La "Encyclopaedia Britannica", introductora de los métodos franceses en Inglaterra.

Artículo sobre Taxidermia en la Encyclopaedia.
Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo Nacional de Historia Natural de París había afirmado en su influyente artículo Taxidermie, publicado en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle (1803), que “los ingleses emplean los mismos medios para conservar sus animales; pero los montan con menos perfección que nosotros. (...) Parece que los ingleses y los holandeses no tienen, en su lengua, obra alguna que trate sobre la forma de montar los animales con algunos principios". Tenía razón. Se habían publicado tan sólo unas breves y primarias instrucciones de John Woodward (1696), de Edward Bancroft (1769), de Johann Reinhold Forster (1771), de Edward Donovan (1794), o el librito de instrucciones de William Swainson (1808). Lo más aproximado al arte de disecar lo contenían las cartas que enviaron a Philosophical Transactions Tesser Samuel Kuckhan (1770) o el capitán Thomas Davies (1771), y el libro para viajeros de John Coakley Lettsom (1773), basado en las técnicas de los dos anteriores.

En 1810 aparecería el decimocuarto volumen de la cuarta edición de la Encyclopaedia Britannica. La entrada Historia Natural contenía por vez primera un tratado completo aunque sucinto -ocupaba dos páginas y media- de Taxidermia. No sería hasta diez años más tarde, en 1820, cuando se editaría Taxidermy: or the art of collecting, preparing and mounting objects of Natural History una traducción de la naturalista Sarah Bowdich Lee precisamente de Taxidermie de Louis Dufresne. Se trataba del primer libro sobre Taxidermia publicado en Inglaterra. El primer tratado taxidérmico de autor británico tardaría aún trece años en aparecer. Sería The Taxidermist’s Manual, publicado en Glasgow en 1833 por el capitán Thomas Brown, una obra que se reimprimiría durante décadas, también en los Estados Unidos. Para su libro Brown, por cierto, compiló técnicas ajenas, entre otras también las de los franceses Pierre-François Nicolas (1) (Méthode de Préparer et Conserver les Animaux de toutes les classes, 1800) y Dufresne, personaje este último a quien conoció en París. 

El texto completo del apartado dedicado a la Conservación de especímenes en dicha Historia Natural de la Enciclopedia es el siguiente:
   "III. Modo de conservar especímenes.
    34. Arte de preservar especímenes.
   Hemos establecido como uno de los propósitos de la Historia Natural el estudio de la conservación de ejemplares. Este arte, llamado en francés
Taxidermie, es muy curioso, y merecería mucha más consideración de la que aquí le dedicaremos. Limitaremos nuestra atención acerca de este tema únicamente al reino animal, e incluso aquí seremos breves. 
   El arte de preparar y montar pieles de animales parece ser bastante antiguo, pero no hizo grandes progresos antes del siglo XVII, en que Réaumur llevó a cabo algunos intentos para preservar los especímenes de los ataques de los insectos. En el Journal de Physique de 1773 hay una memoria dirigida a la Royal Society de Londres por el señor Kuckhan (2) acerca de los métodos de preparación de aves, que es muy curiosa aunque susceptible en muchas de sus observaciones. En el mismo volumen se encuentra una memoria de Mauduit (3) centrada principalmente en los medios para preservar los especímenes animales de los ataques de insectos. Sus conservantes son de naturaleza venenosa y, por supuesto, su empleo es peligroso, aunque parece no han tenido el éxito esperado. El jabón arsenical de Bécoeur, asimismo muy famoso, presenta similares objeciones. El último y probablemente el mejor trabajo sobre este tema es el que publicó hace unos años el señor Nicolas y de él se derivan las siguientes observaciones. 
     35. Instrumentos empleados.
   Los instrumentos empleados en la preparación de ejemplares son muy similares a los utilizados por los anatomistas en sus disecciones ordinarias y consisten en pequeños cuchillos o escalpelos, fórceps o pinzas de varios formas, sondas, agujas y clavos o alambres.
 
     36. Preservativos contra los insectos.
   Los conservantes empleados por el señor Nicolas para proteger a los especímenes de los insectos son principalmente de dos clases: 1. El azufre, aplicado a las pieles por medio de fumigación impregnándolas así con ácido sulfuroso; 2. Un licor para macerar las pieles y otro licor para frotar sobre el pelaje y una pomada para ungir la parte interna de la piel. El
primer licor se prepara remojando libra y media (4) de corteza de roble (5) en polvo, y cuatro onzas de alumbre (6) en polvo, en veinte pintas (7) de agua fría durante dos días teniendo cuidado de remover la mezcla de vez en cuando. La pomada se prepara con una libra de jabón blanco, media libra de potasa cáustica (8), cuatro onzas de alumbre en polvo, dos pintas inglesas de agua, cuatro onzas de aceite de petróleo y lo mismo de alcanfor (9). El jabón, cortado en pedazos pequeños, se pone en un puchero de barro a fuego moderado, virtiendo el agua en él, y cuando todo forme una especie de pasta blanda, se agregan el alumbre y el aceite, removiendo bien la mezcla, retirándola del fuego, añadiéndole el alcanfor cuando esté casi fría, antes de removerla en un mortero con un poco de espíritu de vino (10). La pomada así preparada se mantendrá en recipientes de vidrio bien cerrados, y cuando se utilice deberá rebajarse con agua hasta que adquiera la consistencia de una crema fina, que se aplicará a las pieles por medio de un pincel. 
   El licor empleado para conservar el pelaje se prepara mezclando una onza de jabón blanco desmenuzado, con dos onzas de alcanfor troceado menudo, otras dos de coloquíntida o manzana amarga (11) pulverizada gruesa, en dos pintas inglesas de espíritu de vino, removiendo el recipiente de vez en cuando para al cabo de cuatro o cinco días filtrarlo a través de papel secante. 
Grabado del libro de Nicolas (12).
    37. Instrucciones para disecar cuadrúpedos.
   El señor Nicolas ha dado directrices para preparar y conservar toda clase de especímenes animales. En la medida en que nuestros límites lo permitan, lo seguiremos brevemente para cada uno. Para desollar los cuadrúpedos propone hacer una incisión en medio de la espalda, desde las caderas hasta los hombros, excepto en aquellos animales cuya piel sea muy gruesa y dura o esté cubierta por espinas, en los cuales la abertura se hará por el vientre a la manera usual. Para separar la piel de la carne ocasionalmente emplearemos el cuchillo, y mientras procedamos aplicaremos estopa entre la piel y la carne para prevenir que la piel se ensucie. Cuando todo el cuerpo se haya desprendido y la piel retirada hasta los tobillos, la nariz y la punta de la cola, se cortará todo el cuerpo, excepto la cabeza y las extremidades, que se dejarán para dar mejor forma y apoyo al espécimen. Todas las partes carnosas y con grasa, el cerebro, y los ojos, sin embargo, se extraerán, dejando solamente los huesos, rellenando el espacio entre éstos y la piel con estopa cortada, e introduciendo algo de arcilla blanda en las órbitas para fijar los ojos artificiales. 
   Antes de rellenar la piel ésta se remojará durante varios días, de cinco a quince, según el tamaño del animal, en el licor descrito primero, y después de empapada se untará la parte interna con la pomada.
   Cuando las piernas y la cabeza se hayan rellenado, la cavidad del cráneo se colmará de musgo seco, se fijarán los ojos, y se pasarán alambres por el interior del cuerpo, las extremidades y la cola, de la manera siguiente. Tres alambres de tamaño moderado, bien recocidos, por lo menos dos veces más largos que el animal, se retorcerán juntos a lo lago de casi la mitad de su longitud y mientras un alambre se dejará recto los otros dos se doblarán en cada extremo de forma que cada uno de ellos forme una cruz. Cuando la piel esté lista para ser rellenada los alambres se introducirán en ella de tal manera que el alambre recto atraviese la cabeza y la cola, y los alambres cruzados de las extremidades atraviesen la eminencia tenar de cada pie; de esta manera, después de que la cavidad se rellene de estopa y la parte abierta cosida cuidadosamente, el espécimen se fijará a un tablero en su posición natural. Ahora no queda sino impregnar la piel con el último licor amargo descrito, lo que se hace por medio de una esponja con la que se lavará todo el exterior, y luego cubierto de bandas de lino, y secado a la sombra. 
    38. Instrucciones para disecar aves.
   El arte de preservar las aves es quizá la parte más curiosa del presente tema, y es aquello a lo que más atención se le ha prestado. El señor Nicolas ha explicado con cierta amplitud el modo recomendado por el señor Kuckhan en el
Journal de Physique; el del señor Lettsom en Naturalist's and Traveler's Companion; el de Mauduit insertado en el quinto número de la Encyclopédie Méthodique; y el de Dufresne adoptado por el señor Daudin e insertado en su Traité d'Ornithologie; tras lo cual detalla el suyo propio. Describe tres métodos de preparación de las aves, según si se dispone de ejemplares muertos frescos, de pieles secas enteras traídas del exterior, o de partes separadas de varios individuos de la misma especie. Nos limitaremos a la primera de ellas puesto que se adapta a la generalidad de nuestros lectores. 
   Cuando se disponga de un ave recién muerta, se colocará ésta sobre una mesa, sobre su espalda, con la cola hacia el operador, que, después de haber separado con sus dedos las plumas que cubren el vientre a derecha e izquierda, practicará con el escalpelo una incisión longitudinal a través de la piel desde el esternón hasta aproximadamente la mitad del vientre. Los bordes de la piel se levantarán con pinzas, hacia cada lado, separando cuidadosamente la carne según se requiera, con cuchillo, insertando algo de algodón de vez en cuando para evitar que las plumas se ensucien. De esta manera se separará la piel de los hombros y el cuello y, en la medida de lo posible el cuerpo quedará al descubierto. Después se pasará un hilo muy fuerte a través de las fosas nasales y se anudará bajo la mandíbula inferior, manteniendo los extremos del hilo atados juntos, por lo menos dos veces más largos que el cuello. Ahora, sosteniendo el pájaro por el hilo, con la espalda vuelta hacia él, el operador sujetará las plumas en los dos bordes de la incisión, así como las que cubren el pecho, y empujará la cabeza del pájaro hacia adentro con su pulgar hasta que el cuello forme un arco, cortando éste cerca del cuerpo, despegando la garganta y la tráquea y el resto de partes carnosas, tanto del cuello como de la cabeza, hasta llegar lo más cerca posible del pico, cortando los huesos del cuello cerca de la cabeza; vaciando el cráneo con un instrumento de hierro en forma de cucharilla, y limpiando debidamente con algodón. Se envolverá con algodón o estopa alrededor de la cabeza y del cuello, y se separará la piel de los huesos de las alas, de las piernas y de la cola según lo dicho para los cuadrúpedos. Una vez hecho ésto, la piel se girará como un guante, con todas sus plumas volteadas hacia adentro, todas las aberturas naturales del ave, así como todos los agujeros del tiro, necesarios para matar al ave, se coserán con aguja e hilo fino; entonces la piel entera, así como los huesos, se deberán lavar con una fuerte infusión de curtido con un poco de alumbre por medio de un pincel, y la piel introducida en un recipiente cubierto no se secará muy apresuradamente. 
   Diez o doce horas más tarde se lavarán de nuevo los huesos y la piel con licor astringente. Esto será suficiente para pájaros pequeños, pero los de tamaño mediano requerirán maceración en el primer licor empleado para los cuadrúpedos durante dos días, y cuatro o cinco días para los de mayor tamaño. 
   La piel ahora bien impregnada con el astringente, se untará con la pomada jabonosa, los ojos artificiales se fijarán a las órbitas por medio de cera, y se rellenará y montará como los cuadrúpedos, con la excepción de que los alambres empleados para ello se doblarán de forma diferente. 
   Gran finura se requiere en la fijación de las diferentes partes de un pájaro en su posición natural, y la ordenación de sus plumas de manera suave y uniforme. El señor Nicolas sugiere una finas placas de plomo que se colocan para asegurar las alas en su posición correcta hasta que el conjunto esté completamente arreglado.
   Para conservar los pies y las patas de las aves, se untan con aceite de linaza mezclado con alcanfor, aplicándolo algo caliente. 
   La última operación consiste en envolver el ave con vendas de muselina o de lino fino, prendido con alfileres alrededor del cuello, cuerpo, pecho y grupa, tanto para asegurar las plumas en sus lugares durante el secado, como para permitir que sean empapadas con el licor amargo para preservarlas del ataque de los insectos. 
    39. Insectos.
   Los diferentes órdenes de insectos requieren diferentes preparaciones. El siguiente es un resumen de nuestro modo de preservar cada tipo.
 
   Para los coleoptera y hemiptera.- Tan pronto como se capture uno de éstos, debe ser cuidadosamente envuelto en papel fino, con los extremos del papel doblado, para evitar que el animal se mueva, y este rollo que contiene el insecto se introducirá en una caja pequeña de cartón hasta que el cazador de insectos regrese a casa. Cada insecto se tomará entre el pulgar y el índice de la mano izquierda, las alas se alzarán con la ayuda de un alfiler, y manteniéndolas abiertas por medio del dedo corazón, se abrirá el abdomen del animal por la espalda, y se extraerán las entrañas por medio de un alambre de hierro, y tanto la cavidad como los bordes de la herida se lavarán con el licor espirituoso amargo descrito en el apartado 36 por medio de un pincel muy fino. Luego un tapón de algodón impregnado con aceite de petróleo se introducirá en la cavidad con la punta de un alambre, hasta que la cavidad esté suficientemente llena, entonces las alas volverán a su posición natural, y el insecto estará listo para su montaje. Para el montaje de estos insectos el señor Nicolas emplea cuadraditos de naipes, que atraviesa con un alambre recocido, de aproximadamente el tamaño de una cuerda de clave. Ahora se pasará una aguja muy fina a través del animal, lo más cerca posible de la cintura, y después de cubrir el alambre de hierro vertical con una capa de goma acuosa, se pasa éste a través del agujero hecho por la aguja, y se fijará el animal de tal manera que sus pies descansen sobre la cartulina.
   Para los lepidoptera.- Se recomienda que una vez atrapados se introduzcan en una pieza triangular de papel, y luego en una caja de cartón de la misma forma, con una apertura de bisagra. Para el montaje de estos insectos bastará con perforar sus cuerpos con una aguja fina armada con un doble hilo impregnado con el licor espirituoso amargo, haciendo que la aguja entre por la cabeza y salga por el final del vientre, y luego cortar el hilo con tijeras. El insecto así preparado se montará por medio de una cartulina como se indica para los coleoptera, y una de madera de alrededor de una pulgada de largo, siete u ocho líneas de ancho, y de un espesor adecuado, se colocará bajo las alas, muy cerca a cada lado del cuerpo, manteniendo fijas las alas por medio de láminas de plomo. 
   40. Peces.
  
En la preparación de especímenes de peces, el señor Nicolas prefiere el método de Mauduit a el dado por el doctor Lettsom en Naturalist's and Traveller's Companion; pero como el método de Mauduit requiere mucha habilidad e indicaciones, recomienda el siguiente, especialmente para todo tipo de pescados. 
   Practica una incisión longitudinal con las tijeras a lo largo del vientre del pez desde el ano hasta la mandíbula inferior, y luego separa la piel de forma gradual y cuidadosa con la ayuda de la hoja y el mango plano de un escalpelo, hasta dejar al descubierto una cara. Pasa al otro lado procediendo de la misma manera separando la piel de esta parte, separando la cabeza del cuerpo con un par de tijeras y descarnando la cabeza. Ahora separa la piel hasta el ano, pasando el mango plano del escalpelo por debajo de la piel que cubre la cola y las partes circundantes en orden de separarla completamente. Esto lo hace empujando hacia el interior de la cola, con la ayuda del bisturí, siguiendo la piel muy suavemente, separándola lo más posible hasta el extremo de la cola, que se separará con las tijeras, dejando así únicamente unida a la piel la cabeza y el final de la cola. Sólo restará ahora descarnar las orejas y los ojos, y limpiar adecuadamente la cabeza. 
   La piel se sumergirá durante algunos días en el licor curtiente, se colocará sobre una mesa y, cuando la cabeza está dispuesta, un maniquí del cuerpo del pez hecho con arcilla fina, mezclada con arena fina, se colocará dentro de la piel, adaptándose perfectamente a ella, envolviéndola entonces con vendas pequeñas de lino y dejándola secar. Una vez la arcilla esté completamente seca y dura, y la piel haya adquirido tanta firmeza como para mantener la forma apropiada, se golpeará con suavidad para romper la arcilla de modo que ésta pueda ser retirada a través de la abertura. Hecho esto, el interior de la piel y la cabeza se untará con un pincel con pomada jabonosa. Después se rellenará completamente de estopa cortada, y la abertura se coserá con esmero. Seguidamente los ojos artificiales se colocaran por medio de cera blanda, y todo el cuerpo se cubrirá con una capa de barniz blanco preparado con cuatro onzas de trementina (13) transparente, tres onzas de sandáraca (14), y una onza de mástique (15) en lágrimas, con ocho onzas de aceite de trementina, y cuatro onzas de espíritu de vino, en una envase colocado en un baño de agua. 
    41. Reptiles.
 
Sobre la preparación de especímenes reptiles.- Después de lo dicho anteriormente, se requerirán pocas directrices. La piel se separará hacia atrás hasta la cabeza, que deberá ser cortada y descarnada como en otros especímenes; una vez la piel macerada, se untará con pomada, se rellenará y barnizará como antes. 
     42. Crustáceos.
    Los
crustacea, incluyendo cangrejos, langostas, estrellas y erizos marinos, requieren poca preparación. En los cangrejos el caparazón, y en las langostas la cola, pueden ser separados del resto del cuerpo, se vaciará de carne el cuerpo y las pinzas, y se untará el interior con pomada jabonosa y, una vez recompuestas las partes, estará dispuesto para su secado. 
   Las estrellas y erizos, si se capturan vivos, deberán sacrificarse sumergiéndolos en espíritu de vino, secándolos a continuación al sol o en un horno moderadamente calentado. 
    43. Gusanos.
   En cuanto a los
gusanos, el único modo de preservar los moluscos o aquellos con cuerpos desnudos, es mantenerlos en alcoholes, y de los testacea o conchas, la única parte que vale la pena conservar es el cascarón; para la preparación de los cuales, consulte CONCHOLOGY.
   Lo anterior no es sino un imperfecto resumen del Méthode de Préparer et Conserver les Animaux de toutes les classes del señor Nicolas, que está ilustrado con grabados, y que merece la atención de los coleccionistas de especímenes.
   También hay un excelente ensayo sobre este tema de Dufresne, con el título Taxidermie, en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle."

Por analizar las técnicas contenidas en la Enciclopedia Británica podemos decir que Pierre-François Nicolas creó la pomada jabonosa con el propósito de sustituir el nocivo para la salud jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur. Nicolas llegaría incluso a terciar en la encarnizada polémica -precisamente proponía su pomada- que entre 1773 y 1774 mantuvieron públicamente Mauduyt y Bécoeur acerca de cuál era el preservativo más efectivo contra el ataque de los insectos, si las  fumigaciones sulfurosas o el jabón arsenical, cuya fórmula de este último su creador mantenía entonces en secreto. Louis Dufresne, que creía que el azufre -las fumigaciones sulfurosas- destruía "incluso a los animales muertos [disecados]", escribiría en 1803 en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle: 
   "El señor Nicolas hace en su libro el análisis de todos aquellos que hablaron antes que él sobre la preparación de los animales; ese análisis ocupa poco más o menos la mitad de su volumen. Así como el abad Manesse renuncia al veneno, como algo peligroso para los preparadores, y además, insuficiente para alejar los insectos destructores de las colecciones zoológicas: él [Nicolas] pretende que con su pomada jabonosa y su licor curtiente, los animales montados se conserven durante largo tiempo. Las drogas que componen sus preservativos no causan daño a quienes las usan. Convenimos en que no es lo mismo que el jabón de Bécoeur, y suponiéndole igual virtud al preservativo del señor Nicolas (16), sin duda le habríamos dado preferencia: lo hemos probado, lamentablemente sin éxito. Nos vemos pues obligados a atenernos al jabón arsenical. Puedo asegurar que lo empleo hace más de veinte años, y jamás me he encontrado indispuesto. Podría citar también a Levaillant [Le Vaillant], Desmoulins y sobre todo a Bécoeur, nadie en Francia ha montado más aves que éste último."

Dufresne respondía más adelante a la crítica que Nicolas hacía de sus métodos publicados en el libro de Daudin: 
   "(...) él condena nuestra manera de pasar el alambre central por el cuello, después de haberlo rellenado; dice además que es impracticable. Podríamos responder al señor Nicolas que nuestro método se debe preferir a los demás conocidos hasta ahora, no solamente por ser más fácil, sino además porque conserva el cuello su forma cilíndrica y el alambre pasa por el centro si la estopa rellena esa parte; incluso rellenamos el cuello de un cisne antes de introducir el alambre. 
   Los empleados del laboratorio de zoología del Museo [de París], a su llegada a este establecimiento, solían pasar el alambre antes de rellenar el cuello; todos han renunciado a ese hábito y han preferido éste que indicamos. 
   Más de dos mil aves, entre las numerosas que ahora adornan las galerías del Museo, han sido montadas de ese modo; lo que evidentemente prueba que nuestro método no es impracticable" 
No obstante, y para compararlo con otras fórmulas y métodos taxidérmicos empleados en aquella época en la algo más avanzada Francia, el método de Dufresne de montaje de aves era inferior al de sus compatriotas lioneses Jacques-Marie Hénon y Jacques-Marie Mouton-Fontenille de la Clotte, autores a medias de Observations et Experiences sur l'Art d'empailler et de conserver les Oiseaux (1801), trabajo en el que ya proponían la confección de un cuerpo artificial, y en el que sin citar a nadie criticaban algunos errores que a su juicio contenían los sistemas de Réaumur, Kuckahn, Mauduyt, Manesse, Dufresne o Nicolas. A este último le criticaban esa incisión en las aves solamente hasta medio vientre, que dificultaba grandemente el desollado. Hénon y Mouton-Fontenille, como Nicolas, alertaban además acerca de lo insalubre que suponía manipular algunos compuestos que contuvieran arsénico, mercurio o cobre, no obstante, el uso de su alternativo licor curtiente, formulado con taninos vegetales (17), genciana, ajenjo y tabaco, mezclados con alumbre y agua, tampoco se extendió, como afirmaba Dufresne, porque no había más remedio que atenerse al jabón arsenical, el único preservativo realmente efectivo (18).

En cuanto a los mamíferos, ni que decir tiene que el desollado por la espalda de Nicolas apenas tendría éxito y se reservaría únicamente para determinados tipos de montaje o casos especiales, y que el simple henchido no tardaría en abandonarse en favor de la confección de un cuerpo artificial. Así pues la Enciclopedia Británica, entre las técnicas contemporáneas de Nicolas y Dufresne, los dos autores de excelentes tratados, escogió las del primero, aunque con el tiempo, en general, se irían imponiendo las que practicaba el segundo, un aparente error que se corregiría en parte en 1820 la traducción de Bowdich del tratado de Dufresne.

Volviendo a Gran Bretaña, y para poner en contexto el enciclopédico texto en el propio territorio, años más tarde George Graves publicaría The Naturalist’s Pocket-Book (1817), un Libro de bolsillo del naturalista que aportaba unas instrucciones básicas para aficionados, pero que todavía no reunía los requisitos mínimos para ser considerado propiamente un manual de Taxidermia, puesto que los fragmentos que trataban acerca de la preparación de animales estaban dispersos y no conformaban cierta unidad, a pesar de lo cual le bastaría a un joven Charles Darwin (19) para aprender a disecar. Graves proponía desollar los mamíferos con la tradicional incisión inicial en el vientre (20), como antiséptico empleaba la mezcla en polvo de una parte de arsénico con dos partes de alumbre, y los rellenaba henchiéndolos con algodón, aunque también mencionaba la posibilidad de construir un cuerpo ficticio, algo esto último que Dufresne no contemplaba todavía en Taxidermie, excepto para animales de gran tamaño como el elefante, trabajo que sólo podían acometer varios empleados en un gran museo y para el que se construía un armazón de madera. Ese cuerpo artificial sí lo mencionaban ya en sus obras, en cambio, tanto el alemán Johann Friedrich Naumann (1815) como el abad italiano Vincenzo Rosa (1817), donde además ambos describían primigenias técnicas dermoplásticas. George Graves desollaba las aves partiendo de una incisión desde la pechuga hasta el ano, empleaba el mismo polvo antiséptico arsenioso que con los mamíferos y simplemente, tras alambrar el ave, colmaba la piel de algodón. En cuanto a los peces, practicaba la incisión longitudinal por un lateral.

Francia y Alemania, y por extensión quizá Austria, posiblemente se encontraran a la par en cuanto a la evolución de la Taxidermia. La profusión de publicaciones en francés fueron traducidas casi todas ellas al alemán al poco de publicarse, comenzando por el tratado Traité sur la manière d'empailler et de conserver les animaux (1787) del abad Denis-Joseph Manesse (1787), el primer manual con formato de libro. Italia, con tradición en la formación de gabinetes de curiosidades y colecciones universitarias, aunque sin abundancia en tratados, posiblemente también estuviera a su altura. ¿Estaba Inglaterra algo más atrasada en esta materia como afirmaba Dufresne? Posiblemente como lo estuviera España en el continente, con un desfase de unos veinte años y ciertamente con falta de publicaciones sobre la materia. A partir de 1820 ambos países recuperarían el terreno perdido. Parte de esa aceleración británica la podemps atribuir al texto anterior de la Enciclopedia, pero sobre a los libros ya reseñados de Sarah Bowdich Lee y Thomas Brown.


Notas.-
(1) Pierre-François Nicolas, químico y boticario de Nancy, Francia, como comprobaremos en breve es el autor que la Britannica escogió para reproducir y difundir sus técnicas.
(2) Se puede encontrar escrito indistintamente Kuckahn o Kuckhan.
(3) El apellido del médico Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne también se puede encontrar escrito Mauduit. Fue quien propuso las fumigaciones sulfurosas que se mencionarán en el texto, más adelante.
(4) Una libra equivale a 454 gramos, una onza son 28,35 gramos.
(5) La corteza de ciertos árboles tiene propiedades curtientes.
(6) El alumbre de roca está compuesto por sulfato de aluminio.
(7) Una pinta equivale casi a 0,57 litros.
(8) Hidróxido de potasio.
(9) Sustancia antiséptica que se obtenía originalmente del árbol alcanforero (Cinnamomum camphora), y que puede sintetizarse a partir del aceite de trementina.
(10) Alcohol etílico.
(11) Citrullus colocynthis.
(12) Todos los grabados que acompañan este texto pertenecen a Méthode de Préparer et Conserver les Animaux, el libro de Pierre-François Nicolas.
(13) La trementina o aguarrás, con propiedades antisépticas, se obtiene a partir de la destilación de la resina de ciertas coníferas.
(14) La sandáraca es una resina blanca que se obtiene del enebro.
(15) El mástique o almáciga es una resina que se obtiene raspando la corteza del lentisco (Pistacia lentiscus). Es ligeramente más blanda que la sandáraca.
(16) Nicolas envió en 1772 a los médicos y naturalistas Mauduyt y Louis Jean-Marie Daubenton, directores del Jardin du Roi, una comadreja y un esmerejón disecados por él, para que comprobaran la efectividad de su pomada jabonosa. Poco más de un año más tarde recibió la respuesta de Daubenton donde éste le auguraba un buen futuro.
(17) Corteza de ciertos árboles como por ejemplo el roble.
(18)  El jabón arsenical se utilizaría en todo el mundo hasta bien entrado el siglo XX.
(19) Darwin aprendió con el libro de Graves.
(20) Realmente el desollado de los mamíferos por la espalda de Nicolas puede ser considerado como una excentricidad, como también lo sería en breve en Inglaterra que Charles Waterton propusiera el montaje de aves sin el empleo de alambres en su Wanderings in South America (1825).


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Taxidermidades, 2017.


Bibliografía:
[Sara Bowdich Lee]  Taxidermy: or the art of collecting, preparing and mounting objects of Natural History , Longman, Hurst, Rees, Orme, and Brown, Londres, 1820.
Thomas Brown  The Taxidermist’s Manual; or the Art of Collecting, Preparing and Preserving Objects of Natural History. For the Use of Travellers, Consercators of Museums, and Private Collectors , Archibald Fullarton & Co., Glasgow, 1833.
François Marie Daudin  Sur l'art de la Taxidermie considéré par rapport aux Oiseaux; c'est-à-dire, sur l'art de dépouiller, de droguer, de conserver et de monter les Peaux d'Oiseaux , en Traité élémentaire et complet d’Ornithologie, ou Histoire Naturelle des Oiseaux , tomo I, Bertrandet, París, 1800.
Louis Dufresne  Taxidermie , en Nouveau Dictionnaire d’Histoire Naturelle, tomo 21, Deterville, Paris, 1803.
Edward Bancroft    An essay on the natural history of Guiana in South America , Ed. T. Becket and P. A. De Hondt, Londres, 1769.
Thomas Davies  A Letter from Captain Davies to John Ellis, Esq., F.R.S., on a Method of Preparing Birds for Preservation , vol. LX, The Philosophical Transactions of the Royal Society of London, Londres, 1771. 
Edward Donovan  Instructions for Collecting and Preserving Various Subjects of Natural History , Rivingtons, Londres, 1794.
Johann Reinhold Forster A Catalogue of the Animals of North America. Containing an enumeration of the know Quadrupeds, Birds, Reptiles, Fish, Insects, Crustaceous and Testaceous Animals; many of wich are New, and never described before. To which are added, Short Directions for Collecting, Preserving, and Transporting all Kinds of Natural History Curiosities , Ed. B. White, Londres, 1771. 
George Graves  The Naturalist’s Pocket-Book, or Tourist’s Companion: being a brief introduction to the different branches of Natural History: with approved methods for collecting and preserving the various productions of Nature , W. and S. Graves, Londres, 1817.
Jacques-Marie Hénon y Jacques-Marie-Philippe Mouton-Fontenille de la Clotte   Observations et experiences sur l’art d’empailler et de conserver les oiseaux , Ed. Bruyset Ainé et Compagnie, Lyon, 1801. 
Tesser Samuel Kuckahn Four Letters from Mr. T. S. Kuckhan, to the President and Members of the Royal Society, on the Preservation of dead Birds, Read May 24-July 5, 1770, Publicadas y extraidas del volumen anual de The Philosophical Transactions of the Royal Society of London, Londres, 1770. 
Tesser Samule Kuckahn   Lettres de M. Kuckhan aux Président et Membres de la Société Royale de Londres, sur la manière d'embaumer les oiseaux, en  Observations sur la Physique, sur l'Histoire Naturelle et sur les Arts  , vol. 2, París, agosto de 1773. 
John Coakley Lettsom  The Naturalist and Traveller’s Companion, containing Instructions for collecting and preserving objects of Natural History, and for promoting inquiries after Human Knowledge in General , E. & C. Dilly, Londres, 1772.
Denis Joseph Manesse   Traité sur la manière d’empailler et de conserver les animaux et les pelleteries ,  Guillot, Paris, 1787. 
Pierre Jean-Claude Mauduyt de la Varenne  Lettre sûr la manière de conserver les animaux desséchés , en Observations sûr la Physique, sûr l’Histoire Naturelle et sûr les Arts, vol 2, París, noviembre de 1773. 
Johann Friedrich Naumann   Taxidermie oder dir Lehre Thiere aller Klassen am einfachsten und zweckmässigsten für Kabinette auszustopfen und aufzubewahren, praktisch bearbeitet , Hemmerde und Schwetschke, Halle, 1815. 
Pierre-François Nicolas  Méthode de Préparer et Conserver les Animaux de toutes les classes, pour les Cabinets d’Histoire Naturelle , F. Buisson, París, 1800.
Vincenzo Rosa Metodo de preparare e conservare gli Animali per un Gabinetti di Storia Naturale , Ed. Fusi , Pavia, 1817. 
William Swainson  Instructions for Collecting and Preserving all Subjects of Natural History and Botany , ed. privada, Liverpool, 1808. 

Charles Waterton Wanderings in South America the North-West of the United States, and the Antilles, in the years 1812, 1816, 1820, and 1824. With Original Instructions for the Perfect Preservation of Birds, and c. for Cabinets of Natural History,  B. Fellowes, Londres, 1825. 


Recursos:
Artículo "Méthode de Préparer et Conserver les Animaux", el tratado de Pierre-François Nicolas en Taxidermidades.
Artículo Pierre-François Nicolas, boticario, químico y revolucionario en Taxidermidades. 
Artículo "Taxidermie", el influyente tratado de Louis Dufresne en Taxidermidades.
Artículo El jabón arsenical de Bécoeur en Taxidermidades.
Artículo La polémica entre Bécoeur y Mauduyt en Taxidermidades.