Testimonio de agradecimiento de Luis Benedito a Ter Meer por su hospitalidad.

 "Si tuviera que expresar todo el sentimiento de admiración, gratitud y cariño que guarda mi alma por la noble y hospitalaria familia del Señor ter Meer podría llenar este libro elogiando, sincera y justamente, su elevada caballerosidad y su exquisita cortesía. Pero mi profundo agradecimiento llegaría al egoísmo, si, al escribir más de lo que discretamente debo, privara del derecho a los que detrás de mí podrán, también, dar fe de la generosidad de sentimientos y del espíritu delicado y culto de esta hidalga familia.
   Cinco meses he vivido en este hogar de harmonía y de felicidad. Las bondades y las atenciones con que aquí me distinguieron han sido tantos y tan delicados, que llegaron a no hacerme sentir la nostalgia de mi Patria, ni el sufrimiento que siempre me produjo el estar separado de los míos.
   A la virtuosa y distinguida Señora de ter Meer, ejemplo de esposa buena y de madre celosa y tierna, todo mi respeto e intenso reconocimiento por los solícitos y maternales cuidados que tuvo con este impertinente huésped.
  
Agradecimiento manuscrito de Luis Benedito a la familia Ter Meer (1).

   Por mi maestro, don H. H. ter Meer, personificación de la perfecta caballerosidad y artista concienzudo y de corazón, siento veneración admirativa. Ha sabido, el Señor ter Meer, con su poderosa inteligencia y su prodigioso ingenio, elevar la Taxidermia a la categoría de arte. Con su constante estudio y la sutilidad con que observa la Naturaleza, ha conseguido, como nadie, dar a su obra interés y emoción. Sus excelentes y personalísimos procedimientos dermoplásticos, no tiene el egoísmo de guardarlos como un secreto, sino que, con amplio criterio está dispuesto siempre a difundirlos para bien de la Ciencia. No fue para mí el maestro grave y afectado; sus grandes y provechosas enseñanzas las recibí de él con amigable sencillez. Gratitud y sincero respeto de este español que vuelve a su país con el ferviente deseo de ser digno discípulo de tan gran maestro.

   Los encantos y la ingenuidad de imaginación de Edith han sido el complemento de mi época dichosa de Leipzig. Es verdaderamente admirable esta niña de talento precoz que cuida de sus muñecas como si fueran hijitas. Es despierta y aguda sin perder la inocencia infantil y lo que más interesa de esta pequeña adorable, es ver cómo se despiertan en ella los instintos de amor a la Belleza. Dibuja con la inseguridad de su corta edad, pero con la lógica de su temperamento artístico. Es buena, de dulce corazón, cariñosa y alegre, como un timbre de plata; es un ángel. Me llama su tío y yo, con orgullo, la acepto como sobrinita muy querida
   Me separo de esta familia modelo con tristeza, llevándome grabado en el corazón, para no borrarse nunca, el grato recuerdo de sus amables bondades y con la consoladora esperanza de que no sea esta la última vez que vuelva a verles.
   Salud y prosperidades para todos, que bien las merecen.
         Luis Benedito
         Leipzig 27 Enero 1912."



Este amplio testimonio de agradecimiento lo escribió Luis Benedito Vives en el libro de visitas de la familia Ter Meer en el momento de su partida tras una larga estancia de cinco meses en casa de su preceptor y maestro. Tenía veintiséis años. Seis días antes, el 21 de enero de 1912, Herman Hendrikus Ter Meer había enviado una carta a Ignacio de Bolívar, director del Museo de Ciencias Naturales de Madrid, donde le confiaba:
   "Es una obligación muy agradable comunicarle que nunca había tenido el placer de formar a un alumno tan inteligente y de tanto talento como nuestro pequeño hidalgo. Durante su estancia entre nosotros, mi mujer y yo mismo hemos tenido la ocasión de disfrutar de las cualidades de su buen carácter. (...) Estoy contento de poder afirmar que en un futuro tendrá un taxidermista en el Museo de Madrid como no hay muchos en Europa."

La relación de Ter Meer con el Museo de Ciencias Naturales de Madrid se había establecido unos quince años antes. Herman H. ter Meer (Leiden 1871-Leipzig, 1934) pertenecía a una saga de taxidermistas iniciada por el tatarabuelo a finales del siglo XVIII. El abuelo Jacobus ingresó en el Museo Imperial de Historia Natural de Leiden en 1821, donde llegaría a ser nombrado jefe del equipo de taxidermistas, plaza que también ocuparía el padre. El joven Herman H. ter Meer júnior aprendió con su progenitor y al cumplir dieciocho años se trasladó a Stuttgart para mejorar su técnica junto a Friedrich Kerz, uno de los preparadores europeos más reputados del momento, discípulo de Philipp Leopold Martin, iniciador a mediados del XIX de la técnica dermoplástica moderna. A su vuelta a los Países Bajos Ter Meer se incorporaría al Museo de Leiden, aunque sin sueldo. A mediados de los noventa envió fotografías de sus trabajos a directores de museos europeos e incluso alguno americano, con el propósito de dar a conocer su técnica, recibir encargos y eventualmente postularse para alguna una plaza. Miguel Mastierra, director entonces del Museo de Madrid, recibió en 1895 carta y fotografías del holandés, sin considerar el ofrecimiento. Aquel mismo año el Museo de Leiden adjudicaría a Ter Meer una plaza escasamente retribuída. En 1899 se casaría con Lily Mataré y en 1904 nacería Edith,  su única hija.

Retrato de la familia Ter Meer (1907).
En 1903 Ignacio de Bolívar, el nuevo director del museo madrileño, reanudó la correspondencia con Ter Meer, con quien se cartearía durante un tiempo hasta perder el contacto cuando el taxidermista marchó en 1907 a Alemania contratado por el Museo del Instituto Zoológico de la Universidad de Leipzig. Por mediación de su hermano mayor José María, disecador del Museo, y de Bolívar, la Junta de Ampliación de Estudios le concedió a Luis Benedito (Valencia, 1885-Madrid, 1955) a mediados de 1911 una beca de 350 pesetas mensuales, más 500 más para viajes y otras 300 para matrículas. El plan inicial previsto consistía en que el joven se desplazara al Museo de los Países Bajos para formarse junto a Ter Meer; pero éste había marchado hacía ya cuatro años. Aún así Bolívar negoció con el director del Museo de Leiden las condiciones de la estancia, que finalmente se malogró al no aceptar el holandés que Benedito llevara consigo la piel de algún mamífero de gran tamaño para montar. Ante el contratiempo Bolívar retomó de inmediato la correspondencia con Ter Meer, a quien posiblemente llegara a visitar, y quien aceptó sin reparos que Benedito se trasladara a Leipzig con la piel de un antílope caballo (2) que, una vez montado a medias entre profesor y alumno, retornaría a Madrid para ser expuesto. A su vuelta Luis Benedito se incorporó al Museo de Madrid que, un año después en marzo de 1913, convocaría oficialmente una plaza de colector taxidermista que le fue adjudicada. Luis se especializaría en mamíferos, mientras que su hermano mayor José María lo haría en aves.

Luis Benedito volvería en más ocasiones al amplio domicilio y taller del número 111 de la Kochstrasse de Leipzig. El libro de visitas de la familia Ter Meer recoge algunos testimonios más, como una tercera visita en noviembre de 1929:
   "Por tercera vez vuelvo a esta casa que tan gratos recuerdos tiene para mí; es como si viera de nuevo a los míos. Mi alegría es grande porque los encuentro como si el tiempo no hubiera pasado. Solamente Edith, que yo conocí una niña, es hoy una señorita que a su gran sensibilidad y su talento une los encantos de su distinción y su belleza. Espero que no sea la última vez que escriba en este libro.
      Leipzig 21 de Noviembre de 1929.
      Luis Benedito"



No lo fue. En abril de 1933, coincidiendo con la exposición y reunión en el Museo de Historia Natural de Berlín de la Deutsche Künstlervereinigung der Museumsdermoplastiker (DEUKÜMUS), la Asociación Alemana de Artistas Dermoplásticos de Museos que había cofundado Ter Meer un par de años antes, y a la que acudieron alrededor de una treintena de taxidermistas (3), entre ellos bastantes discípulos de Ter Meer, Luis Benedito aprovecharía para viajar a Leipzig y realizar una visita de cortesía más a la familia de su maestro. La cuarta y última. Ter Meer fallecería un año más tarde, el 9 de marzo de 1934 a la edad de 62 años.



La hospitalidad de los Ter Meer queda patente en su libro de visitas. Además de algunos familiares la certificaron taxidermistas como Joseph Kerz del Museo de Stuttgart, hijo del maestro de Ter Meer, o Robert Reichert del Museo de Dresde. Incluso Rafael Benedito, el hermano músico de Luis, dejó su testimonio en junio de 1921:
   "De los tres días pasados en esta casa admirable en la cual se respira la paz y el amor sereno, llevo un recuerdo tan íntimamente grato, que ha de perdurar en mí, acrecentando el deseo de volver a ella. No he tenido la fortuna de conocer a Edith pero este hogar está tan lleno de su espíritu selecto y encantador que la ilusión de que la conozco es perfecta.
   Al expresar las gracias a los Señores de ter Meer por tantas bondades como han tenido para mí, hago la promesa de volver para gozar de nuevo las delicias de este hogar apacible.
       Au revoir!!
       Rafael Benedito
       Leipzig   7 VI 1921."




Notas, créditos y agradecimientos.-
(1) Sin la generosidad del señor Jochen Wiedemann no hubiera sido posible la publicación de estos testimonios y de las imágenes que los ilustran. Su liberalidad permitirá la recuperación de parte del legado de Herman H. Ter Meer que su hija Edith Dietze conservaba en la fecha de su fallecimiento en 1993.
(2) Una imagen del antílope caballo ilustra el artículo La familia Benedito: saga de taxidermistas.
(3) Una fotografía con parte de los asistentes a aquella reunión ilustra el artículo La reunión de los "Artistas Dermoplásticos" del año 1933 en Berlín.


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Taxidermidades, 2018.


Bibliografía:
Santiago Aragón y Santos Casado  Fauna ibérica en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Los grupos biológicos de los hermanos Benedito , Museo Nacional de Ciencias Naturales, Madrid, 2012.
Christine Becker  Wie ein swites leben. Der Tierbildner Hermann H. ter Meer. Herausgegeben vom Naturkunde Museum Leipzig  , Passage Verlag, Leipzig, 2004.
Robert Wilson Shufeldt Taxidermical Methods in the Leyden Museum, Holland , págs. 1031-1038, Report U.S. National Museum, Smithsonian Institution, Washington, 1895.
Hans Völkel    Herman H. Ter Meer. Ein Leben als Dermoplastiker und Künstler, Leipziger Universitätsverlag, Leipzig, 2004.

Recursos:
Artículo La familia Benedito: saga de taxidermistas en Taxidermidades.
Artículo Herman H. ter Meer, el dermoplástico más reconocido en Taxidermidades. 
Artículo La reunión de los "Artistas Dermoplásticos" del año 1933 en Berlín en Taxidermidades.
Artículo La dinastía ter Meer en Taxidermidades. 
Artículo Edith Dietze ter Meer, la "sobrinita" holandesa de Luis Benedito en Taxidermidades.
Artículo "Verdejo, el toro de Veragua", de Luis Benedito Vives en Taxidermidades.
Artículo El elefante africano del Museo de Ciencias Naturales de Madrid en Taxidermidades.
Artículo El Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid en Taxidermidades. 
Artículo El Museo de Historia Natural de Leipzig en Taxidermidades.