Gerhard Schröder, su tratado de Taxidermia y la técnica de "parafinado parcial".


Das Sammeln de Gerhard Schröder.
El taxidermista dermoplástico Gerhard Schröder (1896-1945), empleado en el entonces denominado Museo Zoológico de la Universidad de Berlín, publicó en 1936 Das Sammeln, Konservieren und Aufstellen von Wirbeltieren. Leitfaden für Sammler, Liebhaber und Fachleute nach neuzeitlichen Gesichtspunkten, en español Colección, preservación y exhibición de vertebrados. Guía para coleccionistas, entusiastas y profesionales, desde una perspectiva moderna. El libro, de 98 páginas, con ilustraciones insertadas entre el texto y 32 láminas con fotografías con trabajos mayormente del autor, aborda la preparación de mamíferos, aves, reptiles, anfibios y peces, si bien su mayor aportación la ofrece en el apartado de grandes mamíferos, especialidad de Schröder, puesto que expone variantes del método dermoplástico, aborda la formación de grupos biológicos y la técnica de modelado y moldeado, y especialmente interesante es la descripción del novedoso método de parafinado "como complemento al trabajo dermoplástico".
 
Las técnicas de desollado de todas las clases de animales son las ya a estas alturas conocidas y consideradas como tradicionales. Schröder describe la preparación de pieles con fines científicos, la conservación de pequeños especímenes en formol, y el montaje taxidérmico de ejemplares pequeños y medianos empleando para ello cuerpos artificiales confeccionados con heno, musgo, viruta de madera o turba. Como preservativos, el autor propone el arsénico para las aves y el igualmente clásico curtido mezcla de agua, alumbre y sal para adobar las pieles de mamíferos.
 
Uno de los mayores activos del libro es la reunión y descripción de tres técnicas escultóricas de montaje de mamíferos de tamaño grande, el "método Akeley", el "método Ter Meer" y el "método Kerz", procedimientos ya descritos en sendos artículos aquí en Taxidermidades. Friedrich Kerz de Stuttgart fue maestro de notables taxidermistas dermoplásticos, sobre todo alemanes, y también del neerlandés Herman H. ter Meer, establecido en Leipzig, quizá el más conocido. Por su parte, Carl Ethan Akeley, considerado el padre de la taxidermia moderna estadounidense, evolucionaría dicha técnica, añadiendo al modelado un moldeado y desmoldeado para obtener una escultura hueca y ligera de papel maché, a la que se sobreponía la piel curtida, proceso bautizado años más tarde como esculturodermia.
 
Un segundo activo de la obra es la descripción de la innovadora técnica de parafinado parcial (Teilparaffinierung) de la mano de uno de sus creadores, consistente en el moldeado, deshidratación e infiltración de parafina -más tarde polietilenglicol- en las zonas de la piel carentes de pelo, tales como la cara, manos o pies, dotándolas de un realismo ciertamente sorprendente. Dicho proceso, igualmente aplicable a reptiles, anfibios, peces y modelos anatómicos, fue presentado por su compañero en el Museo de Berlín Karl Kästner en sociedad en 1931, durante la reunión fundacional de la Asociación Alemana de Artistas Dermoplásticos de Museos (DEUKÜMUS), y publicado en la revista Museumskunde (1) en 1934.
 
Imágenes del proceso y resultado final (2).

 
Una breve descripción de la técnica ejemplificada en su aplicación al célebre gorila Bobby (1936), obra de Kästner y Schröder (3), consiste en, una vez desollada la cabeza, retirar la piel de la cara recortada por detrás de las orejas, sumergiendo a continuación esa máscara en su posición sobre el cráneo -sin descarnar- en un recipiente con alcohol al 75-80 % con el propósito de que dicha piel se endurezca. Al segundo día, con la piel ya dura, y atendiendo a la correcta apertura de ojos y labios y la colocación de las orejas, modelar la cara hasta obtener una escultura de yeso con los ojos de cristal insertados, que se completará formando los detalles con arcilla, y a la que se colocará la piel. Completado el rostro al detalle, a continuación se sumerge en parafina líquida -en Bobby la proyectaron a pistola- hasta la superficie de corte de la piel, y se deja secar hacia arriba evitando que la cera ensucie el pelo. Esa máscara se refuerza por su cara externa con una gruesa capa de yeso para dotarla de solidez, y de ella se retira de su parte interna la arcilla y los restos de yeso del modelado. La máscara de parafina obtenida, una vez limpia, se introducirá en un armario calefactado -Schröder instruye sobre cómo fabricarlo- durante un par de días para que la parafina ocupe el lugar del agua en la piel deshidratada. Concluido el proceso se obtiene una máscara compuesta por la propia piel original en la que, al infiltrarse la parafina, ha permanecido lisa, sin más arrugas o contracciones que las propias del animal. Los taxidermistas operaron igual con las manos y los pies de Bobby, y sustituyeron esas partes en la escultura de yeso que debía recibir el resto de la piel. El  resultado fue de un realismo apabullante.
 
 
Detalle de la cara de Bobby (4).
 
Notas y créditos.-
(1) Museumkunde, vol. 6, nº 4, Georg Reimer, Berlin, 1934.
(2) Láminas del libro.
(3) Bobby se expone en el Museu de Historia Natural de Berlín. Véase el artículo El gorila "Bobby", obra de Kästner y Schröder en Taxidermidades.
(4) Imagen propiedad del Museo de Historia Natural de Berlín
 
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Taxidermidades, 2025. 
 
Bibliografía:
Gerhard Schröder  Das Sammeln, Konservieren und Aufstellen von Wirbeltieren. Leitfaden für Sammler, Liebhaber und Fachleute nach neuzeitlichen Gesichtspunkten , Paul Parey, Berlín, 1936.
  
Recursos: