"Méthode de Préparer et Conserver les Animaux", el tratado de Pierre-François Nicolas.

Portada del libro.
En 1800 apareció Méthode de Préparer et Conserver les Animaux de toutes les classes, pour les Cabinets d’Histoire Naturelle, Método para preparar y conservar toda clase de animales, para gabinetes de Historia Natural, un tratado de Taxidermia escrito por Pierre-François Nicolas, un reputado químico y farmacéutico de Nancy que hacía tres años había llegado a París. En aquel momento Nicolas se presentaba como miembro no residente del Institut National y antiguo profesor de Química y de Historia Natural. Aquel traslado lo hizo sin la compañía de su familia, pero tanto esa como otras circunstancias personales se recogerán en su biografía. 

El libro, que tiene doscientas treinta páginas, diez grabados y un tamaño de octavo mayor, está dedicado a Lucien Bonaparte, Ministro del Interior, a quien considera un “Ministro reparador que se ocupa, con bastante celo en su actividad, en rendir a las Ciencias y a las Artes el impulso que la fogosidad revolucionaria había olvidado, y a hacerlas brillar con un destello desconocido hasta nuestros días, ...”. Las técnicas de Nicolas fueron bastante efímeras, sobre todo su forma de desollar. Sus licores y su pomada perduraron algo más que su técnica con el escalpelo. No obstante, su aportación al conocimiento de la historia de la Taxidermia es de suma importancia gracias al empeño que puso a la hora de detallar y criticar los métodos de autores precedentes. Todo ello lo veremos a continuación. Algunos de los grabados del libro ilustran este artículo.

En el capítulo dedicado a cuadrúpedos y cetáceos, Nicolas relata la búsqueda a lo largo de la historia de la preparación de animales de un preservativo eficaz. Unos autores -cuenta- observaron que todas las sustancias tanto las agrias como las amargas actuaban como veneno para los "roedores" (1), y recomendaban ungir la piel con "infusiones" de ajenjo (2), de coloquíntida (3), de tabaco, de aloe, etc. Otros imitaban la momificación que se practicaba en el antiguo Egipto, y aconsejaban aplicar a piel y cráneo barnices compuestos a base de trementina (4), alcanfor (5) y aceites esenciales, y espolvorearla con sublimado corrosivo (6), nitro (7), alumbre (8), azufre, tabaco y almizcle (9). Los hay que aseguraban haber obtenido buenos resultados con el uso de una fuerte solución de alumbre y vitriolo (10) en la que habían diluido cierta cantidad de verdete (11). Nicolas creó la pomada jabonosa con la intención de sustituir el jabón arsenical de Bécoeur, nocivo para la salud del disecador.Nicolas afirma que la experiencia demuestra que esas mezclas, además de insuficientes para prevenir el ataque de los insectos devoradores, contenían ingredientes corrosivos que destruían el tejido celular de la piel. Otros preparadores -prosigue- daban crédito a los venenos violentos, recomendando el sublimado corrosivo y el arsénico reducidos a polvo y aplicados a la piel. Nicolas cita el jabón arsenical, del también lorenés Bécoeur, como el producto más en boga en ese momento. Esee jabón era una mezcla compuesta por 8 onzas de arsénico blanco pulverizado, 3 de sal tártara (12), 1 de cal en polvo (13), 8 de jabón y 10 onzas con 2 gros (14) de alcanfor. Aún el peligro que suponía su empleo, el jabón arsenical era el preservativo que se usaba en el Museo de Historia Natural de Paris. El autor también se refiere al largo debate -empezó en 1773 y duró un par de años- que mantuvieron públicamente precisamente el farmacéutico de Metz Jean-Baptiste Bécoeur, que criticaba otros métodos a la par que se negaba a dar a conocer públicamente la fórmula de su famoso jabón, y el médico parisino Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne (15), defensor de las fumigaciones sulfurosas como el único remedio válido para prevenir de plagas a las colecciones, y en los que Nicolas terció (16) sin mucha fortuna. Cinco lustros antes, en agosto de 1774, Nicolas se había alineado parcialmente con Mauduyt, afeado la conducta de Bécoeur, y criticado el jabón arsenical por su peligrosidad, y había ofrecido como alternativa un preservativo de creación propia, del que afirmaba que era efectivo, que no era nocivo para el preparador, y que no dañaba ni el pelo ni la pluma de los animales disecados, pero, ¡ay! cometió el mismo pecado que Bécoeur, no ofrecer públicamente su fórmula secreta. Los editores del Journal de Physique que la publicó añadieron una breve nota al final de la carta de Nicolas: 
   "El proceder del señor Nicolas es el de un verdadero amante de la Historia Natural; pero sería aún más generoso si hiciera público su Método, examinado y verificado, en varios lugares a la vez, con lo que inmediatamente adquiriría el verdadero sello de utilidad."
Nicolas, entonces profesor de Química en la Facultad de Medicina de Nancy, publicó en 1787  en dos volúmenes una segunda edición de Précis des leçons publiques de Chimie et d'Histoire Naturelle, Compendio de lecciones públicas de Química y de Historia Natural, donde dedicaba veinticinco páginas a "la manière d'empailler et de conserver les animaux". Aquella ocasión, no obstante, no la aprovechó Nicolas, crítico quince años antes del jabón arsenical, para dar a conocer su alternativa, aunque esa afirmación no es del todo cierta. En Précis Nicolas maquilla algo su pasado. No se acuerda ni de Bécoeur ni de Mauduyt, ni del jabón arsenical ni de las fumigaciones sulfurosas, y se olvida de su carta en el Journal de Physique, pero sí relata su envío de un par de animales al Cabinet du Roi para que fueran evaluados por los insignes naturalistas del Museo de París, episodio que se describe un par de párrafos más adelante. El resultado satisfactorio de aquel examen le da pie a Nicolas para detallar su "Recette du préservatif pour l'empaillement des animaux", su "receta del preservativo para el disecado de animales", que era la siguiente, sorpréndase querido lector: ocho libras de agua de cal (17) "la más fuerte posible", cuatro onzas de arsénico pulverizado, una libra y media de potasa (18), otra libra y media de jabón blanco, media libra de alumbre de roca, otra media libra de sal marina, y dos onzas de alumbre de roca pulverizado. Como hemos comprobado, el mismo Nicolas, que objetaba del jabón arsenical por la peligrosidad que para el disecador suponía su manipulación incluía ahora, quince años después, el arsénico blanco en su preservativo, que no era más que el jabón arsenical de Bécoeur, con las proporciones algo cambiadas y al que añadía alumbre (19). En su Précis, Nicolas también proponía un primer licor preservativo espirituoso a aplicar sobre los animales ya disecados, que no era más que su preservativo para el disecado al que añadía una pinta de aguardiente o alcohol. No sería pues, hasta 1800 en Méthode de Préparer, un libro consagrado integramente a la preparación de animales, lo comprobaremos pronto, la ocasión escogida por Nicolas para dar a conocer las fórmulas de su pomada jabonosa, su licor curtiente y de su licor espirituoso amargo. 

Seguimos repasando el contenido de Méthode. Nicolas, conocedor de la química, pone en duda que una simple mezcla de sustancias aplicada sobre la piel surta sus efectos y objeta además que dichas sustancias sean poco solubles en agua. Pone como ejemplo el sublimado corrosivo que solamente es soluble a partir de dieciséis partes de agua, o el arsénico que solamente se disuelve con sesenta y cuatro partes de agua hirviendo. Nicolas nos explica que en septiembre de 1772 envió a los directores del Jardin du Roi, Mauduyt y Daubenton, una comadreja y un esmerejón, que juntamente con otros animales diversamente preparados por otros disecadores, Bécoeur entre ellos, fueron sometidos a la "prueba del tarro", es decir, que fueron encerrados en una recipiente de vidrio con insectos devoradores de todas las especies (20). Catorce o quince meses más tarde el naturalista Daubenton comunicó a Nicolas que las especies preparadas por éste estaban en buen estado, y que le auguraba un buen futuro a su preservativo, pues hasta ese momento ninguno se había revelado como eficaz (21). Después de aquella prueba nuestro autor afirma que nadie puede poner en duda la superioridad de sus métodos y transcribe, además, la nota que el editor del Journal de Physique añadió a continuación de "su Mémoire" (22), ya reproducida en el párrafo anterior. Esa invitación del abad Rozier –dice Nicolas- le encorajó a publicar sus métodos (23). Nicolas se muestra de acuerdo con las recomendaciones de Mauduyt de mantener las colecciones en armarios de vidrio herméticos y de practicar además fumigaciones sulfurosas para evitar la acción de las polillas. En este punto Nicolas se prodiga explicando los tipos de insectos, las épocas en las que las larvas devoran los especímenes y explica cómo han de practicarse esas fumigaciones. 

Fórmula de la pomada jabonosa de Nicolas.

Nicolas pasa a continuación a hacer públicos sus secretos, las fórmulas de su invención, que son las que siguen. El "licor apto para la maceración de pieles de animales" compuesto por 1 libra de casca o polvo de corteza de encinas jóvenes, 4 onzas de alumbre y 20 litros de agua común. Todo mezclado en frío y removiendo de vez en cuando durante dos días. La composición no tiene mucho de extraordinario, tanto la corteza de los árboles se había usado desde tiempo inmemorial como curtiente de pieles y cueros y el alumbre también. La "pomada jabonosa usada en el interior de las pieles", su segunda fórmula, era una mezcla de 1 libra de jabón blanco, ½ libra de potasa, 4 onzas de alumbre en polvo, 2 libras de agua común, 4 onzas de aceite de petróleo y 4 onzas de alcanfor. Finalmente, para los cuadrúpedos y cetáceos, Nicolas propone el "licor amargo espirituoso para emplear sobre el pelaje de los cuadrúpedos para preservarlos de los insectos", formulado a partir de 1 onza de jabón blanco cortado muy fino, 2 onzas de alcanfor muy fragmentado, 2 onzas de coloquíntida pulverizada y 2 libras de alcohol. 

Nicolas propone desollar los cuadrúpedos mediante una incisión longitudinal por la espalda, a lo largo de la espina dorsal, con el fin de que la costura quede oculta bajo el pelaje. Descarna y conserva unidos a la piel los huesos de las extremidades, también el cráneo. Las pieles de los pequeños cuadrúpedos se bañarán en licor curtiente durante cuatro o cinco días, las medianas entre diez y doce, y las de mayor tamaño y grosor permanecerán sumergidas más de quince días. No obstante, el autor admite que algunos mamíferos como armadillos, erizos, puercoespines o cetáceos se desollarán por el vientre. Después de ese baño, Nicolas recomienda que se aplique la pomada jabonosa tanto al interior de la piel como a los huesos. También al interior del cráneo, que después se rellenará de musgo bien seco. Las órbitas de los ojos con arcilla húmeda. Tras recubrir la cabeza con su piel, se colocarán los párpados en su lugar, se irán rellenando las partes carnosas del cráneo con estopa picada y se alambrará el cuerpo del animal. Para ello se tomarán tres alambres de una longitud el doble que la del cuerpo y se enroscarán juntos hasta que la longitud torcida sea equivalente a la longitud que va desde los hombros hasta las articulaciones de las patas traseras. Así se conseguiría que un extremo fijara la cabeza, otro la cola, y un alambre atravesara cada pata. Tras el alambrado, Nicolas propone, con la ayuda de una vara, empezar a rellenar la piel con estopa picada, teniendo en cuenta la forma del animal. Si el animal no es muy grande se utilizará musgo bien seco. Sigue cosiendo la incisión inicial vigilando de no pillar el pelo y peinarlo con objeto de ocultar la costura, coloca las patas en su posición correcta, toma una tabla en la que se habrán practicado cuatro agujeros, y fija el animal, que se montará en actitud natural. Se acabará de rellenar el cuello y la boca, y se fijarán los labios, ojos, y orejas con la ayuda de alfileres. Ayudados de una pequeña esponja se aplicará licor espirituoso amargo a todo el pelo. Una vez seco el animal montado, se volverá a peinar y se cortarán los alambres sobrantes que atraviesan la cola y la cabeza. Antes de acabar el capítulo dedicado a los mamíferos, Nicolas advierte que para los cuadrúpedos de mayor tamaño se hará necesaria la utilización de una “especie de maniquí” hecho de madera ligera al que se fijarán los alambres de las patas. También propone, en ese caso, torcer cinco alambres en vez de tres, para reforzar las patas y el equivalente a la columna vertebral. 

Cuando el autor aborda el capítulo dedicado al “embalsamamiento” de aves, aclara al lector que existen varios métodos según se trate de especímenes frescos, secos o provenientes del extranjero, o tomando varias partes de diversos pájaros de la misma especie para conseguir formar uno. Nicolas desuella las aves frescas haciendo una incisión longitudinal desde la punta del esternón hasta la mitad del bajo vientre –no hasta el ano-. Con la ayuda de pinzas y escalpelo va despegando la piel e introduciendo algodón. Tras separar la mayor parte de la piel del cuerpo, atraviesa la nariz con un hilo fuerte, que anuda bajo la mandíbula inferior y cuyos cabos tendrán una longitud que será el doble de la del cuello. Empuja la cabeza hacia adentro, con lo que se describe una especie de arco con el cuello, que se cortará cerca del tronco. Desuella el cuello hasta llegar a la cabeza, que se descarnará completamente, y se envolverán ambos con algodón. Nicolas continúa desollando el cuerpo, va separando la piel del tronco y al llegar a las alas corta las articulaciones que las unen al cuerpo. Procede igual con las patas, que corta por la primera articulación, y continúa despegando la piel en dirección al ano. Finalmente corta la cola, separándola del cuerpo. Descarna los huesos de las patas y tira de los huesos de las alas para despegar la piel y poder así descarnarlos. El ave queda vuelta como un guante y completamente desollada. Nicolas recomienda cerrar todas las oberturas naturales -suponemos que los ojos no- y cortes practicados con la ayuda de hilo y aguja. Aplica a pincel tanto a la piel como a los huesos una capa de una infusión fuerte de casca, cargada con algo de alumbre. Seguidamente, Nicolas sumerge la piel del ave en una vasija con licor curtiente, entre diez a doce horas si es menor que un zorzal, dos días si es de talla mediana, y de cuatro a cinco días si se trata de aves de gran tamaño. Tras ese baño el autor aconseja aplicar una nueva capa a pincel. La cabeza voluminosa de algunas aves se descarnará después de practicar una incisión por el occipital que se prolongará algo hacia el cuello. Una vez impregnada de licor curtiente “bien por inmersión o bien con la ayuda de un pincel” –dice ahora Nicolas-, a la piel le aplica una mano de pomada jabonosa alcanforada diluida en agua. Moldea dos bolas de cera y, con la ayuda de un cortaplumas las introduce en las órbitas oculares. Tras aplicar pomada a toda la cabeza, coloca los ojos de esmalte y vuelve la piel, lo que se consigue más fácilmente tirando con cuidado de los cabos que se habían anudado al pico. Nicolas unta de pomada jabonosa los huesos de las alas y la piel. A los huesos les da el volumen necesario envolviéndolos con algodón cortado menudo. El relleno también lo impregna de pomada. Coloca las alas en su lugar y también los muslos y la cola. 

Nicolas prepara dos alambres con punta proporcionales al volumen del ave. Uno de una longitud que doblará la del pájaro a montar, y el segundo de un tercio de la longitud del primero. Los retuerce juntos dándoles siete u ocho vueltas, de manera que un extremo del primer alambre tenga la longitud de dos tercios y los otros dos extremos el tercio restante, formando una horquilla. El extremo sencillo lo introuce a través del cuello por el foramen magnum atravesando la cabeza, mientras que clava la horquilla a la cepa de la cola. Toma un par de alambres afilados que introduce por las patas y los fija a esa columna vertebral artificial que conforma el juego de alambres anterior. Rellena los muslos con estopa bien cortada, luego el cuello –no demasiado, un error muy común-, después el resto del tronco teniendo en cuenta que el alambre central quede envuelto, y cose en forma de cordón. Nicolas ordena las plumas y monta el ave sobre una base de madera o una percha en forma de T, proporcionales a su talla. Acaba de rellenar el cuello si es conveniente, arregla y redondea los párpados para destacar el ojo de esmalte. Coloca las alas en su lugar y las fija al cuerpo mediante "cola fuerte moderadamente caliente", una pasta gomosa compuesta por dos onzas de coloquíntida, cuatro de goma arábiga, seis de almidón y una onza de algodón cortado menudo. Tras fijar la cola barniza el ave con licor espirituoso amargo. Las patas las conserva aplicando a pincel aceite de linaza algo caliente, en el que se habrán disuelto diez onzas de alcanfor por libra, y colorea las membranas si el ave lo precisa. La última operación consiste en envolver el ave con tiras de tela o tirillas de muselina si se trata de un pájaro pequeño. Estas bandas o tiras las empapa en licor amargo, las escurre y las aplica a toda la superficie del ave, comenzando por el pico, y las sujeta mediante alfileres. Deja secar el ave a la sombra y, una vez seco, retira el vendaje y corta el alambre saliente de la cabeza. En caso de montar el ave con las alas abiertas, antes de rellenarlas se atravesarán longitudinalmente éstas con un alambre, que se fijará a la columna vertebral artificial. Nicolas alecciona sobre la preparación y montaje de las aves provenientes de países alejados. Avisa sobre la dificultad de desollar las aves llegan sumergidas en licores espirituosos y afirma que la mayoría de aves que le llegan las recibe secas y rellenas de algodón, estopa o musgo. Sólo para éstas últimas sirve el procedimiento explicado. También instruye sobre la forma de aprovechar las pieles de aves de una misma especie afectadas parcialmente por los insectos, de manera que con varias se pueda recomponer una. 

Al preparar los insectos, Nicolas cree necesario evitar pinchar simplemente con agujas los coleópteros y los hemípteros. Su conservación se conseguirá básicamente haciendo una pequeña incisión en el vientre y extrayendo el licor viscoso que contiene y, con ayuda de un pequeño gancho de alambre, los intestinos. Al vientre de los coleópteros llega practicando una incisión por el dorso, bajo las alas. A pincel aplica al interior del cuerpo licor amargo, repetidamente para que penetre bien, e introduce algodón impregnado en aceite de petróleo. Para montar estas especies, Nicolas se sirve de recortes cuadrados de “cartas de juego”, que atraviesa con un "tallo" de alambre bien recocido y del grosor de “una cuerda de clavecín”. Este alambre lo tuerce en forma de gancho perpendicular bajo la carta y lo fija con la ayuda de un pequeño trozo de papel encolado por debajo. Tras aplicar al alambre una ligera capa de solución de goma arábiga, atraviesa con la fina aguja el cuerpo del animal, hasta que las patas se apoyen en la carta. Coloca éstas en su lugar, con la ayuda de un gancho de alambre y agua engomada para fijarlas al cartón. Una vez seco, corta el alambre sobrante y recorta la carta de forma que la base sea proporcional al tamaño insecto. Un montaje aparentemente complicado que gracias al grabado conseguimos entender. Los lepidópteros o insectos de alas “harinosas” -las mariposas- Nicolas propone atraversarlas con una aguja e hilo impregnado en licor espirituoso amargo, cortar los dos extremos del hilo para que quede hebra impregnada de preservativo en el interior del insecto, y montarlas del mismo modo que los coleópteros. Con la ayuda de trozos de corcho se sujetarán las antenas y las alas, y éstas últimas se cubrirán y una fina lámina de plomo. Las mariposas nocturnas precisarán ser evisceradas. 

Nicolas explica el método de preparación de peces que John Coakley Lettsom describe en su obra El Viajero Naturalista. A modo de resumen, Lettsom dejaba pudrir algo los peces para poder despegar mejor la piel, les hacía una incisión en el vientre, los vaciaba, rellenaba la piel de algodón y polvo antiséptico hecho a base de alumbre, flor de azufre (24), alcanfor, pimienta negra y tabaco, y luego los cosía. Nicolas critica ese procedimiento por repugnante. A continuación detalla dos métodos de Mauduyt para preparar los peces sin cortar la piel, que asegura haber utilizado. El primero consiste en quitar las branquias e introducir por ambos costados un palo largo y plano de madera, con un extremo cortante y redondeado que hará las veces de escalpelo y que servirá para ir separando la piel del cuerpo. Los huesos de las aletas se cortarán con tijeras y se extraerá la carne manualmente. Las branquias se sujetarán con una cinta para que no se abran, se suspenderá el pez por la cabeza y por la boca se rellenará de arena fina y seca hasta que a piel quede estirada. Se acomodará sobre una tabla, se colocarán las aletas, y se dejará secar al aire o al sol. Una vez seco se vaciará la arena, que caerá por su propio peso. Sólo restará barnizar la piel. El segundo método utilizado por Mauduyt y Nicolas para los peces consiste en cortar la piel y los cartílagos bajo las branquias, para así tener acceso al cuerpo y a la parte posterior de la cabeza, que únicamente permanecerá unida al resto del cuerpo por la piel dorsal. Se desollará y descarnará completamente con la ayuda de la lama del escalpelo y de las tijeras, a la vez que la piel se irá volviendo. Partiendo de los anteriores, que el autor considera válidos, Nicolas describe un tercer método, más cómodo y fácil, consistente en hacer una incisión longitudinal en el vientre, desde el ano hasta la mandíbula, y separar la piel del cuerpo con la ayuda de la lama del escalpelo y cortar los huesos de las aletas con las tijeras. Tras extraer el cuerpo y descarnar cabeza, branquias y ojos, sumerge la piel en el licor curtiente durante varios días. Una vez curtida, rellena la piel de arcilla mezclada con arena fina, moldeándola hasta que los bordes de la incisión se toquen. A continuación sujeta el pez envolviéndolo con tiras de tela y se deja secar. Ya seco, retira la tierra arcillosa del interior con la ayuda de la punta de un cuchillo y unas pinzas. Un vez vaciada la piel, a pincel aplica a su interior pomada jabonosa alcanforada, vuelve a rellenar con estopa cortada, cose la incisión, coloca los ojos que se fijarán con cera blanda y barniza la superficie del objeto con una capa de barniz blanco (25), mezcla de cuatro onzas de trementina clara, tres de sandáraca (26), una de almáciga (27) en lágrimas, ocho de esencia de trementina y cuatro onzas de alcohol. 

Para los reptiles Nicolas adopta el método –que también siguió Mauduyt- de Jean-Baptiste Michel Bucquet, antiguo doctor regente de la Facultad de Medicina de París, consistente en volver la piel de estos animales y sacar el cuerpo por la boca, rellenarlos de arena fina, cerrar la boca con la ayuda de una tira de tela, colocarlos sobre una tabla y dejarlos secar en una posición natural. Una vez seco el ejemplar, se vaciaría la arena, se rellenaría de nuevo con algodón impregnado en licor amargo alcanforado y se pintaría con barniz blanco. A las serpientes cuyo grosor no permitiera seguir el procedimiento anterior, se les practicaría una pequeña incisión longitudinal en el vientre, se iría separando la piel del cuerpo, que se partiría en dos, y luego se desollaría cada mitad del cuerpo por separado para, sin más cortes, ir volviendo la piel y extrayendo por la incisión, primero una mitad y después la otra mitad del cuerpo. 

Nicolas prepara los cangrejos separando el caparazón, descarnando su interior e impregnándolo con pomada jabonosa alcanforada, volviendo a colocar el caparazón, y dejándolos secar colocando las patas en su posición natural. Los bogavantes los separa en dos y procede igual, rellenándolos de algodón. Las estrellas y los erizos los seca al sol o en un horno medianamente caliente. Los "gusanos que tienen el cuerpo desnudo" (babosas, lombrices, tenias, sanguijuelas, etc.) sólo se podrán conservar en un licor compuesto por dos partes de agua pura, una de alcohol y dos onzas de alumbre por pinta (28). Nicolas propone conservar los restos de "los gusanos de tubo” (29) y de las conchas cociéndolos en agua dulce, extrayendo los animales, lavando el caparazón, y pasándolo por ácido nítrico para, una vez seco, pulirlo. 

Uno de los aspectos que el lector interesado en el tema agradece a Pierre-François Nicolas es su referencia a autores anteriores. Su opinión sobre las técnicas precedentes, además de ayudarnos a trazar su perfil, contribuye a conocer la historia de la Taxidermia. Como se ha comentado, Nicolas cita a Bécoeur y a Mauduyt en relación a la polémica que ambos sostuvieron y en la que nuestro protagonista intervino, y vuelve a nombrar al segundo cuando describe dos técnicas de preparación de peces, alguna de las cuales ya habían practicado otros, pero afortunadamente hay más. Nicolas describe el procedimiento de desollado, preservado y montaje de mamíferos que Mauduyt publicó en su Mémoire de 1773, del que dice que “está bastante alejado de conseguir la perfección en este género de trabajo”, que las incisiones longitudinales en las patas de los grandes mamíferos suponían un defecto, que las patas estaban desproporcionadas y sus articulaciones no se marcaban bien, que el preservativo propuesto por Mauduyt, una mezcla de cal y alumbre, era insuficiente para destruir el “germen de la corrupción” que albergaban “los humores animales de la piel”, e informaba que los métodos de Mauduyt se seguían practicando en el Museo de París. Nicolas, aunque de manera inexacta, detalla y aprueba la fórmula de curtido que propuso el abad Denis Joseph Manesse (1787) en su tratado, aunque añade que sus procedimientos “necesitan mucho tiempo y paciencia”, que “su eficacia no ha respondido a lo que se esperaba” y que por ello se han dejado de usar años después (30).

Nicolas cita de nuevo a Lettsom para criticar la Memoria del “caballero Turgot (1758). Lettsom escribía que “los métodos que esta obra contiene son prolijos, y muchas de sus consideraciones impracticables:...”. Nicolas vuelve a referirse a Mauduyt explicando al detalle su técnica para las aves, procedimiento que publicó en la Encyclopédie méthodique. Nicolas asegura que “los vicios de las diferentes manipulaciones” de Mauduyt son muchos y justificando “que exigiría una larga y aburrida explicación” deja al lector in albis. Añade además que esos defectos -¿cuáles?- fueron seguidos por todos los naturalistas. Y cita a François-Marie Daudin (31), quien en su Traité élémentaire et complet d’Ornithologie (1800) escribía: “Mauduit, en la Encyclopédie, ha redactado un capítulo sobre este arte importante para los naturalistas; pero los medios que él indica para las diferentes operaciones, son todos más o menos defectuosos”. La aportación de Nicolas al conocimiento de la historia de la Taxidermia es de suma importancia gracias al empeño que el autor puso a la hora de detallar y criticar los métodos de los precedentes. También se sirve de Daudin para referirse al método de Schäffer, que proponía cortar las aves longitudinalmente en dos, y tras limpiar toda la carne, rellenar la piel de yeso, observando sujetarla convenientemente. Cita las cuatro cartas de Tesser Samuel Kuckahn (1770), dándole la razón cuando el autor inglés critica en la primera de ellas los tres métodos antiguos, a saber, la simple evisceración, el mantenimiento en alcohol, y el algo más complejo desollado, métodos usados tradicionalmente para preservar las aves. Tercer método, el desollado, que "por cierto -cita Nicolas-, habían adoptado los más grandes naturalistas, como Réaumur, Mauduit, Manesse, Daudin, etc". Nicolas reproduce integramente la segunda carta de Kuckahn, evitar comentarla y deja que sea el lector quien la juzgue, y describe y desaprueba el método que Kuckahn publica en su tercera y cuarta cartas. Nuestro autor se niega a describir el método para preparar las aves del capitán Thomas Davies, que considera ineficaz, y vuelve a servirse de Lettsom. Este último se sorprendía en su obra de que Philosophical Transactions hubiera publicado tan prolijas instrucciones. Nuestro protagonista opta por el -rudimentario- método de Lettsom. Nicolas explica a lo largo de una treintena de páginas el "método de preparación de aves del ciudadano Louis Dufresne -aquí sí lo cita-, miembro de la Sociedad de Naturalistas, y que ha sido adoptado por F. M. Daudin, miembro de las Sociedades de Historia Natural y Filomática de París". Aún aceptando que se trata del método que más se acerca a la perfección, Nicolas difiere no obstante de Dufresne en algunas cuestiones tales como la incisión, que considera demasiado baja y larga; el uso de harina para empapar la sangre mientras desuella, en vez de usar algodón; de la forma de vaciar el cráneo; o del método de colocar los ojos, que Nicolas considera de gran dificultad; o de la manera de alambrar el ave, demasiado complicada opina. Dufresne publicó su método un par de años después en el Nouveau Dictionnaire d’Histoire Naturelle (1803) donde respondió a las críticas de Nicolas. A él volveremos en breve. Para acabar este apartado, al abordar las generalidades sobre los insectos Nicolas cita a Aristóteles, a Plinio, a los ingleses Mouffet, Rai y Lister, a Swammerdam, Malpighi, Vallisnieri, Réaumur, Géer, Linné, y a Geoffroy [Saint-Hilaire]. 

Repasado lo que Pierre-François Nicolas escribió sobre autores precedentes y técnicas anteriores, revisemos ahora aquello que de él escribieron algunos autores tanto coetáneos como posteriores. Hénon y Mouton-Fontenille (1801) lo critican sin citarlo expresamente cuando relatan los errores más usuales que los ornitólogos preparadores cometen, como el hecho de comenzar desollando con una incisión desde la punta del esternón hasta sólo la mitad del vientre, el tipo de alambrado, la no confección de un maniquí que sustituye el cuerpo, etc. En la reedición de su obra en 1811 Mouton-Fontenille cita, ahora ya sí, la pomada jabonosa. El alemán Stein basa su obra, publicada en 1802, en los métodos y fórmulas de Nicolas, Schaumburg y Hoffman. Louis Dufresne (1803) escribió en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle: 
   "El señor Nicolas hace en su libro el análisis de todos aquellos que hablaron antes que él sobre la preparación de los animales; ese análisis ocupa poco más o menos la mitad de su volumen. Así como el abad Manesse renuncia al veneno, como algo peligroso para los preparadores, y además, insuficiente para alejar los insectos destructores de las colecciones zoológicas: él [Nicolas] pretende que con su pomada jabonosa y su licor curtiente, los animales montados se conserven durante largo tiempo. Las drogas que componen sus preservativos no causan daño a quienes las usan. Convenimos en que no es lo mismo que el jabón de Bécoeur, y suponiéndole igual virtud al preservativo del señor Nicolas, sin duda le habríamos dado preferencia: lo hemos probado, lamentablemente sin éxito. Nos vemos pues obligados a atenernos al jabón arsenical. Puedo asegurar que lo empleo hace más de veinte años, y jamás me he encontrado indispuesto. Podría citar también a Levaillant [Le Vaillant], Desmoulins y sobre todo a Bécoeur, nadie en Francia ha montado más aves que éste último." 
Dufresne respondía más adelante a la crítica que Nicolas hacía de sus métodos publicados en el libro de Daudin: 
   "(...) él condena nuestra manera de pasar el alambre central por el cuello, después de haberlo rellenado; dice además que es impracticable. Podríamos responder al señor Nicolas que nuestro método se debe preferir a los demás conocidos hasta ahora, no solamente por ser más fácil, sino además porque conserva el cuello su forma cilíndrica y el alambre pasa por el centro si la estopa rellena esa parte; incluso rellenamos el cuello de un cisne antes de introducir el alambre. 
   Los empleados del laboratorio de zoología del Museo, a su llegada a este establecimiento, solían pasar el alambre antes de rellenar el cuello; todos han renunciado a ese hábito y han preferido éste que indicamos. 
Más de dos mil aves, entre las numerosas que ahora adornan las galerías del Museo, han sido montadas de ese modo; lo que evidentemente prueba que nuestro método no es impracticable" 
En la reedición de 1819 del Nouveau Dictionnaire Dufresne añadió poco más, sólamente que después de usar el jabón arsenical durante cuarenta años -decía ahora- nunca se había sentido mal. Dupont (1823) se alinea con Dufresne al criticar a Nicolas por desconfiar del jabón arsenical de Bécoeur por su posible peligrosidad, y califica a la pomada jabonosa como insuficiente. Gardner (ca. 1867) describe la fórmula de la pomada jabonosa. Boitard (1825) describe la pomada jabonosa de Nicolas y la pasta gomosa. Del método de preparación de peces de su predecesor dice que es "mucho más parecido al que hoy usan la mayor parte de los preparadores de París" que otros. Del método de preparar los crustáceos Boitard insinúa que ocupa demasiado tiempo. Kettell (1831) se refiere al tratado de Nicolas -dice que apareció en 1802- destacando su análisis de todo lo que se había escrito previamente sobre el tema, así como su renuncia al uso de venenos peligrosos para los preparadores e insuficientes -afirma- como preservativos. Brown (1833) cita a Nicolas cuando aborda el tema del alambrado de los mamíferos, y lo ilustra además con un grabado. Slabber (1816), Bourdet de la Nièvre (1820), y Browne (1878) se limitan a nombrarlo. La Enciclopaedia Britannica (1823) en su artículo Natural History además de un breve resumen sobre la historia de la Taxidermia y de referirse a otros autores, toma los métodos y productos propuestos por Nicolas para, a lo largo de tres páginas, describir ambos.

El autor de los grabados de este volumen fue François-Noël Sellier padre (París, 1737-1882), que grabó sobre todo arquitectura, pero también otras obras como el Manuel Complet d'Agriculture del abad Rozier, el Icones et Descriptiones Plantarum del español Antonio José Cavanilles y otras ilustraciones botánicas para obras de Desfontaines y Ventenant. Expuso en el Coliseum en 1776 y en el Salon París entre 1793 y 1824. Sus hijos continuaron su oficio. Del dibujante, Jean-Marie Maréchal (17..-18..?) sólo sabemos que además fue acuarelista. Quizá fuera pariente de Nicolas Maréchal, que dibujó para obras del naturalista Georges Cuvier.


Notas.- 
(1) Aunque Nicolas escribe "rongeurs", literalmente "roedores", se entiende que se refiere a polillas y otros insectos devoradores de colecciones.
(2) Artemisia absinthium, plata herbácea con propiedades antisépticas. 
(3) Citrullus colocynthis, planta trepadora con propiedades purgantes. 
(4) La esencia de trementina se obtiene por destilación de la resina de coníferas y tiene propiedades antisépticas.
(5) El alcanfor, aunque se obtenía del árbol Alcanforero (Cinnamomum camphora), en la actualidad se sintetiza a partir de la trementina. También tiene propiedades antisépticas. 
(6) Bicloruro de mercurio. 
(7) Nitrato de potasio. 
(8) Sulfato de aluminio y potasio. 
(9) Erodium Moschatum. 
(10) Vitriolo azul, sulfato de cobre hidratado. 
(11) Verdete o cardenillo, acetato de cobre. 
(12) Carbonato de potasio. 
(13) Óxido de calcio. 
(14) 1 libra = 489,505 gramos; 1 onza "de París" 30,594 gramos; 1 "gros" = 3,824 gramos; 1 "grain" = 53,114 miligramos. 
(15) Mauduyt también se encuentra escrito frecuentemente Mauduit, y es esa segunda grafía la que utiliza Nicolas en su manual.
(16) Aquella famosa disputa entre Bécoeur y Mauduyt se relata de en tres artículos en Taxidermidades, donde el lector interesado también encontrará detallada la  intervención de Nicolas. 
(17) Solución saturada de hidróxido de calcio.
(18) Hidróxido potásico.
(19) El naturalista Felix Vicq d'Azyr se hizo eco de esta primera fórmula del preservativo de Nicolas en un manual de instrucciones sobre la manera de inventariar y conservar los diversos tipos de objetos que se acumulaban en las colecciones francesas, publicado en 1797. D'Azyr también publicó la fórmula del jabón metálico [el arsenical de Bécoeur] de Dufresne. Ver bibliografía.
(20) Ese experimento, que tuvo lugar en 1772, lo cuenta Nicolas en su carta de 1774 publicada en el Journal de Physique del abad Rozier. 
(21) ¿Preparó Nicolas los animales que envió a París con un preservativo sin arsénico o con arsénico, como parece deducirse de su Précis de 1787? Lo ignoramos.
(22) Lo que Nicolas llama Mémoire no era más que una carta, como ya se ha referido. 
(23) Recordemos que Rozier le convidó a hacer públicos sus métodos en 1774! 
(24) Azufre pulverizado muy fino obtenido por precipitación o sublimación, o a partir de la planta Bauhinia tomentosa.
(25) Lo que Nicolas llama barniz blanco, con esos componentes aunque en proporciones variables, era más conocido como barniz transparente, puesto que el blanco no llevaba almáciga y la sandáraca usada no era la común, sino la blanca. 
(26) La sandáraca es una resina que se obtiene del enebro, del araar y de otras cupresáceas. 
(27) La almáciga o resina mastic se obtiene de la corteza del lentisco (Pistaca lentiscus), es totalmente soluble en trementina y más blanda que la sandáraca.
(28) 1 pinta británica equivale a 20 onzas líquidas o 473,28 mililitros. Una onza líquida equivale a 29,57 mililitros. 
(29) Suponemos los Vermetidae. 
(30) Nicolas ya criticaba a Manesse en su Précis de 1787, publicado tan sólo meses después que la obra del abad.
(31) Cita a Daudin por no citar a Louis Dufresne, ayudante naturalista y jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de Historia Natural de París. Dufresne fue quien ayudó a su amigo Daudin en la redacción de aquel texto. Más adelante Nicolas sí citará a Dufresne.


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Taxidermidades, 2014.


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Recursos:
Artículo El jabón arsenical de Bécoeur en Taxidermidades.