glasmacher, K. Kaestner, R. Lemm y G. Schröder, del Museo de Historia Natural de Berlín.
   K. Krell, del Instituto Zoológico de Königsberg.
   C. Kopp, del Senckenberg-Museum de Frankfort.
   S. Korf, del Instituto Zoológico de Bonn.
   Herman ter Meer, del Instituto Zoológico de Leipzig.
   G. Maul, del Museo Regional de Funchal (Isla de Madeira).
   J. Mäntynen, del Museo Zoológico de Helsingfors (Finlandia).
   C. Oberdorfer, del Instituto Zoológico de Tubinga.
   G. Ruprecht, del Museo Zoológico de Berna.
   M. Schelenz, del Museo de Historia Natural de Kalsruhe.
   W. Vornefeld, del Museo Zoológico de Münster."
Al listado anterior cabría añadir a James L.Clark de Nueva York y Carl Mielke de Kiel. Es destacable el hecho de que entre los dermoplásticos asistentes, además de Luis Benedito, estuvieron presentes otros alumnos de Herman ter Meer como Helmuth Buck, Hugo Bleil, Adolf Haug, Günther Maul, Georg Ruprecht y Karl Krell.

En su intervención sobre la historia de la taxidermia, ter Meer se refirió también a la historia de su familia, a algunos de los trabajos que se exponían en el Museo de Leiden, así como al montaje que su abuelo Jacobus Thomas ter Meer  hizo en 1835 de un elefante africano, a partir de un armazón realizado totalmente en madera, todo ello mostrando más de cincuenta imágenes a los reunidos.

De abril a julio de 1933 permaneció abierta la sala del Museo de Historia Natural de Berlín que albergaba la exposición Dermoplastia antigua y actual, con las obras de los escultores taxidermistas que presentaron sus trabajos, algunos de los cuales incluso se podían adquirir. Así, por poner un  ejemplo, Herman ter Meer expuso 17 esculturas, de las que 14 se vendían a un precio que oscilaba desde los 50 marcos de un pequeño oso polar en bronce, hasta los 800, por una morsa tallada en mármol de Engadin.

Escultura de una gineta presentada por Luis Benedito a la exposición (2).

Herman ter Meer, uno de los impulsores de la DEUKÜMUS, falleció en 1934. La Segunda Guerra Mundial contribuyó de forma definitiva a acabar con la asociación. No fue hasta 1954 cuando se refundó y transformó en una más abierta Gemeinnützige Vereinigung der Präparatoren und Dermoplastiker Deutschlands, Asociación de Taxidermistas y Dermoplásticos Alemanes, que más tarde se transformaría en la actual Verband Deutscher Präparatoren (VDP), la Asociación de Taxidermistas Alemanes.

Lógicamente, las técnicas taxidérmicas aplicadas dependen, tal y como aceptaba el propio ter Meer en su discurso, del presupuesto disponible. Así, aunque el proceso dermoplástico hubiera tenido su origen en la vieja Europa, era en los jóvenes museos norteamericanos, que superaban presupuestariamente a los alemanes, donde se practicaba una técnica dermoplástica más evolucionada, con más procesos y, por tanto, más costosa. Lo mismo se puede decir del intento de aquella élite de taxidermistas de museo por distanciarse de "los simples disecadores". Estos últimos, como es igualmente lógico, no podían seguir unas técnicas que se encontraban fuera del alcance de cualquier taxidermista privado, tanto en lo referente a la economía como al tiempo disponible. En los últimos decenios, el alarmante descenso presupuestario de los museos se ha traducido en una reducción drástica en la producción o adquisición de nuevas preparaciones taxidérmicas -tampoco al mínimo mantenimiento-; y la introducción de nuevos materiales como la fibra de vidrio y el poliuretano, por parte de los taxidermistas privados o comerciales, ha acortado de nuevo esa distancia, hasta convertirla en imperceptible. En la actualidad, en la mayoría de las ocasiones, cualquier buen trabajo de un experimentado taxidermista profesional es digno de cualquier museo.


Notas.-
(1) El museo berlinés todavía conserva la estructura de un jabalí preparado en 1724 utilizando esa primigenia técnica dermoplástica.
(2) Fotografías aparecidas en Reseñas Científicas, acompañando el artículo de Eugenio Morales Agacino.
(3) Noticia aparecida en el periódico El Imparcial el 14 de noviembre de 1931.
(4) Los lectores habituales ya conocen mi escasa destreza con las traducciones.


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Taxidermidades, 2014.


Bibliografía:
Christine Becker  Wie ein swites leben. Der Tierbildner Hermann H. Ter Meer. Herausgegeben vom Naturkunde Museum Leipzig  , Passage Verlag, Leipzig, 2004.
Philipp Leopold Martin   Die Praxis der Naturgeschichte. Ein vollständiges Lehrbuch über das Sammeln lebender und …  , volumen 2, Dermoplastik und Museologie oder das Modelliren der Thiere und das Aufstellen und Erhalten von Naturaliensammlungen  ,   Berhard Friedrich Voigt, Weimar, 1870.
Eugenio Morales Agacino  La Taxidermia Moderna, en Reseñas Científicas, Sociedad Española de Historia Natural, tomo VIII,  Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, 30 de enero de 1934. 
Johann Friedrich Naumann Taxidermie oder dir Lehre Thiere aller Klassen am einfachsten und zweckmässigsten für Naturaliensammlungen auszustopfen und aufzubewahren, praktisch bearbeitet  ,  C. A. Schwetschke und Sohn, Halle, 1848.
Hans Völkel   Herman H. ter Meer. Ein Leben als Dermoplastiker und Künstler ,  Leipziger Universitätsverlag Gmbh, Leipzig, 2004.

Recursos:
Artículo Philipp Leopold Martin, iniciador de la dermoplastia moderna en Taxidermidades.
Artículo Herman H. ter Meer, el dermoplástico más reconocido en Taxidermidades.
Artículo Carl Akeley, padre de la Taxidermia moderna en los Estados Unidos en Taxidermidades.
Artículo La técnica de la esculturodermia, la técnica de Akeley perfeccionada por Jonas, en Taxidermidades.
Artículo La dinastía ter Meer en Taxidermidades.
Artículo La historia de Jonas Brothers Taxidermy en Taxidermidades.
Biografía de Luis Benedito Vives en el artículo La familia Benedito, saga de Taxidermistas en Taxidermidades.
Artículo El Museo de Historia Natural de Berlín en Taxidermidades.
Artículo El Museo Zoológico de Hamburgo en Taxidermidades.
Artículo El Museo de Historia Natural de Leipzig en Taxidermidades.
Artículo El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid en Taxidermidades.
Artículo El gorila "Bobby", obra de Kästner y Schröder en Taxidermidades.
Biografía de Eugenio Morales Agacino en Wikipedia.