"Taxidermy", obra de la naturalista e ilustradora Sara Bowdich Lee.

Portada de la primera edición de Taxidermy.
En 1820 se publicó en Londres Taxidermy: or the art of collecting, preparing and mounting objects of Natural History. En aquellos momentos la naturalista inglesa Sarah Bowdich, autora del libro, se encontraba en París junto a su marido, el también naturalista Edward Thomas Bowdich. Allí permanecieron entre 1820 y 1823, mantuvieron contacto con Alexander von Humboldt, asistieron a las clases de Historia Natural y estudiaron las colecciones de Georges Cuvier, profesor del Museo Nacional de Historia Natural. Fue en aquel periodo cuando Sarah Bowdich conoció las más avanzadas técnicas de montaje de animales que se practicaban en el Museo de París, y también el influyente texto Taxidermie (1803), que Louis Dufresne (1753-1832), director del laboratorio de Taxidermia de la institución, publicó como artículo en el Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle. De hecho se atribuye a Dufresne tanto la creación de la nueva denominación de Taxidermia como la divulgación de la secreta fórmula del popular jabón arsenical de Jean-Baptiste Bécoeur. Ambas novedades se publicaron por vez primera en la obra Traité élémentaire et complet d'Ornithologie (1800) que escribió el malogrado naturalista François Marie Daudin, asesorado en temas taxidérmicos precisamente por su amigo Dufresne, como el primero confesaba en el mismo texto. Louis Dufresne comparaba precisamente en Taxidermie (1803) la situación del arte de disecar tanto en Francia como en Inglaterra:

   “Los ingleses emplean los mismos medios para conservar sus animales; pero los montan con menos perfección que nosotros. (...) Parece que los ingleses y los holandeses no tienen, en su lengua, obra alguna que trate sobre la forma de montar los animales con algunos principios. En 1801, no estábamos más avanzados que ellos. (...) Solamente teníamos la obra del abad Manesse, pero la duración de los procedimientos que indicaba espantaba a quienes deseaban formarse en la taxidermia. (...) Los profesores de historia natural de las escuelas centrales de los departamentos tenían la necesidad de disponer de una obra que les instruyera en el medio de conservar y aumentar sus colecciones zoológicas. (...) En 1802, estos deseos fueron cumplidos. Aparecieron al mismo tiempo, dos obras sobre taxidermia; una del señor Nicolas, químico, la otra del señor Hénon.” 

Dibujos de Bowdich en la lámina 4.
Y tras las mencionadas de Pierre-François Nicolas y Jacques-Marie Hénon,  en 1803 Dufresne efectivamente publicaria Taxidermie, artículo que se reeditaria junto al Dictionnaire en 1819 y como separata en 1820. Sarah Bowdich vio pues la oportunidad de acercar a los disecadores ingleses (1) una obra que contenía técnicas notablemente más avanzadas que las que en su momento describieron John Woodward (1696), Edward Bancroft (1769), Tesser Samuel Kuckhan (1770)Thomas Davies (1771), Johann Reinhold Forster (1771), Edward Donovan (1794), William Swainson (1808 y 1822), John Coakley Lettsom (1773)George Graves (1817), o William Bullock (1817). A su traducción se aplicaría Bowdich al poco tiempo de llegar a París. La primera edición de Taxidermy: or the art... se publicó en 1820 y en 1843 ya se editaba la sexta (2). Fue un éxito de ventas. Después del libro de Bowdich tuvieron que pasar trece años hasta que apareciera en Gran Bretaña una nueva obra en inglés que tomara el testigo. Fue The Taxidermist’s Manual publicado en Glasgow en 1833 por el capitán Thomas Brown, un texto que llegó a reimprimirse en veinte ocasiones hasta 1885. El de Brown también se trataba de un compendio de textos anteriores, algunos franceses, y por lo tanto tampoco era innovador, pero como sucedió con el volumen de Bowdich casi su único mérito fue su contribución al progreso de la Taxidermia en las Islas y otros territorios anglófonos. Incluso algunas de las ilustraciones del libro del capitán Brown ya aparecían en Taxidermy. Fue precisamente el escocés Brown quien en 1819 viajó a París comisionado por la Universidad de Edimburgo para comprarle a Dufresne su excelente colección particular de historia natural que, entre otros, contenía unas 1.600 aves disecadas.

El texto de Sarah Bowdich alcanza las 168 páginas y contiene cinco láminas, la mayoría con grabados a partir de dibujos suyos, pero alguna, como la plancha número tres que ilustra el proceso de desollado y montaje de un ave, se trata de dibujos originales de Jean-Marie Maréchal que ya aparecieron en el manual de taxidermia de Nicolas veinte años antes. No profundizaré en el contenido del texto de Bowdich y emplazaré al lector interesado a que lea al artículo dedicado a la obra original. Hasta la quinta edición de Taxidermy (1835) el nombre de su autora está ausente. El volumen se publicó pues, en principio, como anónimo, pero la pudorosa Sarah Bowdich no se atrevió a ocultar el nombre de Louis Dufresne, que se cita en la página 119, al principio de un anexo con instrucciones para viajeros, ya concluído el tratado de Taxidermia propiamente dicho, y también en la página 137:
   "Hemos considerado lo esencial para la recogida y preparación de objetos zológicos. Quienes deseen unas instrucciones más detalladas, las encontrará en Taxidermie del señor Dufresne, jefe de los laboratorios zoológicos del Museo de París."

En aquella primera edición, Sarah Bowdich añad un anexo, a modo de reclamo para quien las pudiera suministrar, con una relación de las especies zoológicas y botánicas de las que el Museo de París carecía. Una recensión publicada en la revista The Montly Review a finales de 1820 criticaba la obra en los siguientes términos:
   "Taxidermia es un término recientemente introducido al idioma francés, que deriva del griego taxis, arreglo, y dermia, piel; definiendo el arte de rellenar y preparar los despojos de animales, con el fin de preservarlos en museos o gabinetes de historia natural. Comoquiera que, quizá, la nueva palabra se había hecho necesaria, la coyuntura ha forzado la adopción de una más expresiva en la ordenanza de especímenes y objetos naturales en general.
     Las más satisfactorias indicaciones para embalar, aderezar y montar animales de  diferentes especies, las publicó el señor Dufresne, asistente-naturalista y director de los laboratorios zoológicos del Museo de Historia Natural de París, en la primera edición del Nuevo Diccionario de Historia Natural, del que recientemente se ha reimprimido la segunda edición de este trabajo. Los numerosos especímenes del Museo de París, preparados por el propio señor Dufresne o por algunos de sus pupilos, testimonian suficientemente la superioridad de su método sobre otros que han propuesto otros autores sobre el mismo tema. Su manual de instrucciones, sin embargo, aunque excelente en muchos aspectos, se encuentra lejos de la perfección, y precisa por tanto no acallar los esfuerzos de aquellos que pueden estar a inclinados a hacer juicios más amplios y diversos. Sería especial y altamente deseable algo equivalente al arsénico, uno de los ingredientes esenciales del jabón preservativo, cuyo frecuente y desconsiderado uso no está exento de peligro. Tenemos razones para pensar que el señor Dufresne no ha conseguido retener los naturales aunque fugaces colores de los peces y de algunos animales invertebrados. Sin embargo ha comprimido tanto la información práctica en un reducido número de páginas, y lo detalla de una manera tan clara y perspicaz, que nos place que su texto sea accesible al lector inglés con la aparición de este volumen.
    "El traductor, sin embargo, por razones que sólo él sabrá, aborda su tarea de forma abrupta, sin anunciar que esta obra se trata una traducción; aunque a lo largo de la obra es condescendiente al revelar, de pasada, el nombre del autor."El traductor, sin embargo, por razones que sólo él sabrá, aborda su tarea de forma abrupta, sin anunciar que esta obra se trata una traducción; aunque a lo largo de la obra es condescendiente al revelar, de pasada, el nombre del autor. Por otra parte ha preferido no dar cuenta de la manera de preparar los ojos de vidrio que escribiera el abad Manesse, cuyos curiosos documentos durante largo tiempo han estorbado a la prensa. No teniendo a mano una copia de las instrucciones originales elaboradas por los profesores del Jardín del Rey de París para uso expreso de los viajeros [suponemos que se refiere al extracto publicado en 1820], no tenemos capacidad para pronunciarnos sobre hasta qué punto el anónimo traductor ha hecho justicia; pero, si se nos permite juzgar según el tratamiento otorgado al ensayo de Dufresne [el artículo primigenio publicado en el Diccionario], pensamos que, salvo pocas excepciones, más o menos inherentes a todas las tentativas de este tipo, las ha expuesto con precisión tolerable.
   Al comparar el inglés con el artículo francés Taxidermie, hemos observado en el primero la supresión ocasional de una o dos frases, pero por lo general no tiene graves consecuencias. En uno o dos casos el recalentamiento de los alambres se ha pasado por alto. En la página 20 encontramos la expresión "he montado uno", mientras que en el original el número es indefinido, pero obviamente plural. "On trouve deux animaux voisins des hérissons à Madagascar, (les tenrecs,)" descuidadamente se ha convertido en "algunas bellas especies se encuentran en Madagascar". Talon, en inglés heel, (del oso), se confunde con garras; y por tanto, también, la frase "les jers de derrière doivent percer su talon" se traduce como "los alambres de las patas traseras deben perforar las patas""N'ont pas besoin de beacoup préservatif" se interpreta categóricamente como "no precisa ningún conservante"; -"fair périr leurs oeufs" en inglés es "destruir su larva"; -"lelong" (a lo largo) descuidadamente se convierte en "de un largo de", como "à travers" (a través) se traduce como "a lo largo"; -y "une boîte doublée en liège" no es una "doble caja de corcho" sino "una caja forrada de corcho". Nuestros lectores dificilmente reconocerán La Haya en Lahaye; ni peces-rana en "sea-toads" [sapos de mar]; ni el búho chico ni la lechuza campestre ["great-eared an little-eared owl" en el original] en "Great and  Small Duke". En la página 120, y también en la 124, nos encontramos con una frase de estructura incompleta. "Si estos animales son por naturaleza útiles a la economía doméstica, o a la agricultura, dado que disponemos de los medios para su crianza y adiestramiento, y por lo tanto añadir a nuestros recursos" ["If these animals are of a nature to be serviceable to domestic economy, or to agriculture, as we have the means of rearing and training them, and thus we add to our resources"]. -"Ocupan demasiado espacio, y esta operación, que no hará bien quien no tenga experiencia, es mejor hacerla cuando las pieles hayan llegado a su destino"  ["They would occupy too much room, and this operation, which cannot be done well by any one who is not experienced in it, and is much better performed when the skins have arrived at their destination"]. 
   Nos abstenemos a propósito de recurrir los contenidos de este pequeño volumen, que son totalmente técnicos y mecánicos; puesto que lo que más nos preocupa, naturalmente, es que cualquiera pueda acceder al texto francés o inglés".

Lámina 3 con los dibujos de J.M. Maréchal ya publicados en la obra de Nicolas.

En la sexta edición "corregida, mejorada y aumentada" de 1843, ya aparecía en portada como autora "Mrs. R. Lee (formerly Mrs. T. Edward Bowdich)", es decir, la "Señora de Robert Lee (antes, Señora de Thomas Edward Bowdich)". En el intervalo entre aquella primera edición y ésta, Sarah Bowdich había enviudado y se había vuelto a casar con Robert Lee, y Louis Dufresne había fallecido hacía poco más de diez años. El peso de su conciencia debió hacerle mella. En el prefacio a modo de aviso "S. Lee" escribió: 
   "En 1821, cuando el señor Bowdich y yo fuimos a París a estudiar Historia Natural con el fin de preparar nuestro nuevo viaje a África, nos dimos cuenta de que no existía en inglés ninguna obra sobre Taxidermia, y viendo como algo necesario para nosotros mismos entender dicho Arte, se nos ocurrió que, durante nuestro proceso de aprendizaje, podríamos no solamente suplir esa deficiencia; y que haciéndolo, nuestros estudios empujarían todavía con más fuerza a nuestras mentes. Las más altas ramas de la ciencia, sin embargo, con las que el señor Bowdich estaba profundamente comprometido, pronto absorbieron tan completamente su tiempo, que la tarea recayó únicamente en mí, y para la mejor ejecución de la misma, no sólo leí los mejores escritos sobre el tema y consulté a los mayores expertos de este Arte, sino que verifiqué todas mis instrucciones en los laboratorios del Museo de París. Varias de las siguientes páginas son meras traducciones de memorias impresas, principalmente de la del señor Dufresne, otras son anotaciones de explicaciones dadas de viva voz; pero están tan mezcladas con la materia original, que después de este lapso de tiempo, es imposible separarlas unas de otras sin embargo creo conveniente reivindicar como mía una obra que, con o sin dueño, constituye una recopilación de los modernos tratados de Taxidermia, y en algunos casos, las palabras se copian sin un reconocimiento, como si fuera más justo piratear a un autor anónimo que a otro cuyo nombre aparece en la portada. Cada vez que una edición se ha impreso se ha notado mejora, y mucho se ha añadido en forma de notas; pero en la presente, estas notas, en la medida de lo posible, se han incorporado a la propia obra. También encontrarán en ella un reporte del sistema del señor Waterton, contenido en otro trabajo sobre la misma materia. Antes de concluir este Aviso quisiera mostrar mi agradecimiento a quienes, con sus contribuciones y sugerencias, aportaron valor añadido a mi trabajo."

En esa última edición de Taxidermy Sarah Bowdich Lee añadió algunos párrafos sobre la preparación de peces y, atendiendo una petición de su editor, dedicó veintidós páginas, dibujo incluído, a describir de forma entusiasta el método de montaje sin alambres que Charles Waterton incluyó en su Wanderings in South America (1825), autor al que acudió a visitar a su residencia de Walton Hill y de cuya estancia, afirmaba Bowdich, guardaba "muy buen recuerdo":
   "Pensé que era mi deber aprovechar la bondad de una invitación, y me dirigí a Yorkshire, donde, en la hospitalaria mansión de mi instructor, durante ocho días, recibí una lección de más de tres horas de duración, y ví practicar el arte en dos aves y un cuadrúpedo. Ciertamente, me convencí totalmente de la insuficiencia del lenguaje para dar una idea de los detalles bonitos, del delicado manejo de las herramientas, o de la belleza extrema de los especímenes una vez terminados."

Taxidermy es probablemente el tratado de mayor éxito de la historia de la Taxidermia escrito por una mujer.

 
Bowdich Lee ilustra el método Waterton en la edición de 1843.

 
Biografía de Sarah Bowdich Lee.

Sarah Wallis nació en Colchester, Essex, el 10 de septiembre de 1791. Como prueba de una temprana inclinación hacia las ciencias naturales se cuenta que en su niñez junto a sus hermanos, a menudo a caballo, exploraba los alrededores de su casa. Las malas cosechas y las guerras napoleónicas abocaron a la familia del comerciante John Eglington Wallis a trasladarse a Londres. Con veintidós años, Sarah se casó el 9 de enero de 1813 con el naturalista Thomas Edward Bowdich (1790-1824), con quien compartía su pasión por la historia natural. Al año siguiente, en 1814, su marido, gracias a la mediación de un tío suyo, se embarcó en una expedición de la African Company a la colonia de Ashantee, en la actual Costa de Marfil. En aquellos momentos Sarah estaba embarazada de su hija Florence. Poco más tarde Sarah Bowdich y su hija partirían de Liverpool para reunirse con él en Cape Coast Castle, en la actual Ghana, pero a su llegada comprobó que  su marido ya había emprendido el viaje de vuelta a Inglaterra.

Edward Thomas Bowdich.
En 1815, esta vez juntos, emprendieron su segundo viaje a África. Durante aquella estancia la hija del matrimonio fallecería de fiebre. En 1818 regresaron a Londres  y Edward pidió sin éxito a The African Society financiación para emprender la exploración científica de Sierra Leona. Durante aquella época los Bowdich solían acudir a las soirées que organizaba el naturalista y explorador Joseph Banks. Al año siguiente, Edward T. Bowdich viajó a París con una carta de presentación  para el profesor del Museo Nacional Georges Cuvier avalada por el zoólogo del British Museum William Elford Leach. Los Bowdich se establecerían en la capital francesa entre 1820 y 1823 con el propósito de estudiar las colecciones y preparar su ansiada expedición a Sierra Leona. El matrimonio fue muy bien acogido por Cuvier, que supervisó el trabajo de la joven pareja, y que además les permitió la consulta de libros, documentos y dibujos de su biblioteca y los especímenes de su colección privada. También se convirtieron en asiduos de su salón, que era frecuentado tanto por el físico y matemático Jean-Baptiste Biot como por el naturalista y explorador berlinés Alexander von Humboldt. Durante aquel periodo, con el objetivo de financiar su proyecto, los Bowdich se volcaron en la producción y traducción de obras científicas, alrededor de una veintena, que se publicaron en Inglaterra. El nombre de Sarah Bowdich está ausente en ellas, aunque nadie duda de su contribución. Edward se encargó de la parte científica y Sarah, de las ilustraciones, de la corrección y de la traducción. Mary Orr  afirma en su artículo Women peers in the scientific realm (2015) sobre Sarah Bowdich que los más de 600 dibujos para estas publicaciones fueron tomados del natural por ella en las galerías de anatomía comparada de Cuvier. Fue en aquel periodo cuando en 1820 Sarah tradujo y redactó Taxidermy, cuyas ilustraciones sí llevan su firma. Al año siguiente coescribió junto a su marido e ilustró An Introduction to the Ornithology of Cuvier. También dibujó las láminas de Elements of Conchology (1822). En París Sarah Bowdich tuvo tres partos, perdió un bebé y sobrevivieron Tedlie, el mayor, y Hope Smith.

En 1823 los Bowdich iniciaron su nueva expedición africana con la intención de explorar Sierra Leona. Partieron de Le Havre, hicieron escala en Madeira -donde nació su hija Eugenia- y Cabo Verde, y tocaron continente en Banjul, en la desembocadura del río Gambia. Allí moriría en enero de 1824 T. Edward Bowdich víctima posiblemente de la malaria. Dos meses después Sarah y sus tres hijos regresaron a Londres. Sus cajas con especímenes recolectados para el British Museum se echaron a perder a causa de una tormenta. Al poco de perder a su marido, Bowdich viajó a París para visitar a Cuvier, que siempre la trató como una hija. Allí vivió Sarah algunos años y se convirtiría en amiga íntima de Sophie Duvaucel, hijastra del barón de Cuvier. Viuda, con tres hijos, sin pensión, y viviendo en una pequeña casa sin apenas espacio para el estudio ni para sus colecciones, la ilustradora y naturalista Sarah Bowdich no debió tenerlo fácil, además en una comunidad científica casi exclusivamente masculina. Pese a todo se volcó en la escritura para sacar adelante a su familia. En 1825 apareció en Londres Excursions in Madeira and Porto Santo, during the Autumn of 1823, obra póstuma conjunta con su marido e ilustrada por ella, donde relata la muerte de éste, que tradujo al francés, y que con la colaboración de Cuvier se publicaría en París al año siguiente.  Sobre aquel trabajo y la personalidad de nuestra protagonista The Annual Register apuntaba en 1856, año de su fallecimiento, que "la simplicidad y el sentimiento, y el admirable detalle con el que se compone esta obra, todo ello otorgó a la señora Bowdich una posición en la sociedad de naturalistas, y su actividad y agradables modales suscitaban general simpatía".
 

Dibujo acuarelado de Sarah Bowdich Lee de The Fresh-Water Fishes of Great Britain.

En 1828 Cuvier visitaría a su apreciada Bowdich en Londres. Entre 1828 y 1838 Sarah Bowdich publicó los diez volúmenes de su The Fresh-Water Fishes of Great Britain. Drawn and Described by Mrs. T. Edward Bowdich (3), una obra en la que es obligado destacar sus extraordinarios dibujos coloreados con técnica mixta, acuarelados, y dorados y plateados, proporcionando a las escamas su brillo natural. En noviembre de 1829 se casaría con Robert Lee. A partir de entonces firmaría sus obras como "Mrs. R. Lee" , añadiendo casi siempre entre paréntesis "antes señora Bowdich". En 1833, un año después de la muerte de su mentor, escribió Memoirs of Baron Cuvier que se editó en Inglaterra y Estados Unidos y que se tradujo al francés. En el periodo comprendido entre la pérdida de su marido en 1824 y 1833, Sarah Bowdich publicó además siete artículos en revistas científicas y seis contribuciones a otros tantos libros, éstos últimos en su mayoría libros de regalo y entretenimiento. En 1841 aparecería su The Juvenile Album, un librito de cuentos didácticos basado en su experiencia vital. 

Evocadora imagen biográfica de Sarah Bowdich Lee (4).

Como ya se ha comentado, en 1843 acudió a visitar al célebre y excéntrico taxidermista, ya sexagenario, Charles Waterton, para añadir su método de disecado a la última edición de Taxidermy. Al año siguiente publicó Elements of Natural History, for the use of schools and young persons. Otras publicaciones de Bowdich Lee son The African Wanderers, or, The Adventures of Carlos and Antonio (1847), Adventures in Australia: or, the Wanderings of Captain Spencer in the bush and the wilds (1851), British Birds (1852), The Farm and its Scenes (1852), Anecdotes of the Habits and Instincts of Birds, Reptiles and Fishes (1853), Foreign Birds (1853), Foreign Animals (1853), Familiar Natural History (1853), Sir Thomas, or The Adventures of a Cornish Baronet in North-west Africa (1854), Trees, Plants, and Flowers (1854) y Playing and Settlers (1855). Muchos de sus últimos libros, en algunos de los cuales aparece como miembro de la Wetteravian Society of Natural History, serían ilustrados por Harrison Weir. En 1854 le fue concedida una pensión civil anual de cincuenta libras. Sarah Bowdich Lee falleció en Erith, Londres, el 22 de septiembre de 1856, a la edad de 65 años, mientras visitaba a su hija Eugenia.


Notas.-
(1) Solamente el artículo Historia Natural de la cuarta edición de la Encyclopaedia Britannica (1810), contribuyó algo en ese  progreso al reproducir las técnicas taxidérmicas del francés Nicolas.
(2) Primera edición en el año 1820, segunda en 1821, tercera en 1823, cuarta en 1829, quinta en 1835 y sexta en 1843.
(3) Sarah Bowdich se convirtió en colaboradora de Cuvier en la obra de éste Histoire Naturelle des Poissons (1828-1849, 22 vols.).
(4) Dibujo y grabado de T. Woolnoth, perteneciente a The Juvenile Album (1841), libro de cuentos de Sarah Bowdich Lee, basado, como ya se ha comentado, en episodios de su biografía.



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Taxidermidades, 2016.


Bibliografía:
--  The Annual Register, or a view of the History and Politics of the year 1856  , vol, 23, Rivington,  Londres, 1857.
--  The Gentelman's Magazin , vol. 99, parte 2, Londres, noviembre de 1829
--  The Montly Review; or Literary Journal, enlarged , vol. 93, R. Spottiswoode y J. Porter, Londres, septiembre-diciembre de 1820.
--  Mrs. Lee , en The Gentelmans Magazine and Historical Review , Londres, noviembre de 1856.
--  Sarah Bowdich , en Benezit Dictionary of British Graphic Artists and Illustrators, vol. 1, Oxford University Press, Oxford, 2012.
G. Adams (ed.)  Sarah Lee , en Cyclopaedia of Female Biography, Goombridge and Sons, Londres, 1857. 
[Sara Bowdich Lee]  Taxidermy: or the art of collecting, preparing and mounting objects of Natural History , Longman, Hurst, Rees, Orme, and Brown, Londres, 1823. (libro electrónico) 
Thomas Brown  The Taxidermist’s Manual; or the Art of Collecting, Preparing and Preserving Objects of Natural History. For the Use of Travellers, Consercators of Museums, and Private Collectors , Archibald Fullarton & Co., Glasgow, 1833.
François Marie Daudin  Sur l'art de la Taxidermie considéré par rapport aux Oiseaux; c'est-à-dire, sur l'art de dépouiller, de droguer, de conserver et de monter les Peaux d'Oiseaux , en Traité élémentaire et complet d’Ornithologie, ou Histoire Naturelle des Oiseaux , tomo I, Bertrandet, París, 1800.
Louis Dufresne  Taxidermie , en Nouveau Dictionnaire d’Histoire Naturelle, tomo 21, Deterville, Paris, 1803.
Louis Dufresne  Taxidermie , en Nouveau Dictionnaire d'Histoire Naturelle, tomo 32, Deterville, París, 1819.
Louis Dufresne  Taxidermie ou l’art de préparer et de conserver la dépouille de tous les animaux, pour les Musées, les Cabinets d’Histoire Naturelle, apliquée aux Arts, etc. , Deterville, Paris, 1820.
Mrs.  Lee (Formerly Mrs T. Edward Bowdich)  Taxidermy: or the art of collecting, preparing and mounting objects of Natural History , Longman, Hurst, Rees, Orme, and Brown, Londres, 1843. (libro electrónico) 
Mary Orr  Women peers in the scientific realm: Sarah Bowdich (Lee)'s expert collaborations with Georges Cuvier, 1825–33 , en Notes and Records, nº 69, University of Southampton, marzo de 2015.
Charles Waterton  Wanderings in South America the North-Westof the United States, and the Antilles, in the years 1812, 1816, 1820, and 1824. With Original Instructions for the Perfect Preservation of Birds, and c. for Cabinets of Natural History, Ed. B. Fellowes, Londres, 1825.
Morgan George Watkins  Sarah Lee , en Dictionnary of National Biography (1885-1900), vol. 32, MacMillan, 1892.

Recursos:
Artículo "Taxidermie", el influyente tratado de Louis Dufresne en Taxidermidades.
Artículo Louis Dufresne, jefe del laboratorio de Taxidermia del Museo de París en Taxidermidades.
Artículo El capitán Thomas Brown y su "The Taxidermist's Manual" en Taxidermidades.